El programa.

El programa1.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Óscar Alberto Bottinelli.El desafío: esto es lo que entre otras cosas dice Oscar Bottinelli analizando la derrota del Frente Amplio de Uruguay en las últimas elecciones:

«Entonces ¿Cómo perdió? La derrota de Mauricio Macri (Argentina) se explica en 30 segundos, sin embargo ¿cómo explica el FA su derrota? Esta derrota obliga a reflexionar y a muchos estudios, porque son muchos años los que hay que explorar.

No hemos visto al FA analizar esto, contestarse a sí mismo esta pregunta ¿Cómo es que se perdió? La explicación de “no supimos comunicar los logros” es considerar que la población es “idiota”, recibe beneficios y no los ve. Si recibe beneficios, los ve y no vota, por algo es. Hay que respetar a la gente y considerar que la gente sabe lo que hace.

Hay cuestiones que explican que gente que recibió beneficios, que vive mejor, sin embargo no votó al FA. Lo más preocupante en el FA, es que deje sin análisis la derrota y espere que la recuperación se produzca solo por errores del que está enfrente. En países donde hay partidos de derecha o de izquierda, donde esto sucedió, les va bien, vuelven a ganar pero ganan sin saber para qué y esto lleva a la desilusión de la sociedad. Si se gana y no se sabe para qué, no se le responde a la sociedad. Lo primero es un análisis de lo que se hizo y por qué pasó lo que pasó, y no reducirlo a quién puede ganar una Intendencia».

Mi comentario:

Uds. saben lo que pienso lo he desarrollado ya en cientos de notas y columnas. El programa del Frente se agotó, es necesario entender el mundo de hoy y hacia dónde va, y para ello se necesita avanzar en un programa, que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos, y ante la pregunta:

¿Con qué medidas se avanzaría?

Creo que esta es la pregunta. Si volvemos a escuchar el discurso de Mujica en la ONU (setiembre 2013), habla de la moneda y de los impuestos, pero a la vez no avanza sobre el camino para aplicarlos, lo de él es una exhortación. He escuchado la crítica: «Mujica dice una cosa en la ONU y hace otra en el país». Cada punto de programa tiene que definirse como aplicarlo.

Lo que ha hecho el Frente en materia programática es lo que podía hacer; podía haber sido más prolijo y no cometer errores y horrores en la gestión sí. Los que critican lo realizado no definen como hacer para lo que proponen y las mayorías son planteos estatistas, que hoy no se pueden aplicar. Se pudo abrir la investigación sobre los negocios con Venezuela que poco o nada beneficiaron al Frente y si a algunos que no tienen nada de frentistas. Se pudo abrir la negociación con UPM, pero es un tema complejo y el país necesitaba la inversión, como muchas de las que se han hecho en el campo, muchas de las cuales contaminan más que la papelera.

Vencer el secretismo empresarial en el capitalismo no es un objetivo lograble en el marco nacional, es parte de la transformación en la dirección de los organismos financieros internacionales que la humanidad necesita, si la transparencia y el control sobre la gestión gubernamental, que en el Uruguay han existido, con altibajos, pero han existido y existen.

El mundo necesita que se encare el problema monetario y el impositivo. Hay dos responsables principales: el FMI y el Banco Mundial.

El programa que hoy se necesita tiene un escenario global. El Frente con lo que aplicado sobre la moneda y los impuestos, no hizo menos ricos a los ricos y ni redistribuyó riquezas, fue más justo en lo tremendamente injusto que es el sistema impositivo que se aplicó en el país y no digo que se pueda aplicar otro sin atacar con aliados a los centros que son el FMI y el BM., quedaríamos fuera del circuito financiero internacional y eso en economía es una pena casi que de muerte, por ahora y hasta que los pueblos tengan fuerzas para cambiarlo.

Porque Mujica se calló, ¿lo amedrentaron con que el país iba a quedar aislado como hicieron por ejemplo con Venezuela? No lo sé, pero ese es el camino que deben transitar las organizaciones políticas del Frente Amplio y las organizaciones sindicales con sus hermanas en el mundo.

Mujica talenteó bien en la ONU, pero no tiene cultura de Partido como la tenía Rodney Arismendi por ejemplo, y luego se llamó a silencio.

La crisis de la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y necesita de una respuesta programática que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Son las herramientas que no menciona en sus análisis la izquierda hoy mayoritaria en el mundo de formación stalinista que aboga por las estatizaciones, que siempre fueron una solución coyuntural para aliviar la explotación social y donde mejor se aplicaron y se aplican es en la enseñanza y en la salud. La necesaria socialización de la economía no pasa por las estatizaciones.

Es por lo tanto lógico que surja la pregunta: ¿y entonces como hacer?

En nuestro país un ejemplo ha sido la obra política, económica y social de José Batlle y Ordoñez, que correspondió a la etapa de pleno desarrollo del capitalismo en el Uruguay y en el mundo, hoy es ya otra la situación y son imperiosas las medidas a nivel ecuménico.

Como por ejemplo la toma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que reorganice y democratice la economía mundial.

Insistimos esto no es el fin del capitalismo si el fin de su predominancia como ha ocurrido por ejemplo con el modo de producción anterior en la historia.

La idea de la confrontación de modos de producción por la predominancia es ajena a lo que desarrollaron Marx, Engels, Lenin, los más destacados y con aportes en una infinidad de textos, que hoy es necesario leer y estudiar, no como una expresión de fe sino para entender en qué mundo vivimos y cuáles son las herramientas para transformarlo.

Se me podría decir: estás proponiendo una utopía. No, si se conjuntan las voluntades como ayer –8 de marzo– por ejemplo se conjuntaron en las expresiones masivas por el Día Internacional de la Mujer, que expresan avances en la consciencia colectiva y abren el camino para avances programáticos.

La dificultad radica en que la izquierda en el mundo piensa en la propiedad productiva como centro de la explotación capitalista y su sustitución por el Estado, sin comprender que la gobernanza de la economía mundial ya no radica en los Estados. Y se plantea, esto si un imposible: que vuelva a los Estados.

Es partir de la democratización de la gobernanza global hoy existente, dando muerte a los paraísos fiscales, que se podrá organizar la producción de tal manera en beneficio de la humanidad que unidades más pequeñas de producción y las propias cooperativas podrán formar parte de un plan global incentivando la rentabilidad y la eficiencia.

Sin embargo la propiedad de los medios de producción y cambio, merecerá notas posteriores, particularmente por la complejidad actual en que se mueven el mundo de la tecnología y de los accesoramientos, que ya comienza a llamarse con reglas propias: «accesocracia».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Marzo de 2020.


Nota:

1Mientras redactábamos esta columna han comenzado a llegar noticias del desplome de monedas nacionales y de las más importantes bolsas de valores. Se habla como detonante el coronavirus, pero acá más que detonante convendría escribir sobre cómo está armada la bomba, y en esto nadie puede quitar responsabilidad a los organismos rectores de la economía mundial y a su errática política.

El escándalo en la ideología.

El escándalo en la ideología.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Si bien hay muchos hechos puntuales en la realidad actual, entendemos de un gran valor volver e insistir sobre aquellos aspectos de la teoría que en su momento significaron y significan de alguna manera, una guía para la formación de generaciones de militantes de la izquierda y de la sociedad toda.

No hay mejor antídoto para el proceso de derechización y fascismo que provoca en la sociedad la crisis actual y la falta de respuestas programáticas frente a ella, que analizar las experiencias que nos da la historia.

La revolución rusa llegó a su cima con la conducción del Partido Bolchevique y el trabajo ideológico formidable, fundamental de Lenin. Ha sido el único Partido en la historia de la humanidad hasta hoy, que se construyó atendiendo a lo que estaba elaborado en textos magistrales que analizando el capitalismo había dado toda una guía para la acción política, y en lo que se destacaban los estudios de Marx y Engels. Lenin no solo que no se apartó un ápice de ellos sino que con un espíritu crítico y a la vez analítico incorporó nuevos elementos que hicieron de su aporte algo fundamental para entender lo que hoy está pasando.

Sus polémicas con Plejanov en la formación del Partido y luego en la tarea de construcción en revolución con Trotsky y Bujarin, son enseñanzas que hoy hay que tener presente. No para tomar como una verdad revelada sino como una guía para aprender a aplicar un método en el accionar social y político.

Lenin fue derrotado en 1924 cuando su intento de separar de la dirección del Partido a Stalin fracasó. La burocracia había dado un golpe y los textos de Lenin sobre estos hechos se conocieron 30 años después.

El capitalismo con sus liderazgos maltrechos salía de la tragedia de la primera guerra mundial y reconstituía sus fuerzas en las que preferían en la pugna que significaba su desarrollo y el egoísmo de clase, tener como rival a un capitalismo de Estado y no al de las conquistas sociales por parte del proletariado en el mundo. Vivía en medio de un peligroso equilibrio social. Más de uno de sus estadistas buscó por medio de los seguros sociales (seguridad social, previsión social) ese equilibrio.

El stalinismo mientras perseguía y asesinaba a los bolcheviques, heredaba como ejemplo para el mundo, las conquistas de la revolución de octubre.

A Trotsky mismo, no fueron pocos los militantes que lo increparon por defender a la Unión Soviética a pesar de Stalin. Su defensa era muy clara: «la Unión Soviética es una conquista de la humanidad».

Es como si hoy no entendiéramos que la caída de Venezuela, o de Cuba significarían un gran retroceso aún cuando pudiéramos señalar errores y hasta horrores burocráticos que nada tienen que ver con lo que fue el stalinismo, aunque hay mucho de lo que fue su origen.

El horror que significa en el mundo actual la promoción y la derrota de la llamada «primavera árabe» en la que participaron intelectuales europeos de izquierda, que no entendieron que sin desarrollo de una base social que lo posibilite, es imposible hacer un proyecto de sociedad nacional democrática. Introdujeron la inestabilidad social y el caldo de cultivo para la industria de la guerra, para la tragedia social actual y el padecimiento de las migraciones.

El propio fomento de los nacionalismos sin una base económica democrática a nivel mundial, tiene el marco de intereses sectoriales que pugnan por un desarrollo capitalista propio y en definitiva van en contra de la defensa misma de la razón de ser de las nacionalidades, como lo analizaba Lenin.

Rodney Arismendi, conductor del Partido Comunista uruguayo, constructor fundamental de la unidad sindical y política en el país, hablaba para interpretar los acontecimientos de la revolución de rusa de que Lenin había producido un escándalo en la ideología, pues había acercado los textos de los maestros a lo que estaba pasando con la construcción del llamado socialismo real y originado la reacción de la socialdemocracia europea, comprometida con los créditos para la guerra de sus respectivas burguesías.

Permítasenos, en nuestra modestia de conocimientos, señalar que dentro de sus enormes valores y aportes, esa fue una idea que aún sigue haciendo daño a la izquierda y es sobre ello que queremos hacer algunas puntualizaciones para enriquecer el debate importante que tarde o temprano se debe dar sobre la ideología.

Lo cual conlleva nuestra propia autocrítica, pues en 1971 muchos de estos temas nos eran confusos y aún no teníamos una base ideológica suficiente como para entender porque el camarada profesor Julio Rodríguez afirmaba que el stalinismo era el trotskismo sin Trotsky. Seguramente a su tiempo volveremos a examinar estos temas, ya que con Batlle y Ordoñez, con el Doctor Carlos Quijano y con el propio Julio, creemos haber aprendido a valorar a los maestros en una dimensión que antes no comprendíamos y que en la etapa actual resulta fundamental para poder entender que está pasando.

No hay texto, análisis, desarrollo, en la obra de Marx, Engels y Lenin, donde se analice la posibilidad de construir un modo de producción alternativo –no es otra cosa el capitalismo de Estado– en competencia y confrontación con el capitalismo que es lo que se propuso el stalinismo usufructuando las conquistas formidables de la revolución de octubre. Capitalismo de Estado coyunturalmente necesario para defender el propio aparato productivo en beneficio de la gente en cada una de las crisis anteriores en el desarrollo y crecimiento del modo de producción predominante.

Para esa defensa de las conquistas, el ejercicio de la Dictadura del Proletariado, en contraposición a la dictadura ejercida dentro del modo de producción capitalista por la burguesía y sus formas imperialistas. Dictadura del Proletariado a la que se recurre con las huelgas, con las ocupaciones, incluso con las revoluciones cuando las masas se sienten ahogadas por la explotación como ocurre hoy en muchos países y la burguesía trata de meterlas dentro del corset de su propia dictadura.

Sabiendo que dentro de esas conquistas están los derechos democráticos de las masas, el derecho a la salud, a la enseñanza, el voto, el voto secreto, los derechos de la mujer, de los niños, de los ancianos…

Está fuera de esos objetivos hacer de cada Estado centro de la economía en confrontación con el desarrollo ecuménico de la misma.

El capitalismo como sistema trató de circunscribir los problemas a cada país y los revolucionarios fueron coptados por el aparato del Estado y llamaron a eso socialismo y sus programas ya no tuvieron la dimensión universal con la que fueron desarrollados en los textos de los maestros.

Estamos hablando a principio del siglo 20 de crisis iníciales de un modo de producción predominante, con situaciones de una gravedad tal que determinaron la existencia de tragedias como las guerras, dos de ellas mundiales.

El modo de producción capitalista se repuso y continuó su desarrollo, de un centro inicial: el Reino Unido con su saturación, pasó a un centro que se desarrolló con el encabezamiento de EE.UU. como nación emergente, fue en su momento el nuevo «súper imperialismo».

Hoy EE.UU. también se ha saturado y su lucha interna que se extiende a lo que ha sido su influencia en el mundo comandando en su momento el libre comercio y la diversidad de monedas pero imponiendo la hegemonía del dólar; confronta con complejos empresariales multinacionales que ya se van desplazando a hacia un nuevo centro: China y su entorno.

Mientras tanto corrientes «nacionales» de capitalistas se amurallan para desarrollar lo que queda del aparato productivo nacional, usando como estandarte a Trump y al ala más conservadora del Partido Republicano.

De aquel imperialismo quedan «servicios» que actúan como gendarmes manteniendo y aumentando sus características criminales en la defensa de una de las válvulas de escape del sistema a la crisis: la industria de la guerra.

Hoy la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista es tal que se da esta situación insólita e incompresible sin recurrir a lo que los maestros analizaron en su momento.

El capitalismo no va a ser sustituido por un sistema alternativo que lo derrote en una confrontación. Por el contrario, su predominancia necesita morir en paz, para evitar una tragedia mayor aún a la Humanidad y eso que hoy hace que la tasa general de ganancia haga cada vez más difícil su actividad productiva. Va a pasar a las manos de la organización democrática de la sociedad para que esta determine no el fin del capitalismo como modo de producción sino que con una nueva predominancia de la sociedad, esta planifique una actividad global que atienda a las necesidades del conjunto de la sociedad humana.

Ocurrió con la esclavitud, con el feudalismo, también ocurrirá con el capitalismo. De esa nueva realidad resurgirán las ideas socialistas y el «hombre» nuevo será producto de nuevas relaciones de producción a las que la sociedad podrá llamar «socialista» por su carácter liberador del ser humano dando inicio a la verdadera historia de la Humanidad.

De aquel viejo programa apoyado en estatizaciones para mantener el funcionamiento del aparato productivo mientras desde el poder se defendían los derechos y conquistas de los trabajadores, pasaremos a este que tiene como herramientas la medida monetaria única y universal, y como modo de obtener fondos para el desarrollo de la sociedad un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales, y a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

Seguramente para ello será necesario tomar la conducción de la economía mundial desde el Banco Mundial y desde el Fondo Monetario Internacional como los medios más importantes para imponer desde ellos estás líneas programáticas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Diciembre de 2019.

En polémica.

En polémica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el compañero y amigo Juan Pedro Ciganda, hemos tenido oportunidad y el gusto de polemizar en innumerables oportunidades y seguramente lo seguiremos haciendo, porque ese es en definitiva uno de los instrumentos que nos da la vida para aprender y avanzar.

Esta que se hizo vía Facebook se inicia con una recomendación que me hace de un texto, sobre la Revolución Rusa1, y una observación inicial que realizo al método empleado:

«Para eso el método con el cual se aborda cada momento estudiado se convierte en una cuestión central, que debería poder iluminar y dar un esqueleto firme a la carne del asunto. Al pueblo en movimiento que, mal que nos pese, es el auténtico responsable de los cambios históricos». Este juicio llega a ser contradictorio con el de Engels en «El papel del trabajo…»2, Idealiza a las masas.

Juan Pedro:

Por eso mismo y coincidiendo contigo en la necesidad de un programa para el mundo, para la Humanidad, la contradicción de la hora –y más que nunca– no es capitalismo vs. algo diferente. Es democracia o fascismo, más allá que éste cambie de ropajes. El capitalismo no tiene pareja estable con el liberalismo económico, el proteccionismo, el librecambismo, el control de cambios, la sustitución de importaciones, el estado interventor. Puede casarse con todas las formas mientras lo que importa es el margen de ganancia. Entonces todo programa para el mundo pasa por democracia o fascismo, hoy más que nunca.

Mi opinión:

¿De qué disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder expropiar, ¿por qué supuestamente? porque existen reglas universales que el que no las acate queda fuera del circuito económico, incluido Corea del Norte y EE.UU. que se amuralla. Por otro lado, en los paraísos fiscales se acumulan billones y billones que no encuentran rentabilidad. Si se quebrara ese circuito (eso es hoy la revolución), el nuevo circuito estaría en condiciones de invertir y reactivar toda la economía. Para quebrarlo se necesita voluntad política. Mujica en la ONU (2013) llegó al punto y luego retrocedió en chancletas. Las bases para manejar globalmente la situación ya existen y la tecnología también. La humanidad ya está en condiciones de ingresar a una etapa superior o sumirse en la barbarie. Es la distancia entre consciencia e inconsciencia.

Juan Pedro:

Si lo atinente a la moneda no se abraza con democracia, es un buen programa que será inaplicable. Obviamente que no se puede ser esquemático y pensar que le vamos a enseñar a la cultura milenaria de los chinos o al Islam, que tienen que tener comisión electoral. No hay recetas. Mas en esta América de Sur abierta en cruz, como decía la Negra Mercedes, y en lo que conocemos como Occidente, la pelea por la democracia no es accesoria sino esencial.

Tampoco tengo recetas. Por ahí el oncólogo tiene.

Reconozco que en este asunto tengo presente el postrero artículo de setiembre de 1989, el último, del Flaco, antes de morirse.

Me han tildado de excesivamente arismendiano, al respecto3.

Mi opinión:

La llave del asunto, no está en ningún punto programático por separado, sino en comprender la necesidad de abordar con una política de paz el fin de la predominancia capitalista y las herramientas. Son la moneda y el sistema impositivo para que el mundo pueda mover los recursos que hoy ya no mueve porque al capitalismo no les son redituables. Los invalorables aportes del Flaco por eso no llegaron al nivel de Batlle y Quijano que si los tenían en cuenta y en la izquierda nos ha costado entender. Ellos no eran estatistas.

Juan Pedro:

El problema no es estatista o privatista. Al capitalismo no le interesa. Se lleva bien con la democracia, con el fascismo como instrumento imprescindible, con el Partido Chino, con los samurais y con todo aquel que pueda ser funcional a la rentabilidad que a la fecha tiene –como tu bien has advertido– como uno de los principales centros el complejo bélico. Por demás, si los tiros van por ahí, se me ocurre, hay que decirle a la gente algo más. So riesgo de la parálisis. Pero, me consta, tampoco tengo la receta.

¿De que disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder.

En la Rusia zarista la tierra, el pan, fueron temas para un proceso de cambio, independientemente del posterior desarrollo del proceso. La conciencia y la inconsciencia requieren de algo más que ubicar la moneda como el eje. Por demás, es casi tonto, no charlar de que del mismo modo que el dólar es la fuente de poder para ser manejado por USA y el sistema, la dictadura mundial de la seguridad nacional se ejerce militarmente, si hace falta. Por lo que, democracia y fascismo, siguen siendo la contradicción básica para avanzar. También para avanzar en la comprensión de temas como el rol de la moneda como instrumento de poder. Porque lo que avanza o no es la conciencia de los bichos humanos. No alcanza con citar a Einstein para explicar la teoría de la relatividad.

Mi opinión:

La paz, el mantener el funcionamiento del aparato productivo, y sancionar los excesos del zarismo… la paz… y el incorporar a lo cotidiano de la vida las conquistas ya alcanzadas en Europa. Eran aún predominantemente economías nacionales con sus monedas. Hoy el mundo capitalista es otro y en los países las monedas diferentes sirven para engordar burocracias nacionales. Ya en el socialismo real, el dólar era manejado por la burocracia y los diplomáticos, la gente se movía con las monedas locales, diferencias que se hacían patentes en épocas de crisis. ¿Dificultades para entenderlo?: en la izquierda que nunca lo ha debatido, porque cuando se ha aplicado como en Ecuador la iniciativa vino de otro lado, y en Argentina y Venezuela se ha estado discutiendo en ese juego de los intereses económicos.

Juan Pedro:

Jorge: de acuerdo con que se haya discutido poco, por incomprensión y dificultades de otro orden. Coincidirás conmigo en que el caso ecuatoriano no es el mejor. Si tu moneda pasa a ser el dólar, en forma más enfática, tu realidad será determinada por la Reserva Federal. No trato de invalidar la necesidad de tener una plataforma común que pueda ser bandera racional de las mejores causas de la humanidad. Y tampoco invalido la propuesta concreta relativa a la moneda. Eso sí, del mismo modo que tu machaconamente y con perseverancia trabajas ese tema, yo entiendo que hay que vincularlo con lo que algunos autores definen como la «dictadura mundial de la seguridad nacional» y que yo prefiero (no excluyendo el concepto anterior) seguir definiendo como nuevas formas de fascismo. En todo caso, también, junto a la visibilización del tema que tu reiteras, hay que hacer por la gente algo más que quererla y decirle cuál es el programa para el mundo como contraposición a la llegada de los monstruos de la que hablaba Gramsci. Eso pasa por la radical reivindicación de la democracia. Esto no es idealismo (contrapuesto a materialismo) sino la posibilidad de hacer política concreta en el mundo y en lo que nos toca en especial, Latinoamérica.

Sigo reconociendo que no tengo fórmulas mágicas, salvo estudiar, escribir y difundir que a mi edad lo veo como más posible que ir al a mil actos.

Mi opinión:

«Tu realidad será determinada por la Reserva Federal» ¿Esto es así? ¿qué está pasando con la Reserva Federal? Primero es importante estudiar el tema. El país con más reservas en dólares en el mundo es China. Las emisiones de la Reserva Federal que se hacían para enjuagar los déficit de guerra del presupuesto de EE.UU. y en paralelo con las emisiones de Euros del Banco Central Europeo son intensamente debatidas. El centro programático debe ser necesariamente la economía. Y no digo que sea fácil, Lenin recién en las tesis de abril desarrolló el programa para la revolución de octubre en lo concreto en lo económico y luego de la revolución su preocupación era como se seguía. La izquierda a esto no le ha dado pelota. Se estatizaba y ta. Nosotros hemos tenido la ventaja de vivir adentro del monstruo y poder conocerlo mejor a partir de gigantes como el flaco Gómez y el gordo Juanjo.

Juan Pedro:

1. Lo que no me queda claro es con quien polemizas. Los que querían estatizar todo están, en buen grado, en seguro de paro o en hogares de la tercera edad.

2. Los nombres de Juanjo, del Flaco, de Batlle o de Quijano son todos valiosos, en lo político y en lo humano. Pero no son el asunto. No me contestas que sugerencias tenés sobre el asunto moneda, aunque sea para avanzar en la conciencia de algún amigo y cómo eso lo invertimos en una batalla por la democracia contra el fascismo y la dictadura mundial de la seguridad nacional.

3. Marx, Engels y Lenin vieron muchas cosas. Otras no pudieron imaginarlas siquiera por razones obvias. Somos, cada uno de nosotros, un fenómeno histórico, cambiante, dependiente de nuestro contexto, formación, tiempo, circunstancias.

4. Hay un amplio desarrollo del pensamiento marxista o marxiano a lo largo y ancho del planeta en todo el siglo veinte y en lo que van del veintiuno. A título de ejemplo, ¿cómo se traspola a las grandes batallas del siglo en curso y la etapa presente del capitalismo, la contradicción de clases mirada ya no desde 1848 sino en 2020?

5. Hardt y Negri escribieron Imperio y conmovieron a mucha gente y fueron best seller hace un par de décadas. Subrayaban la importancia de la «mundialización» del capital y la necesidad de borrar esquemas anteriores. Eran corresponsables de darle carné de libre acceso a la tesis de que los «estados nacionales ya fueron». No solamente le restaban responsabilidades a las potencias centrales, le daban impunidad. El problema no eran los estados capitalistas centrales.

6. Algunos prestigiosos cientistas e historiadores marxistas subrayan hasta el día de hoy (Osorio es un ejemplo) como los estados sieguen siendo imprescindibles para administrar el sistema. Incluso el asunto progresivo y confrontado con el fascismo es el fortalecimiento de organismos internacionales. Una prueba de ello, es que la obscena dictadura norteamericana ha derogado a las Naciones Unidas como ámbito relevante, por no controlarla.

7. Hay algunos temas convocantes –que pueden ser diversionistas del eje central– pero que importan, de hecho, el cuestionamiento de la realidad. Lo atinente al medio ambiente es un ejemplo. Lo referido al rol de la mujer, etc. son convocantes. Pueden ser diversionistas (opción uno) o pueden ser nucleadores de gente donde es más viable la posibilidad de introducir la necesidad de un programa para el mundo, como es tu vocación.

8. Yo aprendí de los «viejos» pero también de los teóricos (no maestros, porque a los maestros no se les discute, al menos para algunas cabezas) más notables, la necesidad de la acción con la gente para materializar avances en la conciencia individual y colectiva. No entender el riesgo concreto de Latinoamérica de hoy, en aras de plantear la única respuesta programática mundial, por ejemplo lo relativo a la moneda, es ladrarle a la luna. El otro día estaba viendo pasar una manifestación machaza por la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Movimientos sociales diversos. Gran cantidad. Mucha gente joven. Fotos y dibujos de Evita, etc. Una señora se me acerco y me dijo «¿sabe lo que pasa? El gobierno nos quita el derecho al trabajo pero está lleno de venezolanos y bolivianos que lo tienen». Nos saludamos cordialmente y ella siguió su marcha. Pensé para mis adentros. Esta es una manifestación enérgica de desesperación y lucha contra el liberalismo macrista, los ajustes, etc. Y la xenofobia está presente. Fijate que lío para convencerla de que el problema es un programa mundial.

En fin. Por ahora paro. No te digo que esté contento con lo que veo y escucho y leo. Solamente comparto contigo para ayudarme y ayudarnos a pensar.

Por fin los bolsos están aprendiendo a jugar a lo Peñarol. Juegan horrible y se llevan los puntos. Congratulaciones y espero que nos crucemos en semi finales.

Mi opinión:

Polemizo contigo porque con Alvarito Gutiérrez4 por ahora no puedo. ¿Lo de la Reserva Federal quedó claro? Tampoco puedo leer todo lo que hoy se escribe, no tengo más remedio que seleccionar. A los maestros no sólo los discuto sino que los pongo a prueba en todo momento, sinó no son como maestros. Ahora no trato de convencer a nadie, sino de buscar entender el curso material de las cosas. Que ese es en definitiva nuestro problema porque si analizas los índices de la economía no podes llegar a otra conclusión de que estamos ante una situación que se va a convertir insostenible. Va a explotar. Pero no va a explotar la economía sino las teorías que hoy están en ejecución.

Lamentablemente no son pocos los que en la actividad política que piensan que socialismo es propiedad estatizada, y a muchos los rascas un poco y arman un arcoíris en que los radicales son los estatistas y renovadores los que no lo son tanto. ¿Y entonces? hasta los fachos tendrán que abrir sus entendederas. Trotsky construyó el Ejército Rojo que luego en el tiempo venció a los nazis e izó la bandera roja con la hoz y el martillo a su modo en el reducto nazi, con muchos militares del zarismo.

Juan Pedro:

Sí, pero Míguez y el Pata Loca ya no juegan5.

Mi opinión:

Si pero hay dos arcos, una pelota, once de un lado y once del otro, cuando lleguemos al socialismo cada jugador tendrá su arco y su pelota o no, porque se estaría promoviendo el individualismo.viendo el individualismo.

Juan Pedro:

El Profe De León una vez me explicó que el sistema de él servía mientras se siguiera jugando con una pelota. «Si hay dos, entonces tengo que repensar», dijo, tomando una.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Abril de 2019.

Notas:

1Se refiere a un comentario en Página 12 de Buenos Aires de Fernando Bogado sobre el libro, El huracán rojo: De Francia a Rusia 1789/1917, de Alejandro Horowicz.

2Federico Engels y su más que recomendable texto: El papel del trabajo en la transformacion del mono en hombre.

3Es importante recordar que sobre este texto de Rodney Arismendi hemos realizado valoraciones diferentes.

4Director técnico del principal equipo futbolístico del Club Nacional de Fútbol.

5Futbolistas integrantes del equipo uruguayo campeón del mundo en 1950.

Día internacional de la mujer.

Día internacional de la mujer.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Las sufragistas inglesas –Suffragettes– Annie Kenney y Christabel Pankhurst portando un cartel reivindicativo del sufragio femenino. Autor desconocido: http://www.hastingspress.co.uk/history/sufpix.htm, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15154048En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. La propuesta de Zetkin fue respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Además de Clara Zetkin hay que señalar los nombres de otras pioneras en la reivindicación de los derechos de las mujeres como Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.

Recurrimos a la aguda memoria que nos presta hoy internet, para refrescar datos que no están suficientemente difundidos y son importantes, aunque la cita que transcribimos es limitada.

El origen es claro y contundente. La represión y el asesinato de obreras textiles, en EE.UU. Esto motiva para transformarlo en un mojón de luchas, también reconocidas, muchos años después por la ONU, y que llega nuestros días con renovada potencia. Fruto también de la acentuación de la crisis irreversible en la que ha entrado la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Es la reivindicación de igualdad en los derechos suficiente?, está claro que no alcanza con eso, sin embargo el reconocimiento es muy importante como base de partida de las reivindicaciones.

No las colma, pues la desigualdad nace en la lucha de clases y en el uso que de ella hace el modo de producción capitalista en su objetivo de abaratar costos y ampliar mercados, cuyo límite material y natural es el Planeta.

La incorporación de la mujer al trabajo en las fábricas era para los empresarios capitalistas una de las formas de abaratar el trabajo asalariado.

Lo que no podía prever el burgués empresario es que iniciaba un proceso de transformaciones de las relaciones sociales que llega profundamente hasta nuestros días.

El trabajo de la mujer era «más barato» y por eso abusó de su uso, e incluso aplicó en él, las medidas represivas más repudiables en el capitalismo, como el asesinato que da nacimiento a esta fecha.

En el auge de la expansión capitalista, esto significó por la repercusión y significado de las luchas un progreso enorme en derechos sociales en toda la humanidad. Progreso desigual y combinado, que tiene puntos altos en las conquistas que en la materia se han logrado en los países desarrollados y puntos pendientes a reivindicar en muchas zonas del planeta.

En América el Uruguay ha sido pionero en la materia. Sería bueno, no lo vamos hacer en esta nota, repasar una reseña histórica de los hitos que se han marcado en este proceso.

En la actualidad la situación es otra. El capitalismo ha entrado en una crisis irreversible, y sus corrientes más estúpidas hablan de abaratar costos sociales y de preparar la represión y la guerra contra la sociedad en su conjunto y en particular contra los avances de los derechos de las mujeres trabajadoras.

Lo que nos preocupa es que el movimiento que felizmente va creciendo en todo el mundo tenga claro que los objetivos para ser logrados no basta con la igualdad de derechos del hombre y la mujer, –que es importante–, sino que es necesario preparar la transición para la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Y esto no se logra en la confrontación de modelos sino en medidas de transición que hoy están alcance de toda la humanidad en la medida que exista la voluntad política de aplicarlas. Voluntad política que el movimiento de las mujeres en todo el mundo es prueba de que ella puede ser rápidamente construida.

Sin embargo como en el proceso de los Foros Sociales Mundiales, donde la bastedad del movimiento y lo difuso de la concreción programática ha hecho que no falten los elementos de provocación para impedir que ello se plasme.

La manifestación en Montevideo fue importante. Ha habido muchas importantes, como la del sepelio de Líber Arce en 19681. En aquella, la provocación tenía un objetivo, desviar la atención de la acción masiva a la protesta individual sin sentido. En este caso fue muy menor pero no por ello debe dejar de censurarse.

El antídoto como en aquel entonces es la capacidad para construir programa, y esto vale para el Uruguay como para España, por ejemplo, donde también las manifestaciones marcaron un hito en un contexto social que ya no logra equilibrios.

La desigualdad es una realidad que exige ser superada. Las movilizaciones hablan por sí solas de una alto nivel de consciencia, pero a la vez emergen en un mundo donde la crisis del capitalismo es ya irreversible, y los efectos de la guerra particularmente en y contra las mujeres se extienden y la llamada igualdad de géneros no es suficiente como reivindicación programática, sino que debe estar acompañada por la construcción de la voluntad política para terminar con los paraísos fiscales, para hacer que el sistema impositivo provea de los fondos que la sociedad necesita, incluso para la labrar la igual, de la circulación del dinero y no del consumo, los salarios y las pensiones como es la realidad actual.

¿Se tiene consciencia de esto?: en el ejemplo de 1968 (Líber Arce), estábamos ya sumergidos en un proceso en que comenzaban a instaurarse las llamadas dictaduras «cívico-militares». Hoy la situación es aún más grave, hay que parar la extensión de la guerra y ello supone la organización de la sociedad para desmantelar la industria que la impulsa. Ello exige medidas programáticas universales que el movimiento de las mujeres en el mundo está mostrando que son posibles.

No tenemos dudas de cuál debería ser el próximo paso: construir la voluntad política sobre la base de un programa que efectivamente pueda transformar esta realidad traumática de hoy. Ese programa ya existe y en la propia ONU se le ha esbozado.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Domingo, 11 de marzo de 2018.

Nota:

1Estos hechos son paradigmáticos. Se cumplen 50 años y sobre ellos que nosotros conozcamos no ha habido una investigación exhaustiva que determine de donde surgió la orden del balazo que terminó con la vida de Líber Arce y de donde surgieron las ordenes para realizar los desmanes en el centro de Montevideo, que desviaran la atención luego de la impotente manifestación que acompañara el sepelio. Seguramente ya estaban trabajando los «servicios» para corromper a la policía y a las fuerzas armadas, que culminó con el golpe de Estado de junio del 1973 y la tragedia posterior cuyas secuelas aún vivimos.

Es la película que han tratado de repetir en Venezuela, con un marco distinto y con un panorama en el mundo donde frente a la crisis ya no pueden operar de la misma manera.