Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el ahora eminencia mundial Dr. Henry Engler, en su rubro dentro de la medicina, fuimos compañeros en CUDES, Centro Único De Estudiantes Sanduceros. Luego, él tomó el camino de la lucha guerrillera con la cual siempre discrepé radicalmente, no porque dudara del espíritu de justicia social que los alimentaba, sino porque entendía que en ese camino iban a ser usados –como efectivamente lo fueron– por la derecha.

La vida siguió, los avatares llevaron a que aquellos dos hermanos, Walter –mayor, ya fallecido– y Henry, rehicieran sus vidas y se recibieran de médicos en Suecia.

Henry, por su estudio y su esfuerzo llegó a lo que es hoy, un científico reconocido mundialmente.

Vuelto al Uruguay, y compartiendo su patria de adopción, Suecia, por semestres, fundó en nuestro país un Centro para desarrollar su disciplina.

Hasta aquí lo conocido por todos, pero ahora surge su voluntad de apartarse de la Dirección de ese Instituto por el fundado, manteniendo su capacidad investigativa, y así se lo comunica al Presidente de la República, que también en el plano de la medicina es reconocido en el mundo.

Este hecho simple, normal, termina mal, porque quienes ahora son responsables del CUDIM se sienten con fuerza para apartar a Engler.

Y no estamos hablando de un hecho burocrático sobre el cual habría un informe del Dr. Delpiazzo, que nada tiene que ver con el fondo del asunto, que es nada más y nada menos que el de mantener vinculado al Dr. Engler al destino del Centro del cual fue su fundador.

Y en esto pueden hacerse cientos de especulaciones sobre los que está pasando con los médicos, la medicina, y las empresas vinculadas a los rubros de esta actividad. Pero acá se trata de juntar a todos los que tienen alguna responsabilidad y buscar una solución para que la actividad de Engler continúe.

Que no nos ocurra lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el trato a la minoridad infractora, en que el país se ha dado el lujo de mantener al margen a quienes realizaron la mayor experiencia exitosa con ese sector de la sociedad.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de Agosto de 2019.

Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el coterráneo Henry Engler (ambos nacimos en Paysandú), fuimos contemporáneos en los tiempos de CUDES (Centro Único de Estudiantes Sanduceros), y más particularmente con Walter, su hermano mayor: el Chody, también como Henry recibido de médico en Suecia, lamentablemente ya fallecido. Eran épocas de efervescencia ideológica particularmente por la influencia de Cuba revolucionaria. En la Paysandú industrial eso se vivía intensamente.

No nos hemos vuelto a encontrar personalmente, pero sí por este medio tecnológico fantástico que es el mundo actual de las comunicaciones.

Henry es actualmente por merecimientos propios una personalidad mundial en el mundo de la medicina, particularmente en la técnica de los positrones (creo no equivocarme), y tal vez por ello cobran mayor importancia sus opiniones en el plano político. Sobre ellas es que quiero abrir el debate porque las considero honestamente equivocadas.

Dice Henry:

«Carta de Henry Engler para Raúl «Bebe» Sendic que fue leída en la plaza el 28 de abril.

Querido hermano Raúl:

Te hago unas líneas con motivo de este recordatorio de tu partida hacia nuevos universos.

Aquí las cosas están, algunas bien y otras muy mal.

Acontecimientos recientes me han llevado a pensar en cuántas cosas raras nos han metido en la cabeza desde siglos y en las consecuencias que esto tiene para todos.

Empiezo con el concepto de «Patria». De niños en la escuela, nos ponían en fila y nos hacían marchar cantando una canción que decía:… «Es muy bella mi bandera, nada iguala su lucir y es su sombra la que buscan los valientes al morir» y después: «no ambiciono otra fortuna ni reclamo más honor que morir por mi bandera, la bandera bicolor». Es decir: hay que morir por la patria, que es la bandera. O está representada por la bandera. Crecimos con la idea de ser valientes y morir por la bandera. Y me he estado preguntando sobre estas cosas.

En la guerra civil española alguien escribió una canción que dice: «Dicen que la patria es un fusil y una bandera. La patria son mis hermanos que están labrando la tierra».

Esto lo escuchamos no de niños, sino de jóvenes. Cuando empezamos a dudar de lo que nos habían enseñado. Y empecé a recabar información sobre el origen de nuestra patria. Encontré que en los orígenes, un señor llamado Lavalleja (hay un departamento que lleva su nombre) le dio instrucciones a otro señor llamado Fructuoso Rivera (hay un departamento que lleva su nombre) de solucionar definitivamente el problema de los Charrúas. Mientras esos indios brutos que lo único que habían hecho bien era haber peleado con Artigas siguieran existiendo, no se podía construir una patria. Entonces el militar Don Fructuoso junto con el militar Bernabé Rivera se dedicaron a perpetrar el primer genocidio. El genocidio contra los Charrúas. Les mintieron a los indios que creyeron en ellos y les tendieron una trampa. Arrancaron en Salsipuedes y después los persiguieron por todo el territorio. Y abrieron el camino hacia la patria moderna. Patria que hoy sigue siendo para algunos, el cuartel y una bandera. Se nos ocultó el genocidio en las escuelas, porque: ¿qué importancia tenía? Eran indios. Y además con todas las calles que se llaman Rivera y Lavalleja no eran tan importantes estos hechos.

Heredamos un ejército inspirado en militares como estos. Que jamás va a reconocer que cometieron un genocidio entonces y que no reconocen tampoco el genocidio reciente que perpetraron contra gente que como los charrúas no pensaba como ellos. Genocidio contra la llamada izquierda. ¿Que importan 174 jóvenes que piensan diferente? ¿Y qué importa que la mayoría no hacía resistencia armada?

Bueno, nos enteramos recientemente que los genocidios contra quienes piensan diferente no comprometen el honor del ejército. Pero si un oficial por cobardía no defiende a otro oficial, toda la organización se sacude. Todo el sistema patriarcal está en peligro. Mentir y cubrirse es honrar a la patria. Esta manera de pensar es tan aberrante como la manera de pensar del patriarca Rivera que de paso quería matar a Artigas porque el tupamaro se comportaba como un indio charrúa. Esta mentalidad ha quedado metida, atornillada en la mentalidad de la mayoría de los oficiales del ejército.

El ejército es una organización vertical de oficiales, clases y tropa. Señores patriarcales oficiales, los intermediarios y sus esclavos. Los pobres de verdad que componen la tropa, no pueden ni deben decir absolutamente nada. No pueden opinar. Sólo deben obedecer. En los cuarteles se decía: la primera regla es que el comandante siempre tiene razón. La segunda regla es que, si el comandante se equivoca, rige la primera regla. ¿Qué tiene que ver esto con ideas de democracia? Singularmente, en este espanto, no participan ni han participado mujeres. Esto es patriarcado puro. En todas estas barbaridades: ¿Cuántas mujeres se cuentan? Y me dirán: pero es democracia, porque en Brasil, en elecciones democráticas, ganó el militar Bolsonaro, que conmemora el golpe del 64 y defiende desapariciones, torturas, violaciones ocurridas en la dictadura y detesta a los homosexuales. Antes de las elecciones un juez encarcela a Lula, su opositor. Después que Bolsonaro gana, nombra a ese juez de ministro de justicia.

¡Qué farsa! Viva la justicia, viva la democracia. Viva la patria.

Bueno, tenemos que reconocer que esta democracia viene heredada de los patriarcas. Está hecha a su medida y manera. Pero nosotros debemos tener en cuenta que una democracia que no respeta los derechos humanos, no es democracia: es una farsa. Tenemos que ser conscientes de que no se puede plebiscitar si se va a juzgar o no a criminales de guerra. Es también una farsa.

A Hitler lo eligieron democráticamente. Aunque era un racista declarado desde el comienzo. Si hubiesen hecho un plebiscito en Alemania después de la guerra, en esa democracia entre comillas, seguramente hubiesen votado no juzgar a los heroicos militares que hicieron desaparecer en el humo 6 millones de judíos.

El respeto por los derechos de los seres humanos en este planeta es el principio y el fin de una verdadera democracia. El gobierno del pueblo es para el pueblo. No es para el cuartel ni la bandera. El pueblo no puede permitir estas violaciones flagrantes a los derechos humanos ni tampoco se beneficia con la existencia de los ejércitos. Porque el fin del ejército no ha sido proteger a los ciudadanos, sino las guerras, los exterminios. Y me dirán: pero han ayudado en las inundaciones. O en los incendios. Y yo pregunto: ¿necesitamos un ejército con oficiales y con esclavos para eso?

¿No podemos encontrar medios más baratos y menos peligrosos para movilizarnos cuando hay catástrofes naturales?

Creo que es hora de pasar el ejército a retiro y no confiar en las democracias donde los derechos humanos rigen solo para los que deciden.

¿Para qué queremos un ejército?

Considero que no reconocen sus hechos de guerra, son unos miserables cobardes. Y los que los protegen igual. No son valientes, no tienen honor. Esto no tiene vuelta. Como sé bien que piensas como yo en este punto, lo comento aquí para todos.

Para no aburrir a nuestros compañeros del alma, no te cuento aquí sobre el drama de la contaminación. Que es otro tremendo capítulo. Espero contarte cosas positivas en la próxima. Pero ya lo positivo es que estemos juntos para analizar cosas y hallar soluciones.

Te mando un entrañable abrazo de universo a universo.

Henry».

Mi reflexión:

En mi vida he tenido el privilegio de «matear» e intercambiar opiniones en su momento con Raúl y con Alberto, hermano mayor de Raúl, dirigente militante trotskista en cuya casa en Paris, falleció Raúl. Por supuesto que con Alberto llegué a coincidir en la militancia que tenía puntos de contacto con la que desarrollaba Raúl pero también puntos importantes de discrepancia, particularmente sobre el carácter del capitalismo y la lucha armada.

En esta carta de Henry reaparecen particularmente los puntos discrepantes y tienen que ver nada menos que sobre el rol de las fuerzas armadas.

«¿Para qué queremos un ejército?», se pregunta Henry, como si los seres humanos, las sociedades tuvieran la posibilidad de elegir, más aún en este plano de interrogarnos, que no compartimos, tal vez sería más coherente preguntarse ¿para qué queremos capitalismo?.

Sabemos y si no deberíamos saberlo, que los modos de producción se suceden incorporando en su desarrollo a cada vez más sectores y superficies en el planeta; como los seres humanos nacen, se desarrollan y declinan, el capitalismo como modo de producción predominante tiene hoy claramente marcados sus límites, contrariamente a lo que dicen la mayoría de los economistas que están a su servicio. Es sobre eso que hay que poner al acento para que el mundo pueda transitar la transición en paz, cuando los desarrollos de las guerras en varios puntos del planeta amenazan la generalización y por consiguiente la catástrofe, uno de cuyos capítulos es la contaminación. Es el negocio de la industria de la guerra que da oxigeno a la asfixiada predominancia de la economía capitalista y le hace pensar en su renacer, una especie de opio en el peor sentido de la palabra, cuando lo que necesita para el bien de todos es morir en paz.

Es más, Mujica en la ONU (septiembre 2013) comenzó a transitar este camino, en que encaró el análisis de medidas universales que efectivamente son las que humildemente pienso la humanidad debe transitar, salvo que se demuestre lo contrario y empecemos a buscar otras soluciones que a mi criterio van por un camino equivocado o en definitiva no son soluciones.

No sé la razón de porque Mujica no ha vuelto sobre el tema, aunque en tu carta a Raúl podría estar una de las llaves, la de que en sus viejos compañeros el camino sigue siendo el de la confrontación de sistema contra sistema, que tuvo su auge en el stalinismo y en la derrota en su momento de las ideas de Lenin; en él aparecen ante la opinión pública como los gladiadores de una época en que los yanquis luego de su derrota en Cuba pudieron estimular las confrontaciones. Que servía a su estrategia, la de EE.UU. de estimular movimientos guerrilleros para desarticular la acción social y a la vez organizar la represión para la que reservaban su inserción en las fuerzas armadas de las distintas naciones y la Escuela de las Américas. Una verdadera pinza organizada sobre la base de la táctica del aborto. Analizaban que la tendencia de los pueblos a avanzar socialmente era inexorable, con esta táctica trataban de abortarla.

No hay dudas que para un científico muchas veces el insistir por el camino equivocado significa entre otras cosas el que en su experiencia piensa que el análisis no está terminado. Y no discutimos el derecho a hacerlo. Pero en este caso no se trata de eso como lo demuestra el discurso de Mujica en la ONU, sino el temor a transitar el camino de la ciencia en el terreno político del cual tanta necesidad tiene hoy la humanidad cuando el capitalismo está llegando a etapas cruciales y de enorme peligro para la humanidad toda. La propia situación política interna de EE.UU. con el crecimiento de las ideas socialistas es una demostración de ello. Ya no está lejano el día en que veamos al pueblo de EE.UU. crecer socialmente y a darle un nuevo vigor a las ideas de los maestros del socialismo.

No me niego a analizar el tema militar, pero sería una pérdida total de tiempo sino lo vinculamos a la etapa actual del modo de producción predominante y su crisis y someter a la sociedad uruguaya a un debate en el cual hay puntos para avanzar ya hoy y hay que hacerlo, pero el transcendente e importante es el otro, el programa de la transición que fue el que insinuó Mujica en la ONU, sobre el cual ni él ni su grupo han vuelto.

El mismo tipo de diferencia hemos tenido cuando antes se afirmó, en un acto público, que el modelo cooperativo de producción libera al trabajador del patrón, dando una visión equivocada sobre la predominancia global del modo de producción capitalista que hacen a esa liberación absolutamente inocua, si bien coyunturalmente muchas veces es necesario recurrir a ellas y a las estatizaciones, con miles de dificultades (Envidrio, Funsa, etc. etc.), para no dejar en la calle a los trabajadores. De lo que se trata es de ayudar a la humanidad a superar este modo de producción para entonces si engarzar a las cooperativas con el nuevo modo de producción como en su momento lo analizara magistralmente Federico Engels.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de Mayo de 2019.

Octubre.

Octubre.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Ley Orgánica 1958-2018.

Cuando se rememora los números redondos atraen. Estamos a 100 años de la reforma universitaria de Córdoba, a 60 de la Ley Orgánica de la Universidad de la República.

Cuando se cumplían los 50 años me tocó participar en Paysandú en un evento para valorar el hecho. Permítaseme recordar lo que en ese entonces opiné:

A 50 años de la Sanción de la Ley Orgánica de la Universidad de la República.

15 de Octubre 2008. Paysandú.

Intervenciones de Jorge Molinari en el marco de un paneo entre las distintas generaciones, cuando la aprobación de la Ley en 1958, y posteriores.

En primer lugar el agradecimiento a todos, el agradecimiento por la invitación.

No es nada sencillo el tema, porque el problema no es solamente dar testimonio, sino ubicar el testimonio, lo cual es complejo.

En una tarea como ésta lo más importante es aumentar todas las dudas, tratar de que esto sirva para que después se siga investigando, analizando.

La presentación que se ha hecho ha sido excelente (por parte de la directora de Cultura de la Intendencia Municipal de Paysandú Profesora Nelly De Agostini). Lo único que agregaría para ubicarlo en el tiempo actual y después hablar del 58, es que el sistema social que predomina en el mundo es el sistema capitalista.

La característica esencial de este sistema es la de ir de crisis en crisis, cada vez mayor. Y resolver los problemas a través de esas crisis, y desarrollarse nuevamente.

El Ing. Grompone dice en el libro «La danza de Shiva» que el primer acelerador de materia era muy pequeño, ahora cada vez son más grandes, el último que se probó en Francia tiene 27 kilómetros de extensión.

Grompone dice que probablemente el último acelerador de materia tenga el tamaño de la tierra.

Bueno con las crisis pasa lo mismo. Entonces esto que se presentó, hay que presentarlo en el cuadro de dos tremendas crisis: la de 1929 y la de hoy, que probablemente sea más grande que la de 1929, y que recién empezamos a transitarla.

Porqué digo que la comparación hay que hacerla con 1929 y el día de hoy, porque en el 58 nosotros todavía vivíamos el enfoque nacional. Hay soluciones nacionales, la Universidad tiene cabida nacionalmente, todo se puede resolver en el marco nacional. Pero ya el mundo luego de la segunda guerra mundial había inaugurado una revolución, que fue de derecha, pero que fue una revolución, que es el nacimiento del neoliberalismo.

Nosotros en el 58 todavía no estábamos enterados del neoliberalismo, no había llegado, no había copado, lo que después fue. Se veían todos los indicios, como está marcado en la intervención inicial de la Directora de Cultura, en la actividad económica, pero no estaba asumido todavía que el desarrollo empresarial multinacional iba a copar el sistema, como lo está copando hoy.

El neoliberalismo rompía todas las barreras nacionales o tendía a romperlas para instaurar un desarrollo en el conjunto de la humanidad.

Eso determinó, por ejemplo, algunas conquistas, que en el Uruguay regían desde el período de Batlle y Ordóñez, la seguridad social, leyes de toda naturaleza, con un desarrollo económico armónico, con contradicciones pero armónico en general; el Uruguay le debe hoy mucho de lo que tiene a ese periodo histórico.

Ese proceso que fue armónico nacionalmente tenía cosas como la seguridad social, mi padre que era carpintero había hecho tres años de escuela, nos decía a nosotros: el que no aporta a la seguridad social es un delincuente la seguridad social es una necesidad de la sociedad, estaban adquiridos esos conceptos.

En el año 58 eso empieza a retroceder, y entonces hay que ubicar el proceso del 58 comprendiendo dónde estábamos. Nosotros creíamos que la Universidad podía ser un centro y resolver los problemas. Y que el Estado podía resolver los problemas. Estamos hablando de 1958, aún no había triunfado la revolución cubana, y había fracasado ya estruendosamente y terriblemente la revolución española. Pero había triunfado la revolución china y se producían procesos en todo el mundo.

El estatismo se superaba en lo que en el período a principios de siglo Batlle y Ordoñez –que no era estatista señalaba que era necesario socializar, pero por ahora debemos desarrollarnos nacionalmente, decía. Seguía además muy atentamente los procesos mundiales. Batlle y Ordoñez opinaba sobre la revolución rusa, sobre Lenin.

Nosotros en el 58 pensábamos que podíamos tomar el cielo por asalto. Lo pensábamos honestamente. Entonces en Paysandú en el año 58, yo ya estaba en la Universidad en Montevideo, pertenecía a la Federación de Estudiantes del Interior (FEI), con el hoy arquitecto Rubens Stagno, el 9 de octubre de 1958, dimos una conferencia a los padres de los alumnos en momentos en que el centro de estudiantes (CUDES) había resuelto ocupar por primera vez en la historia de Paysandú el Liceo Departamental, en defensa de una Ley Orgánica para la Universidad de la República.

Eso se concretó el 9 de octubre y se hizo un acto en la puerta del Liceo Departamental al cual asistió todo Paysandú, porque era un hecho nuevo, insólito, en defensa de la Ley Orgánica para la Universidad y fue una manifestación obrero estudiantil. Tiempo atrás y de manera imprevista recuperé la grabación de ese acto, del cual entregué copia a la Universidad, donde participaron Betty Smucler por los estudiantes magisteriales, César Spath Britos por FASAP, que era un sindicato de la Central Sindical vinculada al Departamento de Estado, que era a su vez Director Técnico de la selección departamental de fútbol de Paysandú, hecho no menor.

Carlos Cerrudo por el Centro de Estudiantes Artigas (perteneciente al Liceo Nocturno que funcionaba en el mismo edificio del Liceo Departamental), Luis Mussio por Cudes, Saúl Pérez Gadea, como profesor, Fernando Castro de Comepa por el Plenario Obrero-estudiantil, yo hablé como delegado de CUDES en la FEI, Héctor Mayea por CEA, y el Dr. Pablo Zunín Padilla por los padres de los alumnos.

Como se imaginarán la asamblea de padres terminó en un tumulto. Porque había padres que apoyaban la ocupación y padres que se oponían. Entonces nosotros llamábamos a la calma… había insultos…

La reunión siguiente, de padres, se hizo en este local, entonces Ateneo de Paysandú, y también terminó en un tumulto.

Ahora porqué digo todo esto, y yo me caracterizo por ser polémico, yo creo que la polémica sirve en la medida que sea educada, que sea culta, respeto entre quienes debaten, no hay otra forma de avanzar. Hoy por ejemplo nosotros nos aprestamos a nuevos desafíos; hay quienes dicen: le dan una computadora a los niños y no le dan de comer. En mi época el Estado daba todos los útiles, los textos, todo. Si hubiera existido la computadora, también la hubiera dado. Ahora ¿porque no dar una computadora y dar de comer? Hacer las dos cosas, ¿porque contraponer?, si el mundo avanza en forma gigantesca por todos lados, si es necesario nutrirse de todo el conocimiento, porque en última instancia para la Universidad de la República su deber es conectarse con todo el pensamiento existente en la humanidad. No tiene límites y es poder hacer la investigación más profunda desde todo punto de vista. Hoy esa necesidad tiene dificultades, a pesar de que hoy los adelantos técnicos son impresionantes. Nunca como ahora contamos con elementos para vincularnos con todo el mundo.

No está permitido decir no conozco tal cosa. Hoy se va a Internet y se conoce y se tiene acceso. Lo que sí está permitido es decir: esto no lo entiendo, vamos a analizarlo, vamos a estudiarlo.

Por ejemplo: la crisis económica de hoy ¿se entiende?, ¿alguien la entiende?, muchos dicen «esto es una catástrofe». Yo opino al revés, yo opino que ésta es una gran oportunidad que tiene la humanidad para hacer un giro sustancial. Fundamental en la historia del mundo; hoy se puede cambiar la historia del mundo si hubiera la voluntad política de incidir en los grandes centros de decisión del mundo. ¿Existe esa posibilidad?: sí, ¡claro que existe!; el problema es cómo se juntan esas voluntades.

La Universidad de la República tiene fundamentalmente la necesidad de juntar a la gente y vincularla al conocimiento.

En esta última edición del día lunes en la contratapa de la La República hay una nota de la Doctora Constanza Moreira que se las recomiendo fehacientemente porque es excelente. Habla de los problemas de la Universidad, del rol de la Universidad, cómo conocer a la gente, como llegar a la gente, como vincularse con ella. Nosotros estamos hoy en una situación mucho más complicada desde el punto de vista social, que en el año 58, a pesar del gobierno de izquierda, con el gobierno de izquierda.

La fractura social se sigue desarrollando y sigue aumentando, no es culpa de este gobierno pero se sigue profundizando. Sigue aumentando en todas partes del mundo y la respuesta a la fractura social es la organización de la gente.

Nosotros en el acto del año 58 dimos una demostración de querer unir a la sociedad, de que todos opinaran. Cuando escuchen la grabación van a ver la polémica que hay, que hay diferentes opiniones y eso es muy válido, tiene valor desde el punto de vista de la sociedad y de la gente.

El año 1958 no fue el ombligo del mundo, fue en cierta medida un quiebre, pero todo lo del 58 está replanteado hoy, absolutamente todo. Mejores condiciones tenemos probablemente hoy, mayor experiencia, pero estamos en un panorama extremadamente complejo en la medida que la Universidad no puede resolver los temas que la afectan directamente y que son los que afectan al país y que son los que están afectando al mundo.

Yo insisto: para actuar en beneficio de la humanidad. Probablemente tendremos sorpresas en que algunos jefes de Estado se les ha dado por estatizar la banca, han tirado al diablo todo lo que han aprendido y recurren a lo que pueden.

Nosotros también tenemos que recurrir a lo que podamos pero en beneficio de la gente y con la gente, ése fue el espíritu del 58.

Gracias.

Luego en el transcurso del intercambio:

¿Cómo era el liceo departamental en el año 58, y cómo era antes del 58? En un momento determinado, en el 56 ó 57, la Dirección del Liceo estaba ejercida por el Arquitecto Óscar Garrasino, y cuando se funda CUDES, Centro Único de Estudiantes Sanduceros, que pretendía nuclear a todos los estudiantes, existían cinco periódicos estudiantiles que salían semanalmente con distintas orientaciones.

A raíz de esto, el CUDES, sin coartar a ninguno de los cinco, editó un periódico que resumía a todos ellos. El Director de ese periódico que se llamaba Lucha Estudiantil era Fernando Baccaro. Era un periódico de izquierda. Reflejaba todos los sentimientos generalizados.

Además, las campañas electorales de las agrupaciones se hacían con propaganda mural adentro del liceo, propiciada por el propio Director del Liceo que encontraba eso como un hecho natural, normal y sano de los estudiantes. Nosotros nos sentíamos dueños de la casa de estudio. Además, teníamos alguna generación de profesores, entre ellos estaba el padre del compañero Molinolo (aquí presente), Carlitos Estefanell, Saúl Pérez Gadea, seguramente me voy a olvidar de un montón, pero por ejemplo el caso de Manuel Martínez Haedo, que redactó con nosotros el Estatuto del Centro de Estudiantes. Recuerdo que Martínez Haedo era presidente del Club Paysandú, y comenzaba las clases diciendo: «hay que leer Marcha, hay que leer El Manifiesto Comunista». Algunos se asustaban cuando el profesor aconsejaba determinados textos.

Recuerdo el caso de Demócrito Beceiro, que era considerado un hombre conservador, que decía a los estudiantes: «ustedes tienen que leer los diarios, todos, leer las noticias, comentarlas». Había una actividad importante, y éstos son hechos.

Al finalizar:

Hay que tener en cuenta que nunca, nunca hubo en la historia de la humanidad un desafío como el que está planteado ahora; nunca lo hubo. El problema no es para los jóvenes, es para todos. Los más veteranos podemos aportar experiencia pero el que tenga la receta de lo que hay que hacer miente.

Tenemos que trabajar entre todos y ver qué es lo que se puede hacer. La característica de las crisis, y yo insisto mucho en el texto del Ingeniero Juan Grompone «La danza de Shiva», la explotación del hombre por el hombre no fue una necesidad de la historia, fue un camino que tomó la humanidad. No tuvo porqué ser así pero fue así, y hasta que no se agote ese proceso, no va a cambiar.

Pero estamos en una etapa de agotamiento de las relaciones humanas en la cual la explotación del hombre por el hombre entra en conflicto en cosas absurdas, pero entra en conflicto.

A principios de siglo XX, una mujer dijo «socialismo o barbarie». Fue Rosa Luxemburgo. En ese momento, en plena primera guerra mundial, veía que el sistema iba a originar una masacre, y así fue. Luego, vino la segunda guerra mundial y nuevamente otra masacre.

Vamos de crisis en crisis, pero ahora, a diferencia de esas etapas de la historia, es mucho más grave la situación, es más compleja, los desafíos son más grandes y la creatividad tiene que ser mucho más grande.

El otro día sostenía un debate con un profesor de historia que no admitía que el socialismo pudiera surgir pacíficamente. Creo que está profundamente equivocado, porque el avance tremendo que tiene hoy la humanidad da para cambiar rápidamente de un sistema a otro, en el mundo, más allá de la amenaza permanente de la guerra.

Nosotros contamos la historia del 58, la del 68, la del 83, y nos solazamos con lo que hicimos, eso no resolvió la gran fractura que existe en la sociedad. Nosotros tenemos hoy armas para hacerlo.

Refiriéndose a la crisis del 29, mi padre me decía que siempre iba a haber gente que se muriera de hambre. Bueno, hoy podemos decir que la humanidad puede abastecerse absolutamente toda, se puede satisfacer las necesidades de toda la gente. El problema es cómo se organiza.

Hay una acumulación tan grande de dinero que el capitalismo comete las atrocidades más grandes.

Algunas personas han explicado el problema técnico de la crisis en Estados Unidos, pero no es un problema técnico. El capital necesita invertirse y de lo contrario especula y se corrompe y necesariamente entra en crisis.

Me imagino el problema que debe tener hoy el Ministro de Economía Álvaro García con la plata que está entrando en el Uruguay. Está entrando millonada de dólares. ¿Pero en qué lo invierte con ganancia? Porque otra cosa sería repartirlo entre la gente, pero eso no se puede hacer, o se podría hacer si cambiaran las reglas de juego a nivel universal.

Entonces los desafíos de hoy a nivel universitario, sindical y político son más graves que los nuestros en el 58. Los jóvenes tienen que sentir que tienen el apoyo de los veteranos para hacer una tarea de participación mucho más activa, mucho más dinámica y que además no tiene fronteras.

La participación hoy no tiene fronteras. Compañeros: yo saco hoy vía electrónica un texto y lo mando donde sea y me contestan de la otra parte del Planeta. Hay un intercambio permanente.

El Presidente de la República es oncólogo y si mañana vienen científicos de China y le dicen que un problema vinculado con la especialidad se resuelve de determinada forma no va a esperar a que primero se descubra en su país. Esa apertura universal que tuvieron los grandes hombres, por ejemplo, José Artigas tenía medios rudimentarios comparados con los actuales, pero cuando lo encerraron y no tenía recursos, no lo dejaban comerciar ni cobrar impuestos, organizó a los corsarios y salió a ganar los mares del mundo. Murió en 1850 y en 53 seguía llegando la plata de los corsarios a la Banda Oriental.

Hoy necesitamos cabezas abiertas al mundo, a un mundo en plena crisis. Tenemos bases para hacerlo, los jóvenes van a recoger las experiencias que pudimos haber dejado, aunque no se reúnan, como va a llegar al proletariado y a la sociedad norteamericana lo que ha hecho todo el mundo: cambios sustanciales.

Yo tuve un intercambio de correo electrónico con Henry Engler, lo relaté en alguna oportunidad. Fuimos contemporáneos en el Liceo; le dieron un premio en Estados Unidos y sacó una carta diciendo que a ese país no iba. Le envíe un mail diciéndole: «estás equivocado, vos tenés que ir a Estados Unidos. Que te echen es otra cosa. Pero tenés que ir porque en Estados Unidos hay gente como nosotros que va a defender lo que defendemos nosotros».

Los universitarios uruguayos tenemos que buscar la relación.

No tenemos que desalentarnos pensando en que aquello fue algo impresionante, tiene que servir para alentar.

Carlitos Estefanell, Profesor del Liceo Departamental de Paysandú, que nos alentaba a sacar periódicos estudiantiles, permanentemente nos daba consejos de cómo escribir un diario, un periódico, hacer una nota. Hay que expresarse, comunicarse, vincularse. La crisis es más grave, pero hay más y mejores medios.

Jorge Aniceto Molinari.
Paysandú, 15 de Octubre de 2008.
(Texto recuperado el 4 de Octubre de 2018).