Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el ahora eminencia mundial Dr. Henry Engler, en su rubro dentro de la medicina, fuimos compañeros en CUDES, Centro Único De Estudiantes Sanduceros. Luego, él tomó el camino de la lucha guerrillera con la cual siempre discrepé radicalmente, no porque dudara del espíritu de justicia social que los alimentaba, sino porque entendía que en ese camino iban a ser usados –como efectivamente lo fueron– por la derecha.

La vida siguió, los avatares llevaron a que aquellos dos hermanos, Walter –mayor, ya fallecido– y Henry, rehicieran sus vidas y se recibieran de médicos en Suecia.

Henry, por su estudio y su esfuerzo llegó a lo que es hoy, un científico reconocido mundialmente.

Vuelto al Uruguay, y compartiendo su patria de adopción, Suecia, por semestres, fundó en nuestro país un Centro para desarrollar su disciplina.

Hasta aquí lo conocido por todos, pero ahora surge su voluntad de apartarse de la Dirección de ese Instituto por el fundado, manteniendo su capacidad investigativa, y así se lo comunica al Presidente de la República, que también en el plano de la medicina es reconocido en el mundo.

Este hecho simple, normal, termina mal, porque quienes ahora son responsables del CUDIM se sienten con fuerza para apartar a Engler.

Y no estamos hablando de un hecho burocrático sobre el cual habría un informe del Dr. Delpiazzo, que nada tiene que ver con el fondo del asunto, que es nada más y nada menos que el de mantener vinculado al Dr. Engler al destino del Centro del cual fue su fundador.

Y en esto pueden hacerse cientos de especulaciones sobre los que está pasando con los médicos, la medicina, y las empresas vinculadas a los rubros de esta actividad. Pero acá se trata de juntar a todos los que tienen alguna responsabilidad y buscar una solución para que la actividad de Engler continúe.

Que no nos ocurra lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el trato a la minoridad infractora, en que el país se ha dado el lujo de mantener al margen a quienes realizaron la mayor experiencia exitosa con ese sector de la sociedad.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de Agosto de 2019.

El derecho a criticar.

El derecho a criticar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.

¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas– por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.

No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo.

Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.

Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.

Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto «Cuestiones del leninismo» –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad– que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado. Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky, uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.

Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.

Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.

Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.

El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramático es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.

Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.

Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: «los ministros van a ser tal y cual», a lo que Chávez respondió: «el Presidente soy yo y a los ministros los designo yo», y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.

Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador. Ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad– para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Agosto de 2019.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Intentamos explicar lo más simple que podemos lo que pensamos. Para así ayudar al intercambio y que el mismo nos enriquezca y nos ayude a abordar los fenómenos complejos en los que estamos inmersos.

Acá en el Uruguay un ex presidente, ahora Secretario General de su Partido, que llegó a la Presidencia con el principal líder opositor preso y con el líder de la izquierda proscripto, con detenidos desaparecidos, declara que el principal asunto de la campaña electoral en Uruguay es definir si Venezuela es o no, una dictadura.

Conste además que no estamos renegando del proceso de salida a la dictadura que vivió Uruguay, que mucho tuvo que ver además con la etapa de valoración que los servicios de EE.UU. hacían del desgaste que los ejércitos de América Latina estaban sufriendo al convertirse en árbitros en el manejo político que normalmente hacen los partidos y que mucho tiene que ver con la suerte del propio aparato productivo del país.

Y, por si fuera poco, la voluntad política del pueblo uruguayo reivindicando siempre mayoritariamente el funcionamiento de las instituciones de todo tipo que la sociedad se ha venido dando en democracia.

Tampoco desconocer, el papel muy particular del entonces Presidente Sanguinetti de recibir al Comandante Fidel Castro durante su segundo gobierno. Sí que lo que se juega no es tan simple como la definición democrática abstracta que pretende ahora el Dr. Sanguinetti, extrapolándola de la propia intervención declarada públicamente del comando sur del ejército de EE.UU.

Ahora una pregunta simple: ¿quién o quiénes gobiernan la economía del mundo?: ¿los Estados? Porque si así fuera, los gobiernos que se eligen para cada país serían representativos de la voluntad de la gente en el gobierno de esa economía.

Sabemos que la planificación de esos conglomerados empresariales multinacionales poco o nada tienen que ver con la planificación de algún Estado en particular.

En 1916, un año antes del triunfo de la revolución rusa, Lenin escribió «El Imperialismo fase superior del capitalismo» en el que afirmaba que la economía del mundo se encamina a ser gobernada por encima de la voluntad de los Estados por los complejos empresariales multinacionales a la vez en pugna por una tasa de ganancia cuya tendencia a agostarse sería cada vez más notoria en relación a la propia posibilidad de expansión del sistema capitalista, destinado además a llegar a los confines de todo el planeta.

Esto es lo que hoy está ocurriendo, a la vez que se da en medio de un fenómeno que es que el centro del modo de producción capitalista que conoció un primer auge en el Reino Unido y luego se desplazó a EE.UU., hoy se está desplazando a China que además lidera el libre comercio a nivel mundial, gobernada por el Partido Comunista.

A la vez agreguemos una contradicción más, el gobierno actual de EE.UU. amuralla su economía para posibilitar un desarrollo de los empresarios que quedaron relegados al escenario nacional. Es naturalmente un escenario coyuntural porque en un plazo mediano esta situación es insostenible.

Y todavía una contradicción más, en la izquierda o de la mano de gobiernos que dicen representar un sentimiento progresista se insiste en desarrollos nacionales sin tener en cuenta un programa de integración en la economía universal que es vital.

Ahora, ¿Qué tiene la derecha para gobernar esta dictadura económica del planeta?: la moneda y los impuestos, a los cuales la izquierda aún no accede, como que está impedida ideológicamente de analizarlos, salvo el lapsus de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, análisis al que luego no volvió.

Entonces no nos podemos dar el lujo de crucificar al gobierno constitucional de Maduro, calificándolo de dictadura en esta situación de la economía mundial. Algo de esto ya pasó con la llamada primavera árabe, que fue utilizada por la derecha armamentista para desarrollar su industria y sembrar, en toda esa zona, hambre y miseria.

Tampoco esto nos debe impedir analizar los errores y horrores que cometen los gobiernos de izquierda en el mundo, más particularmente cuando no han podido rendir examen aún sobre materias tan sencillas como la moneda y los impuestos.

Carlos Marx y Federico Engels que dedicaron su vida a analizar y tratar de entender el funcionamiento del sistema capitalista, análisis que siguen siendo rectores para comprender el origen, el desarrollo, y su etapa de superación en la que estamos entrando, nos dicen que el propio sistema va creando los elementos capaces de sustituirlo en un ciclo de superación de la humanidad.

El maestro de taller inicial, que se transformaba en empresario a través de la aplicación de aquella humilde plusvalía –nadie ha demostrado que esto fuera distinto en cuanto al origen del capital– se ha convertido en impresionantes complejos empresariales capaces de hacerlo todo, pero para ello los núcleos centrales de técnicos y accesores se han convertido en la clave de ese notable crecimiento.

Así como al inicio era aquella humilde plusvalía de la que nacía luego el desarrollo capitalista, hoy eso está en manos de millares y millares –tal vez millones– de seres humanos que tienen una ubicación privilegiada en el aparato productivo, acumulando todo el conocimiento empresarial que la humanidad tiene en el desarrollo de su aparato productivo.

Cuando el capitalismo como sistema va trasladando su centro a China va en busca de preservar esa riqueza en el funcionamiento del aparato productivo.

Sin embargo, esa proyección tiene un límite y es la rentabilidad sin la cual el sistema como tal no puede ser.

La crisis se proyecta en forma inexorable, no es ya coyuntural, la continuidad del sistema está hoy montada en el crecimiento de China y su entorno. No lo veamos como la proximidad de una catástrofe porque esto tiene salida, en la medida que construyamos la voluntad política que ayude a superarlo.

Sin embargo los riesgos existen, fundamentalmente provienen de la industria de la guerra, industria que en su historia se constituye en válvula de oxigeno de las crisis del capitalismo, aún cuando existe una mayor consciencia de los peligros a partir de las tragedias de la segunda guerra mundial.

La demora en la concreción de una transición podría ser letal.

Una vez más, no estamos hablando de construir una alternativa que confronte con el capitalismo como modo de producción. Estamos si hablando de construir una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz aún cuando este modo de producción seguramente seguirá existiendo aún por muchos años, decenas tal vez. Como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores, con menor grado de desarrollo en su expansión global.

Esa transición tiene dos llaves: la moneda y los impuestos. Luego la construcción de organismos de la sociedad para que democráticamente se vuelquen en ellos las necesidades de desarrollo y planificación que la población humana tiene en el planeta.

Hoy no se puede hablar de democracia en ninguna parte del planeta, porque el gobierno de la economía está en manos de los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna entre sí deciden el destino de la gente y de la producción.

El funcionamiento de todo el aparato productivo más allá de que entre los gobiernos podamos distinguir a aquellos que defienden o dicen defender a los sectores más humildes, o por el contrario los que se consagran a la defensa de sus intereses sectoriales, aún escondiendo sus intenciones.

Lo que hoy se está en condiciones de hacer en toda la humanidad, liberada de estas trabas, no debería hacer dudar a nadie que forme parte de ese sector de alguna manera privilegiado (técnicos y accesores) que participa de mil maneras y hace posible el desarrollo del aparato productivo, de acompañar el avance que se necesita para iniciar una etapa gigantesca de desarrollo social que acompañe las maravillas de la ciencia que ya se anuncian y que serían criminal se frenaran por la falta de voluntad política para dar este salto en la evolución humana.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 19 de Agosto de 2019.

La moneda nuestra de cada dia.

La moneda nuestra de cada dia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sin duda que es un momento muy difícil, pero más difícil aún por la falta de pronunciamientos, de opinión política; me estoy refiriendo a la llamada guerra de las monedas donde las jefaturas de los Estados operan de acuerdo a la influencia directa de los complejos empresariales multinacionales que gobiernan el mundo. Pensamos que esto es apenas el presagio de una tormenta mucho más grave y profunda.

Lo mejor de la humanidad debe acordar e imponer la unidad monetaria única y universal, no existe otra posibilidad de progreso aún eliminando la moneda física que la humanidad ya está en condiciones de hacerlo. Es decir determinar un valor único y universal, como el kilo, el litro, el metro…

Establecida la unidad y universalidad de la medición económica el otro paso es que el sistema impositivo sobre el cual con sus fondos se realizan las necesidades de la sociedad tiene que ir a gravar el movimiento del dinero danto muerte a las células cancerosas de los paraísos fiscales, estimulo permanente para todas las lacras sociales, que alimentan la rentabilidad.

Cambio de paradigma también que determinaría que la humanidad estuviera en condiciones de invertir en lo que es necesario y que hoy el capitalismo ya no hace porque no le es rentable.

Si esto ya no se ha hecho es porque sobre el interés general prima el interés de los sectores y sus círculos de influencia. No puede ser como sucede hoy en el mundo que haya una moneda para los negocios y otra para las remuneraciones salariales y pensionarias de la gente, para los pequeños negocios de barrio.

Esto le ha costado muy caro al pueblo de Venezuela y al pueblo de Argentina, por poner dos ejemplos –enfrentados políticamente– donde hubo quienes hicieron con esto enormes ganancias en detrimento del nivel de vida de la población en general.

En la última edición de Bitácora (Bitácora. Año XVIII, Nro. 797: Wilson Ferreira: «imperdonable», http://www.bitacora.com.uy/auc.aspx?10760,7), el compañero Esteban Valenti recuerda un juicio de Wilson Ferreyra Aldunate sobre que es imperdonable que un país como el Uruguay y en las condiciones en que está, sea ingobernable.

Una visión simple sin profundizar de como se mueve hoy la economía en el mundo, nos llevaría a decir que sí, que efectivamente la ecuación debería cerrar.

Batlle y una generación formidable así lo hizo, a inicios del siglo 20. Las economías se gobernaban desde los Estados y recién en 1916 vísperas de la revolución rusa Lenin escribe su «El imperialismo fase superior del capitalismo» en que nos advertía que el gobierno de la economía en el mundo iba a pasar de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales que es lo que hoy ocurre.

Valenti no ignora la dependencia de la economía mundial incluso en una publicación reciente analizando la inversión de UPM 2 en el Uruguay, con una cifra record en la historia económica del país, pulveriza los argumentos conservadores del Dr. Hoenir Sarthou afiliado a la tesis de una especie de socialismo en cada país, que hoy no llevan ni China, ni Cuba, para poner un ejemplo de los que en su momento edificaron una economía interna fuertemente estatista de alguna manera justificadas por las condiciones políticas que la crisis mundial les imponía a esos países.

Recordemos una vez más las vicisitudes de Lenin implantando la NEP (nueva economía política), que tanto ha costado analizar en nuestra izquierda.

No vamos a discutir acá el papel de los compañeros que en determinado momento desistieron de desarrollar la interna en el Frente Amplio (Partido de gobierno en el Uruguay) abandonándolo, para que las desviaciones burocrática y de corrupción tuvieran su sanción. Ya esto había ocurrido con otra dimensión en la interna del Partido Comunista (1992) y la izquierda uruguaya perdió la gran oportunidad de tener lucha ideológica que lo hubiera permitido profundizar sobre los problemas que hoy están aún pendientes de resolución en la izquierda y en el mundo.

El Frente Amplio con la conducción del General Líber Seregni se construyó integrando a todos pero no cortando nunca el debate y el desarrollo de las distintas opiniones. El mismo criterio se impuso en el movimiento sindical bajo la conducción de José Pepe D´Elía que ha permitido no sin dificultades desarrollar una central sindical. En otros países existe el todo o nada, el que es mayoría se queda con toda la dirección y el que pierde va para a fuera, que en definitiva significa varios sindicatos en un misma rama de actividad y su debilidad.

Días pasados leía un comentario del Dr. Ignacio de Posadas, (Ministro de Lacalle Herrera) figura muy controvertida pero que me consta que con el gremio bancario tuvo una actitud correcta. Decía de Posadas, que el programa de Wilson que él había apoyado era irrealizable.

Aspecto vinculado con el tipo de negocios que propiciamos frente a una política meramente estatista.

Esto tiene mucho que ver con lo que nos plantea Esteban, ¿cómo cerrar la ecuación en la economía de un país solo cuidando el tema de la honestidad republicana en el ejercicio del gobierno? No está solo en el planteo, hoy en el mundo lo acompaña con gran esfuerzo el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, pero la economía de ese país hoy no crece. A diferencia de Argentina, Brasil, Ecuador,… la derecha aún no ha tenido oportunidad de acusarlo de corrupción, pero ella sabe por su experiencia que el capitalismo en estos años tiene esa característica en su desarrollo como imprescindible, y a partir de allí esperan para realizar la contraofensiva restauradora como lo han venido haciendo en toda América a medida que la crisis les capitalismo los está acorralando.

Los Estados comienzan a ser todos ingobernables, salvo los que pertenecen a la esfera de los que hoy siguen creciendo y ya son prácticamente centro del capitalismo mundial y del libre comercio o la coyuntura de una economía amurallada como ocurre hoy en EE.UU. con Trump.

Hoy estamos en condiciones de exigirnos intelectualmente un desarrollo mayor de nuestra capacidad de conocimiento de la realidad. La humanidad ha reunido un enorme bagaje de conocimientos en el plano económico y político que transitoriamente ha dejado de lado pero que necesita retomar.

Como diría el Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx, para negarlo, para negarnos, para reafirmarlo y reafirmarnos, pero siempre se vuelve a Marx».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de Agosto de 2019.

¡Viva Batlle!

¡Viva Batlle!

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Hacen casi 30 años. Era afiliado al Partido Comunista y militante del gremio bancario. Se aproximaban las elecciones nacionales y departamentales (coincidían), y se me ocurrió escribir y repartir mi opinión a mis compañeros del Banco Hipotecario y del gremio bancario. (Su difusión superó mi aspiración inicial).

Me llegaron versiones de que la misma fue analizada por los Ejecutivos del Partido Colorado donde se analizó su legalidad y del Partido Comunista que se vio como positivo pero por medio de uno de sus dirigentes se me sugirió eliminar la referencia a Stalin.

Viva Batlle.

La verdad es que el boletín repartido en la puerta de acceso del personal del banco y con la colaboración del inolvidable Pelado Molfese, fue muy bien recibido y además reproducido por otros compañeros para distribuir en otras instituciones.

Lo reproduzco hoy porque mucho tiene que ver con lo que está pasando en la contienda electoral actual.

Consultados los abogados del Banco por un miembro del Directorio (de mayoría colorada), manifestaron que estaba ejerciendo un derecho ciudadano por fuera de la Institución y que no tenían base legal para imponer limitaciones.

Por otra parte, el boletín no fue modificado pues en los hechos estaba defendiendo el criterio de Lenin, de que en el Partido las opiniones son libres y la disciplina (el llamado centralismo democrático) está referida a resoluciones a las que se llega por parte de los responsables en el libre ejercicio de sus facultades y el Partido se preocupa por ejecutarlas correcta y disciplinadamente y comprometer a todos en su aplicación. Nada diferente al funcionamiento de la histórica Convención colorada en tiempos de Batlle y Ordoñez.

Recordemos además que en esa elección ganada por el Dr. Lacalle Herrera, el Frente Amplio gana por primera vez a través del Dr. Tabaré Vásquez la intendencia de Montevideo.

El boletín tenía de un lado la foto de Batlle haciendo alusión a que desde 1929 a 1989 habían transcurrido 60 años de su desaparición física, el título: ¡Viva Batlle! y del otro el texto que transcribo:

A mis compañeros y amigos:

¿Te fijaste que en esta campaña electoral nadie nombra al Pepe Batlle?

¿Te preguntaste por qué será?

Durante años el retrato del Pepe juntó muchos votos, y ahora ¿por qué ha desaparecido?

Yo me respondo: es que votar por cualquiera de los dos Jorge nada tiene que ver con Don Pepe.

Si votas a Jorge Batlle, en realidad estás votando por el programa de Lacalle y votar a Pacheco, es como volver a votar a Bordaberry (el blanco candidato colorado), ¿me explico?

¿Y el Hugo Fernández? Bueno, no corre, y a Don Pepe ni lo nombra.

Por supuesto los blancos, con Don Pepe nada que ver; fíjate que Don Pepe impulsó la creación del Banco de Seguros; dijo que era para que no fuéramos bobos y le regaláramos la plata a los gringos. ¿Y Zumarán? bueno en realidad lo que él hizo fue abrir las tranqueras –me explico– y muchos ya se fueron a galope tendido.

Por supuesto que a Carlos Julio no se le va a ocurrir defender a Batlle, bastante trabajo tiene con explicar que él no es comunista, y que sus votos no le van a servir a Lacalle.

¿Y en otras tiendas? El Hugo (se refiere a Batalla) tampoco habla de Don Pepe. Claro, si nombra mucho a Batlle, la gente puede pensar que vuelve al Partido Colorado, y en ese caso la figura de Zelmar cada vez más grande, pero cada vez más lejana, perdónenme, yo pienso que Zelmar nunca hubiera abandonado al General.

¿Y nosotros? Yo te confieso, que el 26 de noviembre a la noche, tengo unas ganas bárbaras de salir a 18 a gritar ¡viva Batlle! pero Don Pepe Batlle y esto sólo podrá producirse si gana el Frente, si crece, si gana Montevideo.

Se me podrá decir: sí, pero Don Pepe no era de izquierda y además dicen que era masón.

Bueno, despacito por las piedras. En primer lugar masones eran los de antes, los de ahora están para… (ponele vos adjetivo).

En segundo lugar, sabés lo que dijo Batlle en enero de 1924 en el diario «El Día» cuando murió Lenin. Algo así como, salvando las diferencias ideológicas, de pie, Lenin ha muerto. Y le rindió su homenaje señalando que había sido un gran revolucionario.

Claro, tú me podrás decir que luego de Lenin vino Stalin, que entre otras cosas asesinó o mandó asesinar a los compañeros de Lenin, y el nazismo, que vio su gran oportunidad, se lanzó sobre el primer Estado de obreros y campesinos y esto le costó a la Unión Soviética 20 millones de muertos.

Pero la Unión Soviética no pudo ser derrotada, y las ideas de Lenin, a las que rindió homenaje Batlle, hoy son retomadas por Gorvachov y la lucha en el mundo sigue.

Mi viejo votaba a Batlle (a Don Pepe) para que los pobres fueran menos pobres aunque los ricos fueran menos ricos.

Claro el después, sin abandonar a Batlle comenzó a votar al Frente Amplio.

Claro, yo algo leí de Batlle, sobre los trabajadores en la dirección de las empresas, sobre la propiedad social de los medios de producción y de cambio.

Por eso, compañeros y amigos, yo creo que si el 26 de noviembre a la noche tenés ganas de gritar, ¡Viva Batlle!, tenés un solo camino, votar al Frente Amplio.

Yo además, dentro del Frente Amplio, respetando todas las valiosas opciones que se presentan, voy a votar a Democracia Avanzada, por el Pepe, por Lenin, Gorvachov, por mi viejo (que ya no está), y por mis hijos y los hijos de mis adversarios.

Anímate y acompáñanos.

Tal el documento. No se me ocurriría hoy cambiar ni un punto, ni una coma. Si señalar que muchos de los problemas que en ese entonces estaban planteados hoy son aún mayores y el mundo enfrenta una crisis de la predominancia del modo de producción capitalista irreversible. De eso seguiremos hablando con orgullo del camino recorrido y del aprendizaje realizado y que hacemos esfuerzos por continuar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 6 de Agosto de 2019.

Enlace del artículo original en castellano:

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/08/viva-batlle.html