La guerra…

La guerra

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Ya la realidad actual de la guerra es una tragedia, que amenaza extenderse con consecuencias terribles para la humanidad toda.

Se han quedado cortos los expresivos versos interpretados por León Gieco:

«Sólo le pido a dios
Que la guerra no me sea indiferente,
Es un monstruo grande y pisa fuerte…».

Los expertos en el tema nos explican una multiplicidad de razones para que hoy los enfrentamientos parezcan no tener solución de continuidad.

Nosotros somos tercos y a la vez imbuidos de una filosofía humanista que bajo ninguna circunstancia queremos abandonar. La guerra es la forma más criminal del hacer político. Y el hacer político tiene su razón de ser en la economía.

Hoy los presupuestos de las naciones desarrolladas encuentran un trágico equilibrio circunstancial en la industria de guerra. Ahora ni el más recalcitrante conservador de los economistas del capitalismo piensa que esto se pueda constituir en una salida viable, y a lo sumo esperan un milagro que en economía no existe, ni aún sobre los escombros de la guerra. Además parten de una análisis de la segunda guerra mundial en el que esconden los verdaderos motivos y el verdadero resultado: el pasaje de los gobiernos de Estado, al gobierno en pugna de los conglomerados empresariales multinacionales, que hoy lo ejercen y someten. El pasaje del avance de una costosa construcción democrática, a la dictadura abierta de la burguesía ejercida desde estos instrumentos económicos que hoy gobiernan el mundo, donde dirimen su interés en pugnas alejados del interés general de la gente.

Donde sólo el fascismo está convencido de su utilidad, pero donde la inercia de todos los otros sectores se transforma en una inanición criminal.

Cuando la segunda guerra mundial Stalin temía más una reacción en contra suya de los generales del ejército rojo que a la propia reacción asesina de Hitler. Pero en última instancia no había los instrumentos políticos capaces de cambiar esa realidad, y la esperanza era que los nazis no se animaran a lanzarse contra la Unión Soviética. Seguramente no era lo que pensaba el Mariscal Gueorgui Zhúkov, que reaccionó organizando la heroica respuesta rusa al nazismo, apoyado en la tradición revolucionaria del ejército rojo y de los generales que en un número muy importante pagaban con la cárcel, y condenas de muerte, la persecución enfermiza hacia ellos de Stalin.

Hoy la paz imprescindible para el desarrollo de la humanidad sólo es posible dando muerte a la predominancia del modo de producción capitalista, que supone medidas para que el capital acumulado sin rentabilidad pueda ser utilizado en beneficio de la humanidad toda. Así de sencillo.

¿Ahora cómo explicamos esto?: el capitalismo en esa falta de rentabilidad que lo hace promover las peores lacras de la sociedad va creando una burbuja de capitales ociosos que amenazan con extender aún más la guerra y el uso de armas nucleares, en un combo terrible y sin ninguna solución de progreso posible.

¿Es posible otro camino? Si es posible, si esos capitales fueran dispuestos para realizar las obras que hoy la humanidad necesita pero que al modo de producción capitalista no le resultan rentables.

No estamos hablando de disponer de capitales para el desarrollo burocrático de los Estados a través de un capitalismo de Estados, estamos hablando de establecer en forma universal de un sistema impositivo basado en la circulación del dinero y en la aplicación universal de planes de desarrollo a través de las formas de producción más eficientes sin descartar ninguna, que atiendan, la salud, la educación, la vivienda, sacando de la marginalidad a millones de seres humanos e incorporándoles a un aparato productivo en desarrollo, nadie deberá vivir sin trabajar o a lo sumo dedicando el tiempo en el aprendizaje para ello.

Para esto es que necesitamos una medida única y universal monetaria para la economía, así como existe el metro, el kilo, el litro…

Y por supuesto que en esta tarea hay que incorporar todo el desarrollo intelectual que la humanidad ha acumulado, llevando al plano de la planificación estratégica de todo esto, todos los antecedentes democráticos que se han ido conquistando.

¿Es esto posible, o es solo un sueño irrealizable?, nosotros creemos basados en las mejores tradiciones que sí, que es posible, para lo cual es necesario poner manos a la obra, cuya tarea fundamental es la voluntad política que lo lleve adelante. No puede haber hoy ninguna organización social, política, religiosa que omita expresarse sobre esto, y a partir de allí todo es válido en propuestas que auguren un desarrollo del aparato productivo.

Ya no son más posibles planes nacionales, regionales e incluso continentales solamente, si estos no están supeditados a un interés humano universal. No ignoramos la existencia de políticas económicas nacionales e incluso continentales por parte de intereses particulares de sectores, en proyectos que no tienen posibilidades reales de desarrollo en el espacio en pugna en que actúan los conglomerados empresariales multinacionales que gobiernan realmente el mundo.

En el Uruguay los ejemplos son tremendos, y no sólo producto de una forma de hacer política que al país le viene haciendo daño desde hace mucho tiempo (desde que el batllismo desaparecido su creador perdió su rumbo, como certeramente lo analizaba el Dr. Carlos Quijano desde los editoriales económicos de «Marcha»), y porque además las propias multinacionales las conducen al fracaso. Usan y luego tiran aunque se trate de gobiernos y de realidades sociales que abarcan a millones de seres humanos. Es parte también de lo que analizamos, es la lógica que conduce a extender la guerra.

El espacio para desarrollar en avance la política económica que hoy necesitamos es el planeta todo, y necesariamente se van a solapar dos modos de producción uno ayudado a morir y otro ayudado a nacer.

Esto de ninguna manera significa borrar las nacionalidades –incluso, entre otras, las creencias religiosas–, por el contrario supone poner éstas al servicio del bien común, cambiando radicalmente lo que hoy se hace de ponerlas unos contra otras en beneficio de las políticas de la guerra.

Allá por 1848, Marx y Engels cerraban su magistral Manifiesto del Partido Comunista con la frase: «¡Proletarios de todos los Países, uníos!».

Sería terrible para la especie humana si hoy, 170 años después, no diéramos respuesta a este llamado en el que hoy se parte de la necesidad no ya de programas nacionales sino de un programa universal que ponga en manos de la gente el destino democrático de la humanidad.

Por supuesto, que debo pensar que muchos de mis lectores no aceptan el programa y el camino que propongo para estas ideas, lo mínimo que pido es que se debatan y que si estoy equivocado lo demuestren y propongan para el bien de todos un camino mejor.

Mejorar individualmente al ser humano, siempre es una tarea loable y es en definitiva una finalidad social, insuficiente si de mejorar la sociedad se trata, pues ésta requiere en su crisis de desarrollo, de medidas asumidas universalmente, giro en la gobernanza mundial con dos herramientas centrales: la moneda y los impuestos, lo que llamamos la tarea de ayudar a morir en paz a la predominancia del modo de producción capitalista, conquistar la democracia en las relaciones económicas del mundo.

Si por el contrario pensamos en primero cambiar al ser humano para cambiar luego a la sociedad, podemos llegar a la conclusión de que la guerra es inevitable. Ahora debemos admitir que la tarea insoslayable de construir la voluntad política del cambio ya es un avance en la transformación de cada uno de nosotros. Nuestra tarea es la de mostrar que esos objetivos son alcanzables, es más que es imperioso alcanzarlos.

Cuando se crearon las Naciones Unidas, el mundo pensó sanamente que era un instrumento a desarrollar, y con ese destino se crearon organismos de un enorme valor colectivo, pero pronto se comprobó el divorcio entre construcciones políticas, culturales, sociales… de interés general humanitario y un curso económico divorciado de esas intenciones. Hoy se trata de revertir esa situación, para lo cual es necesario un programa por medio del cual la sociedad pase a tener el control democrático de la economía.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de abril de 2018.

Vale, es bueno, recordar.

Vale, es bueno, recordar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

José Mujica y Tabaré Vázquez.Cuando se proyectan los presupuestos para salud, para la enseñanza, para la seguridad social, para la vivienda, para el cuidado del medio ambiente… en cada uno de los Estados en los que se divide el planeta, se percibe en perspectiva la magnitud de la crisis que vive la humanidad.

Estamos hablando de un mundo cuya economía tomada globalmente sigue creciendo y fracturándose en lo social, particularmente por el crecimiento del nuevo centro que para su desarrollo han tomado los conglomerados empresariales multinacionales sin apartarse un ápice de sus disputas por la tasa de ganancia (nos referimos a China). No podrían hacerlo, es su esencia, lo que Marx llamaba la realización de la plusvalía.

Pero el avance ideológico, el necesario debate para resolverla está estancado, o al menos no afloran las posibles salidas. Es bueno entonces recordar lo que escribíamos en setiembre del 2005, a pocos meses en el Uruguay del primer gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, cuando uno de sus ministros, manifestaba su intención de renunciar:

¿El Pepe se va?

De Mujica a Grompone ¿cuántas leguas quedarán?

Nadie puede poner en duda la capacidad de Búsqueda y en particular de Danilo Arbilla (ex dirigente bancario –rimenber Lista 55) en poner los centros de por donde pasa el acontecer político, y con ello dar su mensaje ideológico. Así ocurrió en dictadura, así ocurre ahora en democracia.

Las notas tanto al Ministro José Mujica como al Ing. Juan Grompone, no vinculadas periodísticamente entre sí, tienen mucho que ver con lo que hoy está pasando en el país.

Dice Mujica: Ganó una concepción ideológica. Me está ganando Harvard, que es tan dogmática como Moscú. Más que Astori es el astorismo. Acá hay dogmatismo de derecha y dogmatismo de izquierda, hay dogmatismo en los dos lados.

¿Y en que ganó Harvard?, ¿en la propiedad de la tierra?, ¿en imponer las recetas de los organismos financieros internacionales?, Harvard ganó en el libre ingreso de mercaderías, incluso en el ingreso de productos competitivos con los nuestros o los de nuestra región. Esta es la batalla perdida por el Ministro que nos puede dejar sin su concurso.

Lo que nos tendría que explicar el Ministro es si esta batalla está emparentada con la otra, la de la propiedad de la tierra, la de la organización de toda la producción, porque el Uruguay tiene un millón de pobres, una dependencia cada vez mayor con el mercado mundial.

Nosotros estamos con el Ministro Mujica, en esta batalla, pero siempre y cuando nos lleve a la otra batalla, a la de la organización de la economía en beneficio de la gente, porque lo que él llama astorismo es el navegar con las coordenadas que hoy mandan en el mundo, con la prolijidad de un gobierno progresista sí, pero con coordenadas contradictorias con nuestros sueños.

Los ministros Astori y Mujica son necesarios en el gobierno, en tanto no podamos incidir en el cambio de esa realidad, pero alguien tiene que decir que otro mundo es posible. Y eso es lo que no se está haciendo. Con el agravante de que los cambios por los que se brega toda la vida solo son posibles en los momentos más cruciales de las crisis, y ello requiere una apertura de cabeza que hoy existe muy limitadamente.

El gobierno camina a pasos acelerados a una diferenciación social cada vez más pronunciada, ese es el resultado de las recetas que hoy increíblemente también intranquilizan a Harvard, el plan de emergencia social, necesario e insuficiente no remedia esta tendencia de la economía, es una tendencia empresarial que predomina inexorablemente en el mundo.

Empresas con cargos gerenciales muy bien remunerados y una masa inestable de asalariados cuanto más tercerizados e informales mejor para esta política. Esto no quiere decir que también a nivel gerencial no se tercerice (las asesorías famosas), Mujica da la batalla con un sector muy importante y muy golpeado, pero muy pequeño en su tamaño económico frente a la realidad empresarial actual.

Por otro lado Grompone confronta con el planteo del Cr. Enrique Iglesias que ató el crecimiento económico de Uruguay a la posibilidad de que aproveche sus recursos naturales, ante las enormes posibilidades que genera el mercado asiático. Dijo Iglesias, que el país tiene una especial dotación de recursos naturales sobre todo aquellos que provienen de la base agraria. Grompone por el contrario llamó el dilema básico para el futuro uruguayo: la agropecuaria o la tecnología.

El Ministro Mujica habla a nombre de su gente que tiene que perdurar en una realidad económica adversa, más allá de las previsiones hechas a medida de las grandilocuentes conferencias internacionales del Cr. Enrique Iglesias. El ministro siente a la gente que va quedando a la vera del camino.

Grompone habla en nombre de los jóvenes que quieren abrirse paso, y augura un mundo tecnológico irrebatible desde el punto de vista pragmático de lo que está sucediendo hoy en el mundo. Pero es un terreno para pocos que se destaquen y sean reconocidos por las multinacionales o los contratistas de las multinacionales, es un mundo para pocos, para los pocos que puedan acceder a la accesocracia.

El tema es que necesitamos de Mujica, de Astori, de Iglesias y de Grompone entre otros, para romper el círculo vicioso a donde nos conduce el capitalismo actual. Y la realidad es tan cruda que no admite bolazos.

Mujica sabe que no puede delinearse en el país una política distinta a la diseñada por Astori y su equipo, más allá de errores de concepto en aspectos si se quiere menores aun cuando en su momento puedan tener graves consecuencias como por ejemplo la política con la Dirección General Impositiva, donde se privilegió la remuneración elitista por sobre la necesidad de instrumentos de la sociedad como la bancarización.

Pero frente a ello se nos podrá decir que no era correcto crear otro frente en las negociaciones con el Fondo.

Nosotros pensamos por el contrario que hay que ir preparando las condiciones políticas para dirigir los dardos hacia el conjunto de la política económica universal.

Fracasos como los del Mercosur eran totalmente previsibles en la medida que los organismos internacionales presionan de mil maneras para que no se produzcan avances como el de la comunidad económica europea. Y hablar de Mercosur sin un sistema impositivo común y una moneda común es no hablar.

Pero tal vez lo más grave es que unos y otros piensan en un sistema capitalista sin grandes convulsiones, y nosotros por el contrario vaticinamos una crisis superior a la 1929, y para la cual hay que preparar medidas de transición.

Aterra la pasividad del gobierno y de las fuerzas políticas ante el derrumbe monetario, y que no salgan de las expresiones de atraso cambiario o su reverso la inflación en dólares. Yo no les pido que se acuerden de Marx, sería demasiado pero por lo menos que alguien se preocupe por las opiniones de Keynes al finalizar la segunda guerra mundial de que era necesaria una única moneda universal.

Es muy posible que una vez desatada la crisis, el tema este en debate.

Para hacer lo que plantea Mujica, o para hacer lo que plantea Grompone, los reparos de Astori necesariamente van a ser los recursos. Y los recursos provienen de los impuestos, en una realidad de un millón de pobres y del 40% de informalismo. ¿Pero es que Uruguay puede cambiar su sistema impositivo, sin que el tema este debatido en el centro mismo del sistema económico mundial?. Jeremy Rifkin dice que el capitalismo es cada vez más un juego para pocos, Stiglitz analiza como las capas superiores del capitalismo, sus cuerpos gerenciales se van comiendo a las capas inferiores, pero todos son contestes en que es necesario un cambio.

Jueves, 28 de setiembre de 2005.

Mi comentario.

Jorge Aniceto Molinari.Han transcurrido 12 años, y más allá de los ajustes y desajustes que impone el tiempo, hoy podríamos escribir prácticamente lo mismo, salvo que hemos pasado por la Presidencia de José Mujica y de su discurso en la ONU, que como en el film de Marcelo Mastroiani: de eso no se habla.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Sábado, 25 de noviembre de 2017.

Paraísos fiscales y entidades offshore: reino de la impunidad.

Paraísos fiscales y entidades offshore: reino de la impunidad.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Jornada. Miércoles, 6 de noviembre de 2017. Editorial. Tomado de Other News. Luego, nuestro comentario:

Paraíso fiscal. Fuente: Diario El Popular.La revelación de más de 13 millones de documentos sobre la actuación de la operadora de servicios offshore Appleby, con oficinas en Bermudas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Guernsey, la Isla de Man, Jersey, Mauricio y las Seychelles, pone al descubierto un vasto listado de políticos encumbrados, magnates, figuras del espectáculo, del deporte, así como grandes empresas de diversos países –México, entre ellos– que recurren, en forma esporádica o regular, a la opacidad que dan los llamados paraísos fiscales para efectuar operaciones de compraventa, triangular recursos y fundar o liquidar corporaciones al cubierto de la fiscalización gubernamental y de la mirada pública.

Aunque la filtración, divulgada ayer por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, no permite concluir la comisión de delitos por parte de los involucrados en tales operaciones, aunque sí deja ver la determinación de importantes actores de la política y los negocios de mantener en secreto buena parte de sus movimientos financieros. Asimismo, hace evidente que una parte fundamental de transacciones determinantes para la economía mundial transita por los albañales offshore, y que lo anterior es visto como asunto rutinario y normal por los numerosos usuarios de paraísos fiscales. En la lista de clientes de Appleby figuran las firmas Nike, Apple, Uber, América Móvil, Femsa, Grupo Modelo, Cemex, Walmart de México, e incluso empresas públicas como Petróleos Mexicanos. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos; la reina Isabel II; el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, así como el yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner. Además, potentados como George Soros, Carlos Slim y Alberto Baillères González; los políticos priístas Ernesto Gil Elorduy y Joaquín Gamboa Pascoe (fallecido el año pasado), y cantantes como Bono y Madonna.

Es probable que las revelaciones comentadas aporten elementos para emprender, en algunos casos, investigaciones judiciales contra las personas físicas y morales referidas; en otros se llegará a la conclusión de que las operaciones realizadas en los paraísos fiscales se hicieron con apego a las leyes. Aún así, hay una desalentadora inmoralidad en el hecho de que cifras astronómicas de dinero se muevan en el mundo, en forma regular y cotidiana, por circuitos financieros opacos que facilitan el lavado de dinero, la defraudación fiscal, el ocultamiento de saqueos al erario y las utilidades ilícitas.

Es inadmisible y exasperante, además, constatar que el sistema offshore es un instrumento que sólo está al alcance de un puñado de magnates, poderosos de la política y personalidades con influencias y dinero, en tanto que la gran mayoría de los ciudadanos no dispone más que de instituciones bancarias que no se caracterizan por sus buenas prácticas ni por otorgar a sus clientes rendimientos mínimamente justos.

Resulta igualmente desolador el cinismo estructural de los sistemas financieros internacionales, interconectados con ámbitos opacos, de los gobiernos, que no ponen límites ni mecanismos de supervisión a sus causantes que operan en paraísos fiscales, y de los organismos internacionales, que por una parte pregonan la necesidad de combatir el lavado de dinero y por la otra toleran la existencia de zonas oscuras, como las referidas.

Cabe preguntarse cuántas revelaciones más deben hacerse –no hay que olvidar: al caso Appleby lo anteceden los Panama Papers y el escándalo Odebrecht– para que se llegue a la conclusión, en aras de la transparencia y aun el decoro, de que el sistema offshore debe ser suprimido de la economía mundial.

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Hemos resaltado por nuestra parte la frase final pues no se trata solo y fundamentalmente de la transparencia y el decoro. Es el trabajo –el nivel ocupacional– en el mundo y el peligro real de la profundización aún más de la guerra.

¿Qué país no tiene hoy organizada su actividad económica, el trabajo de su gente, sobre la existencia de este fenómeno que actuando sobre el global de la economía como se denuncia, hace insostenible el equilibrio del aparato productivo?: se convive con ello, y son muy pocos los que se preparan para un cambio que a esta altura de los acontecimientos se hace imprescindible para caminar con certezas hacia un mundo mejor.

Hoy el control nacional de los capitales por mínimo que sea –no hablemos ya de impuestos–, supone el no ingreso de ellos a la zona que los imponga, y eso determina que el trabajo quede supeditado en su mayor parte a lo que pueda hacer el Estado. Los límites para esta posibilidad de organizar el trabajo –de dar trabajo– son cada vez más estrechos, prácticamente inexistentes, por las características que determinan la necesidad de mayor espacio económico, donde cualquier emprendimiento empresarial, particularmente los de índole cooperativo deben encajar dentro de él para ser rentables o estar sometido a los aparatos burocráticos estatales, que ahora entran en una crisis cada vez más pronunciada y en la que también arrastran al funcionamiento de la democracia misma.

¿Qué posibilidad hay de ponerle un cascabel al gato? Existen dos instrumentos para generar una transición de la economía sin transparencia y sin decoro, a una que comience a tenerlo: imponer la unidad monetaria universal, y un sistema impositivo también único y ecuménico basado sobre la circulación del dinero, donde ningún documento que signifique mover dinero debería ser válido si no está debidamente registrado donde la sociedad democráticamente lo determine.

La emisión actual aparentemente descontrolada de las principales monedas existentes en el mundo, es estrictamente controlada por los comandos de los complejos empresariales multinacionales, y sometida a un número enorme de proyecciones y de especulaciones, de la que participan los generadores de los propios paraísos fiscales, en un espacio absolutamente demencial, en que se juega el destino de la humanidad, por la intensificación de la guerra y de su industria, y sin ninguna posibilidad de cambio en la persistencia de la predominancia de este modo de producción. Para el común la gente, las cotizaciones de las monedas son un juego incomprensible, que en las condiciones actuales siempre amenazan su nivel de vida, también la economía de los empresarios independientes y se hace en última instancia en beneficio de la subsistencia de burocracias estatales, especuladores cambiarios y de organismos financieros multinacionales.

Hoy, 7 de noviembre de 2017, por ejemplo, a 100 años de la revolución rusa, el mundo podría tomar la determinación de que a partir de la fecha, ninguna transacción será válida si no está debidamente registrada, por supuesto que puede tomarse cualquier otra fecha pero cuando antes se la determine mejor. Sabemos que es una tarea que requiere reunir a lo mejor de la humanidad en todos los campos del saber humano, particularmente en el jurídico y en el económico. Su realización con los medios técnicos actuales puede hacerse de inmediato.

¿Qué necesitamos para que esto suceda?: voluntad política. Entonces manos a la obra, porque partido, sindicato, iglesia, etc. etc. que no se pronuncie sobre esto debe responsabilizarse por el daño que provoca la demora de no hacerlo.

Mujica lo planteó en la ONU (setiembre del 2013), pero luego solo ha habido silencio; es necesario retomar el planteo y de las insinuaciones pasar a las propuestas concretas.

Insisto no es sólo la transparencia y el decoro; es el trabajo de la gente y el porvenir de la humanidad que debe pasar de la demencia económica (que implican también otras demencias) a la planificación consciente y democrática.

Días pasados en una nota que tiene mucho que ver con esto, en otro plano, el de la salud decíamos: Hoy existen condiciones materiales como para llevar digitalmente las historias clínicas de todos los que habitamos el planeta tierra, pero además por si esto fuera poco, los avances que se han desarrollado en materia de detectar la posibilidad de afecciones para cada ser humano y el tamaño de su costo en relación con el conjunto de la economía no deja de asombrarnos. Ya no son necesarios exámenes que por su erogación eran patrimonio de un sector privilegiado de la sociedad, y sin los cuales le era imposible a los médicos diagnosticar correctamente. Nos atrevemos a decir que la inmensa mayoría de los costosísimos exámenes en corto plazo serán cosa del pasado1.

Es el contraste entre el avance tecnológico y las miserias a las que el capitalismo somete a millones y millones de seres humanos.

En el 2001, se convocó al primer Foro Social Mundial, en Porto Alegre (Brasil). Fue una experiencia formidable, pero a la vez frustrante, porque no encontró una identidad programática fruto de la influencia aún de las tendencias que pretendían confrontar un modelo alternativo al capitalismo, cuando de lo que se trata es de ponerse de acuerdo universalmente en qué medidas de transición son necesarias para dar muerte en paz a la predominancia de este modo de producción; tal vez ahora ya estemos en condiciones de hacerlo, reuniendo a los que políticamente estén dispuestos a encarar la obra.

El mundo que con optimismo estamos en condiciones de planificar se apoya en lo que la humanidad ha construido, sus posibilidades son inmensas y los peligros también. Es la alegría de disfrutar la vida sin temor a la muerte. La sociedad del pan y de las rosas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Martes, 7 de noviembre de 2017.


Nota:

1Ver en el archivo de columnas de UYpress: «La salud de la gente».

Los 100 años de la revolución rusa.

Los 100 años de la revolución rusa.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lenin y Trotsky en un míting.Podríamos aseverar que la historia del capitalismo es también la historia de sus crisis, así como la historia de los pueblos es la historia de sus revoluciones.

Así como el nacer, el crecer y el perecer, no es solo un atributo de nosotros los seres vivos, sino también de los modos de producción que se han ido sucediendo y solapando en el crecimiento de la organización social.

Como la lucha de clases como característica de las sociedades humanas, también dilatada en los tiempos, tiene esa misma dinámica, con la predominancia sucesiva de distintos modos de producción, no teniendo ninguno en particular pasaporte a la eternidad, –como han pretendido afirmarlo para el capitalismo algunos politólogos o sociólogos o economistas trasnochados –y las crisis cada vez más profundas y en el caso actual ya irreversible para la permanencia de la actual predominancia del modo de producción.

De todos modos el nacimiento de la lucha de clases, que una corriente de pensamiento adjudica a la condición humana, para nosotros es un hecho no demostrado y que seguramente cuando la humanidad comience a construir el socialismo tendrá otros elementos que le permitirán profundizar en ese conocimiento. Hasta ahora en los análisis que distintas corrientes de pensamiento han realizado, la más precisa que me sigue convenciendo, es la que Marx y Engels realizaron en su momento, de que el trabajo y su forma de incorporarse a la sociedad a través de un modo de producción en concreto determinan las formas sociales en que la sociedad se realiza1, que junto con la afirmación de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar todas sus posibilidades, parecen ser conceptos no asimilados por los autoproclamados «marxistas» y que en sus análisis se pasan al voluntarismo que ignora las condicionantes sociales reales, con afirmaciones que niegan el marxismo como la de que socialismo es propiedad estatizada.

La revolución rusa precisamente no fue una expresión voluntarista del pueblo ruso, fue si la respuesta a una terrible crisis social que se aceleró y desencadenó con el estallido de la primera guerra mundial. Para esa crisis la respuesta más profunda en el desarrollo de un programa para poder superarla estuvo en manos de un partido organizado bajo la conducción de Lenin, y que además supo conjuntar el esfuerzo de algunos líderes que ni siquiera habían integrado sus filas en los años previos a la revolución; tal vez el caso más notorio y paradigmático, por su participación formidable en el proceso, fue el de León Trotsky, porque además desde los comienzos del siglo 20 nunca estuvo ajeno al debate ideológico formidable y profundo en el que Lenin conduzco la formación de su partido y marcó su influencia indiscutible en la sociedad rusa y en la izquierda universal de esos años. Qué diferencia con la realidad actual, en la que prácticamente el debate ideológico está paralizado.

De aquí surge un juicio de Lenin, que nuestras izquierdas actuales han venido desconociendo, –así les está yendo–, de que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria.

El Partido que llevó al triunfo a la revolución rusa tenía internalizado el pensamiento de Marx y de Engels, como bagaje fundamental en su construcción ideológica, al que Lenin en particular y sin duda con el mayor destaque fue incorporando conceptos y desarrollos que hoy son claramente los que necesitamos utilizar, así como elaborar en el mismo sentido, para superar esta etapa de la historia. Salvo que alguien pueda demostrar lo contrario, y bienvenido sea al mundo de la ciencia y de la comunicación que hoy florece de mil maneras, pero limitada notoriamente en el plano ideológico.

Lenin en 1916 (un año antes de la revolución) escribe «El imperialismo etapa superior del capitalismo» en que ya señalaba el pasaje del gobierno económico de la humanidad de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales, que es lo que hoy vemos claramente y que fue lo que se estimuló con el nacimiento del neoliberalismo en Mont Pellerin al finalizar la segunda guerra mundial.

Mucho tiene que ver este texto con lo que fue luego el desarrollo de la NEP (Nueva Economía Política), con la que Lenin armaba la compresión ideológica del periodo que estaban atravesando. Vale la pena remitirse a una enorme cantidad de textos sobre estos temas, que fueron salvaguardados y atravesaron indemnes, –gracias a los intelectuales rusos–, el periodo del stalinismo.

Sin embargo en determinado momento las corrientes estatistas fueron en la burocracia del nuevo Estado más potentes que las ideas de Lenin y éstas fueron derrotadas, para su aplicación en concreto. Lenin fue derrotado en 1924, no en 1992 cuando se desintegró la Unión Soviética. Hasta el propio Nicolás Bujarin que dio sustento a la teoría del socialismo en un solo país, y a nuestro criterio el verdadero autor de «Cuestiones del leninismo» que firmó Stalin, también fue asesinado. Bujarin aún en el error, sus ideas combatidas, fueron respetadas por Lenin, así como las del comunismo de guerra en su momento impulsadas por Trotsky, que merecieron de parte de Lenin un prolijo y minucioso análisis para refutarlas; todos estos escritos tienen hoy un inmenso valor ideológico en la medida que la izquierda no ha superado su concepción estatista; forman parte de los 55 tomos en castellano de las obras completas.

El Partido de Lenin aplicaba el centralismo democrático en su organización administrativa, pero no en el debate ideológico, las ideas no tenían un orden para ser debatidas, ni resoluciones que encorsetaran su desarrollo. Lenin no sometía ni se sometía a una forma de jerarquía administrativa en la organización del debate ideológico. Era absurdo esperar a que una idea fuera «autorizada» para ser difundida, era libre, como nunca lo había sido en ningún Partido de la historia. Su jerarquía devenía de instancias en las que la elaboración de las mismas estaba en la masa, por eso no tenían nada que ocultar a no ser el aspecto organizativo concreto, que daba coherencia a la organización para actuar en el seno de la sociedad, lo que se trasuntaba claramente en los Congresos, en los activos, en todas las acciones que involucraban el hacer de los revolucionarios. No se actuaba por disciplina, se actuaba por convicción ideológica.

Así como Cristo, y el cristianismo en sus orígenes, derrotado legó a la humanidad conceptos que ésta incorporó; a pesar de las múltiples iglesias que hoy se proclaman cristianas, es un formidable ejemplo, para analizar cómo nacen ideas contra la explotación humana, son derrotadas y a la vez asimiladas por el conjunto de la sociedad; no es el único ejemplo pero si el que nos llega con más fuerza por los orígenes de nuestra cultura.

Hoy está pendiente, y la crisis lo hace aún más perentorio, el pensamiento de los maestros mostrando el origen y el curso del modo de producción predominante así como de ideas para poder entrar en una etapa de transición que lo supere.

Esto hace que no se conmemoren aquellos acontecimientos con el destaque que merecen y que la humanidad, superada esta crisis, seguramente va a reconocer.

La revolución rusa, como la Comuna de París, la revolución francesa, entre otras, hicieron un enorme aporte a la historia humana, pero su reconocimiento pleno vendrá cuando la humanidad supere la prueba actual en la que no compiten modelos de Estados como reivindican los stalinistas y neostalinistas, sino la necesidad de la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista, para iniciar una transición que permita a la humanidad hacerse dueña de su economía, manejar ella con los instrumentos de la democracia su aparato productivo en su beneficio.

Han transcurrido ya prácticamente 100 años, el capitalismo ha recorrido el camino de expansión en todo el planeta que Marx, Engels y Lenin previeron, las tareas de transición que de alguna manera marcó este proceso de revoluciones debe ser retomado, por un programa que es la continuidad de aquellos que abrieron una esperanza de progreso para el conjunto de la humanidad. En lo personal desde la modestia de nuestros conocimientos, y fieles a un estilo de militancia, tenemos propuestas para hacer que hoy tienen que ver primero con la paz y luego con el manejo social de dos herramientas fundamentales: la moneda y los impuestos. Podría decir: «dame un punto de apoyo y moveré el mundo».

Los problemas al ser abarcativos de todo el planeta, aparecen como más graves, la destrucción que puede originar el uso de armas nucleares puede ser terrible, pero aún así la forma que ha tomado la explotación capitalista origina tragedias como las que provoca el calentamiento global, o la tendencia de cada uno de arreglarse por su lado como parece ser el mensaje del referéndum catalán, negando lo que nos decía una bella canción española de que no hay salvación sino es con todos2.

Como comunistas, que hemos tratado de hacer nuestras las ideas de los maestros, estos 100 años de la revolución de octubre (de acuerdo al calendario ruso vigente en 1917), seguramente no tendrán el reconocimiento que de parte de la humanidad merecen, pero es nuestra tarea reivindicar ese pensamiento en la medida que incorporado al conocimiento humano no ha sido superado y por lo tanto sigue siendo una guía insustituible para dar la batalla por el triunfo de la construcción de la humanidad socialista.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de setiembre de 2017.


Notas:

1«El papel del trabajo en la transformación…» de Federico Engels.

2La administración del sitio web del Centro de Estudios Joan Bardina se limita a reproducir y traducir este artículo, en función al derecho que tiene su autor a la libertad de expresión y a la necesidad de que este artículo desvele el debate sobre las ideas y propuestas que transmite, pero sin que por ello comparta el mismo juicio sobre su contenido.

Atraso cambiario.

Atraso cambiario.

Trataremos de opinar, corriendo el riesgo de ser censurados (no me refiero a esta columna donde tenemos libertad para hacerlo), sino a una tendencia general en la sociedad –que empecinadamente tratamos de quebrar– de no ir al análisis a fondo de los problemas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Símbolos de la libra esterlina, dólar estadounidense y euro.Qué nos hace añorar algo que no vivimos (como dice alguna canción, que no hay dolor mayor que añorar lo no vivido), donde nos dicen que en los viejos cafés montevideanos –en los inicios del siglo 20– había tertulias donde el debate era permanente, y no había temas vedados.

Hoy cada uno de nosotros decimos lo nuestro y basta, cuando lo necesario y más en un periodo de crisis profunda generalizada en la sociedad humana, es profundizar en los conceptos, debatir y buscar empecinadamente salidas a situaciones que hacen cada vez más pronunciada la fractura social, que afecta no sólo a un sector de ella, que lleva la peor parte, sino al conjunto del convivir humano que aunque haya gente que trata de disimularlo, afecta inexorablemente a todos, y particularmente a la psiquis humana. Uruguay es un país de algo más de 3 millones de habitantes y casi 11.000 presos. Resultante de algún modo del deterioro empresarial del trabajo y de la cultura del trabajo. Apenas un bosquejo, en un índice, del deterioro de la sociedad global en todos los aspectos de la vida, y que el mundo ya conoció, pero a un nivel menor al actual, en el proceso previo a la segunda guerra mundial o antes en los años previos a la primera guerra mundial.

Hemos afirmado que en esta fase del desarrollo de una crisis irreversible del capitalismo, los dos puntos fundamentales para asumir la tarea de ayudar a la predominancia del capitalismo a morir en paz, son la moneda y los impuestos. Somos de los que pensamos que cada modo de producción cumple su ciclo histórico y luego comienza a perder su predominancia, a ser cuestionada y con el correr de los años a desaparecer, como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores.

Son los dos puntos insinuados como centrales por Mujica en la ONU en setiembre del 2013. Por supuesto que no desconocemos que a la casi totalidad de los «analistas», el manejo de estas herramientas –dándole importancia– las consideran irrelevantes para transformar una realidad que de acuerdo a la educación que han recibido sólo piensan que se transforma en la confrontación de sistemas –dura herencia del stalinismo y de la derrota de Lenin en 1924–.

Hoy se vuelve a hablar de «atraso cambiario» que es la forma de definir por parte de un sector de la economía, de una solicitud de subsidio encubierto, bajo la forma de devaluación monetaria, que carga sobre el conjunto de los sectores desprotegidos de la sociedad que no tienen forma de cotizar su trabajo en la misma moneda que se cotizan las exportaciones.

Para las inversiones que tienen su origen en los capitales multinacionales, que no tienen patria ni fronteras, la moneda es una noticia para regular sus inversiones, pero su interés va directamente a las cargas impositivas nacionales, y ni siquiera a los salarios, pues sus cargos mejor remunerados ya pertenecen a un sector que manejan las empresas que se encargan de los asesoramientos y asumen las tareas más importantes. Los salarios son una carga que la tecnología se encarga permanentemente de relativizar. A ellos no los afecta el llamado costo del Estado, que es una variante de lo que nos gusta llamar costo de la Democracia, tienen además Estados para elegir. Esa grosera contradicción entre el costo del Estado y el costo de la Democracia, seguramente será motivo de próximas notas.

El problema es entonces para los empresarios nacionales, las medianas y pequeñas empresas que viven las vicisitudes del mercado y de la propia vida de su gente. Alguno de sus voceros calificados entonces nos explica lo que para él es «el atraso cambiario», que se resume en una frase: –trabajo bien, pero no puedo competir y necesito ayuda, corro el riesgo de ser inviable– y lo grave es que se lo piden a un presupuesto general de la nación basado en un 60% a los impuestos al consumo, otra parte importante en impuestos a salarios y jubilaciones con algún nivel adquisitivo, porque es en definitiva donde terminan todas las reclamaciones económicas y porque es ahí de donde el gobierno toma los recursos para timonear la economía, la moneda propia y el Presupuesto General del Estado (a dónde van los reclamos del 6% del PBI para la enseñanza, los recursos para la salud, para la seguridad, para la vivienda, etc. etc.).

Otro ingrediente traumático junto al reclamo de envilecer la moneda, es contra los controles bancarios, que obligan a sincerar las relaciones económicas y hacen más directa la imposibilidad de evadir aporte fiscales a la Dirección General Impositiva y al Banco de Previsión Social y sin duda que en ese marco los empresarios «nacionales» corren en desventaja frente al inversionista multinacional.

El Ministro Astori ha reafirmado algo que la realidad confirma todos los días: la crisis en el número de empleos, los mayores generadores además del Estado, son los medianos y pequeños empresarios, y entonces el coctel está completo. Las multinacionales hablan otro lenguaje, el de la aplicación de la tecnología, que aprovechan plenamente, y que nadie puede soñar en frenar. Como por ejemplo Trump que trata de estimular la industria yanquee sobre la base de la alta tecnología, moviendo el mercado interno de capitales pero sin resolver la crisis en el número de empleos –particularmente en la calidad de los mismos–, y que en el tiempo agravan la crisis, pero hoy con el impulso a la industria de guerra algo desahoga, como para ir tirando.

Ninguna de las fuerzas políticas de las que actúan en el país, tiene una solución programática para el problema. (Y cuando decimos todas, son todas). Actúan sobre las desventuras de quienes gobiernan y tienen que atender un aparato político en democracia que cada vez está más acotado por las urgencias sociales, aun cuando el Uruguay ha venido con su economía en crecimiento.

El «gasten e inviertan» del periodo de Mujica, no ha sido bueno a la hora de calificar para los cuadros gobernantes; pues las tecnologías de punta son por ahora una reserva inexpugnable de los complejos empresariales multinacionales, lo que no quiere decir que lo sea en el futuro. La inteligencia humana no está atada a un modo de producción en particular pero si vive todas las contingencias del que predomina.

Aún así la comparación con otros gobiernos favorece al nuestro, pero la perspectiva no es buena, porque la crisis global se profundiza, y el motor del aparato económico ya no es alimentado por una rentabilidad basada en atender las necesidades de la sociedad, ahora, por el contrario, esa crisis se refleja en el aparato financiero que inventa uno y mil recursos para tratar de mantener la tasa general de ganancia. Hasta se molesta por la venta regulada, fuera del narcotráfico, de la marihuana en el Uruguay. Y aún hoy su mayor ganancia está en lo que circula por fuera de la órbita formal de los Bancos, y que los Bancos monitorean en su pasaje a la «formalidad», y en ello seguramente hay operaciones santas y nonsantas.

Uno de esos instrumentos es precisamente el juego de las monedas, donde ya no queda una sola moneda en el mundo que esté relacionada con el aparato productivo del país que la emite.

Hoy nadie puede demostrar que la soberanía monetaria sea necesidad de algún Estado o zona en el mundo. Se usa muy generalmente como un instrumento que beneficia a sectores determinados para precisamente beneficiarse por ese medio de las penurias populares.

No sabemos cuál es la causa, de que gobernantes que han llegado a plantear una necesidad universal como es la medida monetaria única, luego no hayan insistido en el tema y no tengan propuestas para avanzar en la medida en las reuniones internacionales. En nuestro país el ex Presidente José Mujica lo llegó a plantear en la ONU en septiembre del 2013.

Un aspecto más del problema pero que no cambia la esencia del mismo: los instrumentos bancarios, y las monedas digitales.

La moneda nace en la historia de la humanidad, como una mercancía más, necesaria, para permitir el comercio y su desarrollo ha ido en el mismo sentido, aún cuando su emisión ha sido utilizada en forma oportunista por sectores económicos que la han utilizado para hacer valer su ubicación privilegiada en los aparatos burocráticos de los Estados.

La moneda digital acelera estas contradicciones y pone a la humanidad en camino de que con el dinero necesite como con el kilo, el metro o el litro, llegar a una medición universal.

Ahora no sólo facilita las mediciones sino que permiten pensar que debe nacer un nuevo sistema impositivo sobre la base de la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales, a los impuestos al consumo, al salario y a las pensiones.

Una fuente de recursos para que la humanidad aborde una nueva organización del trabajo, para abordar las obras en materia de educación, de salud, de cultura, de vivienda que hoy a la predominancia del modo de producción capitalista en el marco actual ya no le son rentables.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de septiembre de 2017.

Se construye una candidatura.

Se construye una candidatura.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Frente Amplio de Uruguay. Logotipo.Ya hemos escrito sobre cómo llegó a la construcción del Frente Amplio, a fines de los 60, la candidatura a la Presidencia de la República del General Líber Seregni.

El Uruguay venía de una construcción exitosa en el seno del Partido Colorado de lo que habían sido las presidencias de José Batlle y Ordoñez, en los inicios del siglo 20.

Ahora la experiencia se había agotado porque el mundo para el cual fue desarrollada por su líder había cambiado. La crisis del capitalismo superada trágicamente con dos guerras mundiales había dado paso abiertamente al mundo de los complejos empresariales multinacionales en desarrollo y superando en su dimensión económica a cada uno de los grandes Estados.

Sin embargo cuando nace el Frente, la existencia de la Unión Soviética, China, Cuba, etc., los países del llamado «socialismo real», con estructuras de un fuerte capitalismo de estado, hacían pensar en la posibilidad democrática de construir democracias sólidas y con participación popular. Rodney Arismendi desde la Secretaria General del Partido Comunista desarrolló la tesis sobre la construcción de una democracia avanzada, que mucho tenía que ver con sus lecturas de Lenin y Gramsci.

El ya debilitado imperialismo norteamericano y no debilitado en su estructura militar, sino como Estado, endeudado, y con una moneda envilecida, cedía paso a una nueva condición de Estado gendarme al servicio de quienes habían pasado a gobernar el mundo.

De todos modos dio nacimiento al Plan Cóndor con sus dos pinzas para tratar de anular los avances democráticos, una la injerencia militar y de inteligencia, directa, la otra y luego de que se les fuera de las manos la guerrilla cubana, en el aliento a guerrillas que le sirvieran para desarticular el movimiento de masas que se hacía presente en cada país con el amparo de las más caras aspiraciones populares.

Los pueblos se dieron los instrumentos, amalgamando todos los esfuerzos libertarios, para construir gobiernos progresistas en medio de una enorme contradicción que tiene como escenario el mundo; la crisis del capitalismo ya es irreversible, y lo que fue la guerra para solucionar la anterior, ya no es posible sin condenar a la humanidad al suicidio. Sin embargo en el ahogo de sus economías siguen tentados a hacerlo, o por lo menos llegar hasta los límites mismos de la tragedia mayor, apostando a la industria de la guerra.

Los gobiernos, aún los más socialmente avanzados nadan en medio de esta contradicción defendiendo el derecho de la gente a una vida mejor, pero que a la larga no es posible sin resolver la contradicción principal en la que está envuelto el modo de producción capitalista, que nos lleva a encarar la lucha por la paz como fundamental para poder dar salida con un programa que necesariamente deberá tomar la moneda y los impuestos, la muerte de los paraísos fiscales, como el instrumento para poder planificar una economía también como la capitalista, con alcances mundiales, que realice eso que hoy al capitalismo no le es rentable pero que la humanidad necesita.

Esto que parece tan simple de comprender no es entendible fácilmente porque la economía mundial sigue creciendo (si no fuera así, la predominancia del capitalismo tendría firmada ya, su sentencia de muerte), y a la vez la tecnología nos asombra con su desarrollo, como por ejemplo la capacidad potencial de poder alimentar y regular la población de todo el planeta, y cuando decimos alimentar estamos hablando en el sentido más amplio y completo de la palabra; inimaginable para las generaciones que nos antecedieron donde el aumento de la población era sinónimo de hambre.

Esto es en grandes trazos el marco donde hoy nace en el Uruguay la posibilidad de que el Frente Amplio para el próximo periodo de gobierno lleve a la Presidencia de la República al Dr. Mario Bergara.

Recordamos la enorme preocupación del General Líber Seregni para que el Cr. Danilo Astori fuera el candidato de todo el Frente Amplio a la Intendencia de Montevideo, era una enorme prueba de gestión –creemos que eso era lo que pensaba Seregni, y discúlpesenos el atrevimiento- fundamental para todo el Frente y para un compañero de una enorme capacidad técnica.

Astori prefirió organizar su propio grupo, y eso ya es parte de otra historia; desde el punto de vista técnico, con repercusión política directa, enorme ha sido su aporte, no así en el plano estricto de proyección política y de gestión administrativa, donde él y su grupo han corrido la suerte variopinta de la interna frentista.

Bergara es uno de los valores más importantes con los cuales hoy cuenta el Frente, y seguramente de él estaría orgulloso y dispuesto a colaborar si viviera el General.

Ahora el dilema vuelve a plantearse: ¿Bergara jefe de un grupo político dentro de los múltiples que hoy coexisten en el Frente o candidato de todos?

Esto no me preocuparía tanto si Mario encabezara un programa claro y definido que se abriera paso en medio del medio centenar de programas híbridos con los que cuentan cada uno de los grupos, pero me temo que los tiempos van a exigir primero la candidatura y luego las condiciones programáticas, que a mi modo de ver las cosas, son inexorables para poder realizar acciones de gobierno con el apoyo de la gente en medio no solo de un desafío nacional sino en esencia universal. Y ello supone, tiempos, plazos, tareas actuales, muchas de ellas cruciales para la actividad económica y atender a lo que la Constitución y las leyes establecen si de tiempos electorales hablamos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de mayo de 2017.

Decíamos ayer…

Decíamos ayer… 1. [1]

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En debate la rendición de cuentas central del Estado, y en ella pesa uno de los temas que la sociedad (la humanidad en su conjunto) no tiene resuelto: cómo solucionar el déficit creciente de la Seguridad Social.

El 21 de noviembre del 2007 el Instituto que orientaba el entonces senador Francisco Gallinal promovió en uno de los salones del Parlamento un intercambio sobre la Caja Bancaria, la secretaría del Instituto la ejercía la hoy senadora Verónica Alonso, que hizo la presentación de los distintos participantes, entre los que recuerdo (corro el riesgo de omisión) a Gustavo Pérez, Julio De Brum, Leomar Pastorino, Romeo Pérez y un informe económico realizado por el propio Instituto.

Como lo que dijimos en esa oportunidad (grabado y desgrabado por el inolvidable compañero Félix Duarte) sigue siendo a nuestro modo de ver cada día más válido, lo recordamos:

En primer lugar un agradecimiento al Instituto Aportes, al Senador Francisco Gallinal por esta iniciativa. Y un recuerdo, en cierta medida emocionado, para quien trabajó en su momento buscando soluciones para la Caja Bancaria. Y me estoy refiriendo a una persona, lamentablemente ya desaparecida, que fue en ese momento en que se redactó la última ley para la Caja Bancaria (CB), en el año 1994, el doctor Álvaro Carbone (Aplausos) Una persona dispuesta a lo que estamos dispuestos nosotros, al diálogo, al análisis de los problemas.

Buscando en la paz y en el acuerdo, las salidas para problemas que son graves y profundos en el seno de la sociedad, que se vienen arrastrando ya, por el término de muchos años. Siempre, en cada una de las oportunidades que he tenido posibilidad de intervenir, siempre recuerdo algo que mi padre me decía –y mi padre era carpintero, carpintero independiente, con tercero de escuela– «el que no aporta a la seguridad social es un delincuente…». Todo el mundo tiene que aportar a la seguridad social.

La anécdota de Wilson Ferreira.

Mi padre era, un hombre que vivió la crisis del año 1929, con todas sus consecuencias terribles para la sociedad. Era, de alguna manera producto de una sociedad que sentía que todo el mundo tenía que estar defendido en sus derechos. Era un hombre que se desarrolló en una sociedad donde la seguridad social era la garantía, en última instancia, de las posibilidades reales del conjunto de la sociedad. En alguna oportunidad, Wilson Ferreira fue consultado sobre las características del Uruguay. Y Wilson decía algo que tiene mucha importancia.

Contaba la anécdota de dos inmigrantes que se habían encontrado, uno que se había radicado en el Uruguay y el segundo en otro país. Y decía que en esa conversación uno decía yo me radique en el Uruguay y estoy contento porque acá, en este país, nadie es más que nadie. Y la seguridad social, la salud pública, la enseñanza pública, fueron las bases de este país que aun estamos gozando nosotros hoy. Pero nosotros tenemos una enorme deuda, porque recibimos un país en esas condiciones, pero hoy tenemos una cantidad de inseguridades.

¿Por qué nació la Seguridad Social?

Eso es grave. Para poder darles un país a las futuras generaciones, que responda a los problemas que hoy la gente tiene. Y esta deuda, queremos saldarla en el diálogo, en el análisis, en la profundidad de los problemas que tenemos por delante nosotros. En la muy documentada exposición que hacía el compañero presidente del Consejo Honorario de la Caja Bancaria, Leomar Pastorino, mostraba claramente un período relativamente corto en la historia de la Humanidad, como es principios del siglo XX y el transcurso de ese siglo.

Las vicisitudes de la seguridad social y en especial de la CB. Ahora ¿Por qué nació la seguridad social? ¿Cuál fue su origen? ¿Por qué existe una seguridad social y una previsión social? La respuesta es que eso existe porque la seguridad social fue una respuesta a la crisis producida por la primer gran revolución industrial que vivió el mundo a fines del siglo XIX y principios del XX originó en la sociedad ya organizada en clases, un ahondamiento de la fractura social. Y choques sociales brutales. Celebramos el primero de mayo, fecha de un acontecimiento trágico.

La base de aportación empresarial.

Celebramos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, también un acontecimiento de esa naturaleza. Pero esto fue de alguna manera, marcando las características y obligando a una salida. Y hubo dos respuestas. La revolución social, entre ellas la revolución de octubre en la Rusia zarista. Y por otro lado proyectos de transformación de la sociedad sobre la base de aportación del sector empresarial a los efectos de crear un fondo que permitiera la seguridad social.

Permitiendo también el desarrollo social de la sociedad. Fue una respuesta en última instancia a la gravedad del momento. En el Uruguay un núcleo, una generación «de oro», siempre damos nombres como referencia pero no son los únicos –hay muchos nombres de gente que aportó a la vida del país– Don José Batlle y Ordóñez, Carnelli, Frugoni. Sería larga la lista. Esta gente de alguna manera forjó un país con esos equilibrios. Pero, acá no es un problema de maldad, nosotros podemos exhibir con orgullo los números de la Caja Bancaria.

El neoliberalismo desregulariza.

También de la actividad empresarial de la CB, sin tener temor en pasar un examen exhaustivo y profundo. Pero la crisis de la CB, en última instancia, y de la seguridad social no son producto, solamente, en el caso de la seguridad social general, un tema de mala administración. Hay un cambio en la sociedad moderna, hay un cambio en la actividad empresarial del mundo. Luego de la segunda guerra mundial nace lo que es, en definitiva una revolución de derecha, pero una revolución. Es el nacimiento del neoliberalismo.

El neoliberalismo desregulariza. Eso que los Estados habían creado internamente como base de seguridad social y de ordenamiento empresarial. Y empieza a desarrollarse el informalismo. Y el informalismo ustedes lo conocen. Yo le decía al Intendente de Salto, el profesor Fonticciela… «Ustedes que tienen un lugar famoso que es el Baga-shopping, tienen abuelos informales, hijos informales, nietos informales. Generaciones enteras de informalismo, que provocan en forma inevitable eso. Retrotraerlo atrás es una tarea no fácil, porque no se puede retrotraer».

Bancos controlados por la caja.

Son necesarios nuevos ordenamientos, nuevas ideas y nueva organización de la sociedad. Ese desafío la CB lo vivió con claros-oscuros. ¿Por qué? Porque la CB pudo, entre otras cosas, mantener con claridad. Si ustedes ven un informe de gestión ven, cuanto pagan las empresas, cuantas jubilaciones hay. Todo bien claro. Pero… ¿Saben una cosa? Esa realidad de la Caja Bancaria no es solo esfuerzo nuestro o de gobiernos nuestros. Es también producto de la preocupación de los grandes centros financieros internacionales.

Centros esos que no quieren que los bancos estén en una situación en la que no se puedan controlar. Esos bancos han estado controlados por la CB y de alguna manera por el Banco Central y en últimas instancias, buscaron otras formas, en este mercado de desregularización. Y hoy nos encontramos, con que luego de un período complejo, duro, en que nosotros hemos estado en forma permanente buscando que se analice esto, porque no nos consideramos parte de un problema. Nos consideramos parte de la solución al problema.

Se necesita una ley de bancarización.

Nosotros, que hemos estado buscando la solución, por todas las formas hemos estado analizando, para el caso de CB, dos elementos sustanciales. La ampliación del campo afiliatorio y un impuesto a la actividad bancaria, que ya existió en la CB cuando fue fundada. Y hoy, a consecuencia de que hemos tenido respuesta del Poder Ejecutivo y eso es un hecho positivo, podemos señalar que de repente se demoro, pero hoy tenemos respuestas. El gobierno ha dado un paso que, para nosotros es gigantesco. ¿En qué consiste?

Creo que el IVA se evade en un 40%.

Consiste en tomar a casi todas las empresas que realizan actividad financiera y brindar información a la CB para que se analice su incorporación a la CB. Este es un paso que significa, entre otras cosas, regularizar una actividad que va a obligar a análisis muy profundos. Porque eso no se puede hacer sin, por lo menos, una ley de bancarización. Y analizar porque se ha ido desregularizando esa actividad. Y porque además, esto no se puede hacer dentro de un sistema empresarial, en el país, que sigue desregularizado.

Donde se admite por parte de las fuentes oficiales, que más de un 40 % de actividad informal y donde se admite que la principal fuente de ingresos al país en los impuestos, como el IVA, tiene más de un 28 % (creo que está por encima del 40 %) de evasión., Es decir, nosotros podemos regularizar la CB, podemos tirar para adelante, podemos encontrar soluciones transitorias, pero…¿que nos queda después de todo esto? Que nosotros podamos seguir navegando. El problema sigue siendo lo que viene detrás de nosotros.

La sociedad incrementa su fractura.

La preocupación de que les dejamos a los que vienen detrás de nosotros. Y hoy nosotros, en ese terreno, podemos decirles que siendo parte de la solución, nosotros vemos como una de las grandes salidas para la sociedad, la necesidad de discutir un sistema impositivo basado en el movimiento de los capitales. Que no es un problema que el Uruguay pueda hacer solo, separado del resto, pero principio tienen las cosas. Y es necesario encararlo, porque este sistema de seguridad social que tenemos, se nos destruye.

La sociedad aumenta su fractura, ahonda sus divisiones y sus problemas, que hoy tiene. Y para abordarlo es necesaria esta audacia. La audacia necesaria de poder analizar profundamente, donde están los elementos que permitan concentrar en manos de la sociedad, los elementos de desarrollo que permitan lograr los equilibrios, que hoy no existen en el seno de la sociedad. Es un desafío enorme. Y es un desafío enorme que yo insto a los legisladores, de todos los partidos, a discutir y analizarlo en profundidad.

El dólar achica los plazos.

Nosotros podemos discutir eventos electorales, pero por encima de los eventos electorales, está la necesidad de encontrar salidas a los problemas que están planteados. Hoy podemos mostrar que el tema de la CB es relativamente sencillo a pesar del agudo déficit del Instituto. En este momento la CB está en un entorno entre los 50 y los 60 millones de dólares de déficit. Y al hablar de dólares debemos preocuparnos a cuanto está la cotización hoy. En la medida que se achica el valor del dólar, moneda en que la CB tiene sus reservas.

También se achica el plazo en el que la CB podrá pagar sus obligaciones. Y este problema y esta preocupación tienen también que estar en manos de los sectores políticos. Y el análisis político del problema. El ingeniero Juan Grompone, entre sus varios libros, tiene una obra monumental, que se llama «La danza de Shiva» Explica ahí que en toda la Historia de la humanidad siempre se han ido haciendo cosas más grandes. Y dice que todas estas cosas más grandes que se van haciendo, tienen límites.

¿Q nos plantean hoy los jubilados?

Por ejemplo, el acelerador de la materia puede tener el límite del planeta, pero no más grande. El tema de la seguridad social, nosotros siempre lo enfocamos con la mentalidad nacional. Con el enfoque nacional. Y cuando hoy se desequilibra en forma fundamental por problemas externos o internos, nos cuesta ubicar este problema en el marco general. Días pasados recibíamos en el seno del Consejo Honorario de la CB la delegación de una maderera que, creo, era de Portugal. Les planteamos sobre la seguridad social y la forestación.

Y nos decían que… «el problema no es de ustedes, el problema es universal, eso está planteado en todos lados.» Ahora, nosotros acá en este pequeño país… ¿Podemos aportar soluciones? ¿Desde la CB lo podemos hacer? ¿Qué nos plantean hoy los jubilados? Ah, yo tengo que resolver el problema hoy. ¿Cobramos el año que viene o no sigo cobrando? Y es un tema complejo a resolver, pero yo no creo que llegue la sangre al río, en lo que tiene que ver la continuidad del pago de las prestaciones.

La tecnología fija sus pautas.

El problema es como, de que manera se soluciona Y a eso tendremos que abocarnos, de alguna manera, todos para encontrar las soluciones. Estas pistas que he intentado dar aquí, modestamente, son para mi las pistas sobre las que hay que trabajar para transitar en el futuro. Podemos llegar en forma transitoria a acuerdos, a lograr soluciones transitorias pero el problema es de aquí para adelante, para las futuras generaciones, brindarles a los que vienen detrás de nosotros la posibilidad real, que tuvimos nosotros en su momento.

Y nuestro agradecimiento a las anteriores generaciones va a estar dado, en última instancia por nuestra capacidad para brindar salidas para el futuro. Hoy decía Leomar que cuando se fundó la CB el impuesto a los movimientos de capitales, era complejo de recaudar. Hoy ya no es así. Y no es así, entre otras cosas., porque el adelanto tecnológico en el mundo, va fijando pautas que es muy necesario que estén al servicio de la sociedad. Hoy, las multinacionales saben más de nosotros que nosotros mismos.

Terreno en que debemos construir.

No estoy cuestionando eso. Lo que estoy diciendo es que la sociedad tiene que tener elementos democráticos para controlar el movimiento económico. Que no es posible que esta concentración empresarial que existe en el mundo disponga de soluciones o de salidas y que muchas veces las ha dispuesto mal y ha solucionado sus problemas críticos con la guerra, como ha sido en todo este último período. Somos hombres de paz y predicamos la paz y buscamos salidas en un ambiente de paz. Es el terreno en que hay que construir este control empresarial.

En EEUU en este momento, se ensaya un sistema, por medio del cual, cuando uno va al Supermercado, no pasa el carrito y sacan los artículos y se leen en un lector. Cada artículo tiene un chip, Pasa el carrito delante de un visor y del otro lado sale la factura. ¿Cuánto puede eso demorar en llegar acá? Antes –lo dice Grompone– podía demorar diez años, 15 años. Hoy los avances tecnológicos ya están acá. Y la actividad económica ya no se hace para stock, se hace sobre la base de la colocación real.

La gente no es el problema.

Ahora, esos elementos… ¿No pueden permitir un control de los movimientos de capitales que sirva como base impositiva para que la sociedad organice fondos de desarrollo y tenga un equilibrio. En 1925 los fundadores de la CB eran premonitores. Estaban dando la pista por donde podía ir la cosa. Hoy tenemos que encontrar la manera de analizarlo. Y lo digo porque esta reunión tiene un plano político. Y tenemos que hablar con cabeza abierta. Dar elementos para poder progresar y desarrollarnos. Teniendo la base artiguista, que tenemos todos.

Además teniendo la base seregnista que en mi caso considero que es una de las bases de formación, tenemos que lograr a través del consenso el diálogo, el debate a fondo de los problemas para reencontrarnos, junto a lo mejor del mundo que existe y que discute este problema, sin todavía encontrarse las soluciones necesarias. Nosotros somos parte de la solución. La gente no es el problema en el mundo, la gente es parte de la solución, sin la gente no va haber soluciones. Y estamos dispuestos a colaborar para una salida eficiente en ese sentido. Muchas gracias.

Miércoles, 21 de Noviembre de 2007.
Jorge Aniceto Molinari.

[1] Tal vez recurramos a este estilo para recordar la historia de nuestros planteos.