A propósito de una nota de Leandro Grille.

A propósito de una nota de Leandro Grille.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Dice la nota:

Leandro Grille.«La única forma de que algunos compañeros revisen su posición contra el gobierno de Venezuela es que la oposición tome el poder por asalto. Luego de esa catástrofe, con Venezuela devuelta al consenso neoliberal y la brutal represalia que se desatará contra los que atrevieron a una Revolución, que incluirá en su cuenta trágica la cárcel, el destierro, el asesinato y la desaparición, comprenderán cabalmente lo que estaba en juego. Pero será tarde. Hay un tipo de militante que prefiere la comodidad de lo prístino. De lo inmaculado. De lo inobjetable. Hallan, como escribió el genio de Borges, que la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce. Son buenos compañeros. Muchas veces nobles. Pacíficos, democráticos, y se pretenden justos. Sin embargo, no se puede confiar en su lealtad en la hora de los hornos, cuando las dudas son muchas, el camino incierto, y la vida y la historia están en riesgo. Dudan, se los come la duda, porque no confían en sus hermanos. Tal vez crean que los que asumimos otra posición somos intelectualmente deshonestos, o débiles, o manipulables o voluntaristas. Porque tampoco confían en nosotros, sus compañeros. Yo nunca defendería una represión contra el pueblo. Nunca usaría mi palabra ni mi poca influencia para proteger un despotismo. Pero no podría vivir tranquilo con mi cabeza si dejara a pata el sueño revolucionario de un pueblo hermano, sólo porque perdió la gracia de la moda, la prensa o la popularidad. Conocí Venezuela. Las dos. La pobre y la de plaza Altamira. En las tres veces que estuve intenté aprender, hice amigos y amigas, jóvenes como yo, militantes, voluntarios que se iban al Amazonas a alfabetizar o médicos cubanos que se subían al Avila, allí donde nunca habían llegado los médicos. Escuché la detonación de C-4 y sentí miedo, conocí tipos que estaban dispuestos a dar la vida y hoy están muertos, como Eliezer Otaiza. La dieron. Supe de la generosidad infinita de los bolivarianos. Y una vez conversé con una señora muy mayor que en la puerta del Teresa Carreño me dijo que ella amaba a Chávez, porque hasta que llegó él, en toda su larga vida, nunca antes había podido entrar a ese teatro tan prestigioso y tanto tiempo vedado a los pobres. Yo no sé si se va a ir al carajo Venezuela. Si éste es el asalto final de la burguesía, pero hasta el último día voy a defender la Revolución. Estuve en Miraflores una vez. En las mismísimas oficinas de un prócer inolvidable y me llevé tres cosas: la constitución bolivariana, a la que considero la constitución más linda que he leído en mi vida (y he leído varias), un habano de una caja autografiada por Fidel, y un juramento de amor al que no renunciaré mientras viva. El que crea que es por unos meses, no me conoce».

Leandro Grille.


La nota nos merece reflexiones:

Jorge Aniceto Molinari.En otra etapa del desarrollo capitalista seguramente los servicios de inteligencia del otrora imperialismo yanqui, hoy devenido en Estado gendarme, endeudado y con su moneda aún teniendo un valor de referencia mundial, envilecida, ya hubieran influenciado a sus agentes militares y civiles venezolanos y el gobierno de Maduro derribado.

Aún no lo han podido hacer, aunque sí lo han declarado a través del diario de operaciones de su ejército dedicado a esta zona del continente. La derecha venezolana mucho ha especulado con esto, y no toda pero importantes agentes de sus sectores lo han intentado y lo están intentando.

Venezuela no es la Unión Soviética, tampoco es Cuba: es Venezuela, y lo que se invocaba para defender los crímenes de Stalin, hoy exige otro tipo de reflexión.

El arma más poderosa hoy contra el gobierno de Maduro es la diferencia cambiaria, y lamentablemente no conocemos los datos concretos de la realidad, pero como en el caso de Argentina, donde los que manejaban las  diferencias cambiarias y estaban con el gobierno de Cristina, hoy aparecen como agentes vinculados al macrismo; sospechamos que lo mismo ocurre en Venezuela, donde la dependencia con la renta petrolera y el informalismo, principal preocupación de Chávez en su momento, hace que un país donde casi la totalidad de sus ingresos por exportaciones dependen del petróleo, y se cobran en dólares, para la población el abastecimiento en alimentos y medicinas es en bolívares, hace que la especulación sea el principal negocio de esta lumpen-burguesía. Situación que se repite y se repetirá en cada una de las instancias democráticas en que esté en juego el gobierno, y a la que pudo escapar Ecuador por el hecho de que ese juego no pudo ejecutarse producto de una medida que en su momento, -el ahogo económico- fue ejecutada por un gobierno de derecha.

¿Cómo hizo la URSS, como hizo China, como hizo Cuba?: estaba todo estatizado. Pero la URSS ya no existe, China apoyada en su desarrollo, dirigida por el Partido Comunista, impone su progreso y apertura al mundo, Cuba, con su ejemplo y conducta revolucionarias, puede ir abriéndose ella también al mundo y preservar avances sociales. Lo que en su momento pudo ser un camino –la estatización total de la economía- hoy es impensable, por las características propias que el desarrollo de la economía mundial determina. Esto mal que les pese a algunos «marxistas» ha confirmado con asombrosa exactitud lo que los maestros desarrollaron en una infinidad formidables de estudios y que fueron sometidos a deformaciones que no han tenido ni de cerca la base argumental para poder superarlos. Lo cual no significa que sean eternos, ni que la sociedad no pueda reivindicarlos y superarlos, si para su avance es necesario.

¿Ahora como hace Venezuela? ¿Cómo separa la paja del trigo?, en todos lados tenemos idealizadores de la democracia, que se niegan a analizar los hechos en concreto, para defender algo que nadie sabe bien qué es en la medida que sus objetivos no son claros y transparentes, y nadie con sólido criterio puede ignorar la fuerza actuando en el juego de  intereses opuestos.

No conocemos, no se ha difundido con seriedad, ninguna denuncia que implique a los dirigentes de la revolución bolivariana en actos de corrupción, lo cual hoy con los medios de información existente sería relativamente sencillo si realmente existieran y se propusieran a hacerlo.

Sin embargo, se conoce gente que ha hecho importantes inversiones en el exterior precisamente por su vinculación antes y ahora con el manejo de la renta petrolera, y esto también como en el caso de Argentina, de Brasil, no conoce distingo entre opositores y partidarios del régimen. No hay una derecha corrupta y una izquierda impoluta, hay intereses en juego, y existe la necesidad de un programa que defienda a la gente, que imponga la paz, que preserve el aparato productivo de la humanidad e impida el manejo corrupto de los bienes de la sociedad.

Es la lógica de los paraísos fiscales, y la necesidad de su muerte para preservar la paz y el porvenir, y un hecho imprescindible para asegurar el desarrollo democrático.

El funcionamiento democrático y sus reglas ha sido una conquista enorme para la humanidad, porque supone un equilibrio en que los distintos intereses pueden jugar un rol positivo, pero es inaplicable cuando los actores ponen por encima de ella los intereses económicos a los intereses sociales, pero ello es comprendido sólo cuando se muestra claramente cómo juegan esos intereses y se toman las medidas necesarias para defender a la gente.

En Venezuela, como antes en Argentina y Brasil, la derecha contó con la diferencia cambiaria para generar en la gente un estado de malestar por la crisis en el abastecimiento, capaz de desestabilizar cualquier gobierno, más allá de las denuncias concretas de corrupción que si existieron y existen, que son un cáncer inherente  al propio capitalismo, que se «pegan» a todo gobierno «progresista» que pretenda administrar el capitalismo, lo cual lo tienen que hacer si o si, una vez llegado al gobierno y se pagan en el prestigio popular. Y si no miremos lo que ocurre con nuestros vecinos de Argentina y Brasil, más allá del rol de la prensa y sus campañas que sabemos gira en torno al poder económico más que al gubernamental de turno.

En el caso de Argentina además, los bolsos con dólares iban a parar a un convento de monjas, mientras Macri desde una computadora podía mover millones vía Panamá, y convengamos que estamos hablando de dólares y no de la devaluada moneda argentina.

Al igual que a Leandro Grille, en noviembre del 2002, el Presidente Chávez nos entregó un ejemplar de la Constitución bolivariana, a ella se han ceñido los gobiernos de Venezuela y han cumplido con ella a pesar de las dificultades, de las presiones, a las que han sido sometidos, es además la mejor garantía que tiene el pueblo de Venezuela, ahora siendo importante no alcanza, son necesarias medidas económicas donde el gobierno sepa comprometerse y comprometer a todos los sectores de la sociedad que deseen vivir en democracia, en la democracia que hoy se puede vivir en el mundo mientras rija la predominancia del capitalismo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de mayo de 2017.

Competencia desleal…

Competencia desleal…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los informativos nos ofrecen con lujos de detalles lo que ha ocurrido en una feria vecinal del barrio Peñarol de Montevideo.

Sobre ello nos envían una buena nota cargada de implicancias políticas que nos proponemos comentar de acuerdo a nuestra costumbre, primero la nota y luego nuestro comentario.


«La vidriera irrespetuosa» de Hugo Bruschi, cabecera.La vidriera irrespetuosa.

Competencia desleal…
por Hugo Bruschi en el Año de la Organización.

Entra un hombre a la farmacia del barrio, con su receta recién expedida por el médico. El empleado que lo atiende le dice: «este medicamento no lo tenemos».

El hombre pregunta quién puede tenerlo, qué farmacia cercana… a lo que el empleado le dice: «vaya a la feria que ahí seguro lo tienen»… Y el hombre fue a la feria.

Esto que en otras latitudes parecería un relato de ficción, es totalmente normal en el Uruguay.

Medicamentos.Ayer leíamos en la prensa que en una feria vecinal del barrio Peñarol, fueron incautados 2.000 medicamentos que se estaban vendiendo como si fueran lechugas o tomates.

Hemos llegado a creer que estas farmacias ambulantes se han especializado tanto en la venta, que las farmacias tradicionales tendrán que cerrar o dedicarse a la venta de marihuana y otros idiotizantes.

Cualquier lector desprevenido podrá pensar que este ha sido un hecho aislado. Lamentamos sacarlo del error, pues esta actividad paralela lleva más de 20 años en las ferias barriales, allí donde la gente lleva cualquier cosa para vender.

Desde dentaduras postizas cuyos antiguos propietarios descansan bajo tierra, hasta las herramientas que una vez pertenecieron al carpintero de la otra cuadra.

Como decía Discépolo, la Biblia junto al Calefón, todo mezclado en este horroroso escenario que nos pinta el país en que vivimos. Pero lo más triste es, que nos vamos acostumbrando poco a poco.

¿Nadie jamás se preguntó cómo puede ser que algo tan delicado como lo es la administración de medicamentos, esté en manos de gente que no sabe de que se trata? Mire tengo diabetes… bueno lleve éste y le dan un antibiótico.

En cualquier país civilizado, este hecho le costaría el cargo al Ministro de Salud y de ahí para abajo, sin embargo aquí es tomado como algo natural, como un hecho normal que se justifica porque la gente busca mejores precios en la feria.

Sólo falta que Mujica le dé el visto bueno… del mismo modo que recomendó la sombra de los árboles para impartir clases. Tal vez sean soluciones alternativas como les dicen ahora y tal vez agregue que «los pobres tienen sus propias farmacias que concurren con los precios desorbitados del mercado».

Y por supuesto que la hinchada rugirá en las tribunas… «bo, el Pepe la tiene clara»…


Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.La nota asume un hecho grave.

Es más creo que tiene muchas puntas. Una de ellas es preguntarse qué salida tiene este tipo de problemas que son los «normales» que hoy nos ofrece el capitalismo predominante en el mundo.

También es justa la critica a la «barra» que por su ubicación en el aparato del Estado o por comodidad intelectual, aplaude al Pepe no ayudándolo a progresar sino a creerse que ya cumplió con la «historia». El Pepe, como el Ñato, como cada uno de nosotros, ha hecho cosas buenas y de las otras, –a veces más de las otras-, en muchos pasajes de nuestras vidas hemos creído en «dioses» que no son tales, pero que nos servían para justificar nuestros accionar.

Hemos escrito que el discurso del Pepe en la ONU, con lo que insinuó era un enorme avance, y así lo entendió gran parte de la humanidad que le abrió sus puertas, pero el Pepe ha quedado preso de su propio discurso de gestión, pues lo que el criticó correctamente en «Pepe Coloquios» ha sido lo que ha venido haciendo su propio grupo.

Ahora los problemas de gestión con ser graves, y siendo importantes para la gente como en este caso de los medicamentos en las ferias, lo importante es el programa con el que se sale de esto que vemos todos los días y es nada más y nada menos que el agotamiento de la predominancia de un modo de producción que está llegando a sus límites y que no se soluciona con estatizar la economía país por país, sino abordándolo a nivel universal con el objetivo primario y urgente de parar la guerra.

Veamos por ejemplo lo que está pasando en Venezuela, donde el gigantesco esfuerzo de la revolución bolivariana, es no sólo saboteado por los planes del comando sur del ejército de EE.UU. sino por quienes tienen el manejo de la economía y que no es precisamente el gobierno, aunque en él participan solapadamente y no tanto, quienes se enriquecen diciendo defenderlo, como ha ocurrido en la Argentina y podríamos aportar nuestros propios ejemplos aunque el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra.

Ahora el problema que plantea la nota sobre los medicamentos hay que atenderlo pues la gente y cada uno de nosotros necesitamos soluciones, y cuando ellas no son accesibles como normales se desarrollan las otras como en este caso, y son también parte del negocio capitalista que éste tiene viene en cuenta en cada una de sus acciones, estén en el marco de la ley o no, como en el caso del cambio Nelson.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de mayo de 2017.

Los poderes en el Estado.

Los poderes en el Estado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Charles Montesquieu (1689-1755).Desde Montesquieu los poderes del Estado definidos por él, son tres: Ejecutivo, Legislativo, Judicial. Dicho sea en una frase lo que para la sociedad constituyó una enorme conquista en su avance por lograr formas de equilibrio en su convivencia. A ello hay que agregar el desarrollo de derechos en todos los ámbitos, y si destacáramos uno en particular sería el ejercicio en las naciones del voto secreto y universal que aún tiene serías restricciones y amenazas.

En plena dictadura «cívico-militar» creo que fue uno de mis hijos, que ante el requerimiento del profesor de «Educación Cívico Democrática» contestó que esos poderes eran: el ejército, la marina y la aviación, el profesor optó por validar la respuesta.

Ahora ¿esto sigue siendo así?, porque seguramente para muchos de los «demócratas» este es el catecismo de la democracia, pero la vida es mucho más rica y exige que la analicemos tal cual es, para entender porque esto al parecer tan elemental tiene enormes dificultades para funcionar.

Si hablamos de Estados libres e independientes, en el ejercicio de todas sus potestades, sin duda que equilibrio de los poderes y el desarrollo de estos apoyados en los instrumentos de la democracia, ha sido un enorme avance para la humanidad.

Hoy ya no existen Estados «soberanos», pues sus deudas en constante ascenso, aún en periodos coyunturales de aumento de su economía, dentro de los aumentos generales del capitalismo aún en esta época, se relacionan paralelamente con el envilecimiento de sus monedas. Hoy los instrumentos tecnológicos nos permiten ir a Internet y chequear los datos del endeudamiento o de las emisiones monetarias, para registrar y documentar esto que estamos escribiendo.

¿Entonces como funcionan hoy estos tres poderes, y que otros poderes han surgido frente al hecho real de que el mundo ya hoy no está gobernado en los Estados, sino a través de grandes líneas que elaboran en su pugna los complejos empresariales multinacionales?, para ellos no rige la división de poderes y cuando se dirime algún conflicto, para laudar controversias surgen una cantidad enorme de dificultades para aquellos que pretendan defender el derecho de la gente, incluidos los Estados, entre los cuales las diferencias en los derechos son enormes. Hay por ejemplo quienes pueden fabricar armas nucleares y quienes no, hay quienes pueden bombardear y quienes no, hay quienes pueden incluso publicar planes de sus ejércitos en determinadas zonas del planeta para desestabilizar gobiernos y quiénes no.

Claro alguien me dirá: en mi país hay democracia, yo voto a las autoridades y estas ejercen soberanamente el poder del Estado.

Ahora esto sería así, si el Gobierno del Estado a través de sus tres poderes tradicionales pudiera disponer de su economía. Y la verdad es que hoy ni el Estado «más poderoso» del mundo dispone de su economía, y ni siquiera del poder de la prensa que teniendo una enorme importancia en su poder de hegemonizar está fuertemente controlado por el poder económico, está en sus grandes centros de información  a su servicio.

Hoy si recorremos Miami –yo no lo he hecho, pero tengo conocidos que sí- seguramente encontraremos en viejas y nuevas formas de corrupción, incluyendo en ella a algún «revolucionario», la explicación de tanto alarde de riqueza.

Juan Domingo Perón (1895-1974).Pero no vayamos muy lejos, hagamos lo mismo en nuestra Punta del Este, y no tendremos un panorama diferente y si, hasta la conjunción de «derechistas» e «izquierdistas», de «peronistas» y «antiperonistas», preocupados los que gobiernan fuera de nuestra fronteras por la evasión y la elusión impositiva, el blanqueo de capitales e inda mais.

Entonces toda regla de juego que ayude a la convivencia, combata la corrupción, el lavado de dinero, etc. etc., bienvenida sea, ahora convengamos que en esa lucha los que manejan la moneda y los impuestos siempre llevan las de ganar, aún cuando todos sabemos que los tiempos en que esto sucede se termina, el modo de producción capitalista que predomina hoy en la humanidad necesita que lo ayudemos a morir en paz y el clásico equilibrio de los tres poderes deberá tener otra forma y otra riqueza en su contenido, pues del marco nacional de su desarrollo pasará necesariamente al marco universal donde hoy no rige.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 4 de Mayo de 2017.

La carga de la prueba.

La carga de la prueba.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lenin escribiendo, óleo de Brodski.Hay una premisa profundamente errónea, si es que se quiere analizar la realidad con alguna de las enseñanzas más elementales del marxismo: la misma parte del acierto de que todo gobierno de izquierda o progresista tiene como objetivo comenzar a construir una sociedad superior a la capitalista, con lo cual lo que se logra es invertir la carga de la prueba. Lo que haga tiene que ser por definición algo superior a lo que es hoy el capitalismo. Y ello no solo que no es posible, sino que Marx, Engels, Lenin –los más destacados- jamás se lo propusieron.

¿Entonces cual es la tarea y cual es la diferencia entre revolucionarios y reformistas?: los primeros organizan su acción sobre la base de los trabajadores para propiciar que estos avancen en derechos y reinvindicaciones, que en el desarrollo del capitalismo le permitan sortear los avatares de las crisis y de las propias condiciones de explotación en el trabajo. Los reformistas se adecuan al sistema y como en el caso paradigmatico de la Segunda Internacional, llegan a votar los creditos de guerra para que sus gobiernos puedan desarrollarla. Cualquier similitud o parecido con las actitudes actuales frente a la guerra en curso es solo coincidencia.

¿Como surge entonces la confusión?, surge a partir de la derrota de Lenin en 1924, en que sobre la base del triunfo de la revolución rusa se argumenta y se desarrolla la perspectiva de una construcción alternativa al capitalismo, diciendo que se sale de él pero en definitiva construyendo una suerte de capitalismo de Estado al que se le bautiza como «socialismo real», que a la vez significó –la revolución rusa-, como en su momento la revolución francesa un revulsivo enorme en el avance de los derechos de la humanidd, pero a la vez fue parte de la tragedia humana en el desarrollo de la segunda guerra mundial.

Superada la crisis –en el capitalismo- que generó dos guerras mundiales, el uso por primera vez de armas nucleares, y la destrucción inmensa en vidas humanas y riquezas acumuladas por el aparato productivo de la humanidad, ésta retoma su crecimiento con nuevos paradigmas, particularmente en lo que tiene que ver con el saltar las barreras nacionales (el nacimiento en Mont Pellerin del neoliberalismo), para construir ya un desarrollo capitalista basado en complejos empresariales multinacionales muy superiores al poder de los Estados, a los que someten a un constante y en aumento endeudamiento, al envilecimiento de los valores monetarios que hace que la crisis tenga una dimensión superior a la anterior, que aún conservando la forma, de choque entre Estados en la realidad responde a la pugna de esos complejos por el permanente e inexorable agostamiento de la tasa general de ganancia y el lento pero persistente decrecimiento en la propia tasa en que se mide el aumento de la economía mundial. (Lenin, «el imperialismo fase superior del capitalismo», 1916).

A la vez y esto es muy importante tenerlo en cuenta, logra invertir la carga de la prueba, son las conducciones estatales en manos de corrientes de origen en la izquierda, las que deben demostrar que son superiores a las construcciones clásicas, que ha ido desarrollando el capitalismo y que hoy están envueltas en la nueva crisis global, ya irreversible para la predominancia de este modo de producción.

Aquí también en este desarrollo se manifiesta una nueva gran contradicción; se hace suponer que el capitalismo debe caer en la confrontación y ser sustituido integramente por un nuevo modo de producción, hecho que no ocurrió con los modos de producción anteriores y que nada indica que vaya a ocurrir ahora, sí que medidas de transición supongan la pérdida de su predominancia poniendo el aparato productivo al servicio de la sociedad y no de la burocracia estatal como parece ser el objetivo de los «revolucionarios» en esta etapa de la historia. Ahora no confundir esto con estatizaciones que debieron realizarse necesariamente para preservar en defensa de la sociedad el aparato productivo de la misma, o a un nivel menor cuando para defender el trabajo de la gente se ha recurrido a la formación cooperativa.

José Batlle Ordóñez (1858-1929).Viene bien para ilustrar lo que afirmamos, el rol que cumplió en el Uruguay a principios del siglo 20, el gobierno de José Batlle y Ordoñez –profundo conocedor de las ideas de Marx y Engels- que sobre la base del desarrollo de actividades básicas en manos del Estado, promoviendo la inmigración, estimuló la creación de medianas y pequeñas empresas que dieron la base democrática que hoy sustenta el país, pero que hoy vienen retrocediendo en dimensión y en número frente a las características actuales del desarrollo capitalista, en esta llegada traumática a los limites del agostamiento de la tasa general de ganancia. Batlle como Marx, no eran estatistas pero aplicaban en sus programas el rol positivo que cumplía el Estado en una determinada etapa del desarrollo capitalista. Estos aspectos del desarrollo, pueden ser analizados tanto en la NEP de Lenin, como en la propia revolución china y su realidad actual, la revolución cubana afrontando el bloqueo y el desarrollo actual de su economía, así como las contradicciones en la izquierda que se manifestaron traumáticamente –entre estatistas y antiestatistas- en la revolución española, abortándola, más allá del rol criminal del fascismo.

La capacidad de los trabajadores para manejar una cooperativa o un Estado, siempre va a estar condicionada a las condiciones generales del desarrollo del capitalismo. El confundir esto y poner la construcción estatal o cooperativa como un fin en sí mismo, conduce inexorablemente por las propias condicionantes de la crisis a errores u horrores que en la vida social se pagan con crímenes o tragedias. Ahora no abordar el desafío cuando toca, pasando por las estatizaciones o las cooperativas si es necesario, también es un crimen. Esto explica claramente el carácter de las llamadas tesis de abril de Lenin y la necesidad de acción de su partido previo a lo que luego fue la revolución de octubre. De esto hace 100 años.

¿Entonces como se resuelve esto?: como se resolvió en 1917, a través del programa, que hoy parece más complicado porque la izquierda ha abandonado el estudio y el método de sus maestros. La vida muestra a poco que los estudiemos que no han sido superados.

Veámos un ejemplo: el expresidente Mujica habló en la ONU en setiembre del 2013, e hizo un discurso comunista, al que luego nadie ha vuelto, ni el propio autor. Mujica ahí no expuso lo que estaba haciendo su gobierno, no habló de que estaba aplicando un sistema tributario «justo» como si lo decía el Ministro Astori, sin aclarar que eso era lo que se podía hacer dentro del sistema para tratar de mantener el nivel ocupacional del país dentro de las coordenadas del capitalismo cada vez más complicadas, habló si insinuando que medidas debían tomarse a nivel universal para salir de la grave crisis actual. No dijo nosotros estamos blindados y a salvo de la crisis como lo hacen prácticamente la totalidad de los dirigentes del Frente Amplio en Uruguay, cayendo en ingenuidad y donde se combinan acciones positivas para el desarrollo social con errores u horrores graves en la gestión administrativa, incluido el propio disertante en la ONU. Que si insinuó en esa oportunidad que el camino era la moneda unica y universal y un sistema impositivo basado en la circulación del dinero.

Ahora de eso no se habla porque la carga de la prueba pesa tanto que por ahora es una losa dificil de levantar.

A veces la justicia tarda pero…

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 28 de abril de 2017.

Aprendiendo economía, política…, con Ecuador.

Aprendiendo economía, política…, con Ecuador.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Luego que la crisis irreversible que sufre la predominancia del modo de producción capitalista abriera una etapa en que los grandes centros de la economía mundial promovieran el desarrollo de países en que ejercían o ejercen gobiernos de izquierda, auto denominados progresistas, lo procesos políticos para la izquierda se han visto visiblemente muy difíciles.

Lo que antes la derecha prácticamente solo podía imponer con el sostén militar para el que se habían preparado sectores de elite de estas fuerzas, en la Escuela de la Américas del otrora imperialismo norteamericano, –hoy sin soberanía y convertido en Estado gendarme–, llegaron a poder hacerlo electoralmente, ahora el después es otra historia.

Un lugar muy particular ha sido Ecuador, donde la derecha en un momento de ahogo y en el gobierno, eliminó la moneda propia. Recordemos que en la Argentina en el desarrollo de la crisis del 2002, llegaron a coexistir 30 monedas diferentes.

Esta situación, la falta de una moneda propia, impidió a los traficantes financieros operar con el desabastecimiento como si lo hicieron en Argentina y lo hacen en Venezuela.

Entonces una baja del precio mundial del petróleo, sin tener la derecha el manejo monetario hace que una elección complicada como la de Ecuador pueda resolverse favorable a la izquierda, aún cuando el tema sigue siendo el después de la economía mundial.

La derecha no se puede mantener hoy electoralmente sin los errores y horrores que los gobiernos progresistas han venido cometiendo particularmente en el manejo de la moneda, pero también en la gestión pública. Ahora, los tiempos se acortan para todos, la crisis en el mundo enciende todas las alertas y el programa que una a lo mejor de la humanidad –que apenas insinuó Mujica en la ONU, setiembre del 2013– sigue siendo una falta crucial para resolverla.

En este proceso los intercambios con los compañeros venezolanos han comenzado a enriquecerse con sus propios aportes.

Un ejemplo de ello es esto que sigue:

Lo que plantea la periodista venezolana Mary Pili Hernández (eliminación del control de cambios) sería un avance muy importante, porque en primer lugar sinceraría buena parte de las relaciones económicas, totalmente distorsionadas por los agentes económicos empeñados en el derrocamiento de Maduro, en primer lugar, y luego en derogar todos los avances sociales bolivarianos.

Ahora hay que entender que aún esto es insuficiente, pues la moneda venezolana no podría competir con el dólar en el mercado real de valores. La derecha es financiada en dólares, el petróleo se vende en dólares, y la gente del pueblo se mueve con bolívares cuya cotización está en manos de la especulación. Un círculo perfecto para beneficio de la oligarquía.

En una época ya superada, las naciones podían disponer de la fuerza de su moneda para planificar el desarrollo económico, eso hoy no es posible ni siquiera en EE.UU., pero este país por las circunstancias del mercado mundial ha logrado una imposición política de su signo monetario con el agravante de que ello hoy no significa ninguna ventaja para su pueblo y si para un pequeño sector el mismo que se quiere rodear de muros.

Ahora ¿como hacer lo que hizo Ecuador? y que además lo hizo la derecha política en su momento de mayor ahogo. Creo que debe ser obra de economistas avezados y con un gran sentimiento de adhesión al pueblo de Venezuela. Desde el punto de vista político no estaría mal que fuera una propuesta bien trabajada y presentada para ser resuelta por la Asamblea Nacional teniendo en cuenta que allí se encuentran los representantes de sectores que han financiado su campañas con la especulación monetaria y además se han enriquecido con el sufrimiento popular. Pasaría de ser enjuiciadores del gobierno a ser enjuiciados por la necesidad de una decisión política trascendental para Venezuela.

Obligaría además a la Asamblea Nacional a cumplir con su papel constitucional, ahora subvertido al convertirse por la crisis –particularmente de abastecimiento– en un agente de doble poder enfrentada al gobierno constitucional, y buscando un apoyo militar que los mas granados de sus miembros solo pudieron contar por horas cuando el golpe del 2002.

El desabastecimiento que sufre Venezuela ya no tendría el sostén de la especulación monetaria, y el libre comercio impondría condicionantes que ninguno podría manejar en su provecho.

Rafael Correa.No me extiendo más sobre cómo debería hacerse esta transición pues mis conocimientos técnicos son insuficientes. Pero sería una buena consulta a hacer al Presidente Correa, independientemente de que él muchas veces se ha manifestado en contra de lo que llama «dolarización», pero que sin embargo ha dejado a Ecuador fuera de la táctica de desabastecimiento a la que han sido sometidos los gobiernos progresistas, y que se van a repetir en cada país donde puedan manejar la moneda contra la gente.

Claro está que el tema del libre comercio es necesario analizarlo y regularlo, pues como tal no existe en ninguna parte del mundo. Pero así como no pudieron evitar el comercio de Cuba en pleno bloqueo por intereses contrapuestos de los empresarios capitalistas, tampoco tendrán la alternativa de un bloqueo frente a un gobierno que asumiendo este desafío trata de responder a una de las necesidades populares más sentidas.

O el fragmento de otro intercambio:

Transcribo una respuesta que di a un amigo a propósito de este tema (las resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia). Para hacer una nota necesito más elementos pues es importante saber si esta es una ofensiva del equipo de gobierno o es una respuesta a la defensiva ante una presión cada vez mayor de los agentes económicos internacionales.

En ambos casos es notorio que el gobierno de Venezuela no dispone de los comandos de su propia economía y eso a la larga se paga. El problema es que en la realidad actual del mundo ningún gobierno dispone de esos comandos, cosa que hemos tratado de explicar tal vez sin ser comprendidos.

En respuesta a un amigo que me trasladó una declaración sobre Venezuela le respondí con el siguiente comentario:

¿Cual es el problema de Venezuela? ¿La democracia? Ningún país de América tiene el nivel de limpieza electoral de Venezuela, y ninguno ha hecho más elecciones.

Luego de la última elección la mayoría de la Asamblea Nacional declara que su objetivo es derrocar a Maduro, e inician un proceso de recolección de firmas para el plebiscito revocatorio. Fracasan. No llegan a las firmas. Es más, en canal 4 (Montecarlo Uruguay) el martes, en el programa que conduce Daniel Castro, el diputado de la oposición reconoce públicamente esto, el que no llegaron a las firmas.

¿Ahora como gana la derecha el parlamento?, ¿es solo un problema de corrupción?, o es como ocurrió con Macri, que el manejo de la moneda y el abastecimiento de los productos de primera necesidad, provocan en la gente un estado de molestia que ni Argentina ni Venezuela supieron encarar, pero que no se dan por ejemplo, a pesar de la fuerza de la derecha en Ecuador.

Ahora resulta que el principal operador de Cristina, Lázaro Báez, la llamada ruta del dinero K, es también socio de Macri y hay un ruta del dinero M, en que las dos rutas se juntan.

Ahora, pensar que el problema de Venezuela se corrige si se corta el problema de la corrupción y se entrega democráticamente el gobierno a la derecha, es de una enorme falsedad.

Y aquí el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra, y en nuestro caso –Uruguay– la piedra más chica…

Y si bien Astori (Ministro de Economía), dice que tiene la inflación controlada, y la moneda, en lo inmediato no tiene problemas. Todos sabemos que eso se cambia en horas ante el poder económico si éste apunta sobre el gobierno. Ahora y por ahora el poder económico confía más en el gobierno que en los «lideres» de la derecha, lo cual tiene cierta lógica.

Ahora, la derecha económica siempre toma sus recaudos, basta ver su apoyo a Lula y ahora su desesperación porque no logran el equilibrio.

Compañeros. ¿No les llama la atención que sobre las principales figuras del chavismo, la prensa mundial no ha podido manejar denuncias como antes no lo pudieron hacer contra los líderes de la revolución cubana?

En el caso de Argentina esas figuras denunciadas, existían y resulta que ahora esos mismos son agentes económicos de Macri.

Con respecto a los «intelectuales de izquierda» siento una profunda lástima, y me recuerda el rol cumplido por la izquierda europea que apoyó la primavera árabe, y como en ese caso no están apoyando al pueblo de Venezuela sino a quienes siempre han vivido de su explotación y tratan de no perder ninguno de sus privilegios.

El Presidente Vázquez en este asunto ha mostrado equilibrio y ser conocedor de lo que está pasando, y aunque muchas veces hemos discrepado con su proceder, sabe que su gobierno en el Uruguay está basado en las organizaciones sociales.

Otro aspecto sobre el que convendría estar atento es sobre el rol de las fuerzas armadas. El otrora Imperialismo Yanqui, hoy ni siquiera es un Estado soberano –su endeudamiento es demencial– ahora convertido en Estado gendarme, en toda una etapa de historia de nuestra América tenía una injerencia directa sobre los ejércitos. El rol de Chávez que además no se lo perdonan, es haber convertido a ese ejército en un ejército bolivariano. Que siempre van a existir problemas es indiscutible pero hoy solo en lugares muy puntuales aquello que fue el sostén de la derecha está en retroceso.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de abril de 2017.

Los secretos actuales, las generaciones venideras.

Los secretos actuales, las generaciones venideras.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Seguramente las futuras generaciones podrán acceder a una información que hoy a nosotros nos está vedada.

Lo mismo nos sucede a nosotros en relación a las generaciones anteriores. Hoy conocemos episodios y detalles que los contemporáneos ignoraban y sólo podían especular con la existencia de ellos.

Luego de la segunda guerra mundial, cuando el mundo para el sistema capitalista comenzó a ser un solo mercado, y los avatares nacionales a formar parte de las dificultades empresariales para mantenerse y desarrollarse, sus posibilidades reales de gobierno cada vez más acotadas, los secretos a nivel de los servicios de inteligencia constituyeron un material privilegiado al cual el común de los mortales hoy no tenemos acceso.

Podemos suponer cuantos y cuales golpes de Estado se armaron desde los servicios secretos de las grandes potencias, ahora el detalle de cada una de las acciones que seguramente han comprendido desde el armado de guerrillas, fugas de penales, atentados de la más diversa calaña por ahora es una nebulosa, manejos monetarios, de los artículos de consumo, agentes intervinientes en los mismo, etc. etc. Porque convengamos que tan importante como manejar los ejércitos nacionales y poder disponer de agentes en ellos, para las grandes potencias ha sido fundamental el poder hacer una operación en que la pinza tuviera bajo su control los dos brazos. Claro, la vida ha mostrado que esto no es lineal y siempre tiene riesgos para lo que ellos maniobran; la guerrilla cubana por ejemplo que creyeron controlar en un principio, se les fue de las manos y se convirtió en bandera de rebeldía para toda la izquierda latinoamericana, con lo cual trataron de asumir ese dato de la realidad y convertirlo en un instrumento para su táctica del aborto.

Lo mismo ha sucedido en la interna de los ejércitos, donde el soborno y el chantaje en una importante cantidad de casos han sido derrotados, ayudados también por el notorio declive económico de los otrora poderosos imperialistas.

Lo que no quiere decir que con el ascenso de Trump no renazcan los «comandos» que se ofrezcan para las nuevas circunstancias, por aquello del huevo de la serpiente, sobre el que escribía certeramente el dirigente comunista uruguayo Rodney Arismendi.

Ahora que importante que sería para la gente que todo esto fuera transparente, sabemos que no lo podrá hasta que la base económica de la sociedad no lo sea.

Un síntoma de esto es que los analistas políticos, parten siempre de los datos de su realidad política, no van al fondo de las cuestiones. Esto tiene mucho que ver también con el modo por el cual se financia su trabajo. Por ejemplo sabemos que en Rusia gobierna Putin, su gobierno además tiene presencia fuerte en los medios, ahora ¿cuál es la estructura real de su gobierno?, eso normalmente no se desarrolla y seguramente es ahí donde está la explicación de su rol en la política internacional.

Lo mismo sucede con Trump aunque en el caso de EE.UU. la novela política está más difundida. Por ejemplo se ha dicho que para el triunfo de Trump, la colaboración de Putin ha sido activa, sin embargo no conozco estudios sobre la relación económica de las dos bases de sustentación de estos liderazgos, donde seguramente habrá pistas para saber ciertamente que está pasando.

¿A qué vamos con esto? A que hoy es de una gran importancia para comprender el curso de los hechos saber realmente que características tiene la actual crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista. Tanto Trump, como Putin, son gerentes, importantes, pero las decisiones centrales se toman a otro nivel.

El problema es que ese otro nivel no encuentra salidas para la crisis, y el crecimiento de la guerra comienza a hacerse demencial para la humanidad.

Mientras tanto la «superestructura», política, sindical, religiosa, social, vive una realidad virtual donde este proceso se vive como en una burbuja, solo muy de vez cuando el mundo de la ciencia alerta con mensajes claros –porque los tiene–, sobre la existencia de esa otra realidad, pero es muy simple comprender que hoy aún el mundo de la ciencia está desagregado de esta realidad que se vive en la «política».

¿Hasta cuando esto va a seguir así?: parte de la respuesta la tiene la «izquierda» que por su bagaje ideológico hoy tendría elementos para actuar a un nivel superior. Sus maestros siempre se preocuparon de documentar sus estudios sobre la base material de la sociedad y su desenvolvimiento.

Ahora hoy su preocupación es la chacrita, lo cual no es en sí criticable, sino de que la suerte de la chacrita va a depender en última instancia de la propia suerte de la humanidad. Hoy no hay elaboración teórica, ni ideológica, para comprender en que etapa está el desarrollo, económico, social y político del mundo.

En el Uruguay por ejemplo ha ocurrido la conmoción del cambio Nelson; los comentarios van al plano político y sus implicancias, pero estamos frente a un submundo de movimientos de capitales sin el control de la sociedad, ahora si el Uruguay toma medidas propias y se aleja de lo que hoy se hace el mundo, también se aleja de lo que hoy es la actividad empresarial con los riesgos que ello supone por la repercusión en el aparato productivo y en el trabajo de la gente. Tampoco es justificable la posición de que solo corresponde hacer lo que legalmente está aprobado. En esto también están comprendidos los llamados acuerdos bancocentralistas, importantes pero que no han podido impedir el incremento permanente de los Paraísos Fiscales, de las deudas de los Estados y de las demenciales emisiones monetarias. Es necesario actuar con un programa que involucre a toda la sociedad.

Mujica en la ONU, setiembre del 2013, tomó el toro por las guampas, e insinuó un camino –convengamos en honor a la verdad, que no era su camino habitual el hablar de la moneda y de los impuestos–, pero luego su deserción y la de sus respaldos políticos ha sido total. Su comparecencia está grabada y se accede a ella fácilmente por Internet, y son de las que no se borran.

¿Se podrá retomar ese camino y avanzar? Nosotros creemos que sí, que el destino de la humanidad no está en la confrontación de modelos sino el de hacer pesar sobre la base de lo mejor de la humanidad las medidas de transición necesarias para la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de marzo de 2017.

La riqueza del lenguaje.

La riqueza del lenguaje.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Nuestro lenguaje tiene una característica formidable, y es la que a veces una frase desnuda claramente que piensa quien la escribe, el tema está en poder desentrañar el problema y tener instrumentos para analizarlos y no siempre contamos con ellos.

Lo que viene sucediendo en España, peculiar en sus formas tiene facetas que son fácilmente identificables en otras realidades en tanto el modo de producción que tiene predominancia es el mismo en todo el mundo, con el agregado de que de acuerdo a lo que hemos venido estudiando y analizando no podría ser de otra manera.

La nota que tiene origen en Argentina, está referida, reiteramos a España, y la frase es la siguiente:

El fracaso del débil e impopular actual gobierno se llevará puesta a la coalición gobernante y dejará en inmejorables condiciones electorales a Podemos. La grieta existe en España, se respira en el aire y se observa en las calles. Cualquier semejanza con la realidad política de nuestro país no es pura coincidencia. Al fin y al cabo, la historia siempre estuvo cortada por la disputa entre modelos de distribución y de concentración.

Empecemos por el «al fin y al cabo»; la historia nunca estuvo cortada por la disputa entre modelos de distribución y de concentración. Cada modo de producción ha venido ocupando su lugar en la historia humana, en una historia signada por la lucha de clases, en tanto su origen – el de la lucha de clases – es el centro de un debate que la ciencia aún no ha revelado y que importantes corrientes – con las que no simpatizamos – la atribuyen a la condición humana y a su «natural egoísmo». Desde el primer ser humano que utilizó un arma (pudo ser un palo o una piedra), hasta el primero que pensó en que organizando el trabajo (la primer humilde plusvalía) obtenía la posibilidad de desarrollarse «empresarialmente» ha transcurrido mucha agua bajo los puentes.

Ahora es un dato de la realidad, en Uruguay, en Argentina, en España, en EE.UU., en Rusia… de que las organizaciones políticas, sindicales y de distinta índole, no caracterizan la crisis actual del modo de producción predominante, y si ejercen la competencia entre sí, hablando de modelos. Unos aprovechan su turno, los otros esperan les toque y afilan sus armas de competencia como si la crisis les diera un plazo para satisfacer sus apetencias.

Ninguna crisis local, tomemos el país del mundo que tomemos, es producto solo y exclusivamente de los errores, de los horrores, o de la corrupción de los partidos gobernantes nacionales, que ello contribuye, no cabe la menor duda, como que también hay gobiernos que la han sabido navegar, el problema es que en algún caso se creen los dueños de una verdad de gestión que tampoco puede tener una medida nacional. La crisis empresarial hace además que predominen los horrores en la gestión.

La democracia ejercida por los partidos políticos y desde los Estados ha sido sin duda una conquista para la humanidad, y aún quedan muchos tramos por recorrer en todas partes del mundo para llegar a ella. También hay que saber que el sistema empresarial que se corresponde al modo de producción predominante ya hace mucho tiempo que ha sobrepasado los límites estatales y su poder mucho mayor que el mayor de los poderes de cualquier Estado en la tierra y ello influye en todo, también en la elección de los gobiernos.

Si a eso le agregamos el desarrollo de la burocracia, inexorable, que acompaña al desarrollo de los Estados, estamos en un círculo vicioso que no se puede quebrar a nivel nacional, y que pone en peligro la existencia de las formas democráticas dentro de la predominancia del modo de producción capitalista.

Europa y en particular la izquierda europea hizo agua en sus concepciones cuando la llamada «primavera árabe». Recordemos que uno de sus pecados originales no fue precisamente el «reformismo» sino el de votar los créditos de guerra en los prolegómenos de las guerras mundiales. La democracia se conquistó en esta parte del mundo en una realidad con determinada base empresarial, esa realidad se ha ido transformando en la medida que las principales empresas que compiten entre sí son multinacionales. El vestir el intento de esas multinacionales por avasallar las fronteras árabes con los principios democráticos no ha sido solo un fraude sino una tremenda tragedia para la humanidad que hoy no se termina de entender en medio de los proyectos de construir distintos tipos de muros.

¿Entonces? Primero a caracterizar la crisis. Para nosotros es irreversible dentro de la predominancia del modo de producción capitalista. Es necesario imponer la paz, ya, e impulsar medidas de transición que ayuden a esta predominancia a morir en paz. Para los que nos consideramos comunistas es un desafío que obliga a recordar a los maestros:

«El Comunismo no es simplemente una consecuencia derivada de la situación especial de Inglaterra o de cualquier otro país por separado, sino un corolario que se desprende necesaria e inevitablemente de las premisas implícitas en las condiciones generales de la Civilización moderna».

(Friedrich Engels, 1843).

«El Comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya que sujetarse la realidad. Nosotros llamamos Comunismo al Movimiento real (wirkliche Bewegung) que anula y supera el estado de cosas actual».

(Engels & Marx, Die deutsche Ideologie, 1845-1846).

Y aquí surgen enfoques que nos separan aún más de los que venimos analizando al inicio de esta nota.

Cada organización política y sindical en el mundo actual, particularmente de izquierda como en el caso que da origen a esta nota reivindica su rol para hacer de su Estado el acreedor a sus más caras utopías, y no solo que ya no es posible sino que nunca fue posible en tanto el Estado tenía fines que fueron útiles a la humanidad por un determinado periodo, en tanto se realizaba el desarrollo nacional de las economías y eso se correspondió al desarrollo del capitalismo.

¿En que puede estar entonces radicado el problema? En las medidas de transición, que de ninguna manera pueden ser estatistas (esto no significa descartarlas para casos muy puntuales, coyunturales) sino que deberán ser universales sobre la base de dos herramientas: la moneda y los impuestos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de febrero de 2017.

Una visión del mundo a analizar.

Una visión del mundo a analizar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Confieso que me resulta el método más práctico para explicar una idea, el de reproducir una nota como esta que publica Other News y luego comentarla.

La nota:

El País. Logotipo.El País. Viernes, 30 de diciembre del 2016.

Las paradojas del progreso.

A pesar de que los políticos populistas se aprovechan del pesimismo de la población, estamos mejorando en casi todos los parámetros.

Kiko Llaneras (El País).

Los datos señalan que la humanidad está en la mejor situación de su historia y, sin embargo, la mayoría cree que el mundo empeora. Los políticos populistas están aprovechando esta percepción ignorando que estamos mejorando en todos los parámetros. El 81% de los votantes de Donald Trump creen que, hace 50 años, se vivía mejor, que el mundo era un lugar mejor. Una opinión que podría definirse como reaccionaria: cree que los cambios están empeorando las cosas.

Esta visión está lejos de limitarse a los votantes de Trump. La percepción de que el mundo retrocede, de que nos dirigimos hacia una suerte de caos, es amplia. Según un estudio del Instituto Motivaction, el 87% de la población mundial cree que, en los últimos 20 años, la pobreza global ha permanecido igual o ha empeorado.

La paradoja es que los datos dejan claro que esta es una idea falsa. El mundo no empeora, mejora.

No significa esto —vaya por delante— que el mundo sea un lugar perfecto. Ni siquiera un buen lugar. Padecemos injusticias, guerras, hambre y violencia. Una minoría de la población posee la mayor parte de la riqueza, mientras 760 millones —el 11% más pobre— sobreviven con menos de 2 dólares al día. La pobreza es cotidiana. Pero de todos los escenarios globales que hemos conocido (no imaginado o deseado, sino conocido) este es el mejor.

El científico cognitivo y profesor de Harvard Steven Pinker es uno de los autores que han aportado más datos en defensa de esta tesis. Su libro Los ángeles que llevamos dentro trata de demostrar que vivimos en la época más pacífica y próspera de la historia. «La gente a lo largo y ancho del mundo es más rica, goza de mayor salud, es más libre, tiene mayor educación, es más pacífica y goza de mayor igualdad que nunca antes», señala Pinker a EL PAÍS. «Todas las estadísticas señalan que mejoramos. En general, la humanidad se encuentra mejor que nunca».

El escritor e historiador sueco Johan Norberg es otra de las voces destacadas de esta corriente de pensamiento. Defiende en su libro Progress: Ten Reasons to Look Forward to the Future (Progreso: diez motivos para mirar hacia adelante) que el capitalismo es el sistema que más ha hecho progresar al ser humano y que vivimos en el mejor momento de nuestra historia. «El mundo está mejorando rápidamente. De hecho, nunca antes el mundo mejoró así de rápido. Por cada minuto de esta conversación, cien personas salen de la pobreza», explica.

Los datos respaldan estas afirmaciones.

Nos muestran, por ejemplo, que los adultos disfrutan en la de vidas más largas y que la mortalidad infantil se ha dividido entre cuatro. En 1960, según datos de la OMS y el Banco Mundial, de cada cinco niños uno se moría antes de cumplir cinco años; ahora sobreviven 19 de cada 20.

La riqueza también se ha multiplicado. Desde 1980 el porcentaje de personas que viven en la pobreza extrema se ha reducido a una cuarta parte. En el sur de Asia la sufrían el 50% y ahora el 15%. En el este de Asia y el Pacífico, la pobreza extrema pasó de afectar al 80% (cuatro de cada cinco personas) a apenas el 3,5%.

La alfabetización va camino de ser universal: en 1980 todavía el 44% de las personas sobre el planeta no sabían leer y escribir; ahora son sólo el 15%, según datos de la OCDE y la UNESCO. Además se está cerrando la brecha entre la educación que reciben los hombres y las mujeres de todo el mundo. En España cicatrizó en 2005. Muchos de estos datos provienen de la web Our World in Data, un proyecto que recopila indicadores para mostrar cómo están cambiando las condiciones de vida de las personas en todo el mundo.

Desde los años ochenta se han reducido las guerras. La violencia retrocede: en las sociedades agrícolas causaba alrededor del 15% de todas las muertes, según el pensador israelí Yuval Harari, autor de Sapiens. De animales a dioses. Durante el siglo XX provocó el 5% y hoy sólo es responsable del 1% de la mortalidad global.

Por qué no vemos este progreso.

Si los datos muestran mejora, ¿por qué existe la percepción de que empeoramos? Hay muchas respuestas. Todas correctas y ninguna completa. La primera es que somos más críticos, mucho menos tolerantes ante los errores e injusticias del sistema. Nunca antes la humanidad había sido tan exigente consigo misma. Cosas que hoy nos parecen intolerables eran la norma: en 1980, el 54% de los españoles pensaba que ser homosexual era injustificable (esa cifra ha bajado hasta el 8%). Esta exigencia nos hace sentir que no mejoramos (o que, al menos, no mejoramos lo suficiente).

Johan Norberg añade otra respuesta: «Tenemos mejor acceso a las noticias y a la comunicación que nunca. Y en los medios, las malas noticias son las que venden. Nos enteramos de alguna mala noticia o algún nuevo incidente cada minuto. Los desastres y las tragedias no son algo nuevo, pero los móviles y las cámaras sí lo son. Y esto hace que nos dé la impresión de que esos horrores son más frecuentes de lo que eran».

Steven Pinker coincide: «Mientras el número de incidentes o desastres no baje hasta cero, siempre habrá alguno para publicar. Cada cosa que sucede es tremendamente visible hoy en día». Así, las crisis económicas y de migrantes, los horrores del ISIS o el yihadismo (París, Bruselas, Estambul…) han entrado casi a diario en nuestros hogares a través de muchos y muy diversos canales. Hoy en día seguimos al minuto un golpe de Estado en Turquía mientras terminamos la cena. La percepción, el poso final que queda por culpa de estas tragedias, es que hemos alcanzado cotas de horror inéditas. Los datos —que dicen lo contrario— quedan sepultados bajo la oleada de malas noticias.

A todo esto cabe sumar otro factor: la nostalgia. «Cuando la gente piensa en «los buenos tiempos», se retrotrae a la época en la que crecieron, una época en la que no tenían que pagar facturas, no tenían hijos ni responsabilidades», explica Norberg. Quizás lo que añoramos no es el mundo de nuestra juventud sino nuestra juventud misma.

Hay una última teoría planteada por algunos científicos y que, grosso modo, defiende que no estamos hechos para ser felices. La evolución nos dotó de una biología que nos impide estar absolutamente satisfechos, porque así nos mantiene activos, curiosos, despiertos y ambiciosos.

Arma para los políticos.

El debate entre percepción y datos no pasaría de eso, de un debate, si no fuera porque la creencia de que el mundo empeora se usa con fines políticos. Si el mundo empeora, mejorarlo exige cambiar el sistema (aunque el sistema, o partes del mismo, siempre según los datos, nos hacen ir a mejor). Quien se oponga a cambiarlo todo será alguien que se opone a frenar el empeoramiento del mundo. Es decir, un egoísta, un inmoral, o un irresponsable. O todo a la vez. «Los políticos populistas nos quieren asustados y difunden mitos sobre amenazas inmediatas para nuestra supervivencia y modo de vida. Porque saben que la gente asustada quiere construir muros y votar a hombres fuertes que prometen mantenernos a salvo», reflexiona Norberg.

¿Qué pasa con la crisis? Muchos políticos esgrimen la crisis como evidencia de que vamos a peor. Y, en cierto modo, tienen razón. En España parece aventurado decir que vivimos mejor que en el año 2005. Este país atraviesa la crisis más grave en décadas y ha retrocedido en los últimos años debido al bache económico. Pero eso no implica que, en términos generales y a largo plazo, estamos empeorando. El PIB por habitante está al nivel de 2004. Pocos indicadores nos han devuelto más allá de 2000 y muchos no han dejado de mejorar. Se trata de alteraciones puntuales —que provocan sufrimiento a miles de individuos, claro—, pero que forman parte de un proceso que abarca siglos.

Lo explica Pinker: «Hay periodos de subidas y bajadas, que, en general, no llegan a alterar una progresión sostenida. Por ejemplo, la tasa de crimen en Estados Unidos creció un poco el año pasado con respecto al anterior, pero en general la tendencia en global es de descenso. Otro ejemplo: la cifra de muertos por guerras aumentó tras 2011, debido a la guerra de Siria, pero siguió siendo mucho más baja que en los 50, los 60, los 70, los 80 y los 90».

Al pensar en la crisis, además, solemos olvidar que el mundo no es sólo Occidente. Mientras Europa y Estados Unidos padecían la recesión, en otras partes el progreso no sólo no se detuvo sino que se aceleró. Entre 2005 y 2013, en el conjunto del planeta, la pobreza extrema se redujo a la mitad. La esperanza de vida aumentó en 3 años y se redujo la mortalidad infantil en todos los continentes.

La paradoja de la desigualdad.

Por supuesto hay peros, asteriscos que poner al progreso sostenido de la humanidad. Uno es la desigualdad. Las diferencias han aumentado en muchos países ricos, como Estados Unidos, Alemania o Suecia. En el caso de España, ese aumento ha hecho que sea uno de los países con rentas más desiguales de la UE.

Pero de nuevo se antoja necesario mirar fuera de nuestras fronteras. Si lo hacemos veremos que la desigualdad global no crece, sino que se reduce. El motivo es que millones de personas en China, India y otros países han escapado de la pobreza. «Los pobres se están enriqueciendo más rápido que los ricos», explica Pinker. Según cálculos de Tomas Hellebrandt y Paolo Mauro, en un trabajo para el Peterson Institute for International Economics, la desigualdad de renta se ha reducido de 69 a 65 puntos entre 2003 y 2013. Las diferencias entre ricos y pobres globales son muy grandes, pero se están estrechando.

Además la relación entre desigualdad y pobreza ha cambiado. «La desigualdad aumenta porque los ricos tienen más sin que esto —y por primera vez en la historia de la humanidad— suponga que los pobres tengan menos», explica el economista Branko Milanovic, autor de Los que tienen y los que no tienen (Alianza Editorial) y Global inequality: A new approach for the age of globalization. «La riqueza puede crecer sin que afecte a la subsistencia de gran parte de la población». Durante siglos no hubo crecimiento y, por tanto, la riqueza de unos era la pobreza de otros. Esto ya no es así.

«Hay otro punto», añade Johan Norberg. «La desigualdad se suele medir sólo en dinero, pero hay más ángulos. Bill Gates es diez millones de veces más rico que tú, ¿pero su vida es diez millones de veces mejor que la tuya? No lo creo. Sí, tiene un avión privado, pero probablemente use el mismo móvil que tú y el mismo ordenador que tú. Y seguramente no vivirá 30 años más que tú y no tiene un 99% menos de probabilidades que tú de que sus hijos mueran antes de los 5 años. En cosas no económicas es posible que haya más igualdad. Por ejemplo en educación o acceso sanitario».

Pinker aún va más lejos: «La desigualdad económica no es un un problema fundamental; la pobreza lo es. Si las personas están más sanas, bien alimentadas, y disfrutan sus vidas, no importa cómo de grande sea la casa de J. K. Rowling. Y las tasas de pobreza global están cayendo».

Pero ¿qué es mejorar?

Pongamos el ejemplo de una tribu del Amazonas que hace 100 años vivía en medio de la jungla sin que nadie ni nada perturbara su existencia. El año pasado una empresa maderera acabó con su hábitat. El mundo, tal y como lo conocían, ha acabado de forma traumática para ellos. ¿Cómo aseverar que para esta tribu el mundo ha progresado? No existe una concepción irrefutable sobre lo que se considera progresar. Es indudable que vivimos más, hay menos pobreza, más confort y menos violencia. ¿Pero somos más felices?

Algunos pensadores como Yuval Harari plantean este debate. ¿Es más feliz hoy un minero de Siberia que un cazador-recolector de hace veinte mil años? Resulta imposible saberlo. Un acuerdo para medir si la humanidad ha progresado es saber si hemos mejorado en los parámetros que exigimos para ser felices. Es decir, si nuestros gobiernos nos van concediendo lo que les llevamos siglos pidiendo: buena salud, educación, confort, tiempo de ocio, libertad. Sucesivos estudios han observado que, en general, los países donde tienen estas cosas las personas se dicen más felices, consideran que han progresado.

Como especie, como civilización, como mundo, hemos avanzado hacia lo que consideramos progreso, hacia lo que hemos perseguido y entendemos como un mundo mejor. Seguimos lejos de un mundo perfecto o ideal, si es que existe. Pero los datos nos dicen que, a pesar de percepciones —interesadas o no—, avanzamos por el buen camino. Aunque cueste creerlo, aunque falte mucho por andar.

Publicado por Other News.

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.No voy al examen riguroso de los datos (pueden analizarse diferencias y tal vez alguna sea importante) sino a los conceptos que son en este caso los que si me interesan.

Existe una percepción generalizada de que el mundo va mal, y que por lo tanto una de las conclusiones lógicas es que el capitalismo debe caer, y para ello se valora erróneamente lo analizado en los estudios de Marx, Engels, Lenin…

Todos los modo de producción han hecho su aporte al progreso humano, y su ciclo es de nacimiento, desarrollo y muerte, ¿Cuál es la etapa actual del modo de producción capitalista?: no tengo dos respuestas válidas, tengo una sola: estamos en la etapa en la que la predominancia del modo de producción debe morir y dar pasos transitorios hacia un nuevo modo de producción y la nota no tiene elementos para contradecir esta afirmación.

¿Esto es producto de que los números del mundo dan mal?: No, los que sí comienzan a pesar son los números del capitalismo que sí dan mal. Seguramente el autor de la nota no debe formar parte de ninguno de los enormes grupos humanos que hoy sufren las consecuencias de la situación actual, y para los cuales no cabe un juicio aséptico con respeto a la realidad.

Aclaremos el capitalismo es un sistema competitivo en el que el estado simultáneo y combinado de ascensos y quiebras de diferentes organizaciones empresariales está en su naturaleza (en su ADN como se dice ahora). Siempre hay alguna crisis, salvo que ahora la crisis general (que siempre se ha correspondido a grandes ciclos históricos) tiene un contenido y una característica ya irreversible, abarca a toda la sociedad y está para asimilar lo que el capitalismo ha generado y ahorrar tragedias humanas, necesita superarlo. Aclaremos una vez más: esto no supone el fin del capitalismo, sí el de su predominancia, el capitalismo como modo de producción en su declinación se sobrevivirá años, como ha venido ocurriendo con los modos de producción anteriores. La extensión e intensificación de la guerra –como anuncio siempre de hechos transcendentales– lo corrobora. (Este dato está ausente en la nota que comentamos).

No son motivo de este nuestro comentario cuales son en nuestro concepto las medidas de transición necesarias para poner fin a la predominancia capitalista, seguramente ya tendremos oportunidad de volver una vez más sobre el tema.

Esto podríamos completarlo con el dato del aumento del endeudamiento general en permanente crecimiento de los Estados y también de las personas y el aumento exponencial de los llamados paraísos fiscales.

Por si fuera poca la confirmación a lo estudiado y escrito por Marx, digamos que no se trata de crear un «modelo» alternativo que «compita» con el capitalismo sino el de desarrollar imponiendo la PAZ, las medidas de transición necesarias para la muerte de su predominancia. Son estas precisamente, «las medidas de transición», las que a la izquierda le están impidiendo por ahora un acercamiento al pensamiento de Marx, de Engels, de Lenin, por citar si duda a los más destacados, al no poder definirlas y perderse en consideraciones reformistas, estatistas e inda mais. El árbol no les está permitiendo ver el bosque. O dicho de otra manera, por el falso dilema de reforma o revolución, con el que se etiquetó la crisis de la socialdemocracia europea, previo a las guerras mundiales en que se diferenciaron los que votaban los créditos de guerra para sus gobiernos, de los que intervenían para denunciar el carácter de la guerra y generar acciones como la revolución rusa para imponer la paz.

Un comentario más, dicho si se quiere con ironía: este tipo de análisis que estamos comentando es muy común en la izquierda actual cuando se accede a posiciones de gobierno.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 6 de febrero de 2017.