Debate de ideas II.

Debate de ideas II.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un desafío para la izquierda explicar porque en los países que se producen revoluciones sociales, gobiernos progresistas, inmediatamente que se contemplan las necesidades de los sectores más desprotegidos se produce la inmigración primero de los sectores medios y luego también incluso de sectores a los que la revolución manifiesta amparar. Por lo general se habla de un sistema nuevo que nace y que necesita tiempo, sin embargo la verdad desde nuestro punto de vista es otra.

Esta es la pregunta de un amigo:

«Y porqué emigran por miles. Hay alguna incongruencia. ¿No te parece?».


Mi respuesta:

Porque el desarrollo capitalista es más potente que el capitalismo de Estado, y los sectores sociales medios buscan inmediatamente mejorar su situación. La contradicción se da hoy con China y su entorno donde predomina el capitalismo de Estado con una apertura al mercado mundial que le ha permitido un cierto desahogo a la crisis del capitalismo. Por eso hoy se da la contradicción de que China lidera el libre comercio y EE.UU. se amuralla.

Otro amigo me dice:

«Mirando la bola de cristal, que no falla, me auguró que Cuba en menos de 10 años ya está nuevamente dentro de la órbita capitalista. Ojalá se equivoque».

Al que respondo:

Error muy difundido, ningún país puede salir de la lógica del capitalismo. Lo que conocemos como socialismo o comunismo es capitalismo de Estado. Lo que han hecho bien, regular o mal las revoluciones es incorporar a grandes masas a los derechos sociales, como muy claramente lo dice José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. Lo que ocurre hoy es que en plena crisis de la predominancia capitalista China y Cuba entre otros se incorporaron al dinamismo del capitalismo global, mientras EE.UU. amuralla su economía. Lo que no ha resuelto la izquierda es el programa para esta etapa. Mujica lo insinuó en la ONU, nosotros humildemente se lo planteamos a Obama en carta que nunca respondió. El programa es además muy sencillo. Tiene que ver con la moneda y los impuestos y la muerte de los paraísos fiscales para que la humanidad pueda hacer lo que necesita y que a la predominancia capitalista no le resulta rentable.

No cuestiono entonces la legitimidad de las revoluciones como muy bien lo señala Batlle y Ordoñez, sí la continuidad, que en el caso de la revolución rusa como antes con la revolución francesa la reacción que la misma produjo llevó a la muerte a sus mejores dirigentes. Con el agravante para la rusa que en esta los que llegaron al poder maliciosamente trataron de que se les valorara como los continuadores, y para ello contaron con la propia propaganda ecuménica de las agencias centrales del capitalismo, pues servía a sus intereses.

Esto lo vivimos muy claramente en 1992, cuando la crisis del Partido Comunista uruguayo, pilar fundamental en la formación del Frente Amplio (partido de gobierno), y de la CNT, central sindical, cuando este claro quiebre en la revolución rusa apreciado por Batlle fue ignorado por las dos corrientes principales en que se dividió el partido. Unos, aferrados a la defensa del capitalismo de estado, mayoritarios y, otros, desplazados de la conducción negando las ideas de Marx, Engels, Lenin con las cuales se condujo al triunfo a la revolución rusa, que aún más que la francesa tuvo una fuerte base ideológica que la hizo posible.

Nosotros que personalmente vivimos aquella crisis de 1992 intentamos, como lo intentamos ahora, abrir el debate para que se estudien los textos de los maestros, válidos porque analizan hasta ahora, sin ser igualados, la esencia del sistema social que nos ha tocado vivir en esta etapa de la historia humana.

No se trata de crear un sistema alternativo (con el mote de socialista, pues no lo es), que confronte con el capitalismo sino a ayudar a la muerte en paz de la predominancia de este sistema vigente para que pueda toda la humanidad transitar hacia un modo de producción superior, para el cual ya están todas las condiciones dadas en lo material, con el déficit de que aún no pesa lo mejor de la humanidad para construir la voluntad política que lo haga efectivo.

Así, planteadas las cosas, el Uruguay en elecciones llamadas primarias acaba de definir los candidatos de cada uno de los partidos a la presidencia de la república.

Hubo sorpresas pero no en los primeros lugares.

Podemos entonces definir dos grandes corrientes de partidos: los que aseguran mantener las conquistas sociales y los que por el contrario hablan de recortes con la ilusión de que el capital haga inversiones que aumenten la capacidad ocupacional de la población del país. Esto que conjuntamente con la seguridad de las personas, lo cual también tiene ese origen, se define como uno de los graves problemas.


Lo grave ahora es que en el fárrago de programas que se dice se van a realizar, no existen otras cosas que no sean un compendio de buenas intenciones en el marco de lo que señalamos en el párrafo anterior.

En ninguno se define la crisis actual de la predominancia del modo de producción capitalista, empezando porque no se entiende qué es China, líder actual del libre comercio en el mundo gobernada en un sistema de partido único por el Partido Comunista, lo que sólo tiene explicación si se entiende el proceso como se ha dado globalmente. Más aún si se sabe que fue el libre comercio lo que determinó la crisis y caída del modo de producción feudal, y las conquistas de los derechos democráticos actuales, extendidos por el mundo aunque muy poco respetados en el proceso de la crisis actual.

Pero además porque se vende la ilusión de que cada Estado puede hacer su voluntad, y la verdad es que esto no lo puede hacer nadie en el mundo, ni aún la propia China y su entorno en un liderazgo de crecimiento que permite al capitalismo ir sobreviviendo, o Trump, que basa su amurallamiento en que eso le permite incluso ser reelecto sobre la base de un crecimiento más que circunstancial del 3,5%.

Como decía el Foro Social Mundial en su nacimiento: un mundo mejor es posible. Nosotros agregamos que a condición de construir la voluntad política que lleva adelante el programa necesario para el cual hemos tratado de aportar ideas.

Jorge Aniceto Molinari.
Martes, 2 de Julio de 2019.

Comunistas…

Comunistas…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En 1781, (no hace tanto tiempo, para un ser humano es mucho, para una sociedad apenas un suspiro en el tiempo) la revolución francesa con libertad, fraternidad e igualdad, conmovía las bases feudales de la sociedad y hacía del desarrollo de la naciente burguesía un nuevo centro para el desarrollo del aparato productivo de la humanidad.

Hubo quienes idealizando esa base material se propusieron ir más lejos. Los procesos sociales no son lineales, son sinuosos.

El nuevo aparato productivo iba incorporando más y más mano de obra, aún en las peores condiciones en esa acumulación primitiva del capital que se hacía dejando de lado la vida feudal o la posibilidad de que los talleres artesanales, cuna del capitalismo junto con el rol de los comerciantes, fuera a su vez cuna para un posible cooperativismo.

Ubiquémonos en el tiempo y en las condiciones de esa época de predominancia feudal, en esa división de clases se desarrolló no sólo la base económica de la naciente burguesía sino todas las relaciones que el ámbito de la vida humana abarca.

Las posibilidades económicas estaban del lado del crecimiento, y eso era el arte de la novel burguesía, la razón de su éxito.

Los trabajadores –algunos de ellos– entonces pasaron a ser o socios en los proyectos burgueses aceptando las diferenciaciones entre los que serían sus iguales o pasar a constituir grupos de presión para obtener mejores condiciones. (El rol y evolución de las Trade Unions).

Recordemos la contradicción entre el burgués que necesitaba ahorrar en remuneraciones –la llamada acumulación primitiva– para más rápidamente capitalizarse y su necesidad de que el resto de la sociedad tuviera suficiente poder adquisitivo para consumir sus mercancías. La teoría siempre actualizada de que la sociedad humana tiende hacia una única tiranía (el super imperialismo), ya nacía muerta.

En esa lucha, episodio de la lucha de clases, destacada por su crueldad, nacieron las corrientes modernas apoyadas en el proletariado, el anarquismo, el socialismo, el comunismo.

El anarquismo idealizó la libertad y pretendió liberarla del propio proceso económico, lo que fue utilizado por la burguesía. Sin embargo su idealismo abonó muchos proyectos políticos en que se tuvo que tener en cuenta a la «masa» y también tomada como pretexto para la provocaciones de la burguesía (los mártires de Chicago, el nacimiento del día internacional de la mujer, Sacco y Vanzetti…), para imponer sus condiciones represivas.

El socialismo, mejor denominado social democracia, nació en un proceso social en que los continuos enfrentamientos sociales necesitaban de un programa para que en el plano político se reflejaran las necesidades sociales.

Su suerte inexorablemente tenía que acompañar a la del propio sistema. Mientras el sistema se expandía su rol acompañaba las mejores inquietudes sociales para incorporar avances en las distintas legislaciones.

Entonces las crisis del sistema en su desarrollo se trasladarían al propio proceso de la socialdemocracia. Tal vez el más crucial llegó cuando fue impulsada a votar los créditos guerra y cómplice en impulsar así una masacre en la tragedia de la primera guerra mundial.

De la lucha por la paz, y con todo el bagaje de la labor ideológica fundamentalmente de Marx, Engels y el propio Lenin, del Partido Obrero Socialdemócrata ruso de su ala bolchevique nacería la reivindicación del comunismo.

Sin embargo la vida nos prepararía una nueva muy importante circunstancia en el desarrollo de la base material de la sociedad y su repercusión en todos los aspectos de la vida humana.

La crisis que originó la primera guerra mundial hizo que en el poderoso Imperio Ruso, se originara, como antes con la Comuna de Paris en 1871, un proceso revolucionario cuyo objetivo era la paz, y avanzar en las conquistas democráticas de las masas.

Don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, un estudioso entre otros de Marx, lo dice con total precisión a la muerte de Lenin en un editorial de su diario «El Día», la revolución significó para la gente acceder a avances democráticos que el mundo venía incorporando, y a la vez entrar en un proceso contradictorio de poder. La sociedad no estaba madura en el mundo para un nuevo modo de producción y menos aún en la Rusia Zarista donde el atraso era notorio.

Sin embargo, luego de la guerra, restañadas sus heridas e iniciando un nuevo proceso de desarrollo, el capitalismo como sistema reservó a la nueva Unión Soviética el papel de construir un capitalismo de Estado el que se denominó comunista en contraposición a las ideas de Marx, Engels y Lenin, mencionamos a los más destacados–, a los que decía aplicar.

«En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales».

«Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su democrático y revolucionario cada vez más pronunciado».

Estas palabras de Marx que pueden tener defectos de traducción son las que están en debate en primer lugar entre materialistas e idealistas. Junto con el concepto de que los modos de producción también nacen, se desarrollan e inician su proceso de extinción.

Si bien hoy la crisis nos hace temer incluso por la continuidad de la propia Humanidad, su esencia no es otra que la del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista que cuestiona la continuidad de su predominancia al cuestionar la continuidad de la rentabilidad en sus inversiones. Así de sencillo.

Y mientras el hoy mal llamado comunismo está cada vez más lejos de un Estado que realmente lo sea, la humanidad se aproxima con una contradicción incomprensible para estos teóricos «comunistas»: China gobernada por un Partido Comunista líder del libre comercio en el mundo y convirtiéndose en un nuevo centro para el desarrollo y EE.UU. teniendo que recurrir a un amurallamiento para preservar al sector de la burguesía de ese país que hoy está en el poder, en creciente contradicción con lo que fue en su tiempo la expansión imperialista de sus empresas multinacionales.

Esto hace que nuestra gran preocupación sea la de retomar los análisis científicos de los maestros sobre el desarrollo de la sociedad para incidir en la formación de la voluntad política que permita a través de un programa organizar a lo mejor de la humanidad para superar esta etapa y entrar en una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz y estimule el nacimiento del socialismo.

Ese programa desde nuestro humilde conocimiento tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Hoy por ejemplo en el Uruguay desde sectores de la izquierda se cuestiona que el Gobierno se embarque en una nueva planta de celulosa, la mayor inversión en la historia del Uruguay, argumentado además que se les da a los inversores enormes ganancias, sin las cuales seguramente no invertirían.

El problema es que estos sectores siguen idealizando las posibilidades nacionales y extrapolan al país de la economía real del mundo, es por eso además que de moneda y de impuestos no hablan y en eso comparten la política del gobierno a no ser la de un sistema impositivo que haga inviable la inversión de fuera de fronteras, política que hoy ni siquiera se puede aplicar en Cuba que cada vez participa más del mercado mundial donde ha entrado fundamentalmente con sus avances científicos.

El Frente Amplio de Uruguay que ha venido siendo ejemplo en el mundo de convivencia de distintas corrientes seguramente en los tiempos que vienen tendrá que afrontar este desafío ideológico, más allá de un cuarto periodo de gobierno, en un mundo donde la crisis crece y la necesidad del programa para afrontarla es esencial.

Esta es la sencilla razón por la cual una vez comprendidos estos temas y más allá de las circunstancias no he renunciado nunca a mi militancia comunista por el socialismo e invito a quienes han leído y están cerca de los maestros a reflexionar sobre el curso actual de los acontecimientos donde todos los esfuerzos deben ser bienvenidos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de Mayo de 2019.

Imperialismo.

Imperialismo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El mundo cambió. El avance tecnológico parece transformarlo todo. Sin embargo, hay compañeros y organizaciones políticas a las que pertenecen esos compañeros que cuando tienen que definir una situación cualquiera, comienzan definiendo a un enemigo: el imperialismo y quién no lo haga corre el riesgo de considerársele, que pasa a revistar filas en ese enemigo.

No se puede negar las relaciones asimétricas que existe entre las naciones y tampoco que mucho del desarrollo industrial de alguna de ellas tiene mucho que ver con su accionar fuera de fronteras, y con recursos naturales de ese origen, eso no tiene otra definición que la de imperialismo, pero lo que cambió es el gobierno del mundo. Lo cual entorpece la búsqueda del enemigo sino comprendemos el cambio y seguimos aplicando anteriores esquemas.

Ejemplos como el del imperialismo inglés y toda su red de influencia, económica, cultural, etc. etc., es innegable.

Ahora la vida es un poco más compleja, y así como es por lo menos irracional no comprobar la intervención criminal de los servicios de EE.UU. en Venezuela, también lo es resumir la realidad en sólo la denuncia del hecho y no ver lo que objetivamente está pasando y las dificultades de esa sociedad no solo para repeler la injerencia yanqui sino para organizarse socialmente.

Es cierto Cuba pudo hacerlo y con mil sacrificios, que aún perduran. Hoy es vanguardia en el mundo en muchos aspectos de la vida humana, pero existía la Unión Soviética y el capitalismo de Estado aún no conocía el derrumbe que luego sobrevendría.

Existía todo un desarrollo que explicaba a contrapelo de lo que su momento habían analizado Marx, Engels, Lenin, los más destacados, y que hablaban de esa experiencia como la del socialismo realmente existente. Si existían análisis profundamente críticos que advertían que eso no era socialismo sino una construcción que pretendía ser alternativa y competir con el capitalismo «realmente» existente.

Ahora pretender ignorar lo que ello significaba y que muchos avances sociales se dieron en el marco de esa confrontación, no es correcto. Es ignorar las alternativas de la propia lucha de clases que no se desplazan en línea recta sino sinuosa.

Otra cosa hubiera sido teorizar que ese sistema estatista podía superar al propio sistema capitalista expandido a todo el planeta, con esta realidad actual de EE.UU. y China.

Lo nuevo que hay que comprender y es una lección para los venezolanos, es que los cambios en el mundo son de tal magnitud que hoy el centro del capitalismo mundial está pasando a ser China gobernada por un Partido Comunista, liderando además el libre comercio en el mundo, mientras EE.UU. amuralla su economía.

Sin embargo el cambio no es fácilmente asimilable. ¿Cuántos partidos Comunistas en el mundo, y cuantos partidos que se reclaman de izquierda, siguen elaborando propuestas donde el centro es el aparato productivo estatizado o la idea de líneas de producción propios o de agregados de valor libremente determinados? Y que cuando tienen dificultades sin resolver acuden a la imagen de que el obstáculo viene por el lado de la existencia del Imperialismo. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La diferencia en el potencial económico de los países existe, no se puede ignorar. EE.UU. hoy puede amurallar su economía y crecer un 3,5% en su PBI. Incluso Trump puede pensar en su reelección. Y a la vez dar alce a la industria de guerra, para el respiro de esa economía, comandando agresiones de todo tipo en el mundo. Pero no lo puede hacer Uruguay, no lo puede hacer Venezuela, pero tampoco España, y ni siquiera ya Inglaterra.

Tampoco lo puede hacer Argentina, aunque la Dra. Cristina Fernández hable en la presentación de su libro de que el gobierno argentino debería tomar como ejemplo la política proteccionista de EE.UU.

Trump puede pensar hoy lo importante que es que a los demás países no se les ocurra utilizar al dólar como su moneda porque ello haría imposible a EE.UU. cerrar sus fronteras. Y hoy especula con una producción propia sin la competencia del mercado mundial, pero ¿cuánto puede durar esto?

Este es además un debate a dar fundamental, el de la moneda, –es una materia pendiente en los cursos de economía– pues incluso se habla de la vuelta al patrón oro, como si fuera posible retrotraerse en el tiempo y volver a convertir el oro en una mercancía privilegiada para el intercambio de las otras mercancías. Es claro que lo que en última instancia marca el valor monetario es el valor real de la producción que es el que pueden determinar los que están en el centro de su realización y que hoy especulan con los paraísos fiscales y la acumulación trágica de millones y millones de valores en distintas monedas, aún las digitales, que no pueden ser aplicadas con rendimiento y rentabilidad en la organización de la producción actual. ¿Es que alguien ha podido descubrir otro árbitro para determinar los valores de la moneda?

Hemos oído hablar en distintas ocasiones en que se reivindica la producción en un determinado país del valor de una matriz productiva nacional, de agregar valor a las distintas líneas de la producción. Todo ello es loable pero debe tener en cuenta el desarrollo productivo a nivel mundial que barre con todas las barreras nacionales que lo puedan obstaculizar.

Una realidad económica a observar para comprobar esto que estamos exponiendo es la actual de EE.UU. y las presiones que comienzan a señalarse en el plano interno.

El problema es que no barra con las necesidades de la gente y precisamente para eso que debemos darnos un programa que transforme esta realidad donde las inversiones productivas son tales sólo sin son rentables y redituables dentro de la predominancia del marco capitalista.

A eso es que debe apuntar el programa que reivindique medir los hechos económicos de igual manera en todo el planeta: una sola medida monetaria universal. Que los recursos que la sociedad en su conjunto necesita para la salud, la enseñanza, la vivienda, también para organizar el trabajo –nadie debería no aportar su esfuerzo a las necesidades propias y de la sociedad– deben provenir de un sistema impositivo basado en la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, al trabajo y a las jubilaciones y pensiones. Ninguna operación con dinero puede ser legal sin estar debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Establecer entonces los organismos universales que puedan planificar en el marco de la mayor expresión democrática los planes para que todo el mundo tenga trabajo y aporte su esfuerzo a la sociedad en el marco de planes de construcción de ciudades autosustentables y extendidas en jardines terrenales. ¿Es solo un sueño? No, hoy ya es posible, hay que construir la voluntad política para hacerlo.

O es que hoy por ejemplo se deja contaminar a la Naturaleza porque es un problema de dejadez de los seres humanos: ¡¡¡no!!!, se deja contaminar porque las inversiones en ese plano no le son rentables al capitalismo. No es un problema del ser humano en sí, es un problema por la existencia de la predominancia de un modo de producción que necesita morir en paz e iniciar el transito a uno superior.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Mayo de 2019.

Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el coterráneo Henry Engler (ambos nacimos en Paysandú), fuimos contemporáneos en los tiempos de CUDES (Centro Único de Estudiantes Sanduceros), y más particularmente con Walter, su hermano mayor: el Chody, también como Henry recibido de médico en Suecia, lamentablemente ya fallecido. Eran épocas de efervescencia ideológica particularmente por la influencia de Cuba revolucionaria. En la Paysandú industrial eso se vivía intensamente.

No nos hemos vuelto a encontrar personalmente, pero sí por este medio tecnológico fantástico que es el mundo actual de las comunicaciones.

Henry es actualmente por merecimientos propios una personalidad mundial en el mundo de la medicina, particularmente en la técnica de los positrones (creo no equivocarme), y tal vez por ello cobran mayor importancia sus opiniones en el plano político. Sobre ellas es que quiero abrir el debate porque las considero honestamente equivocadas.

Dice Henry:

«Carta de Henry Engler para Raúl «Bebe» Sendic que fue leída en la plaza el 28 de abril.

Querido hermano Raúl:

Te hago unas líneas con motivo de este recordatorio de tu partida hacia nuevos universos.

Aquí las cosas están, algunas bien y otras muy mal.

Acontecimientos recientes me han llevado a pensar en cuántas cosas raras nos han metido en la cabeza desde siglos y en las consecuencias que esto tiene para todos.

Empiezo con el concepto de «Patria». De niños en la escuela, nos ponían en fila y nos hacían marchar cantando una canción que decía:… «Es muy bella mi bandera, nada iguala su lucir y es su sombra la que buscan los valientes al morir» y después: «no ambiciono otra fortuna ni reclamo más honor que morir por mi bandera, la bandera bicolor». Es decir: hay que morir por la patria, que es la bandera. O está representada por la bandera. Crecimos con la idea de ser valientes y morir por la bandera. Y me he estado preguntando sobre estas cosas.

En la guerra civil española alguien escribió una canción que dice: «Dicen que la patria es un fusil y una bandera. La patria son mis hermanos que están labrando la tierra».

Esto lo escuchamos no de niños, sino de jóvenes. Cuando empezamos a dudar de lo que nos habían enseñado. Y empecé a recabar información sobre el origen de nuestra patria. Encontré que en los orígenes, un señor llamado Lavalleja (hay un departamento que lleva su nombre) le dio instrucciones a otro señor llamado Fructuoso Rivera (hay un departamento que lleva su nombre) de solucionar definitivamente el problema de los Charrúas. Mientras esos indios brutos que lo único que habían hecho bien era haber peleado con Artigas siguieran existiendo, no se podía construir una patria. Entonces el militar Don Fructuoso junto con el militar Bernabé Rivera se dedicaron a perpetrar el primer genocidio. El genocidio contra los Charrúas. Les mintieron a los indios que creyeron en ellos y les tendieron una trampa. Arrancaron en Salsipuedes y después los persiguieron por todo el territorio. Y abrieron el camino hacia la patria moderna. Patria que hoy sigue siendo para algunos, el cuartel y una bandera. Se nos ocultó el genocidio en las escuelas, porque: ¿qué importancia tenía? Eran indios. Y además con todas las calles que se llaman Rivera y Lavalleja no eran tan importantes estos hechos.

Heredamos un ejército inspirado en militares como estos. Que jamás va a reconocer que cometieron un genocidio entonces y que no reconocen tampoco el genocidio reciente que perpetraron contra gente que como los charrúas no pensaba como ellos. Genocidio contra la llamada izquierda. ¿Que importan 174 jóvenes que piensan diferente? ¿Y qué importa que la mayoría no hacía resistencia armada?

Bueno, nos enteramos recientemente que los genocidios contra quienes piensan diferente no comprometen el honor del ejército. Pero si un oficial por cobardía no defiende a otro oficial, toda la organización se sacude. Todo el sistema patriarcal está en peligro. Mentir y cubrirse es honrar a la patria. Esta manera de pensar es tan aberrante como la manera de pensar del patriarca Rivera que de paso quería matar a Artigas porque el tupamaro se comportaba como un indio charrúa. Esta mentalidad ha quedado metida, atornillada en la mentalidad de la mayoría de los oficiales del ejército.

El ejército es una organización vertical de oficiales, clases y tropa. Señores patriarcales oficiales, los intermediarios y sus esclavos. Los pobres de verdad que componen la tropa, no pueden ni deben decir absolutamente nada. No pueden opinar. Sólo deben obedecer. En los cuarteles se decía: la primera regla es que el comandante siempre tiene razón. La segunda regla es que, si el comandante se equivoca, rige la primera regla. ¿Qué tiene que ver esto con ideas de democracia? Singularmente, en este espanto, no participan ni han participado mujeres. Esto es patriarcado puro. En todas estas barbaridades: ¿Cuántas mujeres se cuentan? Y me dirán: pero es democracia, porque en Brasil, en elecciones democráticas, ganó el militar Bolsonaro, que conmemora el golpe del 64 y defiende desapariciones, torturas, violaciones ocurridas en la dictadura y detesta a los homosexuales. Antes de las elecciones un juez encarcela a Lula, su opositor. Después que Bolsonaro gana, nombra a ese juez de ministro de justicia.

¡Qué farsa! Viva la justicia, viva la democracia. Viva la patria.

Bueno, tenemos que reconocer que esta democracia viene heredada de los patriarcas. Está hecha a su medida y manera. Pero nosotros debemos tener en cuenta que una democracia que no respeta los derechos humanos, no es democracia: es una farsa. Tenemos que ser conscientes de que no se puede plebiscitar si se va a juzgar o no a criminales de guerra. Es también una farsa.

A Hitler lo eligieron democráticamente. Aunque era un racista declarado desde el comienzo. Si hubiesen hecho un plebiscito en Alemania después de la guerra, en esa democracia entre comillas, seguramente hubiesen votado no juzgar a los heroicos militares que hicieron desaparecer en el humo 6 millones de judíos.

El respeto por los derechos de los seres humanos en este planeta es el principio y el fin de una verdadera democracia. El gobierno del pueblo es para el pueblo. No es para el cuartel ni la bandera. El pueblo no puede permitir estas violaciones flagrantes a los derechos humanos ni tampoco se beneficia con la existencia de los ejércitos. Porque el fin del ejército no ha sido proteger a los ciudadanos, sino las guerras, los exterminios. Y me dirán: pero han ayudado en las inundaciones. O en los incendios. Y yo pregunto: ¿necesitamos un ejército con oficiales y con esclavos para eso?

¿No podemos encontrar medios más baratos y menos peligrosos para movilizarnos cuando hay catástrofes naturales?

Creo que es hora de pasar el ejército a retiro y no confiar en las democracias donde los derechos humanos rigen solo para los que deciden.

¿Para qué queremos un ejército?

Considero que no reconocen sus hechos de guerra, son unos miserables cobardes. Y los que los protegen igual. No son valientes, no tienen honor. Esto no tiene vuelta. Como sé bien que piensas como yo en este punto, lo comento aquí para todos.

Para no aburrir a nuestros compañeros del alma, no te cuento aquí sobre el drama de la contaminación. Que es otro tremendo capítulo. Espero contarte cosas positivas en la próxima. Pero ya lo positivo es que estemos juntos para analizar cosas y hallar soluciones.

Te mando un entrañable abrazo de universo a universo.

Henry».

Mi reflexión:

En mi vida he tenido el privilegio de «matear» e intercambiar opiniones en su momento con Raúl y con Alberto, hermano mayor de Raúl, dirigente militante trotskista en cuya casa en Paris, falleció Raúl. Por supuesto que con Alberto llegué a coincidir en la militancia que tenía puntos de contacto con la que desarrollaba Raúl pero también puntos importantes de discrepancia, particularmente sobre el carácter del capitalismo y la lucha armada.

En esta carta de Henry reaparecen particularmente los puntos discrepantes y tienen que ver nada menos que sobre el rol de las fuerzas armadas.

«¿Para qué queremos un ejército?», se pregunta Henry, como si los seres humanos, las sociedades tuvieran la posibilidad de elegir, más aún en este plano de interrogarnos, que no compartimos, tal vez sería más coherente preguntarse ¿para qué queremos capitalismo?.

Sabemos y si no deberíamos saberlo, que los modos de producción se suceden incorporando en su desarrollo a cada vez más sectores y superficies en el planeta; como los seres humanos nacen, se desarrollan y declinan, el capitalismo como modo de producción predominante tiene hoy claramente marcados sus límites, contrariamente a lo que dicen la mayoría de los economistas que están a su servicio. Es sobre eso que hay que poner al acento para que el mundo pueda transitar la transición en paz, cuando los desarrollos de las guerras en varios puntos del planeta amenazan la generalización y por consiguiente la catástrofe, uno de cuyos capítulos es la contaminación. Es el negocio de la industria de la guerra que da oxigeno a la asfixiada predominancia de la economía capitalista y le hace pensar en su renacer, una especie de opio en el peor sentido de la palabra, cuando lo que necesita para el bien de todos es morir en paz.

Es más, Mujica en la ONU (septiembre 2013) comenzó a transitar este camino, en que encaró el análisis de medidas universales que efectivamente son las que humildemente pienso la humanidad debe transitar, salvo que se demuestre lo contrario y empecemos a buscar otras soluciones que a mi criterio van por un camino equivocado o en definitiva no son soluciones.

No sé la razón de porque Mujica no ha vuelto sobre el tema, aunque en tu carta a Raúl podría estar una de las llaves, la de que en sus viejos compañeros el camino sigue siendo el de la confrontación de sistema contra sistema, que tuvo su auge en el stalinismo y en la derrota en su momento de las ideas de Lenin; en él aparecen ante la opinión pública como los gladiadores de una época en que los yanquis luego de su derrota en Cuba pudieron estimular las confrontaciones. Que servía a su estrategia, la de EE.UU. de estimular movimientos guerrilleros para desarticular la acción social y a la vez organizar la represión para la que reservaban su inserción en las fuerzas armadas de las distintas naciones y la Escuela de las Américas. Una verdadera pinza organizada sobre la base de la táctica del aborto. Analizaban que la tendencia de los pueblos a avanzar socialmente era inexorable, con esta táctica trataban de abortarla.

No hay dudas que para un científico muchas veces el insistir por el camino equivocado significa entre otras cosas el que en su experiencia piensa que el análisis no está terminado. Y no discutimos el derecho a hacerlo. Pero en este caso no se trata de eso como lo demuestra el discurso de Mujica en la ONU, sino el temor a transitar el camino de la ciencia en el terreno político del cual tanta necesidad tiene hoy la humanidad cuando el capitalismo está llegando a etapas cruciales y de enorme peligro para la humanidad toda. La propia situación política interna de EE.UU. con el crecimiento de las ideas socialistas es una demostración de ello. Ya no está lejano el día en que veamos al pueblo de EE.UU. crecer socialmente y a darle un nuevo vigor a las ideas de los maestros del socialismo.

No me niego a analizar el tema militar, pero sería una pérdida total de tiempo sino lo vinculamos a la etapa actual del modo de producción predominante y su crisis y someter a la sociedad uruguaya a un debate en el cual hay puntos para avanzar ya hoy y hay que hacerlo, pero el transcendente e importante es el otro, el programa de la transición que fue el que insinuó Mujica en la ONU, sobre el cual ni él ni su grupo han vuelto.

El mismo tipo de diferencia hemos tenido cuando antes se afirmó, en un acto público, que el modelo cooperativo de producción libera al trabajador del patrón, dando una visión equivocada sobre la predominancia global del modo de producción capitalista que hacen a esa liberación absolutamente inocua, si bien coyunturalmente muchas veces es necesario recurrir a ellas y a las estatizaciones, con miles de dificultades (Envidrio, Funsa, etc. etc.), para no dejar en la calle a los trabajadores. De lo que se trata es de ayudar a la humanidad a superar este modo de producción para entonces si engarzar a las cooperativas con el nuevo modo de producción como en su momento lo analizara magistralmente Federico Engels.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de Mayo de 2019.

Fondo Monetario Internacional.

Fondo Monetario Internacional.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Tenemos la convicción de que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está ocurriendo algo que la prensa en general y la especializada en particular no refleja. Vamos a partir para ello de un ejemplo que para nosotros en el Uruguay es muy cercano: el gobierno de Macri.

Todo el mundo tiene la información de que fue el gobierno de Macri en Argentina quién solicitó la ayuda y la intervención de este Organismo.

Sabemos que esta información está corroborada de mil maneras. Nosotros llegamos a la conclusión de que fue a la inversa. Macri reabrió el camino a la inversión internacional en Argentina –así lo pensó él–, resarciendo a los buitres de un dinero mal habido porque fue de la utilización de la indefensión del pueblo argentino ante la crisis del 2001, enorme para lo que es el presupuesto de esa nación, a cambio de una apertura a grandes inversiones y su propio interés patrimonial, pero la respuesta de los posibles inversores ha sido y es paupérrima.

Recordemos que el entonces Ministro Axel Kicillof realizó una defensa formidable de la soberanía argentina enfrentando a estos fondos depredatorios del interés de la nación, y si bien el gobierno de Cristina Fernández respaldó esa defensa en los hechos dejó que el triunfo de Macri abriera el camino al éxito de los mismos. Me refiero a que no hubo una verdadera defensa política de lo realizado por el Ministro.

Kicillof también si bien hizo la defensa no exhibió un programa alternativo a esa política que realizan en el mundo este tipo de fondos que terminan siendo un cáncer para las naciones. Es la lumpen burguesía. En este mismo sentido es que valoramos lo que en septiembre del 2013 dijo en su discurso ante la ONU el entonces presidente Mujica insinuando salidas frente a esto que enferma y acelera la crisis de las relaciones financieras. Hay una relación directa entre fondos buitres, paraísos fiscales y el crecimiento de la lumpen burguesía y su accionar en el campo de la drogas, las armas, la prostitución…

Macri vio el campo libre, y aplicó para el mundo financiero la política que le permitió a él y su clan atesorar en el curso de los años una enorme fortuna. Esperó una respuesta favorable a realizar inversiones en su país de este mundo, pero la respuesta siempre iba a ser en esta materia utilitaria y por lo tanto, el mundo financiero estuvo agradecido por el regalo pero también entendió que el mismo debilitaba al gobierno gravemente desde el punto de vista político y ellos no están dispuestos a correr riesgos. Algún filósofo del mundo financiero acuñó la frase: «el capital es cobarde», y la verdad es que el capital que nació de la humilde plusvalía (todas las teorizaciones pretendiendo otro origen han ido quedando a la vera del camino) cumple siempre su función en la historia buscando «rentabilidad». Dejemos que los sociólogos, politólogos, etc. etc. hagan su trabajo para delinear el carácter de esa llamada cobardía, y de si es tal.

La dirección del FMI vio lo que sucedía y decidió salir ella en respaldo de la economía argentina, pues sentían que un simple rasguño podía conducir a una gangrena en la ya debilitada salud de la economía mundial.

Algo parecido ocurrió y viene ocurriendo en Grecia, aún con un gobierno que nació en lo que podríamos llamar una orientación inversa a la de Argentina, y así con cada una de las economías que tienen prendidas luces amarillas y hasta chalecos de ese color, pero hoy la economía debe ser cuidada de tal manera por estos Popes porque un desequilibrio que se expanda puede ser incontrolable y lo saben.

En Argentina nadie tiene un programa que sustituya la intervención del FMI y en la práctica en un nivel o en otro, todos los países aceptan el tutelaje que esta Institución ejerce en la gobernanza de la economía mundial, sin embargo hay reglas que aún se toleran, como por ejemplo: su intervención aparece siempre como solicitada, aún cuando todo el mundo sabe que su certificación es el salvoconducto de los países en la economía mundial y sin el cual nada les podría funcionar.

Es más, la defensa de Kicillof ante los fondos buitres, el Fondo no la podía aceptar públicamente pero hoy se da el caso de que ante el Fondo tiene más respeto la posición de Kicillof que la de Dubjone (Ministro de Economía de Macri).

Se está caminando por el filo de la navaja.

Nos responderán muchas voces diciendo que si, que hay un programa sin el FMI, y unos y otros nos hablarán de las políticas que desde el Estado se pueden hacer, y una vez más tendremos que explicar lo que Lenin en 1916 preveía y se viene cumpliendo inexorablemente: de que el gobierno económico del mundo ya no iba a residir en los Estados sino que esa gobernanza que no elimina la pugna inter capitalista. Ha pasado a las direcciones de los conglomerados empresariales multinacionales.

Todo esto tiene límites y estamos llegando a ellos, con el riesgo de destrucción masiva que supone. La dimensión del problema no es nacional, es universal.

Hasta ahora la diferencia entre izquierda y derecha en los gobiernos nacionales no radica en su posición con respeto al FMI, sino teniendo en cuenta lo inexorable de su monitoreo el de aún así realizar políticas en beneficio de la gente. Si bien hay gobiernos con fuertes desajustes monetarios –relación entre la moneda con que se maneja la producción y la moneda que maneja la gente– que hacen fuertes declaraciones contra el FMI, que más tiene que ver con lo que pasa en la tribuna que lo que sucede en el escenario de juego.

A su vez el desafío es tener un programa de gobierno de la economía que se imponga al actual de restricciones y ajustes de esta organización y sea compatible con la defensa del aparato productivo alcanzado por la humanidad en su desarrollo: «difícil para Sagitario».

En ninguno de los puntos en que la economía muestra su desequilibrio el Fondo tiene un programa diferente a aplicar, distinto a ajustar y reducir el déficit, instrumentar el pago de las deudas. La deuda y los déficits aumentan en el mundo sin solución de continuidad, que pasaría si cambiara su política y actuara sobre la moneda y los impuestos.

La hipótesis sobre la que trabaja la izquierda en general es que el FMI es un enemigo, aunque no tiene un proyecto de cómo sustituirlo, lo que implica un riesgo en la continuidad del aparato productivo. La derecha a su vez lo considera cada vez menos creíble pero un mal necesario para tutelar los equilibrios.

Estamos muy cerca de definiciones que siempre por su naturaleza son traumáticas, que implican entre otras cosas el cambio de orientación de organismos como el que venimos analizando, que si contamos con lo que son los avances tecnológicos, se pueden dar de inmediato.

Sabemos que para la cultura del socialismo por país (no es lo mismo revolución socialista por país que socialismo por país, lo primero se viene dando, lo segundo es imposible), concepción extendida y predominante en la izquierda aún esto no cabe en su compresión política, la crisis se va a encargar, si es que logramos una salida positiva, de poner las cosas en su lugar, por aquello tan recordado a 100 años del asesinato de Rosa de «socialismo o barbarie».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 21 de Enero de 2019.

Nosotros, la gente.

Nosotros, la gente.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

«Las relaciones económicas exigen que así como hay un litro, un kilo, un metro, debemos ir a la unidad de medida monetaria, eliminando los juegos especulativos que con la misma se hacen».

«Pero además de facilitar los intercambios comerciales necesarios para el desarrollo humano, dar un medio de registración a través del cual se puede ir a un sistema impositivo acorde con el desarrollo de la humanidad y dando muerte a una práctica terriblemente nociva como son los paraísos fiscales. Sepamos que esto solo es el inicio y que para ello es fundamental avanzar en la democracia económica. Todos los instrumentos financieros deben estar al servicio de ello, y no al revés como sucede ahora en el mercado mundial y la gente se siente estafada».

Para los estudiosos de todos los tiempos, y aunque muchas teorías lo niegan, –nosotros nos afiliamos a que hoy hay muchas más cabezas pensando–, siempre fue una ecuación a resolver la relación entre el mundo material y el mundo de las ideas.

En última instancia sintetizada en idealismo y materialismo; A) somos lo que pensamos y nos viene dado por relaciones metafísicas que no manejamos o B) somos lo que pensamos pero producto del desarrollo de los hechos materiales entre los cuales se destaca aún en medio de elementos culturales el hecho económico.

En la parrafada inicial que hemos escrito en varios intercambios en Facebook, intentamos sintetizar uno de los grandes dilemas a resolver en esta época: ahora.

El mundo en su desarrollo económico ha llegado a un límite crítico en que necesita resolver si o si de qué modo sigue de aquí hacia adelante.

Los idealistas hablan de la condición humana y de su vinculación con todos los hechos que la vinculan al mundo de lo espiritual, al mundo de la religión y de las distintas creencias.

Los materialistas a su vez y es una dificultad en muchos de sus razonamientos –que por distintas razones son incompletos– en la más de las veces al no profundizar terminan idealizando situaciones, como por ejemplo el poder actual de los Estados en el mundo en que no reconocen el gobierno real que sin eliminar sus pugnas realizan los conglomerados empresariales multinacionales.

Hay dos niveles en el comando más generalizado de las decisiones, por un lado los Estados que a su vez tienen entre sí profundos desniveles, y el comando de los complejos empresariales multinacionales que son los que toman las resoluciones que en definitiva terminan afectando el destino general de la gente, de que y como se produce de acuerdo a los beneficios que para un determinado círculo esa producción determina.

Mucho se ha escrito y filosofado sobre la matriz productiva de los distintos países. Tal vez con mayor fuerza para grandes Estados como EE.UU., Rusia, China por ejemplo. Sin embargo, su destino en materia productiva no se decide en los instrumentos tradicionales de la democracia, sino en los comandos de los complejos empresariales multinacionales, algo así como una monarquía ilustrada, rodeada de lo que es hoy el despliegue tecnológico.

Es interesante ver y estudiar el enorme ejército de accesores, politólogos, cientistas en todas las materias que rodean a estos conglomerados e inciden en la forma en que se toman las decisiones. Remarcamos en la forma porque en el fondo se cocinan en un medio por ahora incapaz de ver más allá del curso de los acontecimientos y seguir la dinámica de los mismos y la lógica del capitalismo.

Con el agravante conflictivo de que ese desarrollo de la tecnología, la capacidad de la gente pone en el colectivo cultural intelectual la capacidad de pensar soluciones que no son las clásicas de la competencia capitalista.

El carácter de la crisis radica en que los que tienen capacidad real de decisión cada vez están más acotados por las propias leyes materiales del desarrollo capitalista, que existen han sido estudiadas y son inexorables aunque no fatales, y van a depender en última instancia de la intervención humana. La predominancia del capitalismo nació, se desarrolló y necesita morir; que sea en paz o en medio de una catástrofe ya no depende de esas leyes sino de la voluntad humana, sin desconocer que la propia voluntad humana forma parte para estructurarse de esas leyes.

De aquel acto inicial por medio del cual un ser humano se apropiaba de la plusvalía originada en el trabajo de otro ser humano para obligatoriamente tener que reinvertirla para iniciar el ciclo capitalista, a los de hoy en que el dinero acumulado no encuentra sino con dificultades y desafiando las leyes que la sociedad ha creado para su defensa, que lo lleva a estimular gobiernos que hoy cada vez más se identifican con la guerra y el fascismo. A esto de hoy parece una realidad irreconocible para quienes la idealizan o para quienes presumen de conocer el desarrollo de las leyes materiales que la provocan pero no las reconocen cuando ellas se manifiestan en todo su furor.

¿Cuándo y cómo se transitará hacia una salida? Hemos recordado con insistencia en notas anteriores que Marx en su Introducción a la Economía Política afirmaba que: «por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación», y es precisamente hoy que se necesita como expresión de voluntad política capaz de salir de la crisis y comenzar a transitar la transición.

¿Qué se necesita? ¿Más capitalismo? ¿Construir un modelo alternativo sobre la base del Estado como es que se conocen hoy la deformación de las llamadas soluciones socialistas?

Los idealistas pensarán en salidas mágicas, invocando sus creencias o en la desesperanza de construir una salida posible, los materialistas tendrán que ajustar sus estudios a la realidad y empezar a moverse con todas las variables que dan forma a la ecuación que hoy tenemos que resolver.

Lo más grave tal vez sea ver a miles, cientos de miles, tal vez millones de intelectuales estar aún a la deriva sin incidir en una salida de progreso porque están al margen del mundo material que gobierna los conglomerados empresariales multinacionales. Sin los avances en las relaciones democráticas que si se han conquistado parcialmente a nivel de los Estados. Muchas veces negados por la lucha política en que precisamente interfieren los poderes empresariales.

Es esa inmensa masa humana la que hoy necesita ponerse en marcha para iniciar la transición y la muerte en paz de la predominancia del capitalismo.

Sobran las definiciones de cómo deberíamos comportarnos los seres humanos de acuerdo a todo lo bueno que la humanidad ha ido acumulando, faltan las medidas materiales capaces de provocar el cambio y como dice Marx ellas ya están, la humanidad las ha generado, tiene los instrumentos técnicos para hacerlas ya.

Por supuesto que una vez acordadas será necesario un intenso trabajo hacia los hechos económicos para que tengan una única medida universal, y que los recursos que la sociedad necesita provengan de un sistema impositivo aplicado sobre la circulación del dinero con la gobernanza democrática que la sociedad determine.

Conviene aclarar que esta es nuestra conclusión, lo que no quiere decir que se nos pueda demostrar que estamos equivocados y que hay otra mejor y posible. Estamos dispuestos a estudiarlo, investigarlo y debatirlo por eso nuestra adhesión a las ideas de los maestros.

¿Cómo se llegará a esto?: ¿a través de un Partido, de una Internacional, de un Gobierno Nacional, del Papa o de los jefes de las distintas religiones que lo propongan abiertamente al mundo? No sé, lo que sí sé es que se tiene que llegar para poder pasar, como decía Marx, de la prehistoria a la historia de la humanidad.

Jorge Aniceto Molinari.
Maldonado, 8 de Enero de 2019.

Chalecos Amarillos (II).

Chalecos Amarillos (II).

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Convengamos en que no es fácil entender el mundo actual. Un mundo con el líder del capitalismo, Donald Trump, aferrado al proteccionismo y poniendo trabas al libre comercio y por otro al país que comanda el actual desarrollo capitalista gobernado por un Partido Comunista y propiciando el libre comercio.

Lo que no cambia por otra parte es la OEA, consecuente, defendiendo la «democracia» de acuerdo a los planes del Comando Sur del Ejército de EE.UU. Sin embargo tenemos a la reserva Federal (privada) de los EE.UU. emitiendo dólares y a China teniendo la mayor reserva de ellos (dólares) mientras se condena a los pueblos al sometimiento de las dobles monedas en que la especulación monetaria campea contra la gente.

Es la distancia que hay entre Macri y Macron; Macri es parte del manejo de las diferencias cambiarias provocando una baja generalizada de salarios y pensiones (lo que en el lenguaje de los economistas se llama «ajuste»), a la vez que con el manejo de las tarifas intenta en un mercado mundial cada vez más complicado la competitividad de sus colegas burgueses e inversores en el país (los que hubo antes, ahora ya no vienen).

Macron atado al EURO, (eso que la izquierda europea no termina de entender, cultivando la leyenda de lo que se puede hacer con una moneda propia cuando la producción del mundo ha cambiado radicalmente), y entonces le queda para el equilibrio el manejo de las tarifas, desafiando lo que ello provoca: una conmoción social que está latente por el constante desequilibrio que la gente siente que sufre su economía personal y nacional.

Nunca antes en la historia un modo de producción se desarrolló tanto y a la vez agotó al extremo sus desequilibrios como lo hace el capitalismo en la actualidad. Lo que el Dr. Mario Bergara (pre candidato a la Presidencia de la República en nuestro país) denomina «las incertidumbres».

¿Por qué surgen los chalecos amarillos? Una primera respuesta: porque la izquierda no tiene programa para abordar esta etapa de la historia, y sus cartas son sólo la protesta y la resistencia. Claro está que la derecha también sólo puede ofrecer la guerra, el fascismo, soluciones, salidas, ninguna. No es la misma situación que al finalizar la segunda guerra mundial en que el nacimiento del neoliberalismo abría un margen de desarrollo que es lo que hoy predomina y está culminando en la economía mundial. Chalecos amarillos sin definición ideológica ejercen la protesta y la resistencia a las medidas gubernamentales, encuentran un eco social inorgánico.

Antes se decía: «una sola chispa puede encender toda la pradera», el combustible ideológico estaba dado por la necesidad de la universalización de derechos y de dos revoluciones, la francesa y la rusa que si lo tenían.

El actual índice de crecimiento universal de la economía, que es lo que le permite al capitalismo seguir viviendo, tiene su centro en China, y al propio crecimiento de ese capitalismo «nacional» con el que mantiene la respiración Trump tiene ahí su explicación pero también sus límites.

¿Qué pasaba entonces al finalizar la segunda guerra mundial?: se planificaban los organismos multinacionales que reglaban la conducta del desarrollo capitalista teniendo como marco al planeta todo y en competencia con lo que era el resultado en la izquierda de la derrota de Lenin en 1924, con la construcción de economías estatizadas y pensando en un mundo organizado de igual manera, que esa es la herencia del stalinismo. Y vaya si duró: más de 70 años. China, Cuba, Vietnam, actualmente ya son parte de otra realidad.

Se nos podrá decir que en el medio vivían y viven corrientes de los más diversos orígenes que planificaban desarrollos que no entran dentro de esto que clasificamos y es verdad, pero también es verdad que la perspectiva de esos desarrollos estuvo y está condicionada al marco de regulaciones de los organismos financieros multinacionales que predominaban y predominan.

Hoy en Europa, si hay algo que une a partes importantes de la derecha y de la izquierda es «el sueño de una moneda propia», ahora una vez que se tomó el camino del Euro, se puede ir a más pero no a menos. Se puede exigir que el mundo mida la actividad económica con una misma medida universal, pero no se puede pensar en que cada cual mida como quiera. Si una vez hubo espacio económico para poder hacerlo, construir planes propios de desarrollo económico, hoy ya no lo hay, cualquier mercancía reúne condicionantes materiales y técnicas que son ecuménicas.

Tanto es así que hoy el éxito del amurallamiento de la economía que conduce Trump está dependiendo directamente de que no se dolaricen las economías que rodean a EE.UU. Nos referimos a que la gente común y los empresarios midan y operen en una misma moneda.

Macron ha cedido, pero esto está siendo medido por el FMI, como antes pasó en Grecia, en España… y tiene en el corto plazo sólo una posibilidad: el permitirle a Francia un mayor endeudamiento, que es además lo que está sucediendo con cada una de las unidades nacionales que componen la realidad de la economía universal.

El profesor Atilio Borón recopilaba en una nota en Página 12 de Argentina, los antecedentes franceses en las luchas sociales. El socialismo francés es reconocido como una de las partes integrantes fundamentales del pensamiento de Carlos Marx, y un aporte esencial en las conquistas que la humanidad ha ido reivindicando a lo largo del tiempo.

Por lo tanto es una expresión que se da de esta manera, no sólo por la carencia de un programa para avanzar sino porque es la sociedad toda que siente que ha llegado a los límites en los cuales es necesario hacer pesar los sentimientos humanos que dieron base y fundamento a la toma de la Bastilla en 1789.

Sin embargo y el manejo de los números puede prestarse para cualquier cosa. Se nos dice que el número de manifestantes es muy menor al nivel de las adhesiones que el movimiento tiene en el conjunto de la sociedad.

Tal vez por aquello de que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria. Aún cuando los tiempos de cada una de estas acciones se retroalimentan, hacen a los episodios de la vida. Ahora el topo (del que hablaba Marx) trabaja en miles, millones de jóvenes que la realidad desafiante los enfrenta con los conocimientos que como nunca antes están al alcance de su computadora.

Es entonces lícito pensar que en algún momento todo ese bagaje de conocimientos que la humanidad reúne y hoy no consigue aún recopilar, lo sintetice en un programa, organizando la voluntad política para aplicarlo, que logre al fin el poder hacerlo.

Precisemos, una vez más. No estamos hablando del fin del capitalismo, estamos hablando del fin, si, de su predominancia. Capitalismo como modo de producción seguramente habrá por mucho tiempo aún. Lo que debe finalizar es su predominancia, la cual hay que procurar que muera en paz. Para ello dos herramientas: medir la actividad económica con una misma unidad monetaria, y hacer que la sociedad disponga de fondos para sus necesidades: salud, educación, vivienda, trabajo, previsión social, a través de que los impuestos se apliquen primordialmente sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y aplicando esos fondos con rentabilidad y eficiencia a través de los organismos que la propia sociedad democráticamente determine o construya nuevos con ese fin y apuntando a la desburocratización estatal de la misma.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de Diciembre de 2018.

De izquierda.

De izquierda.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Vamos a tratar de debatir con la postura ideológica del compañero Esteban Valenti. Para ello recurrimos al copete (no sé si es correcto llamarlo así) de una sus últimas notas en Uypress.

La crisis de la izquierda latinoamericana. Esteban Valenti.

12-11-2018.

«Sobre este mismo tema escribí hace tiempo varias columnas, pero ahora se trata de una crisis más profunda. No hay ninguna duda de que la tendencia de principios de este siglo de un avance importante de las ideas de izquierda y de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha revertido y coleccionamos graves derrotas, no solo por la pérdida de gobiernos, algunos de dudosa orientación de izquierda, sino por la profundidad ideológica y política de las derrotas sufridas».

¿Dónde debemos radicar la crisis para analizarla y llegar a conclusiones sobre ella? Porque a esta altura no hay dudas de que la humanidad está viviendo una de sus mayores crisis, tal vez definitoria para lo que serán los próximos siglos. De la que necesita salir en paz.

Aún con sus particularidades la izquierda está dentro de ella, si es que acordamos en la base materialista de nuestro razonamiento.

El modo de producción que hoy predomina en el mundo y marca las características actuales es plenamente el capitalista. Que nació hace relativamente en la historia poco tiempo, pero que se desarrolló y llegó a los confines de todo el planeta.

Tal vez lo más difícil de comprender es lo que previó Lenin en 1916: que el sistema iba a propender en su pugna –intrínseca a la competencia capitalista– a un gobierno ecuménico muy por encima de cualquiera de los Estados. Apreciables hasta en la dificultades que tiene hoy para desarrollar su política el gobierno de Trump.

Se constata con claridad que las fuerzas económicas que impulsaron la candidatura de Trump, han logrado un primer y presumible efímero crecimiento económico, que son todo un enigma por su proyección crítica en la economía mundial.

Macri ni siquiera ha tenido ese respiro y aún aquellos economistas (no fueron pocos), que avizoraban una mejora en la situación cuando el proceso electoral que determinó su triunfo, hoy ven con alarma la forma en que su gobierno se acerca al precipicio. Con Bolsonaro la alarma es aún mayor, y si ha ganado merced a la crisis del PT, es aún mayor la incertidumbre porque no existe un programa posible para el desarrollo de la economía de ese país.

Esto supone acordar que en el proceso de desarrollo de la economía lo que puedan hacer los Estados siempre va a estar supeditado a lo que suceda en el desenvolvimiento enfermizo de la economía global. Cada día que pasa más aún.

En sus inicios el Reino Unido ejerció la centralidad del sistema económico, su pérdida tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores y pueblo de ese reino fueron conquistando en derechos.

El propio desarrollo del capitalismo necesitó a determinada altura de otro centro, no olvidemos que para llegar a ello pasamos nada más y nada menos que dos guerras denominadas mundiales, producto de otras tantas crisis.

Ese nuevo centro cargado de dinamismo, que en su crecimiento interno jugó un papel primordial los avances tecnológicos de la época y en particular las comunicaciones económicas realizadas a través del ferrocarril, pareció ser o se le describió como la meca definitiva del capitalismo (el fin de la historia). La teoría del super imperialismo de Kaustky moría con el declive del Reino Unido pero renacía con EE.UU.

Luego una nueva relativa sorpresa, a EE.UU. se oponía la URSS y se nos explicaba que esa era la gran pelea entre capitalismo y socialismo. Lo cual era de conveniencia de unos y otros contendores. Los maestros ya no estaban para defender sus tesis. Sí había intérpretes, que como ocurría con el cristianismo y los intérpretes del viejo y nuevo testamento, hacían prevalecer las enmiendas y no el soneto.

Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable. Los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas, absorbiendo la tecnología, aún cuando que hayan durado más de 70 años no es poca cosa. Además de hacer crecer a distintas teorías sobre la condición humana que tratan de demostrarnos que el deseo de propiedad es parte de esa condición y que el hombre nuevo será tan nuevo que no tendrá esa condicionante.

Resumiendo; las luchas sociales lograron avances en las conquistas de los trabajadores e impusieron sistemas de seguridad y de previsión social, esto le dio una mayor base social al capitalismo, pero a la vez hizo que los capitalistas que primero traían la materia prima de las colonias se trasladaran a ellas con sus inversiones y sus nuevos y lujosísimos hábitat, aprovechando el atraso en las conquistas sociales, aunque inevitablemente trasladándolas también a ellas.

En muchas de esas colonias la lucha contra la conquista pasó a la lucha contra el imperialismo por imponer cosas elementales como el voto en el derecho de los trabajadores. Y porque no con el sueño de capitalismos propios que el propio sistema general se ha encargado de generar y luego de ir derrotando.

Los partidos de izquierda nacidos en el viejo continente se trasladaban a los nuevos buscando incorporar derechos pero a la vez soñando con tener la oportunidad de gobernar. Combinaciones que muchas de ellas recibieron el nombre de «bonapartistas» en alusión a hechos políticos de siglos anteriores.

En Rusia a principios del siglo 20 se dio la combinación del atraso con el adelanto industrial. La revolución campesina con la revolución socialista. Marx habla de esa posibilidad en uno de los prólogos del Manifiesto Comunista; su motor fue la guerra a la que llegó la crisis capitalista. No es que Lenin y los bolcheviques se propusieran el socialismo y luego construir el comunismo en Rusia. Sí se proponían hacer que las conquistas sociales llegaran al conjunto de la población –imponer la paz– y para eso tenían que mantener y desarrollar el aparato productivo que el capitalismo había logrado construir para llegar a esa etapa.

Batlle y Ordóñez en el Uruguay lo dice claramente a la muerte de Lenin y en su homenaje por la obra realizada en beneficio de la gente.

La tarea de construir un Partido impoluto, para construir el socialismo y luego el comunismo por Estados, nada tiene que ver con Marx, con Engels, con Lenin, ni con Gramsci.

Si compartimos que haya principios éticos y morales para organizar Partidos y Gobiernos que defiendan el mejor interés de la gente, dentro de la propia existencia del capitalismo y separando claramente los tantos para que este no imponga sus propias reglas éticas que devienen de la competencia intercapitalista y de la cual los poderes del Estado son siempre un instrumento.

Entonces el avance en cada país de la izquierda mucho tiene que ver con la propia estructura social del país y como se muevan las propias organizaciones de la sociedad. Lula en Brasil dio una lucha gigantesca para organizar sindicalmente y políticamente a los trabajadores, pero esa lucha que fue resistida por la burguesía –particularmente la paulista– contó con su apoyo en el momento que esta vio que Brasil tenía posibilidades de desarrollo industrial con perspectivas universales. El ex presidente Mujica llegó a hablar de que era la oportunidad de viajar en el pescante de la economía de Brasil. Ahora ese romance que no dejó de lado ninguno de los vicios de esa burguesía, se quebró cuando esta sintió que las conquistas de los trabajadores y el mercado mundial le podían ser adversos.

¿Qué nos propone Esteban? Una pureza ética en la construcción política partidaria que compartimos y no difiere de la que pretendía Lenin para su organización pero que deben remar diariamente en una realidad que es inexorable y se filtra por todos los poros.

El modo de producción que predomina es el capitalista y en él hay que navegar, defendiendo y extendiendo el derecho de la gente, cerrando el paso al retroceso que tiene una identidad: la del fascismo y la guerra.

Ello no se logra sólo defendiendo la democracia, que es de enorme importancia hacerlo, sino desarrollando un programa. Programa que no es para construir un Estado alternativo como es el sueño que encandiló a la izquierda luego de la derrota de Lenin (en 1924), sino para ampliar los derechos y conquistas de los trabajadores, marcando los centros que es necesario marcar en el funcionamiento capitalista, para que este sistema pueda una vez llegado a su límite morir en paz. Esos centros son la moneda y los impuestos. Aunque de ello todavía no se hable lo necesario.

Esto hoy debería ser el objetivo central de toda militancia de izquierda, y no creo que haya otro objetivo superior y que por el contrario los que hoy se esgrimen no van más de allá de los apetitos por los cargos que aún el capitalismo sigue brindando en los Estados, aunque ellos provengan de posiciones ganadas por la prédica de izquierda y las mieles de la burguesía.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Noviembre de 2018.

 

Octubre.

Octubre.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Ley Orgánica 1958-2018.

Cuando se rememora los números redondos atraen. Estamos a 100 años de la reforma universitaria de Córdoba, a 60 de la Ley Orgánica de la Universidad de la República.

Cuando se cumplían los 50 años me tocó participar en Paysandú en un evento para valorar el hecho. Permítaseme recordar lo que en ese entonces opiné:

A 50 años de la Sanción de la Ley Orgánica de la Universidad de la República.

15 de Octubre 2008. Paysandú.

Intervenciones de Jorge Molinari en el marco de un paneo entre las distintas generaciones, cuando la aprobación de la Ley en 1958, y posteriores.

En primer lugar el agradecimiento a todos, el agradecimiento por la invitación.

No es nada sencillo el tema, porque el problema no es solamente dar testimonio, sino ubicar el testimonio, lo cual es complejo.

En una tarea como ésta lo más importante es aumentar todas las dudas, tratar de que esto sirva para que después se siga investigando, analizando.

La presentación que se ha hecho ha sido excelente (por parte de la directora de Cultura de la Intendencia Municipal de Paysandú Profesora Nelly De Agostini). Lo único que agregaría para ubicarlo en el tiempo actual y después hablar del 58, es que el sistema social que predomina en el mundo es el sistema capitalista.

La característica esencial de este sistema es la de ir de crisis en crisis, cada vez mayor. Y resolver los problemas a través de esas crisis, y desarrollarse nuevamente.

El Ing. Grompone dice en el libro «La danza de Shiva» que el primer acelerador de materia era muy pequeño, ahora cada vez son más grandes, el último que se probó en Francia tiene 27 kilómetros de extensión.

Grompone dice que probablemente el último acelerador de materia tenga el tamaño de la tierra.

Bueno con las crisis pasa lo mismo. Entonces esto que se presentó, hay que presentarlo en el cuadro de dos tremendas crisis: la de 1929 y la de hoy, que probablemente sea más grande que la de 1929, y que recién empezamos a transitarla.

Porqué digo que la comparación hay que hacerla con 1929 y el día de hoy, porque en el 58 nosotros todavía vivíamos el enfoque nacional. Hay soluciones nacionales, la Universidad tiene cabida nacionalmente, todo se puede resolver en el marco nacional. Pero ya el mundo luego de la segunda guerra mundial había inaugurado una revolución, que fue de derecha, pero que fue una revolución, que es el nacimiento del neoliberalismo.

Nosotros en el 58 todavía no estábamos enterados del neoliberalismo, no había llegado, no había copado, lo que después fue. Se veían todos los indicios, como está marcado en la intervención inicial de la Directora de Cultura, en la actividad económica, pero no estaba asumido todavía que el desarrollo empresarial multinacional iba a copar el sistema, como lo está copando hoy.

El neoliberalismo rompía todas las barreras nacionales o tendía a romperlas para instaurar un desarrollo en el conjunto de la humanidad.

Eso determinó, por ejemplo, algunas conquistas, que en el Uruguay regían desde el período de Batlle y Ordóñez, la seguridad social, leyes de toda naturaleza, con un desarrollo económico armónico, con contradicciones pero armónico en general; el Uruguay le debe hoy mucho de lo que tiene a ese periodo histórico.

Ese proceso que fue armónico nacionalmente tenía cosas como la seguridad social, mi padre que era carpintero había hecho tres años de escuela, nos decía a nosotros: el que no aporta a la seguridad social es un delincuente la seguridad social es una necesidad de la sociedad, estaban adquiridos esos conceptos.

En el año 58 eso empieza a retroceder, y entonces hay que ubicar el proceso del 58 comprendiendo dónde estábamos. Nosotros creíamos que la Universidad podía ser un centro y resolver los problemas. Y que el Estado podía resolver los problemas. Estamos hablando de 1958, aún no había triunfado la revolución cubana, y había fracasado ya estruendosamente y terriblemente la revolución española. Pero había triunfado la revolución china y se producían procesos en todo el mundo.

El estatismo se superaba en lo que en el período a principios de siglo Batlle y Ordoñez –que no era estatista señalaba que era necesario socializar, pero por ahora debemos desarrollarnos nacionalmente, decía. Seguía además muy atentamente los procesos mundiales. Batlle y Ordoñez opinaba sobre la revolución rusa, sobre Lenin.

Nosotros en el 58 pensábamos que podíamos tomar el cielo por asalto. Lo pensábamos honestamente. Entonces en Paysandú en el año 58, yo ya estaba en la Universidad en Montevideo, pertenecía a la Federación de Estudiantes del Interior (FEI), con el hoy arquitecto Rubens Stagno, el 9 de octubre de 1958, dimos una conferencia a los padres de los alumnos en momentos en que el centro de estudiantes (CUDES) había resuelto ocupar por primera vez en la historia de Paysandú el Liceo Departamental, en defensa de una Ley Orgánica para la Universidad de la República.

Eso se concretó el 9 de octubre y se hizo un acto en la puerta del Liceo Departamental al cual asistió todo Paysandú, porque era un hecho nuevo, insólito, en defensa de la Ley Orgánica para la Universidad y fue una manifestación obrero estudiantil. Tiempo atrás y de manera imprevista recuperé la grabación de ese acto, del cual entregué copia a la Universidad, donde participaron Betty Smucler por los estudiantes magisteriales, César Spath Britos por FASAP, que era un sindicato de la Central Sindical vinculada al Departamento de Estado, que era a su vez Director Técnico de la selección departamental de fútbol de Paysandú, hecho no menor.

Carlos Cerrudo por el Centro de Estudiantes Artigas (perteneciente al Liceo Nocturno que funcionaba en el mismo edificio del Liceo Departamental), Luis Mussio por Cudes, Saúl Pérez Gadea, como profesor, Fernando Castro de Comepa por el Plenario Obrero-estudiantil, yo hablé como delegado de CUDES en la FEI, Héctor Mayea por CEA, y el Dr. Pablo Zunín Padilla por los padres de los alumnos.

Como se imaginarán la asamblea de padres terminó en un tumulto. Porque había padres que apoyaban la ocupación y padres que se oponían. Entonces nosotros llamábamos a la calma… había insultos…

La reunión siguiente, de padres, se hizo en este local, entonces Ateneo de Paysandú, y también terminó en un tumulto.

Ahora porqué digo todo esto, y yo me caracterizo por ser polémico, yo creo que la polémica sirve en la medida que sea educada, que sea culta, respeto entre quienes debaten, no hay otra forma de avanzar. Hoy por ejemplo nosotros nos aprestamos a nuevos desafíos; hay quienes dicen: le dan una computadora a los niños y no le dan de comer. En mi época el Estado daba todos los útiles, los textos, todo. Si hubiera existido la computadora, también la hubiera dado. Ahora ¿porque no dar una computadora y dar de comer? Hacer las dos cosas, ¿porque contraponer?, si el mundo avanza en forma gigantesca por todos lados, si es necesario nutrirse de todo el conocimiento, porque en última instancia para la Universidad de la República su deber es conectarse con todo el pensamiento existente en la humanidad. No tiene límites y es poder hacer la investigación más profunda desde todo punto de vista. Hoy esa necesidad tiene dificultades, a pesar de que hoy los adelantos técnicos son impresionantes. Nunca como ahora contamos con elementos para vincularnos con todo el mundo.

No está permitido decir no conozco tal cosa. Hoy se va a Internet y se conoce y se tiene acceso. Lo que sí está permitido es decir: esto no lo entiendo, vamos a analizarlo, vamos a estudiarlo.

Por ejemplo: la crisis económica de hoy ¿se entiende?, ¿alguien la entiende?, muchos dicen «esto es una catástrofe». Yo opino al revés, yo opino que ésta es una gran oportunidad que tiene la humanidad para hacer un giro sustancial. Fundamental en la historia del mundo; hoy se puede cambiar la historia del mundo si hubiera la voluntad política de incidir en los grandes centros de decisión del mundo. ¿Existe esa posibilidad?: sí, ¡claro que existe!; el problema es cómo se juntan esas voluntades.

La Universidad de la República tiene fundamentalmente la necesidad de juntar a la gente y vincularla al conocimiento.

En esta última edición del día lunes en la contratapa de la La República hay una nota de la Doctora Constanza Moreira que se las recomiendo fehacientemente porque es excelente. Habla de los problemas de la Universidad, del rol de la Universidad, cómo conocer a la gente, como llegar a la gente, como vincularse con ella. Nosotros estamos hoy en una situación mucho más complicada desde el punto de vista social, que en el año 58, a pesar del gobierno de izquierda, con el gobierno de izquierda.

La fractura social se sigue desarrollando y sigue aumentando, no es culpa de este gobierno pero se sigue profundizando. Sigue aumentando en todas partes del mundo y la respuesta a la fractura social es la organización de la gente.

Nosotros en el acto del año 58 dimos una demostración de querer unir a la sociedad, de que todos opinaran. Cuando escuchen la grabación van a ver la polémica que hay, que hay diferentes opiniones y eso es muy válido, tiene valor desde el punto de vista de la sociedad y de la gente.

El año 1958 no fue el ombligo del mundo, fue en cierta medida un quiebre, pero todo lo del 58 está replanteado hoy, absolutamente todo. Mejores condiciones tenemos probablemente hoy, mayor experiencia, pero estamos en un panorama extremadamente complejo en la medida que la Universidad no puede resolver los temas que la afectan directamente y que son los que afectan al país y que son los que están afectando al mundo.

Yo insisto: para actuar en beneficio de la humanidad. Probablemente tendremos sorpresas en que algunos jefes de Estado se les ha dado por estatizar la banca, han tirado al diablo todo lo que han aprendido y recurren a lo que pueden.

Nosotros también tenemos que recurrir a lo que podamos pero en beneficio de la gente y con la gente, ése fue el espíritu del 58.

Gracias.

Luego en el transcurso del intercambio:

¿Cómo era el liceo departamental en el año 58, y cómo era antes del 58? En un momento determinado, en el 56 ó 57, la Dirección del Liceo estaba ejercida por el Arquitecto Óscar Garrasino, y cuando se funda CUDES, Centro Único de Estudiantes Sanduceros, que pretendía nuclear a todos los estudiantes, existían cinco periódicos estudiantiles que salían semanalmente con distintas orientaciones.

A raíz de esto, el CUDES, sin coartar a ninguno de los cinco, editó un periódico que resumía a todos ellos. El Director de ese periódico que se llamaba Lucha Estudiantil era Fernando Baccaro. Era un periódico de izquierda. Reflejaba todos los sentimientos generalizados.

Además, las campañas electorales de las agrupaciones se hacían con propaganda mural adentro del liceo, propiciada por el propio Director del Liceo que encontraba eso como un hecho natural, normal y sano de los estudiantes. Nosotros nos sentíamos dueños de la casa de estudio. Además, teníamos alguna generación de profesores, entre ellos estaba el padre del compañero Molinolo (aquí presente), Carlitos Estefanell, Saúl Pérez Gadea, seguramente me voy a olvidar de un montón, pero por ejemplo el caso de Manuel Martínez Haedo, que redactó con nosotros el Estatuto del Centro de Estudiantes. Recuerdo que Martínez Haedo era presidente del Club Paysandú, y comenzaba las clases diciendo: «hay que leer Marcha, hay que leer El Manifiesto Comunista». Algunos se asustaban cuando el profesor aconsejaba determinados textos.

Recuerdo el caso de Demócrito Beceiro, que era considerado un hombre conservador, que decía a los estudiantes: «ustedes tienen que leer los diarios, todos, leer las noticias, comentarlas». Había una actividad importante, y éstos son hechos.

Al finalizar:

Hay que tener en cuenta que nunca, nunca hubo en la historia de la humanidad un desafío como el que está planteado ahora; nunca lo hubo. El problema no es para los jóvenes, es para todos. Los más veteranos podemos aportar experiencia pero el que tenga la receta de lo que hay que hacer miente.

Tenemos que trabajar entre todos y ver qué es lo que se puede hacer. La característica de las crisis, y yo insisto mucho en el texto del Ingeniero Juan Grompone «La danza de Shiva», la explotación del hombre por el hombre no fue una necesidad de la historia, fue un camino que tomó la humanidad. No tuvo porqué ser así pero fue así, y hasta que no se agote ese proceso, no va a cambiar.

Pero estamos en una etapa de agotamiento de las relaciones humanas en la cual la explotación del hombre por el hombre entra en conflicto en cosas absurdas, pero entra en conflicto.

A principios de siglo XX, una mujer dijo «socialismo o barbarie». Fue Rosa Luxemburgo. En ese momento, en plena primera guerra mundial, veía que el sistema iba a originar una masacre, y así fue. Luego, vino la segunda guerra mundial y nuevamente otra masacre.

Vamos de crisis en crisis, pero ahora, a diferencia de esas etapas de la historia, es mucho más grave la situación, es más compleja, los desafíos son más grandes y la creatividad tiene que ser mucho más grande.

El otro día sostenía un debate con un profesor de historia que no admitía que el socialismo pudiera surgir pacíficamente. Creo que está profundamente equivocado, porque el avance tremendo que tiene hoy la humanidad da para cambiar rápidamente de un sistema a otro, en el mundo, más allá de la amenaza permanente de la guerra.

Nosotros contamos la historia del 58, la del 68, la del 83, y nos solazamos con lo que hicimos, eso no resolvió la gran fractura que existe en la sociedad. Nosotros tenemos hoy armas para hacerlo.

Refiriéndose a la crisis del 29, mi padre me decía que siempre iba a haber gente que se muriera de hambre. Bueno, hoy podemos decir que la humanidad puede abastecerse absolutamente toda, se puede satisfacer las necesidades de toda la gente. El problema es cómo se organiza.

Hay una acumulación tan grande de dinero que el capitalismo comete las atrocidades más grandes.

Algunas personas han explicado el problema técnico de la crisis en Estados Unidos, pero no es un problema técnico. El capital necesita invertirse y de lo contrario especula y se corrompe y necesariamente entra en crisis.

Me imagino el problema que debe tener hoy el Ministro de Economía Álvaro García con la plata que está entrando en el Uruguay. Está entrando millonada de dólares. ¿Pero en qué lo invierte con ganancia? Porque otra cosa sería repartirlo entre la gente, pero eso no se puede hacer, o se podría hacer si cambiaran las reglas de juego a nivel universal.

Entonces los desafíos de hoy a nivel universitario, sindical y político son más graves que los nuestros en el 58. Los jóvenes tienen que sentir que tienen el apoyo de los veteranos para hacer una tarea de participación mucho más activa, mucho más dinámica y que además no tiene fronteras.

La participación hoy no tiene fronteras. Compañeros: yo saco hoy vía electrónica un texto y lo mando donde sea y me contestan de la otra parte del Planeta. Hay un intercambio permanente.

El Presidente de la República es oncólogo y si mañana vienen científicos de China y le dicen que un problema vinculado con la especialidad se resuelve de determinada forma no va a esperar a que primero se descubra en su país. Esa apertura universal que tuvieron los grandes hombres, por ejemplo, José Artigas tenía medios rudimentarios comparados con los actuales, pero cuando lo encerraron y no tenía recursos, no lo dejaban comerciar ni cobrar impuestos, organizó a los corsarios y salió a ganar los mares del mundo. Murió en 1850 y en 53 seguía llegando la plata de los corsarios a la Banda Oriental.

Hoy necesitamos cabezas abiertas al mundo, a un mundo en plena crisis. Tenemos bases para hacerlo, los jóvenes van a recoger las experiencias que pudimos haber dejado, aunque no se reúnan, como va a llegar al proletariado y a la sociedad norteamericana lo que ha hecho todo el mundo: cambios sustanciales.

Yo tuve un intercambio de correo electrónico con Henry Engler, lo relaté en alguna oportunidad. Fuimos contemporáneos en el Liceo; le dieron un premio en Estados Unidos y sacó una carta diciendo que a ese país no iba. Le envíe un mail diciéndole: «estás equivocado, vos tenés que ir a Estados Unidos. Que te echen es otra cosa. Pero tenés que ir porque en Estados Unidos hay gente como nosotros que va a defender lo que defendemos nosotros».

Los universitarios uruguayos tenemos que buscar la relación.

No tenemos que desalentarnos pensando en que aquello fue algo impresionante, tiene que servir para alentar.

Carlitos Estefanell, Profesor del Liceo Departamental de Paysandú, que nos alentaba a sacar periódicos estudiantiles, permanentemente nos daba consejos de cómo escribir un diario, un periódico, hacer una nota. Hay que expresarse, comunicarse, vincularse. La crisis es más grave, pero hay más y mejores medios.

Jorge Aniceto Molinari.
Paysandú, 15 de Octubre de 2008.
(Texto recuperado el 4 de Octubre de 2018).

El imperialismo, los imperialismos.

El imperialismo, los imperialismos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El dirigente del Partido Socialista Manuel Laguarda, dedica una nota en «La Diaria» a este tema, importante sin duda para la definición de las políticas. Tema además que en su momento originó una importante polémica entre Lenin y Kausky, en la que además no fueron los únicos destacados protagonistas de la misma.

Tal vez lo más importante al inicio del análisis es precisar de que nuestro enfoque parte de que los modos de producción como lo seres vivos nacen, se desarrollan y luego decaen hasta su desaparición, pero a diferencia de estos no se reproducen, sino que dejan paso luego de una transición a un modo de producción superior, lo cual tampoco es fatal, porque podría ocurrir que el desarrollo de un modo de producción como el capitalista en la actualidad podría poner en riesgo la existencia de la civilización humana.

Marx además agregó otro concepto fundamental, el de que la base material es la que determina todos los otros aspectos de la superesctructura social, incluida las corrientes políticas que en su seno se desarrollan.

Lenin en 1916 escribe «el imperialismo fase superior del capitalismo» en el que analizando la base material del desarrollo capitalista concluye en que el gobierno de cada Estado que hasta ese entonces (primera guerra mundial) era algo así como el comando gerencial del sistema, pasaría a un comando gerencial superior a cargo de los complejos empresariales multinacionales que es lo que el sistema capitalista protocolizó en Mont Pelerin –a la salida de la segunda guerra mundial– con el nacimiento y desarrollo de las instituciones que han caracterizado al neoliberalismo.

Aquí una precisión, pues mientras Kausky pronosticaba la creación de un super imperialismo, Lenin con este trabajo mostraba no sólo que el capitalismo no iba a tener un mando único sino que esa confrontación intercapitalista se daría como se dio, con poderes muy superiores al de los Estados.

Claro, esto da por tierra una muy extendida cultura estatal, en la que se han movido prácticamente todos los partidos políticos, alentados además por la derrota de Lenin en 1924 y el triunfo coyuntural del stalinismo, 70 años en un Estado y los coletazos subsistentes, una suerte de capitalismos de Estado.

Todos los partidos políticos sin excepción teorizan sobre el desarrollo de sus respectivos Estados. También lo hace Laguarda; ese parece ser el objetivo de la nota. El objetivo del desarrollo nacional, sin duda que compartible, choca entonces contra las posibilidades objetivas de su desarrollo. Por ejemplo no nos dice si ese desarrollo corresponde a capitalistas nacionales o a emprendimientos estatales predominantes o totales en la economía nacional. Y tampoco en que se basa para sostener que deba ser así.

Conviene aclarar que siempre estos análisis deben relacionarse con la etapa de desarrollo del modo de producción predominante. Batlle y Ordoñez, conocedor profundo de las ideas de Marx, pero no atado a ninguna organización que se autoproclamara como la aplicadora de esas ideas, cuando realizó los desarrollos estatales que le dieron al Uruguay la solidez social que aún conserva, fue muy cuidadoso en establecer los límites del Estado, sabiendo que ello era un muro de contención para los abusos capitalistas nacionales e internacionales. Era la etapa en que el capitalismo aún predominaba en su desarrollo Estado por Estado. Hoy ya no es así ni siquiera en EE.UU., aunque en los hechos este es el principal gendarme del sistema y en particular de la industria de guerra.

El documento redactado por Batlle para el diario «El Día» a la muerte de Lenin es muy preciso en este sentido.

Mientras aplicando las enseñanzas de Lenin, podemos entender como el centro más importante del capitalismo que era Inglaterra se traslada a EE.UU. luego de dos guerras mundiales, hoy ese traslado se está produciendo hacia China gobernada además por el Partido Comunista, las otras concepciones no lo pueden hacer. El capitalismo cumple así con el pronóstico de Marx de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar todas sus posibilidades. Hoy es China quién aún se las da, manteniendo un índice de crecimiento que de otro modo le sería imposible y aceleraría su crisis.

Entonces surge la pregunta: ¿Después qué? Porque además las posibilidades de desarrollos nacionales, estatales o privados, es una etapa que se está cerrando en todo el mundo. La transición que Mujica insinuó en la ONU (septiembre del 2013) y sobre la cual luego no volvió, ni él, ni los partidos que integran el Frente, efectivamente tiene dos herramientas: una la moneda única y universal, otra los impuestos que deben ser sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y haciendo ilegal toda transacción que no esté debidamente registrada ante los organismos que la sociedad determine. No más impuestos al consumo, los salarios y las pensiones.

Los fondos así reunidos son invertidos en salud, enseñanza, vivienda, salarios en aquellos proyectos y obras que la humanidad necesita y que hoy no realiza porque al capitalismo ya no le son rentables. Hacer que el trabajo prácticamente sea obligatorio, transformando las cárceles y los centros de recuperación en eso, verdaderos centros de recuperación. El trabajo como centro de organización social.

Las discusiones que se han dado en el Frente Amplio sin tener en cuenta estas consideraciones, cuando en el mundo el libre comercio lo comanda China, y el amurallamiento el gobierno de Trump en EE.UU. parecen de una desubicación ideológica absurda, producto de la falta de profundidad de los análisis.

Inexorablemente hasta que la lucha en el mundo se encauce en estos centros, nuestros países tendrán que hacer políticas de coyuntura producto de las circunstancias y no resultado de una planificación que la humanidad necesita en forma urgente.

Necesitamos que nuestra izquierda retorne al estudio de los maestros, no para quedarse religiosamente en ellos sino para encontrar la fuente renovadora de su pensamiento.

Laguarda con su nota seguramente está contestando y polemizando con una anterior en la que el autor reivindica de algún modo el ultra nacionalismo socialista para enfrentar desde el Estado al Imperialismo y para la cual las aperturas actuales de las economías como la cubana, la china o la vietnamita son la explicación de lo que ellos podrían llegar a calificar como retroceso ideológico.

Confieso que no es un tema sencillo de explicar, voy con un ejemplo:

Un querido compañero, coterráneo además, sobre el tema China me escribe esto:

Lo de China, en tu análisis queda claro, «desarrollar el capitalismo, vanguardizar para luego dejarlo morir». Leer a Marx, se puede… lo difícil es aplicarlo… Falta conciencia y lealtad a sus ideales… seguiremos remando…

Mi respuesta:

«Desarrollar el capitalismo, vanguardizar para luego dejarlo morir». No es esta precisamente una expresión correcta y en estas cosas conviene ser preciso.

Para vanguardizar es necesario tener consciencia de lo que se está viviendo, y la construcción económica actual no se hace conscientemente sino por normas que el propio capitalismo en su predominancia ha ido creando. Contrariamente a lo que piensa la generalidad de la gente el gobierno en el mundo no radica en los Estados, sino en los complejos empresariales multinacionales que a su vez están en pugna entre si (Lenin, 1916).

La adquisición de la consciencia, para la muerte en paz de la predominancia capitalista, depende de la capacidad de construir la voluntad política a través del programa. Por lo tanto lo que hoy hace el capitalismo es producto de sus propias necesidades que predominan y no porque esté vanguardizando, y por otro lado esperar su muerte puede ser suicida. Marx lo decía en una frase: la humanidad necesita pasar de la pre-historia a la historia.

Que el Frente no discuta en su programa la exposición de Mujica en la ONU, en la que se insinúan puntos como la moneda única y universal, que los impuestos se hagan sobre la circulación del dinero, danto muerte a los paraísos fiscales, a los actuales impuestos sobre el consumo, los salarios y las pensiones, sabiendo además que eso no se puede aplicar por separado en cada Estado, es hoy un tremendo atraso.

En los hechos el programa que se está discutiendo (próximo Congreso del Frente Amplio) es un saludo a la bandera. No discute los problemas reales que hoy vive la economía global.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de setiembre de 2018.