Si, los impuestos.

Si, los impuestos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Uno de los temas de la campaña electoral uruguaya son los impuestos. Pues bien, hablemos de los impuestos.

Por ahora el intercambio es que cualquiera en el gobierno deberá aumentar los impuestos aunque en la campaña electoral se le niegue.

Y esto es verdad en el mundo, pues el capitalismo va aumentando en el endeudamiento de los gobiernos en cualquier parte del planeta y su servicio (los intereses de la deuda). Inexorable también es que esto va a parar en el incremento de los paraísos fiscales. La razón: no encuentra respiro en la economía del mundo tal cual está para restablecer la rentabilidad que se le va agostando.

Ahora lo que hay que analizar primero es que impuestos se van a aplicar, y si el país dispone de libertad para aplicar los que entienda más convenientes.

Nuestro sistema impositivo está basado en los impuestos al consumo, los salarios y las jubilaciones. Son los fundamentales, veamos las cifras oficiales de la recaudación y su procedencia.

¿Por qué es así? Porque eso lo imponen las relaciones económicas mundiales de las cuales no podemos separarnos. Rige la dictadura económica.

¿Qué ha ocurrido hasta ahora?, hasta la llegada del Frente Amplio al gobierno esto era salvaje, con su llegada esto se atemperó, y se le expuso como un sistema tributario justo, lo cual es falso.

La disyuntiva que tenemos ahora es que de esto no se quiere hablar, y hay que hablar, porque la crisis es inexorable y hay que tomar el toro por las guampas.

Es cierto en todo el espectro político de derecha a izquierda, y de izquierda a derecha nadie ha hablado del tema. Salvo una excepción: Mujica en la ONU en 2013, con una respuesta posterior que nadie ni el propio Mujica volvieron a hablar del tema.

Entonces el 24 de Noviembre voy a votar a Martínez-Villar. Pero muchachos se terminó el recreo, hay que debatir con la gente y de cara a la gente. Y así deberá ser también si gana la oposición, nuestra libertad está en juego y el derecho a decidir también.

Si no nos proponemos unirnos en el mundo para terminar con la dictadura económica cuyos centros son el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, tomándolos para revertir su política, los ejemplos que hoy vive el mundo en Chile, Ecuador, Argentina, por mencionar alguno de los más cercanos cada vez serán más grave y nos involucran. Las lacras que esta realidad genera –entre ellas el mundo de las drogas– continuarán siendo estimuladas por la crisis de inversión rentable para el capital, y la sociedad sin disponer de trabajo, de salud y de educación, incluso para reeducar a todo un mundo que va quedando al margen de la sociedad, generando su propia organización al margen de la ley y de un desarrollo social armónico. Uruguay tiene hoy 11.380 presos en un total poblacional de un poco más de 3 millones de habitantes.

Los muros callejeros son testigos de esta contradicción no resuelta a nivel ideológico y político: dicen unos, que la crisis la paguen los capitalistas, otros, que creo que es responsabilidad del Partido Comunista, que abogan por impuestos a los capitalistas.

Recuerdo que en la izquierda en forma infantil argumentábamos que Batlle y Ordoñez no era de izquierda porque estaba en contra del impuesto a la renta. La vida le ha dado la razón como en tantas otras cosas, incluido el propio balance sobre la revolución rusa y su defensa de Lenin.

Los empresarios toman a los impuestos como un dato de la realidad a incorporar a los costos de su actividad y por lo tanto derivados al precio de las mercancías. Cuando esto no les es rentable hacen las gestiones a todo nivel para que si lo sea, o cambian de rubro, o se van.

Ejemplos: de todos los tamaños, me viene a la memoria por ejemplo el de Cristalerías del Uruguay que ha tenido las derivaciones que todos conocemos.

Es más. Cuantas veces oímos y sabemos de la necesidad de exoneraciones tributarias para estimular la inversión, y su vinculación o no con la creación de fuentes de trabajo.

Y entonces ¿qué hacer? Tratar de que la gente pueda sortear en las mejores condiciones esta contingencia, que es lo que de alguna manera han hecho con dificultades –abuso del burocratismo y falta de controles en las empresas, estatales y privadas– los gobiernos del Frente Amplio.

Sabiendo que a la larga esto no tiene soluciones nacionales, y hay que ir si o si a plantearse el tema a nivel de la conducción de las relaciones económicas que están en las manos centrales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Lo que hoy viven las países con distinto grado de crisis es producto de esto.

La «izquierda» esto aún no lo entiende, porque siguen pesando en sus estructuras mentales el reformismo y el stalinismo. Reformismo que es no ver más allá de las fronteras nacionales en materia de soluciones y tratar de aprovecharlas corporativamente. Por supuesto, mi planteo también es reformista aunque genere una revolución en sus consecuencias. Lo del stalinismo se manifiesta en inflar lo que el Estado como tal pueda hacer, aunque nieguen el origen del planteo. Recordemos que Marx, Lenin, Batlle no eran estatistas y lo explicaban con solidez argumental.

Insistimos, el mundo asiste al aumento constante de los endeudamientos presupuestales de los Estados y con ellos el de los servicios en el pago de los intereses de la deuda. Pero a su vez el crecimiento descomunal, en paralelo, de los paraísos fiscales.

Esto se cambia con un «golpe de timón» en el Banco Mundial y en el Fondo Monetario Internacional1, imponiendo sistemas impositivos basados en la circulación del dinero, haciendo que ninguna operación sea válida si no está debidamente registrada donde la sociedad democráticamente lo determine, iniciando así el proceso de defunción de los paraísos fiscales y de los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

El complemento necesario a esto es el de que la economía tenga una sola y universal medida monetaria.

Es insólito que hoy se hable de las cotizaciones monetarias como de un «hecho de la realidad» cuando su manejo destruye condiciones de vida de los sectores mayoritarios y más humildes de la sociedad como ha ocurrido en Argentina y en Venezuela para citar dos ejemplos notorios y de distinto signo, dentro de lo que es la realidad actual del capitalismo con la contrapartida de la apropiación de esos recursos por parte de sectores de la oligarquía.

Y, por favor, no quiero ni oír hablar de soberanía monetaria nacional, cuando los actores que de eso hablan tienen sus reservas personales en dólares, y los bancos centrales miden su capacidad de reserva también en esa misma moneda2.

Necesitamos un sinceramiento, comprendiendo que el mundo vive en las relaciones económicas una dictadura que es necesario superar sin dañar, saneando y preservando el aparato productivo que la humanidad ha alcanzado. Podría parecer contradictorio pero se estimulan los nacionalismos y a la vez se avasallan las nacionalidades, en un hacer político también de corto vuelo.

El peligro es la descompensación de la industria de la guerra, que hasta ahora viene siendo usada para equilibrar presupuestos de grandes potencias y a la vez estimulando peligrosamente los conflictos y los movimientos fascistas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Miércoles, 6 de Noviembre de 2019.


Notas:

1El «golpe de timón» no es otra cosa que generar la voluntad política para poder hacerlo. Ese es el centro de la revolución en nuestro tiempo.

2Por lo general cuando se habla con los economistas sobre estos temas, aparece en escena el llamado derecho al «señoreaje» que tiene que ver con los derechos y beneficios generados con la emisión monetaria.

Desde mi modesto punto de vista soy de la opinión de que el tema ha pasado de ser un tema técnico económico a ser político, sin dejar de ser técnico económico. Cuando hablamos de las emisiones de dólares y euros aparentemente descontroladas, en el pasado reciente, pensamos que ni el Banco Mundial, ni el Fondo Monetario Internacional han renunciado a su rol de comisarios sobre el desenvolvimiento capitalista de la economía mundial y no renunciamos a asignarle la responsabilidad y complicidad que le corresponde en esos hechos.

Es más, hoy no vemos ninguna razón para que los Estados que tienen fuerte presión sobre la moneda de parte de los sectores privilegiados de su sociedad (el manido «atraso cambiario»), no adopten como moneda de todos la que se utiliza en la producción de bienes y de reservas del propio Banco Central.

No creemos tener la verdad absoluta, pero necesitamos se nos argumente sólidamente para aceptar esto que hoy está sucediendo, y que va en directo detrimento del nivel de vida de la gente y en beneficio de sectores privilegiados de la sociedad.

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