Un impuesto algo distinto.

Un impuesto algo distinto.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Astori (Ministro de Economía del gobierno anterior) trabaja en proyecto de ley para gravar depósitos de los uruguayos en el exterior.

«Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideas veneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado…» (Carlos Marx).

Nadie lo puede discutir, el compañero, Contador Danilo Astori ha tenido, desde la docencia, desde el gobierno, desde las columnas de opinión, desde el hacer político una destacadísima presencia.

El pueblo uruguayo bajo su participación en la conducción del gobierno pudo mejorar mucho, aún cuando no podía salir como tampoco puede ahora de las condiciones que determina el desarrollo capitalista en el Uruguay, en el mundo.

Algunos están descubriendo ahora la miseria y las condiciones en que vive mucha gente, pero los militantes sociales, políticos, sindicales, incluso religiosos siempre lo tuvieron presente y lo señalaron.

Astori también ha sido responsable de acciones desde el gobierno, de mala gestión, de errores importantes.

Pero hay algo que me interesa señalar cuando presenta este proyecto de ley para grabar capitales de uruguayos en el exterior, del que nadie podría estar en contra, más cuando los problemas planteados por el coronavirus son acuciantes y el propio gobierno ha obtenido el apoyo unánime para hacer una especie de solidaridad obligatoria con ingresos de funcionarios y jubilados relacionados con el Estado.

Y es que no hay la menor proyección de política económica con respecto a lo que está pasando en el mundo.

Sino un economista de su fuste debería estar encarando ya o promoviendo el análisis en todos los organismos del Frente sobre qué está pasando con las monedas en el mundo, donde ni EE.UU. y la comunidad europea, no paran de emitir y que pasa con los sistemas impositivos actuales de los presupuestos estatales en plena crisis, e insuficientes para bancar las cosas más elementales de la sociedad.

Recordemos además que las importantes reservas que fue generando el Uruguay tienen posicionamiento en dólares, en estos dólares cada vez más envilecidos.

El rol del Estado en los servicios esenciales, también se debe incorporar al debate impositivo.

Estamos hablando de servicios esenciales, y en la actual situación de la economía capitalista creo que no deberían existir dudas. El problema surge cuando se pasa a analizar cuáles son los recursos para esos servicios esenciales. Hay corrientes de opinión que piensan en la estatización total de la economía o por lo menos –dicen otras– volcar la actividad productiva hacia el Estado. Y es acá donde surgen las luchas ideológicas al respecto. Para el debate se fabrica un absurdo dilema: mercado o Estado. El mercado es una herramienta a la cual han concurrido todos los modos de producción, y Estado es una construcción que en la historia ha sido instrumento de cada uno de esos modos de producción. Hoy estamos asistiendo a la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista y a la necesidad de que su muerte sea en paz.

¿Que arrastra esa predominancia con su muerte?, arrastra los paraísos fiscales, y los sistemas impositivos basados en los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones. Arrastra el juego de las monedas nacionales como instrumento en la actualidad de ajuste en los ingresos a través de salarios y pensiones.

Las monedas nacionales cumplieron un papel importante en la historia de las naciones, hoy ya no lo cumplen. Hoy son variables de ajuste a los ingresos de trabajadores y pensionistas. Además no se trata de un modo de producción alternativo que no es posible sino de la necesidad que la predominancia de este modo de producción muera en paz y de paso a medidas que serán el desarrollo de un nuevo modo superior.

¿Qué instrumentos tiene una nueva predominancia?: la moneda única y universal, y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero haciendo inválido toda operación que no esté registrada donde la sociedad determine.

Se estará entonces en condiciones de atender las necesidades esenciales de la humanidad toda, por encima de lo que hoy es la llamada «rentabilidad empresarial» sin dejar de lado la eficiencia en el trabajo.

¿Será el nuevo proyecto impositivo de Astori el inicio de cambios en la forma de ver y encarar los hechos económicos? o ¿es solo una chicana en las pulseadas políticas menores en la interna de un país?

La situación es muy grave, Astori lo sabe, salvo en el centro mismo del desarrollo capitalista, no hay prácticamente ningún Estado en el mundo que pueda exhibir equilibrios en su actividad económica. Existen aquellos que aunque hoy parezcan estar equilibrados en su proyección, la situación es insostenible. O recurren a emisiones y endeudamientos suicidas para el propio equilibrio de la economía del Planeta.

Lo más grave aún es la inercia y la miopía de los que podrían actuar y no lo hacen ante la inmensa posibilidad de un cambio gigantesco de toda la humanidad.

Ante un primero de mayo muy particular, 2020.

El recuerdo emocionado a quienes lograron con su lucha los jalones para el avance democrático de la humanidad y a la vez la reflexión para afrontar los desafíos de estos tiempos.

Un enorme avance de la ciencia y de la capacidad del ser humano de dominar en su beneficio esos avances, y a la vez una enorme contradicción en la organización social y en particular con una dictadura en la economía mundial.

Durante siglos la creación de puestos de trabajo y el desempeño de ellos con dignidad y pleno de derechos pareció ser el centro de memorables luchas obreras, en que se fueron conquistando derechos y libertades democráticas.

Hoy una pandemia desafía a la tecnología y la capacidad del ser humano para defenderse y prevenir este tipo de eventos que han sido trágicos en la historia de la humanidad.

Los elementos para prevenirla y evitar estos avatares existen, chocan con el interés empresarial que retrasa las soluciones y provoca daños.

En la actualidad tal vez el más palpable es la pérdida de millones de puestos de trabajo en el mundo tal cual está hoy organizado.

Una primera reacción lógica es resistirlo, ahora no alcanza son necesarias medidas que aborden el problema.

Dos reacciones primarias: una, el Estado se debe hacer cargo, la segunda son las leyes del mercado y a aguantarse. Una disyuntiva falaz: el Estado o el mercado.

El aparato productivo del mundo está sin daños, casi intacto, los burgueses salvo en el centro donde aún se desarrollo el capitalismo cada vez están más ahogados por la falta de rentabilidad y esa tendencia es inexorable dentro de la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Entonces? Hay que tomar el centro mundial de la economía que ejercen organismos como el FMI el Banco Mundial e incluso la ONU, e imponer medidas cuyas herramientas son la moneda y los impuestos para desarrollar un plan global de producción atendiendo a la salud, la educación (también educar para el trabajo), la vivienda, la previsión los cuidados…

Es para esta tarea que recordamos hoy más que nunca la consigna de los 1° de mayo: «trabajadores de todos los países uníos».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de Abril de 2020.

Lenin.

Lenin.

Vladímir Ilich Uliánov o Vladimir Ilyich Lenin. Fecha de nacimiento: 22 de Abril de 1870, Uliánovsk, Rusia.

Hoy se cumplen 150 años de su nacimiento, su inmensa obra que José Batlle y Ordoñez destacara especialmente a su muerte en un editorial de «El Día», ha tenido la enorme virtud de ser documentada, está escrita en 55 tomos (más de 400 páginas cada uno) (sus obras completas), que han atravesado enormes vicisitudes históricas y hoy son obligada referencia cuando la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista pone a la humanidad ante la cruz de los caminos.

Su obra como la de Carlos Marx, Federico Engels, también enorme en textos que abarcan todo el quehacer humano en la época del capitalismo, son insoslayables para entender el capitalismo y lo que hoy pasa.

Lenin fue el abanderado de la paz en medio de la guerra, y él construyendo un partido fue capaz de conducir a su pueblo en medio de una de las crisis más grandes de ese momento histórico con un programa para superar esa etapa e incorporar a su pueblo a los adelantos de toda la humanidad.

Su derrota posterior en 1924, el asesinato de sus compañeros, y el ocultamiento de los textos de ese periodo por más de 30 años no anulan el valor que hoy tienen para entender la continuidad del proceso de la historia. De pie, su lucha continúa.

Jorge Aniceto Molinari.
Miércoles, 22 de Abril de 2020.

Coronavirus.

Coronavirus.

Es cierto que no domino el tema y me agradaría que personas con más conocimiento, no solo que me corrigieran si es necesario, sino que expusieran sus propios conocimientos e ideas al respeto.

Los virus conviven con nosotros son parte de nuestro desarrollo vital, es su descontrol en relación con la vida del ser humano lo que provoca las enfermedades que como en este caso pueden ser fatales.

El corona virus es uno de ellos, que ha convivido con la humanidad durante siglos. Que ahora una determinada cepa se manifieste de esta manera puede ser producto de múltiples causas y no es lógico descartar a ninguna. Lo cierto es que además de la generación en el ser humano de anticuerpos, va a ser necesario tener una forma de prevenirlo a través de la vacuna, es una necesidad urgente.

El capitalismo como sistema predominante –incluida China– se ha manifestado incapaz de utilizar los medios que ya la humanidad dispone. El negocio de los medicamentos, del instrumental, y de los propios profesionales en sus núcleos más selectos, ha retrasado esta posibilidad y evitado la pérdida de numerosas vidas.

Hemos afirmado que ya se está en condiciones en todo el planeta de tener junto con el documento identificatorio de cada persona y a disposición de su voluntad democrática de la ficha médica digital y además de la misma manera disponer de una examen no invasivo y de bajo costo para determinar que enfermedades ha padecido o puede padecer.

Demás está decir que una vez detectado el desequilibrio podría haber sido inmediatamente encarado y hubo demoras.

A todas las demás especulaciones no me parece correcto entrar, si que la humanidad ha acelerado con esto los plazos para lograr que la predominancia del modo de producción capitalista pueda morir en paz y con el menor daño posible. Cuando el mundo enfrenta la necesidad ahora urgente de una restructuración gigantesco en su aparato productivo que está dejando hoy a cientos de millones sin trabajo dentro de la lógica del sistema. Aparato productivo que necesita del programa y la acción humana para desarrollarse y atender todas las necesidades. Cuando además es totalmente posible hacerlo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de Abril de 2020.

The Economist.

The Economist.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se trata de un encumbrado medio de prensa orientado a los análisis de economía, estamos además en un momento de alta sensibilidad sobre estos temas. En lo que conocemos de la historia moderna no hay antecedentes de un retroceso tan pronunciado de los índices económicos en los distintos países y a nivel general.

Con una variante de enorme importancia: no son producto de la destrucción del aparato productivo, como sucede en las guerras, sino del accionar de una pandemia que acentúa la crisis ya instalada y directo sobre las formas de producir, a la vez sobre las relaciones que en ella se generan como las laborales. Se afirma que en EE.UU., por ejemplo, se han perdido 10 millones de puestos laborales, ahora se está llegando a hablar de 22, no sé qué asidero tiene, si bien las referencias son concretas. Si repasamos además en los distintos países, la pequeña empresa, el pequeño comercio, millones de trabajos que comenzaban a ser improductivos dentro del avance tecnológico, aplicando las reglas de la rentabilidad capitalista la destrucción de esa relación es ahora gigantesca y sin ninguna posible vuelta a atrás.

The Economist vaticina que sólo China va a crecer en su PBI y en un grado menor al que lo venía haciendo, ahora un 1,5 %. Agrega un elemento más, típico de un razonamiento burgués: China es la ganadora de esta crisis. Aplicando la tesis de un mundo gobernado por los Estados y no por los complejos empresariales multinacionales como ocurre en la realidad.

Y antes de seguir digamos que pensamos de China:

«¿Qué es China? China hizo una revolución socialista que permitió a su pueblo avanzar hasta el nivel de los más adelantados del mundo, desde ese nivel comenzó a incorporar todos los avances del modo de producción capitalista que se producían en el planeta, hasta llegar a donde está hoy, comandando el libre comercio mundial y convirtiéndose prácticamente ya ella y su entorno. en un nuevo centro del capitalismo en el mundo. Y acá comienza la confusión generalizada de la izquierda que educada en el estalinismo valora que socialismo es propiedad estatizada».

«El socialismo no es un sistema que se pueda construir en forma nacional y ni siquiera en confrontación con el capitalismo, para triunfar necesita a partir de la muerte de la predominancia del modo de producción capitalista (no del capitalismo, que como el feudalismo continuó luego de la revolución burguesa) de medidas universales que permitan democratizar la economía y someterla al control social, por eso el planteo de moneda única universal e impuestos basados en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales».

China tiene un plan de gobierno, y está en el centro del libre comercio y del desarrollo económico, que por el hecho de estar en su gobierno un Partido Comunista no deja de ser capitalista, porque además no podría ser de otra forma. Los modos de producción no son confrontativos, ni se eligen en una tienda encargada de ofrecerlos, a lo sumo lo han sido –confrontativos–, distintos tipos de capitalismos, como el capitalismo de Estado y el capitalismo liberal.

El gran mérito del Partido Comunista chino, como lo fue en su momento el Partido Bolchevique de Lenin fue incorporar las conquistas de su pueblo a los avances económicos de la época, –en nuestro recuerdo el editorial en «El Día» de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin, que valoraba ese hecho–. No ha sido sencillo ni exento de crisis y dificultades, de avances y retrocesos.

China desarrollando un capitalismo de estado ha tenido la orientación ideológica –promovida y desarrollada en diversos textos, en su momento por Lenin– de ligarse a los avances del modo de producción predominante que lo ha sido hasta el día de hoy el capitalismo, como sistema universal, obteniendo como resultado el desarrollo de su pueblo. Si bien es necesario pensar en una situación límite que bien puede ser la presente, en que el capitalismo como sistema ecuménico ha entrado ya en una etapa donde es necesario que pierda su predominancia, que solo podría conservar al costo de una tragedia extendiendo la guerra y poniendo en riesgo todo el avance conquistado en el proceso de las distintas generaciones.

¿Esto es definitivo?: ¡¡NO!!, esto tiene límites, límites que se han acelerado por la pandemia del corona virus. Porque el capitalismo como todos los modos de producción en la historia tiene un ciclo que es lo que ha venido cumpliendo, eclosionando su crecimiento con la revolución francesa y su ideología liberal, un formidable desarrollo posterior que hizo que su centro de gran auge en el Reino Unido se desplazara luego de la segunda guerra mundial hacia EE.UU. centro que ahora comienza su declive incluso amurallando su economía en función de los intereses de un sector del capitalismo con referencias nacionales. Hoy es incomprensible para destacados economistas que ya EE.UU. no sea líder del libre comercio mundial contraviniendo toda su historia. Algo huele mal en Washington, y anticipa grandes cambios o una gran tragedia.

¿Es consciente el Partido Comunista Chino de esto?: no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que la humanidad necesita un programa ecuménico para superar esta etapa en que la economía debe pasar a ser manejada democráticamente por los organismos que se dé para tal fin, y que podrían ser los actuales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial) pero con una orientación diametralmente opuesta a la que hoy los rige.

Ese programa ecuménico de desarrollo del aparato productivo no tiene límites dentro de nuestra imaginación, si los tiene y dramáticos, sino nos atenemos a las reglas actuales de la rentabilidad del capitalismo como tal. Es más, se ha llegado a hablar de una humanidad con 500 millones de habitantes como si fuera el número de habitantes lo que determinara que el capitalismo fuera rentable o no. Una vez más el juicio de Einstein sobre la estupidez humana tiene confirmación y más aún en los momentos de crisis como estos.

¿En qué está la izquierda en el mundo?: atada en su mayoría al capitalismo de Estado, soñando con gestionar el Estado, por ahora incapaces de avanzar en un programa que una a lo mejor de la humanidad, como fue siempre la idea de los maestros.

El programa para el desarrollo tiene dos herramientas fundamentales: los hechos económicos deben ser medidos en todo el mundo de la misma manera: unidad monetaria. Los impuestos que la sociedad necesita recaudados sobre la circulación del dinero, eliminando los impuestos al consumo, a los salarios y a las jubilaciones, y dando muerte a los paraísos fiscales, ninguna operación deberá ser válida sino está registrada donde la sociedad democráticamente lo determine.

Los dineros así recaudados destinados universalmente a la salud, la educación, el trabajo, la seguridad y la previsión social, a planes de desarrollo de todo el planeta, cuidando la eficiencia y sin burocratizar la acción productiva. Poniendo todo el aparato productivo en marcha y en desarrollo. No más dinero paralizado a la espera de rentabilidad o volcándose a actividades reñidas con la conducta social del ser humano.

Se ha generalizado el debate sobre renta básica universal, es una necesidad para atender sectores que han quedado desprotegidos, y no se trata solo de vendedores independientes, que viven al día, también se trata de núcleos de profesionales universitarios independientes, artistas, etc. etc., por ejemplo.

Ahora no es lo mismo hablar de renta básica universal en EE.UU. donde Trump en plena campaña electoral lo ve como un instrumento financiable con emisión y con deuda que carga a la economía mundial, que Argentina por ejemplo, endeudada por el FMI, y aún con el sueño de un desarrollo capitalista propio, que hace que su capacidad fiscal recaiga en última instancia sobre su propia gente laburante.

Los economistas –premios Nobel–, la multitud de gente preparada al más alto nivel que hace al funcionamiento de los complejos empresariales multinacionales, el FMI, el Banco Mundial, en la ONU: ¿no hay nada que decir?, los partidos políticos, los sindicatos, etc. etc. ¿tampoco?

No es el fin del capitalismo, es el fin de su predominancia y el entrar de la sociedad en una etapa superior de desarrollo donde el interés social tiene una enorme capacidad de crecimiento que tenemos el deber de poner en evidencia.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 17 de Abril de 2020.

Cualquier monedita sirve.

Cualquier monedita sirve.

La organización mundial de la salud (OMS) informa que en 70 países laboratorios trabajan en procura de una vacuna para el coronavirus.

La crisis económica es muy, muy pronunciada, como no alcanza nuestra memoria para rememorar una igual que abarque a toda la humanidad, como esta. Los esfuerzos son enormes y los trabajadores e intelectuales de todo el mundo están en una faena formidable.

Y aunque hay guerras mantenidas por el desahogo económico que con ella logran capitales destinados a esa industria, el potencial económico de la humanidad está intacto. No es como en una guerra que se destruye ese potencial y hay que reconstruirlo.

Entonces el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial hablan del deterioro de los índices de la economía desde el punto de vista de la rentabilidad capitalista, no de disminución del aparato productivo.

Ahora es el momento, lamentablemente no se hizo antes, de reivindicar el funcionamiento de todo el aparato económico en beneficio de toda la humanidad.

Se trata nada más y nada mes que voltear la dictadura que el capitalismo como sistema empresarial ejerce sobre la economía y democratizarla, no para hacer desaparecer este modo de producción sino para eliminando su predominancia hasta ahora ejercida con el monitoreo del FMI, del BM, y en parte la propia ONU, organizar lo que la humanidad toda hoy necesita en salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad social… defendiendo de la burocracia la eficiencia del aparato productivo.

Esta es mi tarea,… sin duda que todas las compañías en este sentido son bien venidas, como la del propio Pepe en la ONU aunque luego no volvió sobre sus pasos. Como dicen en nuestros barrios ciudadanos acompañando un pedido de ayuda: «cualquier monedita sirve», en este caso más que de ayuda es un llamado a comprender que cerca está el objetivo para que la humanidad toda como tal pueda construir consciente su propia historia.

Es esta la ofensiva a la que debe pasar hoy lo mejor de las direcciones de los partidos de izquierda, de los sindicatos de trabajadores y las distintas organizaciones sociales que responden al sentir popular.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Abril de 2020.

Este tipo de declaraciones me irritan.

Este tipo de declaraciones me irritan.

Confieso me irritan las declaraciones de los organismos financieros internacionales sobre los cálculos a la baja de los resultados económicos de este ejercicio en todos los países del mundo, –coronavirus mediante–, salvo aquellos donde aún el capitalismo se desarrolla como China y su entorno.

La predominancia del modo de producción capitalista librado a la obtención de la rentabilidad como razón de ser de su existencia está condenado, más allá de episodios puntuales productos de maniobras con las monedas y los impuestos que se puedan dar coyunturalmente en alguna zonas del planeta como en el propio EE.UU.

Que hoy la humanidad no tenga a lo mejor de sus seres –economistas, políticos, sindicalistas, sociólogos, artistas, etc. etc., disculpen por si me olvidó en la enumeración de alguna disciplina–, en ponerse a estudiar para resolver como liberar a todo el aparato productivo de la humanidad, para desarrollar la salud, la educación, el trabajo, la sociedad en su conjunto de todos los seres humanos.

Ya sé, me van a decir: otra vez con la moneda única universal (perdón Lord Keynes) y con el impuesto basado en la circulación del dinero (perdón James Tobin, aunque no era lo que él pensaba), dando muerte a los paraísos fiscales y a los impuestos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

¿Y entonces qué?: desarrollar el Estado como única solución más allá de las necesidades coyunturales y condenar al mercado, al que le dan vida propia para poder condenarlo, impotentes en estas condiciones de desarrollar el aparato productivo, con instrumentos que ya la Humanidad ha adquirido para poder hacerlo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de Abril de 2020.

Es ahora, coronavirus mediante.

Es ahora, coronavirus mediante.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Definamos a los efectos de simplificar el análisis tres posiciones. Una, la definida por el Presidente de Uruguay Dr. Luis Lacalle Pou –que por otra parte no difiere de lo medular defendido por el equipo anteriormente encabezado por el Cr. Danilo Astori1: «al capital no se le ponen impuestos pues debe impulsar la actividad económica –ahora la reactivación–, el Estado debe encargarse de los rezagados en la fila».

Otra cuyo mayor exponente es Jorge Pedro Zabalza2: el coranavirus genera una crisis que plantea –como ya lo planteó en Chile la situación– la necesidad de la insurrección social. No lo dice expresamente pero se desprende de su análisis de que el objetivo es que el Estado se haga cargo de la actividad productiva disponiendo para ello de todo lo necesario en materia de propiedad. En el Frente Amplio hay un importante sector que si bien no simpatiza con la forma de hacer política del Tambero, es proclive a esta salida que definen como de desarrollo del Estado nacional, que en otra etapa del desarrollo del modo de producción capitalista tuvo su razón de ser, con algunas llegadas a un capitalismo de Estado con agudeza de tragedia en sus «acumulaciones primitivas».

La otra posición es la que insinuó José Mujica en la ONU, y que luego ya no defendió. Precisamente es esta la posición que desde la humildad de nuestro conocimiento decimos que es la que debe defender la izquierda coherente con las enseñanzas de sus maestros (me refiero en especial a Marx, Engels, Lenin, los más completos y presentes en sus análisis del desarrollo económico, político, social). Y que consiste en la actualidad en potenciar dos herramientas fundamentales: la moneda y los impuestos, para que organismos centrales que la humanidad determine democráticamente planifiquen la economía atendiendo la salud, la educación, la vivienda, la alimentación, el trabajo de todos los seres humanos.

Supone un cambio radical en la conducción del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), los principales y la propia ONU (Naciones Unidas). La planificación actual en las inversiones es forzada por el gobierno de los complejos empresariales multinacionales y su necesidad de rentabilidad capitalista, además de sus propias pugnas de intereses por la tasa general de ganancia.

Seguramente habrá mentores que nos tratarán de explicar la viabilidad del camino Lacalle y otros del camino Zabalza. Es lamentable pero también es seguro que no son pocos los que adhieren a estos caminos; ahora en el Uruguay el camino Lacalle parece ser el mayoritario, como lo fue antes en Chile, y en la actualidad coronavirus mediante, parece adquirir mayoría allí el camino que hemos llamado para simplificar, Zabalza.

Ninguno de los dos caminos es viable, aunque en determinado momento pudieron parecerlo bajo conducciones amparadas en las organizaciones, políticas, sociales y/o el poder militar.

El problema es hoy preguntarse en el mundo a donde se llega con esas concepciones. Porque el mundo cambió; tanto es así que hoy el libre comercio lo encabeza China y su entorno, gobernada por el Partido Comunista.

Trump con su economía amurallada, endeuda y empapela al otrora centro del libre comercio mundial, con cargo a que paguen los pueblos del mundo. Pero hay otro EE.UU. el de la libertad, el de las leyes, en el que se inspiraron libertadores como Artigas, Bolívar, a inicios del siglo 19, el de los premios Nobel de economía, pero también hay un mundo en pleno debate sobre cual deben ser las salidas.

Si estamos en crisis. Voy a poner un ejemplo: Uds. se imaginan en los años 60, que el Presidente de la República en el Uruguay diga que el capital no se puede gravar porque es el que debe encabezar la reactivación económica (el «malla oro» en la vuelta ciclista del Uruguay) y que sobre ello no haya prácticamente pronunciamientos políticos; en los tiempos de Wilson Ferreyra, Líber Seregni, Juan Pablo Terra, Zelmar Michelini, Rodney Arismendi, o Vivían Trias, no hubiera sido posible. Y conste que lo comparto con Batlle y Ordoñez que estaba en contra del impuesto a la renta y tenía una fuerte fundamentación (1900), así como no comparto los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones, porque creo que lo que se debe impulsar es el impuesto basado sobre la circulación del dinero que de muerte a los paraísos fiscales.

Me podrán decir: no se puede hacer de inmediato y en país por separado. ¿Y qué piensan Uds. que está pasando en los demás países del mundo?: se endeudan o también se empapelan como está haciendo Trump y la comunidad europea a costa del resto del mundo, hasta que esto reviente. Ahora es mejor esperar a que reviente, a tener sobre la mesa ya, salidas como la moneda única universal (defendida a la salida de la segunda guerra mundial por el propio Lord John Maynard Keynes) y que los impuestos que la humanidad necesita para reactivar su aparato productivo sobre la base de defender, la salud, la educación, la vivienda, el trabajo de todos los seres humanos, se hagan sobre la circulación del dinero danto muerte a los paraísos fiscales.

La crisis es muy profunda, aún así la oportunidad de una salida que libere la capacidad productiva de la humanidad que deberá abrir las puertas a una formidable realidad: la sociedad del pan y de las rosas. Nuestra tarea: construir la voluntad política que lo haga posible.

Trabajadores, intelectuales, científicos, artistas, de todo el mundo, ¡Uníos!

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de Abril de 2020.

Notas:

1 Se me ha señalado y no sin razón, que el criterio con el que Astori y su equipo aplicaron esta política tenía una alta sensibilización social producto de la participación de actores ligados al movimiento social y que las circunstancias favorables en el mercado mundial beneficiaron a la población del país aún cuando no podían eliminar las causas estructurales de la crisis del sistema. Esta es la prueba que deberá afrontar Lacalle con un equipo heterogéneo con una mínima sensibilidad social. También es verdad que la falta de un debate franco y abierto sobre este tema, entre otros, le ha significado al compañero Danilo Astori una pérdida constante de apoyo político a la interna del Frente, donde siempre fue el principal referente y responsable en la conducción económica.

2«La Leyenda insurgente», recientemente publicado en varios medios de prensa.

El debate…

El debate…

El debate, áspero, duro, fraternal, es bueno, es necesario, y este es el caso con un viejo y querido compañero de todas las épocas.

Me dice:

Buenas Jorge, (con el impuesto al circulante, viste con el corona virus aprendí un poco), pero no jodas mas, porque el problema es como lo hacemos los humanos en este mundo tan contradictorio. Y a vos que te gustas los centralismos democráticos. no estarás pensando en convencer a las naciones unidas (perdón, la tuve que poner con mayúscula) donde Mujica, dijo, una vez algo parecido (como te digo una cosa, te digo la contraria, juego diálectico) lo aplaudieron y se mataron a la risa, estuvo buenísimo, se preguntaran cuando vuelve, el petiso de la Banda Oriental… pensando todo esto, me parece mas fácil agarrármela con el corona virus.

Mi respuesta:

Apreciado Polaco,

Militamos juntos por AEBU en el BHU. Luego tú agarraste para la guerrilla. ¿Cuál es el balance que haces de todo eso? Pensabas que era posible derrotar al ejército que tenía luchas internas pero que era monitoreado por los «servicios» de la embajada. Si lo había hecho Cuba, nosotros no teníamos que ser menos corajudos. Si Fidel lo propagandeaba y el Che también.

Claro, Arismendi «patrinquero viejo» proponía otro camino. Fidel lo respetaba porque Cuba pudo mantener sus revolución gracias al llamado campo socialista, mientras todos los otros procesos eran utilizados para desarticular los movimiento populares, como pretendieron hacerlo también aquí en el Uruguay, «nos usaron, ha dicho» Mujica sin aclarar nada.

Polaco: ¿no tenes nada que decirle a los jóvenes de tu experiencia?, en las que se hacían acciones que nadie sabía quién, como, y donde se habían resuelto y eso costó la vida de una parte de lo mejor de nuestra juventud de la que tu también formaste parte.

Creo que es por esta razón que no le das importancia al planteo de Mujica en la ONU, porque seguís pensando en el apocalipsis guerrillero, en un mundo que ha entrada en una profunda crisis y necesita un programa ecuménico para salir.

Mujica lo planteó en la ONU, dijo lo que hoy debe decir un comunista para orientación de la humanidad toda. Luego retrocedió y no volvió a hablar del tema.

Se me ocurre que lo presionaron. Nenes como Soros, Rockefeller, que le deben haber dicho: está bien pero por ahora no, el Uruguay puede recibir inversiones para que Uds. gobiernen por 50 años, pero además si no lo haces te vamos a bloquear como a Venezuela y Argentina de Cristina.

Y el Pepe bajó la guardia, cuando ahora irrumpe el virus y replantea todo.

Un abrazo.

Jorge Aniceto Molinari.
Viernes, 3 de Abril de 2020.