El derecho a criticar.

El derecho a criticar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.

¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas– por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.

No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo.

Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.

Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.

Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto «Cuestiones del leninismo» –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad– que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado. Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky, uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.

Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.

Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.

Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.

El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramático es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.

Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.

Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: «los ministros van a ser tal y cual», a lo que Chávez respondió: «el Presidente soy yo y a los ministros los designo yo», y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.

Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador. Ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad– para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Agosto de 2019.

La moneda nuestra de cada dia.

La moneda nuestra de cada dia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sin duda que es un momento muy difícil, pero más difícil aún por la falta de pronunciamientos, de opinión política; me estoy refiriendo a la llamada guerra de las monedas donde las jefaturas de los Estados operan de acuerdo a la influencia directa de los complejos empresariales multinacionales que gobiernan el mundo. Pensamos que esto es apenas el presagio de una tormenta mucho más grave y profunda.

Lo mejor de la humanidad debe acordar e imponer la unidad monetaria única y universal, no existe otra posibilidad de progreso aún eliminando la moneda física que la humanidad ya está en condiciones de hacerlo. Es decir determinar un valor único y universal, como el kilo, el litro, el metro…

Establecida la unidad y universalidad de la medición económica el otro paso es que el sistema impositivo sobre el cual con sus fondos se realizan las necesidades de la sociedad tiene que ir a gravar el movimiento del dinero danto muerte a las células cancerosas de los paraísos fiscales, estimulo permanente para todas las lacras sociales, que alimentan la rentabilidad.

Cambio de paradigma también que determinaría que la humanidad estuviera en condiciones de invertir en lo que es necesario y que hoy el capitalismo ya no hace porque no le es rentable.

Si esto ya no se ha hecho es porque sobre el interés general prima el interés de los sectores y sus círculos de influencia. No puede ser como sucede hoy en el mundo que haya una moneda para los negocios y otra para las remuneraciones salariales y pensionarias de la gente, para los pequeños negocios de barrio.

Esto le ha costado muy caro al pueblo de Venezuela y al pueblo de Argentina, por poner dos ejemplos –enfrentados políticamente– donde hubo quienes hicieron con esto enormes ganancias en detrimento del nivel de vida de la población en general.

En la última edición de Bitácora (Bitácora. Año XVIII, Nro. 797: Wilson Ferreira: «imperdonable», http://www.bitacora.com.uy/auc.aspx?10760,7), el compañero Esteban Valenti recuerda un juicio de Wilson Ferreyra Aldunate sobre que es imperdonable que un país como el Uruguay y en las condiciones en que está, sea ingobernable.

Una visión simple sin profundizar de como se mueve hoy la economía en el mundo, nos llevaría a decir que sí, que efectivamente la ecuación debería cerrar.

Batlle y una generación formidable así lo hizo, a inicios del siglo 20. Las economías se gobernaban desde los Estados y recién en 1916 vísperas de la revolución rusa Lenin escribe su «El imperialismo fase superior del capitalismo» en que nos advertía que el gobierno de la economía en el mundo iba a pasar de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales que es lo que hoy ocurre.

Valenti no ignora la dependencia de la economía mundial incluso en una publicación reciente analizando la inversión de UPM 2 en el Uruguay, con una cifra record en la historia económica del país, pulveriza los argumentos conservadores del Dr. Hoenir Sarthou afiliado a la tesis de una especie de socialismo en cada país, que hoy no llevan ni China, ni Cuba, para poner un ejemplo de los que en su momento edificaron una economía interna fuertemente estatista de alguna manera justificadas por las condiciones políticas que la crisis mundial les imponía a esos países.

Recordemos una vez más las vicisitudes de Lenin implantando la NEP (nueva economía política), que tanto ha costado analizar en nuestra izquierda.

No vamos a discutir acá el papel de los compañeros que en determinado momento desistieron de desarrollar la interna en el Frente Amplio (Partido de gobierno en el Uruguay) abandonándolo, para que las desviaciones burocrática y de corrupción tuvieran su sanción. Ya esto había ocurrido con otra dimensión en la interna del Partido Comunista (1992) y la izquierda uruguaya perdió la gran oportunidad de tener lucha ideológica que lo hubiera permitido profundizar sobre los problemas que hoy están aún pendientes de resolución en la izquierda y en el mundo.

El Frente Amplio con la conducción del General Líber Seregni se construyó integrando a todos pero no cortando nunca el debate y el desarrollo de las distintas opiniones. El mismo criterio se impuso en el movimiento sindical bajo la conducción de José Pepe D´Elía que ha permitido no sin dificultades desarrollar una central sindical. En otros países existe el todo o nada, el que es mayoría se queda con toda la dirección y el que pierde va para a fuera, que en definitiva significa varios sindicatos en un misma rama de actividad y su debilidad.

Días pasados leía un comentario del Dr. Ignacio de Posadas, (Ministro de Lacalle Herrera) figura muy controvertida pero que me consta que con el gremio bancario tuvo una actitud correcta. Decía de Posadas, que el programa de Wilson que él había apoyado era irrealizable.

Aspecto vinculado con el tipo de negocios que propiciamos frente a una política meramente estatista.

Esto tiene mucho que ver con lo que nos plantea Esteban, ¿cómo cerrar la ecuación en la economía de un país solo cuidando el tema de la honestidad republicana en el ejercicio del gobierno? No está solo en el planteo, hoy en el mundo lo acompaña con gran esfuerzo el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, pero la economía de ese país hoy no crece. A diferencia de Argentina, Brasil, Ecuador,… la derecha aún no ha tenido oportunidad de acusarlo de corrupción, pero ella sabe por su experiencia que el capitalismo en estos años tiene esa característica en su desarrollo como imprescindible, y a partir de allí esperan para realizar la contraofensiva restauradora como lo han venido haciendo en toda América a medida que la crisis les capitalismo los está acorralando.

Los Estados comienzan a ser todos ingobernables, salvo los que pertenecen a la esfera de los que hoy siguen creciendo y ya son prácticamente centro del capitalismo mundial y del libre comercio o la coyuntura de una economía amurallada como ocurre hoy en EE.UU. con Trump.

Hoy estamos en condiciones de exigirnos intelectualmente un desarrollo mayor de nuestra capacidad de conocimiento de la realidad. La humanidad ha reunido un enorme bagaje de conocimientos en el plano económico y político que transitoriamente ha dejado de lado pero que necesita retomar.

Como diría el Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx, para negarlo, para negarnos, para reafirmarlo y reafirmarnos, pero siempre se vuelve a Marx».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de Agosto de 2019.

El después qué.

El después qué.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En el mundo actual se puede decir, que son muy pocos los gobiernos que hoy saben que van a hacer a la mañana siguiente. Los propios complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo preguntados por una perspectiva a mediano y largo plazo su respuesta sin dudas que estaría también llena de interrogantes e incertidumbres.

Eso tiene una lógica: las grandes decisiones hoy se toman a un nivel empresarial que está muy por encima del nivel decisorio de los Estados. El margen para ello está dentro del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista.

Tal vez el único lugar del mundo donde está incertidumbre podría postergarse es en el que tiende a ser el centro actual del capitalismo en el mundo: China y su entorno. Pero aún así nada podría cambiar el panorama complicado que presenta el pensar en la mañana siguiente como decía el líder del Frente Amplio de Uruguay el inolvidable General Liber Seregni.

En el Uruguay se ha emprendido el camino de una inversión que es la mayor en su historia para la construcción de una nueva planta de celulosa y una línea de ferrocarril (restableciendo en las mejores condiciones actuales la que existía muy precariamente). Ante ello el abogado Hoenir Sarthou ha iniciado una demanda de inconstitucionalidad.

El planteo de Sarthou es jurídico, y tiene escaso respaldo político. El propio Dr. Sarthou no tiene una propuesta alternativa para realizar por otros medios lo que pretende el gobierno, que es mover la economía y dar un respiro a la crítica situación económica que comienza a vivir con sus efectos esta parte del planeta.

No es nuestro propósito entrar en lo estrictamente jurídico, aunque llegado el caso también tendremos que hacerlo, al menos en el terreno filosófico del problema, aunque no en lo estrictamente técnico, terreno en el que no estamos preparados. Sí en el político donde el propio gobierno y su fuerza política están renuentes a agarrar el toro por las guampas. Donde prácticamente la mayoría de las fuerzas políticas renuncian a pronunciarse, o lo hacen a través de agentes secundarios, como lamentablemente está ocurriendo con el llamado movimiento «un sólo Uruguay», que de no denunciar el costo financiero de las inversiones rurales ha pasado a cuestionar las inversiones en otros sectores de la economía.

Las izquierdas nacionalistas tienen en el mundo cada vez menos margen, y de ello no hay la debida consciencia. Es más, se hace un culto a los esfuerzos nacionales, a los que sin duda hay que prestar atención a la vez que advertir los exiguos de los márgenes que tienen los desarrollos nacionales en una competencia desigual y despareja con los espacios económicos que hoy tienen en la realidad del mundo los complejos empresariales multinacionales incluso a pesar de la intensa pugna que se da entre ellos.

Un ejemplo es Argentina, el gobierno Macri ha llegado a donde inexorablemente iba a llegar, a una situación cada vez más dramática de la economía de ese país y sin ninguna perspectiva de cambio dentro de la actual conducción, lo que ha concitado la preocupación de la dirección del Fondo Monetario Internacional que teme fundadamente en un contagio internacional del recrudecimiento de la crisis.

La Dra. Cristina Fernández, quién había sido momentáneamente la gran derrotada, en condiciones de ser procesada por una justicia que actúa con los mismos criterios políticos (podría decirse que con prácticas muy alejadas de la moral de la gente) que la que condenó a Lula y forma parte –también la justicia– de las mismas prácticas de corrupción de la que no supieron o no pudieron diferenciarse estos gobernantes y que parece ser una de las fallas más comunes en este ejercicio de gobernar: ha sorprendido, ¿o no?, proponiendo para Argentina una protección del desarrollo industrial al estilo Trump. Planteo realizado en la presentación de su libro: «Sinceramente».

Sabemos que a Bolsonaro le preocupa un triunfo del peronismo –lo ha dicho–. A nosotros también nos preocupa pero por una razón diametralmente opuesta. Nos preocupa porque sería un nuevo intento de desarrollar una política acorde a las necesidades de la gente destinada al fracaso, si es que el peronismo no procesa con el conjunto de la sociedad argentina el debate político que hoy no se está dando, de cara a una crisis que abarca a todo el sistema en el mundo.

No es sólo llegar al gobierno, es elevar la vida de la gente a un nivel de dignidad, que el peronismo ha intentado dar aún siendo partícipe de la corrupción capitalista y en combates contra los llamados fondos buitres como el que dio en su momento el economista Axel Kicillof. Ahora no hay un proyecto político que lo pueda hacer, porque además se auto imponen los límites nacionales de hacer política, que sólo pareció quebrar Mujica en su intervención en la ONU en setiembre del 2013, que luego abandonó.

Para el Uruguay la nueva planta de celulosa de UPM es un respiro económico, en un panorama político donde los llamados partidos tradicionales no sólo que prácticamente no les interesa ganar el ejecutivo del gobierno, sino que además de no tener otra política, su objetivo es el de tener la mayor cantidad de cargos a nivel parlamentario y de contralor.

Si no fuera así y hubiera un cambio en la conducción política del poder ejecutivo, aparte de arremeter contra el nivel de vida de la gente como han hecho Macri y Bolsonaro no tendrían la menor idea de que hacer como ocurre hoy también con estos mismos actores de los países vecinos.

No es lo mismo que nos preguntemos nosotros: ¿después qué? A que se lo pregunten en China al amparo de la economía de esa zona del mundo. Sin embargo y a pesar de nuestra cultura estatista, cualquier respuesta que pretenda dar una respuesta coherente necesita ser analiza hoy en el espacio económico que abarca todo el planeta.

A su vez nada de esto anula la necesidad de que en cada región, en cada empresa, en cada Estado, se administre correctamente dando combate a las prácticas de corrupción y desarrollando los protocolos que amparen a la sociedad frente a estas debilidades de los seres humanos que el propio sistema predominante en su decadencia ha ido estimulando.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 20 de Mayo de 2019.

La dictadura del proletariado.

La dictadura del proletariado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Conrado Hughes.En el programa «Todas las voces» de Montecarlo Canal 4 de Montevideo, el mismo que trajo a un diputado de la oposición venezolana que admitió que no habían obtenido las firmas para el referéndum revocatorio, el inefable Cdor. Conrado Hughes (recordemos que Coni era uno de los buenos habitué al Instituto 1815 que patrocinaba el inolvidable General Líber Seregni), hace por la negativa la mejor explicación de algo que para la izquierda es tan difícil de entender como es el concepto de Dictadura del proletariado.

Hughes explica que los sindicatos y las centrales sindicales no deberían existir y que por lo tanto cada trabajador debería negociar directamente su contrato de trabajo, y los conflictos dirimirse ante las instituciones jurisdiccionales del Estado sin necesidad de estos intermediarios, dejando así la más plena libertad al mercado. Lo que Marx y Engels definen como la Dictadura de la burguesía.

Otto Von Bismarck (1815-1898).Hemos mostrado en otras notas como el desarrollo del capitalismo en general ha sido favorecido por las revoluciones que han ampliado el marco de los derechos de los trabajadores, –entre otros un mayor nivel de consumo–, haciendo que el sacrosanto mercado fuera más amplio y la posibilidad rentable de la inversión capitalista mayor. Proceso que tiene límites y que ya comienzan a visualizarse claramente. Algo de esto es lo que razonó Bismarck para dar impulso a la creación de un sistema de seguridad y prevención social, a fines del siglo XIX y en pleno auge del desarrollo capitalista.

La avidez capitalista nunca se ha podido autogobernar y contradictoriamente ha necesitado de la organización de los trabajadores para que pusieran límites a sus apetencias y permitir la amplitud de un mercado ampliado por las reivindicaciones de los trabajadores y la generación de derechos sociales.

Hasta aquí todo bien, ahora a las ideas –como las del Cdor. Hughes– del desarrollo del capitalismo, respondieron las ideas para defender a los núcleos organizados de trabajadores, que claramente tomaron dos rumbos iniciales diferentes, los que se adaptaron a las necesidades del desarrollo capitalista e incluso votando los créditos de guerras, para las aventuras bélicas de estos sectores cuando ahogados recurrían a ese camino para el desahogo económico. La otra corriente trató de programar la resistencia a la tragedia de la guerra con iniciativas que permitieran superar el trance y mantener la actividad, en beneficio de la gente, del aparato productivo y del entramado social.

Es lo que en una dimensión menor ocurre cuando una empresa entra en crisis, y sus trabajadores arman una cooperativa para mantener su actividad productiva y procurar así mantener su sustento.

La revolución rusa liderada por los bolcheviques, tenía una dirección que declaraba y actuaba de acuerdo a las enseñanzas de Marx y de Engels, y toda la tarea ideológica que Lenin elaboraba en el mismo sentido, era una dirección que reivindicaba la Dictadura del proletariado a la vez que señalaba, que siendo esto necesario para defender el derecho de los trabajadores como lo es hoy un sindicato o una central sindical, su objetivo no era el de construir un modelo de sociedad alternativa al capitalismo, sino el de acompañar su desarrollo hasta el agotamiento de sus formas, construyendo una transición que permitiera a la predominancia del capitalismo morir en paz. De Marx aprendimos que ningún modo de producción abandona su predominancia en la escena de la economía mundial hasta agotar todas sus posibilidades, comprendiendo además que ese momento en la historia llega. El endeudamiento en permanente crecimiento de los Estados, las emisiones demenciales de moneda ya sin ningún respaldo en la producción, el aumento de los paraísos fiscales, el aumento del trabajo en negro ahora particularmente en los países desarrollados, son los síntomas febriles de ello.

Es más, Lenin en 1916 previó que el curso del desarrollo del capitalismo llevaba a que éste iba a ser gobernado desde los complejos empresariales multinacionales en desmedro directo de las estructuras burocráticas estatales, hecho que en la vida se acompasó con la elaboración de una política acorde, con el nacimiento del neoliberalismo luego de las segunda guerra mundial, con las directivas elaboradas desde Mont Pellerin.

Por lo tanto ni Marx, ni Engels, ni Lenin pensaron en la Dictadura del Proletariado como la dictadura ejercida desde el gobierno de un Estado con su actividad económica totalmente estatizada, por la sencilla razón de que no eran estatistas. Como tampoco lo era Batlle y Ordoñez en el Uruguay.

La deformación que intencionadamente introdujo el stalinismo, con la colaboración de la «inteligencia» burguesa, hace que hoy por ejemplo, cuando un trabajador ejerce la huelga no piense que eso es precisamente lo que nace de su derecho a ejercer la Dictadura del proletariado frente a la Dictadura de la burguesía, y si piense en derechos que se han incorporado por la lucha de los trabajadores a las Cartas Magnas de los distintos países; el Cdor. Hughes esto lo tiene claro y por lo tanto no admite ese derecho, pero además invocando algo que no existe y es de que esa situación es la que no permite desarrollar la economía precisamente en momentos en que el capitalismo está llegando a sus límites de rentabilidad medidos en la tasa general de ganancia que hace que todas las economías estaduales han entrado en crisis y que la defensa del trabajo de nuestros trabajadores nacionales parecería imposible defender sin competir con otros trabajadores en el mundo, algo de esto sostiene Trump con su política de muros.

No es el objetivo de esta nota, y ya lo hemos hecho anteriormente, no estamos en presencia del fin del trabajo, sí estamos en presencia de una crisis de rentabilidad de las inversiones y por lo tanto del trabajo organizado por el modo de producción capitalista, ejerciendo a través de las monedas, los impuestos, y los endeudamientos: la Dictadura de burguesía.

Venezuela es uno de los ejemplos más paradigmáticos de esta situación, al no tener posibilidad de gobernar su moneda propia, y depender así de las maniobras de los que la manejan, –y que en muchos de los casos ni siquiera tienen partido, como ocurre en la Argentina– y que a la vez estimulan toda la propaganda adversa de que el sistema se encamina a una estatización total para impedir este tipo de maniobras, lo que justificaría, en su tesis, el derrocamiento de un gobierno «comunista» que asumió a través del voto popular, y que a diferencia de otra época en nuestra América cuenta con el respaldo de un ejército con formación nacionalista.

Se confunde además con el ejemplo de Cuba que pudo contar para su desarrollo con la Unión Soviética ya en tiempos del post stalinismo, que hoy trata ordenadamente de vincularse al mercado mundial, sobre la base de fortalezas sociales construidas por la revolución en temas que se destacan como la salud y la enseñanza.

100 años de la revolución de octubre parecería un buen motivo, para estudiar, analizar y debatir sobre cosas tan importantes que hacen al porvenir todo de la humanidad, que inexorablemente se acerca a un punto crucial de definiciones. La predominancia del modo de producción capitalista llega a su fin y necesita de una transición que le permita morir en paz. La muerte también de un periodo histórico donde la dirección (la dictadura) de la sociedad siempre estuvo en manos de la élite de una clase.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de agosto de 2017.

Se construye una candidatura.

Se construye una candidatura.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Frente Amplio de Uruguay. Logotipo.Ya hemos escrito sobre cómo llegó a la construcción del Frente Amplio, a fines de los 60, la candidatura a la Presidencia de la República del General Líber Seregni.

El Uruguay venía de una construcción exitosa en el seno del Partido Colorado de lo que habían sido las presidencias de José Batlle y Ordoñez, en los inicios del siglo 20.

Ahora la experiencia se había agotado porque el mundo para el cual fue desarrollada por su líder había cambiado. La crisis del capitalismo superada trágicamente con dos guerras mundiales había dado paso abiertamente al mundo de los complejos empresariales multinacionales en desarrollo y superando en su dimensión económica a cada uno de los grandes Estados.

Sin embargo cuando nace el Frente, la existencia de la Unión Soviética, China, Cuba, etc., los países del llamado «socialismo real», con estructuras de un fuerte capitalismo de estado, hacían pensar en la posibilidad democrática de construir democracias sólidas y con participación popular. Rodney Arismendi desde la Secretaria General del Partido Comunista desarrolló la tesis sobre la construcción de una democracia avanzada, que mucho tenía que ver con sus lecturas de Lenin y Gramsci.

El ya debilitado imperialismo norteamericano y no debilitado en su estructura militar, sino como Estado, endeudado, y con una moneda envilecida, cedía paso a una nueva condición de Estado gendarme al servicio de quienes habían pasado a gobernar el mundo.

De todos modos dio nacimiento al Plan Cóndor con sus dos pinzas para tratar de anular los avances democráticos, una la injerencia militar y de inteligencia, directa, la otra y luego de que se les fuera de las manos la guerrilla cubana, en el aliento a guerrillas que le sirvieran para desarticular el movimiento de masas que se hacía presente en cada país con el amparo de las más caras aspiraciones populares.

Los pueblos se dieron los instrumentos, amalgamando todos los esfuerzos libertarios, para construir gobiernos progresistas en medio de una enorme contradicción que tiene como escenario el mundo; la crisis del capitalismo ya es irreversible, y lo que fue la guerra para solucionar la anterior, ya no es posible sin condenar a la humanidad al suicidio. Sin embargo en el ahogo de sus economías siguen tentados a hacerlo, o por lo menos llegar hasta los límites mismos de la tragedia mayor, apostando a la industria de la guerra.

Los gobiernos, aún los más socialmente avanzados nadan en medio de esta contradicción defendiendo el derecho de la gente a una vida mejor, pero que a la larga no es posible sin resolver la contradicción principal en la que está envuelto el modo de producción capitalista, que nos lleva a encarar la lucha por la paz como fundamental para poder dar salida con un programa que necesariamente deberá tomar la moneda y los impuestos, la muerte de los paraísos fiscales, como el instrumento para poder planificar una economía también como la capitalista, con alcances mundiales, que realice eso que hoy al capitalismo no le es rentable pero que la humanidad necesita.

Esto que parece tan simple de comprender no es entendible fácilmente porque la economía mundial sigue creciendo (si no fuera así, la predominancia del capitalismo tendría firmada ya, su sentencia de muerte), y a la vez la tecnología nos asombra con su desarrollo, como por ejemplo la capacidad potencial de poder alimentar y regular la población de todo el planeta, y cuando decimos alimentar estamos hablando en el sentido más amplio y completo de la palabra; inimaginable para las generaciones que nos antecedieron donde el aumento de la población era sinónimo de hambre.

Esto es en grandes trazos el marco donde hoy nace en el Uruguay la posibilidad de que el Frente Amplio para el próximo periodo de gobierno lleve a la Presidencia de la República al Dr. Mario Bergara.

Recordamos la enorme preocupación del General Líber Seregni para que el Cr. Danilo Astori fuera el candidato de todo el Frente Amplio a la Intendencia de Montevideo, era una enorme prueba de gestión –creemos que eso era lo que pensaba Seregni, y discúlpesenos el atrevimiento- fundamental para todo el Frente y para un compañero de una enorme capacidad técnica.

Astori prefirió organizar su propio grupo, y eso ya es parte de otra historia; desde el punto de vista técnico, con repercusión política directa, enorme ha sido su aporte, no así en el plano estricto de proyección política y de gestión administrativa, donde él y su grupo han corrido la suerte variopinta de la interna frentista.

Bergara es uno de los valores más importantes con los cuales hoy cuenta el Frente, y seguramente de él estaría orgulloso y dispuesto a colaborar si viviera el General.

Ahora el dilema vuelve a plantearse: ¿Bergara jefe de un grupo político dentro de los múltiples que hoy coexisten en el Frente o candidato de todos?

Esto no me preocuparía tanto si Mario encabezara un programa claro y definido que se abriera paso en medio del medio centenar de programas híbridos con los que cuentan cada uno de los grupos, pero me temo que los tiempos van a exigir primero la candidatura y luego las condiciones programáticas, que a mi modo de ver las cosas, son inexorables para poder realizar acciones de gobierno con el apoyo de la gente en medio no solo de un desafío nacional sino en esencia universal. Y ello supone, tiempos, plazos, tareas actuales, muchas de ellas cruciales para la actividad económica y atender a lo que la Constitución y las leyes establecen si de tiempos electorales hablamos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de mayo de 2017.