El ejercicio del gobierno estadual quema.

El ejercicio del gobierno estadual quema.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El gobierno de la economía del mundo ya no está en los Estados sino que radica en las direcciones gerenciales de los complejos empresariales multinacionales. Desde los Estados alguna cosa se puede hacer aún (y es importante) en beneficio de la gente en general o en beneficio de los grupos que desde el poder estadual buscan el provecho propio.

Cuando hablamos de direcciones gerenciales, estamos hablando de un complejo entramado, que no siempre está a la luz pública pero que tiene en la práctica una responsabilidad cada vez mayor sobre los destinos de nuestro planeta. En él se mezclan propiedades y conocimientos siendo estos últimos los que predominan aún con la visión propietarista en la que nos hemos educado la inmensa mayoría de los seres humanos que hoy habitamos la tierra. El avance tecnológico es tal, que el más avaro de los seres humanos sin asomarse a su conocimiento no sería más que un mendigo tecnológico.

Es en ese mundo en el que se deciden gobiernos por la vía democrática o no democrática, como sucede en la casi totalidad de los países.

Se nos podría decir que en China y en los países de su entorno aún se mantienen los rasgos gubernamentales a nivel de Estado. Y que EE.UU., ahora amurallándose, ha logrado reactivar su economía.

Hay un hecho que ya se comienza a notar en todos lados y es la decisión del capitalismo como sistema de desplazar su principal centro de desarrollo hacia China. No es que China gobernada por el Partido Comunista haya decidido hacerlo sino que es el propio sistema más poderoso económicamente, que cualquier Estado, el que necesitado de equilibrios en el desarrollo ha optado por este centro. A la vez es un enorme desafío para el Partido Comunista chino para comprender, interpretar y actuar en esta etapa de la historia.

Los textos de los maestros, que fueron tergiversados, y se les tomó como la base del capitalismo de Estado, diciendo que eso era el comunismo, el socialismo, comienzan a ser reexaminados, de sus lecturas se desprende en primer lugar que el capitalismo no puede ser sustituido por el Estado, que necesita de un programa universal de transición que aún hoy no existe.

No fue pretensión de los maestros crear una especie de verdad revelada, sino de la trabajar aportando a la ciencia humana en un terreno de no fácil acceso como son las relaciones sociales. Fue después del triunfo de la revolución rusa en que el auge de las ideas que condujeron al triunfo de esa revolución entraron en un largo periodo de frustración y deformación que es del que ahora comienza a salirse. La derrota de Lenin fue en 1924 y no en 1992 cuando cayó el «socialismo real». Demoraron 30 años en conocerse los documentos de 1922 a la muerte de Lenin, en que se hacían propuestas que fueron guardadas en secreto.

¿Tendrán los comunistas chinos la capacidad de convocar a los comunistas y a la izquierda del mundo a debatir tamaño tema? Tema además en el que están involucrados todos los que tienen que ver con el gerenciamiento de empresas y de complejos empresariales multinacionales, aún sin estar emparentados con los ideales socialistas, como sí lo estaba Albert Einstein.

En el 2001 al influjo del liderazgo del PT de Lula, en la ciudad de Porto Alegre se convocaba al primer foro social mundial, miles y miles de activistas se concentraron y debatieron en cientos de talleres de los más diversos temas, al influjo de Lula y del surgimiento de Hugo Chávez parecía como que el avance social en el mundo iba a conocer un periodo de formidables realizaciones, sin embargo no llegó a concretar un programa que ayudara a la transición, se perdió en un mar de declaraciones y buenas intenciones.

Un sector importante de la burguesía brasileña que antes había intentado frenar a Lula de mil maneras, ahora veía en él una marca con la cual comerciar en el mundo sus productos. Lo empujó hasta que sintió temor por la crisis del mercado y los avances sociales de Brasil, y promovió su salida. Sin embargo, hoy con Bolsonaro la reactivación no llega y la inquietud social aumenta.

No es este un impulso diferente al que siente el capitalismo como sistema en el mundo cuando empuja en China la construcción de un nuevo centro de desarrollo. Ahora comprendamos que la fuerza de la burguesía brasileña, poderosa, es inferior fundamentalmente en espacio económico a la que se maneja a nivel planetario. Y no son los únicos ejemplos, los deseos de un desarrollo nacional surgen naturalmente de mano de quienes en el terreno empresarial buscan su desarrollo. Están en la base de las corrientes nacionalistas que hoy se expresan.

Lo que en la izquierda no se ha entendido es que el modo de producción capitalista tiene límites y que a esos límites se avanza a pasos agigantados y que la humanidad toda necesita que la predominancia de este modo de producción pueda morir en paz, para ello necesita hacer una transición cuyo programa aún no ha resuelto.

En la actualidad en cada uno de los países el gobierno quema, pues es imposible pensar en el futuro sin encarar las cosas tal cual son. Es por eso que en las campañas electorales actuales escuchamos los más reverendos disparates.

En el Uruguay en estos días se ha estado debatiendo sobre estas declaraciones de la economista Azucena Arbeleche: «Como equipo de economía de Lacalle Pou (candidato opositor con más chance) hemos tenido diálogo constante con las agencias calificadoras de riesgo en estos cinco años, y lo que más pedimos es que no nos bajen la nota porque necesitamos tiempo. No nos bajaron la nota porque nos han dado tiempo».

Declaraciones que no resisten el menor análisis democrático, pues de las gestiones nadie asume que haya sido consultado para que las mismas se realizaran. Pero además por lo absurdo de la naturaleza del planteo ante la realidad que venimos analizando del propio desarrollo del capitalismo en el mundo.

El tema de las nacionalidades que tanto sigue pesando en el mundo actual. Hubo un periodo de la historia humana que estuvo matrizado por estas características, que eran las que se trasladaban a la actividad productiva. De las nacionalidades exitosas nacieron los imperialismos modernos, hasta que los Estados fueron superados por el propio desarrollo empresarial.

El capitalismo tiende a generalizar todo, es la dictadura de la rentabilidad y del espacio económico que la determina. ¿Qué va a pasar entonces con las nacionalidades cuando la humanidad logre entrar en una transición? Nosotros además, desde la modestia de nuestros conocimientos, creemos que las herramientas para ello son la moneda única universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero. Pensamos entonces que en un nuevo marco de desarrollo donde la rentabilidad ya no esté al servicio de una clase social sino de la sociedad toda, las nacionalidades se van a proyectar en beneficio del desarrollo general.

La crisis es tan profunda que el ejercicio de las responsabilidades de gobierno queman, se prefieren los cargos para el control y no el ejercicio ejecutivo. Los que están tratan de conservar sus cargos y rogar para que la crisis ceda. Ya no puede tardar el debate de los graves problemas por los que atraviesa la humanidad, que en las campañas electorales actuales están ausentes.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 8 de Octubre de 2019.

En el Uruguay el déficit fiscal.

En el Uruguay el déficit fiscal.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Siempre es bueno repasar lo que hemos escrito antes. Para confirmarnos o para corregirnos. En este caso tiene una especial importancia para tratar el tema del déficit fiscal, al que de alguna se le ha dado el valor de talón de Aquiles de la economía uruguaya, porque si no logramos salir de las coordenadas actuales es lógico vaticinar recortes en el nivel de vida de la gente. Repasemos entonces lo que decíamos en setiembre del 2005 (salió en carta de los lectores del semanario «Búsqueda»), para luego agregar algunos apuntes:

¿El Pepe se va?

De Mujica a Grompone ¿cuántas leguas quedarán?

Nadie puede poner en duda la capacidad de Búsqueda y en particular de Danilo Arbilla (ex dirigente bancario –rimenber Lista 55) en poner los centros de por donde pasa el acontecer político, y con ello dar su mensaje ideológico. Así ocurrió en dictadura, así ocurre ahora en democracia.

Las notas tanto al Ministro José Mujica como al Ingeniero Juan Grompone, no vinculadas periodísticamente entre si, tienen mucho que ver con lo que hoy está pasando en el país.

Dice Mujica: –Ganó una concepción ideológica. Me está ganando Harvard, que es tan dogmática como Moscú. Más que Astori es el astorismo. Acá hay dogmatismo de derecha y dogmatismo de izquierda, hay dogmatismo en los dos lados.–

¿Y en que ganó Harvard?, ¿en la propiedad de la tierra?, ¿en imponer las recetas de los organismos financieros internacionales?, Harvard ganó en el libre ingreso de mercaderías, incluso en el ingreso de productos competitivos con los nuestros o los de nuestra región. Esta es la batalla perdida por el Ministro que nos puede dejar sin su concurso.

Lo que nos tendría que explicar el Ministro es si esta batalla está emparentada con la otra, la de la propiedad de la tierra, la de la organización de toda la producción, porque el Uruguay tiene un millón de pobres, una dependencia cada vez mayor con el mercado mundial.

Nosotros estamos con el Ministro Mujica, en esta batalla, pero siempre y cuando nos lleve a la otra batalla, a la de la organización de la economía en beneficio de la gente, porque lo que él llama astorismo es el navegar con las coordenadas que hoy mandan en el mundo, con la prolijidad de un gobierno progresista sí, pero con coordenadas contradictorias con nuestros sueños.

Los ministros Astori y Mujica son necesarios en el gobierno, en tanto no podamos incidir en el cambio de esa realidad, pero alguien tiene que decir que otro mundo es posible. Y eso es lo que no se está haciendo. Con el agravante de que los cambios por los que se brega toda la vida sólo son posibles en los momentos más cruciales de las crisis, y ello requiere una apertura de cabeza que hoy existe muy limitadamente.

El gobierno camina a pasos acelerados a una diferenciación social cada vez más pronunciada, ese es el resultado de las recetas que hoy increíblemente también intranquilizan a Harvard, el plan de emergencia social, necesario e insuficiente no remedia esta tendencia de la economía, es una tendencia empresarial que predomina inexorablemente en el mundo.

Empresas con cargos gerenciales muy bien remunerados y una masa inestable de asalariados cuanto más tercerizados e informales mejor para esta política. Esto no quiere decir que también a nivel gerencial no se tercerice (las asesorías famosas), Mujica da la batalla con un sector muy importante y muy golpeado, pero muy pequeño en su tamaño económico frente a la realidad empresarial actual.

Por otro lado Grompone confronta con el planteo del Cr. Enrique Iglesias que ató el crecimiento económico de Uruguay a la posibilidad de que aproveche sus recursos naturales, ante las enormes posibilidades que genera el mercado asiático. Dijo Iglesias, que el país tiene una especial dotación de recursos naturales sobre todo aquellos que provienen de la base agraria. Grompone por el contrario llamó el dilema básico para el futuro uruguayo: la agropecuaria o la tecnología.

El Ministro Mujica habla a nombre de su gente que tiene que perdurar en una realidad económica adversa, más allá de las previsiones hechas a medida de las grandilocuentes conferencias internacionales del Cr. Enrique Iglesias. El ministro siente a la gente que va quedando a la vera del camino.

Grompone habla en nombre de los jóvenes que quieren abrirse paso, y augura un mundo tecnológico irrebatible desde el punto de vista pragmático de lo que está sucediendo hoy en el mundo. Pero es un terreno para pocos que se destaquen y sean reconocidos por las multinacionales o los contratistas de las multinacionales, es un mundo para pocos, para los pocos que puedan acceder a la accesocracia.

El tema es que necesitamos de Mujica, de Astori, de Iglesias y de Grompone entre otros, para romper él circulo vicioso a donde nos conduce el capitalismo actual. Y la realidad es tan cruda que no admite bolazos.

Mujica sabe que no puede delinearse en el país una política distinta a la diseñada por Astori y su equipo, más allá de errores de concepto en aspectos si se quiere menores aun cuando en su momento puedan tener graves consecuencias como por ejemplo la política con la Dirección General Impositiva, donde se privilegió la remuneración elitista por sobre la necesidad de instrumentos de la sociedad como la bancarización.

Pero frente a ello se nos podrá decir que no era correcto crear otro frente en las negociaciones con el Fondo.

Nosotros pensamos por el contrario que hay que ir preparando las condiciones políticas para dirigir los dardos hacia el conjunto de la política económica universal.

Fracasos como los del Mercosur eran totalmente previsibles en la medida que los organismos internacionales presionan de mil maneras para que no se produzcan avances como el de la comunidad económica europea. Y hablar de Mercosur sin un sistema impositivo común y una moneda común es no hablar.

Pero tal vez lo más grave es que unos y otros piensan en un sistema capitalista sin grandes convulsiones, y nosotros por el contrario vaticinamos una crisis superior a la 1929, y para la cual hay que preparar medidas de transición.

Aterra la pasividad del gobierno y de las fuerzas políticas ante el derrumbe monetario, y que no salgan de las expresiones de atraso cambiario o su reverso la inflación en dólares. Yo no les pido que se acuerden de Marx, sería demasiado pero por lo menos que alguien se preocupe por las opiniones de Keynes al finalizar la segunda guerra mundial de que era necesaria una única moneda universal.

Es muy posible que una vez desatada la crisis, el tema este en debate.

Para hacer lo que plantea Mujica, o para hacer lo que plantea Grompone, los reparos de Astori necesariamente van a ser los recursos. Y los recursos provienen de los impuestos, en una realidad de un millón de pobres y del 40% de informalismo. ¿Pero es que Uruguay puede cambiar su sistema impositivo, sin que el tema este debatido en el centro mismo del sistema económico mundial?. Jeremy Rifkin dice que el capitalismo es cada vez más un juego para pocos, Stiglitz analiza como las capas superiores del capitalismo, sus cuerpos gerenciales se van comiendo a las capas inferiores, pero todos son contestes en que es necesario un cambio.

Miércoles, 28 de setiembre de 2005.

Entonces algunos apuntes 14 años después, con la ventaja de que los actores mencionados estamos todos y podemos reflexionar sobre lo que ha estado pasando, ser críticos y autocríticos.

En su reciente discurso de clausura de la exposición rural del Uruguay, el Presidente de la Asociación Rural Ing. Capurro volvió insistir en la devaluación monetaria como medio para ajustar a la baja sueldos y jubilaciones, y en consecuencia también el costo de los servicios (no lo dijo así expresamente, aunque la intención es esa, cuando se habla de la competitividad cotizada en el mundo en dólares), y así bajar el llamado costo del Estado, al que luego se agrega la exigencia de menor cantidad de funcionarios públicos sin analizar cuál es su función en el desarrollo de la sociedad.

Argentina es el ejemplo de la aplicación de esta política en medio de una sociedad que desarrolla pocas grandes fortunas y una de sus peores crisis. Aunque en el otro extremo del abanico político está Venezuela, cuyo manejo de la moneda ha sido de tal naturaleza que ha sumido al país también en uno de los peores índices sociales, a la vez que hacían sus ganancias (agentes internos y externos) con la misma y el bloqueo le daba a los «servicios» de EE.UU. la esperanza de quedarse con el gobierno y las riquezas de ese rico país.

De aquel entonces a ahora (2005-2019), lo que tal vez comienza a verse con más claridad es la crisis en el trabajo –en la llamada generación de empleos–, el capitalismo hoy con la realidad de que su centro se ha ido desplazando hacia China y su entorno, es incapaz de generar con «rentabilidad» el trabajo que las sociedades necesitan para el desarrollo humano.

Ahora quienes se mueven dentro del razonamiento de la rentabilidad capitalista se muestran incapaces de pensar de que la sociedad necesita otras formas de organizar el trabajo, y que no es precisamente creando Estados que confronten con el modo de producción capitalista sino desarrollando el programa que permita una transición haciendo que la predominancia del modo de producción capitalista pueda morir en paz. El espacio para ello es el mundo, no es posible abordarlo en forma nacional, aun cuando todos en el interin recurren a paliativos, muchas veces sin reconocer que son esos, paliativos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 17 de
Septiembre de 2019.

Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el ahora eminencia mundial Dr. Henry Engler, en su rubro dentro de la medicina, fuimos compañeros en CUDES, Centro Único De Estudiantes Sanduceros. Luego, él tomó el camino de la lucha guerrillera con la cual siempre discrepé radicalmente, no porque dudara del espíritu de justicia social que los alimentaba, sino porque entendía que en ese camino iban a ser usados –como efectivamente lo fueron– por la derecha.

La vida siguió, los avatares llevaron a que aquellos dos hermanos, Walter –mayor, ya fallecido– y Henry, rehicieran sus vidas y se recibieran de médicos en Suecia.

Henry, por su estudio y su esfuerzo llegó a lo que es hoy, un científico reconocido mundialmente.

Vuelto al Uruguay, y compartiendo su patria de adopción, Suecia, por semestres, fundó en nuestro país un Centro para desarrollar su disciplina.

Hasta aquí lo conocido por todos, pero ahora surge su voluntad de apartarse de la Dirección de ese Instituto por el fundado, manteniendo su capacidad investigativa, y así se lo comunica al Presidente de la República, que también en el plano de la medicina es reconocido en el mundo.

Este hecho simple, normal, termina mal, porque quienes ahora son responsables del CUDIM se sienten con fuerza para apartar a Engler.

Y no estamos hablando de un hecho burocrático sobre el cual habría un informe del Dr. Delpiazzo, que nada tiene que ver con el fondo del asunto, que es nada más y nada menos que el de mantener vinculado al Dr. Engler al destino del Centro del cual fue su fundador.

Y en esto pueden hacerse cientos de especulaciones sobre los que está pasando con los médicos, la medicina, y las empresas vinculadas a los rubros de esta actividad. Pero acá se trata de juntar a todos los que tienen alguna responsabilidad y buscar una solución para que la actividad de Engler continúe.

Que no nos ocurra lo que ha ocurrido, por ejemplo, con el trato a la minoridad infractora, en que el país se ha dado el lujo de mantener al margen a quienes realizaron la mayor experiencia exitosa con ese sector de la sociedad.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de Agosto de 2019.

El derecho a criticar.

El derecho a criticar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.

¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas– por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.

No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo.

Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.

Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.

Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto «Cuestiones del leninismo» –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad– que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado. Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky, uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.

Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.

Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.

Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.

El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramático es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.

Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.

Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: «los ministros van a ser tal y cual», a lo que Chávez respondió: «el Presidente soy yo y a los ministros los designo yo», y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.

Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador. Ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad– para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Agosto de 2019.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

De lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Intentamos explicar lo más simple que podemos lo que pensamos. Para así ayudar al intercambio y que el mismo nos enriquezca y nos ayude a abordar los fenómenos complejos en los que estamos inmersos.

Acá en el Uruguay un ex presidente, ahora Secretario General de su Partido, que llegó a la Presidencia con el principal líder opositor preso y con el líder de la izquierda proscripto, con detenidos desaparecidos, declara que el principal asunto de la campaña electoral en Uruguay es definir si Venezuela es o no, una dictadura.

Conste además que no estamos renegando del proceso de salida a la dictadura que vivió Uruguay, que mucho tuvo que ver además con la etapa de valoración que los servicios de EE.UU. hacían del desgaste que los ejércitos de América Latina estaban sufriendo al convertirse en árbitros en el manejo político que normalmente hacen los partidos y que mucho tiene que ver con la suerte del propio aparato productivo del país.

Y, por si fuera poco, la voluntad política del pueblo uruguayo reivindicando siempre mayoritariamente el funcionamiento de las instituciones de todo tipo que la sociedad se ha venido dando en democracia.

Tampoco desconocer, el papel muy particular del entonces Presidente Sanguinetti de recibir al Comandante Fidel Castro durante su segundo gobierno. Sí que lo que se juega no es tan simple como la definición democrática abstracta que pretende ahora el Dr. Sanguinetti, extrapolándola de la propia intervención declarada públicamente del comando sur del ejército de EE.UU.

Ahora una pregunta simple: ¿quién o quiénes gobiernan la economía del mundo?: ¿los Estados? Porque si así fuera, los gobiernos que se eligen para cada país serían representativos de la voluntad de la gente en el gobierno de esa economía.

Sabemos que la planificación de esos conglomerados empresariales multinacionales poco o nada tienen que ver con la planificación de algún Estado en particular.

En 1916, un año antes del triunfo de la revolución rusa, Lenin escribió «El Imperialismo fase superior del capitalismo» en el que afirmaba que la economía del mundo se encamina a ser gobernada por encima de la voluntad de los Estados por los complejos empresariales multinacionales a la vez en pugna por una tasa de ganancia cuya tendencia a agostarse sería cada vez más notoria en relación a la propia posibilidad de expansión del sistema capitalista, destinado además a llegar a los confines de todo el planeta.

Esto es lo que hoy está ocurriendo, a la vez que se da en medio de un fenómeno que es que el centro del modo de producción capitalista que conoció un primer auge en el Reino Unido y luego se desplazó a EE.UU., hoy se está desplazando a China que además lidera el libre comercio a nivel mundial, gobernada por el Partido Comunista.

A la vez agreguemos una contradicción más, el gobierno actual de EE.UU. amuralla su economía para posibilitar un desarrollo de los empresarios que quedaron relegados al escenario nacional. Es naturalmente un escenario coyuntural porque en un plazo mediano esta situación es insostenible.

Y todavía una contradicción más, en la izquierda o de la mano de gobiernos que dicen representar un sentimiento progresista se insiste en desarrollos nacionales sin tener en cuenta un programa de integración en la economía universal que es vital.

Ahora, ¿Qué tiene la derecha para gobernar esta dictadura económica del planeta?: la moneda y los impuestos, a los cuales la izquierda aún no accede, como que está impedida ideológicamente de analizarlos, salvo el lapsus de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, análisis al que luego no volvió.

Entonces no nos podemos dar el lujo de crucificar al gobierno constitucional de Maduro, calificándolo de dictadura en esta situación de la economía mundial. Algo de esto ya pasó con la llamada primavera árabe, que fue utilizada por la derecha armamentista para desarrollar su industria y sembrar, en toda esa zona, hambre y miseria.

Tampoco esto nos debe impedir analizar los errores y horrores que cometen los gobiernos de izquierda en el mundo, más particularmente cuando no han podido rendir examen aún sobre materias tan sencillas como la moneda y los impuestos.

Carlos Marx y Federico Engels que dedicaron su vida a analizar y tratar de entender el funcionamiento del sistema capitalista, análisis que siguen siendo rectores para comprender el origen, el desarrollo, y su etapa de superación en la que estamos entrando, nos dicen que el propio sistema va creando los elementos capaces de sustituirlo en un ciclo de superación de la humanidad.

El maestro de taller inicial, que se transformaba en empresario a través de la aplicación de aquella humilde plusvalía –nadie ha demostrado que esto fuera distinto en cuanto al origen del capital– se ha convertido en impresionantes complejos empresariales capaces de hacerlo todo, pero para ello los núcleos centrales de técnicos y accesores se han convertido en la clave de ese notable crecimiento.

Así como al inicio era aquella humilde plusvalía de la que nacía luego el desarrollo capitalista, hoy eso está en manos de millares y millares –tal vez millones– de seres humanos que tienen una ubicación privilegiada en el aparato productivo, acumulando todo el conocimiento empresarial que la humanidad tiene en el desarrollo de su aparato productivo.

Cuando el capitalismo como sistema va trasladando su centro a China va en busca de preservar esa riqueza en el funcionamiento del aparato productivo.

Sin embargo, esa proyección tiene un límite y es la rentabilidad sin la cual el sistema como tal no puede ser.

La crisis se proyecta en forma inexorable, no es ya coyuntural, la continuidad del sistema está hoy montada en el crecimiento de China y su entorno. No lo veamos como la proximidad de una catástrofe porque esto tiene salida, en la medida que construyamos la voluntad política que ayude a superarlo.

Sin embargo los riesgos existen, fundamentalmente provienen de la industria de la guerra, industria que en su historia se constituye en válvula de oxigeno de las crisis del capitalismo, aún cuando existe una mayor consciencia de los peligros a partir de las tragedias de la segunda guerra mundial.

La demora en la concreción de una transición podría ser letal.

Una vez más, no estamos hablando de construir una alternativa que confronte con el capitalismo como modo de producción. Estamos si hablando de construir una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz aún cuando este modo de producción seguramente seguirá existiendo aún por muchos años, decenas tal vez. Como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores, con menor grado de desarrollo en su expansión global.

Esa transición tiene dos llaves: la moneda y los impuestos. Luego la construcción de organismos de la sociedad para que democráticamente se vuelquen en ellos las necesidades de desarrollo y planificación que la población humana tiene en el planeta.

Hoy no se puede hablar de democracia en ninguna parte del planeta, porque el gobierno de la economía está en manos de los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna entre sí deciden el destino de la gente y de la producción.

El funcionamiento de todo el aparato productivo más allá de que entre los gobiernos podamos distinguir a aquellos que defienden o dicen defender a los sectores más humildes, o por el contrario los que se consagran a la defensa de sus intereses sectoriales, aún escondiendo sus intenciones.

Lo que hoy se está en condiciones de hacer en toda la humanidad, liberada de estas trabas, no debería hacer dudar a nadie que forme parte de ese sector de alguna manera privilegiado (técnicos y accesores) que participa de mil maneras y hace posible el desarrollo del aparato productivo, de acompañar el avance que se necesita para iniciar una etapa gigantesca de desarrollo social que acompañe las maravillas de la ciencia que ya se anuncian y que serían criminal se frenaran por la falta de voluntad política para dar este salto en la evolución humana.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 19 de Agosto de 2019.

Socialdemocracia.

Socialdemocracia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Revolución francesa (1789) marcó un hito en la historia de la humanidad. El capitalismo naciente requería la libertad necesaria para poder desarrollarse y superar las trabas del feudalismo. Para ello debía recurrir a la esencia misma de la naturaleza humana y proclamó: fraternidad, libertad e igualdad aún cuando sabía que un avance con esos contenidos iba a tener los propios límites del sistema que se estaba imponiendo.

La socialdemocracia nació con la Revolución francesa, que equivale a admitir que es el producto político popular del propio surgimiento del capitalismo.

Su nacimiento de alguna manera está emparentado con la necesidad del propio capitalismo como sistema, de la mayor amplitud social para su desarrollo y aquí una disquisición. Cada empresario, cada capitalista consideraba que sus costos eran lo importante y por lo tanto su esfera de influencia debía ser avara en el reconocimiento de los derechos a la vez que sentía que sus competidores no lo fueran para tener para sí un mejor mercado.

La socialdemocracia nació entonces como una política de Estado capaz de dar la amplitud social que el capitalismo necesitaba arbitrando lo mejor posible las relaciones intercapitalistas. El primer partido con ese nombre data de 1863 en Alemania, un año antes de la fundación de la Primera Internacional (1864), aunque otros estiman que fue en 1869. Recordemos que el manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels es de 1848.

Es una época de una inmensa riqueza ideológica. Nosotros fieles a las enseñanzas de los maestros sentimos que el crisol material de esa época hacía que surgieran mentes capaces de resumir en textos formidables –conductores– toda la coyuntura que se estaba dando. Una concepción idealista nos daría vuelta el razonamiento y nos diría que fueron esas mentes las que alumbraron ese devenir histórico.

La socialdemocracia fue una necesidad del capitalismo pero a la vez la precursora de señalar los limites en los cuales este sistema debía inexorablemente de transitar.

Ese también fue su drama. Marx y Engels pretendieron de la primera Internacional un programa –elaboraron con ese fin– para transitar organizadamente lo que podría ser una transición a un sistema superior.

Su inmensa obra muestra claramente como le dieron al capitalismo el valor de poder llegar a través de su modo de producción hasta los confines del planeta pero a la vez desde el punto de vista de la dimensión humana los límites que el aparato productivo tenía en tanto nacía de la necesidad de invertir la plusvalía, que no es otro el origen del capital.

Fueron derrotados temporalmente por las necesidades inmediatas de capas superiores del propio proletariado expresadas de alguna manera en el bakuninismo. No se podía medir a todo el proletariado con el mismo rasero y más aún con la existencia de un proletariado avanzado en los países centros de avances imperialistas en ese mundo de desarrollo capitalista.

Además a ello hay que agregar la necesidad de las capas dirigentes de las burguesías de esas potencias imperialistas, de hacer cómplices a los dirigentes de ese proletariado de sus necesidades de guerra, de sus necesidades de conquista, de nuevos mercados. La socialdemocracia quebró históricamente su perspectiva de un capitalismo democrático cuando votó con los opresores imperialistas los créditos de guerra (1914).

Frente a ello un ala de la misma reivindicó en Alemania sus orígenes y combatió esa política: Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, en el combate por esas ideas fueron asesinados.

Lenin, mientras tanto elaborando política permanentemente, construía un Partido socialdemócrata profundamente aferrado a las enseñanzas de Marx y Engels, y conducía al pueblo ruso a la más grande revolución de la historia, que incorporaba derechos jamás conocidos en los pueblos del mundo (ver el brillante resumen de esto en el editorial de Batlle y Ordoñez en «El Día» a la muerte de Lenin). Asumía de sus maestros la denominación universal de comunistas, ya reivindicada en el manifiesto de 1848. Es cierto que su triunfo fue cimentado por la tremenda crisis provocada por la primera guerra mundial y la falta de perspectivas propias del capitalismo ruso para poder afrontar la necesidad del funcionamiento del aparato productivo, pero sin ese partido hubiera sido imposible lograrlo.

El capitalismo estaba lejos aún de llegar a sus límites, Lenin en 1916 analizaba en «El Imperialismo fase superior del capitalismo» que se avecinaba una etapa en la que el gobierno de la economía iba a pasar de los Estados a los complejos empresariales multinacionales que es lo que hoy está ocurriendo.

Luego de la primera guerra mundial el capitalismo se repuso, Lenin fue derrotado por una corriente que instauró el capitalismo de Estado con la falsa etiqueta de «comunista», que no renegó de las conquistas obtenidas por los bolcheviques pero que pasó a desarrollar un capitalismo de Estado en pretendida competencia con lo que existía en las naciones desarrolladas, con el beneplácito ideológico de estas que habían temido la proyección socialdemocráta universal del pensamiento de Lenin.

En un siniestro símil con lo ocurrido con la revolución francesa los bolcheviques fueron aniquilados.

La socialdemocracia así entró en la crisis en la que aún hoy está sumida, sin ninguna perspectiva histórica como tal y sin poder definirse ante las disyuntivas que la crisis del régimen globalmente les plantea.

Se nos habla de que luchan por un «socialismo democrático» que nadie sabe definir bien que es y a lo sumo balbucean de que es para diferenciarlo del socialismo totalitario instaurado por el stalinismo.

El terreno donde mejor se puede analizar esta realidad es en el programático. Los auténticos stalinistas (que aún los hay) siguen reivindicando la estatización de la economía, aun cuando no en pocas veces sea necesario reivindicarla para defender coyunturalmente el aparato productivo, pero ellos la piensan como programa como objetivo finalista para eliminar la propiedad privada.

Los socialdemócratas reformistas, herederos de los votantes de los créditos de guerra al inicio de la primera guerra mundial, se quedaron en el capitalismo, no lo sueñan como estación final pero ambicionan mejorarlo y eso va a contra pelo de los paraísos fiscales, de las deudas en crecimiento y de las emisiones monetarias en crecimiento, se aferran a solo definir la democracia que cada vez se hace más incómoda dentro de los marcos del capitalismo actual.

Mientras tanto la vida sigue, la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista ya es irreversible y el mundo necesita que lo mejor de la humanidad se una en el tránsito hacia un sistema superior con un programa que permita hacerlo en paz.

La socialdemocracia debe aportar su experiencia abriéndose al debate.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 5 de Abril de 2019.

Jubilaciones y/o pensiones.

Jubilaciones y/o pensiones.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Nacieron como las conocemos actualmente como una necesidad dentro del modo de producción capitalista, venían ya en la historia, de la solidaridad, de la atención a sectores menos protegidos de la sociedad, de la rica epopeya de la hermandad entre los seres humanos.

Hoy sufren las vicisitudes del modo de producción predominante y sería en vano analizarlas fuera del contexto pues su «costo» hoy forma parte del costo del sistema, que ya está llegando a los límites posibles de su desarrollo. A ninguno de los asesores empresariales que hoy son casi imprescindibles para el accionar de estas instituciones se les ocurriría calificarlo y tratarlo de otra manera a riesgo de perder su calificado y bien remunerado trabajo.

Sin duda que sobre esto podemos elaborar hermosos discursos, hermosas teorías sobre los derechos humanos, sobre las tradiciones de atención y sacrificio en todos los problemas que la vida del ser humano afronta, pero en definitiva quienes ejercen el poder llegan al final a la ecuación costo‑beneficio, y sobre ella abordan las definiciones.

No es otra la razón del porqué una parte mayoritaria de la humanidad vive en la indigencia y con la carencia de satisfacción en sus necesidades de vida. Al modo de producción predominante le es imposible en las actuales circunstancias sin abandonar esa predominancia atender lo que es una grieta creciente en la mayoría de las sociedades que pueblan el planeta. El capitalismo ya no tiene solución para organizar la sociedad de otra forma. Y conste que durante toda una etapa existió una camada importante de intelectuales y técnicos que aspiraron a una solución con el capitalismo de Estado. En cuyo seno hubo y hay distintas formas de abordar esta problemática y el de la burocratización.

Los funcionarios neoliberales que abundan en el sistema, a veces con disfraces distintos, nos hablan de cómo ajustar costos, o como acostumbrar a la gente a vivir con menos ingresos. O los políticos oportunistas que abundan que nos hablan no de soluciones sino de cómo hacer para en el compromiso abarcativo del conjunto político adormecer el tema. Es un tema grave nos dicen, debemos reunirnos todos y llegar a un acuerdo. Acuerdo para el cual no se les ocurre como dicen en el barrio: «ni una puta idea», y elucubran con las variables sin ir al fondo del problema: los recursos.

¿Por qué en determinada etapa de la historia el capitalismo se dispuso aún a costa de enlentecer su acumulación destinar recursos con este fin? El capitalismo eclosiona su predominancia a partir de la revolución francesa que rompe los diques del feudalismo y proclama, libertad, igualdad y fraternidad. Sintió la presión social que a su vez contradictoriamente al ampliar el mercado dio base a una mayor dimensión para su desarrollo. Explicación que nos lleva a entender el porqué de China y su entorno hoy.

Rápidamente entonces, de acuerdo a como se lo permiten las circunstancias asimila los derechos conquistados por las masas y acelera su camino de desarrollo, transformando millones y millones de la plusvalía en un capital universal, primero por el Estado y luego superando esas fronteras en capitales empresariales universales.

Reconoció todo lo que necesitó reconocer para transitar ese camino. Las masas impusieron conquistas y derechos que hicieron que el capitalismo se fuera adecuando en su desarrollo a las circunstancias que la conquista de esos derechos les imponía. Fue la época del gran desarrollo capitalista y de la que algún desprevenido diría: «es el fin de la historia» o a la que no faltó quién agregara: es el fin de la utopía comunista, aún cuando Joan Manuel Serrat advertía que los pobres se estaban juntando esperando al señor1.

Ningún país por más desarrollado que fuera pudo convertirse en un superimperialismo dentro del capitalismo (Lenin, 1916: «El Imperialismo fase superior del capitalismo»). El centro de este –del capitalismo–, pasó del Reino Unido a EE.UU. y ahora se traslada a China y su entorno. Los gobiernos estatales pasaron a perder facultades frente al desarrollo universal de los conglomerados empresariales multinacionales, que por supuesto nunca han abandonado la pugna intercapitalista que caracteriza al sistema.

Sin embargo, hoy asistimos a una contradicción como lo es la de que en EE.UU. una de las cunas del neoliberalismo capitalista, asume el gobierno una corriente que defiende al capitalismo amurallado, y por otro lado el capitalismo mundial toma como centro y desarrollo del libre comercio a China y su entorno comandado por el Partido Comunista.

Los sistemas de seguridad social, de previsión social, que fueron compatibles con la ideología del capitalismo comienzan a derrumbarse en todo el mundo y la humanidad siente la indefección que su crisis causa. Siente que todo lo logrado está cuestionado, no hay recursos para atender a los problemas de la gente.

En el Uruguay caminando ya el año electoral, todos amenazan con blandir el tema. A su vez todos coinciden en no tener la menor idea de qué hacer, pues es precisamente en el marco de los recursos donde existen las dificultades para comprender que esos recursos deben provenir de la circulación del dinero y que este debe ser medido universalmente. Se entiende pero no se acuerda.

En Europa por ejemplo, el informalismo crece inexorablemente sin solución de continuidad, y las tareas que hoy se deben organizar a través del Estado se hacen doblemente costosas, si de competir con el informalismo se trata.

El debate inaplazable sobre la seguridad social, sobre la previsión social no es otro que el debate sobre la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista y tiene que abordar inexorable el valor universal de las mediciones monetarias así como que los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y a los que se aplican sobre el consumo, los salarios y las pensiones. El inmenso monto que hoy ya se puede recaudar, si se produjera este giro en la economía, no puede ser destinado a engordar los aparatos estatales sino a que el mundo encuentre los mecanismos de administración y gestión que permitan rápidamente administrar y ejecutar, organizando el trabajo de todos los seres humanos en el Planeta, atendiendo, su salud, su enseñanza, y todas sus necesidades vitales. ¿Es posible hacerlo? Si es posible hacerlo ya, existen todos los medios técnicos y científicos. Se necesita como única condición la voluntad política para la cual ya existe una vasta experiencia y un importante bagaje de conocimientos.

La forma de desarrollar el aparato productivo aún sin la predominancia del capitalismo, continuará siendo capitalista aún por mucho tiempo imponiendo la rentabilidad y la eficiencia que los organismos de la sociedad deberán controlar en beneficio de esta. Hasta que la sociedad en su progreso haga el aprendizaje para una organización de la producción superior, como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores.

Seguramente se nos dirá, ¿y mientras tanto?: defender organizadamente todo lo conquistado pero sabiendo que sus límites son cada vez más estrechos y propicios a situaciones trágicas, sino abrimos paso a soluciones como las que hemos marcado.

Seguramente en alguna nota posterior abordaremos el urticante tema de las diferencias en los montos de jubilaciones y pensiones, así como las que existen de notorio privilegio, y no sólo algunas de las militares, que son las que ahora en el Uruguay están en el debate. Y que no es otra cosa que el traslado a la realidad de la seguridad social, de las injusticias que existen en el mundo laboral actual.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 29 de Marzo de 2019.

Nota:

1Canción Disculpe el señor.

Disculpe el señor
si le interrumpo, pero en el recibidor
hay un par de pobres que
preguntan insistentemente por usted.

No piden limosnas, no…
Ni venden alfombras de lana,
tampoco elefantes de ébano.
Son pobres que no tienen nada de nada.

No entendí muy bien
sin nada que vender o nada que perder,
pero por lo que parece
tiene usted alguna cosa que les pertenece.

¿Quiere que les diga que el señor salió…?
¿Que vuelvan mañana, en horas de visita…?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Santa Rita, Rita, Rita,
lo que se da, no se quita…»?

Disculpe el señor,
se nos llenó de pobres el recibidor
y no paran de llegar,
desde la retaguardia, por tierra y por mar.

Y como el señor dice que salió
y tratándose de una urgencia,
me han pedido que les indique yo
por dónde se va a la despensa,
y que Dios, se lo pagará.

¿Me da las llaves o los echo? Usted verá
que mientras estamos hablando
llegan más y más pobres y siguen llegando.

¿Quiere usted que llame a un guardia y que revise
si tienen en regla sus papeles de pobre…?
¿O mejor les digo como el señor dice:
«Bien me quieres, bien te quiero,
no me toques el dinero…»?

Disculpe el señor
pero este asunto va de mal en peor.
Vienen a millones y
curiosamente, vienen todos hacia aquí.

Traté de contenerles pero ya ve,
han dado con su paradero.
Estos son los pobres de los que le hablé…
Le dejo con los caballeros
y entiéndase usted…

Si no manda otra cosa, me retiraré.
Si me necesita, llame…
Que Dios le inspire o que Dios le ampare,
que esos no se han enterado
que Carlos Marx está muerto y enterrado.

Joan Manuel Serrat.

Decíamos ayer…

Decíamos ayer…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

León Trotsky, el notable revolucionario comunista ruso, analizaba que la palabra escrita tenía el valor ante la expresión verbal de la fuerza de un documento. Hoy tal vez la tecnología ha acercado los valores. En este caso vamos a recordar algo que escribimos en el 2004, podríamos hacerle ajustes o precisiones, además hemos hechos desarrollos posteriores, pero en este caso hemos preferido mantener el texto original.

Publicado en la revista del CDA (Consejo Directivo Autónomo) de jubilados y pensionistas en AEBU (Asociación de Bancarios del Uruguay) en mayo del 2004:

¿Qué mierda es un inversor?

Bueno, no se asusten por el título, pero el debate político me obliga a seguir sus reglas y hoy se habla así. Lamentablemente o no, pero se habla así: viste.

Por lo tanto develemos el misterio sobre que es un inversor.

Unos dicen que es un ser malvado que viene a llevarse las ganancias, otros que es el que nos va a salvar dándonos empleo, dándonos trabajo, haciendo ingresar al país todo el bienestar que se nos está yendo y con él, nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros amigos, etc. etc.

Ya de por sí, la palabra inversor es un producto de esta época, en otras se hablaría de empresario. Y acordemos que no es lo mismo inversor que empresario. Empresario está referido directamente a una actividad específica. Inversor es un término más poderoso porque se refiere a aquel que tiene una actividad donde su accionar se vuelca a aquello que es redituable, y además tiene los medios para saberlo y hacerlo, y puede accionar los contactos para que lo sea. Es más, son estos contactos (estudios jurídicos, estudios contables, asesores de distinta laya, vendedores de influencia) los que por lo general salen a prevenir sobre que tal o cual política ahuyenta a los inversores. La contracara es la de aquellos que nos previenen que luego del pasaje de estos señores no queda nada, ni empleo, ni naturaleza, sólo campo pelado.

El tema es que el mundo sigue su marcha, y que la actividad económica, quiéramoslo o no, tiene forma empresarial, empresarial privada, multinacional o empresarial estatal. Pero tiene forma empresarial. Y es un tema al que hay que meterle el bisturí a fondo.

Pero además es un fenómeno que sigue su desarrollo, y hoy no podemos hablar de un mundo empresarial sin analizar su concentración económica a través de la actividad de un sistema financiero multinacional como jamás se ha conocido antes. Es decir, hoy la iniciativa de la inversión en el mundo está en manos de los grandes centros financieros internacionales que superan con creces las dimensiones de los estados nacionales más desarrollados, a los cuales a su vez ponen al servicio de sus resoluciones.

Por eso hablar del inversor o hablar de las inversiones como un fenómeno puro aislado del mundo en que vivimos es una reverenda idiotez, o una canallada para servir intereses propios, a costa del interés colectivo.

Ahora bien, esto en lo macro, pero en la micro cada uno de nosotros es un inversor, que decide en cada momento que hacer con sus ingresos, (recordar el tema de los ahorristas estafados, 2002). El problema es que el pragmatismo del sistema dominante lleva el razonamiento a ver el pequeño problema, importante en lo individual, sin ver la globalidad de la tendencia, que es la que en definitiva se impone.

Por eso hay ciudadanos que con muy buenas intenciones hablan del desenganche del país, (nuestro Uruguay, otros países pueden tener más margen), de la vuelta a una política de nacionalizaciones o estatizaciones, que no tiene margen para operar, y que a lo sumo puede defender lo ya adquirido con grandes dificultades en el terreno empresarial, pero con muchos adeptos en el plano ideológico, reminiscencia de lo que fue el mal llamado campo socialista.

En este esquema están encerrados los llamados gobiernos y partidos progresistas, los llamados despectivamente por el ilustre Dr. Julio María Sanguinetti, los «populistas», como si el querer comer todos los días, tener derecho a la salud, a la vivienda, a la enseñanza fuera «populismo».

Pero el esquema se rompe. Luego se recompone, y más tarde vuelve a romperse y en una dimensión mayor. El tema es si nos da la vida para ver cuando se sustituya. Pero además qué hacemos para que se sustituya por uno superior o por un no-esquema.

Y en la de todos los días nos hablan de dejar entrar al inversor, de no espantarlo con impuestos, o en el otro bando del impuesto a la renta, de la no venta de la tierra a sociedades anónimas, etc., etc., etc.

No está en discusión que desde el gobierno mucho se puede hacer en beneficio de la gente. Y ojo, digo de la gente en general; porque también se puede hacer mucho por los amigos, y esto por lo general en detrimento del beneficio de la gente. Pero tampoco está en discusión que los límites son cada vez más agobiantes, porque las condiciones que se exigen para la inversión son cada vez más indignas, y más aún cuando se compite con zonas del planeta donde nunca existió la seguridad social.

¿Qué corre a nuestro favor?, el avance tecnológico, las comunicaciones, las opiniones que cruzan todo el planeta, en síntesis: la democracia; pero la crisis es de una enorme profundidad.

¿Se acuerdan Uds. de los ilustres compatriotas que defendían la invasión a Irak, y hablaban de una micro cirugía? Cuando vemos estas fotos sobre la tortura, ¿cuántos de nosotros hemos recordado la tarea en el Uruguay de Dan Mitrione? ¿Fue en democracia? Y ya estaban preparando la dictadura cívico-militar, y promovían el enfrentamiento guerrillero como vía para desarticular el movimiento popular y justificar el avasallamiento de las instituciones. ¡Cuántas enseñanzas!

Hoy en el mundo predominan los inversores de la guerra, los que generaron el 11 de Septiembre (en Chile y en Nueva York), el 11 de Marzo en Madrid, y la masacre de Irak y de Medio Oriente.

Para que predominen los otros inversores, los de la paz, es necesario reglas democráticas, algunas sencillas de tomar, pero que aparecen muy lejanas aún.

  1. Tenemos que ir a la moneda única universal; así como existe el metro, el kilo, el litro, tiene que existir una medida única de moneda, y para ello hay que ir a un nuevo acuerdo de Bretton Woods.

  2. Radical transformación de los regímenes impositivos, sobre la base del impuesto a las transacciones financieras. Para ello debemos ir a acuerdos banco centralistas.

  3. Certeza jurídica a través de la bancarización.

  4. Creación de un fondo universal de desarrollo, para la asistencia inmediata de los sectores más empobrecidos, atendiendo la salud, la enseñanza, la vivienda, promoviendo el trabajo, la investigación científica.

  5. Reexamen de la deuda: externa e interna. Desarrollo de instrumentos de arbitraje.

  6. Despenalización de las drogas y del aborto, como instrumento de combate al negocio de la droga y del aborto y a su vez promover la vida.

  7. Defensa de la identidad cultural de los pueblos, de las regiones de las nacionalidades, de sus costumbres.

Y, sin duda, que quedan muchos puntos programáticos más, Basta recordar lo que han sido los Foros Sociales Mundiales para tener una idea de la riqueza de las propuestas que circulan en el mundo. Si he puesto estas a consideración es porque desde mi modesto punto de vista, estas son las que están en el centro de la decisión política.

Y por último una muestra: Funsa. Es un triunfo, como pudo ser y no fue lo de Cristalería. Tal vez si aquello hubiera sido en tiempos preelectorales hubiera cristalizado. Una razón más para entender el tema de los inversores.

Porque un mundo mejor es posible.

Sábado, 15 de Mayo de 2004.
Jorge Aniceto Molinari.

Está escrito y publicado en Mayo de 2004. Aún no había llegado al gobierno el Frente Amplio. Ahora parece como que el tiempo no hubiera transcurrido para los problemas que afronta la humanidad y ya en el desarrollo de un nueva campaña electoral siguen y cada vez son más grave los mismos problemas, con el agravante de que esta campaña cada vez está más enfocada para la gente en el dilema de conservar lo que se ha avanzado o experimentar un retroceso conservador. Y no nos gusta el retroceso, ni el no emprender las soluciones que nuestra humanidad necesita.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 27 de Marzo de 2019.

Nosotros, la gente.

Nosotros, la gente.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

«Las relaciones económicas exigen que así como hay un litro, un kilo, un metro, debemos ir a la unidad de medida monetaria, eliminando los juegos especulativos que con la misma se hacen».

«Pero además de facilitar los intercambios comerciales necesarios para el desarrollo humano, dar un medio de registración a través del cual se puede ir a un sistema impositivo acorde con el desarrollo de la humanidad y dando muerte a una práctica terriblemente nociva como son los paraísos fiscales. Sepamos que esto solo es el inicio y que para ello es fundamental avanzar en la democracia económica. Todos los instrumentos financieros deben estar al servicio de ello, y no al revés como sucede ahora en el mercado mundial y la gente se siente estafada».

Para los estudiosos de todos los tiempos, y aunque muchas teorías lo niegan, –nosotros nos afiliamos a que hoy hay muchas más cabezas pensando–, siempre fue una ecuación a resolver la relación entre el mundo material y el mundo de las ideas.

En última instancia sintetizada en idealismo y materialismo; A) somos lo que pensamos y nos viene dado por relaciones metafísicas que no manejamos o B) somos lo que pensamos pero producto del desarrollo de los hechos materiales entre los cuales se destaca aún en medio de elementos culturales el hecho económico.

En la parrafada inicial que hemos escrito en varios intercambios en Facebook, intentamos sintetizar uno de los grandes dilemas a resolver en esta época: ahora.

El mundo en su desarrollo económico ha llegado a un límite crítico en que necesita resolver si o si de qué modo sigue de aquí hacia adelante.

Los idealistas hablan de la condición humana y de su vinculación con todos los hechos que la vinculan al mundo de lo espiritual, al mundo de la religión y de las distintas creencias.

Los materialistas a su vez y es una dificultad en muchos de sus razonamientos –que por distintas razones son incompletos– en la más de las veces al no profundizar terminan idealizando situaciones, como por ejemplo el poder actual de los Estados en el mundo en que no reconocen el gobierno real que sin eliminar sus pugnas realizan los conglomerados empresariales multinacionales.

Hay dos niveles en el comando más generalizado de las decisiones, por un lado los Estados que a su vez tienen entre sí profundos desniveles, y el comando de los complejos empresariales multinacionales que son los que toman las resoluciones que en definitiva terminan afectando el destino general de la gente, de que y como se produce de acuerdo a los beneficios que para un determinado círculo esa producción determina.

Mucho se ha escrito y filosofado sobre la matriz productiva de los distintos países. Tal vez con mayor fuerza para grandes Estados como EE.UU., Rusia, China por ejemplo. Sin embargo, su destino en materia productiva no se decide en los instrumentos tradicionales de la democracia, sino en los comandos de los complejos empresariales multinacionales, algo así como una monarquía ilustrada, rodeada de lo que es hoy el despliegue tecnológico.

Es interesante ver y estudiar el enorme ejército de accesores, politólogos, cientistas en todas las materias que rodean a estos conglomerados e inciden en la forma en que se toman las decisiones. Remarcamos en la forma porque en el fondo se cocinan en un medio por ahora incapaz de ver más allá del curso de los acontecimientos y seguir la dinámica de los mismos y la lógica del capitalismo.

Con el agravante conflictivo de que ese desarrollo de la tecnología, la capacidad de la gente pone en el colectivo cultural intelectual la capacidad de pensar soluciones que no son las clásicas de la competencia capitalista.

El carácter de la crisis radica en que los que tienen capacidad real de decisión cada vez están más acotados por las propias leyes materiales del desarrollo capitalista, que existen han sido estudiadas y son inexorables aunque no fatales, y van a depender en última instancia de la intervención humana. La predominancia del capitalismo nació, se desarrolló y necesita morir; que sea en paz o en medio de una catástrofe ya no depende de esas leyes sino de la voluntad humana, sin desconocer que la propia voluntad humana forma parte para estructurarse de esas leyes.

De aquel acto inicial por medio del cual un ser humano se apropiaba de la plusvalía originada en el trabajo de otro ser humano para obligatoriamente tener que reinvertirla para iniciar el ciclo capitalista, a los de hoy en que el dinero acumulado no encuentra sino con dificultades y desafiando las leyes que la sociedad ha creado para su defensa, que lo lleva a estimular gobiernos que hoy cada vez más se identifican con la guerra y el fascismo. A esto de hoy parece una realidad irreconocible para quienes la idealizan o para quienes presumen de conocer el desarrollo de las leyes materiales que la provocan pero no las reconocen cuando ellas se manifiestan en todo su furor.

¿Cuándo y cómo se transitará hacia una salida? Hemos recordado con insistencia en notas anteriores que Marx en su Introducción a la Economía Política afirmaba que: «por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación», y es precisamente hoy que se necesita como expresión de voluntad política capaz de salir de la crisis y comenzar a transitar la transición.

¿Qué se necesita? ¿Más capitalismo? ¿Construir un modelo alternativo sobre la base del Estado como es que se conocen hoy la deformación de las llamadas soluciones socialistas?

Los idealistas pensarán en salidas mágicas, invocando sus creencias o en la desesperanza de construir una salida posible, los materialistas tendrán que ajustar sus estudios a la realidad y empezar a moverse con todas las variables que dan forma a la ecuación que hoy tenemos que resolver.

Lo más grave tal vez sea ver a miles, cientos de miles, tal vez millones de intelectuales estar aún a la deriva sin incidir en una salida de progreso porque están al margen del mundo material que gobierna los conglomerados empresariales multinacionales. Sin los avances en las relaciones democráticas que si se han conquistado parcialmente a nivel de los Estados. Muchas veces negados por la lucha política en que precisamente interfieren los poderes empresariales.

Es esa inmensa masa humana la que hoy necesita ponerse en marcha para iniciar la transición y la muerte en paz de la predominancia del capitalismo.

Sobran las definiciones de cómo deberíamos comportarnos los seres humanos de acuerdo a todo lo bueno que la humanidad ha ido acumulando, faltan las medidas materiales capaces de provocar el cambio y como dice Marx ellas ya están, la humanidad las ha generado, tiene los instrumentos técnicos para hacerlas ya.

Por supuesto que una vez acordadas será necesario un intenso trabajo hacia los hechos económicos para que tengan una única medida universal, y que los recursos que la sociedad necesita provengan de un sistema impositivo aplicado sobre la circulación del dinero con la gobernanza democrática que la sociedad determine.

Conviene aclarar que esta es nuestra conclusión, lo que no quiere decir que se nos pueda demostrar que estamos equivocados y que hay otra mejor y posible. Estamos dispuestos a estudiarlo, investigarlo y debatirlo por eso nuestra adhesión a las ideas de los maestros.

¿Cómo se llegará a esto?: ¿a través de un Partido, de una Internacional, de un Gobierno Nacional, del Papa o de los jefes de las distintas religiones que lo propongan abiertamente al mundo? No sé, lo que sí sé es que se tiene que llegar para poder pasar, como decía Marx, de la prehistoria a la historia de la humanidad.

Jorge Aniceto Molinari.
Maldonado, 8 de Enero de 2019.

Debate de ideas.

Debate de ideas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En lo personal le doy un valor muy grande al intercambio de ideas, porque me ayuda a comprender que es lo de mi exposición que al «otro» cuesta entender y por lo tanto me obliga a afinar, precisar mi exposición.

En este caso se trata de un compañero que cuestiona algunos aspectos con los cuales concluyo algunas de mis notas.

El cuestionamiento inicial:

En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales.

Hay sencillos problemas matemáticos que tienen como solución a la raíz cuadrada de menos 3, que es un número imaginario y no le podemos dar significado real.

Alguna vez leí que Marx establecía a la base material como condicionante del resto de las actividades humanas. Pero también ese texto, decía: «Que sea la condicionante no significa que las otras no cuenten». Eso le criticaban los epistemólogos de la Escuela de Frankfurt a los soviéticos, hace unos 80 años.

Hoy en Barcelona con todos los líos que tienen allí, se reunieron 3500 personas frente a una comisaría porque un policía había matado a un perro que le atacó.

Toda esta gente, «descerebrada» para los que apenas peinamos canas (si aún nos queda alguna), está votando a tipos que profesan la destrucción de las conquistas sociales luego de muchas décadas de esfuerzo.

En España salen a la calle exigiendo mejoras en sus pensiones (muy bien) miles de jubilados y pensionistas, pero luego se pasan en la iglesia, o votan al PP y defienden con uñas y dientes al Rey.

Hasta la vieja izquierda se creyó el cuento del «Acuerdo del 78», que dejó intactos los intereses de la derecha y que el PSOE de González o de Zapatero, ni siquiera pudo desviar un poco.

En el otro texto1 Emir Sader sigue con los papeles viejos, muy viejos. En esa nota prácticamente acusa a la intelectualidad de izquierda latinoamericana de estar inoperante, o al margen. Esa es una afirmación muy pobre de alguien que supo tener prestigio.

Una figura como Emir Sader debería profundizar y elaborar una respuesta de por qué la izquierda no tiene un programa. ¿Son tontos? ¿Se vendieron al capitalismo?

Mientras se siga analizando la situación con textos de otro siglo se seguirá transitando un círculo sin fin.

La enorme mayoría de los que escribimos y nos leemos, somos sexagenarios como mínimo.

Los jóvenes no recuerdan lo que estudiaron la semana pasada. El daño irreversible para el «pensamiento propio» es incalculable. Mientras nosotros seguimos «debatiendo» y no queremos aceptar que para concretar algo se necesita Poder.

Mi primer respuesta:

Si lo analizamos creo que estamos de acuerdo.

«En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales».

Lo de renta universal corre por tu cuenta. Planteo si que el sistema impositivo se base en la circulación del dinero, a diferencia del actual que es sobre el consumo, que es otra cosa. No es que esto resuelva la situación, sino que marca un camino a recorrer. La ley de 8 horas, una de las conquistas paradigmáticas de la clase obrera, no solucionó sus problemas pero marcó un camino que la humanidad ha venido recorriendo. ¿Cual es la diferencia? Que la ley de 8 horas marcaba una condicionante para la rentabilidad de las inversiones empresariales. En cambio, la moneda única universal, el impuesto a las transacciones financieras y la muerte de los paraísos fiscales significa un cambio para transformar que la rentabilidad se realice en beneficio de la gente toda y no de una clase en particular que hoy ejercen como lumpen burguesía, y porque la predominancia en el desarrollo capitalista está llegando a sus límites, por eso se acentúa el guerrerismo y el fascismo.

La izquierda actual marca un camino hacia el poder en que ellos ven el aparato político del Estado como un fin en sí mismo, mientras la actividad económica se rige por otros andariveles que a ellos ni siquiera preocupan, pero si viven las consecuencias de la crisis sociales que provoca, cada vez más intensas.

La importancia de los textos no es porque sean actuales o de otros siglos, sino porque atiendan a problemas que la sociedad tiene pendientes a resolver.

Creo que los temas que hoy toma la izquierda para debatir están en consonancia con el carácter de la crisis y la dificultad precisamente para abordar un programa que vaya al centro de la misma.

Como decía un amigo espero haber aumentado tus dudas, porque en definitiva de eso se trata la capacidad para investigar.

Nuevo cuestionamiento:

Acepto que lo de la renta universal no es una de tus propuestas.

También circula como un posible «parche».

El ejemplo de la ley de 8 horas es bueno y fue contra los intereses de la burguesía. Bien.

Pero fue impulsado por gente que tenía un proyecto a largo plazo. Que sabía influir en su entorno y predicaba con el ejemplo.

Los obreros acompañaron esa propuesta. Hubo mártires (los de Chicago).

Al parecer hoy no hay «emisores» y tampoco «receptores» de estos nuevos mensajes.

Se advierte. Se ve venir ese choque de trenes, porque China abarata costos y además la superproducción global, llevan a esa disminución de la tasa de ganancia. Los capitales se resguardan en los paraísos fiscales y aumenta la actividad no controlada: Venta de armas. Drogas, Medicamentos (con apariencia de regulación).

Las izquierdas confunden Gobierno con Poder. En los 60 las diferencias entre uno y otro estaban y se manifestaban muy claras.

Alguien tal vez me diga que siempre fue así, pero hoy está muy claro que los pueblos no cuentan.

La gente es distraída minuto a minuto con otros temas y tampoco hay gente que explique, difunda y organice.

Nueva respuesta:

También circula como un posible «parche».

Esto indica, el también tu nivel de acuerdo o desacuerdo con lo que planteo. Y si profundizo tu adhesión a la teoría de los modelos alternativos.

No va a haber guerras de modelos, esa en la que se educaron las generaciones post Lenin.

No se trata de parches, si se trata de ayudar a la predominancia del capitalismo a morir en paz.

Lo que sucede en China y en alguna medida en cada uno de los países que comandan el desarrollo capitalista son episodios de la pugna entre los complejos empresariales multinacionales por la tasa general de ganancia.

También tenían un proyecto a largo plazo los bolcheviques que acompañaron a Lenin en la toma del poder. Es por eso que no pudiendo superar la prueba del estatismo, muerto Lenin fueron exterminados. Ese fue el nacimiento del capitalismo de Estado como modelo alternativo al desarrollo capitalista general, que luego de la segunda guerra mundial con el neoliberalismo su gobierno, que no sustituía la pugna intercapitalista, pasó de los Estados a esas conglomeraciones empresariales multinacionales.

En el artículo sobre Teoría y Práctica recordaba de Carlos Marx:

«Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción. Antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana».

¿Que pasa con la gente? eso lo dejaremos para próximas notas, el nuevo año promete un despertar del encuentro de las nuevas generaciones con los trabajos de los maestros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de Diciembre de 2018.

Nota:

1 Se refiere a la nota en que se analiza un texto de Emir Sader sobre la teoría y la práctica.