El programa.

El programa1.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Óscar Alberto Bottinelli.El desafío: esto es lo que entre otras cosas dice Oscar Bottinelli analizando la derrota del Frente Amplio de Uruguay en las últimas elecciones:

«Entonces ¿Cómo perdió? La derrota de Mauricio Macri (Argentina) se explica en 30 segundos, sin embargo ¿cómo explica el FA su derrota? Esta derrota obliga a reflexionar y a muchos estudios, porque son muchos años los que hay que explorar.

No hemos visto al FA analizar esto, contestarse a sí mismo esta pregunta ¿Cómo es que se perdió? La explicación de “no supimos comunicar los logros” es considerar que la población es “idiota”, recibe beneficios y no los ve. Si recibe beneficios, los ve y no vota, por algo es. Hay que respetar a la gente y considerar que la gente sabe lo que hace.

Hay cuestiones que explican que gente que recibió beneficios, que vive mejor, sin embargo no votó al FA. Lo más preocupante en el FA, es que deje sin análisis la derrota y espere que la recuperación se produzca solo por errores del que está enfrente. En países donde hay partidos de derecha o de izquierda, donde esto sucedió, les va bien, vuelven a ganar pero ganan sin saber para qué y esto lleva a la desilusión de la sociedad. Si se gana y no se sabe para qué, no se le responde a la sociedad. Lo primero es un análisis de lo que se hizo y por qué pasó lo que pasó, y no reducirlo a quién puede ganar una Intendencia».

Mi comentario:

Uds. saben lo que pienso lo he desarrollado ya en cientos de notas y columnas. El programa del Frente se agotó, es necesario entender el mundo de hoy y hacia dónde va, y para ello se necesita avanzar en un programa, que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos, y ante la pregunta:

¿Con qué medidas se avanzaría?

Creo que esta es la pregunta. Si volvemos a escuchar el discurso de Mujica en la ONU (setiembre 2013), habla de la moneda y de los impuestos, pero a la vez no avanza sobre el camino para aplicarlos, lo de él es una exhortación. He escuchado la crítica: «Mujica dice una cosa en la ONU y hace otra en el país». Cada punto de programa tiene que definirse como aplicarlo.

Lo que ha hecho el Frente en materia programática es lo que podía hacer; podía haber sido más prolijo y no cometer errores y horrores en la gestión sí. Los que critican lo realizado no definen como hacer para lo que proponen y las mayorías son planteos estatistas, que hoy no se pueden aplicar. Se pudo abrir la investigación sobre los negocios con Venezuela que poco o nada beneficiaron al Frente y si a algunos que no tienen nada de frentistas. Se pudo abrir la negociación con UPM, pero es un tema complejo y el país necesitaba la inversión, como muchas de las que se han hecho en el campo, muchas de las cuales contaminan más que la papelera.

Vencer el secretismo empresarial en el capitalismo no es un objetivo lograble en el marco nacional, es parte de la transformación en la dirección de los organismos financieros internacionales que la humanidad necesita, si la transparencia y el control sobre la gestión gubernamental, que en el Uruguay han existido, con altibajos, pero han existido y existen.

El mundo necesita que se encare el problema monetario y el impositivo. Hay dos responsables principales: el FMI y el Banco Mundial.

El programa que hoy se necesita tiene un escenario global. El Frente con lo que aplicado sobre la moneda y los impuestos, no hizo menos ricos a los ricos y ni redistribuyó riquezas, fue más justo en lo tremendamente injusto que es el sistema impositivo que se aplicó en el país y no digo que se pueda aplicar otro sin atacar con aliados a los centros que son el FMI y el BM., quedaríamos fuera del circuito financiero internacional y eso en economía es una pena casi que de muerte, por ahora y hasta que los pueblos tengan fuerzas para cambiarlo.

Porque Mujica se calló, ¿lo amedrentaron con que el país iba a quedar aislado como hicieron por ejemplo con Venezuela? No lo sé, pero ese es el camino que deben transitar las organizaciones políticas del Frente Amplio y las organizaciones sindicales con sus hermanas en el mundo.

Mujica talenteó bien en la ONU, pero no tiene cultura de Partido como la tenía Rodney Arismendi por ejemplo, y luego se llamó a silencio.

La crisis de la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y necesita de una respuesta programática que tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Son las herramientas que no menciona en sus análisis la izquierda hoy mayoritaria en el mundo de formación stalinista que aboga por las estatizaciones, que siempre fueron una solución coyuntural para aliviar la explotación social y donde mejor se aplicaron y se aplican es en la enseñanza y en la salud. La necesaria socialización de la economía no pasa por las estatizaciones.

Es por lo tanto lógico que surja la pregunta: ¿y entonces como hacer?

En nuestro país un ejemplo ha sido la obra política, económica y social de José Batlle y Ordoñez, que correspondió a la etapa de pleno desarrollo del capitalismo en el Uruguay y en el mundo, hoy es ya otra la situación y son imperiosas las medidas a nivel ecuménico.

Como por ejemplo la toma del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que reorganice y democratice la economía mundial.

Insistimos esto no es el fin del capitalismo si el fin de su predominancia como ha ocurrido por ejemplo con el modo de producción anterior en la historia.

La idea de la confrontación de modos de producción por la predominancia es ajena a lo que desarrollaron Marx, Engels, Lenin, los más destacados y con aportes en una infinidad de textos, que hoy es necesario leer y estudiar, no como una expresión de fe sino para entender en qué mundo vivimos y cuáles son las herramientas para transformarlo.

Se me podría decir: estás proponiendo una utopía. No, si se conjuntan las voluntades como ayer –8 de marzo– por ejemplo se conjuntaron en las expresiones masivas por el Día Internacional de la Mujer, que expresan avances en la consciencia colectiva y abren el camino para avances programáticos.

La dificultad radica en que la izquierda en el mundo piensa en la propiedad productiva como centro de la explotación capitalista y su sustitución por el Estado, sin comprender que la gobernanza de la economía mundial ya no radica en los Estados. Y se plantea, esto si un imposible: que vuelva a los Estados.

Es partir de la democratización de la gobernanza global hoy existente, dando muerte a los paraísos fiscales, que se podrá organizar la producción de tal manera en beneficio de la humanidad que unidades más pequeñas de producción y las propias cooperativas podrán formar parte de un plan global incentivando la rentabilidad y la eficiencia.

Sin embargo la propiedad de los medios de producción y cambio, merecerá notas posteriores, particularmente por la complejidad actual en que se mueven el mundo de la tecnología y de los accesoramientos, que ya comienza a llamarse con reglas propias: «accesocracia».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Marzo de 2020.


Nota:

1Mientras redactábamos esta columna han comenzado a llegar noticias del desplome de monedas nacionales y de las más importantes bolsas de valores. Se habla como detonante el coronavirus, pero acá más que detonante convendría escribir sobre cómo está armada la bomba, y en esto nadie puede quitar responsabilidad a los organismos rectores de la economía mundial y a su errática política.

Una columna con tres capítulos.

Una columna con tres capítulos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Entre otras cosas porque como analiza el Ing. Juan Grompone1, parece como que los acontecimientos estuvieran pasando más rápido. Tenemos entonces EE.UU., Chile y España.

EE.UU.:

No es solo una elección presidencial, es el tomar posición de un sector de enorme importancia en el mundo sobre lo que en él está ocurriendo.

Todo indicaría que luego de un período de estancamiento del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), que ahora es crecimiento con la política de cerramiento de la economía de Trump, podría darle a este la posibilidad de reelección.

Son un conjunto de contradicciones explosivas. Trump abandona un accionar económico en el mundo liderando el libre comercio por parte de EE.UU. que le dio identidad económica y acción imperial, luego de la segunda guerra mundial.

A su vez cerrando los muros, se vuelca a un neoliberalismo interno (salud, enseñanza, vivienda, condiciones de trabajo), que amenaza reabrir en el país todas las más graves heridas de la explotación capitalista. (1° de mayo, 8 de marzo… Sacco y Vanzetti).

El discurso «socialista» de Bernie Sanders va dirigido a eso, no a cuestionar el modo de producción capitalista, no hay ninguna mención al manejo monetario ni a la base filosófica del sistema impositivo si bien se pretende gravar más a esto que a los trabajadores, cuando todos sabemos que el burgués2 descarga el costo del impuesto en la propia mercancía, lo que en el caso de la economía de EE.UU. significaría menos posibilidades de competencia en el mercado mundial, y vuelta entonces al círculo vicioso.

Sin embargo un triunfo de Sanders como lo fue el de Obama en su momento significaría un enorme acontecimiento en todo el mundo, para el que la izquierda, me atrevería a decir, no tiene un programa preparado pero que la obligaría a avanzar en su concreción.

Las dos guerras mundiales llevaron el centro del capitalismo del Reino Unido a EE.UU. en la izquierda era el derrumbe de la teoría del super imperialismo de Kautsky y la demostración de la corrección de las previsiones de Lenin, de que el gobierno de la economía mundial iba a pasar en pugna a manos de los complejos empresariales multinacionales.

Hoy Trump comanda el amurallamiento de su economía y el liderazgo del libre comercio en el mundo pasa a manos de China y su entorno gobernada por el Partido Comunista.

La estrategia de Trump está clara, es de corto alcance, y luego Dios proveerá. Sanders se limita a las reivindicaciones y no tiene programa para el mundo a no ser que con su «socialismo» piense en reactivar la economía.

En la «democracia» de EE.UU. por lo general vota poca gente, pero… estos tiempos prometen que habrá una mayor participación y en ese caso no habría que descartar un triunfo inesperado para el mundo de Bernie Sanders.

La izquierda en el mundo debe prepararse para ello y nada mejor que proponer un buen programa.

Chile:

Y al final el día llegará:

Confieso, me emocioné al leer la crónica de lo ocurrido en el Festival de Viña del Mar, no con la oficial que puso el centro en hechos de violencia y atentados que tuvieron la mano de los «servicios» como suele ocurrir lamentablemente muchas veces en nuestras comarcas.

Y soñé, trasladando a lo que va a ser la humanidad el día en que todos nos dispongamos a dar vuelta la política del Fondo Monetario Internacional, y del Banco Mundial, los principales, para que la humanidad superada esta etapa comience una nueva.

Hasta ahora sabemos lo que no queremos pero difícilmente se asuma la iniciativa para poner al servicio de la humanidad lo que la creatividad ha desarrollado.

Los jóvenes chilenos han mostrado un camino y hay que atreverse a recorrerlo, no sé si lo veré, los años no pasan en vano para cada uno de los seres humanos, si seguro estoy que ese camino se recorrerá.

Viña del Mar parte final de una crónica:

«Siempre el Festival de Viña del Mar ha sido, hasta el lunes 24 de febrero de 2020, un bastión absoluto de la derecha, de la reacción, del fascismo puro. Ha sido el bastión de propaganda absoluta y sin ninguna oposición del facherío, de la burguesía. Hasta el año pasado el locutor Martín Cárcamo se atrevió a pedir democracia para Venezuela. Claro que esta vez no pidió lo mismo para Chile. El doble estándar es abismante.

Todo esto se fue al carajo este último festival. Tanto ha sido el dolor para la derecha, que el Senador y niño símbolo de la corrupción, el del raspado de olla, el talibán fundamentalista de Iván Moreira ha hecho escándalo de proporciones porque la izquierda se ha tomado el Festival de Viña. No puede entender que después de toda la campaña en contra de Mon Laferte, de llamarla a funar, de realizar campaña para que no compren entradas para ver a las tres mujeres artistas, valientes y talentosas y con olor a comunistas de ese día. Claro, la palabra cultura y rebeldía no está en el léxico de la derecha. Aun así después de toda esa propaganda del terror igual la Quinta Vergara se llenó de juventud rebelde y valiente. Habían prohibido los cánticos, las pancartas. Habían prohíbo pensar y actuar. Pero aun así los jóvenes, con su natural rebeldía y osadía igual mostraron sus carteles y cantaron a rabiar. Lo demás todos lo vieron en la televisión, no pudieron silenciar a casi 20 mil almas demostrando su rabia.

Siempre habrá un antes y un después de este día hermoso, porque ya la Quinta Vergara no es su bastión exclusivo.

Podemos decir con orgullo: Y también nosotros estuvimos ahí ese día».

Un pueblo unido jamás será vencido.

España:

El gobierno español está analizando la aplicación de la Tasa Tobin.

La noticia en si es importante, pero más importante es el debate que genera.

En Argentina por ejemplo no hablan de Tasa Tobin, pero sí de impuestos a los dueños de la producción.

Los anuncios son más efectistas que prácticos. El burgués3 siempre va a descargar los impuestos sobre la mercancía, y cuando no le sea rentable se va o se dedica a otra cosa. O propenderá a concretar golpes de Estado.

¿Entonces no es posible aplicar este tipo de impuestos?

La responsabilidad no es de los gobiernos sino de los organismos financieros internacionales (FMI., BM.), que así como imponen los ajustes fiscales a los gobiernos nacionales, deben imponer la muerte de los paraísos fiscales y que ninguna transacción con dinero sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad democráticamente lo determine.

España participa de una moneda única en gran parte de Europa, fue un avance del que se beneficiaron, y en particular las economías más fuertes, hay que ir al planteo de una moneda única y universal.

Para países como Argentina esto es decisivo, porque el ajuste se hace todos los días con la cotización de la moneda nacional con respecto al dólar.

Lo bueno: abre el debate.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de
Marzo de 2020.


Notas:

1 Estamos leyendo su último libro «Marx hoy» en la que hace una valoración sobre Lenin con la cual discrepamos.

2, 3 Es una forma de definir más gráficamente el modo de producción predominante, aún sabiendo la carga peyorativa que la palabra «burgués» pueda hoy significar.

EE.UU. en elecciones presidenciales.

EE.UU. en elecciones presidenciales.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

2020 presidential election.No es solo una elección presidencial, es el tomar posición de un sector de enorme importancia en el mundo sobre lo que en él está ocurriendo.

Todo indicaría que luego de un período de estancamiento del crecimiento del Producto Bruto Interno, que ahora es crecimiento con la política de cerramiento de la economía de Trump, podría darle a este la posibilidad de reelección.

Son un conjunto de contradicciones explosivas. Trump abandona un accionar económico en el mundo liderando el libre comercio por parte de EE.UU. que le dio identidad económica luego de la segunda guerra mundial.

A su vez cerrando los muros, se vuelca a un liberalismo interno (salud, enseñanza, vivienda, condiciones de trabajo), que amenaza reabrir en el país todas las más graves heridas de la explotación capitalista.

El discurso «socialista» de Bernie Sanders va dirigido a eso, no a cuestionar el modo de producción capitalista, no hay ninguna mención al manejo monetario ni a la base filosófica del sistema impositivo si bien se pretende gravar más a esto que a los trabajadores, cuando todos sabemos que el burgués descarga el costo del impuesto en la propia mercancía, lo que en el caso de la economía de EE.UU. significaría menos posibilidades de competencia en el mercado mundial, y vuelta entonces al círculo vicioso.

Sin embargo un triunfo de Sanders como lo fue el de Obama en su momento significaría un enorme acontecimiento en todo el mundo, para el que la izquierda, me atrevería a decir, no tiene un programa preparado pero que la obligaría a avanzar en su concreción.

Las dos guerras mundiales llevaron el centro del capitalismo del Reino Unido a EE.UU. en la izquierda era el derrumbe de la teoría del super imperialismo de Kausky y la demostración de la corrección de las previsiones de Lenin, de que el gobierno de la economía mundial iba a pasar en pugna a manos de los complejos empresariales multinacionales.

Hoy Trump comanda el amurallamiento de su economía y el liderazgo del libre comercio en el mundo pasa a manos de China y su entorno gobernada por el Partido Comunista.

La estrategia de Trump está clara, es de corto alcance, y luego Dios proveerá. Sanders se limita a las reivindicaciones y no tiene programa para el mundo a no ser que con su «socialismo» piense en reactivar la economía.

En la «democracia» de EE.UU. por lo general vota poca gente, pero… estos tiempos prometen que habrá una mayor participación y en ese caso no habría que descartar un triunfo inesperado para el mundo de Bernie Sanders.

La izquierda en el mundo debe prepararse para ello y nada mejor que proponer un buen programa.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 29 de Febrero de 2020.

Declaración con puntas.

Declaración con puntas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Richard Hayden Black.Reproduzco estas declaraciones que se han difundido del senador republicano (EE.UU) Richard Black que no he podido chequear totalmente su veracidad o su desmentido1.

Que esta poderosa nación del norte ya no sea en el mundo la líder del libre comercio, si bien no se hacen sobre ello valoraciones, en lo personal entiendo es uno de los acontecimientos económicos del mundo actual que trae con ello de seguro, importantes transformaciones, y rica en pronunciamientos desde los más variados orígenes.

Richard Black, senador republicano por el estado de Virginia, Coronel retirado del ejército de EEUU y ex funcionario de la OTAN, declaró que tienen que terminarse las operaciones de cambio de régimen que ha emprendido Estados Unidos contra Venezuela y también en otros países del continente americano, y las sanciones que están provocando «sufrimientos inimaginables» a mucha gente, deben ser derogadas.

Estados Unidos ha «satanizado» la moneda venezolana, haciéndola «inservible», y luego decimos: «Miren qué mal gobierno es éste, su moneda no vale nada». Y no fueron ellos los que la hicieron inservible, sino que «nosotros hicimos que no valiera nada», argumentó Black.

«Luego, tenemos un bloqueo, de hecho, a sus exportaciones petroleras… y entonces decimos: «Pero fíjense, no pueden dar de comer a su población». Y ¿saben qué?, no pueden dar de comer a su población porque nosotros hemos cortado toda su fuente de ingresos».

«Nosotros (EEUU) sencillamente tenemos que dejar tranquila a Venezuela. Déjenlos ser. Déjenlos ocuparse de su gobierno. Creo que eso sería mejor para el mundo entero… No es mi gobierno, y no soy yo, o algún estadounidense, quien deba determinar cómo van a ocuparse los venezolanos de sus asuntos internos», señaló Black.

Ah, pero entonces «vamos de nuevo, y nos involucramos en Bolivia», y «seleccionamos a un candidato escogido por nosotros…». «Hubiese sido mucho mejor que los bolivianos decidieran ellos mismos, su situación», declaró Black.

«El problema con toda esta desestabilización, donde se derrocan gobiernos, uno tras otro, es que se exacerban los enredos migratorios y los problemas con los carteles de las drogas. Y hace que esa desestabilización en Latino América cree las condiciones para la enorme y descontrolada migración hacia los Estados Unidos, a través de su frontera sur», señaló.

«Yo creo que si dejamos de micro gestionar la región y dejamos que su población pruebe con la forma de gobierno que ellos quieran, nosotros estaríamos mucho mejor. Creo que Latino América sería mucho más próspera y mucho más estable, y así se eliminarían muchas de las presiones qué hay sobre Estados Unidos», terminó diciendo el senador Black.

Comentarios:

Alguien me comentó: lo de Venezuela es culpa de Maduro. Otro amigo, que es reconocer hechos reales que están sucediendo y son la causa del agravamiento de la crisis en estos países.

Sin embargo en lo personal creo que tienen aún un valor mayor. Lo de Trump es un repliegue oportunista de lo que fue un sector de la oligarquía imperialista hacia un capitalismo de Estado, sin tener el aparato político propio suficiente para poder bancarlo por mucho tiempo, y sin que el Estado pueda resolver los problemas de la gente.

Tal vez el ejemplo más notorio y duradero de capitalismo de Estado, ha sido en la historia el encabezado por Stalin y la Unión Soviética, que no terminó en una tragedia aún mayor por el rol cumplido –muy cuestionado en la izquierda– de Gorbachov.

Ese capitalismo trágico en múltiples aspectos –desarrollo y represión– pudo llevarse a cabo porque nació de la revolución social más profunda que ha conocido la historia.

Se podría decir que a Lenin no le dieron las fuerzas para poder abordar el ensamble de la revolución con una realidad mundial que necesitaba un programa para ello. Las famosas 21 condiciones2 en definitiva sirvieron para dividir a la izquierda porque su programa no lograba la unidad de objetivos que era necesario.

La preocupación de Lenin reflejada en una enorme cantidad de textos era sobre sus dos principales dirigentes con gran capacidad ideológica, tanto Trotsky como Bujarin. Su principal organizador había fallecido de tifus en 1921 (Svedrov) que motivó la llegada a la dirección del aparato partidario de una figura que resultaría nefasta en la historia de la revolución como lo fue Stalin, al que intentó separar de las tareas de dirección y fue derrotado con las consecuencias ya conocidas. La opinión de Lenin permaneció oculta y se conoció 30 años después.

Esto es tan así, que la izquierda en el mundo aún hoy es incapaz de elaborar un programa que vaya más allá de la estatización de la economía o con algunos atenuantes a los que se llama erróneamente socialismo, pero que en esencia es lo mismo: el control del aparato del Estado cuando el desarrollo económico de la humanidad ya superó largamente las fronteras de los Estados como lo vaticinara Lenin en «El imperialismo fase superior del capitalismo» (1916).

Lo que está diciendo Richard Black es que aquellas personas que han hecho tareas para la derecha en el mundo, y no son guerreristas o no son criminales de guerra sienten la necesidad de una salida que hoy no se las brinda nadie.

Vamos entonces a lo que en determinado momento sostenía Marx, el programa de la izquierda deberá convertirse en el programa de toda la Humanidad.

Hoy la izquierda no está a la altura de esa necesidad y nuestra tarea es abrir el debate para que se pueda llegar a ello, pues los elementos ideológicos para poder hacerlo ya existen.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de Febrero de 2020.


Notas:

1Las fuentes de información han sido varias, pero en estas cosas la seguridad solo la da el que se supone es el propio autor de las mismas.

2Las 21 condiciones eran la base programática en el mundo para constituirse en Partido Comunista y adherir a la Tercera Internacional.

Organización, método, partido.

Organización, método, partido.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Partido político. Dirección.Las organizaciones que se proponen objetivos revolucionarios parecen a falta de un análisis profundo todas iguales.

Sin embargo, primero es necesario saber cuáles son efectivamente esos objetivos revolucionarios y luego determinar los medios y los caminos para llegar a ellos.

Los hay en la sociedad quienes niegan que sea necesario llegar a definir esos objetivos. Niegan la sociedad de clases, y aseguran que la democracia por si sola garantiza la superación de quienes se lo propongan.

Sin embargo, la sociedad indica otra realidad y el mundo está hoy gobernado no por los Estados sino por las direcciones de los complejos empresariales multinacionales, que gobernando la economía con el monitoreo del FMI y del Banco Mundial se establecen aún en pugna entre sí, como lo determina la esencia del propio capitalismo, en la dirección de la sociedad.

A esto se llega en una historia donde los modos de producción se han ido sucediendo a través de procesos sociales que lo han marcado, y con la característica de que cada uno de esos modos de producción nace, se desarrolla, y luego declina perdiendo en primer lugar su predominancia, que es lo que va a suceder y ya sucede con el modo de producción capitalista.

Quienes pretendan construir una organización revolucionaria que no entiendan esto, está condenada irremediablemente al fracaso. Salvo que se pueda demostrar que no es así, posibilidad que toda ciencia siempre deja abierta.

Hay procesos que parecieron desafiar esta idea: la revolución cubana por ejemplo en su momento. Jóvenes cubanos deseosos de otro destino para su país convertido en un garito e inda mais, para las clases adineradas de EE.UU. y en el lugar de padecimientos de millones de cubanos, se lanzaron tras la idea de una revolución liberadora de la sociedad y la construcción de una más justa.

Sin duda que en esa sociedad aún dentro de la explotación capitalista existía la posibilidad de reivindicaciones que hicieran mejor la vida de la gente, como ocurre cada vez más limitadamente en todos los países por los efectos de una crisis en la predominancia del sistema que se agudiza.

Esto sin dejar de reconocer que la vitalidad actual del capitalismo reside en que el libre comercio está comandado por China y su entorno, lo cual no deja de ser una enorme y explosiva contradicción.

Las fuerzas militares del país más poderoso militarmente de la tierra, monitorearon la situación y llegaron a la conclusión de que no sería nada malo para sus intereses que el Sargento Batista que presidía Cuba y cuyas actitudes apenas toleraban dejara su lugar a un movimiento, que le iba a dar otra cara a Cuba ante el mundo, con la esperanza de que no tocaran la pirámide de privilegios, y desahogara el espíritu de justicia de una juventud con antecedentes reivindicativos.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida y en las narices mismas del Imperio los cubanos comandados por Fidel, jaqueados por las presiones yanquis para que la justicia no afectara los intereses de sus inversores explotadores, recurrieron a la Unión Soviética para mantener el proceso de cambios que para su progreso impusieron a esa nación.

Cuba tenía además una rica tradición de militancia comunista, e incluso cuando la derrota de Lenin en 1924, desarrolló junto con Chile una fuerte tradición de izquierda no stalinista.

Ahora hacer lo mismo que en Cuba –llegar al poder revolucionario a través de la guerrilla– parecía algo posible. Algo también percibido por los organismos de inteligencia de EE.UU. que lo tuvieron en cuenta para su plan Cóndor jugando así con la táctica del aborto y sus dos brazos, infiltrar las guerrillas e iniciar una depuración fascista en las fuerzas armada que preocupaba por la cantidad de altos oficiales que habían intentado cambiar la historia.

Cuba y Nicaragua habían construido un nuevo ejército. Venezuela de la mano de Hugo Chávez había logrado alinear a las fuerzas armadas con los principios bolivarianos. En todos los ejércitos les preocupaba los sentimientos de justicia social que pretendían ahogar en lo que ellos llamaban el combate al comunismo, aunque les quedaba más cómodo la represión de la guerrilla pues partían de la lucha ejército contra ejército y no reprimir principios de justicia social arraigados en los pueblos y sin duda que también en los soldados y en los propios oficiales de extracción popular.

La derrota de Lenin en 1924, recordemos que sus análisis de esa época precisa se conocieron 30 años después, significó un enorme retroceso particularmente en las propias estructuras de las organizaciones que se reivindicaron revolucionarias de ahí en adelante.

Pensar que las ideas, el programa deben pasar por estructuras orgánicas para luego determinar su valor, va a contrapelo de lo que pensaron e hicieron los más grandes pensadores del pensamiento revolucionario.

Sin embargo hoy es muy común diría que normal, que un actor responsable a un determinado nivel, consultado sobre la vigencia o no de determinadas ideas y la forma en que su organización las lleva adelante, no se le ocurra decir otra cosa que él los problemas ideológicos los discute primero internamente.

Que es de alguna manera como se expresa la confusión –a nuestro modo de ver mal intencionada– entre centralismo democrático y centralismo burocrático. Como la idea de Partido Único, ajena al pensamiento de Marx, Engels y Lenin, que defendieron en todos los terrenos el libre intercambio de las ideas. Única base posible para superar al capitalismo y construir una sociedad socialista.

Las ideas son libres y se las debe respetar y emitir siempre que ello sea necesario, lo que no son libres son las medidas administrativas porque ellas implican nivel de decisiones que cada vez van a ser más eficientes en la medida que las ideas provengan de un marco en la sociedad de la libertad que defendemos.

A quién se le ocurriría hoy catalogar la importancia en el mundo de las ciencias de un avance en función de los organismos por los cuales ha pasado. Sin embargo el stalinismo pretendió hacerlo en el llamado campo socialista, y todos recordamos experiencias dolorosas en varios terrenos del conocimiento humano, tanto artístico como científico.

Todos tenemos sabido que en la lucha de clases la derecha entre sus estrategias, en particular de inteligencia (tampoco negamos que en la izquierda no fuera también parte de una estrategia), uno de los objetivos es infiltrarse e impulsar acciones que a la larga desarticulen la eficiencia social del movimiento infiltrado.

En América hay una vasta experiencia en ello. Muchas de esas experiencias tal vez las conozcan con más detalles las futuras generaciones pues aún permanecen en la reserva de los Estados, particularmente de los que ejercieron el imperialismo y hoy desarrollan «servicios» con los complejos empresariales multinacionales.

Es aquí donde surge una diferencia fundamental. La infiltración en movimientos guerrilleros siempre tiene como objetivo promover acciones que con su aborto desalienten la lucha por las reivindicaciones sociales, además del fichaje. En los sindicatos y en las organizaciones de masa ya les es más difícil porque cada una de las acciones está sometida a un proceso de análisis y de resolución para el cual es fundamental la democracia interna, que no existe cuando de determinar una acción guerrillera se trata, pero aquí si ocupa el primer lugar el fichaje.

La izquierda esto no lo tiene asimilado, como no tiene asimilado en que etapa estamos del desarrollo económico de la sociedad. Su preocupación son los cargos y los nombres para esos cargos, lo vemos, es una realidad en todo el planeta.

Cuando comience a ser más importante el programa entonces si podremos decir que estamos en la antesala de cambios fundamentales para la vida humana.

Mujica llegado al gobierno, como representante de una izquierda abierta al debate y al análisis, –eso era en su fundación el Frente Amplio– insinuó en la ONU (Septiembre del 2013) un programa. Nunca en ese estrado se había llegado a ese nivel, era un planteo comunista, antes recordamos la intervención formidable de Salvador Allende defendiendo para su pueblo la nacionalización del cobre, Mujica estaba diciendo lo que pensaba en ese momento, e insinuaba medidas que son si se quiere de sentido común, sobre la moneda y el sistema impositivo.

Sin embargo la tarea de hacer debatir ese programa estuvo y está ausente, por eso lo que ahora se debate sobre los cargos parece de un retroceso inadmisible como si de un golpe –como el que se dio en 1924– se perdiera toda la esencia de la política revolucionaria.

Ese es el objetivo, desde la humildad de nuestros conocimientos, lo que nos proponemos en cada una de estas notas, volver a la política revolucionaria, que siempre tiene expresión en un programa, que a su vez lo consideramos esencial para que la humanidad pueda superar en las mejores condiciones esta etapa de su historia.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 22 de Enero de 2020.

Revolucionario, comunista.

Revolucionario, comunista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Luz Charito Estefanell. Libro «Gracias a ellas». Portada.En este periodo estival me hecho el propósito de leer un libro formidable de Luz Charito Estefanell «Gracias a ellas» de la editorial Letraeñe, son un compendio de cartas en el seno de una familia entrañable de mí querido Paysandú: la familia Estefanell-Guidali. Lo recomiendo con cariño y respeto.

Ahí en cada una de las cartas está contenida gran parte de la historia de las vicisitudes de nuestra juventud y de nuestra formación como seres humanos.

En cierto sentido de la tragedia que vivimos y de cómo impactaron en el seno de la sociedad los acontecimientos que en convulsión atravesaban el mundo.

También me ha ayudado a entender como la formación política batllista (de don Pepe) de mi padre –humilde carpintero apenas con tercer año escolar– me hizo valorar con los años y los golpes, que la militancia revolucionaria no se definía en un enfrentamiento bélico sino en la lucha de ideas, que la lucha de clases nutría. Cada uno de los acontecimientos de aquella época los vivimos con intensidad, entre ellos por ejemplo el fenómeno del peronismo, que llegaba a través de las radios a Paysandú. Los sectores conservadores hacían campaña contra Perón a lo que mi padre, que diferenciaba con claridad a éste de don Pepe, señalaba sin embargo que la resistencia provenía de que decía que debía haber menos pobres aunque para ello fuera necesario que hubiera menos ricos.

Es cierto. Son múltiples factores que coadyuvan, para que se plasme determinada realidad, desde la organización de una cooperativa en el seno de una clase escolar, con una maestra (Maestra Maruja Sommer de Pérez) preocupada por el desarrollo integral de sus alumnos, al profesor del liceo (Profesor Carlos Estefanell) que nos dice del valor que tiene un periódico estudiantil, y nuestros primeras pasos en la actividad gremial. Son miles de grandes pequeños hechos, y de seres humanos constructores de esa realidad.

Es en esa realidad que cayó el impacto de la revolución cubana, las cartas –las vivencias– que en este libro se reflejan en toda su intensidad. La síntesis que hizo un sector muy importante de la juventud que insistía, que sentía, que le urgía, como un imperativo el pronunciarse por la justicia social en una sociedad que la había sentido como propia en la obra de Batlle y Ordoñez, que ahora veía que se desvanecía a la vez que sentía a los revolucionarios cubanos como un ejemplo a seguir.

Nadie podía imaginar que el juicio que hace Batlle frente a la muerte de Lenin, hubiera tenido el valor universal que tuvo y que se ha pretendido ocultar. Los «batllistas» actuales no lo reivindican.

En nuestros años juveniles era más sencilla la prueba del coraje, que la del conocimiento profundo de los temas. Lenin, que atravesó en su vida esos desafíos, emprendió el camino de lo que ha mostrado ser la forma más avanzada de hacer política revolucionaria, donde cada punto programático y cada acción tiene el sustento del desarrollo de las ideas, sus múltiples textos sobre cada uno de los temas son la documentación más palpable.

Se asesinó con los bolcheviques después de 1924 una forma de hacer política, organizada y en función de analizar en la práctica y en la teoría, todos los hechos sociales. Con el agravante además que quienes fueron sus asesinos quisieron reivindicar una organización social revolucionaria sobre la base de toda la actividad económica en manos del Estado y el ahogo de la democracia política interna y externa.

No se ha repetido en la historia aún un Partido como el de Lenin, con ese nivel de democracia interna, con capacidad para analizar pública y profundamente la ejecución de cada uno de sus puntos programáticos.

Quienes idearon desde los servicios de inteligencia del país con mayor desarrollo capitalista del mundo, EE.UU., la táctica del aborto, que algunos cretinos útiles a su vez bautizaron como la teoría de los dos demonios, utilizaron su propia derrota con la revolución cubana para hacer de ella el trampolín para esa táctica, sus frutos amargos para la sociedad.

La táctica del aborto consiste en infiltrar y alentar movimientos guerrilleros (motivos para su existencia hay a montones) con el objetivo de hacer estéril la organización social y política de las masas, a la vez que depurar de elementos democráticos y sensibles a los sentimientos populares en las filas de las propias fuerzas armadas. Uruguay es un ejemplo de cómo ello se llevó a la práctica, e incluso de cómo líderes guerrilleros se transforman luego en líderes sociales, hasta llegar a hacer planteos políticos avanzados como los que hizo José Mujica en la ONU (septiembre 2013), desde la propia Presidencia de la República, aunque luego no vuelva a ellos.

Claro está que hoy, a esas fuerzas fascistas les es más difícil hacerlo, aunque actúan con mayor criminalidad porque EE.UU. ha entrado en un proceso de crisis del que difícilmente salga. Obama pareció cambiar esta realidad, pero pronto se ahogó su programa. No pudo afrontar los desafíos. Sin embargo hay que prestar atención a todos los intentos por revertir la situación. Es cierto que el crecimiento logrado por Trump con el amurallamiento de su economía le ha dado un respiro, pero coyuntural y luego es inexorable un periodo de definiciones, para la cual la juventud de EE.UU. tiene reservas intactas de progreso.

La revolución cubana hija como la nuestra de una juventud con deseos de justicia social, contó con el dejar hacer inicial de una potencia a la que le molestaba el sargento Batista y pensaba que esto le servía para cambiar de cara a su garito.

Se les fue de las manos al control de los servicios, el apoyo de la Unión Soviética y del llamado campo socialista fue fundamental, sin el cual hubiera sido imposible concretarse, como lo demuestran todos los intentos posteriores. Incluso el vigente con Venezuela, donde Hugo Chavéz hizo un trabajo formidable de desmonte de su influencia imperial en las fuerzas armadas, como prácticamente no se ha podido hacer en ningún país más. Con Perón, por ejemplo, no se hizo. La obra de la revolución rusa y la conducción de Lenin trascendían así más allá de su derrota coyuntural en la historia de la humanidad.

El libro lo grafica con nitidez, tal vez el mismo drama que vivió Lenin con su hermano mayor Alejandro atentando individualmente contra la vida del Zar como el fracaso del camino armado para la justicia social, cuando este no está supeditado a una estrategia de masas y a una organización consciente de cada uno de los pasos que realiza.

El problema es que los tiempos no se detienen, la crisis del capitalismo sigue evolucionando y como todo modo de producción nace, se desarrolla y luego comienza su decrecimiento, comenzando por la muerte de su predominancia, etapa en la cual estamos y para la cual es necesario el programa, la organización a nivel político, social, para poder hacerlo realidad.

Hoy a unos cuantos años de aquellos acontecimientos urge el sacar conclusiones a los efectos de que aquellos esfuerzos, sacrificios, heroicidades, puedan dar nacimiento a una sociedad superior para la cual están todas las condiciones, y que seguramente se va a nutrir de aquellas experiencias que fueron su simiente.

Está en nosotros no cometer los mismos errores, sí abordar los empeños en vivir en una sociedad superior, elaborando sobre las enseñanzas de los maestros la teoría y la práctica necesaria para hacerlo, con su síntesis: el programa.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de Enero de 2020.

Lo bélico dentro de lo político.

Lo bélico dentro de lo político.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Atilio Alberto Borón.Desde Argentina las opiniones del Profesor Atilio A. Borón tienen su importancia. En este caso nos dice:

«Una de las primeras lecciones que enseñan en todo curso sobre el sistema político de Estados Unidos es que las guerras suelen revertir la declinante popularidad de los presidentes. Con una tasa de aprobación de Donald Trump del 45% en Diciembre del 2019, los “déficit gemelos” (comercial y fiscal) creciendo inconteniblemente al igual que la deuda pública y una amenaza de juicio político en su contra los consejeros y asesores de la Casa Blanca seguramente recomendaron al presidente que apele al tradicional recurso e inicie una guerra (o una operación militar de alto impacto) para recomponer su popularidad y situarlo en mejor posición para encarar las elecciones de Noviembre del corriente año».

Sin embargo, en esta oportunidad sin dejar de admitir la importancia del razonamiento, pensamos que la situación es más compleja a la vez que más sencillo el programa para salir de ella, siempre y cuando haya voluntad política para hacerlo, de parte de los que pensamos que un mundo mejor es posible y actuemos sobre los puntos centrales de la actual crisis económica, con directo impacto en lo político.

Las anteriores acciones a estas, que repasa Borón, eran dentro de un marco de la economía mundial donde EE.UU. operaba como centro del capitalismo y del libre comercio.

Hoy ya no es así y un sector del capitalismo en EE.UU. pretende con Trump amurallarse y desarrollar un aparato productivo jaqueado en el mundo pero aún con un resto importante de desarrollo nacional, hasta para alcanzar a ganar una nueva elección.

Quién aterrizara hoy en el planeta Tierra y viera esta realidad seguramente no entendería nada, y menos aún si alguien intentara explicarle que es China y su entorno, gobernada por el Partido Comunista, quien comanda ahora el libre comercio en el mundo, con el inicio del desplazamiento, si se quiere lógico, a esa zona del planeta del centro del capitalismo.

¿Ahora, porque está Trump en la Presidencia de EE.UU. con esta realidad programática que conduce inexorablemente a acciones fascistas y al progreso de esas ideas en los países desarrollados y no desarrollados del mundo?: porque la izquierda no tiene programa para la situación actual del mundo. Tiene programas nacionales cuando ya en 1848 con su Manifiesto Comunista, Marx y Engels impulsaban la creación de un movimiento internacionalista, así de sencillo.

Nosotros lo estamos viviendo acá en el Uruguay y sería torpe culpar a la gente de esta carencia notoria en el abanico político de la izquierda.

Lo mismo podríamos decir de la causa de la existencia de cada uno de los gobiernos conservadores, de derecha y fachistoides que hoy pululan en la crisis del capitalismo en el mundo y particularmente en Europa.

¿Y China, Cuba, Vietnam…? Están aprovechando una coyuntura que le es favorable, ahora ellos también necesitan un aggiornamiento aún mayor para poder afrontar los desafíos ecuménicos. A eso es a lo que nos referimos en cada una de nuestras notas.

Los «déficit gemelos» (comercial y fiscal), que señala Borón, ya son insalvables en la organización actual de la economía del mundo, sólo es esperable mayores déficits.

El problema es que con la derrota de Lenin en 1924, la teoría predominante en la izquierda ha sido la de Kautsky sobre el desarrollo de un super imperialismo, que de super y de imperialista, además de acumular esos dos déficits que Borón señala, sólo le queda la capacidad criminal de sus servicios extendidos en el mundo y haciendo daño.

También es problema la debilidad de la reacción de los gobiernos progresistas del mundo, de las centrales sindicales, de las organizaciones políticas que frente a hechos como estos aparte de reaccionar con declaraciones, desde el punto de vista programático están paralizadas.

El modo de producción capitalista en su predominancia está perdiendo en forma creciente su equilibrio poniendo en riesgo a toda la Humanidad. No es que esta deba desechar el aparato productivo que hasta hoy se ha venido construyendo, sino que ya no tiene respuesta a la necesidad de su conservación y desarrollo dentro de los lineamientos que le dieron origen. Los modos de producción nacen, se desarrollan y comienzan su declinación en este caso planteando el desafío de que su predominancia pueda morir en paz.

No es lineal, ni se le puede aplicar la ciencia matemática, como toda obra humana se puede estudiar la tendencia y elaborar un programa de acción social que permita transitar en las mejores condiciones posibles, que es el problema que hoy tenemos que resolver a condición de vivir la generalización de una catástrofe no deseada.

Es lo que está pasando con el cambio climático y particularmente con la tragedia que vive Australia. No se previó porque no le es rentable prever –tiene costo- con la mentalidad del inversionista burgués. Y no hay ahora ninguna medida en el abanico de las que practican las actuales direcciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional que lo pueda revertir.

Ese es el centro del drama actual que vive la Humanidad.

Ahora nadie podrá negar que las propuestas frente a esta situación existan y son las únicas posibles para revertir rápidamente la situación, aunque la «inteligencia del mundo» parezca estar mirando para otro lado.

Hoy el gobierno del mundo no radica en los Estados, como bien lo vaticinaba Lenin en 1916, y el monitoreo del aparato productivo en manos de los complejos empresariales multinacionales lo ejercen instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las más importantes.

No hay hoy ningún programa de izquierda que se pueda llamar de tal, si no plantea la toma de estos organismos para promover la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Tamaño desafío para los intelectuales, politólogos, sociólogos, todólogos, que tienen por costumbre calificar en la izquierda a revolucionarios de un lado y a reformistas del otro, partiendo del control nacional de la propiedad, y sin tener en cuenta el funcionamiento real del aparato productivo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de Enero de 2020.

De la honestidad en el relato.

De la honestidad en el relato.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Nemanja Emir Kusturica.La magia de la tecnología. Se ha librado al conocimiento público en la televisión, la película de Emir Kusturica sobre Pepe Mujica1. Hay una catarata de comentarios, casi como lo que ocurrió con la incorporación de la técnica del VAR en la semifinal del fútbol uruguayo. También hay cosas en las que «de eso no se habla» como en el recordado film de Marcelo Mastroiani.

La película tiene un libreto y una interpretación que creemos responde a los objetivos del autor. Si bien pretende tener una base cierta, documental, los hechos que ahí se reflejan no tienen explicación en la documentación exhibida. Son hechos políticos sobre los cuales no encontramos respuesta a como y porque fueron ejecutados, así como y donde fue resuelta su ejecución. El planteo de Pepe Mujica: «nos usaron» no tiene respuesta, una vez más.

Ahora los hechos y los actores son reales, cada uno debe atenerse a lo que se propone. Si bien sus valores personales también son reales y la opinión pública los reconoce, el manejo de los hechos está hecho por autores que en el film permanecen en el anonimato con el riesgo de lo que significa para la verdad histórica de los acontecimientos. No creemos que honestamente Kusturica los conozca, aunque si Mujica debiera sospechar sobre ellos.

Siempre y coincidimos con Mujica, la vida misma es en cada uno de nosotros un milagro. Pero cada cosa en su lugar. Lenin cruza Alemania en un tren blindado para poder ingresar en la Rusia zarista en plena guerra. Sus planes y los planes de los alemanes coincidieron por un instante. Lenin pensando que era el momento en que el Partido podía plasmar el programa que lo inspiraba, los alemanes pensando en que eso no era para ellos un riesgo frente a las ventajas que suponía el debilitamiento militar ruso.

Estos que estamos analizando a través del film de Emir Kusturica son la antítesis. Ahora los planes si existieron y en este caso fueron de parte del plan Cóndor con sus dos pinzas, la depuración fascista de los ejércitos y por otra la táctica del aborto interviniendo en acciones que pasaran el protagonismo de las organizaciones sociales a la organización guerrillera, facilitando la respuesta represiva que un ala fascista de la sociedad sentía como imprescindible.

Es más sencillo promover una guerrilla, infiltrarla y reprimirla, que tener que soportar una acción sindical donde el debate se traslada al plano de la justicia social. No quiere decir que los hechos sean mecánicos ni sencillos. Hay múltiples razones por la cuales puede originarse una guerrilla pero de ahí a constituirse en el único camino de reivindicación social es un campo fértil para ser explotado por las concepciones más reaccionarias de la sociedad.

Lo mismo ocurre en el plano sindical, su organización es un arte social al que recurren los mejores agitadores de la clase obrera –I compañi (Los compañeros) de Marcelo Mastroiani es un buen ejemplo fílmico entre tantos– ahora también es campo en el que la derecha desarrolla sus mejores negociadores en el arte de comprar voluntades y torcer un camino que siempre es largo.

Nuestro propósito no es hacer un análisis del film, ni siquiera somos críticos ni tenemos conocimientos del tema. La libertad del artista está por encima de toda otra consideración y como obra en ese terreno hay que valorarla y tomarla. Difícilmente en este caso pueda separarse de las connotaciones políticas de los protagonistas.

En otro plano pero ya con una notable ficción artística ocurre con el film basado en la obra de Boris Pasternak «Dr. Zhivago», que cuando se estrenó originó las más variadas reacciones. Recordemos que no había nadie dentro del campo conservador que no la recomendara y nadie cercano al Partido Comunista que no la condenara. La vida la ha ido poniendo en su lugar como una notable pintura de la época producto de la pluma de un notable escritor.

Con este film de Kusturica nos aventuramos a pronosticar que va a pasar como una muy buena pintura de la época y a la vez con el tiempo nos hará ver cuáles eran las carencias ideológicas que hoy marcan nuestro andar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de Enero de 2020.


Nota:

1En Netflix.

Seguridad, previsión social.

Seguridad, previsión social.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Seguridad social. Grupo familiar.Tema álgido y crucial si los hay, en la actual coyuntura de la crisis irreversible en la predominancia del modo de producción capitalista. Tenemos que reunirnos y analizarlo dicen los más. Tenemos que aplicar restricciones dice la derecha. Tenemos que defender las conquistas dice la izquierda. Difícil para sagitario nos dice la astrología.

El sistema como tal, es un producto genuino de este modo de producción capitalista, con antecedentes en la historia de la Humanidad, relacionado con la ayuda a los más desprotegidos, aún en las épocas de la esclavitud o del feudalismo y más aún en el tiempo del llamado comunismo primitivo.

En el llamado socialismo real ni siquiera un esbozo de solución universal del modo de producción que quiso ser alternativo con el capitalismo de estado, su cobertura era burocrática, que no se debe menospreciar pues ocupó y ocupa un conjunto importante de Estados. Si bien hoy conocemos acontecimientos como que el capitalismo tiene ahora su centro de libre comercio en China y su entorno, gobernada por el Partido Comunista. Lo cual es de algún modo una señal muy poderosa de que se deben buscar soluciones universales a un problema de cobertura social muy generalizado.

Cuando el capitalismo en su auge necesitó agrandar la base social, rompiendo el egoísmo cerrado de la competencia, surgieron ideas de aportaciones a los efectos de mitigar los resultados penosos que imponía el régimen en la lucha de clases a las poblaciones trabajadoras y frente a los cuales revoluciones como la rusa estuvieron plenamente justificadas. Batlle lo dice con nitidez en un editorial de «El Día» a la muerte de Lenin.

En el período de ascenso del modo de producción capitalista era relativamente sencillo pensar en una solida base social. Es más, las leyes sociales impulsadas por las organizaciones de trabajadores, no sólo estabilizaban sino que daban más base al propio desarrollo capitalista.

Esto para nada niega el odio de clase y las tragedias que originaron en el mundo y particularmente en Inglaterra y luego en EE.UU. en lo que se llama la acumulación primitiva, las colonizaciones, la esclavitud de millones de seres humanos.

Cada conquista, aún sabiendo que ampliaban la base del propio modo de producción, significaron sangre, sudor y lágrimas.

Por lo cual no es difícil imaginar el nacimiento de corrientes que pensaran en una organización de la sociedad alternativa y enfrentada con ese régimen de cosas.

A ellas le dedicó especial atención Federico Engels en su obra «Del socialismo utópico al socialismo científico», en que marcaba esta diferencia entre la lucha reformista diaria por ampliar las conquistas de los trabajadores y la necesidad de prepararse para una organización superior de la sociedad, no en competencia o confrontación con el capitalismo sino preparando las condiciones para la muerte de su predominancia1.

Tal vez en esta disyuntiva trasladada a la realidad actual esté uno de los centros del problema. ¿Los comunistas buscaban solucionar el problema previsional dentro del capitalismo o pensaban ya en una sociedad alternativa y confrontativa con la actual?

Trasladada a esta época la pregunta se da vuelta y nos expresa: ¿el problema de la seguridad social y la previsión social tienen solución dentro de la actual predominancia del modo de producción capitalista? ¿O son parte de una transformación que afecta directamente a esa predominancia tomando como centro un nuevo sistema impositivo basado en la circulación del dinero?

Los empresarios capitalistas nacionales enfrentados a las aportaciones en estos rubros, optan por la evasión, la elusión, o finalmente por la disminución del número de trabajadores hoy favorecidos por el desarrollo de la tecnología. En síntesis, una carga más para estos estados encerrados en un régimen impositivo que afecta a los más, en beneficio de pocos, con intervalos menores en gobiernos progresistas.

No se trata de repartir, sino de desarrollar el aparato productivo hoy limitado por la rentabilidad que la propia crisis del agostamiento de la tasa de ganancia impone al desarrollo capitalista tal cual lo conocíamos en las épocas de auge de la seguridad y previsión social.

Nos parece muy bueno que se analice, que se debata, que se busquen salidas incluso coyunturales, paliativas. Todo ello es, en definitiva, en defensa de lo que la gente ya ha conquistado y aún falta desarrollar, como sus derechos a ser protegidos por la organización social desde el nacimiento a la muerte.

Ahora concluyamos que el problema excede las fronteras nacionales, como exceden las fronteras nacionales las mercancías que hoy se comercializan en todo el mundo. Que este sistema cuyo objetivo fue el de dar cobertura integral al ser humano hoy necesita ser reformulado universalmente sin perder nada de sus contenidos y a la vez siendo parte de una transformación que necesita la economía de toda la Humanidad.

Ya no queremos oír exabruptos como los que se le atribuyen a Christine Lagarde, anterior secretaria general del Fondo Monetario de que los viejos ahora viven mucho.

Es el concepto de que sobra gente para el capitalismo de hoy con el agravante que a la largo el cierre del circuito de los consumidores termina por condenar al propio sistema.

Nuestro debate nacional está muy acotado, porque en su marco estrictamente nacional las soluciones están acotadas, por ahora todos hablan de remiendos. Tal vez esté pesando el refrán de que mal de muchos consuelo de tontos. Sin embargo, qué mejor oportunidad para hacer pesar en el mundo la convivencia democrática en nuestro país para abrir un debate que necesitan todas las sociedades del planeta en contradicción con el demencial aumento del trabajo informal en los países desarrollados, y todas las lacras del sistema que conducen al lavado del dinero y a los paraísos fiscales.

Las salidas están ahí de mano de la tecnología y parecen tan simples que hasta parece estúpido no abordarlas, si bien la voluntad política es imprescindible.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 31 de Diciembre de 2019.


Nota:

1Iniciada la lectura del último libro del Ingeniero Juan Grompone «Marx hoy» me he visto sorprendido por una afirmación que si bien es coherente con anterior afirmaciones suyas, pensé había superado.

Dice en la Introducción página 13: «En la segunda parte se analizan los pensadores marxistas. Lenin encabeza este análisis y allí se comentan sus principales obras y los apartamientos de la teoría marxista. Para Lenin la acción de un partido revolucionario es capaz de destruir un modo de producción y construir uno nuevo. Esta idea se opone abiertamente a la evolución de todo modo de producción que describe Marx. Lenin ha tenido muchos seguidores». Seguiremos leyendo a la vez que intentando reencontrar y repasar algunos textos profusamente documentados del Profesor Julio Rodríguez que ilustran sobre el tema y creemos que no opina de igual manera.

Ho Chi Minh.

Ho Chi Minh.

Ho Chi Minh, en el año 1946. Autor Desconocido - This file has been extracted from another file : Ho Chi Minh 1946 and signature.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=25126454Lo que hizo Ho Chi Minh por su pueblo no está en discusión. Que ello ha significado un avance enorme tampoco. Millones y millones de seres humanos accedían así a avances ya reconocidos en gran parte de la Humanidad.

¿Qué es entonces lo que nos llama la atención y a la vez necesitamos debatir? Precisamente lo que Batlle y Ordóñez señala a la muerte de Lenin y que en la patria de Ho Chi Minh ya ha tomado otro camino. Lo de la construcción de un capitalismo de estado en oposición al capitalismo en general y como alternativa al mismo, que contradice las enseñanzas de los maestros.

La diferencia parece muy fina, hasta imperceptible, pero ahora nos hace comprender lo que Lenin escribía en 1916 sobre el Imperialismo.

Hacer todo lo necesario en defensa de la gente, hacer de ello causa del internacionalismo proletario y a la vez que defendiendo el aparato productivo de cada nación dar la pelea por incorporarse con el programa de defensa de los trabajadores en el mercado mundial. Lo hacen China y su entorno, mientras el centro del capitalismo y del libre comercio comienza a desplazarse hacia ahí.

¿Entenderán los Partidos Comunistas y las izquierdas, volcados desde la muerte de Lenin, a sus programas nacionales, de que es necesario un programa que unifique a la población trabajadora de todo el mundo?: Ese es el desafío.

Jorge Aniceto Molinari.
Jueves, 26 de Diciembre de 2019.