Hoy he llegado a los 80 años.

Hoy he llegado a los 80 años.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A modo de agradecimiento:

Hoy, 21 de Julio, he llegado a los 80 años, y mi primer pensamiento es de agradecimiento, pues ello no hubiera sido posible sin el apoyo de la familia, de los compañeros, de los amigos, de los que están y de los que ya no están. Un ser humano es la conjunción de todo eso además de circunstancias en la que han intervenido cada uno de ellos.

Mi padre, carpintero, decía que pasar de los 60 ya era un regalo. Venía de una época en que vivir del trabajo ya era un enorme sacrificio y más aún poder formar y desarrollar una familia. El capitalismo a la salida de la crisis de 1929 –en ese año además fallece don José Batlle y Ordoñez– no era sencillo.

En mis recuerdos, las maestras y maestros de la querida escuela pública N°1 de Paysandú ocupan un lugar primordial. Fundamentalmente la maestra de quinto y sexto, Maruja Sommer de Pérez, que nos enseñó a formar y gestionar una cooperativa –fue nuestra primera experiencia empresarial y colectiva–. Que me enseñó a hablar en público, en aquellos actos patrióticos que tenían para nosotros con contenido muy especial. Cada uno merecería un recuerdo especial, como cada uno de mis amigos que tenían la característica de vivir en el barrio portuario de Paysandú, o mejor dicho el barrio de la Plaza Artigas.

Luego el Liceo Departamental N° 1, con sus profesores, con sus nuevos compañeros, con diferencias sociales mucho más pronunciadas y luego ya en preparatorios de las luchas gremiales, y la creación de periódicos estudiantiles. Me consideraba batllista de Batlle y Ordóñez por lo que decía mi padre, el que siempre tenía una palabra de respeto hacia lo que llamaba los partidos de ideas. Fue en el liceo que tomé contacto con el Manifiesto Comunista. Recuerdo que al compañero que me lo prestó para leerlo (Horacio Bazzano) le dije: «lo voy a leer y te voy a señalar en que no estoy de acuerdo». Cuando se lo devolví mi opinión fue que era irrefutable.

Como ven, es mucho lo que tengo que agradecer y desarrollar. Esto es un inicio porque ya en Montevideo para estudiar economía se inicia una actividad que he tenido la suerte más allá de los vaivenes de no haber abandonado nunca.

La vida me dio el regalo de participar en la fundación de la CNT y luego en el Frente Amplio, el de haber podido formar una familia con una compañera que me acompañó 42 años, me dió 5 hijos, y hoy también 6 nietos que la vida a ella no se los permitió conocer. Alegrías y tristezas de nuestro batallar. Ingresé a trabajar en el Banco Hipotecario donde lo hice por 38 años, y fundamentalmente ingresar en un gremio: AEBU.

En AEBU ocupé distintos cargos gremiales, para llegar luego con la jubilación a este sector en donde me tocó toda la lucha por la defensa de la Caja Bancaria, donde fui delegado de los jubilados en su Consejo Honorario por 11 años, en los cuales se plasmó la ley que rige actualmente al Instituto.

Hoy, con 80 años, aspiro a ver el quiebre de la predominancia del modo de producción capitalista para que la Humanidad pueda utilizar todas las fuerzas y conocimientos que ha generado en un sociedad más armónica, muy superior a la que hoy vivimos.

Dicho todo esto muy resumidamente, y esperando tener fuerzas en un futuro cercano para desarrollar todo esto que apenas enumero.

Mi dolor y mi aspiración es contribuir a hacer que el mundo dé un salto hacia adelante que ya está en condiciones de hacer y que aún está trabado por una educación individualista de un modo de producción que está llegando a sus límites.

Si, no somos todos iguales. Hay culpables, pero hoy más importante que marcar los culpables, que hay que hacerlo, es trazar un programa que haga posible esa transición que toda la Humanidad está necesitando.

Gracias a todos por ayudarme y contribuir en el camino que he podido trazarme.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 21 de Julio de 2019.

Debate de ideas II.

Debate de ideas II.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un desafío para la izquierda explicar porque en los países que se producen revoluciones sociales, gobiernos progresistas, inmediatamente que se contemplan las necesidades de los sectores más desprotegidos se produce la inmigración primero de los sectores medios y luego también incluso de sectores a los que la revolución manifiesta amparar. Por lo general se habla de un sistema nuevo que nace y que necesita tiempo, sin embargo la verdad desde nuestro punto de vista es otra.

Esta es la pregunta de un amigo:

«Y porqué emigran por miles. Hay alguna incongruencia. ¿No te parece?».


Mi respuesta:

Porque el desarrollo capitalista es más potente que el capitalismo de Estado, y los sectores sociales medios buscan inmediatamente mejorar su situación. La contradicción se da hoy con China y su entorno donde predomina el capitalismo de Estado con una apertura al mercado mundial que le ha permitido un cierto desahogo a la crisis del capitalismo. Por eso hoy se da la contradicción de que China lidera el libre comercio y EE.UU. se amuralla.

Otro amigo me dice:

«Mirando la bola de cristal, que no falla, me auguró que Cuba en menos de 10 años ya está nuevamente dentro de la órbita capitalista. Ojalá se equivoque».

Al que respondo:

Error muy difundido, ningún país puede salir de la lógica del capitalismo. Lo que conocemos como socialismo o comunismo es capitalismo de Estado. Lo que han hecho bien, regular o mal las revoluciones es incorporar a grandes masas a los derechos sociales, como muy claramente lo dice José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. Lo que ocurre hoy es que en plena crisis de la predominancia capitalista China y Cuba entre otros se incorporaron al dinamismo del capitalismo global, mientras EE.UU. amuralla su economía. Lo que no ha resuelto la izquierda es el programa para esta etapa. Mujica lo insinuó en la ONU, nosotros humildemente se lo planteamos a Obama en carta que nunca respondió. El programa es además muy sencillo. Tiene que ver con la moneda y los impuestos y la muerte de los paraísos fiscales para que la humanidad pueda hacer lo que necesita y que a la predominancia capitalista no le resulta rentable.

No cuestiono entonces la legitimidad de las revoluciones como muy bien lo señala Batlle y Ordoñez, sí la continuidad, que en el caso de la revolución rusa como antes con la revolución francesa la reacción que la misma produjo llevó a la muerte a sus mejores dirigentes. Con el agravante para la rusa que en esta los que llegaron al poder maliciosamente trataron de que se les valorara como los continuadores, y para ello contaron con la propia propaganda ecuménica de las agencias centrales del capitalismo, pues servía a sus intereses.

Esto lo vivimos muy claramente en 1992, cuando la crisis del Partido Comunista uruguayo, pilar fundamental en la formación del Frente Amplio (partido de gobierno), y de la CNT, central sindical, cuando este claro quiebre en la revolución rusa apreciado por Batlle fue ignorado por las dos corrientes principales en que se dividió el partido. Unos, aferrados a la defensa del capitalismo de estado, mayoritarios y, otros, desplazados de la conducción negando las ideas de Marx, Engels, Lenin con las cuales se condujo al triunfo a la revolución rusa, que aún más que la francesa tuvo una fuerte base ideológica que la hizo posible.

Nosotros que personalmente vivimos aquella crisis de 1992 intentamos, como lo intentamos ahora, abrir el debate para que se estudien los textos de los maestros, válidos porque analizan hasta ahora, sin ser igualados, la esencia del sistema social que nos ha tocado vivir en esta etapa de la historia humana.

No se trata de crear un sistema alternativo (con el mote de socialista, pues no lo es), que confronte con el capitalismo sino a ayudar a la muerte en paz de la predominancia de este sistema vigente para que pueda toda la humanidad transitar hacia un modo de producción superior, para el cual ya están todas las condiciones dadas en lo material, con el déficit de que aún no pesa lo mejor de la humanidad para construir la voluntad política que lo haga efectivo.

Así, planteadas las cosas, el Uruguay en elecciones llamadas primarias acaba de definir los candidatos de cada uno de los partidos a la presidencia de la república.

Hubo sorpresas pero no en los primeros lugares.

Podemos entonces definir dos grandes corrientes de partidos: los que aseguran mantener las conquistas sociales y los que por el contrario hablan de recortes con la ilusión de que el capital haga inversiones que aumenten la capacidad ocupacional de la población del país. Esto que conjuntamente con la seguridad de las personas, lo cual también tiene ese origen, se define como uno de los graves problemas.


Lo grave ahora es que en el fárrago de programas que se dice se van a realizar, no existen otras cosas que no sean un compendio de buenas intenciones en el marco de lo que señalamos en el párrafo anterior.

En ninguno se define la crisis actual de la predominancia del modo de producción capitalista, empezando porque no se entiende qué es China, líder actual del libre comercio en el mundo gobernada en un sistema de partido único por el Partido Comunista, lo que sólo tiene explicación si se entiende el proceso como se ha dado globalmente. Más aún si se sabe que fue el libre comercio lo que determinó la crisis y caída del modo de producción feudal, y las conquistas de los derechos democráticos actuales, extendidos por el mundo aunque muy poco respetados en el proceso de la crisis actual.

Pero además porque se vende la ilusión de que cada Estado puede hacer su voluntad, y la verdad es que esto no lo puede hacer nadie en el mundo, ni aún la propia China y su entorno en un liderazgo de crecimiento que permite al capitalismo ir sobreviviendo, o Trump, que basa su amurallamiento en que eso le permite incluso ser reelecto sobre la base de un crecimiento más que circunstancial del 3,5%.

Como decía el Foro Social Mundial en su nacimiento: un mundo mejor es posible. Nosotros agregamos que a condición de construir la voluntad política que lleva adelante el programa necesario para el cual hemos tratado de aportar ideas.

Jorge Aniceto Molinari.
Martes, 2 de Julio de 2019.

Perlas del debate.

Perlas del debate.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sé compañeros que hay una gran preocupación luego de lo que viene ocurriendo en particular en nuestra América. Se trata de no retroceder, pero eso no nos puede llevar a no razonar donde estamos parados. La crisis que vive la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y se agrava.

El economista Javier de Haedo actual técnico del Partido de la Gente en Uruguay ha propuesto frente al déficit fiscal, el aumento del IVA. Hay que debatirlo mostrando que la sociedad tiene otras posibilidades y no precisamente en la que propiedades productivas pasen a manos del Estado. Lo que noto es que en la izquierda hay resistencia a discutir un sistema impositivo que vaya más allá de las fronteras o a hablar de gravar los actuales emprendimientos.

En esto último probablemente existan formas impositivas mejores que las actuales, sin duda, pero hemos vivido en un país donde las inversiones producto de la evasión fiscal del vecino han tenido un rol predominante. Trump se amuralló y su economía ha crecido un 3,5%, Cristina Fernández propone que Argentina haga lo mismo. Se entiende que esto puede ayudar a ganar una elección pero que es suicida. ¿Cuál es la alternativa?: aprovechar el comando mundial de la economía que se desplaza a China y abrir al análisis de lo mejor de la humanidad para convertir las inversiones en una palanca que termine con la pobreza en el mundo. Libertad de planificación por encima de las fronteras nacionales, una medida monetaria única y universal. Que los impuestos sean sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, el trabajo y las pensiones.

Agarrar el Poder Ejecutivo hoy en cualquier país del mundo es una brasa ardiente, por eso la derecha aspira al control y a bajar los beneficios de la gente pero no tiene ni una puta idea de cómo hacer para solucionar los problemas actuales.

Un debate televisivo:

El sistema electoral uruguayo establece que haya una primera elección no obligatoria para los electores, si para los partidos donde estos eligen su candidato único por lema partidario.

En este caso el debate fue entre un precandidato del Partido que está en el gobierno y uno de los partidos de la oposición, tampoco mayoritario.

Más que un debate que sirviera para analizar la postura de cada uno y que tuvo las limitaciones que analizamos de acuerdo a nuestra opinión, el mismo pudo realizarse porque servía a los contendientes en la lucha interna de sus partidos.

Si a esto agregamos los intereses de la empresa de televisión que los realiza y que tiene su propios intereses, llegamos a la conclusión de que hay una omisión legislativa y que existen propuestas aún no consideradas.

Debatieron en un escenario armado por canal 4, Ernesto Talvi –economista–, el candidato más preparado de la derecha, que no quiere decir que la derecha lo elija en definitiva como su candidato, con Oscar Andrade –dirigente obrero del gremio de la construcción– uno de los más destacados de la nueva camada del movimiento obrero uruguayo. Talvi arremetió con la batería de argumentos en los cuales el capitalismo es un dato de la realidad y los efectos de la crisis son responsabilidad de los que gobiernan. Pero con un claro deslindamiento de lo que habían sido las administraciones anteriores al Frente Amplio, le es un lastre muy pesado y Andrade se lo marcó con lujo de detalles y desarrollando con brillo los avances en estos años. No le correspondía a Andrade desmentirlo pero lo que más me dolió es como se miente sobre la crisis del 2001-2002 en la que Talvi estuvo involucrado como lo muestra claramente el libro de Claudio Paolillo, –«Con los días contados»–, a pesar de que el libro miente en el mismo sentido. El mérito del Presidente Jorge Batlle en medio de la debacle originada en la crisis Argentina pero en la que Uruguay veía pasar los dólares por sus instituciones financieras hacia los paraísos fiscales, fue la de perdido por perdido –Fernando de la Rua, ya había renunciado a la Presidencia de Argentina, el libro analiza que aquí en el Uruguay se iba en el mismo camino confiar las negociaciones con el FMI en un dirigente sindical de AEBU, (gremio bancario) Juan José Ramos, que con Alejandro Atchugarry –como Ministro de Economía, formaron un gran equipo y negociaron una salida lo mejor posible para la gente.

En síntesis el debate televisivo mostró en qué situación estamos, en la que el futuro necesita de un programa que hoy no existe y el pueblo uruguayo necesita defender lo que ha conquistado.

Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de aquel Batlle sin analizar que significaba. Era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Por otra parte hay una falsa percepción en la sociedad sobre donde está radicado el gobierno del mundo, la izquierda no ayuda en precisamente en lo que debería ser su papel histórico: incorporar los aportes de la ciencia para que la sociedad pueda resolver conscientemente sus problemas.

La predominancia de este modo de producción está llegando a sus límites y necesita de una revolución para transformarse, para transitar a un modo de producción superior y para ello necesita ideas, que ya existen pero que aún no predominan porque el modo de producción que está llegando a sus límites hasta ahora ha logrado encapsularlas ideológicamente en una suerte de gobiernos estatales.

En 1916 Lenin escribe: «El imperialismo fase superior del capitalismo» donde analiza como el gobierno de la economía se iba desplazando hacia los conglomerados empresariales multinacionales. Luego de la segunda guerra mundial y del fracaso de Lord Keynes de imponer una unidad monetaria universal, el centro del capitalismo se desplazó del Reino Unido hacia EE.UU. ahora la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que se expresa claramente en el creciente e imparable endeudamiento junto con el aumento exponencial de los paraísos fiscales, lo que hace que el centro del capitalismo se esté desplazando hacia China y su entorno. China gobernada por el Partido Comunista y convertida en líder del libre comercio, mientras EE.UU. en una crisis muy intensa amuralla su economía contra todas sus tradiciones y consigue un aumento del 3,5% de su PBI. A su vez Putin informa públicamente que las reservas en dólares en Rusia son de 500.000 millones de dólares.

Estas son cosas fundamentales que hoy en la izquierda no se discuten y se aceptan conceptos de desarrollo nacional que son irrealizables sino están planificados a nivel universal. Mujica hizo un intento en la ONU en setiembre del 2013, pero luego se replegó totalmente.

Se lo escuché a un hombre de ciencias: «En la ciencia se puede errar, pero se sabe rectificar».

«Los científicos solemos reconocer al arte y a la creación artística la capacidad de fantasear ilimitadamente con la sola condición de que tales fantasías satisfagan nuestros gustos, nos provoquen placer, enriquezcan nuestra condición humana y sean reconocidas desde el principio como tales fantasías. En política, desgraciadamente, algunas fantasías han sido admitidas como verdades y han costado muy caro».

Este es el desafío y no otro.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de
Junio de 2019.

El peso-real.

El peso-real.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se reunieron el Presidente de Argentina, Ing. Mauricio Macri y de Brasil, Sr. Jair Bolsonaro creo que tiene grado militar y anunciaron que van a crear el «peso-real» como medida monetaria común entre ambos países, invitando además a Uruguay y Paraguay, con la aspiración de que cuando sea derrocado el Presidente Constitucional Nicolás Maduro, se incorpore Venezuela. Ni siquiera hablan de elecciones, que es precisamente lo que les preocupa en sus respectivos países.

Sin duda que ya hoy los gobiernos de Macri y Bolsonaro son para sus respectivos países, para la economía regional y para la preocupación de estabilidad financiera ecuménica del Fondo Monetario Internacional un «peso real» en que lo más sano de sus respectivas sociedades sueña con poder superar en corto plazo.

El anuncio no ha tenido mayores repercusiones, que las del comentario preocupado de los que ven transcurrir la crisis sin la menor idea de cómo salir de ella. Es más, en el panorama pre-electoral en que se encuentran nuestros países en medio de una campaña de subida mediocridad conceptual el anuncio como se dice ahora, no mueve la aguja. Ahora además con el agregado del «destape» judicial que viven ambos países.

El anuncio tampoco preocupará a estos propios actores en cuanto a en qué divisa guarecer sus fortunas personales. Es una idea a promover en la vida de la gente para que el comercio entre naciones vecinas no se vea entorpecido por los vaivenes monetarios. Sus ministros de «economía», «justicia» y ellos mismos seguramente seguirán confiando sus ahorros personales a monedas como el dólar, el euro o el yuan y a buen resguardo en eso que los «opositores» llaman los «paraísos fiscales».

Es interesante recordar el proceso de creación del Euro, que tenía el objetivo concreto de en el espacio económico de la Comunidad Europea crear un instrumento que favoreciera el desarrollo económico propio de la comunidad en su conjunto.

Lo hemos escrito: la izquierda europea no entendió el desafío. Esa misma izquierda que nos habló de la «primavera árabe», mientras los intereses de la gran industria del armamento procedían a incrementar la guerra y la destrucción en esos países; tampoco entendió que la creación del Euro era una oportunidad para doblar la apuesta y volver al planteo de Lord Keynes al salir de la Segunda Guerra Mundial de que debía eliminarse las diferencias monetarias e ir a una moneda única y universal.

Recordemos que esta iniciativa en esa circunstancia histórica fue «derrotada» por la acción de la pujante economía de EE.UU. que había pasado a ser el centro del capitalismo en el mundo y pretendía hacer de su moneda también centro a la vez que respetaba las «economías nacionales y sus monedas» sobre las cuales necesariamente tendía a imponer su hegemonía. Europa era un mapa de divisiones y el sueño de la comunidad aún no había nacido en los desarrollos de las burguesías nacionales con antecedentes particulares en cada una de imperialismo.

En este caso de Macri-Bolsonaro ni siquiera es eso. Es apenas el deseo ante el retroceso constante de sus economías y ante la inestabilidad monetaria poner alguna medida que facilite el comercio regional. Con una guiñada a Trump: el deseo de derrocar a Maduro.

Lo afirmamos nuevamente, prácticamente no existe en el mundo, posibilidades reales de que una diferencia monetaria en alguna zona del planeta signifique un beneficio para la gente a ser manejado por un gobierno determinado. Con lo cual estamos diciendo que todo manejo monetario favorece a un sector determinado de la economía en detrimento de la población en general.

Acá en el Uruguay por ejemplo, que a diferencia de cuando la crisis del 2001 el respaldo financiero es importante, un día sí y otro también, los sectores vinculados a sus exportaciones, que son los de mayor peso en la economía reclaman devaluaciones de la moneda nacional con la valorización del dólar para producir el ajuste en los ingresos de la población en general y ellos puedan disponer de dólares para sus movimientos en las especulaciones del mercado mundial. Jamás los oirán hablar del costo financiero, costo que va en aumento en todo el mundo a medida que crecen los paraísos fiscales y los endeudamientos.

En franca contradicción con esto, costos financieros que los adelantos tecnológicos tienen a minimizar en el plano administrativo y nos hacen pensar en lo que será el mundo del futuro cuando la sociedad se libere de las condicionantes actuales.

El gobierno sabe por otra parte –el equipo de economía ha sido conteste en eso– que puede avanzar en las medidas de control y bancarización que van imponiendo las autoridades monetarias a nivel mundial y que generalizadas no son una traba para las inversiones a través de los medios financieros en el país.

Ahora que a nivel de todo el espectro político no se hable del tema, es por lo menos una prueba de la enorme orfandad ideológica, salvo claro está, la intervención de Mujica en la ONU de la que no se habla y él tampoco.

Es si uno de los puntos centrales que en la izquierda deberíamos estudiar. Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de Batlle sin analizar que significaba, era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Los países y estos en particular, están agotando las estructuras fiscales que les puede ofrecer el capitalismo como sistema. Uruguay ha tenido la virtud de defender las conquistas sociales, pero ya nuestros vecinos han arremetido contra ellas, que es lo que reivindica Javier De Haedo, economista que ha planteado el aumento del IVA. Es por eso que es necesario plantearse el tema impositivo con cabeza universal como lo insinuó Mujica en la ONU y que luego no tuvo continuidad su razonamiento. Lo que equivocadamente plantea Cristina Fernández de que Argentina debe tomar el ejemplo de Trump y replegarse a sus fronteras ya no se puede aplicar prácticamente en ningún país del mundo, teniendo en cuenta además que China y su entorno, que se están convirtiendo en el centro del capitalismo mundial, lideran el libre comercio.

En nuestra zona continental, hay una moneda única a través de la cual se manejan todas las importaciones y todas las exportaciones y es el dólar; las otras monedas, las nacionales, son para el manejo al ajuste de los ingresos de los propios pueblos. Por eso que es criminal hablar de soberanía monetaria cuando ella no tiene ninguna oportunidad de existir y los derechos que una emisión de moneda puede generar al país hoy ya no existen ni siquiera en EE.UU. que está permanentemente controlado por el mercado mundial que a la vez que le exige, le permite ciertos movimientos en la emisión. Recordemos que China mantiene reservas en dólares capaces de incidir directamente en el mercado mundial.

Insistimos que el gobierno del mundo en pugna ya no radica en naciones sino en los conglomerados empresariales multinacionales, y son ellos los que en medio de esta crisis fijan las condiciones de emisiones de dólares, euros y de las restantes monedas que pesan en el mercado mundial.

Esta propuesta Bolsonaro-Macri tiene también otras lecturas. El perfil sociológico de nuestros países está cambiando rápidamente. Estos países son exportadores y para exportar cada vez se precisa menos gente. Es terrible pero esta es la base del crecimiento de ideas que fomentan la grieta social, que no es otra cosa que fascismo. La derecha no lo puede decir abiertamente pero necesita que haya menos gente, que se bajen los costos pues su nicho de producción no tiene que ver con el desarrollo social, eso lo ven como un fenómeno ajeno en esa China consumidora gobernada por un Partido Comunista.

Y conste que analizamos la tendencia y no generalizamos, la obra social y como se hace preocupa y nos consta que incluso abarca a sectores que se consideran conservadores.

El problema es que nuestros agentes políticos han caído en un círculo vicioso que sin una apertura programática es imposible romper. El tema de la moneda es crucial, no puede haber una moneda para la gente que vive de su trabajo y otra para los que manejan el mundo de los negocios.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 8 de Junio de 2019.

Comunistas…

Comunistas…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En 1781, (no hace tanto tiempo, para un ser humano es mucho, para una sociedad apenas un suspiro en el tiempo) la revolución francesa con libertad, fraternidad e igualdad, conmovía las bases feudales de la sociedad y hacía del desarrollo de la naciente burguesía un nuevo centro para el desarrollo del aparato productivo de la humanidad.

Hubo quienes idealizando esa base material se propusieron ir más lejos. Los procesos sociales no son lineales, son sinuosos.

El nuevo aparato productivo iba incorporando más y más mano de obra, aún en las peores condiciones en esa acumulación primitiva del capital que se hacía dejando de lado la vida feudal o la posibilidad de que los talleres artesanales, cuna del capitalismo junto con el rol de los comerciantes, fuera a su vez cuna para un posible cooperativismo.

Ubiquémonos en el tiempo y en las condiciones de esa época de predominancia feudal, en esa división de clases se desarrolló no sólo la base económica de la naciente burguesía sino todas las relaciones que el ámbito de la vida humana abarca.

Las posibilidades económicas estaban del lado del crecimiento, y eso era el arte de la novel burguesía, la razón de su éxito.

Los trabajadores –algunos de ellos– entonces pasaron a ser o socios en los proyectos burgueses aceptando las diferenciaciones entre los que serían sus iguales o pasar a constituir grupos de presión para obtener mejores condiciones. (El rol y evolución de las Trade Unions).

Recordemos la contradicción entre el burgués que necesitaba ahorrar en remuneraciones –la llamada acumulación primitiva– para más rápidamente capitalizarse y su necesidad de que el resto de la sociedad tuviera suficiente poder adquisitivo para consumir sus mercancías. La teoría siempre actualizada de que la sociedad humana tiende hacia una única tiranía (el super imperialismo), ya nacía muerta.

En esa lucha, episodio de la lucha de clases, destacada por su crueldad, nacieron las corrientes modernas apoyadas en el proletariado, el anarquismo, el socialismo, el comunismo.

El anarquismo idealizó la libertad y pretendió liberarla del propio proceso económico, lo que fue utilizado por la burguesía. Sin embargo su idealismo abonó muchos proyectos políticos en que se tuvo que tener en cuenta a la «masa» y también tomada como pretexto para la provocaciones de la burguesía (los mártires de Chicago, el nacimiento del día internacional de la mujer, Sacco y Vanzetti…), para imponer sus condiciones represivas.

El socialismo, mejor denominado social democracia, nació en un proceso social en que los continuos enfrentamientos sociales necesitaban de un programa para que en el plano político se reflejaran las necesidades sociales.

Su suerte inexorablemente tenía que acompañar a la del propio sistema. Mientras el sistema se expandía su rol acompañaba las mejores inquietudes sociales para incorporar avances en las distintas legislaciones.

Entonces las crisis del sistema en su desarrollo se trasladarían al propio proceso de la socialdemocracia. Tal vez el más crucial llegó cuando fue impulsada a votar los créditos guerra y cómplice en impulsar así una masacre en la tragedia de la primera guerra mundial.

De la lucha por la paz, y con todo el bagaje de la labor ideológica fundamentalmente de Marx, Engels y el propio Lenin, del Partido Obrero Socialdemócrata ruso de su ala bolchevique nacería la reivindicación del comunismo.

Sin embargo la vida nos prepararía una nueva muy importante circunstancia en el desarrollo de la base material de la sociedad y su repercusión en todos los aspectos de la vida humana.

La crisis que originó la primera guerra mundial hizo que en el poderoso Imperio Ruso, se originara, como antes con la Comuna de Paris en 1871, un proceso revolucionario cuyo objetivo era la paz, y avanzar en las conquistas democráticas de las masas.

Don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, un estudioso entre otros de Marx, lo dice con total precisión a la muerte de Lenin en un editorial de su diario «El Día», la revolución significó para la gente acceder a avances democráticos que el mundo venía incorporando, y a la vez entrar en un proceso contradictorio de poder. La sociedad no estaba madura en el mundo para un nuevo modo de producción y menos aún en la Rusia Zarista donde el atraso era notorio.

Sin embargo, luego de la guerra, restañadas sus heridas e iniciando un nuevo proceso de desarrollo, el capitalismo como sistema reservó a la nueva Unión Soviética el papel de construir un capitalismo de Estado el que se denominó comunista en contraposición a las ideas de Marx, Engels y Lenin, mencionamos a los más destacados–, a los que decía aplicar.

«En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales».

«Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su democrático y revolucionario cada vez más pronunciado».

Estas palabras de Marx que pueden tener defectos de traducción son las que están en debate en primer lugar entre materialistas e idealistas. Junto con el concepto de que los modos de producción también nacen, se desarrollan e inician su proceso de extinción.

Si bien hoy la crisis nos hace temer incluso por la continuidad de la propia Humanidad, su esencia no es otra que la del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista que cuestiona la continuidad de su predominancia al cuestionar la continuidad de la rentabilidad en sus inversiones. Así de sencillo.

Y mientras el hoy mal llamado comunismo está cada vez más lejos de un Estado que realmente lo sea, la humanidad se aproxima con una contradicción incomprensible para estos teóricos «comunistas»: China gobernada por un Partido Comunista líder del libre comercio en el mundo y convirtiéndose en un nuevo centro para el desarrollo y EE.UU. teniendo que recurrir a un amurallamiento para preservar al sector de la burguesía de ese país que hoy está en el poder, en creciente contradicción con lo que fue en su tiempo la expansión imperialista de sus empresas multinacionales.

Esto hace que nuestra gran preocupación sea la de retomar los análisis científicos de los maestros sobre el desarrollo de la sociedad para incidir en la formación de la voluntad política que permita a través de un programa organizar a lo mejor de la humanidad para superar esta etapa y entrar en una transición que ayude a la predominancia del capitalismo a morir en paz y estimule el nacimiento del socialismo.

Ese programa desde nuestro humilde conocimiento tiene dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos.

Hoy por ejemplo en el Uruguay desde sectores de la izquierda se cuestiona que el Gobierno se embarque en una nueva planta de celulosa, la mayor inversión en la historia del Uruguay, argumentado además que se les da a los inversores enormes ganancias, sin las cuales seguramente no invertirían.

El problema es que estos sectores siguen idealizando las posibilidades nacionales y extrapolan al país de la economía real del mundo, es por eso además que de moneda y de impuestos no hablan y en eso comparten la política del gobierno a no ser la de un sistema impositivo que haga inviable la inversión de fuera de fronteras, política que hoy ni siquiera se puede aplicar en Cuba que cada vez participa más del mercado mundial donde ha entrado fundamentalmente con sus avances científicos.

El Frente Amplio de Uruguay que ha venido siendo ejemplo en el mundo de convivencia de distintas corrientes seguramente en los tiempos que vienen tendrá que afrontar este desafío ideológico, más allá de un cuarto periodo de gobierno, en un mundo donde la crisis crece y la necesidad del programa para afrontarla es esencial.

Esta es la sencilla razón por la cual una vez comprendidos estos temas y más allá de las circunstancias no he renunciado nunca a mi militancia comunista por el socialismo e invito a quienes han leído y están cerca de los maestros a reflexionar sobre el curso actual de los acontecimientos donde todos los esfuerzos deben ser bienvenidos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de Mayo de 2019.

En polémica.

En polémica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el compañero y amigo Juan Pedro Ciganda, hemos tenido oportunidad y el gusto de polemizar en innumerables oportunidades y seguramente lo seguiremos haciendo, porque ese es en definitiva uno de los instrumentos que nos da la vida para aprender y avanzar.

Esta que se hizo vía Facebook se inicia con una recomendación que me hace de un texto, sobre la Revolución Rusa1, y una observación inicial que realizo al método empleado:

«Para eso el método con el cual se aborda cada momento estudiado se convierte en una cuestión central, que debería poder iluminar y dar un esqueleto firme a la carne del asunto. Al pueblo en movimiento que, mal que nos pese, es el auténtico responsable de los cambios históricos». Este juicio llega a ser contradictorio con el de Engels en «El papel del trabajo…»2, Idealiza a las masas.

Juan Pedro:

Por eso mismo y coincidiendo contigo en la necesidad de un programa para el mundo, para la Humanidad, la contradicción de la hora –y más que nunca– no es capitalismo vs. algo diferente. Es democracia o fascismo, más allá que éste cambie de ropajes. El capitalismo no tiene pareja estable con el liberalismo económico, el proteccionismo, el librecambismo, el control de cambios, la sustitución de importaciones, el estado interventor. Puede casarse con todas las formas mientras lo que importa es el margen de ganancia. Entonces todo programa para el mundo pasa por democracia o fascismo, hoy más que nunca.

Mi opinión:

¿De qué disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder expropiar, ¿por qué supuestamente? porque existen reglas universales que el que no las acate queda fuera del circuito económico, incluido Corea del Norte y EE.UU. que se amuralla. Por otro lado, en los paraísos fiscales se acumulan billones y billones que no encuentran rentabilidad. Si se quebrara ese circuito (eso es hoy la revolución), el nuevo circuito estaría en condiciones de invertir y reactivar toda la economía. Para quebrarlo se necesita voluntad política. Mujica en la ONU (2013) llegó al punto y luego retrocedió en chancletas. Las bases para manejar globalmente la situación ya existen y la tecnología también. La humanidad ya está en condiciones de ingresar a una etapa superior o sumirse en la barbarie. Es la distancia entre consciencia e inconsciencia.

Juan Pedro:

Si lo atinente a la moneda no se abraza con democracia, es un buen programa que será inaplicable. Obviamente que no se puede ser esquemático y pensar que le vamos a enseñar a la cultura milenaria de los chinos o al Islam, que tienen que tener comisión electoral. No hay recetas. Mas en esta América de Sur abierta en cruz, como decía la Negra Mercedes, y en lo que conocemos como Occidente, la pelea por la democracia no es accesoria sino esencial.

Tampoco tengo recetas. Por ahí el oncólogo tiene.

Reconozco que en este asunto tengo presente el postrero artículo de setiembre de 1989, el último, del Flaco, antes de morirse.

Me han tildado de excesivamente arismendiano, al respecto3.

Mi opinión:

La llave del asunto, no está en ningún punto programático por separado, sino en comprender la necesidad de abordar con una política de paz el fin de la predominancia capitalista y las herramientas. Son la moneda y el sistema impositivo para que el mundo pueda mover los recursos que hoy ya no mueve porque al capitalismo no les son redituables. Los invalorables aportes del Flaco por eso no llegaron al nivel de Batlle y Quijano que si los tenían en cuenta y en la izquierda nos ha costado entender. Ellos no eran estatistas.

Juan Pedro:

El problema no es estatista o privatista. Al capitalismo no le interesa. Se lleva bien con la democracia, con el fascismo como instrumento imprescindible, con el Partido Chino, con los samurais y con todo aquel que pueda ser funcional a la rentabilidad que a la fecha tiene –como tu bien has advertido– como uno de los principales centros el complejo bélico. Por demás, si los tiros van por ahí, se me ocurre, hay que decirle a la gente algo más. So riesgo de la parálisis. Pero, me consta, tampoco tengo la receta.

¿De que disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder.

En la Rusia zarista la tierra, el pan, fueron temas para un proceso de cambio, independientemente del posterior desarrollo del proceso. La conciencia y la inconsciencia requieren de algo más que ubicar la moneda como el eje. Por demás, es casi tonto, no charlar de que del mismo modo que el dólar es la fuente de poder para ser manejado por USA y el sistema, la dictadura mundial de la seguridad nacional se ejerce militarmente, si hace falta. Por lo que, democracia y fascismo, siguen siendo la contradicción básica para avanzar. También para avanzar en la comprensión de temas como el rol de la moneda como instrumento de poder. Porque lo que avanza o no es la conciencia de los bichos humanos. No alcanza con citar a Einstein para explicar la teoría de la relatividad.

Mi opinión:

La paz, el mantener el funcionamiento del aparato productivo, y sancionar los excesos del zarismo… la paz… y el incorporar a lo cotidiano de la vida las conquistas ya alcanzadas en Europa. Eran aún predominantemente economías nacionales con sus monedas. Hoy el mundo capitalista es otro y en los países las monedas diferentes sirven para engordar burocracias nacionales. Ya en el socialismo real, el dólar era manejado por la burocracia y los diplomáticos, la gente se movía con las monedas locales, diferencias que se hacían patentes en épocas de crisis. ¿Dificultades para entenderlo?: en la izquierda que nunca lo ha debatido, porque cuando se ha aplicado como en Ecuador la iniciativa vino de otro lado, y en Argentina y Venezuela se ha estado discutiendo en ese juego de los intereses económicos.

Juan Pedro:

Jorge: de acuerdo con que se haya discutido poco, por incomprensión y dificultades de otro orden. Coincidirás conmigo en que el caso ecuatoriano no es el mejor. Si tu moneda pasa a ser el dólar, en forma más enfática, tu realidad será determinada por la Reserva Federal. No trato de invalidar la necesidad de tener una plataforma común que pueda ser bandera racional de las mejores causas de la humanidad. Y tampoco invalido la propuesta concreta relativa a la moneda. Eso sí, del mismo modo que tu machaconamente y con perseverancia trabajas ese tema, yo entiendo que hay que vincularlo con lo que algunos autores definen como la «dictadura mundial de la seguridad nacional» y que yo prefiero (no excluyendo el concepto anterior) seguir definiendo como nuevas formas de fascismo. En todo caso, también, junto a la visibilización del tema que tu reiteras, hay que hacer por la gente algo más que quererla y decirle cuál es el programa para el mundo como contraposición a la llegada de los monstruos de la que hablaba Gramsci. Eso pasa por la radical reivindicación de la democracia. Esto no es idealismo (contrapuesto a materialismo) sino la posibilidad de hacer política concreta en el mundo y en lo que nos toca en especial, Latinoamérica.

Sigo reconociendo que no tengo fórmulas mágicas, salvo estudiar, escribir y difundir que a mi edad lo veo como más posible que ir al a mil actos.

Mi opinión:

«Tu realidad será determinada por la Reserva Federal» ¿Esto es así? ¿qué está pasando con la Reserva Federal? Primero es importante estudiar el tema. El país con más reservas en dólares en el mundo es China. Las emisiones de la Reserva Federal que se hacían para enjuagar los déficit de guerra del presupuesto de EE.UU. y en paralelo con las emisiones de Euros del Banco Central Europeo son intensamente debatidas. El centro programático debe ser necesariamente la economía. Y no digo que sea fácil, Lenin recién en las tesis de abril desarrolló el programa para la revolución de octubre en lo concreto en lo económico y luego de la revolución su preocupación era como se seguía. La izquierda a esto no le ha dado pelota. Se estatizaba y ta. Nosotros hemos tenido la ventaja de vivir adentro del monstruo y poder conocerlo mejor a partir de gigantes como el flaco Gómez y el gordo Juanjo.

Juan Pedro:

1. Lo que no me queda claro es con quien polemizas. Los que querían estatizar todo están, en buen grado, en seguro de paro o en hogares de la tercera edad.

2. Los nombres de Juanjo, del Flaco, de Batlle o de Quijano son todos valiosos, en lo político y en lo humano. Pero no son el asunto. No me contestas que sugerencias tenés sobre el asunto moneda, aunque sea para avanzar en la conciencia de algún amigo y cómo eso lo invertimos en una batalla por la democracia contra el fascismo y la dictadura mundial de la seguridad nacional.

3. Marx, Engels y Lenin vieron muchas cosas. Otras no pudieron imaginarlas siquiera por razones obvias. Somos, cada uno de nosotros, un fenómeno histórico, cambiante, dependiente de nuestro contexto, formación, tiempo, circunstancias.

4. Hay un amplio desarrollo del pensamiento marxista o marxiano a lo largo y ancho del planeta en todo el siglo veinte y en lo que van del veintiuno. A título de ejemplo, ¿cómo se traspola a las grandes batallas del siglo en curso y la etapa presente del capitalismo, la contradicción de clases mirada ya no desde 1848 sino en 2020?

5. Hardt y Negri escribieron Imperio y conmovieron a mucha gente y fueron best seller hace un par de décadas. Subrayaban la importancia de la «mundialización» del capital y la necesidad de borrar esquemas anteriores. Eran corresponsables de darle carné de libre acceso a la tesis de que los «estados nacionales ya fueron». No solamente le restaban responsabilidades a las potencias centrales, le daban impunidad. El problema no eran los estados capitalistas centrales.

6. Algunos prestigiosos cientistas e historiadores marxistas subrayan hasta el día de hoy (Osorio es un ejemplo) como los estados sieguen siendo imprescindibles para administrar el sistema. Incluso el asunto progresivo y confrontado con el fascismo es el fortalecimiento de organismos internacionales. Una prueba de ello, es que la obscena dictadura norteamericana ha derogado a las Naciones Unidas como ámbito relevante, por no controlarla.

7. Hay algunos temas convocantes –que pueden ser diversionistas del eje central– pero que importan, de hecho, el cuestionamiento de la realidad. Lo atinente al medio ambiente es un ejemplo. Lo referido al rol de la mujer, etc. son convocantes. Pueden ser diversionistas (opción uno) o pueden ser nucleadores de gente donde es más viable la posibilidad de introducir la necesidad de un programa para el mundo, como es tu vocación.

8. Yo aprendí de los «viejos» pero también de los teóricos (no maestros, porque a los maestros no se les discute, al menos para algunas cabezas) más notables, la necesidad de la acción con la gente para materializar avances en la conciencia individual y colectiva. No entender el riesgo concreto de Latinoamérica de hoy, en aras de plantear la única respuesta programática mundial, por ejemplo lo relativo a la moneda, es ladrarle a la luna. El otro día estaba viendo pasar una manifestación machaza por la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Movimientos sociales diversos. Gran cantidad. Mucha gente joven. Fotos y dibujos de Evita, etc. Una señora se me acerco y me dijo «¿sabe lo que pasa? El gobierno nos quita el derecho al trabajo pero está lleno de venezolanos y bolivianos que lo tienen». Nos saludamos cordialmente y ella siguió su marcha. Pensé para mis adentros. Esta es una manifestación enérgica de desesperación y lucha contra el liberalismo macrista, los ajustes, etc. Y la xenofobia está presente. Fijate que lío para convencerla de que el problema es un programa mundial.

En fin. Por ahora paro. No te digo que esté contento con lo que veo y escucho y leo. Solamente comparto contigo para ayudarme y ayudarnos a pensar.

Por fin los bolsos están aprendiendo a jugar a lo Peñarol. Juegan horrible y se llevan los puntos. Congratulaciones y espero que nos crucemos en semi finales.

Mi opinión:

Polemizo contigo porque con Alvarito Gutiérrez4 por ahora no puedo. ¿Lo de la Reserva Federal quedó claro? Tampoco puedo leer todo lo que hoy se escribe, no tengo más remedio que seleccionar. A los maestros no sólo los discuto sino que los pongo a prueba en todo momento, sinó no son como maestros. Ahora no trato de convencer a nadie, sino de buscar entender el curso material de las cosas. Que ese es en definitiva nuestro problema porque si analizas los índices de la economía no podes llegar a otra conclusión de que estamos ante una situación que se va a convertir insostenible. Va a explotar. Pero no va a explotar la economía sino las teorías que hoy están en ejecución.

Lamentablemente no son pocos los que en la actividad política que piensan que socialismo es propiedad estatizada, y a muchos los rascas un poco y arman un arcoíris en que los radicales son los estatistas y renovadores los que no lo son tanto. ¿Y entonces? hasta los fachos tendrán que abrir sus entendederas. Trotsky construyó el Ejército Rojo que luego en el tiempo venció a los nazis e izó la bandera roja con la hoz y el martillo a su modo en el reducto nazi, con muchos militares del zarismo.

Juan Pedro:

Sí, pero Míguez y el Pata Loca ya no juegan5.

Mi opinión:

Si pero hay dos arcos, una pelota, once de un lado y once del otro, cuando lleguemos al socialismo cada jugador tendrá su arco y su pelota o no, porque se estaría promoviendo el individualismo.viendo el individualismo.

Juan Pedro:

El Profe De León una vez me explicó que el sistema de él servía mientras se siguiera jugando con una pelota. «Si hay dos, entonces tengo que repensar», dijo, tomando una.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Abril de 2019.

Notas:

1Se refiere a un comentario en Página 12 de Buenos Aires de Fernando Bogado sobre el libro, El huracán rojo: De Francia a Rusia 1789/1917, de Alejandro Horowicz.

2Federico Engels y su más que recomendable texto: El papel del trabajo en la transformacion del mono en hombre.

3Es importante recordar que sobre este texto de Rodney Arismendi hemos realizado valoraciones diferentes.

4Director técnico del principal equipo futbolístico del Club Nacional de Fútbol.

5Futbolistas integrantes del equipo uruguayo campeón del mundo en 1950.

Socialdemocracia.

Socialdemocracia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Revolución francesa (1789) marcó un hito en la historia de la humanidad. El capitalismo naciente requería la libertad necesaria para poder desarrollarse y superar las trabas del feudalismo. Para ello debía recurrir a la esencia misma de la naturaleza humana y proclamó: fraternidad, libertad e igualdad aún cuando sabía que un avance con esos contenidos iba a tener los propios límites del sistema que se estaba imponiendo.

La socialdemocracia nació con la Revolución francesa, que equivale a admitir que es el producto político popular del propio surgimiento del capitalismo.

Su nacimiento de alguna manera está emparentado con la necesidad del propio capitalismo como sistema, de la mayor amplitud social para su desarrollo y aquí una disquisición. Cada empresario, cada capitalista consideraba que sus costos eran lo importante y por lo tanto su esfera de influencia debía ser avara en el reconocimiento de los derechos a la vez que sentía que sus competidores no lo fueran para tener para sí un mejor mercado.

La socialdemocracia nació entonces como una política de Estado capaz de dar la amplitud social que el capitalismo necesitaba arbitrando lo mejor posible las relaciones intercapitalistas. El primer partido con ese nombre data de 1863 en Alemania, un año antes de la fundación de la Primera Internacional (1864), aunque otros estiman que fue en 1869. Recordemos que el manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels es de 1848.

Es una época de una inmensa riqueza ideológica. Nosotros fieles a las enseñanzas de los maestros sentimos que el crisol material de esa época hacía que surgieran mentes capaces de resumir en textos formidables –conductores– toda la coyuntura que se estaba dando. Una concepción idealista nos daría vuelta el razonamiento y nos diría que fueron esas mentes las que alumbraron ese devenir histórico.

La socialdemocracia fue una necesidad del capitalismo pero a la vez la precursora de señalar los limites en los cuales este sistema debía inexorablemente de transitar.

Ese también fue su drama. Marx y Engels pretendieron de la primera Internacional un programa –elaboraron con ese fin– para transitar organizadamente lo que podría ser una transición a un sistema superior.

Su inmensa obra muestra claramente como le dieron al capitalismo el valor de poder llegar a través de su modo de producción hasta los confines del planeta pero a la vez desde el punto de vista de la dimensión humana los límites que el aparato productivo tenía en tanto nacía de la necesidad de invertir la plusvalía, que no es otro el origen del capital.

Fueron derrotados temporalmente por las necesidades inmediatas de capas superiores del propio proletariado expresadas de alguna manera en el bakuninismo. No se podía medir a todo el proletariado con el mismo rasero y más aún con la existencia de un proletariado avanzado en los países centros de avances imperialistas en ese mundo de desarrollo capitalista.

Además a ello hay que agregar la necesidad de las capas dirigentes de las burguesías de esas potencias imperialistas, de hacer cómplices a los dirigentes de ese proletariado de sus necesidades de guerra, de sus necesidades de conquista, de nuevos mercados. La socialdemocracia quebró históricamente su perspectiva de un capitalismo democrático cuando votó con los opresores imperialistas los créditos de guerra (1914).

Frente a ello un ala de la misma reivindicó en Alemania sus orígenes y combatió esa política: Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, en el combate por esas ideas fueron asesinados.

Lenin, mientras tanto elaborando política permanentemente, construía un Partido socialdemócrata profundamente aferrado a las enseñanzas de Marx y Engels, y conducía al pueblo ruso a la más grande revolución de la historia, que incorporaba derechos jamás conocidos en los pueblos del mundo (ver el brillante resumen de esto en el editorial de Batlle y Ordoñez en «El Día» a la muerte de Lenin). Asumía de sus maestros la denominación universal de comunistas, ya reivindicada en el manifiesto de 1848. Es cierto que su triunfo fue cimentado por la tremenda crisis provocada por la primera guerra mundial y la falta de perspectivas propias del capitalismo ruso para poder afrontar la necesidad del funcionamiento del aparato productivo, pero sin ese partido hubiera sido imposible lograrlo.

El capitalismo estaba lejos aún de llegar a sus límites, Lenin en 1916 analizaba en «El Imperialismo fase superior del capitalismo» que se avecinaba una etapa en la que el gobierno de la economía iba a pasar de los Estados a los complejos empresariales multinacionales que es lo que hoy está ocurriendo.

Luego de la primera guerra mundial el capitalismo se repuso, Lenin fue derrotado por una corriente que instauró el capitalismo de Estado con la falsa etiqueta de «comunista», que no renegó de las conquistas obtenidas por los bolcheviques pero que pasó a desarrollar un capitalismo de Estado en pretendida competencia con lo que existía en las naciones desarrolladas, con el beneplácito ideológico de estas que habían temido la proyección socialdemocráta universal del pensamiento de Lenin.

En un siniestro símil con lo ocurrido con la revolución francesa los bolcheviques fueron aniquilados.

La socialdemocracia así entró en la crisis en la que aún hoy está sumida, sin ninguna perspectiva histórica como tal y sin poder definirse ante las disyuntivas que la crisis del régimen globalmente les plantea.

Se nos habla de que luchan por un «socialismo democrático» que nadie sabe definir bien que es y a lo sumo balbucean de que es para diferenciarlo del socialismo totalitario instaurado por el stalinismo.

El terreno donde mejor se puede analizar esta realidad es en el programático. Los auténticos stalinistas (que aún los hay) siguen reivindicando la estatización de la economía, aun cuando no en pocas veces sea necesario reivindicarla para defender coyunturalmente el aparato productivo, pero ellos la piensan como programa como objetivo finalista para eliminar la propiedad privada.

Los socialdemócratas reformistas, herederos de los votantes de los créditos de guerra al inicio de la primera guerra mundial, se quedaron en el capitalismo, no lo sueñan como estación final pero ambicionan mejorarlo y eso va a contra pelo de los paraísos fiscales, de las deudas en crecimiento y de las emisiones monetarias en crecimiento, se aferran a solo definir la democracia que cada vez se hace más incómoda dentro de los marcos del capitalismo actual.

Mientras tanto la vida sigue, la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista ya es irreversible y el mundo necesita que lo mejor de la humanidad se una en el tránsito hacia un sistema superior con un programa que permita hacerlo en paz.

La socialdemocracia debe aportar su experiencia abriéndose al debate.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 5 de Abril de 2019.

El rumbo.

El Rumbo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Barómetro Latinoamericano. Sábado, 16 de Marzo de 2019.Barómetro Latinoamericano. Logotipo.

Por Jorge Aniceto Molinari.

En todas las ciencias los avances suponen desafíos. Marx y Engels asumieron el desafío de construir una base de desarrollo para la ciencia política establecido en textos que aún hoy, o mejor dicho, fundamentalmente hoy se cuestionan pero que tienen una solidez conceptual que ninguna forma ideológica e intelectual del capitalismo incluido el de Estado han podido sortear.

Lenin retomó esos trabajos y los desarrolló en la praxis de construir un instrumento que fue el que posibilitó el triunfo de la revolución rusa (Batlle lo destaca en un editorial de «El Día» a la muerte de Lenin).

Manifestación del Frente Amplio de Uruguay.

En octubre (elecciones presidenciales en Uruguay) seguramente va a volver a ganar el Frente Amplio, fundamentalmente porque la campaña que la derecha hace choca contra la realidad de Argentina y Brasil, que la gente ve y siente en vivo y en directo. Nuestro problema no es lo que la gente pueda votar en Octubre, que es un problema particularmente para la burocracia y sus cargos en el Estado, sino construir un programa que hoy la izquierda se niega a reconocer como imprescindible frente a los avatares de esta crisis irreversible de la predominancia del capitalismo1. Un ejemplo: el empuje a la cotización del dólar en Argentina producto del ajuste criminal que se está haciendo contra el nivel de vida de la gente va a tener tremendas repercusiones aquí, y por ahora nadie habla del tema, ni derecha, ni centro, ni izquierda.

Si disfrutan de ello son conscientes de que hoy en economía los paréntesis favorables pueden ser cortos. Las organizaciones empresariales muy vinculadas a la estructura financiera ligadas directamente a los rubros exportadores, las que pasan y las que no pasan por los circuitos bancarios formales. Recordemos que, en el mundo actual, el peso de los paraísos fiscales tiene de alguna manera conexión con el aparato productivo global y en cada uno de los países, aún cuando se eluda reconocerlo oficialmente.

Sepamos que los gestores del modo de producción capitalista han puesto especial énfasis en no legislar controles estrictos sobre el movimiento de capitales en el mundo. Por lo tanto, lo que hoy hacen importantes estudios jurídicos y contables también en el Uruguay no son «ilegales». De eso es de lo que hablamos en el párrafo anterior.

Ahora, el peso de los paraísos fiscales es tal en el mundo actual que el propio sistema corre peligro de aplastamiento. Los números son de terror, a la vez que incontrastables.

El ministro Astori, que más allá de los cuestionamientos goza de un bien ganado prestigio a nivel nacional e internacional, a quién el Dr. Sanguinetti trata de usar en sus ejemplos contra el Frente Amplio, tratando de mostrar como que hay dos Frentes Amplios, y el ex presidente Mujica que intentó administrar de otra forma, así nos fue–, termina admitiendo que es impolítico pero que es poco menos que imprescindible administrando.

El Ministro Astori, ante la crisis argentina, que preocupa a todos y que exige una explicación a nivel de nuestros técnicos y políticos, recuerden lo que dijeron, entre otros el economista Gabriel Odonne antes de las elecciones del vecino país. Astori solo vuelve a decir: «vamos bien», omitiendo una explicación al menos de lo que está pasando con la economía nacional, regional y global. Tal vez estoy exigiendo mucho, pero es lo que me auto exijo para tratar de ser coherente ante el mundo actual.

Y la verdad es que nadie en la paleta de opciones políticas tiene autoridad para marcar o proponer otro rumbo a no ser el lamentable del ajuste al nivel de vida de la gente, que no es otra cosa que la receta constantemente fracasada de la política actual del FMI y a la que ya le queda muy poco tiempo, pues la contradicción China-mercado libre y EE.UU.-economía amurallada, va a terminar por hacer estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales.

Y conste que hago la precisión: «estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales» y no digo estallar la economía, porque que esta ya tiene instrumentos tecnológicos para ser usados en un salto gigantesco del aparato productivo mundial, y que precisamente no se aplican por la ceguera de esta gente, que hoy tiene el control del aparato político y los lleva la vorágine de «su» aparato productivo.

Admitamos que se nos pueda decir: «a un ministro y más al de economía le está prácticamente vedado hacer apreciaciones sobre una perspectiva política y que siempre es delicado» y aceptémoslo, pero es ahí donde el rol del partido político está totalmente ausente, y no sólo en las responsabilidades de gobierno, es un mal a nivel de todo el espectro político, sin excepciones.

Veamos, sinó, cuales son las proyecciones políticas que en este marco de la economía mundial se hacen. Son paupérrimas y no van a más de un cuarto de nariz de quienes las hacen y no porque estén conformes con lo que hoy está pasando. No sólo que no hay rumbo, sino que en la actual todos son contestes a que asumen el agravamiento permanente de la grieta social que no sólo ocupa a los países con más rezago en la economía, sino a aquellas potencias que pudieron ser símbolo en determinada etapa de la historia de crecimiento social.

De esto en esta etapa de la historia está todavía fuera, el nuevo centro China y su entorno que viene generando el modo de producción capitalista y que es lo que permite que aún la crisis no sea general de todo el sistema, y calcular, como lo hace el FMI, un aumento global de la producción de un 3,5 %, que es con lo que respira todo el sistema. ¿El rumbo futuro?: ¿la utopía?: no la negamos pero nuestro rumbo es el programa, en él es que nos sentimos seguros.

En «Crece desde el pie» Zitarrosa nos dice:

«Crece desde el pueblo el futuro
crece desde el pie,
ánima del rumbo seguro
crece desde el pie».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Marzo de 2019.

Enlace del artículo original en castellano:

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/03/el-rumbo.html


Nota:

1Tal vez no sea esta la expresión correcta. La izquierda arrastra un trauma producto de los créditos de guerra que votó la socialdemocracia para la primera guerra mundial, y luego la derrota de Lenin en 1924 en que el sector predominante de la misma tomó como objetivo de su política el capitalismo de Estado, más allá de definirlo como más o menos democrático, abandonando así los proyectos de la Primera Internacional, sobre los cuales aún no ha vuelto.

Relación trabajo capital.

Relación trabajo capital.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los que en la actualidad vivimos sobre el planeta no hemos conocido otro modo de producción predominante que no sea el capitalista. Nos hemos educado en su existencia y en su desarrollo. La inmensa mayoría de la humanidad creyéndolo como el fin de la historia e ignorando que los modos de producción también nacen, se desarrollan y declinan hasta morir.

¿Pudo ser de otro modo? Los «ideólogos», que nacieron fundamentalmente del stalinismo y de las claudicaciones de la socialdemocracia europea (con honrosas excepciones como las de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht) ante las guerras inter capitalistas, aún hoy tratan de explicarnos que es necesario construir un sistema estatal alternativo que compita y derrote al capitalismo. También dentro de estas corrientes existen los que teorizan sobre la existencia de una especie de super imperialismo.

Días atrás en Facebook se mostraba la devoción de un sector importante del pueblo ruso ante el Mausoleo a Lenin, en esa oportunidad me permití opinar esto:

Aún tiene un inmenso valor lo que don José Batlle y Ordoñez escribiera a la muerte de este maestro. La historia mostró que Batlle tenía razón y razones, aún cuando ignoraba los detalles de la lucha que en ese momento estaba librando Lenin contra la burocracia, que ya estaba dando pasos hacia el capitalismo de Estado. La acción de la revolución como antes la de la revolución francesa trajeron a la humanidad avances inmensos, pero también fue terrible la reacción también como en la revolución francesa. El legado de Lenin no es el mausoleo que él jamás hubiera permitido se hiciera, sino los 55 tomos de sus obras que pasaron indemnes el stalinismo –hazaña de la intelectualidad revolucionaria–, y hoy son un material formidable para retomar el estudio del desarrollo de las sociedades dentro del capitalismo y la necesaria transición a un sistema superior si logramos que la predominancia de este modo de producción muera en paz.

¿Qué tiene que ver esto en la relación capital‑trabajo? Y tiene que ver porque el origen del capital es el trabajo y de allí nace una relación en la que el conjunto de la sociedad no tiene una idea clara de cómo nace, como se desarrolla y como será en el futuro.

La revolución rusa conmovió el mundo y para muchos era el nacimiento de un nuevo modo de producción basado en la propiedad estatal del capital. Marx explicaba que ello no era posible, Batlle lo leyó y lo interpretó correctamente aún cuando conociendo el papel de Lenin, no había en esa época posibilidad como hoy de conocer prácticamente en forma instantánea, cual era la reacción de este, ante el desafío histórico al que sometió la burocracia a la revolución rusa. Recordemos que en forma muy similar a la revolución francesa, prácticamente todos los cuadros dirigentes de la misma fueron eliminados.

Ahora no nos podemos saltear esta etapa de la historia, porque la URSS, vivió 70 años y porque sus consecuencias aún persisten en actuales formaciones estatales incluida la propia China, o en la resistencia burocrática –muchas veces necesaria– desde el aparato del Estado a las acciones demenciales a las que someten a los pueblos las multinacionales con gendarmes como EE.UU.

Hasta llegar hoy a la paradoja, de que China sea la abanderada del libre comercio y EE.UU. del de la economía amurallada.

Todo esto hoy luego que la humilde plusvalía inicial originó que para reproducirse se transformara en capital y llegara como en la actualidad a todos los confines del planeta.

Esto lo explicaron con claridad primero Marx y Engels y luego Lenin, y nosotros pensamos que hasta la fecha sus argumentos no han sido rebatidos, si tergiversados dándole interpretaciones que nada tienen que ver con el detallado desarrollo que de sus ideas ellos hicieron.

El trabajo dio en determinada etapa de la historia nacimiento al capital, que en su desarrollo rompió las cadenas del feudalismo e impuso el libre comercio, de este nacieron los derechos democráticos de las masas, las propias naciones en su forma actual y el desarrollo internacional capitalista.

Cuando el capitalismo asentó su poder sus ideólogos proclamaron el fin de la historia. Según ellos el mundo ya no iba a conocer una forma superior de organizarse, pero eso suponía ignorar u ocultar el crecimiento demencial de los paraísos fiscales y la incapacidad del propio capital en conseguir fuentes permanentes de rentabilidad.

El trabajo creado por la rentabilidad de la inversión capitalista en un marco de predominancia de este modo de producción está llegando a su fin, no es el fin del trabajo, es el fin por agostamiento de la rentabilidad capitalista y del trabajo que ella genera. No es para mañana ni de golpe, es un proceso en el que necesariamente surgirán, madurarán las ideas para superarlo, el proceso está abierto y no es lineal.

En estos días mucho se habla a nivel político en el Uruguay de que luego de la creación de trabajo en la primeras etapas de gobierno del Frente Amplio, ahora se nota ostensiblemente una gran preocupación por que ello no sólo deja de ocurrir sino que son más los trabajos que se pierden que los que se crean.

En el debate político el problema de fondo está ausente, se habla de dificultades en la educación, de falta de cultura de trabajo, de excesiva carga de la seguridad social, del costo de los servicios del Estado, de la burocratización, etc. etc…, todas ellas razones válidas para el debate pero que no salen de un círculo vicioso en su razonamiento.

No se habla del fondo del asunto, que no es otro que aún en la pérdida de la rentabilidad el capitalismo sigue creciendo1, creando un nuevo centro como lo es China y su entorno, y de allí surgen las iniciativas de inversiones que necesariamente marcan las condicionantes del desarrollo del sistema productivo en toda la humanidad. Los Estados, sus burocracias, agarran lo que pueden, cada vez menos y acotados.

Ahora a nivel político, sin duda que es importante reclamar códigos, respetar, porque es en la crisis que aparecen los apurados por hacer el peso a como sea y el menosprecio por pensar. Pero sin ver lo que pasa con el aparato productivo a nivel mundial y en pensar soluciones a la crisis irreversible que vive dentro de la predominancia del modo de producción capitalista, es imposible pensar en soluciones locales que no sean más que paliativos. No es honesto ocultarlo.

Por eso reclamamos que ese sea el debate; Mujica lo insinuó y lo expuso en la ONU en setiembre del 2013, pero luego no sabemos porque abandonó ese centro de desarrollo en su pensamiento; lo asustaron, se asustó, o como afirma el Tambero Zabalza, «te dejaste engañar hermano» el Pepe siempre fue así: «vendedor de versos». No comparto, creo que algo pasó, pero la verdad es que no lo sé. Su grupo político habla de Renta Básica Universal, que opera como descolgada de los problemas centrales que fueron planteados en la ONU: la fuente de los impuestos y el valor de la moneda.

Pero lo dicho, dicho está, está escrito, tiene un enorme valor, es lo que debería decir hoy un comunista y desgraciadamente no se dice, porque se duda a la hora de reivindicar el pensamiento de los maestros. Que es en definitiva el asunto que ellos desarrollaron, escribieron y documentaron exhaustivamente.

O es que hay conformidad con un cuarto gobierno del Frente Amplio en el Uruguay que es casi ya inevitable –lo cual no me disgusta– se da porque no tiene oposición, o por lo menos nadie se plantea sustituirlo realmente. El objetivo opositor es tener más cargos pero no competir por el trono. ¿Es que vamos a pensar recién ahí que hacer por ejemplo con los impuestos y con la moneda, argumentando que requieren un debate ecuménico, lo cual también es verdad?

Claro está que esto si el juego de los «servicios» que actúan por encima de los partidos políticos y en conexión directa con los grandes medios de prensa, como lo muestran claramente los actuales acontecimientos internacionales, no intentan que ocurra otra cosa, más cuando los desequilibrios son una constante en todas partes del mundo y es notorio el nerviosismo y el estado general de ánimo que ello provoca.

Porque convengamos que de los paraísos fiscales, de las emisiones demenciales de moneda en EE.UU. y Europa, que son señales inequívocas de la época en que la predominancia del capitalismo necesita morir en paz, de eso no se habla. Y en eso no se diferencian Gobierno y Oposición.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Febrero de 2019.

Nota:

1 Datos: El FMI pronostica un crecimiento en el PIB de China del 6,2% en 2019, superior al del 3,5% previsto para todo el mundo, el 2% para las «economías avanzadas», el 2,5% en Estados Unidos, el 1,6% en la Eurozona y el 1,3% en Alemania.

Malevaje.

Malevaje.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En las letras de los tangos, hay de todo, pero predomina toda una filosofía que vive y se realiza con grandes virtudes y defectos, en el común de la gente. Es una llave formidable para comprender y estudiar la idiosincrasia y la historia de nuestra comunidad.

Hay letras de tango para explicar hasta lo más increíble, sin duda que también en un mar de contradicciones, no es fácil en muchas oportunidades interpretarlos en su escenario y en su sentir.

También expone una etapa de nuestra historia donde un desarrollo inicial se frustra y luego se engarza en una nueva etapa del desarrollo económico de la humanidad. Tal vez por eso las letras más sentidas corresponden a la década del 40 (del siglo XX) cuando nuestro Carlos Gardel ya había fallecido.

«Malevaje» (1929) es uno de esos tangos donde describe la historia del «Malevo»1 golpeado por la vida que se arrima mansito y desconocido para sus viejos conocidos.

El se creó y a la vez le crearon una historia –mito al fin– la vida que en la letra de este tango describe como en sus vueltas lo bajó y lo puso en el lugar donde el tango va a su encuentro.

No tengo capacidad, pero si pudiera lo haría, tal vez en una letra de tango, es lo que hoy está pasando con múltiples actores políticos. Esto es lo que intentan hacer las «murgas», género artístico popular –muy nuestro– con variada suerte.

Tenemos una tremenda falta de preparación para entender en medio de una crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista qué carajo está pasando.

Claro, el primer plano de destaque es para el individuo y sus «flaquezas» no para la crisis de la sociedad. Eso parece inaccesible. Sin embargo los grandes autores en la letra de cada uno de los temas hacen una pintura social para colocar las cosas de alguna manera en su lugar.

Veamos sino lo que está pasando –corresponde a una información difundida por la CNN–. Nuestro ex Presidente Dr. Julio María Sanguinetti habría firmado el apoyo a Juan Guaidó 7 (siete) días antes de que este se juramentara como presidente de Venezuela: «El malevaje extrañao te mira sin comprender, no sos el mismo que ayer…».

Si, alguien me podría decir: «te extraña esta forma de proceder». En eso sigue siendo el mismo «malevo» que se jactaba de no perder ninguna huelga obrera que involucrara a su gobierno, o mejor dicho no abrir ningún camino sindical para las reivindicaciones de los trabajadores. Como quien dice «batllismo» pero no el de don Pepe.

«Malevaje» revela una crisis, personal circunscripta a un individuo, nos sería muy difícil determinar a partir de esto otras coordenadas de la sociedad aunque si trate de explicarlo en su época.

Y que tentado estoy en hacer con la realidad actual, cuadros similares accesibles a todos los niveles del hacer político. Es un derrumbe generalizado de paradigmas, el capitalismo es cruel en su crisis.

Los burguesitos –los hay para todos los gustos– se atan a las ideas del capitalismo, pero les es imposible explicar la conducta económica actual de EE.UU. o entender China, a la que si se cuidan no hacer objeto de sus ataques ideológicos, vaya que eso perjudique su comercio, porque al que le va bien le va bien, no importa lo que piensa o las utopías que defienda.

Tal vez por eso de vez en cuando escucho a Gardel cantando «Aquaforte» y quedo una vez más frustrado porque el tango termina mal: el tipo con ganas de llorar ante la injusticia, con ni el menor atisbo de rebeldía llamando a organizar la resistencia social o poniéndose como hoy está de moda en Europa, un «chaleco amarillo» al menos.

Ahora no me lo nieguen: cuantos malevos vemos hoy en la vuelta con conductas que ya no tienen explicación. El abanico es amplísimo. Como nos encantaría crucificarlos para justificar nuestras propias conductas, cuando lo que se necesita es abrir la capacidad de razonar y tener en el análisis todos los complejos elementos que nos presenta el mundo actual y que en un muy corto plazo van a generalizar la puesta a prueba de nuestra capacidad para elaborar salidas.

La inmensa mayoría de los «malevos» en su posición actual no arrastran a nadie. La sociedad es dura cuando de analizar continuidad en las conductas se trata. Es más, esto es lo más fácil, sencillo. Lo otro, el analizar con un criterio y un método lo que está sucediendo nos parece en la mayoría de los casos inaccesible, aunque existan experiencias y métodos que en su momento sí lo hicieron y vaya si dejaron una senda trazada y un bagaje enorme de conocimientos que la humanidad no tenemos dudas va a retomar para abrir el camino a un modo de producción superior al que hoy predomina y necesita morir en paz.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de Febrero de 2019.


Nota:

1El adjetivo malevo se utiliza de distintas maneras en varios países sudamericanos. En Argentina, el término se emplea para aludir a un individuo peleador o bravucón. El uso de esta calificación era más habitual en la antigüedad, cuando se atribuía dicha actitud o conducta a quienes residían en los arrabales de Buenos Aires.