El derecho a criticar.

El derecho a criticar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.

¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas– por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.

No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo.

Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.

Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.

Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto «Cuestiones del leninismo» –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad– que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado. Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky, uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.

Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.

Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.

Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.

El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramático es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.

Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.

Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: «los ministros van a ser tal y cual», a lo que Chávez respondió: «el Presidente soy yo y a los ministros los designo yo», y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.

Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador. Ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad– para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Agosto de 2019.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Intentamos explicar lo más simple que podemos lo que pensamos. Para así ayudar al intercambio y que el mismo nos enriquezca y nos ayude a abordar los fenómenos complejos en los que estamos inmersos.

Acá en el Uruguay un ex presidente, ahora Secretario General de su Partido, que llegó a la Presidencia con el principal líder opositor preso y con el líder de la izquierda proscripto, con detenidos desaparecidos, declara que el principal asunto de la campaña electoral en Uruguay es definir si Venezuela es o no, una dictadura.

Conste además que no estamos renegando del proceso de salida a la dictadura que vivió Uruguay, que mucho tuvo que ver además con la etapa de valoración que los servicios de EE.UU. hacían del desgaste que los ejércitos de América Latina estaban sufriendo al convertirse en árbitros en el manejo político que normalmente hacen los partidos y que mucho tiene que ver con la suerte del propio aparato productivo del país.

Y, por si fuera poco, la voluntad política del pueblo uruguayo reivindicando siempre mayoritariamente el funcionamiento de las instituciones de todo tipo que la sociedad se ha venido dando en democracia.

Tampoco desconocer, el papel muy particular del entonces Presidente Sanguinetti de recibir al Comandante Fidel Castro durante su segundo gobierno. Sí que lo que se juega no es tan simple como la definición democrática abstracta que pretende ahora el Dr. Sanguinetti, extrapolándola de la propia intervención declarada públicamente del comando sur del ejército de EE.UU.

Ahora una pregunta simple: ¿quién o quiénes gobiernan la economía del mundo?: ¿los Estados? Porque si así fuera, los gobiernos que se eligen para cada país serían representativos de la voluntad de la gente en el gobierno de esa economía.

Sabemos que la planificación de esos conglomerados empresariales multinacionales poco o nada tienen que ver con la planificación de algún Estado en particular.

En 1916, un año antes del triunfo de la revolución rusa, Lenin escribió «El Imperialismo fase superior del capitalismo» en el que afirmaba que la economía del mundo se encamina a ser gobernada por encima de la voluntad de los Estados por los complejos empresariales multinacionales a la vez en pugna por una tasa de ganancia cuya tendencia a agostarse sería cada vez más notoria en relación a la propia posibilidad de expansión del sistema capitalista, destinado además a llegar a los confines de todo el planeta.

Esto es lo que hoy está ocurriendo, a la vez que se da en medio de un fenómeno que es que el centro del modo de producción capitalista que conoció un primer auge en el Reino Unido y luego se desplazó a EE.UU., hoy se está desplazando a China que además lidera el libre comercio a nivel mundial, gobernada por el Partido Comunista.

A la vez agreguemos una contradicción más, el gobierno actual de EE.UU. amuralla su economía para posibilitar un desarrollo de los empresarios que quedaron relegados al escenario nacional. Es naturalmente un escenario coyuntural porque en un plazo mediano esta situación es insostenible.

Y todavía una contradicción más, en la izquierda o de la mano de gobiernos que dicen representar un sentimiento progresista se insiste en desarrollos nacionales sin tener en cuenta un programa de integración en la economía universal que es vital.

Ahora, ¿Qué tiene la derecha para gobernar esta dictadura económica del planeta?: la moneda y los impuestos, a los cuales la izquierda aún no accede, como que está impedida ideológicamente de analizarlos, salvo el lapsus de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, análisis al que luego no volvió.

Entonces no nos podemos dar el lujo de crucificar al gobierno constitucional de Maduro, calificándolo de dictadura en esta situación de la economía mundial. Algo de esto ya pasó con la llamada primavera árabe, que fue utilizada por la derecha armamentista para desarrollar su industria y sembrar, en toda esa zona, hambre y miseria.

Tampoco esto nos debe impedir analizar los errores y horrores que cometen los gobiernos de izquierda en el mundo, más particularmente cuando no han podido rendir examen aún sobre materias tan sencillas como la moneda y los impuestos.

Carlos Marx y Federico Engels que dedicaron su vida a analizar y tratar de entender el funcionamiento del sistema capitalista, análisis que siguen siendo rectores para comprender el origen, el desarrollo, y su etapa de superación en la que estamos entrando, nos dicen que el propio sistema va creando los elementos capaces de sustituirlo en un ciclo de superación de la humanidad.

El maestro de taller inicial, que se transformaba en empresario a través de la aplicación de aquella humilde plusvalía –nadie ha demostrado que esto fuera distinto en cuanto al origen del capital– se ha convertido en impresionantes complejos empresariales capaces de hacerlo todo, pero para ello los núcleos centrales de técnicos y accesores se han convertido en la clave de ese notable crecimiento.

Así como al inicio era aquella humilde plusvalía de la que nacía luego el desarrollo capitalista, hoy eso está en manos de millares y millares –tal vez millones– de seres humanos que tienen una ubicación privilegiada en el aparato productivo, acumulando todo el conocimiento empresarial que la humanidad tiene en el desarrollo de su aparato productivo.

Cuando el capitalismo como sistema va trasladando su centro a China va en busca de preservar esa riqueza en el funcionamiento del aparato productivo.

Sin embargo, esa proyección tiene un límite y es la rentabilidad sin la cual el sistema como tal no puede ser.

La crisis se proyecta en forma inexorable, no es ya coyuntural, la continuidad del sistema está hoy montada en el crecimiento de China y su entorno. No lo veamos como la proximidad de una catástrofe porque esto tiene salida, en la medida que construyamos la voluntad política que ayude a superarlo.

Sin embargo los riesgos existen, fundamentalmente provienen de la industria de la guerra, industria que en su historia se constituye en válvula de oxigeno de las crisis del capitalismo, aún cuando existe una mayor consciencia de los peligros a partir de las tragedias de la segunda guerra mundial.

La demora en la concreción de una transición podría ser letal.

Una vez más, no estamos hablando de construir una alternativa que confronte con el capitalismo como modo de producción. Estamos si hablando de construir una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz aún cuando este modo de producción seguramente seguirá existiendo aún por muchos años, decenas tal vez. Como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores, con menor grado de desarrollo en su expansión global.

Esa transición tiene dos llaves: la moneda y los impuestos. Luego la construcción de organismos de la sociedad para que democráticamente se vuelquen en ellos las necesidades de desarrollo y planificación que la población humana tiene en el planeta.

Hoy no se puede hablar de democracia en ninguna parte del planeta, porque el gobierno de la economía está en manos de los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna entre sí deciden el destino de la gente y de la producción.

El funcionamiento de todo el aparato productivo más allá de que entre los gobiernos podamos distinguir a aquellos que defienden o dicen defender a los sectores más humildes, o por el contrario los que se consagran a la defensa de sus intereses sectoriales, aún escondiendo sus intenciones.

Lo que hoy se está en condiciones de hacer en toda la humanidad, liberada de estas trabas, no debería hacer dudar a nadie que forme parte de ese sector de alguna manera privilegiado (técnicos y accesores) que participa de mil maneras y hace posible el desarrollo del aparato productivo, de acompañar el avance que se necesita para iniciar una etapa gigantesca de desarrollo social que acompañe las maravillas de la ciencia que ya se anuncian y que serían criminal se frenaran por la falta de voluntad política para dar este salto en la evolución humana.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 19 de Agosto de 2019.

La moneda nuestra de cada dia.

La moneda nuestra de cada dia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sin duda que es un momento muy difícil, pero más difícil aún por la falta de pronunciamientos, de opinión política; me estoy refiriendo a la llamada guerra de las monedas donde las jefaturas de los Estados operan de acuerdo a la influencia directa de los complejos empresariales multinacionales que gobiernan el mundo. Pensamos que esto es apenas el presagio de una tormenta mucho más grave y profunda.

Lo mejor de la humanidad debe acordar e imponer la unidad monetaria única y universal, no existe otra posibilidad de progreso aún eliminando la moneda física que la humanidad ya está en condiciones de hacerlo. Es decir determinar un valor único y universal, como el kilo, el litro, el metro…

Establecida la unidad y universalidad de la medición económica el otro paso es que el sistema impositivo sobre el cual con sus fondos se realizan las necesidades de la sociedad tiene que ir a gravar el movimiento del dinero danto muerte a las células cancerosas de los paraísos fiscales, estimulo permanente para todas las lacras sociales, que alimentan la rentabilidad.

Cambio de paradigma también que determinaría que la humanidad estuviera en condiciones de invertir en lo que es necesario y que hoy el capitalismo ya no hace porque no le es rentable.

Si esto ya no se ha hecho es porque sobre el interés general prima el interés de los sectores y sus círculos de influencia. No puede ser como sucede hoy en el mundo que haya una moneda para los negocios y otra para las remuneraciones salariales y pensionarias de la gente, para los pequeños negocios de barrio.

Esto le ha costado muy caro al pueblo de Venezuela y al pueblo de Argentina, por poner dos ejemplos –enfrentados políticamente– donde hubo quienes hicieron con esto enormes ganancias en detrimento del nivel de vida de la población en general.

En la última edición de Bitácora (Bitácora. Año XVIII, Nro. 797: Wilson Ferreira: «imperdonable», http://www.bitacora.com.uy/auc.aspx?10760,7), el compañero Esteban Valenti recuerda un juicio de Wilson Ferreyra Aldunate sobre que es imperdonable que un país como el Uruguay y en las condiciones en que está, sea ingobernable.

Una visión simple sin profundizar de como se mueve hoy la economía en el mundo, nos llevaría a decir que sí, que efectivamente la ecuación debería cerrar.

Batlle y una generación formidable así lo hizo, a inicios del siglo 20. Las economías se gobernaban desde los Estados y recién en 1916 vísperas de la revolución rusa Lenin escribe su «El imperialismo fase superior del capitalismo» en que nos advertía que el gobierno de la economía en el mundo iba a pasar de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales que es lo que hoy ocurre.

Valenti no ignora la dependencia de la economía mundial incluso en una publicación reciente analizando la inversión de UPM 2 en el Uruguay, con una cifra record en la historia económica del país, pulveriza los argumentos conservadores del Dr. Hoenir Sarthou afiliado a la tesis de una especie de socialismo en cada país, que hoy no llevan ni China, ni Cuba, para poner un ejemplo de los que en su momento edificaron una economía interna fuertemente estatista de alguna manera justificadas por las condiciones políticas que la crisis mundial les imponía a esos países.

Recordemos una vez más las vicisitudes de Lenin implantando la NEP (nueva economía política), que tanto ha costado analizar en nuestra izquierda.

No vamos a discutir acá el papel de los compañeros que en determinado momento desistieron de desarrollar la interna en el Frente Amplio (Partido de gobierno en el Uruguay) abandonándolo, para que las desviaciones burocrática y de corrupción tuvieran su sanción. Ya esto había ocurrido con otra dimensión en la interna del Partido Comunista (1992) y la izquierda uruguaya perdió la gran oportunidad de tener lucha ideológica que lo hubiera permitido profundizar sobre los problemas que hoy están aún pendientes de resolución en la izquierda y en el mundo.

El Frente Amplio con la conducción del General Líber Seregni se construyó integrando a todos pero no cortando nunca el debate y el desarrollo de las distintas opiniones. El mismo criterio se impuso en el movimiento sindical bajo la conducción de José Pepe D´Elía que ha permitido no sin dificultades desarrollar una central sindical. En otros países existe el todo o nada, el que es mayoría se queda con toda la dirección y el que pierde va para a fuera, que en definitiva significa varios sindicatos en un misma rama de actividad y su debilidad.

Días pasados leía un comentario del Dr. Ignacio de Posadas, (Ministro de Lacalle Herrera) figura muy controvertida pero que me consta que con el gremio bancario tuvo una actitud correcta. Decía de Posadas, que el programa de Wilson que él había apoyado era irrealizable.

Aspecto vinculado con el tipo de negocios que propiciamos frente a una política meramente estatista.

Esto tiene mucho que ver con lo que nos plantea Esteban, ¿cómo cerrar la ecuación en la economía de un país solo cuidando el tema de la honestidad republicana en el ejercicio del gobierno? No está solo en el planteo, hoy en el mundo lo acompaña con gran esfuerzo el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, pero la economía de ese país hoy no crece. A diferencia de Argentina, Brasil, Ecuador,… la derecha aún no ha tenido oportunidad de acusarlo de corrupción, pero ella sabe por su experiencia que el capitalismo en estos años tiene esa característica en su desarrollo como imprescindible, y a partir de allí esperan para realizar la contraofensiva restauradora como lo han venido haciendo en toda América a medida que la crisis les capitalismo los está acorralando.

Los Estados comienzan a ser todos ingobernables, salvo los que pertenecen a la esfera de los que hoy siguen creciendo y ya son prácticamente centro del capitalismo mundial y del libre comercio o la coyuntura de una economía amurallada como ocurre hoy en EE.UU. con Trump.

Hoy estamos en condiciones de exigirnos intelectualmente un desarrollo mayor de nuestra capacidad de conocimiento de la realidad. La humanidad ha reunido un enorme bagaje de conocimientos en el plano económico y político que transitoriamente ha dejado de lado pero que necesita retomar.

Como diría el Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx, para negarlo, para negarnos, para reafirmarlo y reafirmarnos, pero siempre se vuelve a Marx».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de Agosto de 2019.

¡Viva Batlle!

¡Viva Batlle!

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Hacen casi 30 años. Era afiliado al Partido Comunista y militante del gremio bancario. Se aproximaban las elecciones nacionales y departamentales (coincidían), y se me ocurrió escribir y repartir mi opinión a mis compañeros del Banco Hipotecario y del gremio bancario. (Su difusión superó mi aspiración inicial).

Me llegaron versiones de que la misma fue analizada por los Ejecutivos del Partido Colorado donde se analizó su legalidad y del Partido Comunista que se vio como positivo pero por medio de uno de sus dirigentes se me sugirió eliminar la referencia a Stalin.

Viva Batlle.

La verdad es que el boletín repartido en la puerta de acceso del personal del banco y con la colaboración del inolvidable Pelado Molfese, fue muy bien recibido y además reproducido por otros compañeros para distribuir en otras instituciones.

Lo reproduzco hoy porque mucho tiene que ver con lo que está pasando en la contienda electoral actual.

Consultados los abogados del Banco por un miembro del Directorio (de mayoría colorada), manifestaron que estaba ejerciendo un derecho ciudadano por fuera de la Institución y que no tenían base legal para imponer limitaciones.

Por otra parte, el boletín no fue modificado pues en los hechos estaba defendiendo el criterio de Lenin, de que en el Partido las opiniones son libres y la disciplina (el llamado centralismo democrático) está referida a resoluciones a las que se llega por parte de los responsables en el libre ejercicio de sus facultades y el Partido se preocupa por ejecutarlas correcta y disciplinadamente y comprometer a todos en su aplicación. Nada diferente al funcionamiento de la histórica Convención colorada en tiempos de Batlle y Ordoñez.

Recordemos además que en esa elección ganada por el Dr. Lacalle Herrera, el Frente Amplio gana por primera vez a través del Dr. Tabaré Vásquez la intendencia de Montevideo.

El boletín tenía de un lado la foto de Batlle haciendo alusión a que desde 1929 a 1989 habían transcurrido 60 años de su desaparición física, el título: ¡Viva Batlle! y del otro el texto que transcribo:

A mis compañeros y amigos:

¿Te fijaste que en esta campaña electoral nadie nombra al Pepe Batlle?

¿Te preguntaste por qué será?

Durante años el retrato del Pepe juntó muchos votos, y ahora ¿por qué ha desaparecido?

Yo me respondo: es que votar por cualquiera de los dos Jorge nada tiene que ver con Don Pepe.

Si votas a Jorge Batlle, en realidad estás votando por el programa de Lacalle y votar a Pacheco, es como volver a votar a Bordaberry (el blanco candidato colorado), ¿me explico?

¿Y el Hugo Fernández? Bueno, no corre, y a Don Pepe ni lo nombra.

Por supuesto los blancos, con Don Pepe nada que ver; fíjate que Don Pepe impulsó la creación del Banco de Seguros; dijo que era para que no fuéramos bobos y le regaláramos la plata a los gringos. ¿Y Zumarán? bueno en realidad lo que él hizo fue abrir las tranqueras –me explico– y muchos ya se fueron a galope tendido.

Por supuesto que a Carlos Julio no se le va a ocurrir defender a Batlle, bastante trabajo tiene con explicar que él no es comunista, y que sus votos no le van a servir a Lacalle.

¿Y en otras tiendas? El Hugo (se refiere a Batalla) tampoco habla de Don Pepe. Claro, si nombra mucho a Batlle, la gente puede pensar que vuelve al Partido Colorado, y en ese caso la figura de Zelmar cada vez más grande, pero cada vez más lejana, perdónenme, yo pienso que Zelmar nunca hubiera abandonado al General.

¿Y nosotros? Yo te confieso, que el 26 de noviembre a la noche, tengo unas ganas bárbaras de salir a 18 a gritar ¡viva Batlle! pero Don Pepe Batlle y esto sólo podrá producirse si gana el Frente, si crece, si gana Montevideo.

Se me podrá decir: sí, pero Don Pepe no era de izquierda y además dicen que era masón.

Bueno, despacito por las piedras. En primer lugar masones eran los de antes, los de ahora están para… (ponele vos adjetivo).

En segundo lugar, sabés lo que dijo Batlle en enero de 1924 en el diario «El Día» cuando murió Lenin. Algo así como, salvando las diferencias ideológicas, de pie, Lenin ha muerto. Y le rindió su homenaje señalando que había sido un gran revolucionario.

Claro, tú me podrás decir que luego de Lenin vino Stalin, que entre otras cosas asesinó o mandó asesinar a los compañeros de Lenin, y el nazismo, que vio su gran oportunidad, se lanzó sobre el primer Estado de obreros y campesinos y esto le costó a la Unión Soviética 20 millones de muertos.

Pero la Unión Soviética no pudo ser derrotada, y las ideas de Lenin, a las que rindió homenaje Batlle, hoy son retomadas por Gorvachov y la lucha en el mundo sigue.

Mi viejo votaba a Batlle (a Don Pepe) para que los pobres fueran menos pobres aunque los ricos fueran menos ricos.

Claro el después, sin abandonar a Batlle comenzó a votar al Frente Amplio.

Claro, yo algo leí de Batlle, sobre los trabajadores en la dirección de las empresas, sobre la propiedad social de los medios de producción y de cambio.

Por eso, compañeros y amigos, yo creo que si el 26 de noviembre a la noche tenés ganas de gritar, ¡Viva Batlle!, tenés un solo camino, votar al Frente Amplio.

Yo además, dentro del Frente Amplio, respetando todas las valiosas opciones que se presentan, voy a votar a Democracia Avanzada, por el Pepe, por Lenin, Gorvachov, por mi viejo (que ya no está), y por mis hijos y los hijos de mis adversarios.

Anímate y acompáñanos.

Tal el documento. No se me ocurriría hoy cambiar ni un punto, ni una coma. Si señalar que muchos de los problemas que en ese entonces estaban planteados hoy son aún mayores y el mundo enfrenta una crisis de la predominancia del modo de producción capitalista irreversible. De eso seguiremos hablando con orgullo del camino recorrido y del aprendizaje realizado y que hacemos esfuerzos por continuar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 6 de Agosto de 2019.

Enlace del artículo original en castellano:

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/08/viva-batlle.html

La importancia de explicar.

La importancia de explicar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El compañero Luis Turiansky hace sus análisis en la revista digital Vadenuevo que se caracteriza por la seriedad y documentación de sus enfoques y en lo personal eso nos sirve para tratar de explicar más a fondo nuestros puntos de vista.

Dice el compañero:

Cuando la agitación recorre el mundo.

10/07/2019.

Esperando a Godot.

A nadie escapa que el mundo está en un callejón sin salida. Mientras el descontento aumenta y no se encuentran soluciones ni alternativas, la agitación y las protestas se extienden. Esto se juega también en el marco del proceso electoral uruguayo, aunque no parezca.

Por Luis C. Turiansky.

Hace dos números, aludiendo a un tango famoso en el que se afirma que «al mundo le falta un tornillo», desarrollé la imagen de un mundo enfermo en espera de curación, sin la cual la catástrofe final se hace inexorable. Con el objeto de animar la discusión, tuve el atrevimiento de presentar una fórmula impositiva destinada a rescatar de las arcas de los grandes capitalistas tan solo una porción mínima de la plusvalía acumulada a partir del trabajo humano y los beneficios de la especulación (entendidos en su conjunto como «valor excedente»), con el fin de financiar los programas sociales, entre ellos la «renta universal».

Está claro que ni la renta universal resolverá todos los problemas de la crisis del capitalismo, ni los potenciales contribuyentes aceptarán de buen grado desprenderse de una parte de su fortuna, por más que se trate de una cantidad irrisoria en relación con lo que poseen. La idea está destinada, no obstante, a movilizar las mentes y entregar a todos los que hoy salen a las calles a protestar sin tener claro adónde ir, un objetivo comprensible y convincente. Porque actualmente es común que la protesta se limite a rechazar lo que hay, sin proponer cambios.

Hasta aquí el inicio de la nota.

La idea no es ajena a lo que se debate aquí en el Uruguay y coincide con un planteo similar del MPP, grupo que lidera José Mujica. Aún cuando en la ONU (setiembre 2013) el Pepe insinuó otra cosa.

En lo personal no nos oponemos a la idea, como no nos oponemos a que en determinas circunstancias para conservar lugares de trabajo se construyan cooperativas o se apele a estatizaciones coyunturales. Acordemos que esto es cada vez más difícil en la medida que el principio de rentabilidad que rige la lógica capitalista es cada vez más esquiva.

Lo que constata Turiansky es lo que de alguna manera todos los estudiosos de estos temas también llegan a una misma conclusión, que no es otra cosa que el agostamiento de la tasa general de ganancia, (como diría el Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx»), y que tampoco es un índice de que en determinados nichos de la economía las tasas de ganancia sean aún exuberantes a costa particularmente de los vicios sociales, que va en detrimento del rendimiento de la propia tasa general.

Habría que explicar China y su entorno y el propio Trump, con la pregunta de para cuanto tienen en estas condiciones del mercado mundial.

Cuando decimos que está en juego la predominancia del modo de producción capitalista, precisamente lo que decimos es que el sistema es incapaz de dar una finalidad a los billones y billones de moneda fuerte que genera su actividad y eso a la larga es letal. Ver además el crecimiento de los paraísos fiscales y de las deudas de los Estados.

Los viejos marxistas fruto de la crisis del stalinismo quedaron encerrados en una lógica de Estado donde comunismo es propiedad estatizada y todo lo demás, posibles reformas para ir tirando hasta que esto se pueda realizar.

En este caso en que se analiza la posibilidad de un impuesto a las grandes fortunas para mitigar la pobreza creciente en una inmensa población del planeta, cuando aumenta la evasión y elusión fiscales a montos siderales parecería que debería empezarse por impedir estos fenómenos del campo tributario.

Esto incluye hoy un nuevo fenómeno digno de ser estudiado: China y su entorno, liderada por el Partido Comunista, comandando el libre comercio en el mundo y constituyéndose en un nuevo centro del capitalismo mundial, en tanto EE.UU. bajo el gobierno de Trump (de alguna manera hay que llamarlo) amurallándose, y no sin que surjan en distintos países sectores políticos importantes como el de Cristina Fernández en Argentina que propongan hacer lo mismo y sin que a nadie se lo ocurra debatirlo por el contrasentido que ello significa en el mundo actual.

La Humanidad ha concentrado suficiente inteligencia en millones de seres humanos preparados como para pretender y a planificar otra cosa. Y cuando además los recursos existen y no se movilizan por la sencilla razón de que al modo de producción predominante no le son rentables.

¿Existe un modo de cambiar esto?: Si y se puede hacer ya. Así como hoy el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial estudian cómo atender situaciones que como bien analiza Luis son cada vez más complejas y amenazan con nuevas y más profundas crisis, se podría revertir esa situación si estos organismos u otros que los mejoren, dispusieran de capitales para movilizar toda la economía mundial y poder recuperar a millones de seres humanos en la órbita del trabajo y del desarrollo de la sociedad.

Para eso son necesarias dos herramientas: la moneda y los impuestos. La primera en todas sus versiones posibles (cripto e inda mais) con un valor único y universal cumpliendo con las funciones para la que fue creada allá en los inicios de los tiempos, y el sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y por consiguiente con la predominancia del modo de producción capitalista, que no desaparece como tal pero se pone al servicio de un desarrollo armónico de toda la sociedad que este modo de producción ya no está en condiciones de comandar, porque ha llegado a sus límites posibles.

Qué lejos y sin embargo que cerca: algunos viejos comunistas confundidos, soñando con la sociedad estatizada y esto que es la posibilidad real poniendo en marcha a lo mejor de la Humanidad de construir la sociedad del pan y de las rosas.

La crisis está allí. Sus consecuencias pueden ser terribles. La salida más que nunca está al alcance de lo mejor de la humanidad. Los maestros en su momento lo advirtieron aunque la Humanidad no respetó sus aportes. Hoy necesita volver a ellos, incluso para superarlos, de ser posible.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Julio de 2019.

Debate de ideas II.

Debate de ideas II.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un desafío para la izquierda explicar porque en los países que se producen revoluciones sociales, gobiernos progresistas, inmediatamente que se contemplan las necesidades de los sectores más desprotegidos se produce la inmigración primero de los sectores medios y luego también incluso de sectores a los que la revolución manifiesta amparar. Por lo general se habla de un sistema nuevo que nace y que necesita tiempo, sin embargo la verdad desde nuestro punto de vista es otra.

Esta es la pregunta de un amigo:

«Y porqué emigran por miles. Hay alguna incongruencia. ¿No te parece?».


Mi respuesta:

Porque el desarrollo capitalista es más potente que el capitalismo de Estado, y los sectores sociales medios buscan inmediatamente mejorar su situación. La contradicción se da hoy con China y su entorno donde predomina el capitalismo de Estado con una apertura al mercado mundial que le ha permitido un cierto desahogo a la crisis del capitalismo. Por eso hoy se da la contradicción de que China lidera el libre comercio y EE.UU. se amuralla.

Otro amigo me dice:

«Mirando la bola de cristal, que no falla, me auguró que Cuba en menos de 10 años ya está nuevamente dentro de la órbita capitalista. Ojalá se equivoque».

Al que respondo:

Error muy difundido, ningún país puede salir de la lógica del capitalismo. Lo que conocemos como socialismo o comunismo es capitalismo de Estado. Lo que han hecho bien, regular o mal las revoluciones es incorporar a grandes masas a los derechos sociales, como muy claramente lo dice José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. Lo que ocurre hoy es que en plena crisis de la predominancia capitalista China y Cuba entre otros se incorporaron al dinamismo del capitalismo global, mientras EE.UU. amuralla su economía. Lo que no ha resuelto la izquierda es el programa para esta etapa. Mujica lo insinuó en la ONU, nosotros humildemente se lo planteamos a Obama en carta que nunca respondió. El programa es además muy sencillo. Tiene que ver con la moneda y los impuestos y la muerte de los paraísos fiscales para que la humanidad pueda hacer lo que necesita y que a la predominancia capitalista no le resulta rentable.

No cuestiono entonces la legitimidad de las revoluciones como muy bien lo señala Batlle y Ordoñez, sí la continuidad, que en el caso de la revolución rusa como antes con la revolución francesa la reacción que la misma produjo llevó a la muerte a sus mejores dirigentes. Con el agravante para la rusa que en esta los que llegaron al poder maliciosamente trataron de que se les valorara como los continuadores, y para ello contaron con la propia propaganda ecuménica de las agencias centrales del capitalismo, pues servía a sus intereses.

Esto lo vivimos muy claramente en 1992, cuando la crisis del Partido Comunista uruguayo, pilar fundamental en la formación del Frente Amplio (partido de gobierno), y de la CNT, central sindical, cuando este claro quiebre en la revolución rusa apreciado por Batlle fue ignorado por las dos corrientes principales en que se dividió el partido. Unos, aferrados a la defensa del capitalismo de estado, mayoritarios y, otros, desplazados de la conducción negando las ideas de Marx, Engels, Lenin con las cuales se condujo al triunfo a la revolución rusa, que aún más que la francesa tuvo una fuerte base ideológica que la hizo posible.

Nosotros que personalmente vivimos aquella crisis de 1992 intentamos, como lo intentamos ahora, abrir el debate para que se estudien los textos de los maestros, válidos porque analizan hasta ahora, sin ser igualados, la esencia del sistema social que nos ha tocado vivir en esta etapa de la historia humana.

No se trata de crear un sistema alternativo (con el mote de socialista, pues no lo es), que confronte con el capitalismo sino a ayudar a la muerte en paz de la predominancia de este sistema vigente para que pueda toda la humanidad transitar hacia un modo de producción superior, para el cual ya están todas las condiciones dadas en lo material, con el déficit de que aún no pesa lo mejor de la humanidad para construir la voluntad política que lo haga efectivo.

Así, planteadas las cosas, el Uruguay en elecciones llamadas primarias acaba de definir los candidatos de cada uno de los partidos a la presidencia de la república.

Hubo sorpresas pero no en los primeros lugares.

Podemos entonces definir dos grandes corrientes de partidos: los que aseguran mantener las conquistas sociales y los que por el contrario hablan de recortes con la ilusión de que el capital haga inversiones que aumenten la capacidad ocupacional de la población del país. Esto que conjuntamente con la seguridad de las personas, lo cual también tiene ese origen, se define como uno de los graves problemas.


Lo grave ahora es que en el fárrago de programas que se dice se van a realizar, no existen otras cosas que no sean un compendio de buenas intenciones en el marco de lo que señalamos en el párrafo anterior.

En ninguno se define la crisis actual de la predominancia del modo de producción capitalista, empezando porque no se entiende qué es China, líder actual del libre comercio en el mundo gobernada en un sistema de partido único por el Partido Comunista, lo que sólo tiene explicación si se entiende el proceso como se ha dado globalmente. Más aún si se sabe que fue el libre comercio lo que determinó la crisis y caída del modo de producción feudal, y las conquistas de los derechos democráticos actuales, extendidos por el mundo aunque muy poco respetados en el proceso de la crisis actual.

Pero además porque se vende la ilusión de que cada Estado puede hacer su voluntad, y la verdad es que esto no lo puede hacer nadie en el mundo, ni aún la propia China y su entorno en un liderazgo de crecimiento que permite al capitalismo ir sobreviviendo, o Trump, que basa su amurallamiento en que eso le permite incluso ser reelecto sobre la base de un crecimiento más que circunstancial del 3,5%.

Como decía el Foro Social Mundial en su nacimiento: un mundo mejor es posible. Nosotros agregamos que a condición de construir la voluntad política que lleva adelante el programa necesario para el cual hemos tratado de aportar ideas.

Jorge Aniceto Molinari.
Martes, 2 de Julio de 2019.

Perlas del debate.

Perlas del debate.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sé compañeros que hay una gran preocupación luego de lo que viene ocurriendo en particular en nuestra América. Se trata de no retroceder, pero eso no nos puede llevar a no razonar donde estamos parados. La crisis que vive la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y se agrava.

El economista Javier de Haedo actual técnico del Partido de la Gente en Uruguay ha propuesto frente al déficit fiscal, el aumento del IVA. Hay que debatirlo mostrando que la sociedad tiene otras posibilidades y no precisamente en la que propiedades productivas pasen a manos del Estado. Lo que noto es que en la izquierda hay resistencia a discutir un sistema impositivo que vaya más allá de las fronteras o a hablar de gravar los actuales emprendimientos.

En esto último probablemente existan formas impositivas mejores que las actuales, sin duda, pero hemos vivido en un país donde las inversiones producto de la evasión fiscal del vecino han tenido un rol predominante. Trump se amuralló y su economía ha crecido un 3,5%, Cristina Fernández propone que Argentina haga lo mismo. Se entiende que esto puede ayudar a ganar una elección pero que es suicida. ¿Cuál es la alternativa?: aprovechar el comando mundial de la economía que se desplaza a China y abrir al análisis de lo mejor de la humanidad para convertir las inversiones en una palanca que termine con la pobreza en el mundo. Libertad de planificación por encima de las fronteras nacionales, una medida monetaria única y universal. Que los impuestos sean sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, el trabajo y las pensiones.

Agarrar el Poder Ejecutivo hoy en cualquier país del mundo es una brasa ardiente, por eso la derecha aspira al control y a bajar los beneficios de la gente pero no tiene ni una puta idea de cómo hacer para solucionar los problemas actuales.

Un debate televisivo:

El sistema electoral uruguayo establece que haya una primera elección no obligatoria para los electores, si para los partidos donde estos eligen su candidato único por lema partidario.

En este caso el debate fue entre un precandidato del Partido que está en el gobierno y uno de los partidos de la oposición, tampoco mayoritario.

Más que un debate que sirviera para analizar la postura de cada uno y que tuvo las limitaciones que analizamos de acuerdo a nuestra opinión, el mismo pudo realizarse porque servía a los contendientes en la lucha interna de sus partidos.

Si a esto agregamos los intereses de la empresa de televisión que los realiza y que tiene su propios intereses, llegamos a la conclusión de que hay una omisión legislativa y que existen propuestas aún no consideradas.

Debatieron en un escenario armado por canal 4, Ernesto Talvi –economista–, el candidato más preparado de la derecha, que no quiere decir que la derecha lo elija en definitiva como su candidato, con Oscar Andrade –dirigente obrero del gremio de la construcción– uno de los más destacados de la nueva camada del movimiento obrero uruguayo. Talvi arremetió con la batería de argumentos en los cuales el capitalismo es un dato de la realidad y los efectos de la crisis son responsabilidad de los que gobiernan. Pero con un claro deslindamiento de lo que habían sido las administraciones anteriores al Frente Amplio, le es un lastre muy pesado y Andrade se lo marcó con lujo de detalles y desarrollando con brillo los avances en estos años. No le correspondía a Andrade desmentirlo pero lo que más me dolió es como se miente sobre la crisis del 2001-2002 en la que Talvi estuvo involucrado como lo muestra claramente el libro de Claudio Paolillo, –«Con los días contados»–, a pesar de que el libro miente en el mismo sentido. El mérito del Presidente Jorge Batlle en medio de la debacle originada en la crisis Argentina pero en la que Uruguay veía pasar los dólares por sus instituciones financieras hacia los paraísos fiscales, fue la de perdido por perdido –Fernando de la Rua, ya había renunciado a la Presidencia de Argentina, el libro analiza que aquí en el Uruguay se iba en el mismo camino confiar las negociaciones con el FMI en un dirigente sindical de AEBU, (gremio bancario) Juan José Ramos, que con Alejandro Atchugarry –como Ministro de Economía, formaron un gran equipo y negociaron una salida lo mejor posible para la gente.

En síntesis el debate televisivo mostró en qué situación estamos, en la que el futuro necesita de un programa que hoy no existe y el pueblo uruguayo necesita defender lo que ha conquistado.

Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de aquel Batlle sin analizar que significaba. Era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Por otra parte hay una falsa percepción en la sociedad sobre donde está radicado el gobierno del mundo, la izquierda no ayuda en precisamente en lo que debería ser su papel histórico: incorporar los aportes de la ciencia para que la sociedad pueda resolver conscientemente sus problemas.

La predominancia de este modo de producción está llegando a sus límites y necesita de una revolución para transformarse, para transitar a un modo de producción superior y para ello necesita ideas, que ya existen pero que aún no predominan porque el modo de producción que está llegando a sus límites hasta ahora ha logrado encapsularlas ideológicamente en una suerte de gobiernos estatales.

En 1916 Lenin escribe: «El imperialismo fase superior del capitalismo» donde analiza como el gobierno de la economía se iba desplazando hacia los conglomerados empresariales multinacionales. Luego de la segunda guerra mundial y del fracaso de Lord Keynes de imponer una unidad monetaria universal, el centro del capitalismo se desplazó del Reino Unido hacia EE.UU. ahora la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que se expresa claramente en el creciente e imparable endeudamiento junto con el aumento exponencial de los paraísos fiscales, lo que hace que el centro del capitalismo se esté desplazando hacia China y su entorno. China gobernada por el Partido Comunista y convertida en líder del libre comercio, mientras EE.UU. en una crisis muy intensa amuralla su economía contra todas sus tradiciones y consigue un aumento del 3,5% de su PBI. A su vez Putin informa públicamente que las reservas en dólares en Rusia son de 500.000 millones de dólares.

Estas son cosas fundamentales que hoy en la izquierda no se discuten y se aceptan conceptos de desarrollo nacional que son irrealizables sino están planificados a nivel universal. Mujica hizo un intento en la ONU en setiembre del 2013, pero luego se replegó totalmente.

Se lo escuché a un hombre de ciencias: «En la ciencia se puede errar, pero se sabe rectificar».

«Los científicos solemos reconocer al arte y a la creación artística la capacidad de fantasear ilimitadamente con la sola condición de que tales fantasías satisfagan nuestros gustos, nos provoquen placer, enriquezcan nuestra condición humana y sean reconocidas desde el principio como tales fantasías. En política, desgraciadamente, algunas fantasías han sido admitidas como verdades y han costado muy caro».

Este es el desafío y no otro.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de
Junio de 2019.

El peso-real.

El peso-real.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se reunieron el Presidente de Argentina, Ing. Mauricio Macri y de Brasil, Sr. Jair Bolsonaro creo que tiene grado militar y anunciaron que van a crear el «peso-real» como medida monetaria común entre ambos países, invitando además a Uruguay y Paraguay, con la aspiración de que cuando sea derrocado el Presidente Constitucional Nicolás Maduro, se incorpore Venezuela. Ni siquiera hablan de elecciones, que es precisamente lo que les preocupa en sus respectivos países.

Sin duda que ya hoy los gobiernos de Macri y Bolsonaro son para sus respectivos países, para la economía regional y para la preocupación de estabilidad financiera ecuménica del Fondo Monetario Internacional un «peso real» en que lo más sano de sus respectivas sociedades sueña con poder superar en corto plazo.

El anuncio no ha tenido mayores repercusiones, que las del comentario preocupado de los que ven transcurrir la crisis sin la menor idea de cómo salir de ella. Es más, en el panorama pre-electoral en que se encuentran nuestros países en medio de una campaña de subida mediocridad conceptual el anuncio como se dice ahora, no mueve la aguja. Ahora además con el agregado del «destape» judicial que viven ambos países.

El anuncio tampoco preocupará a estos propios actores en cuanto a en qué divisa guarecer sus fortunas personales. Es una idea a promover en la vida de la gente para que el comercio entre naciones vecinas no se vea entorpecido por los vaivenes monetarios. Sus ministros de «economía», «justicia» y ellos mismos seguramente seguirán confiando sus ahorros personales a monedas como el dólar, el euro o el yuan y a buen resguardo en eso que los «opositores» llaman los «paraísos fiscales».

Es interesante recordar el proceso de creación del Euro, que tenía el objetivo concreto de en el espacio económico de la Comunidad Europea crear un instrumento que favoreciera el desarrollo económico propio de la comunidad en su conjunto.

Lo hemos escrito: la izquierda europea no entendió el desafío. Esa misma izquierda que nos habló de la «primavera árabe», mientras los intereses de la gran industria del armamento procedían a incrementar la guerra y la destrucción en esos países; tampoco entendió que la creación del Euro era una oportunidad para doblar la apuesta y volver al planteo de Lord Keynes al salir de la Segunda Guerra Mundial de que debía eliminarse las diferencias monetarias e ir a una moneda única y universal.

Recordemos que esta iniciativa en esa circunstancia histórica fue «derrotada» por la acción de la pujante economía de EE.UU. que había pasado a ser el centro del capitalismo en el mundo y pretendía hacer de su moneda también centro a la vez que respetaba las «economías nacionales y sus monedas» sobre las cuales necesariamente tendía a imponer su hegemonía. Europa era un mapa de divisiones y el sueño de la comunidad aún no había nacido en los desarrollos de las burguesías nacionales con antecedentes particulares en cada una de imperialismo.

En este caso de Macri-Bolsonaro ni siquiera es eso. Es apenas el deseo ante el retroceso constante de sus economías y ante la inestabilidad monetaria poner alguna medida que facilite el comercio regional. Con una guiñada a Trump: el deseo de derrocar a Maduro.

Lo afirmamos nuevamente, prácticamente no existe en el mundo, posibilidades reales de que una diferencia monetaria en alguna zona del planeta signifique un beneficio para la gente a ser manejado por un gobierno determinado. Con lo cual estamos diciendo que todo manejo monetario favorece a un sector determinado de la economía en detrimento de la población en general.

Acá en el Uruguay por ejemplo, que a diferencia de cuando la crisis del 2001 el respaldo financiero es importante, un día sí y otro también, los sectores vinculados a sus exportaciones, que son los de mayor peso en la economía reclaman devaluaciones de la moneda nacional con la valorización del dólar para producir el ajuste en los ingresos de la población en general y ellos puedan disponer de dólares para sus movimientos en las especulaciones del mercado mundial. Jamás los oirán hablar del costo financiero, costo que va en aumento en todo el mundo a medida que crecen los paraísos fiscales y los endeudamientos.

En franca contradicción con esto, costos financieros que los adelantos tecnológicos tienen a minimizar en el plano administrativo y nos hacen pensar en lo que será el mundo del futuro cuando la sociedad se libere de las condicionantes actuales.

El gobierno sabe por otra parte –el equipo de economía ha sido conteste en eso– que puede avanzar en las medidas de control y bancarización que van imponiendo las autoridades monetarias a nivel mundial y que generalizadas no son una traba para las inversiones a través de los medios financieros en el país.

Ahora que a nivel de todo el espectro político no se hable del tema, es por lo menos una prueba de la enorme orfandad ideológica, salvo claro está, la intervención de Mujica en la ONU de la que no se habla y él tampoco.

Es si uno de los puntos centrales que en la izquierda deberíamos estudiar. Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de Batlle sin analizar que significaba, era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Los países y estos en particular, están agotando las estructuras fiscales que les puede ofrecer el capitalismo como sistema. Uruguay ha tenido la virtud de defender las conquistas sociales, pero ya nuestros vecinos han arremetido contra ellas, que es lo que reivindica Javier De Haedo, economista que ha planteado el aumento del IVA. Es por eso que es necesario plantearse el tema impositivo con cabeza universal como lo insinuó Mujica en la ONU y que luego no tuvo continuidad su razonamiento. Lo que equivocadamente plantea Cristina Fernández de que Argentina debe tomar el ejemplo de Trump y replegarse a sus fronteras ya no se puede aplicar prácticamente en ningún país del mundo, teniendo en cuenta además que China y su entorno, que se están convirtiendo en el centro del capitalismo mundial, lideran el libre comercio.

En nuestra zona continental, hay una moneda única a través de la cual se manejan todas las importaciones y todas las exportaciones y es el dólar; las otras monedas, las nacionales, son para el manejo al ajuste de los ingresos de los propios pueblos. Por eso que es criminal hablar de soberanía monetaria cuando ella no tiene ninguna oportunidad de existir y los derechos que una emisión de moneda puede generar al país hoy ya no existen ni siquiera en EE.UU. que está permanentemente controlado por el mercado mundial que a la vez que le exige, le permite ciertos movimientos en la emisión. Recordemos que China mantiene reservas en dólares capaces de incidir directamente en el mercado mundial.

Insistimos que el gobierno del mundo en pugna ya no radica en naciones sino en los conglomerados empresariales multinacionales, y son ellos los que en medio de esta crisis fijan las condiciones de emisiones de dólares, euros y de las restantes monedas que pesan en el mercado mundial.

Esta propuesta Bolsonaro-Macri tiene también otras lecturas. El perfil sociológico de nuestros países está cambiando rápidamente. Estos países son exportadores y para exportar cada vez se precisa menos gente. Es terrible pero esta es la base del crecimiento de ideas que fomentan la grieta social, que no es otra cosa que fascismo. La derecha no lo puede decir abiertamente pero necesita que haya menos gente, que se bajen los costos pues su nicho de producción no tiene que ver con el desarrollo social, eso lo ven como un fenómeno ajeno en esa China consumidora gobernada por un Partido Comunista.

Y conste que analizamos la tendencia y no generalizamos, la obra social y como se hace preocupa y nos consta que incluso abarca a sectores que se consideran conservadores.

El problema es que nuestros agentes políticos han caído en un círculo vicioso que sin una apertura programática es imposible romper. El tema de la moneda es crucial, no puede haber una moneda para la gente que vive de su trabajo y otra para los que manejan el mundo de los negocios.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 8 de Junio de 2019.

José Pepe Mujica.

José Pepe Mujica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Cuando en setiembre del 2013, el entonces Presidente José Mujica, hacía su exposición ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), no fueron pocos los amigos que me felicitaban porque el Presidente de la República había abordado a nivel del mundo aquellos puntos por los cuales venía bregando en cada una de las oportunidades que me era posible.

No faltó quién a nivel de chanza me dijera: «se lo redactaste vos» y en verdad que me entusiasmaba que al fin los centros de la crisis irreversible en la predominancia del modo de producción capitalista eran abordados en el estrado de la máxima Institución ecuménica; antes lo había intentando con una carta dirigida al entonces Presidente electo Barack Obama, de la que no había obtenido respuesta1.

No conozco las causas por las cuales el entonces Presidente Mujica llegó al foro de la ONU con un planteo que iba al corazón de la crisis y luego no volviera sobre él. Tampoco he tenido oportunidad de conversarlo directamente con él o con sus allegados más próximos. Me consta que están ahora en otra cosa, incluso su agrupación política ha venido reivindicado la renta básica universal, que si bien puede ser en determinadas circunstancias un paliativo como lo son las estatizaciones o las propias cooperativas cuando se cierran las posibilidades de trabajo a resolver en una coyuntura, no son las que en su momento planteó en la ONU. Y esto porque no son una solución en si misma cuando la crisis llega al funcionamiento de todo el aparato productivo.

¿Qué es lo que más duele de todo esto?: que la crisis avanza y la necesidad de un programa para resolverla e iniciar una transición es imperiosa.

En el Uruguay, la segunda planta de celulosa de UPM, y el restablecimiento a pleno de las líneas centrales del ferrocarril, auguran el poder tirar la crisis para adelante. No es sencillo porque los cuestionamientos tienen base en muchas cosas que hoy están pasando con el medio ambiente aún cuando no tengan una respuesta alternativa para poder hacer funcionar al país en las condiciones actuales de un cierto crecimiento dentro del capitalismo, lo que no es poco comparado con la crisis que nos rodea particularmente en Brasil y Argentina.

A lo que hay que agregarle el deterioro general de la economía, que no se detiene en las fronteras de ningún país. Es cierto el éxito de Trump parando el no crecimiento de su PBI (Producto Bruto Interno) y obteniendo una reactivación superior al 3% no es poca cosa, pero si analizamos a costa de que se ha obtenido, llegaremos sin dificultades a la conclusión de que los próximos meses pueden llegar a ser dramáticos, aún con la reelección. Con los episodios además de la industria de guerra que como todos los demás conglomerados industriales importantes no solo están radicados en EE.UU. y su manejo político forma parte de la constante agravación de la crisis.

Sé también que los economistas de más renombre y los dirigentes políticos más destacados no gustan hablar de estos temas. Hacen descripciones y diagnósticos pero omiten hacer proyecciones para la aplicación de sus posibles propuestas o a lo sumo describen un mundo ideal.

El gigante asiático y su Partido Comunista, empujan la economía capitalista mundial, pero somos contestes que eso tiene límites y que ya no están tan lejano.

No se puede mover el aparato productivo con el objetivo de la rentabilidad si la organización económica del mundo está regida por la predominancia capitalista que se aferra al juego de las monedas y de los impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones, mientras las economías se endeudan cada vez más y los paraísos fiscales no paran de crecer en su aumento demencial.

Mujica en la ONU atacó esos centros, muchos en el mundo lo aplaudieron pero aún no existe la voluntad política de abrir el debate sobre esos temas.

Mientras tanto sin llevarse un centésimo a sus bolsillos ha demostrado ser un pésimo administrador en las normas que el capitalismo exige para su funcionamiento, aún cuando hoy este esté lleno de vicios y costumbres que lo envilecen permanentemente.

Cuando la Presidencia del Dr. Jorge Batlle –tampoco él se llevó un centésimo a sus bolsillos– ocurrió algo similar con otro signo, la economía bancaria era un caos y los millones pasaban por los asientos contables –públicos y no públicos– rumbo a los paraísos fiscales, sin que el gobierno atinara a ninguna medida, y lo más grave aún es que los economistas y políticos que estaban en el centro del problema tampoco atinaban a nada.

Recordemos que una de las grandes virtudes del gobierno de Batlle es que perdido por perdido, haber confiado la conducción del país para encarar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) a un líder sindical del gremio bancario: Juan José Ramos, que asociado a un líder político moralmente sano: el Dr. Alejandro Atchugarry, y un excelente equipo, encararon con fuerza y energía la defensa de la economía del país en esas negociaciones.

Pero entonces como ahora hablamos de lo inmediato, como por ejemplo el déficit fiscal, pero no hay una sola idea de cómo encarar una realidad que inexorablemente comienza a mostrar sus rasgos negativos.

Mujica en la ONU insinuó un camino, pero en la vida ha transitado otro. Lo grave es que aquí en el Uruguay el Frente Amplio en el gobierno no está en condiciones de ser sustituido con ventajas para el país. Es más, la campaña electoral actual tiene un objetivo, todos quieren aumentar sus cargos en el aparato político del Estado pero nadie honestamente en la oposición pretende la ejecución de las políticas con un candidato presidencial creíble.

Ahora no es sólo un fenómeno nuestro en el Uruguay. Está pasando prácticamente en una enorme cantidad de países. En EE.UU. ocurre con Trump y se va a agravar cuando las condicionantes de su política actual acentúen la crisis de los conglomerados empresariales multinacionales que tienen su matriz de origen en ese país. En Argentina con Cristina Fernández que pone el centro en que la economía argentina se debe amurallar como la de EE.UU. o la crisis de Bolsonaro en que frente a los cuestionamientos ha recordado que es militar y no político y que en ese marco no tiene respuestas razonables a las inquietudes de los empresarios que primero respaldaron a Lula y luego lo derribaron y hoy no ocultan su malestar.

Con esta realidad, seguimos afirmando que están todas las condiciones humanas y tecnológicas para cerrar en paz la etapa de predominancia del capitalismo e iniciar una transición, para la cual se exige la construcción de una voluntad política plasmada en un programa. Programa sobre cuyos puntos fundamentales venimos insistiendo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 1° de junio de 2019.

Nota:

1 Ver Carta al Presidente Barack Obama, de 11 de diciembre de 2008.

Comunistas…

Comunistas…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En 1781, (no hace tanto tiempo, para un ser humano es mucho, para una sociedad apenas un suspiro en el tiempo) la revolución francesa con libertad, fraternidad e igualdad, conmovía las bases feudales de la sociedad y hacía del desarrollo de la naciente burguesía un nuevo centro para el desarrollo del aparato productivo de la humanidad.

Hubo quienes idealizando esa base material se propusieron ir más lejos. Los procesos sociales no son lineales, son sinuosos.

El nuevo aparato productivo iba incorporando más y más mano de obra, aún en las peores condiciones en esa acumulación primitiva del capital que se hacía dejando de lado la vida feudal o la posibilidad de que los talleres artesanales, cuna del capitalismo junto con el rol de los comerciantes, fuera a su vez cuna para un posible cooperativismo.

Ubiquémonos en el tiempo y en las condiciones de esa época de predominancia feudal, en esa división de clases se desarrolló no sólo la base económica de la naciente burguesía sino todas las relaciones que el ámbito de la vida humana abarca.

Las posibilidades económicas estaban del lado del crecimiento, y eso era el arte de la novel burguesía, la razón de su éxito.

Los trabajadores –algunos de ellos– entonces pasaron a ser o socios en los proyectos burgueses aceptando las diferenciaciones entre los que serían sus iguales o pasar a constituir grupos de presión para obtener mejores condiciones. (El rol y evolución de las Trade Unions).

Recordemos la contradicción entre el burgués que necesitaba ahorrar en remuneraciones –la llamada acumulación primitiva– para más rápidamente capitalizarse y su necesidad de que el resto de la sociedad tuviera suficiente poder adquisitivo para consumir sus mercancías. La teoría siempre actualizada de que la sociedad humana tiende hacia una única tiranía (el super imperialismo), ya nacía muerta.

En esa lucha, episodio de la lucha de clases, destacada por su crueldad, nacieron las corrientes modernas apoyadas en el proletariado, el anarquismo, el socialismo, el comunismo.

El anarquismo idealizó la libertad y pretendió liberarla del propio proceso económico, lo que fue utilizado por la burguesía. Sin embargo su idealismo abonó muchos proyectos políticos en que se tuvo que tener en cuenta a la «masa» y también tomada como pretexto para la provocaciones de la burguesía (los mártires de Chicago, el nacimiento del día internacional de la mujer, Sacco y Vanzetti…), para imponer sus condiciones represivas.

El socialismo, mejor denominado social democracia, nació en un proceso social en que los continuos enfrentamientos sociales necesitaban de un programa para que en el plano político se reflejaran las necesidades sociales.

Su suerte inexorablemente tenía que acompañar a la del propio sistema. Mientras el sistema se expandía su rol acompañaba las mejores inquietudes sociales para incorporar avances en las distintas legislaciones.

Entonces las crisis del sistema en su desarrollo se trasladarían al propio proceso de la socialdemocracia. Tal vez el más crucial llegó cuando fue impulsada a votar los créditos guerra y cómplice en impulsar así una masacre en la tragedia de la primera guerra mundial.

De la lucha por la paz, y con todo el bagaje de la labor ideológica fundamentalmente de Marx, Engels y el propio Lenin, del Partido Obrero Socialdemócrata ruso de su ala bolchevique nacería la reivindicación del comunismo.

Sin embargo la vida nos prepararía una nueva muy importante circunstancia en el desarrollo de la base material de la sociedad y su repercusión en todos los aspectos de la vida humana.

La crisis que originó la primera guerra mundial hizo que en el poderoso Imperio Ruso, se originara, como antes con la Comuna de Paris en 1871, un proceso revolucionario cuyo objetivo era la paz, y avanzar en las conquistas democráticas de las masas.

Don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, un estudioso entre otros de Marx, lo dice con total precisión a la muerte de Lenin en un editorial de su diario «El Día», la revolución significó para la gente acceder a avances democráticos que el mundo venía incorporando, y a la vez entrar en un proceso contradictorio de poder. La sociedad no estaba madura en el mundo para un nuevo modo de producción y menos aún en la Rusia Zarista donde el atraso era notorio.

Sin embargo, luego de la guerra, restañadas sus heridas e iniciando un nuevo proceso de desarrollo, el capitalismo como sistema reservó a la nueva Unión Soviética el papel de construir un capitalismo de Estado el que se denominó comunista en contraposición a las ideas de Marx, Engels y Lenin, mencionamos a los más destacados–, a los que decía aplicar.

«En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales».

«Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su democrático y revolucionario cada vez más pronunciado».

Estas palabras de Marx que pueden tener defectos de traducción son las que están en debate en primer lugar entre materialistas e idealistas. Junto con el concepto de que los modos de producción también nacen, se desarrollan e inician su proceso de extinción.

Si bien hoy la crisis nos hace temer incluso por la continuidad de la propia Humanidad, su esencia no es otra que la del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista que cuestiona la continuidad de su predominancia al cuestionar la continuidad de la rentabilidad en sus inversiones. Así de sencillo.

Y mientras el hoy mal llamado comunismo está cada vez más lejos de un Estado que realmente lo sea, la humanidad se aproxima con una contradicción incomprensible para estos teóricos «comunistas»: China gobernada por un Partido Comunista líder del libre comercio en el mundo y convirtiéndose en un nuevo centro para el desarrollo y EE.UU. teniendo que recurrir a un amurallamiento para preservar al sector de la burguesía de ese país que hoy está en el poder, en creciente contradicción con lo que fue en su tiempo la expansión imperialista de sus empresas multinacionales.

Esto hace que nuestra gran preocupación sea la de retomar los análisis científicos de los maestros sobre el desarrollo de la sociedad para incidir en la formación de la voluntad política que permita a través de un programa organizar a lo mejor de la humanidad para superar esta etapa y entrar en una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz y estimule el nacimiento del socialismo.

Ese programa desde nuestro humilde conocimiento tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Hoy por ejemplo en el Uruguay desde sectores de la izquierda se cuestiona que el Gobierno se embarque en una nueva planta de celulosa, la mayor inversión en la historia del Uruguay, argumentado además que se les da a los inversores enormes ganancias, sin las cuales seguramente no invertirían.

El problema es que estos sectores siguen idealizando las posibilidades nacionales y extrapolan al país de la economía real del mundo, es por eso además que de moneda y de impuestos no hablan y en eso comparten la política del gobierno a no ser la de un sistema impositivo que haga inviable la inversión de fuera de fronteras, política que hoy ni siquiera se puede aplicar en Cuba que cada vez participa más del mercado mundial donde ha entrado fundamentalmente con sus avances científicos.

El Frente Amplio de Uruguay que ha venido siendo ejemplo en el mundo de convivencia de distintas corrientes seguramente en los tiempos que vienen tendrá que afrontar este desafío ideológico, más allá de un cuarto periodo de gobierno, en un mundo donde la crisis crece y la necesidad del programa para afrontarla es esencial.

Esta es la sencilla razón por la cual una vez comprendidos estos temas y más allá de las circunstancias no he renunciado nunca a mi militancia comunista por el socialismo e invito a quienes han leído y están cerca de los maestros a reflexionar sobre el curso actual de los acontecimientos donde todos los esfuerzos deben ser bienvenidos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de Mayo de 2019.