El derecho a criticar.

El derecho a criticar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El haber sido por muy poco tiempo universitario en mi juventud tal vez me restrinja el derecho a ser crítico con los universitarios de hoy. No me ocurre lo mismo con la militancia política que la he asumido en sus distintos niveles prácticamente desde que tengo uso de razón.

¿A qué quiero llegar? A que siento la necesidad de hacer una fuerte crítica a los sectores universitarios que tienen que ver con la ciencia política –no conozco que el fenómeno se extienda a otras disciplinas– por su falta de iniciativa para promover en la sociedad nuestra y en su vinculación con el mundo, el debate de los problemas graves que hoy se viven.

No escapa a mi conocimiento que en el mundo actual los motores generadores de ideas deberían ser los partidos políticos (en especial los llamados de ideas, aunque en definitiva todos deberían serlo) y que ello no está ocurriendo.

Tomemos el ejemplo de nuestro Partido Comunista, fundador del Frente Amplio, de la Central Sindical, participe activo bajo el liderazgo de Rodney Arismendi de la vida política de toda nuestra América. De activa incidencia además en la propia vida universitaria. Hoy es un partido nacional, sin opinión sobre cómo transcurre el desarrollo capitalista en el mundo. Tienen declaraciones donde ubican siempre el bando al que apoyan, pero todos sabemos que en política esa no es la enseñanza de los maestros y que no alcanza.

Nuestro Partido Comunista aún no reconoce que Lenin fue derrotado en 1924 y que la vida confirmó el juicio de José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. En que además Batlle valoró lo que significó para el pueblo ruso y para la humanidad el triunfo de esa revolución.

El no hacerlo le trae consecuencias como el de tener que explicar permanentemente por ejemplo la dictadura del proletariado, que para los maestros era la necesidad de los trabajadores de arrancar conquistas elementales para el desarrollo de su vida a la dictadura de la burguesía. En cosas tan elementales como por ejemplo acá, en el Uruguay reciente, la responsabilidad empresarial frente a los accidentes en el trabajo. Es cierto esa conquista se plasmó a través de la ley, ¿pero hubiera sido posible sin los trabajadores movilizados?

Los sectores conservadores de la sociedad admiten la organización de los trabajadores como una imposición de la que siempre buscan liberarse o de buscar sectorialmente de asociarlo a sus fines, cosa que muchas veces han logrado, a través de la burocratización del aparato sindical.

Confundir el trabajo de Lenin en el desarrollo de las libertades democráticas en el propio Estado soviético, e incluso en todo ese periodo de lucha ideológica en que combatió con las ideas de Trotsky sobre el comunismo de guerra (Trotsky reconoció luego su error) y de Bujarin sobre el socialismo a paso de tortuga, cuyo desarrollo teórico fuera tomado como propio por Stalin en el texto «Cuestiones del leninismo» –Stalin era incapaz de desarrollar un planteo teórico de esa entidad– que culminaron también con el asesinato del propio Bujarin, y el desarrollo a ultranza del capitalismo de estado. Recordemos que Lenin en sus análisis le daba al capitalismo de estado un valor coyuntural, necesario para salvar el aparato productivo de la destrucción de la burguesía.

Trotsky, uno de los grandes líderes de esa revolución y uno de los perseguidos hasta el asesinato por Stalin, siempre supo diferenciar la dirección enfermiza de ese Estado de lo que significaba la Unión Soviética como conquista para la humanidad, como sustento para otras revoluciones, y para llegar a lo que es hoy, en que el desarrollo capitalista, con su predominancia en una crisis irreversible, a tener a China gobernada por un Partido Comunista como el nuevo centro de su actividad actual. Liderando además el libre comercio mundial que fue lo que en sus inicios (el comercio) dio origen a la etapa capitalista de la humanidad y a la superación del feudalismo.

Hoy no hay una explicación a esto, y ello se siente también en el ambiente universitario y no solo ahí, en las investigaciones, en la actividad de las distintas cátedras. No es lo mismo reunir datos e investigar que tener la iniciativa de caminos a recorrer. A esto están referidos en gran parte los aportes de Antonio Gramsci. No es otra cosa la hegemonía de la que él habla.

Es muy común escuchar y leer opiniones en las que se dice, por ejemplo: hay que juntarse y estudiar un camino para la crisis de la seguridad social.

Y está bien. Ahora eso no es lo más importante, lo más importante es tener una posición y jugarse documentada por ella, sin la cual las reuniones, los congresos, las conferencias transcurren sin consecuencia.

Es cierto para ello se necesita estudio, certezas, intercambios, pero el problema es pegar el salto y jugarse por una posición, eso hacían los maestros, eso hacía Batlle, Quijano, Seregni, Arismendi.

Eso es lo que explica la necesidad de la lucha de tendencias en cualquier organización que tenga vida activa. Trotsky explicaba que esto es necesario como el aire que respiramos, donde también absorbemos toxinas pero si dejamos de respirar morimos.

El capitalismo en sus inicios también fue pujante, y continuó, conquistando todo el planeta, en su predominancia la humanidad ha conocido avances increíbles, la rentabilidad lo explicaba todo y el mercado regulaba esa rentabilidad que era la madre de todas las realizaciones.

El llegar a los límites posibles trae como consecuencia que esa rentabilidad, comienza a agostarse, y con ello el crecimiento de todas las lacras de la decadencia, uno de cuyos ejemplos más dramático es el permanente crecimiento de los paraísos fiscales, el endeudamiento frenético de los Estados, la industria de la guerra, los juegos, la droga. La corrupción comienza a ser una necesidad para la subsistencia del sistema, una especie de opio. En eso cayó Lula, Correa, la propia Cristina, y podríamos seguir. Muchos de los juicios contra ellos son inventados por la propia corrupción capitalista, como está saltando hoy en cada uno de estos Estados. También ha pasado y pasa en nuestro Uruguay con otra intensidad y tal vez con otro traqueteo.

Una de las críticas más comunes es de que la izquierda gobernando también es corrupta, o de que no ha podido gobernar sin corrupción y es correcta la crítica, salvo que la humanidad no ha salido del capitalismo y de él no se puede salir por Estados. Con el agravante de que el gobierno de la economía del mundo ya no radica en los Estados.

Es aquí donde llegamos al meollo del asunto.

Chávez nos dijo en una oportunidad: la campaña electoral que me llevó a la Presidencia de la república de Venezuela la financió el Zar de las comunicaciones Cisneros. Ganadas las elecciones se presentó Cisneros ante Chávez y le dijo: «los ministros van a ser tal y cual», a lo que Chávez respondió: «el Presidente soy yo y a los ministros los designo yo», y ahí comenzó otra historia que Uds. Conocen.

Se está dando un fenómeno democrático formidable en México con Andrés Manuel López Obrador. Ahora la económica está estancada o tiende a estancarse. La derecha espera su momento porque las contradicciones de esta sociedad son enormes.

Entonces no hay nada más importante –no importa el lugar desde donde desarrolle la actividad– para quién siente la causa de la humanidad, que ayudar a preservar lo conquistado, sabiendo a la vez que ello no va a ser posible si no se avanza en un programa de transición que permita a la humanidad ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Agosto de 2019.

En polémica.

En polémica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el compañero y amigo Juan Pedro Ciganda, hemos tenido oportunidad y el gusto de polemizar en innumerables oportunidades y seguramente lo seguiremos haciendo, porque ese es en definitiva uno de los instrumentos que nos da la vida para aprender y avanzar.

Esta que se hizo vía Facebook se inicia con una recomendación que me hace de un texto, sobre la Revolución Rusa1, y una observación inicial que realizo al método empleado:

«Para eso el método con el cual se aborda cada momento estudiado se convierte en una cuestión central, que debería poder iluminar y dar un esqueleto firme a la carne del asunto. Al pueblo en movimiento que, mal que nos pese, es el auténtico responsable de los cambios históricos». Este juicio llega a ser contradictorio con el de Engels en «El papel del trabajo…»2, Idealiza a las masas.

Juan Pedro:

Por eso mismo y coincidiendo contigo en la necesidad de un programa para el mundo, para la Humanidad, la contradicción de la hora –y más que nunca– no es capitalismo vs. algo diferente. Es democracia o fascismo, más allá que éste cambie de ropajes. El capitalismo no tiene pareja estable con el liberalismo económico, el proteccionismo, el librecambismo, el control de cambios, la sustitución de importaciones, el estado interventor. Puede casarse con todas las formas mientras lo que importa es el margen de ganancia. Entonces todo programa para el mundo pasa por democracia o fascismo, hoy más que nunca.

Mi opinión:

¿De qué disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder expropiar, ¿por qué supuestamente? porque existen reglas universales que el que no las acate queda fuera del circuito económico, incluido Corea del Norte y EE.UU. que se amuralla. Por otro lado, en los paraísos fiscales se acumulan billones y billones que no encuentran rentabilidad. Si se quebrara ese circuito (eso es hoy la revolución), el nuevo circuito estaría en condiciones de invertir y reactivar toda la economía. Para quebrarlo se necesita voluntad política. Mujica en la ONU (2013) llegó al punto y luego retrocedió en chancletas. Las bases para manejar globalmente la situación ya existen y la tecnología también. La humanidad ya está en condiciones de ingresar a una etapa superior o sumirse en la barbarie. Es la distancia entre consciencia e inconsciencia.

Juan Pedro:

Si lo atinente a la moneda no se abraza con democracia, es un buen programa que será inaplicable. Obviamente que no se puede ser esquemático y pensar que le vamos a enseñar a la cultura milenaria de los chinos o al Islam, que tienen que tener comisión electoral. No hay recetas. Mas en esta América de Sur abierta en cruz, como decía la Negra Mercedes, y en lo que conocemos como Occidente, la pelea por la democracia no es accesoria sino esencial.

Tampoco tengo recetas. Por ahí el oncólogo tiene.

Reconozco que en este asunto tengo presente el postrero artículo de setiembre de 1989, el último, del Flaco, antes de morirse.

Me han tildado de excesivamente arismendiano, al respecto3.

Mi opinión:

La llave del asunto, no está en ningún punto programático por separado, sino en comprender la necesidad de abordar con una política de paz el fin de la predominancia capitalista y las herramientas. Son la moneda y el sistema impositivo para que el mundo pueda mover los recursos que hoy ya no mueve porque al capitalismo no les son redituables. Los invalorables aportes del Flaco por eso no llegaron al nivel de Batlle y Quijano que si los tenían en cuenta y en la izquierda nos ha costado entender. Ellos no eran estatistas.

Juan Pedro:

El problema no es estatista o privatista. Al capitalismo no le interesa. Se lleva bien con la democracia, con el fascismo como instrumento imprescindible, con el Partido Chino, con los samurais y con todo aquel que pueda ser funcional a la rentabilidad que a la fecha tiene –como tu bien has advertido– como uno de los principales centros el complejo bélico. Por demás, si los tiros van por ahí, se me ocurre, hay que decirle a la gente algo más. So riesgo de la parálisis. Pero, me consta, tampoco tengo la receta.

¿De que disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder.

En la Rusia zarista la tierra, el pan, fueron temas para un proceso de cambio, independientemente del posterior desarrollo del proceso. La conciencia y la inconsciencia requieren de algo más que ubicar la moneda como el eje. Por demás, es casi tonto, no charlar de que del mismo modo que el dólar es la fuente de poder para ser manejado por USA y el sistema, la dictadura mundial de la seguridad nacional se ejerce militarmente, si hace falta. Por lo que, democracia y fascismo, siguen siendo la contradicción básica para avanzar. También para avanzar en la comprensión de temas como el rol de la moneda como instrumento de poder. Porque lo que avanza o no es la conciencia de los bichos humanos. No alcanza con citar a Einstein para explicar la teoría de la relatividad.

Mi opinión:

La paz, el mantener el funcionamiento del aparato productivo, y sancionar los excesos del zarismo… la paz… y el incorporar a lo cotidiano de la vida las conquistas ya alcanzadas en Europa. Eran aún predominantemente economías nacionales con sus monedas. Hoy el mundo capitalista es otro y en los países las monedas diferentes sirven para engordar burocracias nacionales. Ya en el socialismo real, el dólar era manejado por la burocracia y los diplomáticos, la gente se movía con las monedas locales, diferencias que se hacían patentes en épocas de crisis. ¿Dificultades para entenderlo?: en la izquierda que nunca lo ha debatido, porque cuando se ha aplicado como en Ecuador la iniciativa vino de otro lado, y en Argentina y Venezuela se ha estado discutiendo en ese juego de los intereses económicos.

Juan Pedro:

Jorge: de acuerdo con que se haya discutido poco, por incomprensión y dificultades de otro orden. Coincidirás conmigo en que el caso ecuatoriano no es el mejor. Si tu moneda pasa a ser el dólar, en forma más enfática, tu realidad será determinada por la Reserva Federal. No trato de invalidar la necesidad de tener una plataforma común que pueda ser bandera racional de las mejores causas de la humanidad. Y tampoco invalido la propuesta concreta relativa a la moneda. Eso sí, del mismo modo que tu machaconamente y con perseverancia trabajas ese tema, yo entiendo que hay que vincularlo con lo que algunos autores definen como la «dictadura mundial de la seguridad nacional» y que yo prefiero (no excluyendo el concepto anterior) seguir definiendo como nuevas formas de fascismo. En todo caso, también, junto a la visibilización del tema que tu reiteras, hay que hacer por la gente algo más que quererla y decirle cuál es el programa para el mundo como contraposición a la llegada de los monstruos de la que hablaba Gramsci. Eso pasa por la radical reivindicación de la democracia. Esto no es idealismo (contrapuesto a materialismo) sino la posibilidad de hacer política concreta en el mundo y en lo que nos toca en especial, Latinoamérica.

Sigo reconociendo que no tengo fórmulas mágicas, salvo estudiar, escribir y difundir que a mi edad lo veo como más posible que ir al a mil actos.

Mi opinión:

«Tu realidad será determinada por la Reserva Federal» ¿Esto es así? ¿qué está pasando con la Reserva Federal? Primero es importante estudiar el tema. El país con más reservas en dólares en el mundo es China. Las emisiones de la Reserva Federal que se hacían para enjuagar los déficit de guerra del presupuesto de EE.UU. y en paralelo con las emisiones de Euros del Banco Central Europeo son intensamente debatidas. El centro programático debe ser necesariamente la economía. Y no digo que sea fácil, Lenin recién en las tesis de abril desarrolló el programa para la revolución de octubre en lo concreto en lo económico y luego de la revolución su preocupación era como se seguía. La izquierda a esto no le ha dado pelota. Se estatizaba y ta. Nosotros hemos tenido la ventaja de vivir adentro del monstruo y poder conocerlo mejor a partir de gigantes como el flaco Gómez y el gordo Juanjo.

Juan Pedro:

1. Lo que no me queda claro es con quien polemizas. Los que querían estatizar todo están, en buen grado, en seguro de paro o en hogares de la tercera edad.

2. Los nombres de Juanjo, del Flaco, de Batlle o de Quijano son todos valiosos, en lo político y en lo humano. Pero no son el asunto. No me contestas que sugerencias tenés sobre el asunto moneda, aunque sea para avanzar en la conciencia de algún amigo y cómo eso lo invertimos en una batalla por la democracia contra el fascismo y la dictadura mundial de la seguridad nacional.

3. Marx, Engels y Lenin vieron muchas cosas. Otras no pudieron imaginarlas siquiera por razones obvias. Somos, cada uno de nosotros, un fenómeno histórico, cambiante, dependiente de nuestro contexto, formación, tiempo, circunstancias.

4. Hay un amplio desarrollo del pensamiento marxista o marxiano a lo largo y ancho del planeta en todo el siglo veinte y en lo que van del veintiuno. A título de ejemplo, ¿cómo se traspola a las grandes batallas del siglo en curso y la etapa presente del capitalismo, la contradicción de clases mirada ya no desde 1848 sino en 2020?

5. Hardt y Negri escribieron Imperio y conmovieron a mucha gente y fueron best seller hace un par de décadas. Subrayaban la importancia de la «mundialización» del capital y la necesidad de borrar esquemas anteriores. Eran corresponsables de darle carné de libre acceso a la tesis de que los «estados nacionales ya fueron». No solamente le restaban responsabilidades a las potencias centrales, le daban impunidad. El problema no eran los estados capitalistas centrales.

6. Algunos prestigiosos cientistas e historiadores marxistas subrayan hasta el día de hoy (Osorio es un ejemplo) como los estados sieguen siendo imprescindibles para administrar el sistema. Incluso el asunto progresivo y confrontado con el fascismo es el fortalecimiento de organismos internacionales. Una prueba de ello, es que la obscena dictadura norteamericana ha derogado a las Naciones Unidas como ámbito relevante, por no controlarla.

7. Hay algunos temas convocantes –que pueden ser diversionistas del eje central– pero que importan, de hecho, el cuestionamiento de la realidad. Lo atinente al medio ambiente es un ejemplo. Lo referido al rol de la mujer, etc. son convocantes. Pueden ser diversionistas (opción uno) o pueden ser nucleadores de gente donde es más viable la posibilidad de introducir la necesidad de un programa para el mundo, como es tu vocación.

8. Yo aprendí de los «viejos» pero también de los teóricos (no maestros, porque a los maestros no se les discute, al menos para algunas cabezas) más notables, la necesidad de la acción con la gente para materializar avances en la conciencia individual y colectiva. No entender el riesgo concreto de Latinoamérica de hoy, en aras de plantear la única respuesta programática mundial, por ejemplo lo relativo a la moneda, es ladrarle a la luna. El otro día estaba viendo pasar una manifestación machaza por la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Movimientos sociales diversos. Gran cantidad. Mucha gente joven. Fotos y dibujos de Evita, etc. Una señora se me acerco y me dijo «¿sabe lo que pasa? El gobierno nos quita el derecho al trabajo pero está lleno de venezolanos y bolivianos que lo tienen». Nos saludamos cordialmente y ella siguió su marcha. Pensé para mis adentros. Esta es una manifestación enérgica de desesperación y lucha contra el liberalismo macrista, los ajustes, etc. Y la xenofobia está presente. Fijate que lío para convencerla de que el problema es un programa mundial.

En fin. Por ahora paro. No te digo que esté contento con lo que veo y escucho y leo. Solamente comparto contigo para ayudarme y ayudarnos a pensar.

Por fin los bolsos están aprendiendo a jugar a lo Peñarol. Juegan horrible y se llevan los puntos. Congratulaciones y espero que nos crucemos en semi finales.

Mi opinión:

Polemizo contigo porque con Alvarito Gutiérrez4 por ahora no puedo. ¿Lo de la Reserva Federal quedó claro? Tampoco puedo leer todo lo que hoy se escribe, no tengo más remedio que seleccionar. A los maestros no sólo los discuto sino que los pongo a prueba en todo momento, sinó no son como maestros. Ahora no trato de convencer a nadie, sino de buscar entender el curso material de las cosas. Que ese es en definitiva nuestro problema porque si analizas los índices de la economía no podes llegar a otra conclusión de que estamos ante una situación que se va a convertir insostenible. Va a explotar. Pero no va a explotar la economía sino las teorías que hoy están en ejecución.

Lamentablemente no son pocos los que en la actividad política que piensan que socialismo es propiedad estatizada, y a muchos los rascas un poco y arman un arcoíris en que los radicales son los estatistas y renovadores los que no lo son tanto. ¿Y entonces? hasta los fachos tendrán que abrir sus entendederas. Trotsky construyó el Ejército Rojo que luego en el tiempo venció a los nazis e izó la bandera roja con la hoz y el martillo a su modo en el reducto nazi, con muchos militares del zarismo.

Juan Pedro:

Sí, pero Míguez y el Pata Loca ya no juegan5.

Mi opinión:

Si pero hay dos arcos, una pelota, once de un lado y once del otro, cuando lleguemos al socialismo cada jugador tendrá su arco y su pelota o no, porque se estaría promoviendo el individualismo.viendo el individualismo.

Juan Pedro:

El Profe De León una vez me explicó que el sistema de él servía mientras se siguiera jugando con una pelota. «Si hay dos, entonces tengo que repensar», dijo, tomando una.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Abril de 2019.

Notas:

1Se refiere a un comentario en Página 12 de Buenos Aires de Fernando Bogado sobre el libro, El huracán rojo: De Francia a Rusia 1789/1917, de Alejandro Horowicz.

2Federico Engels y su más que recomendable texto: El papel del trabajo en la transformacion del mono en hombre.

3Es importante recordar que sobre este texto de Rodney Arismendi hemos realizado valoraciones diferentes.

4Director técnico del principal equipo futbolístico del Club Nacional de Fútbol.

5Futbolistas integrantes del equipo uruguayo campeón del mundo en 1950.

Errores.

Errores.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Nuestra vida está llena de ellos, forma parte del aprendizaje, el experimentar, el ensayar, luego con los años el asumirlo ya no es tan sencillo, entran a jugar prejuicios en los que nos vamos formando o deformando.

La política forma parte de ese aprendizaje y como ciencia tal vez la más difícil en tanto estamos involucrados en ella querámoslo o no.

Lo que nos rodea en nuestros primeros años nos marca y sus enseñanzas de la que muchas veces no somos conscientes hacen a nuestra formación.

Mi padre, Aniceto José Alfredo, iba a llamarse José pero nació el día de san Aniceto, y la familia de tradición católica –no practicante– sin abandonar los otros dos nombres incorporó el del santo, mi madre María, mi viejo carpintero independiente, hacía que yo tuviera que aclarar que no era el niño Jesús. Mi viejo era anticlerical y antimilitarista, se decía seguidor de las ideas del viejo Batlle, aunque siempre aclaraba que sus seguidores no eran leales a su pensamiento, y con respecto a los partidos de «ideas» señalaba su respeto pero mantenía distancia. En Paysandú mi ciudad natal, se escuchaban las radios argentinas más que las uruguayas y en nuestra formación las revistas argentinas estaban presentes: el Billiken, luego El Gráfico, etc. etc. Mi viejo escuchaba con atención a Perón y a Evita, acentuando una frase como distintivo: Perón tiene razón cuando dice que quiere menos pobres, aunque haya menos ricos.

Sólo había hecho hasta tercero de escuela, y luego a trabajar para ayudar a la familia, su madre había muerto cuando él tenía 11 años, era el mayor de los hermanos.

Su preocupación era que sus hijos estudiaran, leyeran. Recuerdo con emoción una colección de 23 libros cuyo autor era Monteiro Lobato, dirigida a la formación de la infancia en todos los saberes del quehacer humano. Hace poco me enteré de un excelente prólogo a esa colección escrito por la ex Presidente de los argentinos la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, coincidiendo en el destaque hacia esa colección, y con igual sensibilidad.

Sin embargo mi idea de libertad, me llevó en mis primeras incursiones en el quehacer de la política a considerarme anarquista, pero el topo de la historia comenzaría su trabajo; fue un notable militante, y ser humano: Horacio Bazzano, el que en aquellas primeras incursiones por el gremialismo estudiantil, me alcanzó para que leyera nada más ni nada menos que «El manifiesto del Partido Comunista» de Marx y Engels; «lo voy a leer y te voy a señalar en lo que estoy en desacuerdo», le dije. Como se lo devolví solo atiné a decirle: «esto es irrefutable».

Pero la historia no era tan sencilla. Había existido la revolución rusa, se había creado la Unión Soviética y su figura central ya era Stalin. En Paysandú además estaban dando batalla al stalinismo, los trotkistas. Eran muchos ingredientes para una mente en formación. Me hice fanático de la revolución rusa, y de sus líderes, Lenin, Trotsky; identificaba la formación del ejército rojo dirigido desde un tren con una de las más grandes hazañas militares del siglo XX, tal vez por eso la bandera que flameara sobre el Reichstag cuando la derrota nazi, tenía la hoz y el martillo a la usanza de los trotkistas en la foto famosa del fin de la guerra.

Sin embargo, había en el desarrollo de la compresión ideológica cosas que resolver, como por ejemplo el porqué Lenin, había «retrocedido» con la NEP, y no había estatizado toda la economía como proponía en 1938 el programa de transición de Trotsky. El accionar de los trotskistas me parecía de una pureza que el pensamiento de los que se decían aplicaban las ideas de Lenin no tenía. Fue con el correr de los años que le escuché al Dr. Carlos Quijano defender la NEP (la nueva política económica de Lenin), y no faltó alguien que me dijera que su defensa era propia de quién era abogado del Banco de Londres. Sin embargo su análisis me obligó a volver sobre las diferencias entre Lenin y Trotsky, a estudiar, volver a Marx, y también a los análisis de José Batlle y Ordóñez. Mis errores había que asumirlos, de mi batllismo familiar de la infancia, había pasado al anarquismo, de este al Manifiesto Comunista, luego a la revolución rusa y el trotskismo, para volver a través de este a Lenin, y de la mano de Lenin al reencuentro con Marx y Engels.

Con el POR trotskista participé en la fundación del Frente Amplio, como militante estudiantil y luego como militante sindical del gremio bancario en el proceso y fundación de la central sindical, la CNT; en diciembre de 1971, me aparté del POR, tal vez para madurar ideas en forma independiente; recién en octubre de 1978, me incorporé al Partido Comunista, con la idea de colaborar en la lucha contra la dictadura. En mi lugar de trabajo el Banco Hipotecario del Uruguay, la agrupación comunista nunca dejó de funcionar, lo cual no deja de ser un hecho muy significativo, pues además mis camaradas nunca cuestionaron mi forma de pensar opuesta al stalinismo y sus métodos. Fueron años de reconstrucción y de construcción, la dictadura se había dado el objetivo de barrer con las ideas de progreso humano y nosotros nos aferrábamos a lo que habíamos aprendido en el convivir democrático del gremio y de las distintas corrientes ideológicas.

La vida nos depararía un nuevo desafío: el derrumbe del mal llamado socialismo real. Los viejos dirigentes y también algunos de los nuevos no estaban dispuestos a reconocer que Lenin había sido derrotado en 1924 y que Batlle había tenido razón en su editorial a la muerte de Lenin. Al fallecer Arismendi, el vacío fue enorme, y figuras de un enorme valor humano fueron sobrepasadas por los hechos. Se reconocían los «errores» de Stalin, pero se hacía responsable de los mismos a Lenin, que había sido su principal víctima.

Se reinventó para el Uruguay el «socialismo democrático» como si el socialismo pudiera ser no democrático, con lo cual se pretendía desligarse del stalinismo sin analizar políticamente qué significaba. Como si con el objetivo de estatizar la economía se pudiera construir un socialismo democrático, o abandonar ese objetivo.

En lo personal quedé en el medio de las dos corrientes: una que sostenía de que socialismo es propiedad estatizada, y la otra la del socialismo democrático, sin Lenin, pero también sin Marx. Ni me fui ni me quedé, aspirando aún hasta hoy a que se reabra el debate para poder imponer el deseo de que se tome a los maestros por su verdadero valor que es lo que la humanidad tarde o temprano va a rescatar.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Seguí militando en el gremio bancario y ya en el 2000 en el sector jubilados asumiendo el desafío del posible quiebre de la Caja Bancaria.

En ese desafío me reencontré con las enseñanzas de los maestros y centré mis estudios en dos herramientas fundamentales para el cambio global de la sociedad: la moneda y los impuestos.

Por supuesto que este razonamiento, para quienes se educaron con el peso ideológico del stalinismo, es incompresible, para mí era la aplicación de lo que había aprendido de los maestros.

La Caja Bancaria creada en 1925, se correspondió a uno de los últimos sectores en vincularse a la seguridad social en el país y en sus orígenes incorporó como fuente de su financiación una especie de impuesto a las transacciones financieras. Hay que tener en cuenta que la Caja es anterior a la fundación de AEBU (sindicato bancario), que es de 1942. Esa fuente de ingreso por supuesto que resistida fue dejada de lado en una reforma de 1943, pasando a tener la fuente de recursos igual a la de los otros organismos de seguridad social.

No vamos hacer en esta nota una historia de las vicisitudes que son comunes a toda la seguridad social, si bien la actividad de los bancos no ha tenido como otros sectores directamente el informalismo aunque la tendencia a crearlo es común a todos. Bastaría con analizar cómo se realiza hoy toda la actividad financiera en el Uruguay y en el mundo. Lo cierto es que la Caja en el 2001 siente directamente el cimbronazo, y sus plazos de vida estaban acotados, para lo cual era necesario una reforma y nuestra prédica estaba orientada a una resolución unánime del PIT CNT (en su Congreso) de promover el impuesto a las transacciones financieras como una medida a la cual debía tender el conjunto de la sociedad como medio de obtener recursos con fines sociales.

La Caja logró una ley que la equilibra y le da sustentabilidad en un plazo razonable, si bien el país y el mundo deben darse una organización de la seguridad social, incluida la salud, sin duda que un nuevo marco de organización social, en este están condenadas a la larga al fracaso.

Esta experiencia me afirmó más en las ideas que he venido defendiendo, y la intervención del entonces Presidente Mujica en la ONU (septiembre del 2013) insinuando como salidas para la humanidad precisamente estas dos herramientas me afirmó más aún. Fue un discurso comunista aunque luego, ni él ni su grupo han vuelto a hablar del tema.

Hoy puedo decir con convicción que estas son ideas inspiradas en los maestros, y que en mis primeros pasos me hice eco de deformaciones que aún perduran en la generalidad del pensamiento político de los distintos sectores del abanico partidario y que mi batalla es por ayudar a restablecer el pensamiento de quienes gestaron y dejaron en textos una inmensa obra que la humanidad necesita rescatar para superar esta etapa. Porque en definitiva la ciencia es eso, partir de lo hecho, estudiarlo, aprender y construir nuevos elementos de superación, pero siempre es necesario tener en cuenta aquellos aportes que han sido pilares en la construcción humana.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 25 de septiembre de 2018.

Facebook.

Facebook.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Facebook es una técnica atrapante, desnuda todo el pensamiento humano, desde el más bajo y ruin al más altruista, pero así somos y lo bueno es debatir.

El comunismo es uno de los temas más envolventes por aquello de que es un fantasma que sigue recurriendo el mundo.

Hay una publicación digital en facebook que se auto denomina Debate Batllista que dice esto que reproducimos y que motiva un intercambio del cual podemos sacar enseñanzas.


Debate batllista.

El dilema existencial del comunismo…

El Comunismo en su modelo que a nivel mundial prácticamente no existe. Sólo quedan algunos bastiones y nada más… aquellos países que lo padecieron sucumbieron en la miseria y en la pobreza absoluta padeciendo sus pueblos auténticas penurias…, pero el Comunismo es alrededor del Mundo con sus colectividades una extraña mezcla de personas que poco bueno le han brindado a la Sociedad que componen y que además están impregnados de «odios y resentimientos» hacia el prójimo, a veces poco explicables racionalmente, teniendo características muy peculiares, entre otras por ejemplo:


Sueñan, ambicionan y anhelan con repartir la riqueza… pero la ajena, no la propia. Jamás han dado un ejemplo propio de reparto de su propia riqueza por más pequeña que sea en pos de ayudar al otro y por más difíciles que sean las circunstancias que este tenga…

Siempre se sienten perseguidos y se victimizan, cuando en realidad imparten siempre «soberbia y prepotencia» cuando hablan y se refieren a los demás…

Siempre sus Derechos para ellos están por encima del resto, sino ya dicen ser discriminados… quedando claro que para los comunistas nunca sus Derechos terminan cuando empiezan el del otro…

Se creen los dueños de la «razón» por más que la verdad y la realidad demuestren lo contrario. A tal punto que usan el agravio, la mentira y el insulto para desvirtuar al prójimo mezclando muchas veces temas que no vienen al caso…

Odian a aquel que usa a la «verdad» con argumentos valederos cuando se debate una idea…

Odian a las dictaduras militares de Derecha pero idolatran y veneran a los dictadores militares de Izquierda que han hecho pasar penurias y angustias a sus Pueblos, como por ejemplo a Castro en Cuba, Chávez en Venezuela, etc…

Tienen un concepto distinto de democracia al resto de la Sociedad, dicen que existe la democracia unipartidaria cosa que va en contra del auténtico concepto de ésta o por ejemplo en Venezuela que según para ellos hay democracia pero con «presos políticos» que fueron detenidos por el solo hecho de pensar distinto y con ello bastó para encarcelarlos, cuando el verdadero concepto de democracia es otro muy distinto, lo que hay es una anarquía a lo cual los Comunistas gustan de esta palabra…

No aceptan muchas veces críticas ni opiniones de aquellos que piensan distinto a ellos, pero si ellos pueden criticar y opinar de los demás libremente si nos oponemos a que lo hagan nos argumentan que violamos la «Libertad de Expresión y Pensamiento»…

Tienen en su estigma una ambición desmedida por el «Poder»…

Dicen a los suyos odiar al «Capitalismo», pero viven, andan, y disfrutan de un bienestar como «Capitalistas»…

Muestran poca empatía por aquellos que están pasando por momentos difíciles y cuando aquellos que ya no los acompañan con sus propósitos son rechazados y dejados de lado…

Para los comunistas, hay ciertas «Libertades» que les molestan…

Viven atados y ligados al pasado en forma constante no permitiéndoles ver el presente tal cual es y menos proyectarse al futuro…

Usted votaría a un comunista de presidente… Yo no, y las razones para ello ya las nombré.

Gracias.


Buen descanso para todos…

Jorge Aniceto Molinari: Marx analizó el capitalismo como un modo de producción que iba a llegar a todo el planeta, que como los modos de producción anteriores, nacía, se desarrollaba y luego declinaba que es lo que hoy está sucediendo, pero jamás propuso un sistema competitivo con el capitalismo sino defender al pueblo de sus consecuencias para preparar la transición futura a un sistema superior. Tanto es así que hoy el centro del capitalismo está pasando a ser China que está gobernada por el Partido Comunista. El problema es que la mayoría de los que hoy se dicen comunistas nunca han leído y estudiado a los maestros y se manejan por las idioteces que hoy dice la derecha.

Guillermo: Idioteces que le escuché en innumerables ocasiones a Rodney Arismendi, que por supuesto de esto algo sabía y conscientemente nos engañaba a todos. Evidentemente no había leído ni analizado a Marx, por favor Molinari no culpes a la derecha de culpas del PC.

Jorge Aniceto Molinari: Querido Guillermo, deberías hacer un exámen de tu vida, para valorar lo que has aprendido y de lo que nos queda por aprender. Cuando se dicen cosas de Marx que son falsas, y las dice la derecha y la izquierda, las marco y tú me hablas de culpas pero una vez más omites analizarlas. Lo que repite Ramón de Marx es falso y no es él el culpable cuando tipos como vos que siguieron a Arismendi en su momento, reparten culpas.

Guillermo: Para recordar lo que Arismendi y otros nos decían de Marx no necesito examinar mi vida y menos toda mi vida. Tanto la derecha como la izquierda me han mentido, cosa que hoy en día no me sorprende, pero lo que más me pesa es haberlas creído en su momento. ¿Cómo puedo analizar algo que en el fondo es mentira y además me interesa muy poco?

Jorge Aniceto Molinari: Es importante, pero casi seguro que no me expresé bien. En el Uruguay quienes mejor conocieron el pensamiento de Marx, fueron José Batlle y Ordoñez y Carlos Quijano. Batlle además tuvo posibilidad de aplicarlo y lo aplicó, pero como Marx nunca se dijo «marxista» y tipos como vos que se dijeron marxistas nunca estudiaron a Marx se manejaron por sus supuestos mentores. No es nuevo esto. Los cristianos pocas veces tienen que ver con Cristo.

Guillermo: Y lo que pasó pasó, me alegro que Marx no sea Marxista, Lenín no es leninista y Batlle no es batllista, si marxista y Quijano no es blanco sino filocomunista. Me vas a enloquecer…

Jorge Aniceto Molinari: Ese es tu problema por seguir la corriente y no analizar dónde estás parado. No me creas a mí, estudia. Hoy hay muchos anticomunistas que de China no se animan a hablar, no entienden. Ahora que en supuestos izquierdistas ocurra lo mismo es de terror. Y te repito, China es en desarrollo el centro del capitalismo mundial y eso no niega los análisis de Carlos Marx, los confirma, pero obliga además a pensar una transición que Mujica insinuó en la ONU –septiembre 2013– y que luego reculó en chancletas.

Hasta aquí el intercambio.

Producto de la crisis la ciencia que hoy está más retrasada es la economía. Ahora como esa misma crisis golpea duramente, nosotros sentimos la necesidad de poner en discusión centros que necesariamente deben debatirse para entender dónde estamos y que medidas hay que adoptar.

Con el juego de las monedas la derecha creía que solo iba a acogotar a Venezuela y hoy surge lo de Argentina que a nosotros no nos toma de sorpresa en tanto lo venimos analizando.

En las últimas horas ha estado en el tapete en Argentina la dolarización, y aparentemente han optado por la política de retenciones tan vapuleada por la derecha en el gobierno de Cristina Fernández.

Solo aparentemente porque el impuesto que ahora se instrumenta se licua con el aumento del dólar, el impuesto es en pesos argentinos, un siniestro pasaje de recursos del pueblo a la oligarquía, que es lo que hoy hace también en América una derecha alentada por la incapacidad de gestión de la izquierda donde pululan los oportunistas, ante la falta clara y precisa de un programa que defina en forma concreta su conducta frente al manejo de las monedas y de los impuestos (Mujica septiembre del 2013 en la ONU).

Recordemos que EE.UU. es el país más endeudado en dólares y que China es a su vez el que tiene mayores reservas en esa moneda. Hemos dicho además que si por ejemplo México dolarizara su economía no habría muro posible de separación entre esos dos países y quienes hoy se oponen a esa medida son precisamente los que usufructúan del juego de que haya diferentes monedas.

Argentina hoy juega al borde del precipicio con las penurias del propio FMI que no la puede dejar caer, pero tanto da el cántaro a la piedra que al final…

De todos modos lo prioritario es analizar y concluir en un programa ecuménico para afrontar la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que tan magistralmente analizara Carlos Marx y Federico Engels y posteriormente Lenin, mal que les pese a los analistas de derecha y a los malos izquierdistas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 1º de setiembre de 2018.

Enlace del artículo original en castellano:

http://www.uypress.net/auc.aspx?89631

El pensamiento comunista.

El pensamiento comunista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Hay toda una legión de viejos militantes comunistas, en el Uruguay y en el mundo, de la época de Rodney Arismendi, que viven y analizan todos los acontecimientos políticos que hoy ocurren, pero sin poder recorrer los andariveles en los que discurría la vida política en aquellos tiempos.

Tal vez donde mejor se visualiza esta problemática es en su relación con el programa y el Estado. En 1960 revolución cubana mediante, la tarea era la de promover programas nacionales, donde para ingresar a la lucha universal de los trabajadores, el camino era desarrollar el rol del Estado. Y no pocos militantes entendían que socialismo y estatización eran sinónimos. Sostener lo contrario era catalogado de reformismo puro.

Socialismo debía ser la conjunción de Estados Obreros en oposición al Imperialismo y a sus Estados de orientación burguesa. Esos Estados además el diario «El País» de Montevideo, en un mapamundi los pintaba de rojo, contraponiendo el «mundo libre» al «mundo comunista».

Noam Chomsky.Uno de esos compañeros, valiosos, consecuentes, me envía un texto de Noam Chomsky en que este autor, valioso en los análisis que incorpora, y en los datos con los que ilustra sus desarrollos, analiza que la caída del llamado campo socialista fue de alguna manera una liberación para el pensamiento de la humanidad en tanto permitió volver a la fuente original de los problemas.

Sin embargo el desarrollo de Chomsky adolece de un desconocimiento del pensamiento marxista, que es precisamente el que fue desconocido por el desarrollo de esa mal llamada economía socialista.

Esta es la respuesta que dí al compañero que me decía que el pensamiento de Chomsky le parecía de alguna manera novedoso:

Todo es importante, y a la vez todo lo complejo debe ser transformado en simple, para poder ser comprendido, en eso se basa la importancia del pensamiento de los maestros.

El problema es que ese pensamiento solo es reconocido socialmente como tal, cuando la humanidad está en condiciones de asumirlo. Hoy el carácter de la crisis parece remover todos los escollos y el topo de la historia aparece con fuerza.

El pensamiento de Chomsky aporta muchos elementos de gran importancia, pero se autolimita en esquemas que no van más allá de razonamientos que ya han sido superados, pues no se trata de problemas que tengan una solución nacional, aun cuando la llamada cuestión nacional siempre es necesario analizarla y engarzarla en el contexto general, respetando las identidades y las formas particulares de sus contenidos originarios.

Es lo que constatan estos comunistas sin comprender sus propias limitaciones, en cuanto a saber dar una correcta dimensión a su pensamiento comunista, que debe dar una respuesta tomando a la humanidad en su conjunto.

El stalinismo no fue derrotado en una enfrenamiento de sistema contra sistema, sino que los modelos alternativos al sistema general del capitalismo implosionaron, no tenían posibilidades de un sustento económico en tanto su única perspectiva era la de desarrollarse como un modelo alternativo en competencia con el capitalismo, sin salir de él, cosa que tanto Marx, Engels y Lenin se encargaron de demostrar en una infinidad de trabajos que ello no era posible, por la propia esencia del modo de producción.

Los que hoy hablan de Imperialismo, por lo general desconocen o no han leído a Lenin, que de una manera genial trazó lo que era la perspectiva general del sistema que hoy se confirma totalmente.

Ello no cuestiona el análisis del desarrollo imperialista que la humanidad ha reconocido y soportado durante siglos, sino que trata de analizar donde radica hoy el poder en el mundo. El desarrollo del capitalismo luego de la segunda guerra mundial dio nacimiento al neoliberalismo con el cual fueron superadas las fronteras nacionales y el gobierno del mundo pasó de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales que en dura pugnan afrontan hoy la mayor crisis –ya irreversible- del sistema en su historia.

Entonces hoy un programa de liberación nacional, no es tal sino toma el mundo tal cual es y desarrolla un programa acorde con esa necesidad. En ese marco los viejos comunistas, valiosos en su militancia, cometen el grave error de no reconocer que los comunistas que hicieron posible la revolución de octubre fueron asesinados –hablan sí de los excesos del stalinismo- por quienes creyéndose iluminados vanguardistas construyeron un Estado que pudo capitalizar los avances que la revolución significó en un marco ajeno a las enseñanzas de los maestros. Muchos creyeron honestamente estar construyendo el socialismo, otros simplemente usufructuando también de alguna manera la sociedad dividida en clases.

Eso los dirigentes capitalistas como Churchill lo recibieron con enorme regocijo, los obreros tenían su Estado, y harían su «dura» experiencia, como ocurre con el razonamiento de muchos empresarios cuando se instala una cooperativa. Por supuesto que antes hacen todo lo necesario para que ello no ocurra y si ocurre que sea en las peores condiciones.

Las tragedias como la Siria, que es la que analiza el estudio de Chomsky, que hoy se extienden prácticamente en todo el mundo, hace más que nunca retomar el pensamiento de los maestros, y obliga a los que nos sentimos comunistas a buscar los medios por los cuales se pueda avanzar en un programa en todo el mundo que pare la extensión de la guerra y se asuma lo necesario para el inicio de una transición.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de mayo de 2017.