De Chile al mundo.

De Chile al mundo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

María Cecilia Morel Montes, primera dama de Chile. Triste.La señora esposa del actual Presidente de Chile lo expresó con una claridad meridiana: (no es textual y no conozco que haya sido desmentido) «nos están invadiendo los alienígenas, vamos a tener que ceder algunas de nuestras riquezas».

La expresión puede tener varias traducciones, generalizada en algunos sectores de la sociedad actual; una traducción de clase: son ellos y nosotros, los pobres y los ricos, los que tienen y los que no tienen. Una salida, no tan compartida: ceder algunas de nuestras riquezas.

Por desgracia esta es una forma de razonar producto de un sistema económico, de un modo de producción que está llegando a sus límites posibles.

Probablemente la señora no esté en condiciones de reconocer que aún así no tiene arreglo, que lo que necesita morir es la predominancia de un modo de producción.

Porque lo que pasa en Chile, hoy es solo un ejemplo más de lo que está pasando en el mundo.

También es nociva la contrapartida vulgar: «si tuviéramos los bienes que tiene ellos», pues no conduce a superar lo que origina el problema.

Imaginemos por un momento a Chile, a Uruguay, a Brasil, a Grecia, a España… sin impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones. ¿Y entonces como se banca el presupuesto del Estado?, con un impuesto sobre la circulación del dinero, haciendo inválida cualquier transacción que no esté debidamente registrada donde la sociedad democráticamente lo determine.

Sí, pero ningún país lo puede hacer por separado, si y es ahí donde debemos organizar la toma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, para imponer un cambio sustancial en la economía del mundo.

Una sola forma universal de medir los hechos económicos, no a una moneda para los dueños de los medios de producción y otra para la gente. Que los recursos provenientes de un impuesto a la circulación del dinero sean administrados democráticamente sin engrosar las burocracias estales y administrados con criterios de rentabilidad social, y eficiencia.

¿Que resolver hacer esto debe ser lo más complicado?: de acuerdo. Pero hoy lo hace la burocracia instalada en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional sin más aval que el de las capas gerenciales de los complejos empresariales multinacionales.

Entonces a analizar y poner en debate como organizar el aparato productivo de la humanidad para que sea más eficiente y democrático para la gente.

No estamos de acuerdo con los nacionalismos a los que se acude para dispersar la capacidad organizativa popular, esto en múltiples facetas, donde se reivindican religiones, monedas, costumbres. Si estamos de acuerdo con que se respeten las nacionalidades, que significan entre otras respetar las culturas que han incorporados sus conocimientos a la riqueza de la humanidad.

Hasta hoy las empresas estatizadas1, y las cooperativas han sido un medio de defender el trabajo de la gente cuando existían actividades que corrían el riesgo de dejarla sin trabajo. Las primeras convertidas en teoría que conocieron su mayor fracaso con la caída del llamado socialismo real, aún cumplen un ciclo histórico y de alguna manera continúan hasta hoy. Las segundas teniendo que convivir en una sociedad que siempre aspiraba a absorberlas para el sistema de empresas monopólicas.

Pensamos que una organización democrática del aparato económico de la humanidad no va a descartar particularmente a las cooperativas que son siempre un instrumento de educación del trabajo colectivo, y que entonces si encontrarán las estabilidades que hoy le son negadas.

¿Qué tiene que ver todo esto con lo concreto de Chile hoy? Salvador Allende en un histórico discurso en la ONU reivindicó para Chile la nacionalización del cobre. Era la época donde los pueblos aún podían pensar en los beneficios de una economía estatizada, frente a la expoliación de los monopolios empresariales multinacionales.

La derecha no soportó este camino y utilizó el sabotaje militar organizado por los «servicios» de EE.UU. para derrocarlo. Pero, paradoja, hoy el cobre estatizado es la fuente de recursos del presupuesto militar.

Hoy Chile necesita una constituyente donde se puedan organizar la atención a las necesidades popular, sabiendo en definitiva que el equilibrio solo se podrá lograr si el mundo encara un sistema impositivo basado en la circulación del dinero.

Y no para resolver Chile sino para atender la economía del mundo en plena crisis.

Escritas estas líneas llegan noticias entre otras del golpe contra Evo Morales en Bolivia y del pantano electoral en España, un amigo me escribe en Facebook afirmando que el único camino es la democracia a lo que respondo:

«No te confundas, la democracia no es un fin, es un medio. Para lograr los avances han sido necesarios los esfuerzos con ese fin. Cuando cosas tan simples como que la economía tenga una medida igual para todos y que los impuestos vayan sobre la circulación del dinero son tan resistidos y ninguneados por todos, es porque la crisis es muy profunda y la sociedad ha entrado en una etapa en que si no discutimos ideas de cómo salir no se va a salir.

Es muy fácil decir los que están en el gobierno son los responsables de todo, o la contrapartida: nadie lo puede hacer mejor que nosotros, pero ambas posturas son falsas. Necesitamos ideas, programa para superar una crisis que es irreversible pero que no es el fin del mundo si logramos que esas ideas avancen».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de Noviembre de 2019.


Nota:

1En la salud y la enseñanza, el rol del Estado ha ganado un papel que a pesar de la mercantilización de estos rubros ha sido bien importante.

Nosotros, la gente.

Nosotros, la gente.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

«Las relaciones económicas exigen que así como hay un litro, un kilo, un metro, debemos ir a la unidad de medida monetaria, eliminando los juegos especulativos que con la misma se hacen».

«Pero además de facilitar los intercambios comerciales necesarios para el desarrollo humano, dar un medio de registración a través del cual se puede ir a un sistema impositivo acorde con el desarrollo de la humanidad y dando muerte a una práctica terriblemente nociva como son los paraísos fiscales. Sepamos que esto solo es el inicio y que para ello es fundamental avanzar en la democracia económica. Todos los instrumentos financieros deben estar al servicio de ello, y no al revés como sucede ahora en el mercado mundial y la gente se siente estafada».

Para los estudiosos de todos los tiempos, y aunque muchas teorías lo niegan, –nosotros nos afiliamos a que hoy hay muchas más cabezas pensando–, siempre fue una ecuación a resolver la relación entre el mundo material y el mundo de las ideas.

En última instancia sintetizada en idealismo y materialismo; A) somos lo que pensamos y nos viene dado por relaciones metafísicas que no manejamos o B) somos lo que pensamos pero producto del desarrollo de los hechos materiales entre los cuales se destaca aún en medio de elementos culturales el hecho económico.

En la parrafada inicial que hemos escrito en varios intercambios en Facebook, intentamos sintetizar uno de los grandes dilemas a resolver en esta época: ahora.

El mundo en su desarrollo económico ha llegado a un límite crítico en que necesita resolver si o si de qué modo sigue de aquí hacia adelante.

Los idealistas hablan de la condición humana y de su vinculación con todos los hechos que la vinculan al mundo de lo espiritual, al mundo de la religión y de las distintas creencias.

Los materialistas a su vez y es una dificultad en muchos de sus razonamientos –que por distintas razones son incompletos– en la más de las veces al no profundizar terminan idealizando situaciones, como por ejemplo el poder actual de los Estados en el mundo en que no reconocen el gobierno real que sin eliminar sus pugnas realizan los conglomerados empresariales multinacionales.

Hay dos niveles en el comando más generalizado de las decisiones, por un lado los Estados que a su vez tienen entre sí profundos desniveles, y el comando de los complejos empresariales multinacionales que son los que toman las resoluciones que en definitiva terminan afectando el destino general de la gente, de que y como se produce de acuerdo a los beneficios que para un determinado círculo esa producción determina.

Mucho se ha escrito y filosofado sobre la matriz productiva de los distintos países. Tal vez con mayor fuerza para grandes Estados como EE.UU., Rusia, China por ejemplo. Sin embargo, su destino en materia productiva no se decide en los instrumentos tradicionales de la democracia, sino en los comandos de los complejos empresariales multinacionales, algo así como una monarquía ilustrada, rodeada de lo que es hoy el despliegue tecnológico.

Es interesante ver y estudiar el enorme ejército de accesores, politólogos, cientistas en todas las materias que rodean a estos conglomerados e inciden en la forma en que se toman las decisiones. Remarcamos en la forma porque en el fondo se cocinan en un medio por ahora incapaz de ver más allá del curso de los acontecimientos y seguir la dinámica de los mismos y la lógica del capitalismo.

Con el agravante conflictivo de que ese desarrollo de la tecnología, la capacidad de la gente pone en el colectivo cultural intelectual la capacidad de pensar soluciones que no son las clásicas de la competencia capitalista.

El carácter de la crisis radica en que los que tienen capacidad real de decisión cada vez están más acotados por las propias leyes materiales del desarrollo capitalista, que existen han sido estudiadas y son inexorables aunque no fatales, y van a depender en última instancia de la intervención humana. La predominancia del capitalismo nació, se desarrolló y necesita morir; que sea en paz o en medio de una catástrofe ya no depende de esas leyes sino de la voluntad humana, sin desconocer que la propia voluntad humana forma parte para estructurarse de esas leyes.

De aquel acto inicial por medio del cual un ser humano se apropiaba de la plusvalía originada en el trabajo de otro ser humano para obligatoriamente tener que reinvertirla para iniciar el ciclo capitalista, a los de hoy en que el dinero acumulado no encuentra sino con dificultades y desafiando las leyes que la sociedad ha creado para su defensa, que lo lleva a estimular gobiernos que hoy cada vez más se identifican con la guerra y el fascismo. A esto de hoy parece una realidad irreconocible para quienes la idealizan o para quienes presumen de conocer el desarrollo de las leyes materiales que la provocan pero no las reconocen cuando ellas se manifiestan en todo su furor.

¿Cuándo y cómo se transitará hacia una salida? Hemos recordado con insistencia en notas anteriores que Marx en su Introducción a la Economía Política afirmaba que: «por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación», y es precisamente hoy que se necesita como expresión de voluntad política capaz de salir de la crisis y comenzar a transitar la transición.

¿Qué se necesita? ¿Más capitalismo? ¿Construir un modelo alternativo sobre la base del Estado como es que se conocen hoy la deformación de las llamadas soluciones socialistas?

Los idealistas pensarán en salidas mágicas, invocando sus creencias o en la desesperanza de construir una salida posible, los materialistas tendrán que ajustar sus estudios a la realidad y empezar a moverse con todas las variables que dan forma a la ecuación que hoy tenemos que resolver.

Lo más grave tal vez sea ver a miles, cientos de miles, tal vez millones de intelectuales estar aún a la deriva sin incidir en una salida de progreso porque están al margen del mundo material que gobierna los conglomerados empresariales multinacionales. Sin los avances en las relaciones democráticas que si se han conquistado parcialmente a nivel de los Estados. Muchas veces negados por la lucha política en que precisamente interfieren los poderes empresariales.

Es esa inmensa masa humana la que hoy necesita ponerse en marcha para iniciar la transición y la muerte en paz de la predominancia del capitalismo.

Sobran las definiciones de cómo deberíamos comportarnos los seres humanos de acuerdo a todo lo bueno que la humanidad ha ido acumulando, faltan las medidas materiales capaces de provocar el cambio y como dice Marx ellas ya están, la humanidad las ha generado, tiene los instrumentos técnicos para hacerlas ya.

Por supuesto que una vez acordadas será necesario un intenso trabajo hacia los hechos económicos para que tengan una única medida universal, y que los recursos que la sociedad necesita provengan de un sistema impositivo aplicado sobre la circulación del dinero con la gobernanza democrática que la sociedad determine.

Conviene aclarar que esta es nuestra conclusión, lo que no quiere decir que se nos pueda demostrar que estamos equivocados y que hay otra mejor y posible. Estamos dispuestos a estudiarlo, investigarlo y debatirlo por eso nuestra adhesión a las ideas de los maestros.

¿Cómo se llegará a esto?: ¿a través de un Partido, de una Internacional, de un Gobierno Nacional, del Papa o de los jefes de las distintas religiones que lo propongan abiertamente al mundo? No sé, lo que sí sé es que se tiene que llegar para poder pasar, como decía Marx, de la prehistoria a la historia de la humanidad.

Jorge Aniceto Molinari.
Maldonado, 8 de Enero de 2019.