Día internacional de la mujer.

Día internacional de la mujer.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Las sufragistas inglesas –Suffragettes– Annie Kenney y Christabel Pankhurst portando un cartel reivindicativo del sufragio femenino. Autor desconocido: http://www.hastingspress.co.uk/history/sufpix.htm, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15154048En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. La propuesta de Zetkin fue respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Además de Clara Zetkin hay que señalar los nombres de otras pioneras en la reivindicación de los derechos de las mujeres como Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.

Recurrimos a la aguda memoria que nos presta hoy internet, para refrescar datos que no están suficientemente difundidos y son importantes, aunque la cita que transcribimos es limitada.

El origen es claro y contundente. La represión y el asesinato de obreras textiles, en EE.UU. Esto motiva para transformarlo en un mojón de luchas, también reconocidas, muchos años después por la ONU, y que llega nuestros días con renovada potencia. Fruto también de la acentuación de la crisis irreversible en la que ha entrado la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Es la reivindicación de igualdad en los derechos suficiente?, está claro que no alcanza con eso, sin embargo el reconocimiento es muy importante como base de partida de las reivindicaciones.

No las colma, pues la desigualdad nace en la lucha de clases y en el uso que de ella hace el modo de producción capitalista en su objetivo de abaratar costos y ampliar mercados, cuyo límite material y natural es el Planeta.

La incorporación de la mujer al trabajo en las fábricas era para los empresarios capitalistas una de las formas de abaratar el trabajo asalariado.

Lo que no podía prever el burgués empresario es que iniciaba un proceso de transformaciones de las relaciones sociales que llega profundamente hasta nuestros días.

El trabajo de la mujer era «más barato» y por eso abusó de su uso, e incluso aplicó en él, las medidas represivas más repudiables en el capitalismo, como el asesinato que da nacimiento a esta fecha.

En el auge de la expansión capitalista, esto significó por la repercusión y significado de las luchas un progreso enorme en derechos sociales en toda la humanidad. Progreso desigual y combinado, que tiene puntos altos en las conquistas que en la materia se han logrado en los países desarrollados y puntos pendientes a reivindicar en muchas zonas del planeta.

En América el Uruguay ha sido pionero en la materia. Sería bueno, no lo vamos hacer en esta nota, repasar una reseña histórica de los hitos que se han marcado en este proceso.

En la actualidad la situación es otra. El capitalismo ha entrado en una crisis irreversible, y sus corrientes más estúpidas hablan de abaratar costos sociales y de preparar la represión y la guerra contra la sociedad en su conjunto y en particular contra los avances de los derechos de las mujeres trabajadoras.

Lo que nos preocupa es que el movimiento que felizmente va creciendo en todo el mundo tenga claro que los objetivos para ser logrados no basta con la igualdad de derechos del hombre y la mujer, –que es importante–, sino que es necesario preparar la transición para la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Y esto no se logra en la confrontación de modelos sino en medidas de transición que hoy están alcance de toda la humanidad en la medida que exista la voluntad política de aplicarlas. Voluntad política que el movimiento de las mujeres en todo el mundo es prueba de que ella puede ser rápidamente construida.

Sin embargo como en el proceso de los Foros Sociales Mundiales, donde la bastedad del movimiento y lo difuso de la concreción programática ha hecho que no falten los elementos de provocación para impedir que ello se plasme.

La manifestación en Montevideo fue importante. Ha habido muchas importantes, como la del sepelio de Líber Arce en 19681. En aquella, la provocación tenía un objetivo, desviar la atención de la acción masiva a la protesta individual sin sentido. En este caso fue muy menor pero no por ello debe dejar de censurarse.

El antídoto como en aquel entonces es la capacidad para construir programa, y esto vale para el Uruguay como para España, por ejemplo, donde también las manifestaciones marcaron un hito en un contexto social que ya no logra equilibrios.

La desigualdad es una realidad que exige ser superada. Las movilizaciones hablan por sí solas de una alto nivel de consciencia, pero a la vez emergen en un mundo donde la crisis del capitalismo es ya irreversible, y los efectos de la guerra particularmente en y contra las mujeres se extienden y la llamada igualdad de géneros no es suficiente como reivindicación programática, sino que debe estar acompañada por la construcción de la voluntad política para terminar con los paraísos fiscales, para hacer que el sistema impositivo provea de los fondos que la sociedad necesita, incluso para la labrar la igual, de la circulación del dinero y no del consumo, los salarios y las pensiones como es la realidad actual.

¿Se tiene consciencia de esto?: en el ejemplo de 1968 (Líber Arce), estábamos ya sumergidos en un proceso en que comenzaban a instaurarse las llamadas dictaduras «cívico-militares». Hoy la situación es aún más grave, hay que parar la extensión de la guerra y ello supone la organización de la sociedad para desmantelar la industria que la impulsa. Ello exige medidas programáticas universales que el movimiento de las mujeres en el mundo está mostrando que son posibles.

No tenemos dudas de cuál debería ser el próximo paso: construir la voluntad política sobre la base de un programa que efectivamente pueda transformar esta realidad traumática de hoy. Ese programa ya existe y en la propia ONU se le ha esbozado.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Domingo, 11 de marzo de 2018.

Nota:

1Estos hechos son paradigmáticos. Se cumplen 50 años y sobre ellos que nosotros conozcamos no ha habido una investigación exhaustiva que determine de donde surgió la orden del balazo que terminó con la vida de Líber Arce y de donde surgieron las ordenes para realizar los desmanes en el centro de Montevideo, que desviaran la atención luego de la impotente manifestación que acompañara el sepelio. Seguramente ya estaban trabajando los «servicios» para corromper a la policía y a las fuerzas armadas, que culminó con el golpe de Estado de junio del 1973 y la tragedia posterior cuyas secuelas aún vivimos.

Es la película que han tratado de repetir en Venezuela, con un marco distinto y con un panorama en el mundo donde frente a la crisis ya no pueden operar de la misma manera.

Vale, es bueno, recordar.

Vale, es bueno, recordar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

José Mujica y Tabaré Vázquez.Cuando se proyectan los presupuestos para salud, para la enseñanza, para la seguridad social, para la vivienda, para el cuidado del medio ambiente… en cada uno de los Estados en los que se divide el planeta, se percibe en perspectiva la magnitud de la crisis que vive la humanidad.

Estamos hablando de un mundo cuya economía tomada globalmente sigue creciendo y fracturándose en lo social, particularmente por el crecimiento del nuevo centro que para su desarrollo han tomado los conglomerados empresariales multinacionales sin apartarse un ápice de sus disputas por la tasa de ganancia (nos referimos a China). No podrían hacerlo, es su esencia, lo que Marx llamaba la realización de la plusvalía.

Pero el avance ideológico, el necesario debate para resolverla está estancado, o al menos no afloran las posibles salidas. Es bueno entonces recordar lo que escribíamos en setiembre del 2005, a pocos meses en el Uruguay del primer gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, cuando uno de sus ministros, manifestaba su intención de renunciar:

¿El Pepe se va?

De Mujica a Grompone ¿cuántas leguas quedarán?

Nadie puede poner en duda la capacidad de Búsqueda y en particular de Danilo Arbilla (ex dirigente bancario –rimenber Lista 55) en poner los centros de por donde pasa el acontecer político, y con ello dar su mensaje ideológico. Así ocurrió en dictadura, así ocurre ahora en democracia.

Las notas tanto al Ministro José Mujica como al Ing. Juan Grompone, no vinculadas periodísticamente entre sí, tienen mucho que ver con lo que hoy está pasando en el país.

Dice Mujica: Ganó una concepción ideológica. Me está ganando Harvard, que es tan dogmática como Moscú. Más que Astori es el astorismo. Acá hay dogmatismo de derecha y dogmatismo de izquierda, hay dogmatismo en los dos lados.

¿Y en que ganó Harvard?, ¿en la propiedad de la tierra?, ¿en imponer las recetas de los organismos financieros internacionales?, Harvard ganó en el libre ingreso de mercaderías, incluso en el ingreso de productos competitivos con los nuestros o los de nuestra región. Esta es la batalla perdida por el Ministro que nos puede dejar sin su concurso.

Lo que nos tendría que explicar el Ministro es si esta batalla está emparentada con la otra, la de la propiedad de la tierra, la de la organización de toda la producción, porque el Uruguay tiene un millón de pobres, una dependencia cada vez mayor con el mercado mundial.

Nosotros estamos con el Ministro Mujica, en esta batalla, pero siempre y cuando nos lleve a la otra batalla, a la de la organización de la economía en beneficio de la gente, porque lo que él llama astorismo es el navegar con las coordenadas que hoy mandan en el mundo, con la prolijidad de un gobierno progresista sí, pero con coordenadas contradictorias con nuestros sueños.

Los ministros Astori y Mujica son necesarios en el gobierno, en tanto no podamos incidir en el cambio de esa realidad, pero alguien tiene que decir que otro mundo es posible. Y eso es lo que no se está haciendo. Con el agravante de que los cambios por los que se brega toda la vida solo son posibles en los momentos más cruciales de las crisis, y ello requiere una apertura de cabeza que hoy existe muy limitadamente.

El gobierno camina a pasos acelerados a una diferenciación social cada vez más pronunciada, ese es el resultado de las recetas que hoy increíblemente también intranquilizan a Harvard, el plan de emergencia social, necesario e insuficiente no remedia esta tendencia de la economía, es una tendencia empresarial que predomina inexorablemente en el mundo.

Empresas con cargos gerenciales muy bien remunerados y una masa inestable de asalariados cuanto más tercerizados e informales mejor para esta política. Esto no quiere decir que también a nivel gerencial no se tercerice (las asesorías famosas), Mujica da la batalla con un sector muy importante y muy golpeado, pero muy pequeño en su tamaño económico frente a la realidad empresarial actual.

Por otro lado Grompone confronta con el planteo del Cr. Enrique Iglesias que ató el crecimiento económico de Uruguay a la posibilidad de que aproveche sus recursos naturales, ante las enormes posibilidades que genera el mercado asiático. Dijo Iglesias, que el país tiene una especial dotación de recursos naturales sobre todo aquellos que provienen de la base agraria. Grompone por el contrario llamó el dilema básico para el futuro uruguayo: la agropecuaria o la tecnología.

El Ministro Mujica habla a nombre de su gente que tiene que perdurar en una realidad económica adversa, más allá de las previsiones hechas a medida de las grandilocuentes conferencias internacionales del Cr. Enrique Iglesias. El ministro siente a la gente que va quedando a la vera del camino.

Grompone habla en nombre de los jóvenes que quieren abrirse paso, y augura un mundo tecnológico irrebatible desde el punto de vista pragmático de lo que está sucediendo hoy en el mundo. Pero es un terreno para pocos que se destaquen y sean reconocidos por las multinacionales o los contratistas de las multinacionales, es un mundo para pocos, para los pocos que puedan acceder a la accesocracia.

El tema es que necesitamos de Mujica, de Astori, de Iglesias y de Grompone entre otros, para romper el círculo vicioso a donde nos conduce el capitalismo actual. Y la realidad es tan cruda que no admite bolazos.

Mujica sabe que no puede delinearse en el país una política distinta a la diseñada por Astori y su equipo, más allá de errores de concepto en aspectos si se quiere menores aun cuando en su momento puedan tener graves consecuencias como por ejemplo la política con la Dirección General Impositiva, donde se privilegió la remuneración elitista por sobre la necesidad de instrumentos de la sociedad como la bancarización.

Pero frente a ello se nos podrá decir que no era correcto crear otro frente en las negociaciones con el Fondo.

Nosotros pensamos por el contrario que hay que ir preparando las condiciones políticas para dirigir los dardos hacia el conjunto de la política económica universal.

Fracasos como los del Mercosur eran totalmente previsibles en la medida que los organismos internacionales presionan de mil maneras para que no se produzcan avances como el de la comunidad económica europea. Y hablar de Mercosur sin un sistema impositivo común y una moneda común es no hablar.

Pero tal vez lo más grave es que unos y otros piensan en un sistema capitalista sin grandes convulsiones, y nosotros por el contrario vaticinamos una crisis superior a la 1929, y para la cual hay que preparar medidas de transición.

Aterra la pasividad del gobierno y de las fuerzas políticas ante el derrumbe monetario, y que no salgan de las expresiones de atraso cambiario o su reverso la inflación en dólares. Yo no les pido que se acuerden de Marx, sería demasiado pero por lo menos que alguien se preocupe por las opiniones de Keynes al finalizar la segunda guerra mundial de que era necesaria una única moneda universal.

Es muy posible que una vez desatada la crisis, el tema este en debate.

Para hacer lo que plantea Mujica, o para hacer lo que plantea Grompone, los reparos de Astori necesariamente van a ser los recursos. Y los recursos provienen de los impuestos, en una realidad de un millón de pobres y del 40% de informalismo. ¿Pero es que Uruguay puede cambiar su sistema impositivo, sin que el tema este debatido en el centro mismo del sistema económico mundial?. Jeremy Rifkin dice que el capitalismo es cada vez más un juego para pocos, Stiglitz analiza como las capas superiores del capitalismo, sus cuerpos gerenciales se van comiendo a las capas inferiores, pero todos son contestes en que es necesario un cambio.

Jueves, 28 de setiembre de 2005.

Mi comentario.

Jorge Aniceto Molinari.Han transcurrido 12 años, y más allá de los ajustes y desajustes que impone el tiempo, hoy podríamos escribir prácticamente lo mismo, salvo que hemos pasado por la Presidencia de José Mujica y de su discurso en la ONU, que como en el film de Marcelo Mastroiani: de eso no se habla.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Sábado, 25 de noviembre de 2017.

Después de la guerra de Corea.

Después de la guerra de Corea.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Cuando veo o escucho noticias sobre Corea del Norte me queda como un sabor amargo, porque se informa condenando lo que allí sucede y sin ninguna explicación de porqué sucede, quedando la conclusión entonces de que la culpa es de los comunistas y de qué comunistas.

Entonces nada mejor que recurrir a una opinión acreditada y, luego sí, nuestro comentario:

Palabras de Ernesto Guevara sobre su visita a Corea en 1960.

El Che Guevara en Corea del Norte.«De los países socialistas que visitamos personalmente, Corea es uno de los más extraordinarios. Quizás es el que nos impresionara más de todos ellos. Tiene solamente diez millones de habitantes y tiene el tamaño de Cuba, poquito menos, unos ciento diez mil kilómetros cuadrados. La misma extensión territorial que la parte sur de Corea, pero la mitad de habitantes, fue asolado por una guerra tan fantásticamente destructiva que de sus ciudades no quedó nada, y cuando uno dice nada, es nada. Es como los pequeños poblados de guano que Merob Sosa y Sánchez Mosquera y esa gente quemaba aquí, y de los cuales no quedaban nada más que cenizas. Así quedó, por ejemplo, Pyonyang, que es una ciudad de un millón de habitantes. Hoy no se ve un solo resto de toda aquella destrucción, todo es nuevo. El único recuerdo que queda es, en todos los caminos, en todas las carreteras, y en todas las vías férreas, los huecos de las bombas que caían unas al lado de otras.

Ellos me mostraron muchas de las fábricas, todas ellas reconstruidas y otras hechas nuevas, y cada fábrica de esas había soportado entre 30 y 50 mil bombas. Si nosotros nos hacemos una idea de lo que eran 10 ó 12 bombas tiradas alrededor nuestro en la Sierra, que significaba un bombardeo terrible, y había que tener su dosis de valor para aguantar esas bombas, ¡lo que significaban 30 mil bombas tiradas en un espacio de tierra, a veces menor que una caballería!

Corea del Norte salió de la guerra sin una industria en pie, sin una casa en pie, hasta sin animales. En una época en que la superioridad aérea de los norteamericanos era tan grande, y ya no tenía qué cosa destruir, los aviadores se divertían matando bueyes, matando lo que encontraban. Era, pues, una verdadera orgía de muerte lo que se cernió sobre Corea del Norte durante dos años solamente. En el tercer año aparecieron los Mig-15 y ya la cosa cambió. Pero esos dos años de guerra significaron, quizás, la destrucción sistemática más bárbara que se ha hecho.

Todo lo que se pueda contar de Corea parece mentira. Por ejemplo, en las fotografías se ven gentes con el odio, ese odio de los pueblos cuando llega a la parte más profunda del ser, que se ve en las fotos de cuevas donde se meten 200, 300 y 400 niños, de una edad de 3 ó 4 años, se asesinan allí con fuego y otras veces con gas. Los descuartizamientos de las gentes, matar a mujeres embarazadas a bayonetazos para hacerle salir el hijo de las entrañas, quemar heridos con lanzallamas… Las cosas más inhumanas que pueda imaginar la mente fueron realizadas por el ejército norteamericano de ocupación. Y llegó casi hasta el confín de Corea con China, y ocupó, en un momento dado, casi todo el país. Sumado a eso que en la retirada lo destruían todo, podemos decir que Corea del Norte es un país que se hizo de muertes. Naturalmente, recibió la ayuda de los países socialistas, sobre todo la ayuda de la Unión Soviética, en una forma generosa y amplísima.

Pero lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.

Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy –que tendremos dentro de 2 o 3 años–, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes, y también está preparándose para llevar a los hermanos de Corea del Sur el producto de fábricas de tejidos y otras, para ayudarlos a sobrellevar el peso de la dominación colonial norteamericana.

Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado. Corea del Norte podría ser para cualquiera aquí en Cuba, el símbolo de uno de los tantos países atrasados del Asia. Sin embargo, nosotros le vendemos un azúcar semielaborado como es el azúcar crudo, y otros productos aún sin elaborar, como es el henequén, y ellos nos venden tornos fresadores, toda clase de maquinaria, maquinaria de minas, es decir, productos que necesitan una alta capacidad técnica para producirlos. Por eso es uno de los países que nos entusiasma más».

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Corea del Norte es el resultado de una de las tantas derrotas puntuales del Imperialismo Yanqui, cuando aún lo era, hoy ya no es más que el principal Estado gendarme al servicio del accionar de los complejos empresariales multinacionales y no por eso menos peligroso para la paz mundial.

Ese accionar destructivo, canallesco aplicado en la guerra, originó como reacción la acción heroica de un pueblo, y la construcción que observaba «El Che».

Que la reacción ha llevado a la construcción de un Estado al estilo stalinista, también está de alguna manera explicado en la nota que comentamos.

Era lo que el capitalismo provocaba y a la vez estimulaba cuando aún se sentía seguro en el desarrollo de sus propias fuerzas territoriales.

Se sentía a gusto en el desarrollo de la llamada «guerra fría».

Pero así como en los siglos 18 y 19 necesitó construir un nuevo centro desplazándolo del Reino Unido (el principal) a EE.UU., el inexorable agostamiento de la tasa general de ganancia lo lleva a crear un nuevo centro, lo que actualmente comienza a generarse en China, en la China gobernada por un Partido Comunista (por aquello de las paradojas, que lo son en tanto no tienen una explicación).

Y ahora ¿por qué Corea del Norte parecería ser la única que no se asocia a esta perspectiva, hoy comandada por China?

Para nosotros la explicación que los medios informativos que están al servicio de las multinacionales expresan, de que es la responsabilidad de su gobierno, es una verdad a medias.

La existencia de este conflicto y su permanencia es una necesidad de la industria de guerra, una vorágine hacia el vacío que debe preocupar a todos.

Lo que más preocupa es la falta de este tipo de análisis, que como excepción intentó insinuar Mujica1 en la ONU en setiembre del 2013. ¿Es que todos estamos embarcados en una nave sin piloto y sin control remoto?: que es la distancia entre la consciencia y la inconsciencia.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de noviembre de 2017.


Nota:

1He insistido en que más allá de los errores y horrores que han acompañado a su gestión, lo que dijo en la ONU es el camino correcto, también en algún momento daremos una opinión más, de porqué las cosas son así, donde hay una generalidad de opiniones sobre este hecho, unánimes en ignorarlo.

Paraísos fiscales y entidades offshore: reino de la impunidad.

Paraísos fiscales y entidades offshore: reino de la impunidad.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Jornada. Miércoles, 6 de noviembre de 2017. Editorial. Tomado de Other News. Luego, nuestro comentario:

Paraíso fiscal. Fuente: Diario El Popular.La revelación de más de 13 millones de documentos sobre la actuación de la operadora de servicios offshore Appleby, con oficinas en Bermudas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Guernsey, la Isla de Man, Jersey, Mauricio y las Seychelles, pone al descubierto un vasto listado de políticos encumbrados, magnates, figuras del espectáculo, del deporte, así como grandes empresas de diversos países –México, entre ellos– que recurren, en forma esporádica o regular, a la opacidad que dan los llamados paraísos fiscales para efectuar operaciones de compraventa, triangular recursos y fundar o liquidar corporaciones al cubierto de la fiscalización gubernamental y de la mirada pública.

Aunque la filtración, divulgada ayer por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, no permite concluir la comisión de delitos por parte de los involucrados en tales operaciones, aunque sí deja ver la determinación de importantes actores de la política y los negocios de mantener en secreto buena parte de sus movimientos financieros. Asimismo, hace evidente que una parte fundamental de transacciones determinantes para la economía mundial transita por los albañales offshore, y que lo anterior es visto como asunto rutinario y normal por los numerosos usuarios de paraísos fiscales. En la lista de clientes de Appleby figuran las firmas Nike, Apple, Uber, América Móvil, Femsa, Grupo Modelo, Cemex, Walmart de México, e incluso empresas públicas como Petróleos Mexicanos. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos; la reina Isabel II; el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, así como el yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner. Además, potentados como George Soros, Carlos Slim y Alberto Baillères González; los políticos priístas Ernesto Gil Elorduy y Joaquín Gamboa Pascoe (fallecido el año pasado), y cantantes como Bono y Madonna.

Es probable que las revelaciones comentadas aporten elementos para emprender, en algunos casos, investigaciones judiciales contra las personas físicas y morales referidas; en otros se llegará a la conclusión de que las operaciones realizadas en los paraísos fiscales se hicieron con apego a las leyes. Aún así, hay una desalentadora inmoralidad en el hecho de que cifras astronómicas de dinero se muevan en el mundo, en forma regular y cotidiana, por circuitos financieros opacos que facilitan el lavado de dinero, la defraudación fiscal, el ocultamiento de saqueos al erario y las utilidades ilícitas.

Es inadmisible y exasperante, además, constatar que el sistema offshore es un instrumento que sólo está al alcance de un puñado de magnates, poderosos de la política y personalidades con influencias y dinero, en tanto que la gran mayoría de los ciudadanos no dispone más que de instituciones bancarias que no se caracterizan por sus buenas prácticas ni por otorgar a sus clientes rendimientos mínimamente justos.

Resulta igualmente desolador el cinismo estructural de los sistemas financieros internacionales, interconectados con ámbitos opacos, de los gobiernos, que no ponen límites ni mecanismos de supervisión a sus causantes que operan en paraísos fiscales, y de los organismos internacionales, que por una parte pregonan la necesidad de combatir el lavado de dinero y por la otra toleran la existencia de zonas oscuras, como las referidas.

Cabe preguntarse cuántas revelaciones más deben hacerse –no hay que olvidar: al caso Appleby lo anteceden los Panama Papers y el escándalo Odebrecht– para que se llegue a la conclusión, en aras de la transparencia y aun el decoro, de que el sistema offshore debe ser suprimido de la economía mundial.

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Hemos resaltado por nuestra parte la frase final pues no se trata solo y fundamentalmente de la transparencia y el decoro. Es el trabajo –el nivel ocupacional– en el mundo y el peligro real de la profundización aún más de la guerra.

¿Qué país no tiene hoy organizada su actividad económica, el trabajo de su gente, sobre la existencia de este fenómeno que actuando sobre el global de la economía como se denuncia, hace insostenible el equilibrio del aparato productivo?: se convive con ello, y son muy pocos los que se preparan para un cambio que a esta altura de los acontecimientos se hace imprescindible para caminar con certezas hacia un mundo mejor.

Hoy el control nacional de los capitales por mínimo que sea –no hablemos ya de impuestos–, supone el no ingreso de ellos a la zona que los imponga, y eso determina que el trabajo quede supeditado en su mayor parte a lo que pueda hacer el Estado. Los límites para esta posibilidad de organizar el trabajo –de dar trabajo– son cada vez más estrechos, prácticamente inexistentes, por las características que determinan la necesidad de mayor espacio económico, donde cualquier emprendimiento empresarial, particularmente los de índole cooperativo deben encajar dentro de él para ser rentables o estar sometido a los aparatos burocráticos estatales, que ahora entran en una crisis cada vez más pronunciada y en la que también arrastran al funcionamiento de la democracia misma.

¿Qué posibilidad hay de ponerle un cascabel al gato? Existen dos instrumentos para generar una transición de la economía sin transparencia y sin decoro, a una que comience a tenerlo: imponer la unidad monetaria universal, y un sistema impositivo también único y ecuménico basado sobre la circulación del dinero, donde ningún documento que signifique mover dinero debería ser válido si no está debidamente registrado donde la sociedad democráticamente lo determine.

La emisión actual aparentemente descontrolada de las principales monedas existentes en el mundo, es estrictamente controlada por los comandos de los complejos empresariales multinacionales, y sometida a un número enorme de proyecciones y de especulaciones, de la que participan los generadores de los propios paraísos fiscales, en un espacio absolutamente demencial, en que se juega el destino de la humanidad, por la intensificación de la guerra y de su industria, y sin ninguna posibilidad de cambio en la persistencia de la predominancia de este modo de producción. Para el común la gente, las cotizaciones de las monedas son un juego incomprensible, que en las condiciones actuales siempre amenazan su nivel de vida, también la economía de los empresarios independientes y se hace en última instancia en beneficio de la subsistencia de burocracias estatales, especuladores cambiarios y de organismos financieros multinacionales.

Hoy, 7 de noviembre de 2017, por ejemplo, a 100 años de la revolución rusa, el mundo podría tomar la determinación de que a partir de la fecha, ninguna transacción será válida si no está debidamente registrada, por supuesto que puede tomarse cualquier otra fecha pero cuando antes se la determine mejor. Sabemos que es una tarea que requiere reunir a lo mejor de la humanidad en todos los campos del saber humano, particularmente en el jurídico y en el económico. Su realización con los medios técnicos actuales puede hacerse de inmediato.

¿Qué necesitamos para que esto suceda?: voluntad política. Entonces manos a la obra, porque partido, sindicato, iglesia, etc. etc. que no se pronuncie sobre esto debe responsabilizarse por el daño que provoca la demora de no hacerlo.

Mujica lo planteó en la ONU (setiembre del 2013), pero luego solo ha habido silencio; es necesario retomar el planteo y de las insinuaciones pasar a las propuestas concretas.

Insisto no es sólo la transparencia y el decoro; es el trabajo de la gente y el porvenir de la humanidad que debe pasar de la demencia económica (que implican también otras demencias) a la planificación consciente y democrática.

Días pasados en una nota que tiene mucho que ver con esto, en otro plano, el de la salud decíamos: Hoy existen condiciones materiales como para llevar digitalmente las historias clínicas de todos los que habitamos el planeta tierra, pero además por si esto fuera poco, los avances que se han desarrollado en materia de detectar la posibilidad de afecciones para cada ser humano y el tamaño de su costo en relación con el conjunto de la economía no deja de asombrarnos. Ya no son necesarios exámenes que por su erogación eran patrimonio de un sector privilegiado de la sociedad, y sin los cuales le era imposible a los médicos diagnosticar correctamente. Nos atrevemos a decir que la inmensa mayoría de los costosísimos exámenes en corto plazo serán cosa del pasado1.

Es el contraste entre el avance tecnológico y las miserias a las que el capitalismo somete a millones y millones de seres humanos.

En el 2001, se convocó al primer Foro Social Mundial, en Porto Alegre (Brasil). Fue una experiencia formidable, pero a la vez frustrante, porque no encontró una identidad programática fruto de la influencia aún de las tendencias que pretendían confrontar un modelo alternativo al capitalismo, cuando de lo que se trata es de ponerse de acuerdo universalmente en qué medidas de transición son necesarias para dar muerte en paz a la predominancia de este modo de producción; tal vez ahora ya estemos en condiciones de hacerlo, reuniendo a los que políticamente estén dispuestos a encarar la obra.

El mundo que con optimismo estamos en condiciones de planificar se apoya en lo que la humanidad ha construido, sus posibilidades son inmensas y los peligros también. Es la alegría de disfrutar la vida sin temor a la muerte. La sociedad del pan y de las rosas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Martes, 7 de noviembre de 2017.


Nota:

1Ver en el archivo de columnas de UYpress: «La salud de la gente».

Se la llama: crisis catalana.

Se la llama: crisis catalana.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Por segunda vez en pocos días recurro a la buena tarea de difusión de textos para la reflexión y el debate, que hace Néstor, para aportar mis opiniones.

Viernes, 27 de octubre de 2017.

¿Cuán efímera será la república catalana?

Cataluña. Manifestación.Los medios de comunicación españoles, la mayoría de sus dirigentes políticos, insisten en sostener que la independencia catalana no se sostendrá más que unas pocas horas.

El desprecio a la voluntad de más de 2 millones de personas que el pasado primero de octubre votó por la independencia y la república, es evidente. Los independentistas son acusados de irresponsables como mínimo, y aseguran que la independencia no se concretará de ninguna manera.

Olvidan que en las últimas elecciones legislativas, votaron poco más de 4,3 millones de habilitados para votar, por lo que 2,1 millones que votaron por la república y la independencia el primero de octubre, en una consulta popular sin grandes garantías y con la intervención de la policía nacional que cerró centros de votación. Es una base importante y un reflejo de que no se trata de algunos desquiciados que emprendieron un camino sin perspectivas.

La votación por la independencia en el parlamento catalán fue por 70 votos en 82, después que 53 diputados de la oposición se retiraran de sala.

Los dirigentes del Partido Popular (derecha) acusan a los independentistas de «golpistas», «sediciosos» y que se debe aplicar todas las medidas necesarias para «restituir» la democracia y la legalidad.

Es probable que el aparato del Estado español intervenga en gobierno catalán, destituya al gobierno regional y el parlamento regional, y se produzcan muchas detenciones, sin embargo el entusiasmo popular que ha ido creciendo en las últimas semanas, está sembrando una semilla que no será fácil de evitar que algún día germine.

La única vez que Catalunya se constituyó en república, fue en el 6 de octubre de 1934 cuando toda España era una república. Pero los catalanes resisten a la familia real de los Borbón desde 1714, cuando la ciudad de Barcelona fue sitiada por un año, y tras su caída, cientos de resistentes fueron fusilados, toda la escasa autonomía catalana eliminada, y hasta el idioma prohibido. El rey español que ordenó entonces esas medidas, era Felipe V. El actual rey tomó su nombre al ser ungido, y se denominó Felipe VI.

Dos horas y media después de la declaración de independencia catalana, el consejo de ministros español comenzó a poner en práctica el artículo 155 de su Constitución que permite intervenir los gobiernos autónomos. El artículo nunca fue reglamentado y su aprobación por el Senado es un cheque en blanco para que el gobierno de Mariano Rajoy lo aplique según su criterio.

Por lo pronto ya trascendió que el consejo de ministros aprobó la destitución del presidente del gobierno autónomo catalán, Carles Puigdemont, y todos sus consejeros, y disolver el parlamento catalán. No está en claro de qué manera procederá a esa disolución.

En estos días también se han manifestado contra la independencia algunos importantes dirigentes de izquierda, y varios ex comunistas ortodoxos.

Argumentan que esa ideología propugna un mundo sin fronteras y que constituir nuevos Estados es contraproducente y no fortalece la lucha contra el neoliberalismo.

De hecho, los fundadores del marxismo, si bien anunciaban un mundo sin fronteras, no hablaban de un gobierno mundial único, sino más bien la acción de las comunidades para mantener las relaciones sociales. En un mundo ya gobernado por las potencias económicas con la concepción de que el capitalismo es el fin de la historia, quizás el «paso atrás» de volver a las comunidades, sea una respuesta provisoria para avanzar después a un mundo como soñaba John Lennon en «imagine».

Todavía este viernes en la noche, miles de personas festejan en las calles y los edificios públicos retiran las banderas de España y por ahora la sustituyen con la bandera de la Unión Europea, organismo que ha dicho que el único interlocutor es el gobierno de Madrid.

Ricardo.

Mi respuesta:

Jorge Aniceto Molinari.El centro de mi análisis está en la frase que me he permitido remarcar.

La economía mundial hoy está comandada por los conglomerados empresariales multinacionales con cabezas visibles en los grupos financieros, los estados mayores empresariales. A cargo de los Estados va quedando un cada vez más reducido espacio como resultado del agostamiento cada vez más pronunciado de la tasa general de ganancia y de los cada vez más duros enfrentamientos por su consecución.

Entonces las reivindicaciones de las nacionalidades que tienen una justificación histórica, desde el punto de vista económico pueden significar un cierto respiro, que en la práctica puede incluso resultar contraproducente por el miedo de los empresarios capitalistas en la inestabilidad política como se informa que está ocurriendo hoy en Catalunya.

Pero de ahí a concluir que el destino futuro de la humanidad está en el desarrollo autónomo de las comunidades en la realidad presente del capitalismo ya no es tan sencillo.

Por lo pronto el tema en su momento y teniendo en cuenta otra época fue analizado por Federico Engels, interviniendo directamente en una rica polémica ideológica con las corrientes anarquistas, con un texto: «sobre la autoridad», que tiende a mostrar que este modo de producción que hoy predomina en el mundo, necesita de comandos unificados para realizar la producción y que para superarlos sin producir una catástrofe en el aparato productivo de la humanidad, debe crear un mando superior, al que deben ser impuestas las normas democráticas con las que ha venido costosamente avanzando la humanidad.

Hemos insistido tozudamente en que para imponer esas pautas democráticas es necesario que haya una medida monetaria única y universal, y que se convenga también en forma ecuménica, de que los impuestos deben ser única y exclusivamente dirigidos hacia el movimiento del dinero, que aquello producido debe ser para atender en forma eficiente y rentable (sin costos burocráticos para el común de la gente) la salud, la enseñanza, la vivienda, y el trabajo de toda la gente, sin exclusiones, planificando obras universales que hoy ya resultan imprescindibles pero que a los inversores capitalistas no les resultan rentables, que para la humanidad significarían un salto en calidad de vida.

Tal vez, logrado esto, el conflicto estaría ubicado en cómo se administra, pero es tan grande la posibilidad de liberar recursos, que hoy retiene la crisis capitalista, que la humanidad entraría en una etapa superior, donde seguramente la gestión tomaría formas cooperativas como también lo analizara el propio Federico Engels. Haciendo de esta formas organizativas empresariales un instrumento de organización de políticas globales con un rol superior de la democracia, y no como ocurre actualmente con las cooperativas sometidas a la lucha por la subsistencia empresarial.

Hoy en el planeta podrían proclamarse una infinidad de repúblicas independientes, como tantas son las distintas comunidades, construirse kilómetros y kilómetros de muros estableciendo nuevas fronteras o protegiendo las actuales, pero no podrían superar una crisis ya irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista.

La base real del reclamo actual catalán es salir de la asfixia con que el desarrollo actual del capitalismo los acucia, ahora unir este objetivo a la identidad nacional propia, puede ser tremendamente contraproducente, generar un objetivo muy limitado, que pudiendo tener justificaciones históricas múltiples, no resuelve el problema central que hoy las estimula, como ha venido ocurriendo en Europa. La canción sigue siendo sabia: «no hay salvación sino es con todos».

Sabemos que hay quienes en su utopía piensan –están en su derecho– que esta nacionalidad tiene salida si estatiza su economía en una especie de «stalinismo tardío» posiciones que incluso se sostienen para el conjunto de España y aún soñando con manejar esto con una afectación mínima de las estructuras de clase, que la sociedad española mantiene, como si tamaña empresa pudiera hacerse en los marcos nacionales y sin una superación en avance del aparato productivo, que hoy tiene su llave no en los Estados sino en la economía mundial.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Domingo, 29 de octubre de 2017.


Nota:

La administración del sitio web del Centro de Estudios Joan Bardina se limita a reproducir y traducir este artículo, en función al derecho que tiene su autor a la libertad de expresión y a la necesidad de que este artículo desvele el debate sobre las ideas y propuestas que transmite, pero sin que por ello comparta el mismo juicio sobre su contenido.

Los 100 años de la revolución rusa.

Los 100 años de la revolución rusa.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lenin y Trotsky en un míting.Podríamos aseverar que la historia del capitalismo es también la historia de sus crisis, así como la historia de los pueblos es la historia de sus revoluciones.

Así como el nacer, el crecer y el perecer, no es solo un atributo de nosotros los seres vivos, sino también de los modos de producción que se han ido sucediendo y solapando en el crecimiento de la organización social.

Como la lucha de clases como característica de las sociedades humanas, también dilatada en los tiempos, tiene esa misma dinámica, con la predominancia sucesiva de distintos modos de producción, no teniendo ninguno en particular pasaporte a la eternidad, –como han pretendido afirmarlo para el capitalismo algunos politólogos o sociólogos o economistas trasnochados –y las crisis cada vez más profundas y en el caso actual ya irreversible para la permanencia de la actual predominancia del modo de producción.

De todos modos el nacimiento de la lucha de clases, que una corriente de pensamiento adjudica a la condición humana, para nosotros es un hecho no demostrado y que seguramente cuando la humanidad comience a construir el socialismo tendrá otros elementos que le permitirán profundizar en ese conocimiento. Hasta ahora en los análisis que distintas corrientes de pensamiento han realizado, la más precisa que me sigue convenciendo, es la que Marx y Engels realizaron en su momento, de que el trabajo y su forma de incorporarse a la sociedad a través de un modo de producción en concreto determinan las formas sociales en que la sociedad se realiza1, que junto con la afirmación de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar todas sus posibilidades, parecen ser conceptos no asimilados por los autoproclamados «marxistas» y que en sus análisis se pasan al voluntarismo que ignora las condicionantes sociales reales, con afirmaciones que niegan el marxismo como la de que socialismo es propiedad estatizada.

La revolución rusa precisamente no fue una expresión voluntarista del pueblo ruso, fue si la respuesta a una terrible crisis social que se aceleró y desencadenó con el estallido de la primera guerra mundial. Para esa crisis la respuesta más profunda en el desarrollo de un programa para poder superarla estuvo en manos de un partido organizado bajo la conducción de Lenin, y que además supo conjuntar el esfuerzo de algunos líderes que ni siquiera habían integrado sus filas en los años previos a la revolución; tal vez el caso más notorio y paradigmático, por su participación formidable en el proceso, fue el de León Trotsky, porque además desde los comienzos del siglo 20 nunca estuvo ajeno al debate ideológico formidable y profundo en el que Lenin conduzco la formación de su partido y marcó su influencia indiscutible en la sociedad rusa y en la izquierda universal de esos años. Qué diferencia con la realidad actual, en la que prácticamente el debate ideológico está paralizado.

De aquí surge un juicio de Lenin, que nuestras izquierdas actuales han venido desconociendo, –así les está yendo–, de que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria.

El Partido que llevó al triunfo a la revolución rusa tenía internalizado el pensamiento de Marx y de Engels, como bagaje fundamental en su construcción ideológica, al que Lenin en particular y sin duda con el mayor destaque fue incorporando conceptos y desarrollos que hoy son claramente los que necesitamos utilizar, así como elaborar en el mismo sentido, para superar esta etapa de la historia. Salvo que alguien pueda demostrar lo contrario, y bienvenido sea al mundo de la ciencia y de la comunicación que hoy florece de mil maneras, pero limitada notoriamente en el plano ideológico.

Lenin en 1916 (un año antes de la revolución) escribe «El imperialismo etapa superior del capitalismo» en que ya señalaba el pasaje del gobierno económico de la humanidad de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales, que es lo que hoy vemos claramente y que fue lo que se estimuló con el nacimiento del neoliberalismo en Mont Pellerin al finalizar la segunda guerra mundial.

Mucho tiene que ver este texto con lo que fue luego el desarrollo de la NEP (Nueva Economía Política), con la que Lenin armaba la compresión ideológica del periodo que estaban atravesando. Vale la pena remitirse a una enorme cantidad de textos sobre estos temas, que fueron salvaguardados y atravesaron indemnes, –gracias a los intelectuales rusos–, el periodo del stalinismo.

Sin embargo en determinado momento las corrientes estatistas fueron en la burocracia del nuevo Estado más potentes que las ideas de Lenin y éstas fueron derrotadas, para su aplicación en concreto. Lenin fue derrotado en 1924, no en 1992 cuando se desintegró la Unión Soviética. Hasta el propio Nicolás Bujarin que dio sustento a la teoría del socialismo en un solo país, y a nuestro criterio el verdadero autor de «Cuestiones del leninismo» que firmó Stalin, también fue asesinado. Bujarin aún en el error, sus ideas combatidas, fueron respetadas por Lenin, así como las del comunismo de guerra en su momento impulsadas por Trotsky, que merecieron de parte de Lenin un prolijo y minucioso análisis para refutarlas; todos estos escritos tienen hoy un inmenso valor ideológico en la medida que la izquierda no ha superado su concepción estatista; forman parte de los 55 tomos en castellano de las obras completas.

El Partido de Lenin aplicaba el centralismo democrático en su organización administrativa, pero no en el debate ideológico, las ideas no tenían un orden para ser debatidas, ni resoluciones que encorsetaran su desarrollo. Lenin no sometía ni se sometía a una forma de jerarquía administrativa en la organización del debate ideológico. Era absurdo esperar a que una idea fuera «autorizada» para ser difundida, era libre, como nunca lo había sido en ningún Partido de la historia. Su jerarquía devenía de instancias en las que la elaboración de las mismas estaba en la masa, por eso no tenían nada que ocultar a no ser el aspecto organizativo concreto, que daba coherencia a la organización para actuar en el seno de la sociedad, lo que se trasuntaba claramente en los Congresos, en los activos, en todas las acciones que involucraban el hacer de los revolucionarios. No se actuaba por disciplina, se actuaba por convicción ideológica.

Así como Cristo, y el cristianismo en sus orígenes, derrotado legó a la humanidad conceptos que ésta incorporó; a pesar de las múltiples iglesias que hoy se proclaman cristianas, es un formidable ejemplo, para analizar cómo nacen ideas contra la explotación humana, son derrotadas y a la vez asimiladas por el conjunto de la sociedad; no es el único ejemplo pero si el que nos llega con más fuerza por los orígenes de nuestra cultura.

Hoy está pendiente, y la crisis lo hace aún más perentorio, el pensamiento de los maestros mostrando el origen y el curso del modo de producción predominante así como de ideas para poder entrar en una etapa de transición que lo supere.

Esto hace que no se conmemoren aquellos acontecimientos con el destaque que merecen y que la humanidad, superada esta crisis, seguramente va a reconocer.

La revolución rusa, como la Comuna de París, la revolución francesa, entre otras, hicieron un enorme aporte a la historia humana, pero su reconocimiento pleno vendrá cuando la humanidad supere la prueba actual en la que no compiten modelos de Estados como reivindican los stalinistas y neostalinistas, sino la necesidad de la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista, para iniciar una transición que permita a la humanidad hacerse dueña de su economía, manejar ella con los instrumentos de la democracia su aparato productivo en su beneficio.

Han transcurrido ya prácticamente 100 años, el capitalismo ha recorrido el camino de expansión en todo el planeta que Marx, Engels y Lenin previeron, las tareas de transición que de alguna manera marcó este proceso de revoluciones debe ser retomado, por un programa que es la continuidad de aquellos que abrieron una esperanza de progreso para el conjunto de la humanidad. En lo personal desde la modestia de nuestros conocimientos, y fieles a un estilo de militancia, tenemos propuestas para hacer que hoy tienen que ver primero con la paz y luego con el manejo social de dos herramientas fundamentales: la moneda y los impuestos. Podría decir: «dame un punto de apoyo y moveré el mundo».

Los problemas al ser abarcativos de todo el planeta, aparecen como más graves, la destrucción que puede originar el uso de armas nucleares puede ser terrible, pero aún así la forma que ha tomado la explotación capitalista origina tragedias como las que provoca el calentamiento global, o la tendencia de cada uno de arreglarse por su lado como parece ser el mensaje del referéndum catalán, negando lo que nos decía una bella canción española de que no hay salvación sino es con todos2.

Como comunistas, que hemos tratado de hacer nuestras las ideas de los maestros, estos 100 años de la revolución de octubre (de acuerdo al calendario ruso vigente en 1917), seguramente no tendrán el reconocimiento que de parte de la humanidad merecen, pero es nuestra tarea reivindicar ese pensamiento en la medida que incorporado al conocimiento humano no ha sido superado y por lo tanto sigue siendo una guía insustituible para dar la batalla por el triunfo de la construcción de la humanidad socialista.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de setiembre de 2017.


Notas:

1«El papel del trabajo en la transformación…» de Federico Engels.

2La administración del sitio web del Centro de Estudios Joan Bardina se limita a reproducir y traducir este artículo, en función al derecho que tiene su autor a la libertad de expresión y a la necesidad de que este artículo desvele el debate sobre las ideas y propuestas que transmite, pero sin que por ello comparta el mismo juicio sobre su contenido.

La dictadura del proletariado.

La dictadura del proletariado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Conrado Hughes.En el programa «Todas las voces» de Montecarlo Canal 4 de Montevideo, el mismo que trajo a un diputado de la oposición venezolana que admitió que no habían obtenido las firmas para el referéndum revocatorio, el inefable Cdor. Conrado Hughes (recordemos que Coni era uno de los buenos habitué al Instituto 1815 que patrocinaba el inolvidable General Líber Seregni), hace por la negativa la mejor explicación de algo que para la izquierda es tan difícil de entender como es el concepto de Dictadura del proletariado.

Hughes explica que los sindicatos y las centrales sindicales no deberían existir y que por lo tanto cada trabajador debería negociar directamente su contrato de trabajo, y los conflictos dirimirse ante las instituciones jurisdiccionales del Estado sin necesidad de estos intermediarios, dejando así la más plena libertad al mercado. Lo que Marx y Engels definen como la Dictadura de la burguesía.

Otto Von Bismarck (1815-1898).Hemos mostrado en otras notas como el desarrollo del capitalismo en general ha sido favorecido por las revoluciones que han ampliado el marco de los derechos de los trabajadores, –entre otros un mayor nivel de consumo–, haciendo que el sacrosanto mercado fuera más amplio y la posibilidad rentable de la inversión capitalista mayor. Proceso que tiene límites y que ya comienzan a visualizarse claramente. Algo de esto es lo que razonó Bismarck para dar impulso a la creación de un sistema de seguridad y prevención social, a fines del siglo XIX y en pleno auge del desarrollo capitalista.

La avidez capitalista nunca se ha podido autogobernar y contradictoriamente ha necesitado de la organización de los trabajadores para que pusieran límites a sus apetencias y permitir la amplitud de un mercado ampliado por las reivindicaciones de los trabajadores y la generación de derechos sociales.

Hasta aquí todo bien, ahora a las ideas –como las del Cdor. Hughes– del desarrollo del capitalismo, respondieron las ideas para defender a los núcleos organizados de trabajadores, que claramente tomaron dos rumbos iniciales diferentes, los que se adaptaron a las necesidades del desarrollo capitalista e incluso votando los créditos de guerras, para las aventuras bélicas de estos sectores cuando ahogados recurrían a ese camino para el desahogo económico. La otra corriente trató de programar la resistencia a la tragedia de la guerra con iniciativas que permitieran superar el trance y mantener la actividad, en beneficio de la gente, del aparato productivo y del entramado social.

Es lo que en una dimensión menor ocurre cuando una empresa entra en crisis, y sus trabajadores arman una cooperativa para mantener su actividad productiva y procurar así mantener su sustento.

La revolución rusa liderada por los bolcheviques, tenía una dirección que declaraba y actuaba de acuerdo a las enseñanzas de Marx y de Engels, y toda la tarea ideológica que Lenin elaboraba en el mismo sentido, era una dirección que reivindicaba la Dictadura del proletariado a la vez que señalaba, que siendo esto necesario para defender el derecho de los trabajadores como lo es hoy un sindicato o una central sindical, su objetivo no era el de construir un modelo de sociedad alternativa al capitalismo, sino el de acompañar su desarrollo hasta el agotamiento de sus formas, construyendo una transición que permitiera a la predominancia del capitalismo morir en paz. De Marx aprendimos que ningún modo de producción abandona su predominancia en la escena de la economía mundial hasta agotar todas sus posibilidades, comprendiendo además que ese momento en la historia llega. El endeudamiento en permanente crecimiento de los Estados, las emisiones demenciales de moneda ya sin ningún respaldo en la producción, el aumento de los paraísos fiscales, el aumento del trabajo en negro ahora particularmente en los países desarrollados, son los síntomas febriles de ello.

Es más, Lenin en 1916 previó que el curso del desarrollo del capitalismo llevaba a que éste iba a ser gobernado desde los complejos empresariales multinacionales en desmedro directo de las estructuras burocráticas estatales, hecho que en la vida se acompasó con la elaboración de una política acorde, con el nacimiento del neoliberalismo luego de las segunda guerra mundial, con las directivas elaboradas desde Mont Pellerin.

Por lo tanto ni Marx, ni Engels, ni Lenin pensaron en la Dictadura del Proletariado como la dictadura ejercida desde el gobierno de un Estado con su actividad económica totalmente estatizada, por la sencilla razón de que no eran estatistas. Como tampoco lo era Batlle y Ordoñez en el Uruguay.

La deformación que intencionadamente introdujo el stalinismo, con la colaboración de la «inteligencia» burguesa, hace que hoy por ejemplo, cuando un trabajador ejerce la huelga no piense que eso es precisamente lo que nace de su derecho a ejercer la Dictadura del proletariado frente a la Dictadura de la burguesía, y si piense en derechos que se han incorporado por la lucha de los trabajadores a las Cartas Magnas de los distintos países; el Cdor. Hughes esto lo tiene claro y por lo tanto no admite ese derecho, pero además invocando algo que no existe y es de que esa situación es la que no permite desarrollar la economía precisamente en momentos en que el capitalismo está llegando a sus límites de rentabilidad medidos en la tasa general de ganancia que hace que todas las economías estaduales han entrado en crisis y que la defensa del trabajo de nuestros trabajadores nacionales parecería imposible defender sin competir con otros trabajadores en el mundo, algo de esto sostiene Trump con su política de muros.

No es el objetivo de esta nota, y ya lo hemos hecho anteriormente, no estamos en presencia del fin del trabajo, sí estamos en presencia de una crisis de rentabilidad de las inversiones y por lo tanto del trabajo organizado por el modo de producción capitalista, ejerciendo a través de las monedas, los impuestos, y los endeudamientos: la Dictadura de burguesía.

Venezuela es uno de los ejemplos más paradigmáticos de esta situación, al no tener posibilidad de gobernar su moneda propia, y depender así de las maniobras de los que la manejan, –y que en muchos de los casos ni siquiera tienen partido, como ocurre en la Argentina– y que a la vez estimulan toda la propaganda adversa de que el sistema se encamina a una estatización total para impedir este tipo de maniobras, lo que justificaría, en su tesis, el derrocamiento de un gobierno «comunista» que asumió a través del voto popular, y que a diferencia de otra época en nuestra América cuenta con el respaldo de un ejército con formación nacionalista.

Se confunde además con el ejemplo de Cuba que pudo contar para su desarrollo con la Unión Soviética ya en tiempos del post stalinismo, que hoy trata ordenadamente de vincularse al mercado mundial, sobre la base de fortalezas sociales construidas por la revolución en temas que se destacan como la salud y la enseñanza.

100 años de la revolución de octubre parecería un buen motivo, para estudiar, analizar y debatir sobre cosas tan importantes que hacen al porvenir todo de la humanidad, que inexorablemente se acerca a un punto crucial de definiciones. La predominancia del modo de producción capitalista llega a su fin y necesita de una transición que le permita morir en paz. La muerte también de un periodo histórico donde la dirección (la dictadura) de la sociedad siempre estuvo en manos de la élite de una clase.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de agosto de 2017.

Noam Chomsky en el Uruguay.

Noam Chomsky en el Uruguay.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

José Mujica y Noam Chomsky.Excelente. El intelectual nacido en EE.UU. pudo exponer amplia y profundamente su pensamiento, que se necesita ahora poder analizarlo, debatirlo, incorporar en el hacer diario conceptos que necesitan ser conscientes. Está además en Internet por obra y gracia del avance de la tecnología.

Nosotros inmediatamente lo comparamos con los 46 minutos de exposición del Mujica en la ONU. Tratan prácticamente los mismos temas, son enfoques diferentes, y seguramente los análisis de Chomsky sean incorporados en muchas de las intervenciones posteriores de los que hemos tenido la suerte de escucharlo, lo que no ha sucedido con la intervención del ex-Presidente. De eso no se habla.

Desde la humildad de nuestros conocimientos, para nosotros aquí está el problema en que se debate la izquierda hoy en el mundo.

Tomemos por ejemplo el tema de la corrupción: todos aceptarán que lo que dice Chomsky es correcto y todas las medidas que se tomen para combatirla también.

Ahora y aunque Chomsky no se lo planteé ¿es posible un capitalismo de Estado sin corrupción? y más ¿es posible el capitalismo sin corrupción?

La condena a Lula por la vivienda de gran lujo en un edificio de una de las grandes capitales brasileñas que es uno de los miles y miles de apartamentos similares producto ¿del humilde trabajo individual de cada uno de sus propietarios?, como sucede en «nuestra Punta del Este», se nos explicará que no, pero que lo que se investiga es que llegó a esa propiedad por los avatares de los favores del cargo y los otros son producto del funcionamiento del capitalismo que da trabajo y es mejor no averiguar.

Chomsky, aunque parezca increíble coincide con la prédica electoral de Trump (que no es precisamente lo que éste ejecuta en su lógica empresarial), de que cada país debe defender su matriz productiva defendiendo el trabajo de su gente e incorporando mano de obra nacional.

Y entonces la pregunta: ¿pueden planificarse matrices productivas nacionales en el mundo actual?, ¿lo puede hacer EE.UU.?

Chomsky analiza también que hoy el gobierno del mundo ha pasado de los Estados a los complejos empresariales multinacionales. Era lo que analizaba Lenin que iba a ocurrir en su «El imperialismo fase superior del capitalismo» en 1916, y que para nosotros necesita de una respuesta programática, que no es otra que la que apenas insinuó Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y que en el análisis de Chomsky se insinúa como un camino de soluciones nacionales, que deben ser importantes si somos capaces de generar los acuerdos políticos a nivel global que ayuden a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz, voluntad política que es necesario construir y que hoy está al alcance de la humanidad poder hacerlo.

Nos parece insuficiente su análisis sobre el incremento de la guerra, al quedar reducido el análisis a un enfrentamiento de facciones y no ir al meollo del assumpte. Sí compartimos todas sus advertencias y peligros terribles que acechan a la humanidad.

Para los complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo, la industria de la guerra es un desahogo económico (ante el agostamiento de la tasa general de ganancia) que cargan sobre los presupuestos estatales, en el incremento permanente de los endeudamientos, en emisiones demenciales que envilecen las relaciones monetarias del común de la gente, pero además generando e inventado guerras para justificar los gastos. Algo de lo que hace por ejemplo ante nuestras narices el comando sur del ejército de EE.UU.

¿Cómo desactivar entonces la guerra?: Chomsky afirma un camino: el triunfo de la democracia en el mundo.

¿Es posible ese camino? Sí es possible. Es, además, una conquista de la humanidad toda, que ésta debe afirmar, pero para ello se necesita un programa que cambie radicalmente nuestra forma de ver los fenómenos económicos actuales. Mujica los insinuó en la ONU. El problema de la moneda –hoy instrumento para desestabilizar gobiernos como el de Venezuela– que debe ser única y universal, el de los impuestos, en que los impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones deben ser eliminados y sustituidos por los impuestos a la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales.

Seguramente el intercambio entre Chomsky y Mujica debe haber sido muy valioso, la exposición en la Intendencia de Montevideo lo fue, pero como se dice en los informativos debe haber más noticias sobre el particular en los próximos noticieros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de julio de 2017.

Bancarización.

Bancarización.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La crisis irreversible del modo de producción capitalista es reconocida como tal cada vez más; luego del discurso de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, pensamos en un primer momento en que se aceleraba una nueva etapa donde el neoliberalismo –hasta ahora última fase del desarrollo de la predominancia del capitalismo– podía ser derrotado en un tiempo relativamente corto.

No nos impacientemos, aún falta, la puja de la humanidad por tener en sus manos conscientemente a la economía requiere más batallas y ganar a los actores políticos y a la gente en la compresión de cómo se dan estos fenómenos, que se diga claramente que se defiende por parte de cada quién, lo que debemos precisar como el objetivo de construir la voluntad política.

Esta nota de Marcelo Marchese, que reproducimos para facilitar el análisis, es una muestra de ello. A ella dirigimos nuestro comentario:


Inclusión financiera versus bancarización forzosa (el problema de las palabras).

Marcelo Marchese.

Rebelion.org. Logotipo.Rebelión. Jueves, 13 de julio de 2017.

El discurso del oficialismo a favor de la inclusión financiera promociona los eventuales beneficios que esta política brindará a los ciudadanos: más seguridad y mayor acceso a los créditos.

En esto, como en otras cosas, el oficialismo se identifica con quienes impulsan la bancarización a nivel mundial: «Algunas pruebas han demostrado que una mayor inclusión financiera no sólo acelera el crecimiento económico y el empleo, sino que también enmienda la desigualdad de ingresos y contribuye a la reducción de la pobreza1».

La cita anterior está tomada de un documento de la Alliance for Financial Inclusion (AFI), una alianza respaldada por el G20 y el Banco Mundial y financiada por Bill y Melinda Gates. Como se ve, esta cruzada mundial tiene un noble objetivo: «es el primer conjunto de compromisos mundiales y medibles por parte de formuladores de políticas públicas de países en desarrollo y emergentes para liberar el potencial económico y social de los 2,500 millones de personas más pobres del mundo, a través de una mayor inclusión financiera2». Gracias a Dios la AFI y el Banco Mundial y el G20 y Bill y Melinda Gates, desvelados por los miserables, quienes no pisan un banco ni en sueños, han diseñado una política para sacarlos de la pobreza, ello es, obligarlos a entrar en contacto con los bancos, quiéranlo o no.

Según la AFI, el 50 por ciento de la población mundial no está incluida (financieramente hablando) y entre estas gentes, el 86 por ciento se encuentra en los «países en desarrollo y emergentes». De acuerdo a lo dicho hasta ahora, el G20, el Banco Mundial, Bill, Melinda «y los bancos centrales y los formuladores de políticas y entes reguladores en materia financiera»que conforman la AFI, son una suerte de padres buenos en un cuento de hadas donde lejos de abandonar a sus hijos pobres en el bosque, los ayudan, es decir, los incluyen financieramente, pues desean liberar su potencial económico. Nada dice este cuento acerca de los beneficios que la inclusión financiera llevará a los «entes reguladores en materia financiera», sea lo que fuere que sea, y en todo caso nada dice sobre los beneficios que llevará a los bancos, una palabra mucho más entendible.

Ya se sabe que los cuentos de hadas, o los cuentos que fuere, se construyen pura y exclusivamente con palabras y se sabe que en ello es clave la elección y el orden de las palabras. Si el lector es un optimista de esos que piensa que vivimos en el mejor de los mundos posibles, le aconsejaría que abandone ya mismo la lectura y se dedique a una tarea más edificante, pues nosotros elegiremos otras palabras, las cuales serán ordenadas de manera diferente antes de arribar al final donde alguien se comerá las perdices.

Mientras el G20 y compinches utilizan la expresión «inclusión financiera», como si el lenguaje debiera cumplir la función de esconder la realidad en lugar de enunciarla, otros han preferido utilizar las palabras «bancarización forzosa» y casualmente, estos otros no han logrado ver los beneficios que la bancarización traerá a los pobres de los países en desarrollo y emergentes, a los cuales llaman «del tercer mundo», pero sí han visto cómo beneficiará a los bancos, y en menor medida, a los gobiernos.

Piense el lector en el beneficio que obtienen los bancos de sus clientes, la mitad de la población mundial, y piense que a partir de una serie de medidas en pocos años duplicarán su clientela, aunque sea con los más pobres, y piense que además multiplicarán quien sabe por cuánto su volumen de negocios, ya que casi todas las operaciones, sea la venta de una casa o el pago de un sueldo o tributo, se harán vía bancaria. Así que la banca verá que casi toda la población mundial realizará casi todas las operaciones comerciales por su intermedio, lo cual le acarreará inauditas ganancias y algo más: conocimiento y control, que redundarán, obviamente, en inauditas ganancias. Con estas medidas les brindaremos a los grandes banqueros más dinero, más conocimiento y más control sobre nuestras economías. Esto es lo más parecido al sueño de un banquero: saber el exacto beneficio que obtiene tal o cual rubro, tal o cual inversión, y esta información y este control no es que lo reciban gratuitamente, sino que pagaremos por darlos.

Digan lo que digan los autores de cuentos de hadas políticos, existe una ley ineluctable del capital: tiende a concentrarse. Con la bancarización forzosa esta concentración de riquezas, conocimiento y poder alcanzará niveles maravillosos y llegaremos un día al colmo de que el dinero será unos simples números, sin soporte físico, esto es, con mayor posibilidad de ser alterado o inventado, como si estuviéramos a las puertas de la era de la preeminencia de lo virtual y adulterable sobre lo real, el dinero electrónico sobre el dinero, el libro digital sobre el libro de papel, el contacto vía facebook sobre encontrase cara a cara, las palabras «inclusión financiera» sobre las palabras «bancarización forzosa».

Decíamos que amén del gran capital, los gobiernos se beneficiarán de la bancarización forzosa, lo cual es evidente desde que se hará casi imposible evadir los impuestos y los impuestos, se sabe, tienen dos características principales: 1. aumentan y aumentan y 2. interesan notablemente a los gobiernos. Así que el lector mal pensado, quien ni por un instante sospecha que vivimos en el mejor de los mundos posibles, puede creer una de dos cosas o las dos a la vez: 1. el gobierno que se autodefine de izquierda, aquel mismo que pretendía nacionalizar la banca y ahora, como dice el amigo Hoenir3, ha decidido bancarizar la nación, tomó este dudoso camino pues no es otra cosa, como todo gobierno, que un sirviente del gran capital, o, 2. lo ha tomado pues puede ejercer mayor control sobre el cobro de impuestos (mi opinión es que fue por las dos cosas, en una razón de un 90 por ciento la primera y un 10 por ciento la segunda).

Ahora bien, amigo lector, sólo me resta decir que nos dicen que vivimos bajo un régimen liberal, lo cual en cierto sentido es verdad y en otro es una abierta mentira y ahí volvemos al problema de las palabras vinculadas con la apariencia o la realidad. A la hora de dejar que las pasteras arrojen toneladas de basura a nuestros ríos, o de permitir que los pesqueros chinos vengan a arrasar nuestra fauna marina, el liberalismo campea por sus fueros, sin embargo, a la hora de permitir que alguien tenga derecho a fumar a doscientos metros de una escuela, o de que, al menos, paguemos nuestros impuestos como queramos (en este mejor de los mundos posibles hemos llegado al extremo de clamar por la mejor manera de pagar impuestos) o que compremos una casa o lo que sea sin pasar el dinero por el banco, el liberalismo se evapora como una gota en una plancha al rojo. El gobierno olímpicamente olvida nuestro derecho y libertad y paternalmente nos incluye financieramente, aunque uno no quiera ser incluido, aunque uno clame por no ser incluido pues sospecha que el cuento de hadas no es otra cosa que un cuento de hadas que el gobierno cuenta como si fuera elaborado por él mismo, cuando bien sabemos que es un cuento de hadas elaborado en un lugar muy muy lejano, donde no tiene cabida ningún gobierno ni sirviente.

Si todo les sale como lo tienen planeado (y muy probablemente todo les saldrá como lo tienen planeado, habida cuenta que nos tragamos cuentos muy dudosos) a estos señores del lugar muy muy lejano sólo les restará comer perdices y ser felices para siempre, a no ser que queramos escribir nuestro propio cuento y así forzar un plebiscito donde decidiremos si a estas fauces sin fondo les entregaremos lo que nos queda para enriquecerlos todavía más, o si decidiremos mantener un mínimo de prudencia, libertad y privacidad. Habrá que frotar la lámpara ¿Quién sabe si adentro no se encuentra escondido el genio?

Enlace del artículo original en castellano:

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229088

1Ubicando la inclusión financiera en el mapa mundial:
https://www.microfinancegateway.org/sites/default/files/mfg-es-documento-ubicando-la-inclusion-financiera-en-el-mapa-mundial-11-2013.pdf

2Ibíd.

3Mujica y la bancarización. Por Hoenir Sarthou:

http://www.voces.com.uy/articulos-1/mujicaylabancarizacionporhoenirsarthou


Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Dicen que un niño visitando el zoológico al ver la jirafa exclamó: ¡ese animal no existe!

Acá es al revés. En un mundo donde crecen los paraísos fiscales, el lavado de dinero, y donde la mayor parte de una gigantesca actividad financiera no pasa por los bancos –aunque los bancos privados la monitorean, aunque no la registren a los efectos del control de los estados–, Sarthou y Marchese en lugar de doblar la apuesta y pedir que nada sea legal si no está debidamente registrado y no como ahora que los documentos particulares sin pagar ni siquiera un peso de impuesto utilizan la justicia contra sus deudores, arremeten contra la bancarización que si efectivamente entorpece la acción de las administradoras de crédito y de la evasión de los comercios pequeños, éstos que se debaten entre sus acotadas ganancias, el pago de los impuestos y un mundo donde los espacios económicos son obligatoriamente mayores haciéndolos en el tiempo inviables.

La no bancarización permitió por ejemplo la acción del cambio Nelson y del diputado del Partido Nacional de cuyo nombre no me acuerdo, por señalar lo más reciente, que es de alguna manera la punta de un iceberg.

Las administradoras de crédito son además un cáncer que actúa sobre los sectores más desprotegidos de la sociedad que necesitan de él, y sobre la cual hay seudoizquierdistas que piensan con su bolsillo que hacen una acción social. Es una materia pendiente sobre la cual hay que legislar e instaurar instrumentos como los que instauró Batlle y Ordóñez a principios del siglo 20 cuando el empresariado del país era esquilmado por los banqueros y ese fue el objetivo de las creación de los bancos del estado y no el de monopolizar la actividad bancaria.

Que es un problema resuelto a medias por el gobierno no cabe duda, pero también es cierto que es una necesidad que tarde o temprano será necesario abordar, pues la política neoliberal de no controlar nada, tarde o temprano conduce del mundo al no-mundo.

Ahora porque digo que es un problema no resuelto o resuelto a medias, porque los sistemas impositivos que se imponen y con los cuales se financian las actividades estatales provienen fundamentalmente de los impuestos al consumo, al trabajo, y a las pensiones, que pagan en su mayor proporción los sectores populares, que precisamente no pueden escapar de la bancarización efectiva, como escapan los que trafican en la especulación, la evasión impositiva y el lavado del dinero, y cuyo no control se justificaba con el objetivo de no espantar las inversiones.

A mí me duele que AEBU no tenga una política más proactiva sobre el tema y que además no sea eso lo que debata con la dirección del BROU y la dirección económica del país.

Las necesidades fundamentales y básicas de todas las sociedades en la tierra deben ser solventadas con un sistema impositivo dirigido directamente sobre la circulación del dinero y a eso debe estar dirigida la bancarización en la organización de la sociedad, eliminando todo otro tipo de impuesto.

Cosas veredes Sancho: los estatistas más furibundos se transforman en los neoliberales a ultranza al enfrentar la bancarización.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 14 de julio de 2017.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Las revoluciones responden a necesidades sociales ante crisis que se hacen insostenibles para las grandes masas. Y pueden haberlas del más diverso tipo, hasta aquellas que son sólo revueltas y no tienen posibilidades de cristalizar.

El problema es que ante este tipo de fenómenos, han nacido como respuesta los teóricos de la revolución como la revolución misma y que han aprovechado circunstancias muy particulares como lo fue para los stalinistas la revolución rusa.  El socialismo no nace así de un desarrollo social necesario para superar el capitalismo sino de la voluntad de los revolucionarios de construir una sociedad superior y alternativa al capitalismo. Y en esto han pululado las más diversas teorías partiendo de las concepciones voluntaristas de cómo se construye el socialismo en cada país. Aunque ninguna de estas teorizaciones van más allá de las estatizaciones nacionales y de proyectos regionales para el desarrollo de una forma de capitalismo de Estado, que piensan –cada vez menos– pueda competir con el desarrollo capitalista a nivel mundial.

Ahora esto luego de la derrota de Lenin en 1924 tiene vicisitudes que es necesario intentar aclarar.

Todas las revoluciones expresan una necesidad y avanzan, e imponen derechos en las realidades de los pueblos, su desarrollo posterior conoce entonces avances y retrocesos originados fundamentalmente por el rol que cumplen en estos procesos los sectores ubicados dentro de la lumpen burguesía y del lumpen proletariado.

El estudio de la revolución rusa en este terreno ofrece un material inmejorable para comprender el fenómeno actual de los problemas que se presentan a nivel del desarrollo empresarial de distintas áreas en los Estados.

La revolución española, aporta todo lo que no se debe hacer en el terreno de la conducción revolucionaria, junto con la necesidad de actuar es necesario saber en cada momento para donde se va; España ofrecía todas las variables posibles de vías muertas.

La revolución bolivariana, hoy ofrece otra realidad. El proyecto de Chávez, formidable con su contenido de participación, necesitaba de un marco internacional propicio que hoy es extremadamente contradictorio. Más cuando su realidad económica es manejada en el abastecimiento de la gente con instrumentos que no son posibles manejar en forma independiente a nivel de un Estado, como es la moneda.

Muchos han utilizado la condena a los crímenes de Stalin para condenar la revolución rusa, y contradictoriamente algunos de los que justificaron esos crímenes condenan al gobierno de Maduro, que se defiende de la agresión económica que ha tenido como resultado el deterioro de su apoyo electoral. La derecha quiere a Maduro derrocado ya; Maduro por su parte trata de utilizar todos los elementos legales posibles para revertir la situación, la Constituyente es uno de ellos.

Los que piden elecciones ya, en medio de una guerra civil no declarada, en que se comenten actos delictivos por ambos bandos (recordemos la guerra civil española), no reparan que eso no evita la guerra civil declarada a menos que uno de los bandos se rinda, y aún así, acá no va a existir ningún bando ganador, porque el quehacer social ya hoy impone circunstancias como las que está viviendo Brasil, y de alguna manera Argentina donde las maniobras con el dólar fueron claras y a la vista de todo el mundo, donde el accionar del otrora imperialismo norteamericano a través de los servicios militares y policiales de estos países ya no les responde aunque siga existiendo.

El Papa Francisco, el gobierno de Uruguay han tenido una actitud prudente y una prédica por la paz que es imprescindible, aunque no suficiente.

Lo que no alcanzan son las respuestas políticas que hasta hoy se han dado. Aunque podríamos decir que prácticamente no existen, y entonces están los que condenan sesgadamente de acuerdo a la teoría de «mejor en democracia», o los que justifican con que así son las revoluciones.

Soldados británicos en una trinchera de la Primera Guerra Mundial.Mujica en setiembre del 2013 trató de insinuar un camino, ahora quien agarra esa antorcha para trasladarla al debate de una salida no sólo para Venezuela, para el mundo. Más grave aún cuando el propio expresidente no ha mostrado comprender la propia importancia de su planteo en un mundo que necesita encontrar el camino de la paz, en medio de un desarrollo demencial de la industria de guerra, que además se utiliza como desahogo capitalista a la crisis, como lo fue en las dos guerras mundiales anteriores.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de julio de 2017.