Los tupamaros.

Los tupamaros.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A propósito de un debate en el Senado del Uruguay, la información y luego nuestro comentario:

Mujica sobre «tupabandas»: «es probable que 3 o 4 militantes hayan emprendido otro camino».

Durante el debate en el Senado, Mujica dijo que esos militantes estaban «fueran de su disciplina» y repudió que se lo acuse de «manejar millones».

Jueves, 21 de junio de 2017.

Bandera de los Tumpamaros. Por Walden69 - Muy común en Uruguay, vista en el FOTW y otros, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1264934.El senador José Mujica reconoció este miércoles en el Senado que algunos ex militantes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros podrían haber incurrido en actividades delictivas durante la democracia.

Mujica tomó la palabra durante el debate de este miércoles en el Senado en el que los legisladores discutieron si correspondía iniciar una investigación parlamentaria sobre posibles vínculos entre las «polibandas» y el MLN.

El ex presidente comenzó su alocución considerando que «cuando la Justicia está procediendo hay que callarse la boca, porque de lo contrario es una manera de presionar». También señaló que existen «técnicas largamente pergeniadas» para «horadar la confianza de los gobiernos de signos adversos» en América Latina.

Mujica recordó que antes de salir de la cárcel hubo una reunión entre los presos encabezada por Raúl Sendic. «Nos juramentamos militar en la legalidad y sin cartas en la manga porque sencillamente con un pueblo vacilante y dolorido que salía de la dictadura no podíamos servir de pretexto para el miedo y para que las vacilantes instituciones trastabillaran», contó.

El senador señaló que, sin embargo, al salir a la calle se encontraron con que una «democracia liberalmente balbuceante» en el que «el aparato represivo había quedado incólume y a la vista». Por ese motivo, sostuvo, muchos ex tupamaros mantenían «la desconfianza en el aparato golpista de la dictadura que estaba vivo».

Mujica explicó que en esa etapa «empezaron algunas deserciones: algunos ser refugiaron en la militancia social y otros abandonaron para siempre el compromiso militante».

El líder del MPP puntualizó que otros «se fueron al exterior y buscaron el amparo de organizaciones revolucionarios que estaban en lucha» y otros murieron. Enseguida, Mujica recordó que a partir de un episodio concreto la dirigencia del MLN comprendió «que había algo que pasaba» con «gente que estaba en otra cosa».

«Es muy probable que tres o cuatro militantes fuera de nuestra disciplina hubieran emprendido otro camino. No sabemos si por otro proyecto político o una desviación de carácter bandidista», sostuvo.

De todos modos, aclaró que en su momento «no tenía pruebas» de que esto sucedía. «Teníamos indicios de desconfianza pero nada más», complementó.

«Ahora apareció un libro que dice que pudimos haber recibido millones de dólares y otros preguntan cómo compraron la chacra, la radio y Mate Amargo», continuó.

El senador contó que compró la chacra en la que vive con Lucía Topolansky con una entrega de 9 mil dólares y «mil dólares cada tres meses hasta completar 15 mil». Mujica recordó que la operación se hizo «en un escritorio que todavía existe en Colón» y apuntó que el dinero de la entrega inicial le fue prestado por una ong dedicada a ayudar a la reinserción de los ex presos políticos.

Mujica rememoró cuando concurría junto con Topolansky a la feria de Perú y Cuba en el Cerro «con un carrito que tiraba una moto». El senador recordó que «esa feria estaba muy cerca del Cementerio del Cerro y el día que vendimos más fue cuando murió Obdulio Varela».

«Un año comiendo remolacha y huevo y 15 años yendo con una motito a una feria y nos vienen a decir que manejábamos millones de dólares», exclamó Mujica, que también dijo que tuvo «un nudo en el corazón» cuando tuvo que vender la radio 44.

«Y me vienen a decir que manejaba millones. Es por esto que dije qué lástima que no exista el duelo porque hay dolores que no se arreglan con palabras», complementó.

Montevideo Portal.


Nuestro comentario:

¿Que es ser tupamaro?

Jorge Aniceto Molinari.Analicemos: en mi caso me defino como comunista, porque llego a la conclusión de que este mundo donde predomina el capitalismo necesariamente debe ser superado, debe morir esa predominancia para abrir a la humanidad un nuevo peldaño superior en su evolución. Procuro además con mi grano de arena contribuir para que esa muerte sea en paz.

El capitalismo cuyo origen es la humilde plusvalía reinvertida y extendida billones de veces, nace dentro de una sociedad envuelta en la lucha de clases, lucha de clases que el propio capitalismo utiliza y ayuda a clarificar, que va a subsistir en tanto aún superada su predominancia la humanidad necesite preservar y desarrollar su aparato productivo organizando estructuras superiores.

Esto significa enfrentamientos, luchas, combates, proyectos y contra proyectos. ¿A que nos lleva la actual predominancia del capitalismo en lo que tiene que ver con la lucha ideológica, política, social?: a la competencia. Nos lleva a la llamada lucha de modelos, a la cual sirvió aún con los bien intencionados, el stalinismo con su capitalismo de Estado.

¿Entonces ser tupamaro qué significa dentro de esta disyuntiva?: ¿Lo que dijo Mujica en la ONU o la vía muerta de los proyectos estatistas nacionales?

En lo personal a principios de la década de los 60 tuve largas charlas en el Centro Socialista de Paysandú con Raúl Sendic; Raúl no era estatista, es más, era antistalinista, leía y subrayaba detenidamente los textos de León Trotsky, su hermano mayor, Alberto, ya era un destacado dirigente trotskista; nuestras diferencias radicaban en cómo organizar las fuerzas sociales y fundamentalmente en comprender como eran utilizados los ejércitos en nuestros países, donde ya se veía claramente la lucha interna entre la organización comandada por los servicios de inteligencia de EE.UU. y las tradiciones nacionalistas, estimuladas claramente por el triunfo de la revolución cubana. Pero aún sin entender que había pasado realmente en la valoración que estos servicios habían hecho de la guerrilla cubana y como se les había ido de las manos.

Creo que Mujica es honesto consigo mismo, pero aún intelectualmente no ha comprendido –y perdonen la inmodestia– la importancia del debate político de cara a la verdad.

Mujica en la ONU, con su pasado tupamaro hizo un discurso comunista, que la sociedad en su conjunto se resiste y él mismo, a comentarlo y desarrollarlo. Ayer en el senado hizo la defensa de su vida, que nuestra sociedad ya ha premiado con la Presidencia de la República, y que salvo para los hijos del fascismo no está en discusión. Lo que sí está en discusión es ¿que línea política para superar esta crisis?: ¿la de los años 60 de asalto al poder para estatizar la economía o la que insinuó el propio Mujica en la ONU? Pero además como se muestra en el caso Trump, la derecha tampoco tiene ya salidas a no ser la suicida de profundizar la guerra y el de tratar de conservar todos sus privilegios.

En mi caso no tengo dudas y para ello me apoyo en el inmenso material de estudio, de análisis y de propuestas elaborados por Marx, Engels, Lenin, por nombrar a los más destacados.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 22 de junio de 2017.

Marxista leninista.

Marxista leninista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Me preguntaron si era marxista-leninista y mi respuesta no es sencilla.

Los que saben dicen que las huellas dactilares son exclusivas a cada persona en todo el planeta. A su vez sostengo que es evidente que no existen tampoco dos personas que piensen igual. Sin embargo el pensamiento humano es una elaboración que se expresa individualmente, producto de una conjunción imponente de conocimientos colectivos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo. Con el agravante de que la más de las veces no somos conscientes de ello.

Esos conocimientos agrupados y organizados a través de distintas ciencias, han sido generalmente etiquetados, muchas veces etiquetados bien, otras mal, pero etiquetados la fin.

José Batlle y Ordóñez (1856-1929).La obra de Marx, de Engels, de Lenin, a la que podría agregar la de Trotsky, la de Gramsci, la de Rosa Luxemburgo, y tantos otros, es esencial si se quiere saber cómo han sido estos tiempos de predominancia del modo de producción capitalista sobre todo ahora que esa predominancia ha entrado en una crisis irreversible. En el Uruguay, el pensamiento de José Batlle y Ordoñez, de Carlos Quijano, de Rodney Arismendi, de Julio Rodríguez por citar algunos de los más destacados. José Batlle y Ordoñez, que yo sepa nunca acreditó su conocimiento del marxismo, sin embargo su nota en «El Día» ante la muerte de Lenin, sólo pudo ser realizada por alguien que conocía muy bien el pensamiento de Marx, y que además valorando a Lenin no tenía conocimientos directos de los problemas que éste estaba pasando en el momento de su muerte, precisamente con el curso que la revolución estaba tomando. Además su obra responde a un conocimiento de la organización social que aún hoy el país no ha superado.

Marx decía que él no era marxista, luego que le preguntaran sobre un grupo que si se decía marxista.

Lo importante es que lo escrito por ellos está y puede ser estudiado. Con Lenin, como también con Marx se conocieron en la época del stalinismo lo que se llamaron «las obras escogidas» que en su momento quisieron ser utilizadas para sustituir el estudio de toda la obra, sin embargo hay que precisar que los textos no fueron alterados y que los intelectuales soviéticos tuvieron la lealtad y el heroísmo de brindar a la humanidad los textos completos, en el caso de Lenin, 55 tomos, en los cuales es posible conocer todo su pensamiento, incluso textos en las que figuran las correcciones manuales de los propios autores. Si es cierto que algunos de ellos precisaron para ser conocidas, de la muerte de Stalin. No ocurrió lo mismo con fotos y otros documentos de la revolución y textos como la historia oficial del Partido Bolchevique difundida en la era stalinista, un verdadero compendio denigrante de falsificaciones.

Sin embargo y esa es nuestra responsabilidad, aún hoy se toman fragmentos de Marx, de Lenin y se los constituyen en una verdad aparte del conjunto de la obra, que es coherente en un todo y de una enorme profundidad.

Lenin escribió en 1916 «El imperialismo fase superior del capitalismo», obra en la que llega a la conclusión de que la humanidad va a pasar a ser gobernada por los complejos empresariales multinacionales, por encima de los Estados más poderosos, que es lo que hoy está ocurriendo.

El otrora imperialismo yanqui, montado sobre una nación cuya historia también es necesario estudiar para saber entre otras cosas como devino su potencia, y el desplazamiento de los otros imperialismo anteriores, con más historia; hoy es un país que ha perdido su soberanía, con un endeudamiento demencial, utilizado en toda su potencia militar y estratégica como el principal gendarme del modo de producción capitalista (el rol importante que cumple la industria de guerra en la reactivación de la economía), y a la vez internándose en una crisis donde hoy incluso se llega a decir públicamente, que el gobierno del actual Presidente Trump, fue producto de una intervención de la inteligencia rusa. Dramático y dantesco a la vez. Cosas vedere Sancho…

Sin embargo esto tiene explicación. Hay una inercia ideológica que hace a las respuestas de la izquierda ir siempre desfasadas en el tiempo, cosa que no ocurría en los tiempos del accionar de Marx, y luego en los de Lenin. Si en medio de un intenso y profundo debate ideológico, que hoy no existe abierto y a la luz pública y en el que ellos incidían directamente en los temas.

El curso de la lucha de clases impone triunfos y derrotas. Los maestros impusieron con sus ideas avances formidables en la historia humana, y a la vez el sistema cobró con sus derrotas un espacio que hoy necesita de la paz para que comience a terminarse, nada diferente a lo que ha venido ocurriendo en las distintas ramas de la ciencia. «Eppur si mouve» diría Galileo.

Es más, se esgrime comúnmente, que la política de estatizar la economía que aplicó el stalinismo, (cuyo teórico inicial fue Nicolás Bujarin –con un gran bagaje de conocimientos ideológicos–, que incluso polemizó con Lenin y a nuestro entender –surge de las documentaciones históricas– que fue el verdadero autor de «Cuestiones del leninismo» texto que apareció con la firma de Stalin, y luego asesinado por éste), es lo que marca cuando un gobierno o un partido, es más o menos de izquierda. Algo totalmente reñido con el razonamiento aplicado por los maestros.

Lo cual no quiere decir que en determinadas circunstancias y para preservar y/o desarrollar el aparato productivo no sea necesario realizar estatizaciones, como mostró claramente la revolución rusa o en nuestro país la política de José Batlle y Ordoñez.

Análisis que reaparecen cada vez que un proceso histórico revolucionario entra en crisis. Ya pasó trágicamente en España, donde la lucha de tendencias y el peso del stalinismo le sirvió la victoria al fascismo en bandeja, lo cual no quita mérito al heroísmo de los militantes comunistas españoles, ni exime de responsabilidad a las otras corrientes, aún en estas circunstancias terribles desde el punto de vista ideológico.

Cuba ya fue otra cosa, la guerrilla se les fue de las manos a los servicios de inteligencia yanqui, y la juventud cubana reivindicó un camino que para ese entonces ya parecía cerrado, pero que la Unión Soviética ya sin Stalin contribuyo a abrirlo.

Se reabría un nuevo panorama para todo el continente, todos fuimos influidos por el proceso de los guerrilleros cubanos. Los movimientos de masa, los movimientos sociales, los propios ejércitos tenían un nuevo contenido, aun cuando el desafío de la construcción económica no estaba suficientemente claro, y la propia Cuba pasó por circunstancias extremadamente duras, que sorteó o está sorteando con un pueblo que avanzó notablemente en temas como la salud y la enseñanza.

Los servicios de inteligencia yanqui en esto trataron de aggiornarse, asimilaron la derrota, estamos hablando de la década del 60 en adelante y pasaron al estimulo de la lucha guerrillera para boicotear los movimientos de masa que ellos intuían como difíciles de detener. Sabemos que estamos haciendo conjeturas pues la documentación sobre estos hechos así como sobre las dictaduras militares permanece inaccesible y con siete sellos de seguridad, pero los hechos son porfiados, están allí y los archivos en algún momento serán abiertos.

En este desafió es que entre otros surgió Hugo Chávez, que desde el ejército se propuso cambiar en beneficio de la gente al estado venezolano.

Tamaña tarea, en un país con el 80% de economía informal, y con un presupuesto nacional totalmente dependiente de la renta petrolera.

La derecha trató desde el inicio de utilizarlo (recordemos el rol de Cisneros, con su apoyo inicial y su poder en los medios de comunicación), cuando no pudo se dedicó con el apoyo de la derecha internacional a intentar derribarlo.

Hoy con el Presidente constitucional Nicolás Maduro, la ofensiva se ha recrudecido, particularmente aprovechando las debilidades del gobierno en el campo del manejo económico que concretamente se expresa en la moneda. Un campo siempre propicio a la corrupción en un país de enormes ingresos en dólares por la renta petrolera y donde la gente común debe manejarse con bolívares. El ejemplo de Ecuador aún con enormes dificultades es paradigmático.

A su vez la derecha siente que lo que antes tenía a su favor para defender sus privilegios hoy no lo tiene, que son las fuerzas armadas, que han roto con el cordón umbilical que las unía al comando sur del ejército de EE.UU. cosa que para beneficio de la sociedad sucede en casi todo el continente.

Sin embargo existe un escollo de no menor importancia, y es la carencia ideológica de la izquierda que en lugar de examinar cuales son las circunstancias históricas y que enseñan los textos de los maestros solo atinan a pronunciarse por una mayor estatización de la economía y a aislarse del mundo, cuando para la economía venezolana ello es imposible.

La fuerza del pueblo venezolano, como antes la del pueblo cubano es enorme, ahora necesita de un proyecto político y programático que hoy la izquierda que conocemos no tiene y que para tenerlo necesitaría volver a las fuentes.

La izquierda hoy debería tener como programa a la luz de las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin,… la necesidad de una moneda única y universal, de un sistema tributario cuyos recursos provengan de gravar la circulación del dinero, ir a la muerte de los paraísos fiscales, saber que un trabajador en Venezuela, en Rusia, en EE.UU., en Uruguay o donde sea debe tener los mismos derechos y beneficios que los avances de la sociedades actuales están en condiciones de brindarles.

Reconozco que lo que pienso no concuerda con el pensamiento oficial que se reivindica marxista y/o leninista, pero valdría la pena poder debatirlo pues en ello nos va la vida y el destino de todos. Son además estas corrientes de pensamiento, si nos atenemos a lo que han sido sus textos formidables, los que al día de hoy han dado una mayor respuesta a lo que es el nacimiento, desarrollo y declinación del capitalismo en la historia de la humanidad, pues precisamente de eso se trata la etapa actual, a como elaborar la transición para que la predominancia del modo de producción capitalista muera en paz, impidiendo la profundización de la guerra, lo que sería una tragedia inimaginable como epílogo de la que hoy estamos viviendo en las circunstancias actuales.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de junio de 2017.