Comunistas…

Comunistas…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En 1781, (no hace tanto tiempo, para un ser humano es mucho, para una sociedad apenas un suspiro en el tiempo) la revolución francesa con libertad, fraternidad e igualdad, conmovía las bases feudales de la sociedad y hacía del desarrollo de la naciente burguesía un nuevo centro para el desarrollo del aparato productivo de la humanidad.

Hubo quienes idealizando esa base material se propusieron ir más lejos. Los procesos sociales no son lineales, son sinuosos.

El nuevo aparato productivo iba incorporando más y más mano de obra, aún en las peores condiciones en esa acumulación primitiva del capital que se hacía dejando de lado la vida feudal o la posibilidad de que los talleres artesanales, cuna del capitalismo junto con el rol de los comerciantes, fuera a su vez cuna para un posible cooperativismo.

Ubiquémonos en el tiempo y en las condiciones de esa época de predominancia feudal, en esa división de clases se desarrolló no sólo la base económica de la naciente burguesía sino todas las relaciones que el ámbito de la vida humana abarca.

Las posibilidades económicas estaban del lado del crecimiento, y eso era el arte de la novel burguesía, la razón de su éxito.

Los trabajadores –algunos de ellos– entonces pasaron a ser o socios en los proyectos burgueses aceptando las diferenciaciones entre los que serían sus iguales o pasar a constituir grupos de presión para obtener mejores condiciones. (El rol y evolución de las Trade Unions).

Recordemos la contradicción entre el burgués que necesitaba ahorrar en remuneraciones –la llamada acumulación primitiva– para más rápidamente capitalizarse y su necesidad de que el resto de la sociedad tuviera suficiente poder adquisitivo para consumir sus mercancías. La teoría siempre actualizada de que la sociedad humana tiende hacia una única tiranía (el super imperialismo), ya nacía muerta.

En esa lucha, episodio de la lucha de clases, destacada por su crueldad, nacieron las corrientes modernas apoyadas en el proletariado, el anarquismo, el socialismo, el comunismo.

El anarquismo idealizó la libertad y pretendió liberarla del propio proceso económico, lo que fue utilizado por la burguesía. Sin embargo su idealismo abonó muchos proyectos políticos en que se tuvo que tener en cuenta a la «masa» y también tomada como pretexto para la provocaciones de la burguesía (los mártires de Chicago, el nacimiento del día internacional de la mujer, Sacco y Vanzetti…), para imponer sus condiciones represivas.

El socialismo, mejor denominado social democracia, nació en un proceso social en que los continuos enfrentamientos sociales necesitaban de un programa para que en el plano político se reflejaran las necesidades sociales.

Su suerte inexorablemente tenía que acompañar a la del propio sistema. Mientras el sistema se expandía su rol acompañaba las mejores inquietudes sociales para incorporar avances en las distintas legislaciones.

Entonces las crisis del sistema en su desarrollo se trasladarían al propio proceso de la socialdemocracia. Tal vez el más crucial llegó cuando fue impulsada a votar los créditos guerra y cómplice en impulsar así una masacre en la tragedia de la primera guerra mundial.

De la lucha por la paz, y con todo el bagaje de la labor ideológica fundamentalmente de Marx, Engels y el propio Lenin, del Partido Obrero Socialdemócrata ruso de su ala bolchevique nacería la reivindicación del comunismo.

Sin embargo la vida nos prepararía una nueva muy importante circunstancia en el desarrollo de la base material de la sociedad y su repercusión en todos los aspectos de la vida humana.

La crisis que originó la primera guerra mundial hizo que en el poderoso Imperio Ruso, se originara, como antes con la Comuna de Paris en 1871, un proceso revolucionario cuyo objetivo era la paz, y avanzar en las conquistas democráticas de las masas.

Don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, un estudioso entre otros de Marx, lo dice con total precisión a la muerte de Lenin en un editorial de su diario «El Día», la revolución significó para la gente acceder a avances democráticos que el mundo venía incorporando, y a la vez entrar en un proceso contradictorio de poder. La sociedad no estaba madura en el mundo para un nuevo modo de producción y menos aún en la Rusia Zarista donde el atraso era notorio.

Sin embargo, luego de la guerra, restañadas sus heridas e iniciando un nuevo proceso de desarrollo, el capitalismo como sistema reservó a la nueva Unión Soviética el papel de construir un capitalismo de Estado el que se denominó comunista en contraposición a las ideas de Marx, Engels y Lenin, mencionamos a los más destacados–, a los que decía aplicar.

«En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales».

«Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su democrático y revolucionario cada vez más pronunciado».

Estas palabras de Marx que pueden tener defectos de traducción son las que están en debate en primer lugar entre materialistas e idealistas. Junto con el concepto de que los modos de producción también nacen, se desarrollan e inician su proceso de extinción.

Si bien hoy la crisis nos hace temer incluso por la continuidad de la propia Humanidad, su esencia no es otra que la del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista que cuestiona la continuidad de su predominancia al cuestionar la continuidad de la rentabilidad en sus inversiones. Así de sencillo.

Y mientras el hoy mal llamado comunismo está cada vez más lejos de un Estado que realmente lo sea, la humanidad se aproxima con una contradicción incomprensible para estos teóricos «comunistas»: China gobernada por un Partido Comunista líder del libre comercio en el mundo y convirtiéndose en un nuevo centro para el desarrollo y EE.UU. teniendo que recurrir a un amurallamiento para preservar al sector de la burguesía de ese país que hoy está en el poder, en creciente contradicción con lo que fue en su tiempo la expansión imperialista de sus empresas multinacionales.

Esto hace que nuestra gran preocupación sea la de retomar los análisis científicos de los maestros sobre el desarrollo de la sociedad para incidir en la formación de la voluntad política que permita a través de un programa organizar a lo mejor de la humanidad para superar esta etapa y entrar en una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz y estimule el nacimiento del socialismo.

Ese programa desde nuestro humilde conocimiento tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Hoy por ejemplo en el Uruguay desde sectores de la izquierda se cuestiona que el Gobierno se embarque en una nueva planta de celulosa, la mayor inversión en la historia del Uruguay, argumentado además que se les da a los inversores enormes ganancias, sin las cuales seguramente no invertirían.

El problema es que estos sectores siguen idealizando las posibilidades nacionales y extrapolan al país de la economía real del mundo, es por eso además que de moneda y de impuestos no hablan y en eso comparten la política del gobierno a no ser la de un sistema impositivo que haga inviable la inversión de fuera de fronteras, política que hoy ni siquiera se puede aplicar en Cuba que cada vez participa más del mercado mundial donde ha entrado fundamentalmente con sus avances científicos.

El Frente Amplio de Uruguay que ha venido siendo ejemplo en el mundo de convivencia de distintas corrientes seguramente en los tiempos que vienen tendrá que afrontar este desafío ideológico, más allá de un cuarto periodo de gobierno, en un mundo donde la crisis crece y la necesidad del programa para afrontarla es esencial.

Esta es la sencilla razón por la cual una vez comprendidos estos temas y más allá de las circunstancias no he renunciado nunca a mi militancia comunista por el socialismo e invito a quienes han leído y están cerca de los maestros a reflexionar sobre el curso actual de los acontecimientos donde todos los esfuerzos deben ser bienvenidos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de Mayo de 2019.

Debate de ideas.

Debate de ideas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En lo personal le doy un valor muy grande al intercambio de ideas, porque me ayuda a comprender que es lo de mi exposición que al «otro» cuesta entender y por lo tanto me obliga a afinar, precisar mi exposición.

En este caso se trata de un compañero que cuestiona algunos aspectos con los cuales concluyo algunas de mis notas.

El cuestionamiento inicial:

En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales.

Hay sencillos problemas matemáticos que tienen como solución a la raíz cuadrada de menos 3, que es un número imaginario y no le podemos dar significado real.

Alguna vez leí que Marx establecía a la base material como condicionante del resto de las actividades humanas. Pero también ese texto, decía: «Que sea la condicionante no significa que las otras no cuenten». Eso le criticaban los epistemólogos de la Escuela de Frankfurt a los soviéticos, hace unos 80 años.

Hoy en Barcelona con todos los líos que tienen allí, se reunieron 3500 personas frente a una comisaría porque un policía había matado a un perro que le atacó.

Toda esta gente, «descerebrada» para los que apenas peinamos canas (si aún nos queda alguna), está votando a tipos que profesan la destrucción de las conquistas sociales luego de muchas décadas de esfuerzo.

En España salen a la calle exigiendo mejoras en sus pensiones (muy bien) miles de jubilados y pensionistas, pero luego se pasan en la iglesia, o votan al PP y defienden con uñas y dientes al Rey.

Hasta la vieja izquierda se creyó el cuento del «Acuerdo del 78», que dejó intactos los intereses de la derecha y que el PSOE de González o de Zapatero, ni siquiera pudo desviar un poco.

En el otro texto1 Emir Sader sigue con los papeles viejos, muy viejos. En esa nota prácticamente acusa a la intelectualidad de izquierda latinoamericana de estar inoperante, o al margen. Esa es una afirmación muy pobre de alguien que supo tener prestigio.

Una figura como Emir Sader debería profundizar y elaborar una respuesta de por qué la izquierda no tiene un programa. ¿Son tontos? ¿Se vendieron al capitalismo?

Mientras se siga analizando la situación con textos de otro siglo se seguirá transitando un círculo sin fin.

La enorme mayoría de los que escribimos y nos leemos, somos sexagenarios como mínimo.

Los jóvenes no recuerdan lo que estudiaron la semana pasada. El daño irreversible para el «pensamiento propio» es incalculable. Mientras nosotros seguimos «debatiendo» y no queremos aceptar que para concretar algo se necesita Poder.

Mi primer respuesta:

Si lo analizamos creo que estamos de acuerdo.

«En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales».

Lo de renta universal corre por tu cuenta. Planteo si que el sistema impositivo se base en la circulación del dinero, a diferencia del actual que es sobre el consumo, que es otra cosa. No es que esto resuelva la situación, sino que marca un camino a recorrer. La ley de 8 horas, una de las conquistas paradigmáticas de la clase obrera, no solucionó sus problemas pero marcó un camino que la humanidad ha venido recorriendo. ¿Cual es la diferencia? Que la ley de 8 horas marcaba una condicionante para la rentabilidad de las inversiones empresariales. En cambio, la moneda única universal, el impuesto a las transacciones financieras y la muerte de los paraísos fiscales significa un cambio para transformar que la rentabilidad se realice en beneficio de la gente toda y no de una clase en particular que hoy ejercen como lumpen burguesía, y porque la predominancia en el desarrollo capitalista está llegando a sus límites, por eso se acentúa el guerrerismo y el fascismo.

La izquierda actual marca un camino hacia el poder en que ellos ven el aparato político del Estado como un fin en sí mismo, mientras la actividad económica se rige por otros andariveles que a ellos ni siquiera preocupan, pero si viven las consecuencias de la crisis sociales que provoca, cada vez más intensas.

La importancia de los textos no es porque sean actuales o de otros siglos, sino porque atiendan a problemas que la sociedad tiene pendientes a resolver.

Creo que los temas que hoy toma la izquierda para debatir están en consonancia con el carácter de la crisis y la dificultad precisamente para abordar un programa que vaya al centro de la misma.

Como decía un amigo espero haber aumentado tus dudas, porque en definitiva de eso se trata la capacidad para investigar.

Nuevo cuestionamiento:

Acepto que lo de la renta universal no es una de tus propuestas.

También circula como un posible «parche».

El ejemplo de la ley de 8 horas es bueno y fue contra los intereses de la burguesía. Bien.

Pero fue impulsado por gente que tenía un proyecto a largo plazo. Que sabía influir en su entorno y predicaba con el ejemplo.

Los obreros acompañaron esa propuesta. Hubo mártires (los de Chicago).

Al parecer hoy no hay «emisores» y tampoco «receptores» de estos nuevos mensajes.

Se advierte. Se ve venir ese choque de trenes, porque China abarata costos y además la superproducción global, llevan a esa disminución de la tasa de ganancia. Los capitales se resguardan en los paraísos fiscales y aumenta la actividad no controlada: Venta de armas. Drogas, Medicamentos (con apariencia de regulación).

Las izquierdas confunden Gobierno con Poder. En los 60 las diferencias entre uno y otro estaban y se manifestaban muy claras.

Alguien tal vez me diga que siempre fue así, pero hoy está muy claro que los pueblos no cuentan.

La gente es distraída minuto a minuto con otros temas y tampoco hay gente que explique, difunda y organice.

Nueva respuesta:

También circula como un posible «parche».

Esto indica, el también tu nivel de acuerdo o desacuerdo con lo que planteo. Y si profundizo tu adhesión a la teoría de los modelos alternativos.

No va a haber guerras de modelos, esa en la que se educaron las generaciones post Lenin.

No se trata de parches, si se trata de ayudar a la predominancia del capitalismo a morir en paz.

Lo que sucede en China y en alguna medida en cada uno de los países que comandan el desarrollo capitalista son episodios de la pugna entre los complejos empresariales multinacionales por la tasa general de ganancia.

También tenían un proyecto a largo plazo los bolcheviques que acompañaron a Lenin en la toma del poder. Es por eso que no pudiendo superar la prueba del estatismo, muerto Lenin fueron exterminados. Ese fue el nacimiento del capitalismo de Estado como modelo alternativo al desarrollo capitalista general, que luego de la segunda guerra mundial con el neoliberalismo su gobierno, que no sustituía la pugna intercapitalista, pasó de los Estados a esas conglomeraciones empresariales multinacionales.

En el artículo sobre Teoría y Práctica recordaba de Carlos Marx:

«Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción. Antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana».

¿Que pasa con la gente? eso lo dejaremos para próximas notas, el nuevo año promete un despertar del encuentro de las nuevas generaciones con los trabajos de los maestros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de Diciembre de 2018.

Nota:

1 Se refiere a la nota en que se analiza un texto de Emir Sader sobre la teoría y la práctica.