MERCADO LIBRE, LIBRE COMERCIO.

Estos son apuntes iníciales sujetos a reexamen, y a recibir los aportes de los que más saben que nosotros.

MERCADO LIBRE, LIBRE COMERCIO.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Son conceptos que mucho tiene que ver en como comprender lo que sucede en el mundo ahora.

El Mercado libre, fue tradicionalmente en la época de los imperialismos el imponer a los demás lo que no se hacía para uno mismo. Porque ninguno de los países desarrollados desarrollaba en su interior un predominio del llamado mercado libre. Y a su vez buscaba tratados de lo que ellos llamaban libre comercio para asociados con sectores de las oligarquías nacionales, de las zonas menos desarrolladas para expandir su esfera de influencia comercial.

Toda organización en esas zonas menos desarrolladas, política, sindical o social que se preciara de defender los derechos de la gente tenía como objetivo hacer todo lo posible para que el libre mercado no dejara a la gente en la miseria, a la vera del camino.

Tenía una contra moneda, la creación para la defensa de la gente, y también del aparato económico local del desarrollo de una burocracia estatal.

Libre mercado y libre comercio, no son sinónimos, son dos conceptos diferentes, que en esa diferencia marcan dos concepciones diferentes que comienzan a valorarse cada vez más en esta época.

El libre mercado golpea a la gente, hace mayor las diferencias sociales. El libre comercio permite desarrollar todo lo que la capacidad productiva organizada del ser humano es capaz de hacer. Cuando la sociedad comience a organizar su economía, a controlarla a democratizarla, el libre comercio determinará que se incorporen todas las ventajas que el desarrollo económico va incorporando.

En esa tarea, tendrá un enorme valor, definitorio, que la moneda sea única y universal y que los impuestos se apliquen sobre la circulación del dinero.

No es el camino.

No es el camino.

No son pocos los compañeros frenteamplistas, que sienten la necesidad de una revancha. Dicen, mira lo que están haciendo estos hdp, nuestros compatriotas fueron unos giles se los advertimos y se equivocaron. Es más muchas veces descargan sus enojos contra compañeros que se apartaron del Frente antes de las elecciones. Han instaurado el delito de opinión, que tanto se utilizó en los años de esplendor del stalinismo.

La verdad es que nada será igual, y a partir de allí hay que elaborar un programa o es que nuestra principal fuente de ingresos va a seguir siendo los impuestos al consumo, los salarios y las pensiones. Que las inversiones que se hagan serán producto de aventuras de los complejos empresariales multinacionales cada vez más acuciados por un mercado que achica constantemente los márgenes de la rentabilidad general. Con monedas nacionales cada vez más inestables, utilizadas para ajustar a la baja los salarios y las pensiones, mientras los euros y los dólares se siguen emitiendo para equilibrar los presupuestos de esas grandes potencias en medio de una pandemia que desequilibra todo menos en el nuevo centro del libre comercio y del capitalismo mundial. Es que podemos pensar en volver al gobierno sin haber salvado esta materia. ¿Estaríamos preparados?

Jaime Pérez.

Jaime Pérez.

No creo que nadie en su sano juicio pueda cuestionar el ejemplo de comunista que fue Jaime Pérez. Pero como comunistas debemos saber que uno de nuestros deberes es explicar las cosas con sencillez. Y en esa afirmación cabe también el saber que todos los seres humanos nos formamos en la experiencia y corrigiendo permanentemente para luego hacer las afirmaciones que creemos correctas. Así los hicieron maestros como Marx, Engels, Lenin, los más destacados.

Es a partir de esta afirmación que queremos hablar de la Dictadura del Proletariado que en ningún caso puede significar otra cosa que afirmar los derechos de los seres humanos que hacen del trabajo la forma necesaria de la vida.

A ella se recurre frente a la Dictadura de la burguesía cuando esta desde la propiedad impone sus ventajas en la sociedad.

El derecho de huelga, el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda, siempre conocieron una primera etapa de luchas sociales en que la resistencia obrera impuso sus derechos. No es posible explicarlo de otra manera y eso es la Dictadura del Proletariado.

Otra cosa es el stalinismo, que se impuso desde el poder a Lenin y llevó a la muerte a los dirigentes de la mayor revolución social que ha conocido la historia.

El stalinismo usó ante el mundo el hecho de que aparecía como el defensor de la Unión Soviética como receptora de avances formidables, y nadie en su sano juicio podía apoyar el objetivo de liquidar la dictadura de la burocracia, si ello conllevaba a destruir lo que la revolución había avanzado. Era y es una inmensa contradicción que aún sufrimos en muchos puntos del planeta y que Batlle y Ordoñez explicaba con gran sencillez a la muerte de Lenin.

Apoyamos la idea de Marx de dictadura del proletariado y a la vez valoramos a Jaime como uno de los grandes imprescindibles comunistas que orientó nuestra lucha acá en el Uruguay.  

Y si bien en lo que se puede llamar teoría hay contradicción en la vida jamás lo hubo porque Jaime jamás abandonó la lucha en defensa de sus hermanos de clase obrera.

Jorge Aniceto Molinari

[:es]DESPUES DE MAO TSE TUNG.[:]

[:es]

DESPUES DE MAO TSE TUNG.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Dada la peculiar situación escribí en facebook este texto: El Presidente Lacalle solicita vacunas al Presidente de China, el principal dirigente comunista del mundo, el Partido Nacional saluda los 100 años del Partido Comunista Chino. Y ahora el Ministro Salinas de Cabildo Abierto señala que su ministerio está cumpliendo su función como el mejor ministro socialista.

A lo que un apreciado compañero responde: “El principal dirigente comunista del mundo, cuyo gobierno aplica el neoliberalismo. Justamente, que los blancos y las derechas del mundo se alíen con ellos no sorprende, menos que menos que un derechista se autodenomine socialista en su labor. Son épocas de la llamada posverdad. Cuando la mentira es la verdad”.

Lo que me merece la siguiente reflexión:

Principio del formulario

Desde la humildad de mis conocimientos, comparto la conclusión de que el mundo está gobernado –en pugna- en todo su aparato económico por los conglomerados empresariales multinacionales. La etapa de los desarrollos nacionales devenidos en imperialismo está prácticamente cerrada, y los otroras viejos imperialismo con un aparato productivo desarrollado están perdiendo la carrera a nivel del mundo, y se abroquelan en sus fronteras y zonas a los efectos de que con emisiones monetarias logren paliar la situación y descargar la crisis sobre el resto del mundo.

Cada país, cada Estado en función de sus relaciones internas se reacomodan frente a esta situación. En economía no existe un almacén de ramos generales en que los clientes –los Estados- puedan elegir un modelo.

Por eso lo que hizo la revolución china, seguramente con múltiples errores, fue poner a esa sociedad en contacto con todo lo más avanzado de la economía mundial, generando hoy una situación que los viejos dogmatismos no podían prever pero que al pueblo chino le significa un enorme avance a la vez que un gran desafío.

Por otra parte todos los Estados del mundo se debaten frente a esta situación. Veamos un ejemplo cercano, el gobierno argentino negocia condiciones que no ahoguen su economía para recuperarse, y por otro la madres de Mayo reclaman no pagar la deuda externa, que Argentina no puede pagar, pero para ellas significa romper con el FMI, que a su vez significa el aislamiento de Argentina.

¿Entonces cual es la salida?, Salida es la que ha estado sondeando con grandes miedos y fuertes advertencias de EE.UU. el gobierno conservador de Uruguay: plegarse a la zona de libre comercio que encabeza China y negociar condiciones de desarrollo económico para esta zona del planeta.

¿Ello es posible?: ¿que hemos estado haciendo hasta ahora?: depender de la inversiones condicionadas del capitalismo mundial, como son por ejemplos las papeleras, o hubiera sido, la fracasada en el caso de Aratirí.

Sé que expresiones de condena al neoliberalismo, y a los gobiernos represivos suenan muy bien en oídos libertarios, -que siempre son necesarios- pero el problema es concreto, y la libertad también es hija de la libertad económica, que son imposibles de abordar sin abordar los problemas que en la economía afronta el conjunto de la humanidad.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 20 de octubre de 2021.

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[:es]Cuando las dificultades arrecian es más que nunca necesario razonar. [:]

[:es]

Cuando las dificultades arrecian es más que nunca necesario razonar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Para los que gustan hablar de modelos, aunque en economía los modelos son de laboratorio, en la vida real, la base material impone condiciones que pueden tener distinto tratamiento pero que si se desconocen anulan las conclusiones.

Hoy en el mundo priman: la zona de libre comercio más grande de la historia comandada por China que además actúa obligando a todo el mundo a debatir sobre el tema y a tomar partido, y por otro a los otrora viejos imperialismos, que han hecho de la máquina de emitir y contemplar sus propias necesidades sociales un desahogo que pretenden descargar sobre el resto del mundo.

Pero oficialmente “ de eso no se habla”. Por ejemplo acá en el Uruguay, donde el Presidente se bancó un pedido directo de vacunas al Presidente de China – la izquierda aún no acusó recibo del hecho – , pero dobló la apuesta y plantea en este marco firmar un acuerdo de libre comercio con China.

Es cierto la política salarial y social del gobierno está acorde con su pensamiento regresivo, pero no somos de los que nos atamos a verdades eternas. La vida es más rica, y la sociedad se encargará también de presionar sobre eso.

Al primero que se le cayeron los esquemas fue al senador Manini, que dijo que esto no era fácil de hacer un tratado con China. No sé, pero seguramente debió haber pensado en cómo le caería el tema al comando sur del ejército de EE.UU., al fin y al cabo la historia de la derecha en el ejército de nuestro país mucho tiene que ver con eso.

Ahora en la izquierda el tema no despierta entusiasmo, tampoco lo despertó en su momento el Mercosur, pero luego se reaccionó e integramos a la sociedad al mismo. Que no es otra cosa lo que se debe hacer en este caso.

Estamos en medio de dos sueños imposibles, el del actual peronismo pensando en que negociando con el FMI – que hay que hacerlo- se va a reflotar una industria nacional que no tenga que ver con el desarrollo que se da hoy en la zona de libre comercio que encabeza China, y Bolsonaro que al igual que Manini dudan y no pueden negar sus orígenes vinculados a la influencia en nuestras sociedades del otrora imperialismo yanqui.

Por eso me gusta para que se abra el debate, para que el Frente Amplio vuelva al espíritu del 71 y todo esté en debate, con acuerdos que comprometan a todos, pero son estos los temas sobre los que hay que pronunciarse.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 15 de octubre de 2021.

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Es falso: no hay reforma jubilatoria

Es falso: no hay reforma jubilatoria

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es falso: no hay reforma jubilatoria. Porque no se puede reformar algo que está en crisis en todo el mundo. Lo que se hace es cortar a la baja todas las prestaciones, cuando la sociedad más necesita de las prestaciones sociales. Y eso no quiere decir que no haya abusos en el sistema pensionario vigente, a la vez que enormes carencias, pero no tratan de cubrir las carencias sino de cortar prestaciones.

Ya un sistema basado en el aporte paritario del patrón, y del trabajador, es inviable. Entonces los sectores patronales que han inventado que haya un aporte básico, como para no morirse de hambre y todo lo demás corre por cuenta del trabajador y de su ubicación en la empresa que le permita una remuneración de la cual ahorrar, pero además estos buenos señores “grandes conocedores de la seguridad social, eruditos del tema” que proponen que ese ahorro le sea administrado a través de organizaciones colaterales a los bancos. Y no admiten que capitalismo mediante ello hasta ahora ha sido un rotundo fracaso por ser generosos y no calificar el tema de manera delictiva.

Antes que el propio sistema de la seguridad social, que sin duda necesita reformas, es necesario cambiar el sistema impositivo. Acá se ha estado pagando jubilaciones con el aporte del impuesto al consumo aplicado a gente que nunca se va a poder jubilar. El Frente algo ajustó pero fue muy débil, si bien se puede argumentar que el tema no puede encararse en un país separado del resto del sistema que imponen los organismos financieros internacionales.

El gobierno dice que debe ser un acuerdo de todos: está bien debe ser así, pero no para ajustar para bajo las prestaciones sino para hacer un planteo país al FMI, al Banco Mundial, al BID, para establecer un sistema impositivo sobre la circulación del dinero que de muerte al permanente drenaje hacia los paraísos fiscales o la financiación de los vicios sociales, como la droga y afines.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 14 de octubre de 2021.

IZQUIERDA, DERECHA; DERECHA, IZQUIERDA.

IZQUIERDA, DERECHA; DERECHA, IZQUIERDA.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A RAIZ DE LAS DECLARACIONES DEL COMPAÑERO ÁLVARO PADRÓN.

 Dice el compañero: 

Una falsedad de Lacalle Pou

La política exterior de este gobierno es la política más de derecha de todas las políticas públicas” dijo el analista de Política Exterior Álvaro Padrón en su columna quincenal de M-24. ¿Nos sorprende? No, es lógico. ¿Está en su derecho como gobernante electo? Está fuera de toda discusión.

Lo que molesta, irrita y confunde, es que la política que está llevando a cabo en este rubro contradice flagrantemente lo prometido en el acuerdo programático de la coalición multicolor “Compromiso con el país” cuando dice que: “Es necesario abandonar la política de afinidades ideológicas y recuperar la capacidad técnica y el profesionalismo. La política exterior debe ser una política nacional libre de condicionantes ideológicas.

Seguramente fue uno de los más sólidos argumentos para que decenas de miles de votantes, enojados con las relaciones de Uruguay con Cuba (que nos permitió devolver la vista a miles de uruguayos), o la proximidad con el Gobierno de Chávez, apoyaran esta promesa de política exterior desideologizada.

Pero esto ha sido incuestionablemente violado en la realidad. La política exterior de Lacalle Pou ha sido claramente de derecha. Sin dudas, la renuncia de Ernesto Talvi al Ministerio de Relaciones Exteriores facilitó la expresión de su voluntad al Presidente, que desató su mano derecha para ejercer la política exterior.

De la mano del analista Álvaro Padrón, repasemos las decisiones de política internacional claramente ideologizadas en contra de lo prometido:

a) Abandonó la UNASUR al calor de un impresentable “Grupo de Lima” que proponía una invasión a Venezuela y “reconocía” a Juan Guaidó, de los que ya ni se habla (ni del Grupo de Lima ni de Guaidó).

b) Apoyar la reelección de Almagro en la OEA, pese a sus desastrosos antecedentes en el cargo, aunque contando con el respaldo de Estados Unidos.

c) Salir de los espacios que se crearon para negociar una salida de la crisis de Venezuela, en los que Uruguay había tenido un positivo protagonismo con favorables repercusiones mundiales.

d) Confrontar todo el tiempo con el Gobierno argentino, incluso con una inédita campaña de visitas y entrevistas con todos los medios argentinos opositores, comparando los gobiernos de ambos países.

e) Apoyar al candidato de Trump para la presidencia del BID contra un candidato argentino, desconociendo una tradición histórica que siempre había otorgado ese cargo a candidatos latinoamericanos (entre ellos Enrique Iglesias).

f) Mantener silencio ante el golpe de Estado en Bolivia durante todo un año.

g) No expresarse ante las cruentas represiones en Chile y Colombia por estallidos sociales, y en cambio condenar en todos los ámbitos las represiones en Cuba.

h) Apoyar al candidato del Gobierno de Colombia (de su amigo Iván Duque, con un mínimo respaldo en la opinión pública), para la presidencia de la CAF, el Banco de Desarrollo para América Latina que es muy importante en la región, en contra de un candidato argentino que había prometido fijar la sede de la CAF en Montevideo, en el edificio detrás del Teatro “Solís”.

i) El show en la CELAC provocando un escándalo preparado y en la ONU, para de alguna forma disminuir la mala imagen ante Estados Unidos por su acercamiento a China y el anunciado tratado de libre comercio.

j) La ausencia de Uruguay de la Conferencia de Durban contra el Racismo, la Xenofobia y otras formas conexas de Discriminación. Fue el único país latinoamericano ausente, en una clara intención de quedar bien con el gobierno de Israel que se siente tocado por estos conceptos, por su accionar ante los palestinos.

Y un tema mucho más complejo: su “sociedad” con el casi fascista Bolsonaro en la interna del MERCOSUR, en otra muestra clara de esa “afinidad ideológica” que prometió no asumir.

Nuestra opinión:

Debemos ser extremadamente cuidadosos en este tipo de análisis. Conozco a Álvaro Padrón desde hace muchos años, y me parece un compañero estudioso, pero proclive a los calificativos sin dar los elementos necesarios que lo avalen.

En cuanto a los ingresos en pesos de nuestra gente, tiene razón, ¿ahora China es la derecha y EE.UU. la izquierda?, porque si no nos definimos sobre lo que está pasando en el mundo podemos cometer graves errores.

Todos nosotros queremos la vuelta del Frente al gobierno, pero sabemos que el Frente hoy carece de programa para abordar temas tan graves como la moneda y los impuestos. Y a partir de ahí no tiene la menor idea de cómo resolver la insuficiencia presupuestaria del Uruguay, que no es solo del Uruguay sino de cada uno de los países en el mundo salvo aquellos donde el capitalismo aún crece. EE.UU., y Europa los están resolviendo cediendo a la presión interna con emisiones de monedas que descargan sobre el resto del mundo. Que cedan a la presión interna es de izquierda ahora emitir a mansalva pretendiendo cargar los costos sobre el resto del mundo de derecha. ¿O no?-

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 11 de octubre de 2021.

 

 

La participación de Yamandú Orsi es impecable

La participación de Yamandú Orsi es impecable, pero acá está faltando una vez más el rol de la fuerza política, y a nivel nacional.

¿Qué estamos peleando: cargos?, ¿Qué estamos defendiendo: cargos?

No es Canelones por un lado y Rio Negro y Rocha por otro, es el país y lo que este necesita, para enfrentar una crisis que cada vez va a ser más profunda, ¿o no?

Las interpelaciones de Civila, Olesker, y ahora Carreras, fueron impecables y esta seguramente lo va ser.

Pero no estamos marcando política de aquí para delante, todo se sitúa a que tengamos cargos en un futuro gobierno.- ¿Qué con la moneda, que con los impuestos, que con la seguridad social?, que con todo, que con un mundo que marca por un lado la zona de libre comercio más grande de la historia, que además absorbe y no a una izquierda que no la entiende y por ahora no la trata de entender, que la comienza a entender Cuba, por eso en parte la criminal ofensiva de los yanquis. Que por otra parte junto con el Reino Unido y la Unión Europea, la salida que han encontrado es hacer una emisión criminal que por un lado atiende las necesidades de sus pueblos y está bien, y por otro descargan los costos sobre el resto del mundo que necesariamente va a responder.

LA PANDEMIA Y SUS SECUELAS POLITICAS.

LA PANDEMIA Y SUS SECUELAS POLITICAS.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A propósito de un editorial: ¿Se termina la pandemia? Por Hoenir Sarthou

 Dice el Dr. Sarthou:

Una serie de señales parecen indicar que el período agudo, no de la pandemia sino de las políticas pandémicas, se aproxima a su fin o, al menos, a un impasse significativo.

Hoenir Sarthou – voces  29/09/21

En los EEUU la situación es estacionaria y a la vez tensa. La mitad de los estadounidenses se vacunaron, la otra mitad no, y no hay motivos para pensar que eso vaya a cambiar. Muchos Estados republicanos han resuelto no aplicar las medidas pandémicas, encierros, distancia social, prohibición de aglomeraciones, mascarillas y presión vacunatoria, y no les va peor que a los Estados que las aplicaron y aplican a rajatabla.

En Europa, tres países, Dinamarca, Noruega y Suecia, han dado por terminada la pandemia sin esperar la decisión de la OMS. En otros países europeos, el verano ha traído un retorno natural a la vieja normalidad, o a algo muy parecido a ella.

La vacunación, considerada como programa global, ha sido un fracaso. Está muy lejos del alcance universal que se pretendía. Dos terceras partes de la población del mundo (67%) no han sido vacunadas. Países y continentes superpoblados, como India y África, registran índices de vacunación inferiores al 10%, pese a lo cual no registran situaciones sanitarias más dramáticas que las de Israel o Uruguay, en que se supone que el 70% de la población fue vacunada.

En la OMS se maneja ya como un hecho algo que todos los gobernantes saben: que las poblaciones están cansadas de encierros, prohibiciones y restricciones sociales y laborales. 

O sea, que el acatamiento a las medidas está en una etapa crítica y que, si se siguen apretando “las perillas”, todo puede caer por su propio peso.

Paralelamente, en el mundo ha ido creciendo la ola de descreimiento y de protestas contra las políticas pandémicas, contra la obligatoriedad de las vacunas y contra las mentiras en que se han sustentado unas y otra. Aunque los medios formales de comunicación lo oculten, cada vez son más las voces científicas que desautorizan y critican lo hecho y también las manifestaciones de muchos miles de personas que exigen ponerle fin.

La noticia puede resultar desconcertante, porque todos los datos previos, tanto de la OMS como de los voceros del sistema financiero y de la industria farmacéutica, es el caso de Klauss Schwab y de Bill Gates, nos presentaban a la pandemia como un estado casi definitivo de la humanidad, una “nueva normalidad” de la que no era esperable salir. ¿Qué pasó, entonces?

Seamos claros. No es que los problemas hayan terminado y que podamos volver, alegre o tristemente, a la vida que teníamos en el verano de 2020. Nada de eso. 

La vacunación, pese a los efectos adversos que genera, sigue su curso, y muchas de las medidas autoritarias impuestas pugnarán por permanecer. Los intereses económicos y geopolíticos que inspiraron y aprovecharon la pandemia siguen tan activos e intocados como siempre, de modo que los objetivos que estaban detrás de la pandemia siguen en pie y seguramente intentarán cumplirse por esa u otra vía.

Lo que parece haber ocurrido es que el “climax” pandémico, que se intentó hacer permanente, tocó sus límites.

Fundado en mentiras ya descubiertas -como el murciélago de Wuhan, la confiabilidad de los test PCR, la independencia de la OMS, los pronósticos tremendistas, la necesidad de respiradores, la salubridad de los aislamientos, la infinidad de nuevas cepas y la eficacia y seguridad de las vacunas- su capacidad de seguir galvanizando de miedo a la población del mundo está en entredicho. 

¿Cómo crear una nueva ola universal de terror cuando todos los argumentos y recursos están gastados, resultan sospechables y suenan a hueco?

Si, ya sé. Muchos lectores uruguayos se sorprenderán de lo que acabo de decir. Me dirán que ellos confían en “La Ciencia”, que creen a pies juntillas en la OMS, en los PCR, en las cepas Delta, Mu, Épsilon y en la de Transilvania, que las vacunas “controlaron la pandemia” y que están dispuestos a darse los próximos 125 pinchazos que recomienden Pfizer y el MSP.

Pero, estimados lectores uruguayos, hablamos de un fenómeno mundial. Y, en buena parte del mundo, la mano viene muy distinta. En los centros geográficos de la cultura occidental, EEUU y Europa, las políticas pandémicas se vienen a pique. Y en el mundo periférico, pensemos por ejemplo en los países africanos y en la India, e incluso en países pobres sur y centroamericanos, la vacunación y sus liturgias son rumores lejanos. Reitero: dos terceras partes de la humanidad no se han vacunado después de casi un año de campaña vacunatoria.

 Y no les pasa nada distinto a lo que siempre les ha pasado. Mueren más de hambre que de Covid. Esa es la realidad. Digan lo que digan nuestros tecnócratas vacunadores, nuestros políticos y los sesudos periodistas de los canales 4, 10 y 12.

¿Qué podemos esperar en el futuro inmediato?

Si yo lo supiera, no estaría escribiendo en Voces (je je). Pero hay cosas que resultan previsibles. El balance que parece hacer el Foro Económico Mundial respecto a la experiencia pandémica es que “falló la gobernanza mundial”. Eso significa que las fundaciones financieras, la industria farmacéutica, la OMS, los sistemas políticos serviles, los científicos y académicos a sueldo, los medios de prensa controlados y las redes sociales censuradas no fueron suficientes para imponer eficazmente el miedo silencioso, el pleno sometimiento y los dos pinchazos de rigor a los 8.000 millones de habitantes del mundo.

No es la primera vez que ocurre. Ya se intentó antes con la gripe porcina y con la gripe aviar. Dos fracasos que tuvieron los mismos protagonistas y los mismos métodos que la pandemia de Covid (aunque un poco más primitivos). Supongo que la conclusión es que hay que esmerarse más. Como consuelo, esta vez los ideólogos pandémicos lograron disciplinar a casi todos los gobiernos, vacunar a casi a tres mil millones de personas y hacer que algunos de sus socios multiplicaran su control sobre recursos naturales y económicos de enorme valor.

Hay muchos otros proyectos destinados a crear miedo, caos y sometimiento. Nuevas pandemias, desastres climáticos, cortes de energía, apagones cibernéticos y desabastecimiento están en la agenda del Foro Económico Mundial. De hecho, nos los vienen anunciando desde hace tiempo. Pero hay algo que parece esencial para los cerebros globales: la creación de una gobernanza mundial.

En este mundo complejo, puede ser difícil adivinar quién está detrás de cada hecho y cuál es su propósito. Pero hay una pista que no falla: todo lo que apunta a transferir capacidad de decisión a entidades transnacionales, públicas o privadas, aporta al fortalecimiento de la gobernanza mundial. Y todo lo que apunte a debilitar la autonomía política de las sociedades, va en esa dirección.

Lo que divide, enfrenta, desmoraliza y desculturaliza suele ir en esa dirección. Por eso, el miedo y el odio, en cualquiera de sus formas, hoy más que nunca, son armas políticas.

Es posible que la pandemia, como fenómeno político, no haya alcanzado todos sus propósitos. Pero sembró mucho miedo y odio. Dos yuyos tenaces que deberíamos estudiar y arrancar, si queremos evitar que de sus raíces broten nuevos proyectos inhumanos.

Nuestra opinión: Cuando los procesos sociales avanzan, surgen desde la “izquierda” planteos que precisamente son estimulados por la derecha para impedir la organización social.

Es lo que está ocurriendo con el temor a las vacunas.

Los virus son anteriores a nosotros sobre la faz de la tierra, epidemias y pandemias producidas por la acción de los mismos no es la primera ni va a ser la última.

El descontrol y desequilibrio sobre los mismos que provoca la pandemia, afecta directamente a la forma en que la economía se desarrolla sobre la base del desarrollo empresarial.

Por supuesto que no descartamos ninguna otra forma de desarrollar la actividad profiláctica y de atención a la enfermedad, y mucho se hace en la humanidad en ese sentido, pero en definitiva el cambio que debería efectuarse está ligado con el cambio que en lo fundamental debe efectuarse en la predominancia del modo de producción.

Por lo tanto el camino elegido, por ejemplo por Cuba, es correcto y no legitima para nada la forma en que el mercantilismo con los medicamentos y en la administración de la medicina se realiza en toda la humanidad. Cuba es un ejemplo para el mundo de cómo se da la batalla contra ello, y para nada avala la opinión editorial de Sarthou de que forma parte de una conspiración universal.

Si es verdad, el mundo empresarial se centraliza, pero no existe y tampoco posibilidad de un mando único universal con planes que nos estarían aplicando según Sarthou.

Ahora, que la vacuna y los anticuerpos generados en aquellos que no fueron vacunados, amortigüen los efectos, es real, pero a consta de millones de muertes y de gente con afectaciones permanentes que pudieron ser evitados o por lo menos amortiguados.

La tesis de resistir por la resistencia misma, y argumentar el miedo no es de recibo.

Se debe respetar la coherencia, sobretodo del que me dice: yo nunca me vacuné y no me voy a vacunar, pero cuando se esgrime como argumento el miedo y luego se le desarrolla para justificar un accionar político no me parece correcto.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 7 de octubre de 2021.

La verdad es que no entiendo nada.

La verdad es que no entiendo nada.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La verdad es que no entiendo nada. El ser y sentirse comunista, no me convierte en un economista, pero veo el carnaval de variables que manejan quienes sí lo son y me provoca este estado de no saber de qué se habla.

En el mundo un kilo es un kilo, un metro es un metro, un litro es un litro, salvo en el reino de su majestad. Ahora con la moneda al nivel de la calle no ocurre lo mismo, las empresas esto lo salvan teniendo una canasta permanentemente actualizada que les permite monitorear la relación mercadería – mercado en toda la orbe.

Con los impuestos, no digo que ocurra algo parecido, pero en todos lados la tendencia es a gravar el consumo, los salarios y las pensiones. Y cuando se habla de un impuesto a las ganancias –que ahora está de moda- puede ocurrir como ocurre en Argentina que estos se apliquen en pesos argentinos mientras los que deben pagar este impuesto operan en dólares.

La primera guerra mundial, la segunda, y si hubiera una tercera – dios no lo permita (no soy creyente) – han sido siempre peleas intercapitalistas. La izquierda nunca pensó que su triunfo debía conseguirse a través de la guerra – mal que les pese a algunos grupos guerrilleristas-.

Los problemas actuales no son entre la revolución y el capitalismo, siguen siendo intercapitalistas, pero con un ingrediente nuevo: el capitalismo y el libre mercado han tomado como centro a un país gobernado por un Partido Comunista (el mayor del mundo), y tiene lógica, pues el capitalismo para vivir necesita rentabilidad y si no hacía esto se ahogaba como se están ahogando a pesar de la emisión a mansalva con cargo al resto del mundo de las otroras potencias imperialistas.

Estamos entrando en mi humilde opinión en una etapa en que la humanidad deberá asumir un programa para poder darle un fin en paz a la predominancia del modo de producción capitalista y reorganizar el aparato productivo en beneficio de la humanidad, y también porque no del medio ambiente. La eutanasia del rentista diría Lord Keynes.

Ese programa consta de dos herramientas: la moneda y los impuestos.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 7 de octubre de 2021.