UN MOMENTO COMPLICADO.

UN MOMENTO COMPLICADO.-

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Ni siquiera quise titular la columna un tiempo complicado. Estoy más cerca de los 82 años de edad, que ya del pasaje de los 81, aguardando la vacuna contra la corona virus, y con muchísimas más preguntas que respuestas. Preguntas sobre todo, la vida, la política, la poesía, la familia, el destino de cada quién, etc.etc.

Nunca antes presentí como en este momento, la necesidad imprescindible de un cambio gigantesco en toda la humanidad, la predominancia del modo de producción capitalista que en forma inexorable llega a su fin, si aún no se ha producido ese fin, es por el atraso ideológico que hoy existe, luego de la enorme intensidad de obras que se escribieron en tiempos de Marx, Engels y luego de Lenin, y el enorme retroceso que significó la derrota de la dirección de la revolución bolchevique luego de la muerte de Lenin. Batlle y Ordoñez lo vio con una claridad que no fue igual en el resto del mundo, al menos que yo conozca y en particular porque el daba una idea de la contradicción en los derechos adquiridos por las masas en la revolución y por otro la debilidad burocrática de la dirección a la muerte de Lenin para poder desarrollarlos, el capitalismo de Estado fue su opción, resistido por el capitalismo en general, pero asumido como una necesidad para poner freno a las ideas revolucionarias y poder deformarlas.

Todos los análisis que hoy se hacen parten de los Estados existentes y sus fuerzas relativas, cuando el mundo si bien la referencia política sigue en los Estados, el gobierno de la economía y por lo tanto del capitalismo ha pasado a los complejos empresariales multinacionales que en pugna transitan por una tasa general de ganancia cada vez más esquiva para su búsqueda de la rentabilidad, donde claramente la tecnología hace de la eficiencia un factor determinante en ese mundo de la economía.-

De un hecho real se sacan conclusiones equivocadas, cada vez más la riqueza y las propiedades del mundo se concentran en menos manos y la pobreza, la fragmentación social, la fractura de la sociedad se ahonda.

Se nos insinúa de mil maneras que el mundo está en manos de un súper poder que lo domina todo, y todo parecería que fuera así.

Con lo que describíamos antes se está produciendo un fenómeno que desde nuestro punto de vista es particularmente el que necesita hoy orientación ideológica inmediata, es el de cientos, miles y miles de accesores que son los que realmente manejan el aparato productivo de la humanidad y cuya meta ya no puede ser el de meros propietarios cuando tienen en sus manos un formidable aparato productivo que se ve trabado y amenaza con extender los conflictos de guerra que cuestionan la existencia de la humanidad toda. En tanto la guerra y la industria que la alimentan son hoy importantes válvulas de escape para los desequilibrios constantes del sistema.

La teoría económica que hoy predomina para explicar estos fenómenos parte del desconocimiento de que la predominancia del capitalismo como tal, ya comienza a ser inviable, y que ello no supone el fin del capitalismo como sistema sino el nacimiento de una nueva predominancia que defendiendo la eficiencia busque la eliminación de la rentabilidad dentro de los objetivos de la sociedad humana, le dé forma a lo que Keynes llamaba “la eutanasia del rentista”.

Todavía no cabe en la cabeza de los cientistas económicos que con el manejo de dos herramientas que han hecho la esclavitud de la humanidad todos estos años, es posible una transformación gigantesca e inmediata, cesar esa esclavitud, abriendo un desarrollo del aparato productivo como nunca antes y para el cual están abiertas gigantescas posibilidades. Como terminar con el calentamiento global, los desiertos, la falta de agua potable, de alimentos suficientes, etc. etc.

Hoy los discursos presidenciales en los distintos países tienen como objetivo el restablecimiento de la predominancia del funcionamiento capitalista, y para ello se recurre a instrumentos que más temprano que tarde acentuarán la crisis como por ejemplo las emisiones monetarias de dólares, euros y libras que cargan en los hombros del resto de la humanidad, pero además para el restablecimiento económico que choca con lo que es hoy la zona de libre comercio más grande de la historia y que tiene su centro en China y su entorno así como el del propio funcionamiento del capitalismo. Y en las otras zonas del planeta recurriendo al cada vez más irreversible endeudamiento que también pone en jaque al sistema todo.

No hay una explicación de porque los gobiernos, los partidos, los sindicatos, la izquierda, no cuestiona el uso de estas dos herramientas en la explotación y la miseria de la gente.

Intercambio con muchos compañeros, con alguno lo he hecho desde estas mismas columnas, sin embargo lo más común es encontrar los que estando de acuerdo en general señalan que son ideas que no tienen acompañamiento, como si la economía siendo una ciencia no exigiera rigurosidad en sus conclusiones y si de los acuerdos para llevarlas a la práctica.

En lo que tiene que ver con las dos herramientas que considero fundamentales: la moneda y los impuestos aún estoy esperando que alguien refute con argumentos.

Sí, hay economistas que no comparten la tesis de Marx, sobre el agostamiento permanente de la tasa general de ganancia, luego de una etapa de expansión, -acumulación primitiva mediante -, que parece estar llegando a su fin para la mayor parte de la economía del mundo; han prometido demostrar que esto no es así. Para nosotros la obra de los maestros – Marx -, no es un credo, sino una guía para la acción.

Marx advertía que el capitalismo provocaba a través de su desarrollo la muerte de las pequeñas y medianas empresas, y ya en nuestro tiempo los monstruos multinacionales que se devoran todo lo que tienen a su alrededor, hoy hay cadenas productivas de todo y los aparatos burocráticos de los Estados hacen fervientes equilibrios entre la clientela de sus adherentes con pequeñas y medias empresas y la necesidad de impuestos para darle recursos.

Aquellas son rentables, estas necesitan de un respirador social. Cuando estaba el Frente Amplio de Uruguay en el gobierno y no tenía idea de cómo hacer, un senador de la oposición, del Partido Nacional, Dr. Larrañaga anotaba los pequeños tambos que cerraban en desmedro de la gran producción lechera que continuaba su desarrollo en el país. Ahora la situación se dio vuelta en quién gobierna, pero los cierres continúan, y es el senador Manini, político contradictorio por su defensa de los violadores de los derechos humanos que asume para su rol la defensa de esas medianas y pequeñas empresas en general, pero cuidando de no hablar de impuestos, pues todos sabemos que los mismos van a los hombros del consumo, los salarios y las pensiones, aumentando la presión social, pero que la idea insume recursos del presupuesto general de la Nación.

Lo vemos para Uruguay pero pasa de una u otra manera en gran parte del mundo, incluidos los países desarrollados, pasa con las nacionalidades. El capitalismo no tiene solución para ello.

¿Y entonces qué hacer? Algo se puede cargando al colectivo y al endeudamiento, como sucede con la crisis de la seguridad social.

Lo que eluden lamentablemente todos, y digo todos: Larrañaga, Manini, Frente Amplio,… es de donde deben provenir los recursos genuinos para cambiar esta situación, para planificar un desarrollo del aparato productivo al cual puedan integrarse las pequeñas y medianas empresas sin ser una carga para el conjunto de la sociedad.

Entonces lo del principio hay que ir a un sistema impositivo general sobre la circulación del dinero partiendo de una medida de moneda única y universal, haciendo ilegal toda transacción que no esté registrada donde la sociedad democráticamente lo determine, dando muerte a los paraísos fiscales y al lavado de dinero.

Hasta ahora se elude este debate, y cuando alguien como el entonces Presidente José Mujica lo hace en la ONU (setiembre 2013), lo rodea un manto de silencio que el propio Mujica no ha buscado quebrar.

Como antes una sola chispa puede encender toda la pradera, basta que un pequeño diga: “el Rey está desnudo” para que caiga la pesada carga que soporta la sociedad toda, al estar trabado el desarrollo del conocimiento científico de la economía.

Jorge Aniceto Molinari.

Montevideo, 11 de marzo de 2021.

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