Perlas del debate.

Perlas del debate.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sé compañeros que hay una gran preocupación luego de lo que viene ocurriendo en particular en nuestra América. Se trata de no retroceder, pero eso no nos puede llevar a no razonar donde estamos parados. La crisis que vive la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y se agrava.

El economista Javier de Haedo actual técnico del Partido de la Gente en Uruguay ha propuesto frente al déficit fiscal, el aumento del IVA. Hay que debatirlo mostrando que la sociedad tiene otras posibilidades y no precisamente en la que propiedades productivas pasen a manos del Estado. Lo que noto es que en la izquierda hay resistencia a discutir un sistema impositivo que vaya más allá de las fronteras o a hablar de gravar los actuales emprendimientos.

En esto último probablemente existan formas impositivas mejores que las actuales, sin duda, pero hemos vivido en un país donde las inversiones producto de la evasión fiscal del vecino han tenido un rol predominante. Trump se amuralló y su economía ha crecido un 3,5%, Cristina Fernández propone que Argentina haga lo mismo. Se entiende que esto puede ayudar a ganar una elección pero que es suicida. ¿Cuál es la alternativa?: aprovechar el comando mundial de la economía que se desplaza a China y abrir al análisis de lo mejor de la humanidad para convertir las inversiones en una palanca que termine con la pobreza en el mundo. Libertad de planificación por encima de las fronteras nacionales, una medida monetaria única y universal. Que los impuestos sean sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, el trabajo y las pensiones.

Agarrar el Poder Ejecutivo hoy en cualquier país del mundo es una brasa ardiente, por eso la derecha aspira al control y a bajar los beneficios de la gente pero no tiene ni una puta idea de cómo hacer para solucionar los problemas actuales.

Un debate televisivo:

El sistema electoral uruguayo establece que haya una primera elección no obligatoria para los electores, si para los partidos donde estos eligen su candidato único por lema partidario.

En este caso el debate fue entre un precandidato del Partido que está en el gobierno y uno de los partidos de la oposición, tampoco mayoritario.

Más que un debate que sirviera para analizar la postura de cada uno y que tuvo las limitaciones que analizamos de acuerdo a nuestra opinión, el mismo pudo realizarse porque servía a los contendientes en la lucha interna de sus partidos.

Si a esto agregamos los intereses de la empresa de televisión que los realiza y que tiene su propios intereses, llegamos a la conclusión de que hay una omisión legislativa y que existen propuestas aún no consideradas.

Debatieron en un escenario armado por canal 4, Ernesto Talvi –economista–, el candidato más preparado de la derecha, que no quiere decir que la derecha lo elija en definitiva como su candidato, con Oscar Andrade –dirigente obrero del gremio de la construcción– uno de los más destacados de la nueva camada del movimiento obrero uruguayo. Talvi arremetió con la batería de argumentos en los cuales el capitalismo es un dato de la realidad y los efectos de la crisis son responsabilidad de los que gobiernan. Pero con un claro deslindamiento de lo que habían sido las administraciones anteriores al Frente Amplio, le es un lastre muy pesado y Andrade se lo marcó con lujo de detalles y desarrollando con brillo los avances en estos años. No le correspondía a Andrade desmentirlo pero lo que más me dolió es como se miente sobre la crisis del 2001-2002 en la que Talvi estuvo involucrado como lo muestra claramente el libro de Claudio Paolillo, –«Con los días contados»–, a pesar de que el libro miente en el mismo sentido. El mérito del Presidente Jorge Batlle en medio de la debacle originada en la crisis Argentina pero en la que Uruguay veía pasar los dólares por sus instituciones financieras hacia los paraísos fiscales, fue la de perdido por perdido –Fernando de la Rua, ya había renunciado a la Presidencia de Argentina, el libro analiza que aquí en el Uruguay se iba en el mismo camino confiar las negociaciones con el FMI en un dirigente sindical de AEBU, (gremio bancario) Juan José Ramos, que con Alejandro Atchugarry –como Ministro de Economía, formaron un gran equipo y negociaron una salida lo mejor posible para la gente.

En síntesis el debate televisivo mostró en qué situación estamos, en la que el futuro necesita de un programa que hoy no existe y el pueblo uruguayo necesita defender lo que ha conquistado.

Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de aquel Batlle sin analizar que significaba. Era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Por otra parte hay una falsa percepción en la sociedad sobre donde está radicado el gobierno del mundo, la izquierda no ayuda en precisamente en lo que debería ser su papel histórico: incorporar los aportes de la ciencia para que la sociedad pueda resolver conscientemente sus problemas.

La predominancia de este modo de producción está llegando a sus límites y necesita de una revolución para transformarse, para transitar a un modo de producción superior y para ello necesita ideas, que ya existen pero que aún no predominan porque el modo de producción que está llegando a sus límites hasta ahora ha logrado encapsularlas ideológicamente en una suerte de gobiernos estatales.

En 1916 Lenin escribe: «El imperialismo fase superior del capitalismo» donde analiza como el gobierno de la economía se iba desplazando hacia los conglomerados empresariales multinacionales. Luego de la segunda guerra mundial y del fracaso de Lord Keynes de imponer una unidad monetaria universal, el centro del capitalismo se desplazó del Reino Unido hacia EE.UU. ahora la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que se expresa claramente en el creciente e imparable endeudamiento junto con el aumento exponencial de los paraísos fiscales, lo que hace que el centro del capitalismo se esté desplazando hacia China y su entorno. China gobernada por el Partido Comunista y convertida en líder del libre comercio, mientras EE.UU. en una crisis muy intensa amuralla su economía contra todas sus tradiciones y consigue un aumento del 3,5% de su PBI. A su vez Putin informa públicamente que las reservas en dólares en Rusia son de 500.000 millones de dólares.

Estas son cosas fundamentales que hoy en la izquierda no se discuten y se aceptan conceptos de desarrollo nacional que son irrealizables sino están planificados a nivel universal. Mujica hizo un intento en la ONU en setiembre del 2013, pero luego se replegó totalmente.

Se lo escuché a un hombre de ciencias: «En la ciencia se puede errar, pero se sabe rectificar».

«Los científicos solemos reconocer al arte y a la creación artística la capacidad de fantasear ilimitadamente con la sola condición de que tales fantasías satisfagan nuestros gustos, nos provoquen placer, enriquezcan nuestra condición humana y sean reconocidas desde el principio como tales fantasías. En política, desgraciadamente, algunas fantasías han sido admitidas como verdades y han costado muy caro».

Este es el desafío y no otro.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de
Junio de 2019.

De 1999 al 2019.

De 1999 al 2019.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Para las elecciones nacionales en Uruguay del año 1999, AEBU1 dio forma a un documento sobre la situación del sistema financiero al que llamó «sistema financiero un asunto de Estado» y con él hizo una intensa campaña de difusión ante los candidatos, ante la sociedad y sus Instituciones representativas.

Tal vez el resultado más importante de esa campaña fue que el Cr. Enrique Iglesias, en ese entonces Secretario General del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) invitó a las autoridades de AEBU a exponer su posición ante el Directorio de esta Institución en Washington y también ante autoridades del Banco Mundial. Era un hecho nuevo, no acostumbrado, inusitado, que el gremio bancario se había ganado por la responsabilidad de sus dirigentes y por los antecedentes del propio gremio en su actuación cuando la crisis de 1965 (quiebra del Banco Transatlántico), en ese tiempo con la conducción de un núcleo destacado de dirigentes entre los cuales se distinguía Carlos Gómez, el flaco Gómez como lo conocíamos, en una huelga que fue del 22 de abril al 11 de Mayo de ese año, logró defender a los trabajadores y a los ahorristas; culminó con una ley que aprobó el Parlamento Nacional, un verdadero triunfo social.

Además el rol de AEBU y del gremio bancario en los años de la llamada dictadura cívico-militar fueron ejemplares, tal vez porque el prestigio ganado en la resolución de la crisis financiera de 1965, le daba credenciales que a los fascistas les era difícil ignorar, reflexionamos que esto sería muy bueno y necesario para un material a recopilar y dar forma por parte de los historiadores, para entender lo que realmente pasó en el país. Pendiente además en el aprendizaje de las nuevas generaciones.

Ya en 1999 y con la experiencia anterior, los nubarrones de una crisis del sistema financiero preocupaba a todos. AEBU realizaba particularmente a través del principal dirigente del sector de la banca privada un cuidadoso monitoreo de la situación. Juan José Ramos como antes Carlos Gómez tenían un dominio, un conocimiento profundo y completo del sistema en donde le tocaba a actuar a su gremio.

Ante la invitación del BID viajaron a Washington este dirigente: Juan José Ramos, el Presidente del sindicato Eduardo Fernández, el Presidente del sector Banca Oficial: Ángel Peñaloza, un asesor, el Cr. Julio Fornaro, Gustavo Weare y Leonardo Di Doménico, como representantes de las corrientes de opinión minoritarias en el Consejo Central de ese entonces, manteniendo el criterio histórico del sindicato de que todos estuvieran representados y comprometidos con los pasos que el gremio daba.

El hecho no pasó desapercibido aún cuando la prensa no lo reflejó. Pero el espaldarazo que la dirección del BID dio a AEBU, permitió sin dudas que el sindicato estallada la crisis del 2002 y con el aval del Presidente de la República (a pesar de la gravedad de la crisis y de la imprevisión del Gobierno, fue una suerte para el país que el Presidente fuera Jorge Batlle, pues ante la posibilidad cierta de su renuncia y el de avalar la acción de un sindicalista, prefirió esto último) y el timón en economía de Alejandro Atchugarry tomara directamente las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y condujera la crisis salvaguardando los intereses de trabajadores y ahorristas a la vez que permitiera al país continuar sin quiebre con su vida democrática, que en el 2005 ya significaría un cambio de enorme trascendencia.

En el 2002, las crisis que se venía produciendo tenía determinados epicentros y la tarea de los organismos financieros internacionales era conjurarlas, y dependía del carácter de las negociaciones que sus consecuencias fueran asimiladas por sectores menos pudientes de la sociedad. La banca y los banqueros se reacomodaban y seguían su camino, en medio de las desventuras de la gente.

Cuando AEBU hace el documento que mencionamos en 1999, apuntando a las elecciones nacionales, era evidente la preocupación porque el grueso del ahorro nacional marchaba hacia el exterior sin lograr una política de inversiones en el país, y en esos eventos tenía un peso enorme la evasión y elusión impositiva que tenía su origen en Argentina y venía por refugio o por una posible escala por Uruguay, con otro destino: los paraísos fiscales.

Algo ha cambiado para bien en nuestro país, no así en la Argentina, lo que es sin duda un elemento de preocupación.

Hoy a casi 20 años la situación tiene en principio en el Uruguay una base distinta, hay inversiones y un ahorro con respaldos que no existía en ese entonces. Pero… la crisis es sustancialmente diferente y amenaza a todo el sistema, lo que se llama la generalización de las incertidumbres.

La crisis actual es infinitamente más grave que la que se vislumbraba en 1999, con una característica muy particular y es que detectado un foco inmediatamente corren los organismos financieros internacionales a tratar de paliar la situación, y con ellos hoy el análisis profundo del sistema está prácticamente bloqueado. Los ejemplos actuales de Francia y Argentina son más que ilustrativos.

Hay una permanente acumulación de desequilibrios, con el agravante de que quienes los analizan, se autoimponen un límite que inexorablemente también los bloquea.

Eso también está pasando en AEBU, claro se nos podría decir que la diferencia es que hoy ya no alcanza con analizar «lo nuestro». Es necesario tener un enfoque universal que la izquierda y el movimiento popular han ido perdiendo con el triunfo en su seno de las corrientes estatistas que se inició con la derrota de Lenin en 1924.

Los «chalecos amarillos» en Paris son un síntoma, no son un programa. Ahora no son sólo ellos, también en última instancia, el propio Trump, o Bolsonaro también lo son.

Macri por ejemplo, sin tanto escándalo utilizó lo que ya se venía realizando con el dólar «blue», para bajar radicalmente el valor de los salarios y la pensiones atribuyéndoselo a un avatar de la economía y no a una medida premeditada que hizo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres y numerosos.

AEBU en 1965 y en 1999, trabajó una salida con la sociedad uruguaya que ya contaba con una centralización sindical y política que fue gestando instrumentos muy potentes que hacen de nuestra sociedad un ejemplo.

Sin embargo, es imprescindible romper el bloqueo ideológico y comenzar a elaborar salidas que ya no alcanzan con el marco de las fronteras nacionales. Necesitan ser planteadas al mundo.

Todos sabemos que las emergencias que atienden hoy los desequilibrios van a llegar a un punto en el mundo en que su gestión va a ser infructuosa.

No somos agoreros de la catástrofe. Por el contrario, estamos convencidos de que organizada la voluntad política las medidas programáticas a adoptar y en medio de un formidable avance tecnológico se van a poder instrumentar rápidamente.

Pero así como en 1965 y 1999, se trabajó la voluntad política y alcanzaba con los marcos nacionales, hoy es necesario que lo que en 1999 tuvo su eco en el BID dirigido por el Cr. Iglesias también lo tenga a nivel de propuesta en todos los organismos multinacionales.

Tómese esto desde la modestia de mi opinión como un llamado a la acción, siguiendo la trayectoria de aquellos gigantes del sindicalismo como fueron Carlos Gómez y Juan José Ramos.

Y también como un reproche hacia los historiadores que en AEBU, los hay y muy buenos, que están en mora en la realización de trabajos que relaten estos acontecimientos, para abonar los desarrollos que necesariamente tendrán que venir y necesitan de la compresión más plena de lo vivido.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de Diciembre de 2018.

Nota:

1AEBU, gremio en Uruguay de los trabajadores del sistema financiero, integrante activo de la Central de Trabajadores desde su fundación en 1966.

El relato…

El relato…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Todos los acontecimientos que la humanidad ha vivido, y las proyecciones para el futuro en todas las ramas del conocimientos humano necesitan de registros, hoy muy favorecidos y enriquecidos por el avance de la tecnología. Esto constituye una ciencia muy importante, y como tal se le trata a nivel de cátedra universitaria.

En política adquiere aún una importancia mayor y no son pocos los hechos de enorme importancia para la historia humana que aún tienen documentación insuficiente.

Tal vez sea por eso que Lenin tenía especial cuidado en documentar cada uno de sus pasos y hoy tenemos 55 tomos de sus obras que hicieron el milagro de pasar a través del stalinismo, que brindan la posibilidad de analizar cada uno de los episodios de la primera revolución socialista triunfante. Hay una historia documentada durante la vida de Lenin, y otra posterior que ya pertenece al secretismo. Como si esto fuera un mojón distintivo, que lo es, entre una etapa y la otra.

Ahora esto se ha dado en forma solapada en todos los países del mundo. En el Uruguay, por ejemplo, sus partidos políticos, las instituciones sindicales, han registrado de alguna manera, tal vez no lo codificada que exigiera, cada uno de sus pasos, la documentación existe. El Frente Amplio, la CNT, ahora el PIT-CNT, y cada uno de los partidos y sindicatos han tratado de hacerlo. Tal vez un debe y no menor, es que, Juan José Ramos, Alejandro Atchugarry y el propio Jorge Batlle, no hayan dejado un registro relatando la crisis del 2002, por lo que sobre ella hoy tenemos historias que para nada se ajustan a la realidad, la falsean.

Un debe para nuestra AEBU (Asociación de empleados bancarios del Uruguay) que previo a la campaña electoral de 1999, elaboró un documento para ese evento: «el sistema financiero un asunto de Estado», que motivó que el Secretario General del Banco Interamericano de Desarrollo, Contador Enrique Iglesias, invitara institucionalmente a AEBU a hacerse presente en Washington ante ese organismo y ante el Banco Mundial. Era claro que a todos preocupaba la crisis que se avecinaba en esta zona del mundo. La crisis se desató en Argentina y arrastró a nuestro país, AEBU y Juan José Ramos, en particular, tuvieron un rol fundamental en la elaboración negociada de la salida.

¿Que estamos sugiriendo?: que ante la magnitud de los disparates que se han dicho sobre esos episodios y cuando las tormentas de nuevas crisis acechan al mundo y a la zona, sería de una importancia enorme rescatar y publicar ordenadamente cada uno de los episodios vividos en aquella oportunidad. Por suerte historiadores abundan, la dificultad está en valorar crudamente los hechos tal como fueron en la realidad.

Lo mismo ocurre con el movimiento tupamaro, lleno de libros, y películas, pero carente de un registro de cómo se decidieron los hechos. Los propios organismos oficiales, los servicios de EE.UU. actores fundamentales en los hechos entre otros, guardan celosamente documentos que en algún momento van a servir para desvelar algunas incógnitas como la planteada por el ex Presidente Mujica cuando afirma que fueron usados. Duele aún más porque en esas acciones se frustró una parte importante y valiosa de la juventud de nuestro país a la que se le aplicó la táctica del aborto: acelerar los movimientos sociales con acciones guerrilleras para poder aniquilarlos como si ellos no fueran fruto de la propia crisis del capitalismo y de problemas que se replantean inexorablemente.

Es cierto, el capitalismo se maneja con el secreto: el comercial, el industrial, el bancario, etc. etc.

Esto que ahora es la vedette: el tema de la corrupción tiene mucho que ver con esto y particularmente porque la «izquierda» tendría que ideológicamente sentirse incómoda en su postura intelectual ante la misma.

En el capitalismo es más cómodo el secreto que el registro, es su modo operando, al menos para los que pueden manejar algo y en esto no se diferencian los grandes burgueses de los que no lo son.

Llegamos al colmo de que en un país, como el Uruguay, donde la actividad financiera en su mayor parte se realiza por fuera de los bancos, su no registración sea defendida por un abanico multicolor en el plano político: es la oposición a la bancarización. Conscientes de que la tecnología impone condiciones, su defensa de la no registración toma la forma de oposición a la llamada bancarización obligatoria. Nos hablan además de que los que se benefician son los bancos y en particular los privados como si estos no fueran partícipes a través de todos sus medios precisamente de todo aquello que financieramente se realizan por fuera de los mismos y redundan en beneficio de sus casas centrales.

Es verdad que un país aislado en materia de registración financiera poco o nada puede avanzar, pero hoy en el mundo donde los grandes capitales, financian y promueven la droga, las armas, las industrias del medicamento, de la seguridad, etc. etc. y los políticos discuten como atender sus efectos y no su origen, sería necesario plantear el empezar a agarrar al toro por los cuernos. Este punto no figura en el programa de ninguno de los partidos políticos.

En esto como en muchos otros temas del desarrollo humano, así como la preocupación por el avance de las corrientes fascistas –en relación directa con las dificultades cada vez mayores del capitalismo en cada país– es en Europa y EE.UU. donde ya debería surgir una decisión programática que permitiera enfrentar el desafío, ya no hay nada que justifique que el sistema impositivo, los impuestos, no deban ser sobre la circulación del dinero, haciendo ilícita toda operación que no esté debidamente registrada a través de los mecanismos que la propia sociedad determine, dando muerte a los paraísos fiscales y a los impuestos al consumo, el salario y las pensiones. Disponiendo así de montos de capital que podrían perfectamente aplicarse a obras que al capitalismo ya no le son rentables y a la sociedad le significaría un enorme avance, ya sea en salud, educación, vivienda, trabajo…

No estamos hablando de estatizar, que en determinadas circunstancias concretas puede ser necesario, sí de organizar la actividad económica utilizando los medios que hoy existen desarrollados y que van más allá de la organización económica de los Estados. Se trata de organizar el trabajo para todos sin crear burocracia. Es más, tendiendo a eliminarla que es lo que permite la tecnología. No estamos proponiendo la eliminación de la organización empresarial en la que hoy el mundo apoya su desarrollo productivo. Sí estamos proponiendo su sometimiento consciente al interés colectivo, salto en el desarrollo humano que ya el mundo está en condiciones objetivas de realizar.

En la actualidad seres humanos –lamentablemente no pocos– que están involucrados en la guerra, tienen injerencia directa en el gobierno del mundo. Se trata de que la pierdan, y sí la tengan los millones de ellos, que en las distintas ramas del saber humano se han preparado para construir. Aquello es el capitalismo que ha cumplido su ciclo de predominancia, que necesita morir en paz. Esto es el socialismo que necesita también crecer en paz. Lo decisivo es la voluntad política, los registros, los relatos, el estudio, parte de la construcción de la educación para poder hacerlo. Cuanto antes reiniciemos este camino mejor.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Noviembre de 2018.