Se trata de explicar.

Se trata de explicar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Facebook. Logotipo.La tecnología se ha incorporado a nuestras vidas. En uno de esos intercambios por Facebook en que tratamos de explicar nuestros puntos de vistas, un amigo nos solicita que explicitemos más nuestros conceptos. Tal vez es lo que más necesitamos junto con la crítica «implacable» que nos ayude a un mayor desarrollo o a entender o no la validez de nuestros argumentos.

Entre las dificultades está sin duda de que partimos de preconceptos muy incorporados en la sociedad como por ejemplo el tema de las nacionalidades, muchas veces confundidos con el tema de los nacionalismos que a esta altura del desarrollo económico de la humanidad, no es otra cosa para cada nacionalismo, que intentar refundar el capitalismo en un marco más restrictivo con el agravante de que este modo de producción está llegando en el mundo a la etapa más crítica de su predominancia.

Nacionalidades y nacionalismos no son lo mismo. Nacionalidad es un signo identificatorio que se manifiesta con legítimo orgullo y que debe hacerse respetar. Nacionalismo por el contrario es el intento de edificar una construcción económica al margen de lo que la Humanidad ha venido desarrollando. La primera integra, lo segundo lleva a la discriminación.

Una vez más el rol del trabajo es insustituible. Lo promuevan las empresas, lo promueva el Estado, lo promuevan las diferentes nacionalidades; la solución que en su predominancia ha ido encontrando el capitalismo es cada vez más conflictiva por los intereses contrapuestos en juego y los ejemplos, muchos de ellos diferentes, abundan. Lo que ya no abunda es la creación de trabajo rentable para quien asuma la responsabilidad de invertir.

Agravado por querer resolver por zonas, países o regiones lo que ya son consecuencias de un problema que involucra a la Humanidad toda como es la economía y sus envolventes entornos. Ahora más que nunca es verdad lo que dice la canción española: «no hay salvación sino es con todos».

Con la moneda y los impuestos hay una historia llena de vueltas, de idas y venidas, que debemos analizar.

Estamos organizados en sociedad, es nuestra herencia. Esa sociedad está organizada en un modo de producción predominante –no único–, que es el resultado de múltiples factores, y que como los seres vivientes, nace, se desarrolla y comienza a fenecer. El modo de producción hoy predominante ha entrado en la etapa donde debe morir, la sociedad necesita que esa muerte sea en paz. Para ello la sociedad misma ha creado dos instrumentos: la moneda y los impuestos. A ellos se debe recurrir para hacer posible la necesaria transición. La defensa de la libertad humana es el gran tema. Por ejemplo, la moneda se nos impone, como se nos imponen las normas fiscales. El que haya un metro, un kilo, un litro… son algunas imposiciones que aseguran nuestra mayor libertad, ¿por qué no entonces una medida monetaria única y universal? Con el sistema impositivo pasa algo parecido. ¿Por qué tengo que pagar IVA? El 60% de la recaudación del Estado proviene de este impuesto. Sería mucha mayor libertad que los impuestos se aplicaran sobre la circulación del dinero porque ello implicaría además la muerte de los paraísos fiscales y el centro de financiación de las mayores lacras de la sociedad.

Que la dictadura ejercida por como hoy está organizada la economía pase a manos de organizaciones que democráticamente la sociedad controle y determine, va a significar un salto que permitirá invertir en las necesidades reales de toda la sociedad, y que hoy ya no se hacen porque al modo de producción predominante no le son rentables. Hablo de la educación (educar para que el trabajo sea obligatorio y lo haya en número y remuneración suficientes) salud, vivienda…

Esto no lo puede hacer ningún país por separado, pero nada impide que sea el centro de las intensas movilizaciones que hoy provoca la crisis en todo el mundo.

En 1789 fue la toma de la Bastilla, en 1917 el Palacio de Invierno, ¿por qué no en el 2020, la toma del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional para imponer la democracia en la economía del mundo?

El amigo con humildad nos pide que lo desasnemos.

No se trata de desasnar sino de explicar aspectos que por la propia imposición normal del sistema no se estudian. También es un problema a nivel universitario.

Si bien debemos ser conscientes de nuestras limitaciones, lo que conocemos a nivel universitario es de una basto desarrollo técnico en esta materia sin ir al fondo de porque es así. Recordemos que a la salida de la segunda guerra mundial el tema estuvo planteado y el economista John Maynard Keynes quedó en minoría en su propuesta de una moneda única y universal ante la imposición del dólar como moneda predominante, el capitalismo que había vivido una intensa crisis –dos guerras mundiales– se sentía con fuerzas para la postguerra, y el nuevo centro –EE.UU.– imponía sus condiciones. EE.UU. lideraba el libre comercio en el mundo. Hoy ya no es así.

Cuando –siglos atrás– se inicia la producción de mercancías ya no para el consumo del grupo sino para comercializarlo, primero nace el trueque pero luego se requiere un instrumento que permita hacer los canjes no ya entre mercancías que se necesiten por otras, que sean excedente del grupo de la familia o de la tribu. Así nacen los metales preciosos como instrumentos para facilitar el comercio, y luego la moneda, y más tarde el papel moneda. Todo esto Marx lo analiza notable en particular en los «Grundrisse».

La diferencia entre el IVA y un impuesto sobre la circulación del dinero, es que el IVA grava la mercancía, la tecnología y todo el andamiaje jurídico ha hecho que este hoy sea el principal impuesto en el mundo, pero también el más evadido y eludido y a la vez injusto. El empresario descarga los impuestos que se le puedan aplicar y que no pueda evadir o eludir en la propia mercancía, midiendo siempre la rentabilidad.

En la época de Artigas –inicios del siglo XIX– el principal lugar de recaudación para esos nacientes Estados eran las aduanas y como les birlaban a ellos esos impuestos, Artigas organiza a los corsarios –las patentes de corso– para que además de hacer la guerra cobraran impuestos en los mares a las mercancías que circulaban. Recordemos que nuestro Artigas fallece en 1850 en Paraguay, y que en 1830 se constituye la República Oriental del Uruguay, a ella llegan tributos de los corsarios hasta 1856.

Para ello Artigas recibió apoyo del Libertador Simón Bolívar y de los revolucionarios norteamericanos desde el puerto de Baltimore.

Hoy lo principal es el movimiento de capitales y las llamadas transacciones financieras, que buscan eludir los controles de los Estados a través de mil formas respaldadas por los principales gobiernos del mundo. Pero vayamos a un ejemplo concreto: en el Uruguay no es obligatorio registrar los documentos que se necesitan realizar en este tipo de transacciones, pero esos documentos –vales, pagaré, conformes, etc.– tienen en caso de incumplimientos valor ante la justicia.

La llamada ley de inclusión financiera fue en el Uruguay un avance que ahora en el marco del nuevo gobierno se proyecta derogar.

Si el mundo estableciera que ninguna transacción con dinero sea válida sino está debidamente registrada en el medio que la sociedad democráticamente determine, se daría muerte a los paraísos fiscales y podría dar nacimiento a un sistema impositivo basado no en las mercancías y la producción sino en la propia circulación del dinero por lo cual tendría mucho más carga lo meramente especulativo y se podría financiar un gran desarrollo de la sociedad.

En la nota que nos hicieron en Buscadores en Febrero del 2006, por el tema pasividades referido a Caja Bancaria explico esto con detalles. Se puede ver y escuchar está en Youtube: «Caja Bancaria en Buscadores» o se puede acceder en Internet a través de la página del Centro de Estudios Joan Bardina.

El amigo me envía un trabajo de economistas que analizan las dificultades de este tipo de impuestos pues trabarían lo que ellos llaman la inversión, a lo cual respondemos:

El análisis de los economistas sobre el impuesto a las transacciones financieras, parte de la incomprensión de que etapa estamos viviendo en el desarrollo capitalista y sometidos a que las iniciativas de la inversión son de capitalistas o son del Estado.

Y nosotros pensamos en que nos aproximamos a la etapa en que ya no pueden a ser de ninguno de los dos, y eso es lo que tratamos de explicar. El nacimiento de lo que ya está en germen, un nuevo modo de producción que supere al modo de producción capitalista, utilizando el aparato productivo al que este ha llegado, determinando el fin de su predominancia, en beneficio de una organización superior de la sociedad.

Sin duda que ello será motivo de próximas notas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de Febrero de 2020.

Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el coterráneo Henry Engler (ambos nacimos en Paysandú), fuimos contemporáneos en los tiempos de CUDES (Centro Único de Estudiantes Sanduceros), y más particularmente con Walter, su hermano mayor: el Chody, también como Henry recibido de médico en Suecia, lamentablemente ya fallecido. Eran épocas de efervescencia ideológica particularmente por la influencia de Cuba revolucionaria. En la Paysandú industrial eso se vivía intensamente.

No nos hemos vuelto a encontrar personalmente, pero sí por este medio tecnológico fantástico que es el mundo actual de las comunicaciones.

Henry es actualmente por merecimientos propios una personalidad mundial en el mundo de la medicina, particularmente en la técnica de los positrones (creo no equivocarme), y tal vez por ello cobran mayor importancia sus opiniones en el plano político. Sobre ellas es que quiero abrir el debate porque las considero honestamente equivocadas.

Dice Henry:

«Carta de Henry Engler para Raúl «Bebe» Sendic que fue leída en la plaza el 28 de abril.

Querido hermano Raúl:

Te hago unas líneas con motivo de este recordatorio de tu partida hacia nuevos universos.

Aquí las cosas están, algunas bien y otras muy mal.

Acontecimientos recientes me han llevado a pensar en cuántas cosas raras nos han metido en la cabeza desde siglos y en las consecuencias que esto tiene para todos.

Empiezo con el concepto de «Patria». De niños en la escuela, nos ponían en fila y nos hacían marchar cantando una canción que decía:… «Es muy bella mi bandera, nada iguala su lucir y es su sombra la que buscan los valientes al morir» y después: «no ambiciono otra fortuna ni reclamo más honor que morir por mi bandera, la bandera bicolor». Es decir: hay que morir por la patria, que es la bandera. O está representada por la bandera. Crecimos con la idea de ser valientes y morir por la bandera. Y me he estado preguntando sobre estas cosas.

En la guerra civil española alguien escribió una canción que dice: «Dicen que la patria es un fusil y una bandera. La patria son mis hermanos que están labrando la tierra».

Esto lo escuchamos no de niños, sino de jóvenes. Cuando empezamos a dudar de lo que nos habían enseñado. Y empecé a recabar información sobre el origen de nuestra patria. Encontré que en los orígenes, un señor llamado Lavalleja (hay un departamento que lleva su nombre) le dio instrucciones a otro señor llamado Fructuoso Rivera (hay un departamento que lleva su nombre) de solucionar definitivamente el problema de los Charrúas. Mientras esos indios brutos que lo único que habían hecho bien era haber peleado con Artigas siguieran existiendo, no se podía construir una patria. Entonces el militar Don Fructuoso junto con el militar Bernabé Rivera se dedicaron a perpetrar el primer genocidio. El genocidio contra los Charrúas. Les mintieron a los indios que creyeron en ellos y les tendieron una trampa. Arrancaron en Salsipuedes y después los persiguieron por todo el territorio. Y abrieron el camino hacia la patria moderna. Patria que hoy sigue siendo para algunos, el cuartel y una bandera. Se nos ocultó el genocidio en las escuelas, porque: ¿qué importancia tenía? Eran indios. Y además con todas las calles que se llaman Rivera y Lavalleja no eran tan importantes estos hechos.

Heredamos un ejército inspirado en militares como estos. Que jamás va a reconocer que cometieron un genocidio entonces y que no reconocen tampoco el genocidio reciente que perpetraron contra gente que como los charrúas no pensaba como ellos. Genocidio contra la llamada izquierda. ¿Que importan 174 jóvenes que piensan diferente? ¿Y qué importa que la mayoría no hacía resistencia armada?

Bueno, nos enteramos recientemente que los genocidios contra quienes piensan diferente no comprometen el honor del ejército. Pero si un oficial por cobardía no defiende a otro oficial, toda la organización se sacude. Todo el sistema patriarcal está en peligro. Mentir y cubrirse es honrar a la patria. Esta manera de pensar es tan aberrante como la manera de pensar del patriarca Rivera que de paso quería matar a Artigas porque el tupamaro se comportaba como un indio charrúa. Esta mentalidad ha quedado metida, atornillada en la mentalidad de la mayoría de los oficiales del ejército.

El ejército es una organización vertical de oficiales, clases y tropa. Señores patriarcales oficiales, los intermediarios y sus esclavos. Los pobres de verdad que componen la tropa, no pueden ni deben decir absolutamente nada. No pueden opinar. Sólo deben obedecer. En los cuarteles se decía: la primera regla es que el comandante siempre tiene razón. La segunda regla es que, si el comandante se equivoca, rige la primera regla. ¿Qué tiene que ver esto con ideas de democracia? Singularmente, en este espanto, no participan ni han participado mujeres. Esto es patriarcado puro. En todas estas barbaridades: ¿Cuántas mujeres se cuentan? Y me dirán: pero es democracia, porque en Brasil, en elecciones democráticas, ganó el militar Bolsonaro, que conmemora el golpe del 64 y defiende desapariciones, torturas, violaciones ocurridas en la dictadura y detesta a los homosexuales. Antes de las elecciones un juez encarcela a Lula, su opositor. Después que Bolsonaro gana, nombra a ese juez de ministro de justicia.

¡Qué farsa! Viva la justicia, viva la democracia. Viva la patria.

Bueno, tenemos que reconocer que esta democracia viene heredada de los patriarcas. Está hecha a su medida y manera. Pero nosotros debemos tener en cuenta que una democracia que no respeta los derechos humanos, no es democracia: es una farsa. Tenemos que ser conscientes de que no se puede plebiscitar si se va a juzgar o no a criminales de guerra. Es también una farsa.

A Hitler lo eligieron democráticamente. Aunque era un racista declarado desde el comienzo. Si hubiesen hecho un plebiscito en Alemania después de la guerra, en esa democracia entre comillas, seguramente hubiesen votado no juzgar a los heroicos militares que hicieron desaparecer en el humo 6 millones de judíos.

El respeto por los derechos de los seres humanos en este planeta es el principio y el fin de una verdadera democracia. El gobierno del pueblo es para el pueblo. No es para el cuartel ni la bandera. El pueblo no puede permitir estas violaciones flagrantes a los derechos humanos ni tampoco se beneficia con la existencia de los ejércitos. Porque el fin del ejército no ha sido proteger a los ciudadanos, sino las guerras, los exterminios. Y me dirán: pero han ayudado en las inundaciones. O en los incendios. Y yo pregunto: ¿necesitamos un ejército con oficiales y con esclavos para eso?

¿No podemos encontrar medios más baratos y menos peligrosos para movilizarnos cuando hay catástrofes naturales?

Creo que es hora de pasar el ejército a retiro y no confiar en las democracias donde los derechos humanos rigen solo para los que deciden.

¿Para qué queremos un ejército?

Considero que no reconocen sus hechos de guerra, son unos miserables cobardes. Y los que los protegen igual. No son valientes, no tienen honor. Esto no tiene vuelta. Como sé bien que piensas como yo en este punto, lo comento aquí para todos.

Para no aburrir a nuestros compañeros del alma, no te cuento aquí sobre el drama de la contaminación. Que es otro tremendo capítulo. Espero contarte cosas positivas en la próxima. Pero ya lo positivo es que estemos juntos para analizar cosas y hallar soluciones.

Te mando un entrañable abrazo de universo a universo.

Henry».

Mi reflexión:

En mi vida he tenido el privilegio de «matear» e intercambiar opiniones en su momento con Raúl y con Alberto, hermano mayor de Raúl, dirigente militante trotskista en cuya casa en Paris, falleció Raúl. Por supuesto que con Alberto llegué a coincidir en la militancia que tenía puntos de contacto con la que desarrollaba Raúl pero también puntos importantes de discrepancia, particularmente sobre el carácter del capitalismo y la lucha armada.

En esta carta de Henry reaparecen particularmente los puntos discrepantes y tienen que ver nada menos que sobre el rol de las fuerzas armadas.

«¿Para qué queremos un ejército?», se pregunta Henry, como si los seres humanos, las sociedades tuvieran la posibilidad de elegir, más aún en este plano de interrogarnos, que no compartimos, tal vez sería más coherente preguntarse ¿para qué queremos capitalismo?.

Sabemos y si no deberíamos saberlo, que los modos de producción se suceden incorporando en su desarrollo a cada vez más sectores y superficies en el planeta; como los seres humanos nacen, se desarrollan y declinan, el capitalismo como modo de producción predominante tiene hoy claramente marcados sus límites, contrariamente a lo que dicen la mayoría de los economistas que están a su servicio. Es sobre eso que hay que poner al acento para que el mundo pueda transitar la transición en paz, cuando los desarrollos de las guerras en varios puntos del planeta amenazan la generalización y por consiguiente la catástrofe, uno de cuyos capítulos es la contaminación. Es el negocio de la industria de la guerra que da oxigeno a la asfixiada predominancia de la economía capitalista y le hace pensar en su renacer, una especie de opio en el peor sentido de la palabra, cuando lo que necesita para el bien de todos es morir en paz.

Es más, Mujica en la ONU (septiembre 2013) comenzó a transitar este camino, en que encaró el análisis de medidas universales que efectivamente son las que humildemente pienso la humanidad debe transitar, salvo que se demuestre lo contrario y empecemos a buscar otras soluciones que a mi criterio van por un camino equivocado o en definitiva no son soluciones.

No sé la razón de porque Mujica no ha vuelto sobre el tema, aunque en tu carta a Raúl podría estar una de las llaves, la de que en sus viejos compañeros el camino sigue siendo el de la confrontación de sistema contra sistema, que tuvo su auge en el stalinismo y en la derrota en su momento de las ideas de Lenin; en él aparecen ante la opinión pública como los gladiadores de una época en que los yanquis luego de su derrota en Cuba pudieron estimular las confrontaciones. Que servía a su estrategia, la de EE.UU. de estimular movimientos guerrilleros para desarticular la acción social y a la vez organizar la represión para la que reservaban su inserción en las fuerzas armadas de las distintas naciones y la Escuela de las Américas. Una verdadera pinza organizada sobre la base de la táctica del aborto. Analizaban que la tendencia de los pueblos a avanzar socialmente era inexorable, con esta táctica trataban de abortarla.

No hay dudas que para un científico muchas veces el insistir por el camino equivocado significa entre otras cosas el que en su experiencia piensa que el análisis no está terminado. Y no discutimos el derecho a hacerlo. Pero en este caso no se trata de eso como lo demuestra el discurso de Mujica en la ONU, sino el temor a transitar el camino de la ciencia en el terreno político del cual tanta necesidad tiene hoy la humanidad cuando el capitalismo está llegando a etapas cruciales y de enorme peligro para la humanidad toda. La propia situación política interna de EE.UU. con el crecimiento de las ideas socialistas es una demostración de ello. Ya no está lejano el día en que veamos al pueblo de EE.UU. crecer socialmente y a darle un nuevo vigor a las ideas de los maestros del socialismo.

No me niego a analizar el tema militar, pero sería una pérdida total de tiempo sino lo vinculamos a la etapa actual del modo de producción predominante y su crisis y someter a la sociedad uruguaya a un debate en el cual hay puntos para avanzar ya hoy y hay que hacerlo, pero el transcendente e importante es el otro, el programa de la transición que fue el que insinuó Mujica en la ONU, sobre el cual ni él ni su grupo han vuelto.

El mismo tipo de diferencia hemos tenido cuando antes se afirmó, en un acto público, que el modelo cooperativo de producción libera al trabajador del patrón, dando una visión equivocada sobre la predominancia global del modo de producción capitalista que hacen a esa liberación absolutamente inocua, si bien coyunturalmente muchas veces es necesario recurrir a ellas y a las estatizaciones, con miles de dificultades (Envidrio, Funsa, etc. etc.), para no dejar en la calle a los trabajadores. De lo que se trata es de ayudar a la humanidad a superar este modo de producción para entonces si engarzar a las cooperativas con el nuevo modo de producción como en su momento lo analizara magistralmente Federico Engels.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de Mayo de 2019.