ENTREVISTA A KARL MARX EL 18 DE JULIO DE 1871 POR EL PERIÓDICO THE WORLD

ENTREVISTA A KARL MARX EL 18 DE JULIO DE 1871 POR EL PERIÓDICO THE WORLD

UN FANTASMA RECORRE EUROPA”

Con esta entrevista a Carlos Marx abrimos un espacio dedicado a “Entrevistas históricas”, en el que durante los proximos meses desfilarán personajes destacados de los siglos XIX y XX, que pudieron ser entrevistados por los medios de comunicación de su época. –

CANARIAS SEMANAL – 29.01.2021

La entrevista que abre este espacio corresponde a Carlos Marx. Fue realizada por el periódico norteamericano “The World”, en 1871, apenas dos meses después de que se produjera la Comuna de París. El momento de la entrevista no es casual, pues coincidió con un momento en el que a la burguesía europea le empezaba a temblar el suelo que pisaba. Europa, en aquellos momentos, se encontraba en estado de conmoción después de que por primera vez en la historia contemporánea los trabajadores se hacían con el poder en un país altamente desarrollado como era Francia. “La internacional” obrera se convirtió en el gran enemigo, y Marx fue presentado ante el mundo como el inspirador de aquella rebelión proletaria.

 

   Esta entrevista a Carlos Marx fue realizada por  R. Landor, corresponsal  en Londres  del periódico estadounidense “The World”, el 18 de julio de 1871. Landor entregó su trabajo a la editorial del periódico citado a finales de ese mismo mes. Se cree que el otro “caballero alemán”  al que  se refiere el periodista, y que estuvo presente a lo largo de toda la entrevista con Marx, debió de haber sido  Federico Engels

    Sólo un par de meses antes de que tuviera lugar la realización de esta entrevista, la Comuna de París, había sido ahogada en un baño de sangre. De ahí la gran preocupación de la burguesía de los países capitalistas de entonces por el “fantasma que empezaba a recorrer el mundo”, así como por la personalidad de aquel al que atribuían los motivos de su inquietud. Esa misma inquietud y prejuicios pueden observarse en la forma en la que el periodista R. Landor fórmula sus preguntas y emite sus “sospechas”.

 

 LA ENTREVISTA

    Londres es, sin lugar a dudas, el cuartel general de la Asociación, pero los ingleses están atemorizados y huelen a Internacional por todas partes, del mismo modo que el rey James olía pólvora tras la famosa conjura. La conciencia de la Asociación ha crecido naturalmente junto con las sospechas de la opinión pública; y si quienes la lideran tienen algún secreto que guardar, son el tipo de hombres que saben guardarlo bien. Me he puesto en contacto con dos de sus miembros más destacados, he hablado libremente con uno de ellos y aquí les ofrezco lo sustancial de nuestra conversación.

    Debo señalar que Karl Marx nunca ha sido un trabajador en el sentido habitual del término. Su entorno y apariencia son los de un hombre de clase media al uso. El salón en el que fui recibido la noche de la entrevista habría podido ser el agradable refugio de un próspero corredor de bolsa que hubiese demostrado ya su competencia y estuviera ahora enfrascado en la tarea de amasar su fortuna. Era la confortabilidad personificada, el apartamento de un hombre de buen gusto y situación desahogada, pero sin nada que reflejara particularmente la personalidad de su propietario.

    Otro caballero acompañaba al doctor Marx, y casi me atrevería a decir que también era alemán, aunque dado su dominio de nuestro idioma no podría asegurarlo. ¿Había acudido como testigo del bando del doctor? Así lo creo. El “Consejo” podría solicitar al doctor que le informase sobre el contenido de la entrevista, ya que, por encima de todo, la Revolución sospecha de sus propios agentes. Así pues, el otro hombre estaba allí para corroborar a posteriori la exactitud de su testimonio.


   – ¿Podría arrojar alguna luz sobre el misterio en el que se desenvolvía la teoría? El profesor rió, se diría que con cierto regocijo, ante la idea de que le tuviéramos tanto miedo.

   —No hay ningún misterio que aclarar, estimado señor excepto quizá el misterio de la estupidez humana en aquellos que perpetuamente pasan por alto el hecho de que nuestra asociación es pública y que edita informes exhaustivos de sus sesiones para todo aquel que desee leerlos. Puede comprar nuestros estatutos al precio de un penique, y si invierte un chelín en panfletos sabrá casi tanto acerca de nosotros como nosotros mismos.

      Casi tanto… Sí, tal vez sea así. ¿Pero no será aquello que quede fuera de mi alcance la reserva crucial?

    -Para serle totalmente franco, y para exponer el caso tal y como lo ve un observador externo, ese clamor generalizado de desprecio hacia ustedes debe responder a algo más que a la ignorante mala voluntad de la gente. 

   -¿Cree que aún es pertinente preguntarle, incluso después de lo que me ha dicho, qué es la Asociación Internacional?

Sólo tiene que fijarse en quienes la componen: trabajadores. 

  —Sí, pero el soldado no tiene por qué ser un exponente del estado que le moviliza. Conozco a algunos de los miembros de su grupo, y creo que no tienen madera de conspiradores. Además, un secreto compartido por un millón de hombres no sería en absoluto un secreto. Sin embargo, ¿qué pasaría si no fueran más que peones en manos de un poderoso y, discúlpeme si añado, no demasiado escrupuloso cónclave?

 — No hay pruebas que avalen tal idea.

   —¿La pasada insurrección en París?

   —En primer lugar, exijo pruebas de que existiera una confabulación, de que ocurriese algo que no fuese el legítimo resultado de las circunstancias del momento. O, incluso aceptando el supuesto de que existiera tal complot, exijo pruebas de que en él participara la Asociación Internacional.

   —La presencia en la Comuna de numerosos miembros de la Asociación.

   —En ese caso, fue también una conspiración de los francmasones, ya que participaron en ella en idéntica proporción. De hecho, no me sorprendería en absoluto que el Papa les atribuyese toda la responsabilidad por la insurrección. Pruebe usted con otra explicación. La insurrección fue obra de los trabajadores de París. Los más capaces entre ellos debieron ser necesariamente sus líderes y dirigentes, y se da la circunstancia de que los trabajadores más capaces son miembros de la Internacional. Aun así, la Asociación como tal no es en forma alguna responsable de su acción.

El mundo seguirá viéndolo de otra manera. La gente habla de instrucciones secretas procedentes de Londres e incluso de grandes sumas de dinero. ¿Puede afirmarse que la pretendida transparencia de las sesiones de la Asociación descarta toda posibilidad de secretismo en las comunicaciones?

   —¿Ha existido alguna vez una asociación que realizara su trabajo sin la mediación de agencias tanto públicas como privadas? Hablar de instrucciones secretas provenientes de Londres, como si se tratara de decretos sobre la fe y la moral procedentes de algún centro de dominación e intriga papales, es una concepción enteramente errónea sobre la naturaleza de la Internacional. Eso implicaría un mecanismo centralizado de gobierno en el seno de la misma, mientras que su verdadera forma es, deliberadamente, la que mayor juego otorga a la energía y la independencia locales.

    De hecho, la Internacional no es propiamente un gobierno para la clase obrera en absoluto. Es un vínculo de unión más que un mecanismo de control.

  —¿De unión con qué fin?

    —La emancipación económica de la clase obrera por medio de la conquista del poder político. La utilización de ese poder político para alcanzar fines sociales. Así pues, es necesario que nuestros objetivos sean amplios para dar cabida a todas las formas de actividad de la clase obrera. El haberles atribuido algún carácter especial habría sido equivalente a adaptarlos a las necesidades de una sección, a una nación compuesta exclusivamente por trabajadores. Pero, ¿cómo iba a ser posible pedirle a todos los hombres que se unieran en beneficio de unos pocos? Para hacer algo así, la Asociación habría tenido que renunciar al nombre de Internacional.

La Asociación no dicta la forma de los movimientos políticos; sólo requiere un compromiso en lo que se refiere a sus fines. Es una red de sociedades afiliadas que se extiende por todo el mundo del trabajo. En cada parte se pone de relieve algún aspecto especial del problema y los trabajadores implicados lo estudian a su modo y manera. Las interacciones entre los trabajadores no pueden ser absolutamente idénticas hasta el último detalle en Newcastle y en Barcelona, en Londres y en Berlín.

   En Inglaterra, por poner un ejemplo, está abierto a la clase obrera el camino para poner de manifiesto su poder político. Una insurrección sería una locura allá donde la agitación pacífica pueda lograr los mismos objetivos más rápida y seguramente. En Francia, cientos de leyes represivas y el antagonismo entre las clases parece hacer necesaria la solución violenta de una guerra social. Optar o no por dicha solución es competencia de las clases trabajadoras de ese país. La Internacional no tiene la presunción de emitir dictámenes al respecto; prácticamente no da ni consejos, aunque sí ofrece a cada movimiento su simpatía y apoyo dentro de los límites que dictan sus propias leyes. 

   —¿Y cuál es la naturaleza de esa ayuda?

    —Por poner un ejemplo, una de las formas más comunes del movimiento de emancipación son las huelgas. Antaño, cuando se producía una huelga en un país, ésta era derrotada por la importación de trabajadores de otro país. La Internacional casi ha puesto fin a eso. Recibe información sobre la huelga propuesta y distribuye esa información entre todos sus miembros, que ven inmediatamente que para ellos el territorio de la lucha debe ser terreno prohibido.

    Así, se deja que los amos se enfrenten solos a las demandas de sus hombres. En la mayoría de los casos los trabajadores no requieren más ayuda que ésa. Sus propias cuotas, o las de las sociedades a las que están más directamente afiliados, les abastecen de fondos, pero caso de que la presión a la que se ven sometidos llegue a ser excesiva, y si la huelga goza de la aprobación de la Asociación, se cubren sus necesidades con la bolsa común.

Merced a esto, la huelga de los cigarreros de Barcelona concluyó victoriosamente el otro día. Sin embargo, la sociedad no tiene ningún interés en las huelgas, aunque las apoya en determinadas condiciones. Es imposible que saque nada en claro de ellas desde el punto de vista pecuniario, y es muy probable que salga perdiendo.

   Resumamos todo esto en pocas palabras. Las clases trabajadoras siguen sumidas en la pobreza mientras a su alrededor crece la riqueza; son miserables entre tanto lujo. Su depravación material reduce su estatura, tanto física como moral. No pueden confiar en otros para encontrar el remedio. Así pues, en su caso, hacerse cargo de su propio destino se ha convertido en una necesidad imperativa.

Deben revisar las relaciones entre ellos y los capitalistas y propietarios, y eso significa que deben transformar la sociedad. Este es, en general, el fin de todas las organizaciones de trabajadores conocidas. Las ligas de campesinos y obreros, las sociedades comerciales y de amistad, las tiendas y centros de producción en régimen de cooperativa no son más que medios encaminados a ese fin. Implantar una perfecta solidaridad entre estas organizaciones es el objetivo de la Asociación Internacional. Su influencia empieza a percibirse en todas partes. 

    En España hay dos periódicos que difunden su ideario, en Alemania tres, el mismo número en Austria y Holanda, seis en Bélgica y seis en Suiza. Y ahora que le he explicado qué es la Internacional, probablemente esté ya en situación de formarse su propia opinión acerca de supuestas confabulaciones.

  —No acabo de comprenderle.

    —¿Acaso no ve que la vieja sociedad, en su búsqueda de las fuerzas necesarias para hacerle frente con sus propias armas, se ve obligada a recurrir al fraude de imputarle todo tipo de conspiraciones? 

    —Pero la policía francesa afirma que está en condiciones de demostrar su complicidad en los últimos acontecimientos, por no mencionar otros anteriores.

   —No comentaremos nada sobre esos acontecimientos, si no le importa, porque son la mejor prueba de la gravedad de todos los cargos de conspiración que se han dirigido contra la Internacional. Recordará usted la penúltima “confabulación”. Había anunciado un plebiscito y se sabía que muchos de los electores empezaban a mostrarse indecisos. Ya no creían tan intensamente en el valor del gobierno imperial, dado que empezaban a dudar de la realidad de los peligros sociales de los que supuestamente éste les había salvado. Hacía falta dar con otro fantasma terrorífico y la policía se ocupó de encontrarlo.

    Lógicamente, dado que para ellos todos los trabajadores son igualmente detestables, le debían a la Internacional una mala pasada. Se les ocurrió una feliz idea: ¿Y si convertían a la Asociación Internacional en su anhelado fantasma, logrando así el doble objetivo de desacreditarla y ganar el favor de la sociedad hacia la causa imperial?

De ahí surgió el ridículo “complot” contra la vida del emperador, como si tuviéramos algún interés en matar a ese pobre anciano.Detuvieron a los principales miembros de la Internacional, se inventaron pruebas, prepararon el caso para llevarlo a juicio y, en el ínterin, celebraron su plebiscito. Pero aquella comedia no era más que una farsa grosera. La Europa inteligente, que fue testigo del espectáculo, no cayó en el engaño ni un solo instante y sólo los electores del campesinado francés se creyeron la farsa. 

     La prensa inglesa, que informó sobre el inicio de ese miserable caso, ha olvidado dar cuenta de su final. Los jueces franceses, que dieron por buena la existencia de la conspiración por cortesía entre funcionarios, se vieron obligados a concluir que no había nada que demostrara la complicidad de la Internacional. 

    Créame, la segunda conspiración es igual a la primera. El funcionariado francés ha vuelto a poner manos a la obra: se le pide que explique el mayor movimiento civil jamás visto sobre el planeta. Hay cientos de signos de nuestra época que deberían indicar cuál es la explicación correcta: la inteligencia creciente entre los trabajadores; el incremento del lujo y la incompetencia entre sus gobernantes; el proceso histórico en marcha, que concluirá con la transferencia final del poder de una clase al pueblo; la aparente adecuación del momento, el lugar y las circunstancias de cara al gran movimiento de emancipación.

Pero para percibir esto, el funcionario tendría que ser un filósofo y no es más que un mouchard. Por la propia naturaleza de su ser, pues, ha recurrido a la explicación del mouchard: una “conspiración”. Su viejo portafolios repleto de documentos falsificados le suministrará las pruebas. Esta vez, Europa, arrastrada por el miedo, creerá su cuento.

    —Europa difícilmente podría hacer otra cosa, a la vista de que todos los periódicos franceses difunden el informe.

    —¡Todos los periódicos franceses! Mire, aquí tiene uno de ellos [cogiendo La Situation], y juzgue por sí mismo el valor de sus pruebas en lo que se refiere a su fidelidad a los hechos. [Lee]

“El Dr. Karl Marx, de la Internacional, ha sido detenido en Bélgica mientras intentaba llegar a Francia. La policía londinense tiene vigilada hace tiempo la sociedad a la que pertenece, y está adoptando medidas activas para proceder a su supresión”.

     Dos frases y dos embustes. Ponga a prueba la evidencia percibida por sus propios sentidos. Como puede ver, en vez de estar en una cárcel belga estoy en mi casa en Inglaterra. También sabrá, sin duda, que la policía inglesa es tan impotente para interferir con la Asociación Internacional como ésta lo es respecto a la policía. Y aun así, cabe esperar que ese informe sea difundido por toda la prensa de la Europa continental sin que nadie lo contradiga. Seguirían haciéndolo aunque me dedicara a enviar desmentidos a todos y cada uno de los periódicos europeos desde este lugar

   —¿Ha intentado desmentir muchos de estos falsos informes?

    —Lo he hecho hasta quedar exhausto por el trabajo. Para que pueda apreciar el grosero descuido con el que son pergeñados, podría mencionar que en uno de ellos se citaba a Félix Pyat como miembro de la Internacional.

   —¿Y no lo es?

  —La Asociación difícilmente podría haberle hecho hueco a un hombre tan insensato. En una ocasión tuvo el atrevimiento de publicar una encendida proclama en nuestro nombre, pero fue inmediatamente desautorizado aunque, a fuer de ser justos, hay que decir que la prensa, por supuesto, ignoró la desautorización.

¿Y Mazzini? ¿Es miembro de su grupo?

(Riéndose). Desde luego que no. Poco habríamos avanzado si no hubiéramos superado el alcance de sus ideas.

    —Me sorprende usted. Yo habría asegurado sin dudarlo un instante que representa las posiciones más avanzadas.

   —No representa nada más avanzado que el viejo concepto de una república de la clase media. Nosotros no queremos saber nada de la clase media. Él se ha quedado tan rezagado dentro del movimiento moderno como los profesores alemanes que, no obstante, siguen siendo considerados en Europa los apóstoles de la democracia cultivada del futuro. Y lo fueron en su día, probablemente antes del 48, cuando la clase media alemana, en el sentido inglés del término, no había alcanzado un grado de desarrollo apropiado. Ahora se han pasado de hoz y coz a la reacción y el proletariado ya no sabe nada de ellos.

   —Hay quien cree haber visto signos de un componente positivista en su organización.

   —No hay nada de eso. Hay positivistas entre nosotros y otros, que no pertenecen a nuestro grupo, colaboran también, pero no es sólo en virtud de su filosofía, que no tiene nada que ver con un gobierno popular, tal y como nosotros lo entendemos, y que sólo busca colocar una nueva jerarquía en el lugar de la vieja.

   Se diría entonces que los líderes del nuevo movimiento internacional han tenido que crear una filosofía además de una asociación en la que agruparse.

   —Exactamente. Es poco probable, por ejemplo, que pudiéramos tener la menor esperanza de prosperar en nuestra lucha contra el capital si deriváramos nuestras tácticas de la política económica de Mili, por citar a alguien. Él ha seguido la pista a un tipo de relación entre capital y trabajo. Nosotros esperamos demostrar que es posible establecer otra.

   —¿Y la religión?

  —A ese respecto no puedo hablar en nombre de la sociedad. Personalmente, soy ateo. Sin duda resulta sorprendente escuchar una declaración así en Inglaterra, pero hasta cierto punto es reconfortante saber que no es necesario hacerla en voz baja en Francia ni en Alemania.

     —¿Y aun así ha convertido este país en su cuartel general?

   —Por razones obvias; el derecho de asociación es aquí un derecho establecido. Existe, efectivamente, en Alemania, pero está asediado por innumerables dificultades. En Francia, durante muchos años no ha existido en absoluto.

 ¿Y en Estados Unidos?

    —Nuestros principales centros de actividad están por el momento entre las viejas sociedades europeas. Son muchas las circunstancias que han tendido a impedir hasta hoy que el problema del trabajo asuma una importancia dominante en Estados Unidos, pero dichas circunstancias están ya en proceso de desaparición. Al igual que en Europa, el trabajo empieza a ganar importancia a grandes pasos gracias al crecimiento de una clase trabajadora distinta del resto de la comunidad y disociada del capital.

   —Parece que en este país la solución esperada, sea la que sea, se alcanzará al margen de métodos revolucionarios violentos. El sistema inglés de recurrir a la agitación por medio de las plataformas y la prensa hasta que las minorías se convierten en mayorías constituye un signo esperanzador.

   —Yo no soy tan optimista como usted. La clase media inglesa siempre se ha mostrado dispuesta a aceptar el veredicto de la mayoría en la medida en que ha ostentado el monopolio del derecho al sufragio. Pero recuerde lo que le digo, en cuanto pierda una votación referente a algo que considere vital seremos testigos de una nueva guerra de esclavistas.

 

     He expuesto aquí, en la medida en que mi memoria me lo ha permitido, los momentos más destacados de mi conversación con este hombre notable. Dejaré que saquen ustedes sus propias conclusiones. Por mucho que pueda decirse en favor o en contra de la posibilidad de su participación en el movimiento de la Comuna, podemos tener la seguridad de que la Asociación Internacional es un nuevo poder en el seno del mundo civilizado con el que éste tendrá que echar cuentas, para bien o para mal, más pronto que tarde.

[:es]Comentarios sobre una nota de Andrea Burstin en “El Observador”: “Deber ético, acierto estratégico”[:]

[:es]

Comentarios sobre una nota de Andrea Burstin en “El Observador”: “Deber ético, acierto estratégico”

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Comparto la Nota, pero me ubico de diferente manera frente al problema. Porque si es un grave problema hoy en nuestra humanidad.

Pero dejemos para el final lo que sería también un acuerdo sobre la necesidad de un acierto estratégico.

Este modo de producción que tiene su predominancia jaqueada por el agostamiento de la rentabilidad, tiene una inercia en su funcionamiento que hace que vaya sembrando miseria, hambre, desocupación enfermedad, en la mayor parte del planeta, pero no tiene por ahora un posible cambio de marcha.

Si de una manera para muchos insólita, el centro del libre comercio y del propio capitalismo como modo de producción se está trasladando hacia China y su entorno gobernada por el Partido Comunista, que acaba de acordar el tratado de libre comercio más grande de la historia.

Ahora lo más grave es que todos constatan las consecuencias, y en nuestro caso anotar como las corrientes que fueron motores ideológicos de la humanidad están paralizadas.

Mujica fue a la ONU en setiembre del 2013 –su discurso está en internet- e insinuó una salida, pero luego el silencia, y él no volvió a hablar del tema.

Sin duda que sería un acierto estratégico en beneficio de todos que la humanidad se diera los medios para atender las necesidades de toda la población del planeta.

Lo más grave es que lo puede hacer ya, usando dos herramientas: la moneda y los impuestos. Keynes habló en su momento de la eutanasia del rentista, que hoy es una necesidad y para ello se necesita que la predominancia del capitalismo muera en paz.

No para construir burocracias estatales, sino para hacer planes universales de desarrollo atendiendo la salud, la enseñanza, la vivienda, el trabajo de todos los seres humanos. Para esto se necesita la voluntad política organizada en el mundo que tome el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial para dictar normas que den muerte a los paraísos fiscales y a los sistemas impositivos clasistas sobre el consumo, los salarios y las pensiones.

Necesitamos un sistema impositivo sobre la circulación del dinero que haga no legal toda transacción que no esté registrada donde la sociedad democráticamente lo determine.

Imponer la democracia en las relaciones económicas y poner en funcionamiento una democracia plena para desarrollar planes, con eficiencia, sin burocratismo atendiendo esas necesidades estratégicas que señala la nota.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 27 de enero de 2021.

[:]

[:es]A propósito del documento del compañero Aldo Scarpa sobre “LA CUESTION CHINA, LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y EL LENINISMO”.[:]

[:es]

A propósito del documento del compañero Aldo Scarpa sobre “LA CUESTION CHINA, LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA Y EL LENINISMO”.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un documento reivindicativo de Lenin, y de la justificación del propio proceso de nacimiento de la revolución rusa así como señala su deformación posterior por la derrota de Lenin y de los dirigentes de la revolución a manos de Stalin y del stalinismo.

Aldo asume el leninismo y el marxismo, y muestra como los acontecimientos que ha vivido la humanidad confirman los lineamientos de los maestros.

Pero el problema no deviene de esa asunción de identidad ideológica, sino del que hacer de ahora y en adelante, que sin duda para poder hacerlo es necesario afirmar los conocimientos sobre lo que hemos transitado, y no es menor que un comunista asuma los hechos tal cual son y han sido.

Apuntemos entonces incluso para rescatarnos de un pantano ideológico que aún se vive, a conceptos que aparecen como medulares pero que en realidad son falsos.

El imperialismo, que existió, se mantiene en resabios como la industria de la guerra, y los servicios de gendarmería pero que ya no puede prestar servicios al desarrollo de un centro que ya está dejando de serlo. No genera plusvalía fuera de sus fronteras.

Lenin en 1916 publica “el imperialismo fase superior del capitalismo” y en oposición a la teoría del súper imperialismo que aún hoy predomina en la izquierda, desarrolla la idea de que la economía del mundo iba a rebasar la fronteras de todos los Estados para ser dirigida desde los complejos empresariales multinacionales que en pugna medían ellos si sus plusvalías y se generaban los problemas de rentabilidad que hoy vemos claramente en la humanidad.

Es una explicación documentada principalmente en el trabajo ideológico de Lenin de porque hoy el centro del capitalismo y del libre comercio se están desplazando hacia China y su entorno gobernada por el Partido Comunista. Ahí sigue habiendo rentabilidad, mientras que EE.UU. con Trump se amurallaba para hacer rendir su aparato productivo a contra pelo de su historia y de su pueblo, hay que tener en cuenta que Trump sacó más votos ahora que en la elección anterior pero que perdió por una reacción generalizada en gran parte del pueblo en la defensa de los derechos que fueron bandera durante largos años del pueblo norteamericano y votaron, no se abstuvieron.

También ahora un nuevo desafío, los organismos financieros internacionales sobre la base de la emisión irracional (para lo que han sido sus teorías) de monedas como el dólar, el euro, la libra, pretenden financiar los presupuestos y un desarrollo de desahogo de esta zona del mundo cargándoselo a la resto.

China y su entorno responden creando la zona de libre comercio más grande en la historia de la humanidad. Esto no va a transcurrir sin conflictos, la crisis de predominancia del modo de producción capitalista es irreversible.

Entonces es necesario apelando a los maestros, levantar un programa que permita a la humanidad transitar esta etapa, para permitir que la predominancia del modo de producción capitalista pueda morir en paz.

Para eso necesitamos no que cada Estado, asuma la estatización de su economía sino que a nivel del mundo reivindiquemos dos herramientas: la moneda, y los impuestos. Con un objetivo unir a lo mejor de la humanidad con herramientas políticas, sindicales, sociales…

Y cuando hablamos de moneda única y universal y de que los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales, no nos estamos apartando un ápice de las enseñanzas de los maestros.

Lo que pasa es que para muchos apreciados compañeros cuando se analizan las cosas de este modo parecería que estamos bombardeando un mundo ideológico, cuando por el contrario estamos afirmando ideas que necesariamente necesitan ser reivindicadas para que la humanidad avance hacia la sociedad del pan y de las rosas.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 26 de enero de 2021.

[:]

[:es]Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional: Kristalina Gueorguieva.[:]

[:es]

Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional: Kristalina Gueorguieva.Con sus declaraciones ha movido más aún las agitadas aguas de la economía mundial: “¡Gasten, gasten, gasten !!!!!!!!!!!!!!”

No faltan los que dicen: ¡Por fin, alguien que comparta las consignas de “izquierda”! Siempre recordamos en estos casos a Einstein en su análisis sobre los límites de la estupidez.

Porque en este caso la consigna Kristalina, tiene patas cortas. ¿Qué pasaría si los países que no pueden emitir a mansalva como lo hacen las grandes ex potencias occidentales con el aval del Fondo, eliminaran sus monedas nacionales y se pasaran a una llamada moneda fuerte y aumentaran su deuda?

La consigna Kristalina es sin duda una respuesta a la formación del mayor mercado de libre comercio que se ha formado con China y Japón a la cabeza.

Con este mercado libre se defienden de la crisis ya irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista en zonas como las del Dólar, el Euro y la Libra, y proyectan un importante crecimiento, ¿Pero y el resto del mundo en el que estamos nosotros? Sin duda que hay que gastar todo lo necesario para evitar el empobrecimiento y el hambre de la gente, ¿Pero y después? Habrá quien las tenga bien puestas –como dicen en mi barrio- para plantear que la moneda debe ser una medida única y universal y que los impuestos se deben cobrar sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales, que parece seguir protegiendo Kristalina Gueorguieva.- Quiero estar equivocado, ojalá me desmientan.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 25 de enero de 2021.

[:]

Las operaciones en el exterior.

Las operaciones en el exterior.

El Doctor Jorge Larrañaga Ministro del Interior, se ha realizado una operación importante para su salud, en el exterior, más concretamente en Buenos Aires.

Nadie en su sano juicio puede cuestionar el derecho de cualquier ciudadano a hacer atender los problemas propios de salud, donde considere que les son más confiables.

Que esos servicios se hagan en el país no obliga a nadie a recurrir a ellos frente a opciones que en el mismo sentido puedan realizarse en otros lugares del mundo.

Si debe quedar claro que su costo, debe correr por parte de quién utiliza esa opción. Hay una mala historia en el país donde por ejemplo el Presidente del Banco Hipotecario y uno de los integrantes por la minoría de dicho organismo –época de Directores blancos y colorados- se hicieron sendas operaciones en el exterior que eran habituales en nuestro país, trasladando incluso a su médico personal, a costo de la Institución.

Desgraciadamente el Frente Amplio cuando llegó al gobierno no hizo las auditorias que pudieran desnudar este tipo de hechos que no eran en ese entonces ilegales pero si abusiva con los dineros de la gente.

Lo que hizo que los nuevos Directorios –no todos- no asumieran los criterios de buena administración.

En este caso se debe solicitar toda la información sabiendo además que en el ambiente periodístico empresarial no son proclives a este tipo de investigaciones.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 22 de enero de 2021.

La crisis tal cual es.

La crisis tal cual es.

En Venezuela, pero como en la mayoría de los países de este continente, la salida ya no es posible en lo que antes llamábamos una solución nacional soberana, la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista es tan profunda que requiere un acuerdo programático que va más allá de las fronteras nacionales o regionales. Por supuesto que los gobiernos nacionales tienen responsabilidades en lo bueno y lo malo que pasa que cada país, pero lo que ya no pueden hacer es cambiar el curso de los acontecimientos teniendo en cuanta solo sus marcos nacionales.

Pasa acá en Uruguay, donde el Frente le dice al gobierno que no tema endeudarse, frente a necesidades ineludibles de la sociedad, pero no hay una sola idea de cómo abordar el endeudamiento. EE.UU. y Europa lo hacen emitiendo con el aval del Fondo y vuelcan sus costos a la sociedad global. Pero esa sociedad global tiene hoy un nuevo y decisivo ingrediente que es nada más y nada menos que el mayor mercado libre de la historia con China liderándolo.

Insisto hoy en un planteo revolucionario que es ir a la moneda única universal, y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero que de muerte a los paraísos fiscales. Ninguna transacción es válida si no está registrada donde la sociedad democráticamente lo determine, dando muerte a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

Sobre esa base reactivar todo el aparato productivo, hoy agobiado por el agostamiento de la tasa de ganancia que hace que la rentabilidad solo se genere en el nuevo centro del capitalismo y del mercado libre mundial que comanda China y su entorno. Hay que tomar el FMI y el Banco Mundial para esta tarea, imponiendo la conquista de la democracia en la economía mundial.

La idea de que socialismo es propiedad estatizada que aún predomina en la izquierda, no solo que es falsa, sino que hoy impide pensar con la amplitud necesaria en cómo mover todo el aparato productivo de la humanidad, cosa que es totalmente posible, como posible es el socialismo en la medida en que no lo pensemos en los límites de un Estado, y con esto no anulo las estatizaciones que en un determinado grado de desarrollo de la economía capitalista se hicieron en beneficio de la gente. Los maestros nunca pensaron en la convivencia de dos “modelos”, sino en la superación de uno sobre los límites del otro como ocurrió antes con capitalismo y feudalismo.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 18 de enero de 2021.

Las monedas.

Las monedas.

Hace muy poco tiempo atrás Maduro analizaba, que el pueblo había tomado al dólar como la moneda para realizar las transacciones comunes y que el gobierno no estaba dispuesto a reprimirlas sino a entenderlas como válidas para defender el trabajo de la gente. Aquí los salarios y las pensiones son en pesos uruguayos pero las transacciones del mercado internacional son fundamentalmente en dólares, -ninguna en nuestra moneda – lo cual es una amenaza permanente de ajuste a la baja contra los salarios y las pensiones.

Cuba ha hecho un gran esfuerzo por aggionar sus sistemas, y el debate que se ha originado obliga a una conducción diaria del problema. Nosotros somos de los que opinamos que hay que sincerar la economía y que el debate de las monedas ya no alcanza con que se haga en los marcos nacionales, necesita ser debatido democráticamente en los organismos financieros internacionales –democracia que hoy no existe – más cuando hay emisiones en estos tiempos de pandemia, en EE.UU. y Europa que en definitiva paga el resto de la humanidad, y por otra parte es una situación que inevitablemente tiende a confrontar con la zona de libre comercio –la mayor en la historia de la humanidad – que lidera China.

El atraso de la izquierda en el mundo en analizar la moneda y los impuestos a esta altura de los acontecimientos es imperdonable, y eso resulta en una falta de caracterización de la crisis y la falta de un programa que pueda abordarla como es necesario y resulta inexorable.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo 17 de enero de 2021.

[:es]Astori y Sendic.[:]

[:es]

Astori y Sendic.

Se ha hecho costumbre, una mala costumbre también en el Frente, no explicar nada, los de afuera de los círculos de gobierno no saben y esto se maneja con el secretismo necesario, nos dicen, como ahora estos con las vacunas.

Que yo sepa Sendic, nunca explicó nada, estuvo en el 26 de marzo, luego que este se fue del Frente, el emigró bajo la egida de Mujica, luego creó su propio grupo y fue coptado a la vicepresidencia, como tanto compañero que se propone para que luego haga del cargo que ocupa su dominio. Y con cada quién no se trata solo de cumplir con las leyes – que ya sabemos se violan, y luego hay que pagar por ello – sino de la necesaria docencia política que tiene que hacer quien llega a ocupar la responsabilidad pública.

Somos herederos del stalinismo, Lenin explicaba cada paso que daba y sus textos son innumerables, por algo sus documentos durante la crisis con Stalin fueron ocultados 30 años.

Seregni era otra cosa, jamás eludía una explicación, ahora en la actualidad el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra. Pero nunca es tarde, al contrario es necesario volver a los orígenes.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 13 de enero de 2021

[:]

Le podemos dar una y mil vueltas.

Le podemos dar una y mil vueltas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Le podemos dar una y mil vueltas, ahora es imposible hacer política revolucionaria sin teoría revolucionaria. Y la teoría para que sea revolucionaria debe estudiar, analizar y definir cuál es la realidad que existe. De ahí surge el programa que es lo que hoy la izquierda no tiene, pues tampoco tiene un acercamiento a la realidad. Por ejemplo si preguntamos que es China, van a surgir miles de respuestas distintas, a gusto y paladar del deseo de cada uno. O que es hoy el imperialismo, lo mismo.

Bolsonaro acaba de declarar que Brasil está quebrado y que él no puede hacer nada. En medio de tanta porquería es honesto. Es la realidad de una derecha en el mundo ante el aparato del Estado, también pasa con Trump.

Pensar que esto Lenin lo analizó en 1916, que el mundo iba a pasar a ser gobernado por los complejos empresariales multinacionales, y que en medio de sus pugnas por la tasa general de ganancia, abrirían el camino a un cambio en toda la humanidad.

Nuestro problema es que no tenemos gente pensando hoy con esa profundidad, cada cual cuida su chacrita.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 6 de enero de 2021.-