Competencia desleal…

Competencia desleal…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los informativos nos ofrecen con lujos de detalles lo que ha ocurrido en una feria vecinal del barrio Peñarol de Montevideo.

Sobre ello nos envían una buena nota cargada de implicancias políticas que nos proponemos comentar de acuerdo a nuestra costumbre, primero la nota y luego nuestro comentario.


«La vidriera irrespetuosa» de Hugo Bruschi, cabecera.La vidriera irrespetuosa.

Competencia desleal…
por Hugo Bruschi en el Año de la Organización.

Entra un hombre a la farmacia del barrio, con su receta recién expedida por el médico. El empleado que lo atiende le dice: «este medicamento no lo tenemos».

El hombre pregunta quién puede tenerlo, qué farmacia cercana… a lo que el empleado le dice: «vaya a la feria que ahí seguro lo tienen»… Y el hombre fue a la feria.

Esto que en otras latitudes parecería un relato de ficción, es totalmente normal en el Uruguay.

Medicamentos.Ayer leíamos en la prensa que en una feria vecinal del barrio Peñarol, fueron incautados 2.000 medicamentos que se estaban vendiendo como si fueran lechugas o tomates.

Hemos llegado a creer que estas farmacias ambulantes se han especializado tanto en la venta, que las farmacias tradicionales tendrán que cerrar o dedicarse a la venta de marihuana y otros idiotizantes.

Cualquier lector desprevenido podrá pensar que este ha sido un hecho aislado. Lamentamos sacarlo del error, pues esta actividad paralela lleva más de 20 años en las ferias barriales, allí donde la gente lleva cualquier cosa para vender.

Desde dentaduras postizas cuyos antiguos propietarios descansan bajo tierra, hasta las herramientas que una vez pertenecieron al carpintero de la otra cuadra.

Como decía Discépolo, la Biblia junto al Calefón, todo mezclado en este horroroso escenario que nos pinta el país en que vivimos. Pero lo más triste es, que nos vamos acostumbrando poco a poco.

¿Nadie jamás se preguntó cómo puede ser que algo tan delicado como lo es la administración de medicamentos, esté en manos de gente que no sabe de que se trata? Mire tengo diabetes… bueno lleve éste y le dan un antibiótico.

En cualquier país civilizado, este hecho le costaría el cargo al Ministro de Salud y de ahí para abajo, sin embargo aquí es tomado como algo natural, como un hecho normal que se justifica porque la gente busca mejores precios en la feria.

Sólo falta que Mujica le dé el visto bueno… del mismo modo que recomendó la sombra de los árboles para impartir clases. Tal vez sean soluciones alternativas como les dicen ahora y tal vez agregue que «los pobres tienen sus propias farmacias que concurren con los precios desorbitados del mercado».

Y por supuesto que la hinchada rugirá en las tribunas… «bo, el Pepe la tiene clara»…


Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.La nota asume un hecho grave.

Es más creo que tiene muchas puntas. Una de ellas es preguntarse qué salida tiene este tipo de problemas que son los «normales» que hoy nos ofrece el capitalismo predominante en el mundo.

También es justa la critica a la «barra» que por su ubicación en el aparato del Estado o por comodidad intelectual, aplaude al Pepe no ayudándolo a progresar sino a creerse que ya cumplió con la «historia». El Pepe, como el Ñato, como cada uno de nosotros, ha hecho cosas buenas y de las otras, –a veces más de las otras-, en muchos pasajes de nuestras vidas hemos creído en «dioses» que no son tales, pero que nos servían para justificar nuestros accionar.

Hemos escrito que el discurso del Pepe en la ONU, con lo que insinuó era un enorme avance, y así lo entendió gran parte de la humanidad que le abrió sus puertas, pero el Pepe ha quedado preso de su propio discurso de gestión, pues lo que el criticó correctamente en «Pepe Coloquios» ha sido lo que ha venido haciendo su propio grupo.

Ahora los problemas de gestión con ser graves, y siendo importantes para la gente como en este caso de los medicamentos en las ferias, lo importante es el programa con el que se sale de esto que vemos todos los días y es nada más y nada menos que el agotamiento de la predominancia de un modo de producción que está llegando a sus límites y que no se soluciona con estatizar la economía país por país, sino abordándolo a nivel universal con el objetivo primario y urgente de parar la guerra.

Veamos por ejemplo lo que está pasando en Venezuela, donde el gigantesco esfuerzo de la revolución bolivariana, es no sólo saboteado por los planes del comando sur del ejército de EE.UU. sino por quienes tienen el manejo de la economía y que no es precisamente el gobierno, aunque en él participan solapadamente y no tanto, quienes se enriquecen diciendo defenderlo, como ha ocurrido en la Argentina y podríamos aportar nuestros propios ejemplos aunque el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra.

Ahora el problema que plantea la nota sobre los medicamentos hay que atenderlo pues la gente y cada uno de nosotros necesitamos soluciones, y cuando ellas no son accesibles como normales se desarrollan las otras como en este caso, y son también parte del negocio capitalista que éste tiene viene en cuenta en cada una de sus acciones, estén en el marco de la ley o no, como en el caso del cambio Nelson.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de mayo de 2017.

La carga de la prueba.

La carga de la prueba.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lenin escribiendo, óleo de Brodski.Hay una premisa profundamente errónea, si es que se quiere analizar la realidad con alguna de las enseñanzas más elementales del marxismo: la misma parte del acierto de que todo gobierno de izquierda o progresista tiene como objetivo comenzar a construir una sociedad superior a la capitalista, con lo cual lo que se logra es invertir la carga de la prueba. Lo que haga tiene que ser por definición algo superior a lo que es hoy el capitalismo. Y ello no solo que no es posible, sino que Marx, Engels, Lenin –los más destacados- jamás se lo propusieron.

¿Entonces cual es la tarea y cual es la diferencia entre revolucionarios y reformistas?: los primeros organizan su acción sobre la base de los trabajadores para propiciar que estos avancen en derechos y reinvindicaciones, que en el desarrollo del capitalismo le permitan sortear los avatares de las crisis y de las propias condiciones de explotación en el trabajo. Los reformistas se adecuan al sistema y como en el caso paradigmatico de la Segunda Internacional, llegan a votar los creditos de guerra para que sus gobiernos puedan desarrollarla. Cualquier similitud o parecido con las actitudes actuales frente a la guerra en curso es solo coincidencia.

¿Como surge entonces la confusión?, surge a partir de la derrota de Lenin en 1924, en que sobre la base del triunfo de la revolución rusa se argumenta y se desarrolla la perspectiva de una construcción alternativa al capitalismo, diciendo que se sale de él pero en definitiva construyendo una suerte de capitalismo de Estado al que se le bautiza como «socialismo real», que a la vez significó –la revolución rusa-, como en su momento la revolución francesa un revulsivo enorme en el avance de los derechos de la humanidd, pero a la vez fue parte de la tragedia humana en el desarrollo de la segunda guerra mundial.

Superada la crisis –en el capitalismo- que generó dos guerras mundiales, el uso por primera vez de armas nucleares, y la destrucción inmensa en vidas humanas y riquezas acumuladas por el aparato productivo de la humanidad, ésta retoma su crecimiento con nuevos paradigmas, particularmente en lo que tiene que ver con el saltar las barreras nacionales (el nacimiento en Mont Pellerin del neoliberalismo), para construir ya un desarrollo capitalista basado en complejos empresariales multinacionales muy superiores al poder de los Estados, a los que someten a un constante y en aumento endeudamiento, al envilecimiento de los valores monetarios que hace que la crisis tenga una dimensión superior a la anterior, que aún conservando la forma, de choque entre Estados en la realidad responde a la pugna de esos complejos por el permanente e inexorable agostamiento de la tasa general de ganancia y el lento pero persistente decrecimiento en la propia tasa en que se mide el aumento de la economía mundial. (Lenin, «el imperialismo fase superior del capitalismo», 1916).

A la vez y esto es muy importante tenerlo en cuenta, logra invertir la carga de la prueba, son las conducciones estatales en manos de corrientes de origen en la izquierda, las que deben demostrar que son superiores a las construcciones clásicas, que ha ido desarrollando el capitalismo y que hoy están envueltas en la nueva crisis global, ya irreversible para la predominancia de este modo de producción.

Aquí también en este desarrollo se manifiesta una nueva gran contradicción; se hace suponer que el capitalismo debe caer en la confrontación y ser sustituido integramente por un nuevo modo de producción, hecho que no ocurrió con los modos de producción anteriores y que nada indica que vaya a ocurrir ahora, sí que medidas de transición supongan la pérdida de su predominancia poniendo el aparato productivo al servicio de la sociedad y no de la burocracia estatal como parece ser el objetivo de los «revolucionarios» en esta etapa de la historia. Ahora no confundir esto con estatizaciones que debieron realizarse necesariamente para preservar en defensa de la sociedad el aparato productivo de la misma, o a un nivel menor cuando para defender el trabajo de la gente se ha recurrido a la formación cooperativa.

José Batlle Ordóñez (1858-1929).Viene bien para ilustrar lo que afirmamos, el rol que cumplió en el Uruguay a principios del siglo 20, el gobierno de José Batlle y Ordoñez –profundo conocedor de las ideas de Marx y Engels- que sobre la base del desarrollo de actividades básicas en manos del Estado, promoviendo la inmigración, estimuló la creación de medianas y pequeñas empresas que dieron la base democrática que hoy sustenta el país, pero que hoy vienen retrocediendo en dimensión y en número frente a las características actuales del desarrollo capitalista, en esta llegada traumática a los limites del agostamiento de la tasa general de ganancia. Batlle como Marx, no eran estatistas pero aplicaban en sus programas el rol positivo que cumplía el Estado en una determinada etapa del desarrollo capitalista. Estos aspectos del desarrollo, pueden ser analizados tanto en la NEP de Lenin, como en la propia revolución china y su realidad actual, la revolución cubana afrontando el bloqueo y el desarrollo actual de su economía, así como las contradicciones en la izquierda que se manifestaron traumáticamente –entre estatistas y antiestatistas- en la revolución española, abortándola, más allá del rol criminal del fascismo.

La capacidad de los trabajadores para manejar una cooperativa o un Estado, siempre va a estar condicionada a las condiciones generales del desarrollo del capitalismo. El confundir esto y poner la construcción estatal o cooperativa como un fin en sí mismo, conduce inexorablemente por las propias condicionantes de la crisis a errores u horrores que en la vida social se pagan con crímenes o tragedias. Ahora no abordar el desafío cuando toca, pasando por las estatizaciones o las cooperativas si es necesario, también es un crimen. Esto explica claramente el carácter de las llamadas tesis de abril de Lenin y la necesidad de acción de su partido previo a lo que luego fue la revolución de octubre. De esto hace 100 años.

¿Entonces como se resuelve esto?: como se resolvió en 1917, a través del programa, que hoy parece más complicado porque la izquierda ha abandonado el estudio y el método de sus maestros. La vida muestra a poco que los estudiemos que no han sido superados.

Veámos un ejemplo: el expresidente Mujica habló en la ONU en setiembre del 2013, e hizo un discurso comunista, al que luego nadie ha vuelto, ni el propio autor. Mujica ahí no expuso lo que estaba haciendo su gobierno, no habló de que estaba aplicando un sistema tributario «justo» como si lo decía el Ministro Astori, sin aclarar que eso era lo que se podía hacer dentro del sistema para tratar de mantener el nivel ocupacional del país dentro de las coordenadas del capitalismo cada vez más complicadas, habló si insinuando que medidas debían tomarse a nivel universal para salir de la grave crisis actual. No dijo nosotros estamos blindados y a salvo de la crisis como lo hacen prácticamente la totalidad de los dirigentes del Frente Amplio en Uruguay, cayendo en ingenuidad y donde se combinan acciones positivas para el desarrollo social con errores u horrores graves en la gestión administrativa, incluido el propio disertante en la ONU. Que si insinuó en esa oportunidad que el camino era la moneda unica y universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero.

Ahora de eso no se habla porque la carga de la prueba pesa tanto que por ahora es una losa dificil de levantar.

A veces la justicia tarda pero…

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de abril de 2017.

Los secretos actuales, las generaciones venideras.

Los secretos actuales, las generaciones venideras.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Seguramente las futuras generaciones podrán acceder a una información que hoy a nosotros nos está vedada.

Lo mismo nos sucede a nosotros en relación a las generaciones anteriores. Hoy conocemos episodios y detalles que los contemporáneos ignoraban y sólo podían especular con la existencia de ellos.

Luego de la segunda guerra mundial, cuando el mundo para el sistema capitalista comenzó a ser un solo mercado, y los avatares nacionales a formar parte de las dificultades empresariales para mantenerse y desarrollarse, sus posibilidades reales de gobierno cada vez más acotadas, los secretos a nivel de los servicios de inteligencia constituyeron un material privilegiado al cual el común de los mortales hoy no tenemos acceso.

Podemos suponer cuantos y cuales golpes de Estado se armaron desde los servicios secretos de las grandes potencias, ahora el detalle de cada una de las acciones que seguramente han comprendido desde el armado de guerrillas, fugas de penales, atentados de la más diversa calaña por ahora es una nebulosa, manejos monetarios, de los artículos de consumo, agentes intervinientes en los mismo, etc. etc. Porque convengamos que tan importante como manejar los ejércitos nacionales y poder disponer de agentes en ellos, para las grandes potencias ha sido fundamental el poder hacer una operación en que la pinza tuviera bajo su control los dos brazos. Claro, la vida ha mostrado que esto no es lineal y siempre tiene riesgos para lo que ellos maniobran; la guerrilla cubana por ejemplo que creyeron controlar en un principio, se les fue de las manos y se convirtió en bandera de rebeldía para toda la izquierda latinoamericana, con lo cual trataron de asumir ese dato de la realidad y convertirlo en un instrumento para su táctica del aborto.

Lo mismo ha sucedido en la interna de los ejércitos, donde el soborno y el chantaje en una importante cantidad de casos han sido derrotados, ayudados también por el notorio declive económico de los otrora poderosos imperialistas.

Lo que no quiere decir que con el ascenso de Trump no renazcan los «comandos» que se ofrezcan para las nuevas circunstancias, por aquello del huevo de la serpiente, sobre el que escribía certeramente el dirigente comunista uruguayo Rodney Arismendi.

Ahora que importante que sería para la gente que todo esto fuera transparente, sabemos que no lo podrá hasta que la base económica de la sociedad no lo sea.

Un síntoma de esto es que los analistas políticos, parten siempre de los datos de su realidad política, no van al fondo de las cuestiones. Esto tiene mucho que ver también con el modo por el cual se financia su trabajo. Por ejemplo sabemos que en Rusia gobierna Putin, su gobierno además tiene presencia fuerte en los medios, ahora ¿cuál es la estructura real de su gobierno?, eso normalmente no se desarrolla y seguramente es ahí donde está la explicación de su rol en la política internacional.

Lo mismo sucede con Trump aunque en el caso de EE.UU. la novela política está más difundida. Por ejemplo se ha dicho que para el triunfo de Trump, la colaboración de Putin ha sido activa, sin embargo no conozco estudios sobre la relación económica de las dos bases de sustentación de estos liderazgos, donde seguramente habrá pistas para saber ciertamente que está pasando.

¿A qué vamos con esto? A que hoy es de una gran importancia para comprender el curso de los hechos saber realmente que características tiene la actual crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista. Tanto Trump, como Putin, son gerentes, importantes, pero las decisiones centrales se toman a otro nivel.

El problema es que ese otro nivel no encuentra salidas para la crisis, y el crecimiento de la guerra comienza a hacerse demencial para la humanidad.

Mientras tanto la «superestructura», política, sindical, religiosa, social, vive una realidad virtual donde este proceso se vive como en una burbuja, solo muy de vez cuando el mundo de la ciencia alerta con mensajes claros –porque los tiene–, sobre la existencia de esa otra realidad, pero es muy simple comprender que hoy aún el mundo de la ciencia está desagregado de esta realidad que se vive en la «política».

¿Hasta cuando esto va a seguir así?: parte de la respuesta la tiene la «izquierda» que por su bagaje ideológico hoy tendría elementos para actuar a un nivel superior. Sus maestros siempre se preocuparon de documentar sus estudios sobre la base material de la sociedad y su desenvolvimiento.

Ahora hoy su preocupación es la chacrita, lo cual no es en sí criticable, sino de que la suerte de la chacrita va a depender en última instancia de la propia suerte de la humanidad. Hoy no hay elaboración teórica, ni ideológica, para comprender en que etapa está el desarrollo, económico, social y político del mundo.

En el Uruguay por ejemplo ha ocurrido la conmoción del cambio Nelson; los comentarios van al plano político y sus implicancias, pero estamos frente a un submundo de movimientos de capitales sin el control de la sociedad, ahora si el Uruguay toma medidas propias y se aleja de lo que hoy se hace el mundo, también se aleja de lo que hoy es la actividad empresarial con los riesgos que ello supone por la repercusión en el aparato productivo y en el trabajo de la gente. Tampoco es justificable la posición de que solo corresponde hacer lo que legalmente está aprobado. En esto también están comprendidos los llamados acuerdos bancocentralistas, importantes pero que no han podido impedir el incremento permanente de los Paraísos Fiscales, de las deudas de los Estados y de las demenciales emisiones monetarias. Es necesario actuar con un programa que involucre a toda la sociedad.

Mujica en la ONU, setiembre del 2013, tomó el toro por las guampas, e insinuó un camino –convengamos en honor a la verdad, que no era su camino habitual el hablar de la moneda y de los impuestos–, pero luego su deserción y la de sus respaldos políticos ha sido total. Su comparecencia está grabada y se accede a ella fácilmente por Internet, y son de las que no se borran.

¿Se podrá retomar ese camino y avanzar? Nosotros creemos que sí, que el destino de la humanidad no está en la confrontación de modelos sino el de hacer pesar sobre la base de lo mejor de la humanidad las medidas de transición necesarias para la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de marzo de 2017.

Sólo le pido a Dios…

Sólo le pido a Dios…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Mundo manos.«Sólo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente».

Jorge Aniceto Molinari.El mundo está en guerra –y se extiende–, el capitalismo como modo de producción predominante ya no puede vivir sin ella, forma parte de sus cálculos y previsiones presupuestales.

A menos que lo mejor de la humanidad se una para poner fin a esa predominancia, cosa que hoy aparece como muy difícil –la falta de voluntad política, el atraso ideológico, la falta de rigurosidad científica en los análisis políticos, el egoísmo individual o de grupos que pretenden preservar privilegios frente al resto de la sociedad– sin embargo desde el punto de vista tecnológico la humanidad está en condiciones de abordarla en un muy corto, cortísimo plazo. Cubrir este desfasaje puede ser crucial, por eso todo esfuerzo vale para poder salir de la prehistoria y en el tránsito ingresar en la construcción de una sociedad superior.

Lo más terrible aún, es comprobar que hoy nos hacen vivir con las consecuencias, como si se tratara la violencia, simplemente e inconscientemente de un dato de la realidad. Las destrucciones, los bombardeos, las migraciones, los desplazamientos de miles y miles de seres humanos, muertes y vejaciones de todo tipo, la droga, el lavado de dinero, las acciones mafiosas, que consciente o inconscientemente se van trasladando a lo cotidiano de la información y a una forma de vida de convivencia con la violencia. Y no hay población de algún Estado que de alguna manera no lo esté sufriendo.

Si a eso le sumamos la sensación basada en los hechos reales del deterioro del sistema para proveer de trabajo digno, tenemos en si un coctel explosivo.

¿Qué es lo que no cabe en el razonamiento predominante?: de que ya no hay naciones imperialistas, si existen Estados gendarmes que cumplen la función que les asignan los conglomerados empresariales multinacionales en pugna por la tasa de ganancia en permanente agostamiento. Además de endeudarse lo que si hacen los Estados con mayor aparato productivo –y una larga historia de siniestro Imperialismo– es envilecer su moneda e imponerla a los pueblos aprovechando, particularmente en este caso la debilidad ideológica de la izquierda que aún esgrime el argumento de la soberanía monetaria y que es para la derecha un medio presupuestal nacional de bajar el nivel de vida de la gente mientras no se les vuelva inmanejable, como ya ha empezado a ocurrir. Un ejemplo es la Argentina de Macri, e incluso la Venezuela de Maduro al serle ajeno el control monetario. Son ejemplos significativos que aparecen en las antípodas ideológicas.

Entonces la radicación de la industria de guerra no depende del enfrentamiento entre naciones, y de ninguno de los tipos de confrontaciones de distinto origen, sino de la rentabilidad de este sector indicativo de la industria capitalista, que además no se puede explicar en la necesidad de los intereses nacionales de los Estados, que están aumentando permanentemente su endeudamiento y a la vez agravan la crisis en la prestación de servicios elementales para su propia población. El llamado fenómeno Trump tal vez sea una explicación por la inversa, como si existirá una inercia referida a la historia anterior del capitalismo. Trump habla además de no involucrase en guerras que no le sean rentables, como si pudiera elegir esa eventualidad.

El repliegue a las fronteras nacionales (veremos cuanto de verdad hay en esto) que comparten Trump e izquierdas (clásicas y de las otras), hace que la consigna de la paz, fundamental en la revolución bolchevique y origen de la crisis de la socialdemocracia europea (votan los créditos de guerra a sus respectivos gobiernos) en el proceso de la primera guerra mundial, hoy solo esté a cargo del Papa Francisco, de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, y de Juan Manuel Santos al recibir el premio Nobel de la Paz, no son los únicos, pero si se destacan haciendo un centro en ello en ocasiones puntuales. Cabe destacar que esta fue la preocupación fundamental del revolucionario cubano Fidel Castro en sus últimos años de vida.

La industria de guerra –otrora dinamizadora de las economías nacionales– ya no es nacional sino multinacional y hoy su curso alimenta no los presupuestos nacionales por las conquistas económicas, si que por el contrario es el pretexto para una asignación de recursos por encima de las necesidades de los pueblos haciendo mella también en los presupuestos de aquellas naciones con aparato productivo más desarrollado. Las deudas y los paraísos fiscales crecen sin solución de continuidad como si no tuvieran límite, nosotros estamos convencidos que si lo tiene, y por ello no vacilamos en plantearnos primero una política de paz, luego el manejo de dos herramientas claves, la moneda única y universal, un sistema impositivo, también universal, basado en la circulación del dinero, eliminando los impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones y dando muerte a los paraísos fiscales, ninguna operación en el planeta puede ser válida sin el registro que la sociedad determine. También sabemos que para ello necesitamos en primer lugar de la unión de los trabajadores del mundo, para hacer realidad aquello de que su patria es la humanidad toda, como era el objetivo de la Primera Internacional, durante la conducción de Carlos Marx y Federico Engels. De ahí la necesidad del giro en la conducción política de Estados, partidos y sindicatos, donde la clase obrera pueda hegemonizar una conducción en la cual se reconozca lo mejor de la humanidad. Debemos confesar que cuando la intervención de Mujica en la ONU, pensamos que el giro comenzaba a darse, pero luego vino el silencio, y otra vez a esperar pacientemente a que el topo haga su trabajo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de febrero de 2017.

Bienvenido ¿o no?, a la crisis: Presidente Trump.

Bienvenido ¿o no?, a la crisis: Presidente Trump.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.La crisis omnipresente abarca como el capitalismo prácticamente todo el planeta. Sus desequilibrios son el comentario diario en el quehacer político de cada Estado, un mundo de relativas sorpresas como esta elección en Estados Unidos.

¿Qué es lo que con ello se intenta generar, como en este caso?: en primer lugar un proceso de cambios en el aparato económico de la sociedad. Si bien hoy en los análisis más importantes se reconoce la gobernanza, en medios de sus disputas, de los conglomerados empresariales multinacionales; en los Estados quedan los aparatos económicos nacionales, y son ellos los que dan la batalla en el primer frente de acción de los partidos políticos. Nadie ignora que son estos conglomerados multinacionales los que más aportan e imponen, en costosísimas campañas electorales y que los aparatos reaccionan buscando agradar a esas exigencias. Algo de esto hemos visto en un Partido Republicano despegado de la candidatura Trump, cuando ésta de alguna manera expresaba la voluntad del empresariado de EE.UU. de mejorar las condiciones en las que hoy lo ubica la crisis, con un Estado terriblemente endeudado incapaz de abordar necesidades elementales, más aún los apetitos empresariales. No estamos definiendo fronteras nítidas entre una cosa y la otra, porque además todo el marasmo de notas sobre el tema poco o nada contiene sobre la relación económica de Trump con todos estos mecanismos. Además, el sistema electoral de EE.UU., facilita este tipo de resultados.

Cuando los aparatos económicos nacionales sin ninguna independencia posible frente al desarrollo económico del mundo, se sienten ahogados se facilita este tipo de maniobras, en similar sentido es lo que ha venido ocurriendo, por ejemplo en Brasil, donde el retiro del apoyo del aparato económico al PT, ha dado paso a un proceso de retroceso en el que la propia burguesía se siente insegura. O el caso argentino donde los números cada vez cierran menos. Conclusión, si el marco para estos cambios ha sido «democrático» su fracaso va camino de hacer «a peligrar» la democracia, juicio que suena fuerte dicho por Dilma pero que es real, más allá, precisamente por eso, de que no haya una respuesta política viable, al menos que se pueda proyectar en el futuro.

Trump arriba a la Presidencia en medio de esta realidad, más producto de los errores del actual Partido gobernante, que a sus propios méritos e ideas que tienen un campo estrictamente acotado para llevarse a la práctica.

Acá algunas reflexiones: los errores del actual Partido gobernante son particularmente los que comenten intelectuales de primera línea en todo el mundo, en no visualizar la crisis en su conjunto y apelar siempre a soluciones paliativas –algunas veces necesarias pero que son paliativas– a los que siempre hay que agregar los oportunismos de una lumpen burguesía que en cada país tiene características propias, insaciables y con la característica de acompañar prácticamente a todo el espectro político.

En cuanto a meritos e ideas, es como pedirle a Trump que razone distinto a como razonan Macri, Temer, Rajoy o el propio Putin,… etc., etc. Tienen en común un abanico de necesidades empresariales, que les complican las propias necesidades del funcionamiento del aparato económico del Estado.

Es poco lo que gobiernos como el de Trump, si uno ve la realidad de hoy, pueden modificar, pero es una «gotita» más que acumula en una realidad insostenible, si aumenta, la preocupación por la paz porque son gobiernos que están caminando por el pretil.

El de generar la voluntad política que aborde la crisis con el concepto de que hoy la humanidad ya tiene las herramientas para superarla rápidamente, sigue estando en el debe, apenas si las insinuó Mujica en la ONU en setiembre del 2013, y luego el silencio: «de eso no se habla».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de noviembre de 2016.