Imperialismo.

Imperialismo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El mundo cambió. El avance tecnológico parece transformarlo todo. Sin embargo, hay compañeros y organizaciones políticas a las que pertenecen esos compañeros que cuando tienen que definir una situación cualquiera, comienzan definiendo a un enemigo: el imperialismo y quién no lo haga corre el riesgo de considerársele, que pasa a revistar filas en ese enemigo.

No se puede negar las relaciones asimétricas que existe entre las naciones y tampoco que mucho del desarrollo industrial de alguna de ellas tiene mucho que ver con su accionar fuera de fronteras, y con recursos naturales de ese origen, eso no tiene otra definición que la de imperialismo, pero lo que cambió es el gobierno del mundo. Lo cual entorpece la búsqueda del enemigo sino comprendemos el cambio y seguimos aplicando anteriores esquemas.

Ejemplos como el del imperialismo inglés y toda su red de influencia, económica, cultural, etc. etc., es innegable.

Ahora la vida es un poco más compleja, y así como es por lo menos irracional no comprobar la intervención criminal de los servicios de EE.UU. en Venezuela, también lo es resumir la realidad en sólo la denuncia del hecho y no ver lo que objetivamente está pasando y las dificultades de esa sociedad no solo para repeler la injerencia yanqui sino para organizarse socialmente.

Es cierto Cuba pudo hacerlo y con mil sacrificios, que aún perduran. Hoy es vanguardia en el mundo en muchos aspectos de la vida humana, pero existía la Unión Soviética y el capitalismo de Estado aún no conocía el derrumbe que luego sobrevendría.

Existía todo un desarrollo que explicaba a contrapelo de lo que su momento habían analizado Marx, Engels, Lenin, los más destacados, y que hablaban de esa experiencia como la del socialismo realmente existente. Si existían análisis profundamente críticos que advertían que eso no era socialismo sino una construcción que pretendía ser alternativa y competir con el capitalismo «realmente» existente.

Ahora pretender ignorar lo que ello significaba y que muchos avances sociales se dieron en el marco de esa confrontación, no es correcto. Es ignorar las alternativas de la propia lucha de clases que no se desplazan en línea recta sino sinuosa.

Otra cosa hubiera sido teorizar que ese sistema estatista podía superar al propio sistema capitalista expandido a todo el planeta, con esta realidad actual de EE.UU. y China.

Lo nuevo que hay que comprender y es una lección para los venezolanos, es que los cambios en el mundo son de tal magnitud que hoy el centro del capitalismo mundial está pasando a ser China gobernada por un Partido Comunista, liderando además el libre comercio en el mundo, mientras EE.UU. amuralla su economía.

Sin embargo el cambio no es fácilmente asimilable. ¿Cuántos partidos Comunistas en el mundo, y cuantos partidos que se reclaman de izquierda, siguen elaborando propuestas donde el centro es el aparato productivo estatizado o la idea de líneas de producción propios o de agregados de valor libremente determinados? Y que cuando tienen dificultades sin resolver acuden a la imagen de que el obstáculo viene por el lado de la existencia del Imperialismo. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. La diferencia en el potencial económico de los países existe, no se puede ignorar. EE.UU. hoy puede amurallar su economía y crecer un 3,5% en su PBI. Incluso Trump puede pensar en su reelección. Y a la vez dar alce a la industria de guerra, para el respiro de esa economía, comandando agresiones de todo tipo en el mundo. Pero no lo puede hacer Uruguay, no lo puede hacer Venezuela, pero tampoco España, y ni siquiera ya Inglaterra.

Tampoco lo puede hacer Argentina, aunque la Dra. Cristina Fernández hable en la presentación de su libro de que el gobierno argentino debería tomar como ejemplo la política proteccionista de EE.UU.

Trump puede pensar hoy lo importante que es que a los demás países no se les ocurra utilizar al dólar como su moneda porque ello haría imposible a EE.UU. cerrar sus fronteras. Y hoy especula con una producción propia sin la competencia del mercado mundial, pero ¿cuánto puede durar esto?

Este es además un debate a dar fundamental, el de la moneda, –es una materia pendiente en los cursos de economía– pues incluso se habla de la vuelta al patrón oro, como si fuera posible retrotraerse en el tiempo y volver a convertir el oro en una mercancía privilegiada para el intercambio de las otras mercancías. Es claro que lo que en última instancia marca el valor monetario es el valor real de la producción que es el que pueden determinar los que están en el centro de su realización y que hoy especulan con los paraísos fiscales y la acumulación trágica de millones y millones de valores en distintas monedas, aún las digitales, que no pueden ser aplicadas con rendimiento y rentabilidad en la organización de la producción actual. ¿Es que alguien ha podido descubrir otro árbitro para determinar los valores de la moneda?

Hemos oído hablar en distintas ocasiones en que se reivindica la producción en un determinado país del valor de una matriz productiva nacional, de agregar valor a las distintas líneas de la producción. Todo ello es loable pero debe tener en cuenta el desarrollo productivo a nivel mundial que barre con todas las barreras nacionales que lo puedan obstaculizar.

Una realidad económica a observar para comprobar esto que estamos exponiendo es la actual de EE.UU. y las presiones que comienzan a señalarse en el plano interno.

El problema es que no barra con las necesidades de la gente y precisamente para eso que debemos darnos un programa que transforme esta realidad donde las inversiones productivas son tales sólo sin son rentables y redituables dentro de la predominancia del marco capitalista.

A eso es que debe apuntar el programa que reivindique medir los hechos económicos de igual manera en todo el planeta: una sola medida monetaria universal. Que los recursos que la sociedad en su conjunto necesita para la salud, la enseñanza, la vivienda, también para organizar el trabajo –nadie debería no aportar su esfuerzo a las necesidades propias y de la sociedad– deben provenir de un sistema impositivo basado en la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, al trabajo y a las jubilaciones y pensiones. Ninguna operación con dinero puede ser legal sin estar debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Establecer entonces los organismos universales que puedan planificar en el marco de la mayor expresión democrática los planes para que todo el mundo tenga trabajo y aporte su esfuerzo a la sociedad en el marco de planes de construcción de ciudades autosustentables y extendidas en jardines terrenales. ¿Es solo un sueño? No, hoy ya es posible, hay que construir la voluntad política para hacerlo.

O es que hoy por ejemplo se deja contaminar a la Naturaleza porque es un problema de dejadez de los seres humanos: ¡¡¡no!!!, se deja contaminar porque las inversiones en ese plano no le son rentables al capitalismo. No es un problema del ser humano en sí, es un problema por la existencia de la predominancia de un modo de producción que necesita morir en paz e iniciar el transito a uno superior.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Mayo de 2019.

En polémica.

En polémica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el compañero y amigo Juan Pedro Ciganda, hemos tenido oportunidad y el gusto de polemizar en innumerables oportunidades y seguramente lo seguiremos haciendo, porque ese es en definitiva uno de los instrumentos que nos da la vida para aprender y avanzar.

Esta que se hizo vía Facebook se inicia con una recomendación que me hace de un texto, sobre la Revolución Rusa1, y una observación inicial que realizo al método empleado:

«Para eso el método con el cual se aborda cada momento estudiado se convierte en una cuestión central, que debería poder iluminar y dar un esqueleto firme a la carne del asunto. Al pueblo en movimiento que, mal que nos pese, es el auténtico responsable de los cambios históricos». Este juicio llega a ser contradictorio con el de Engels en «El papel del trabajo…»2, Idealiza a las masas.

Juan Pedro:

Por eso mismo y coincidiendo contigo en la necesidad de un programa para el mundo, para la Humanidad, la contradicción de la hora –y más que nunca– no es capitalismo vs. algo diferente. Es democracia o fascismo, más allá que éste cambie de ropajes. El capitalismo no tiene pareja estable con el liberalismo económico, el proteccionismo, el librecambismo, el control de cambios, la sustitución de importaciones, el estado interventor. Puede casarse con todas las formas mientras lo que importa es el margen de ganancia. Entonces todo programa para el mundo pasa por democracia o fascismo, hoy más que nunca.

Mi opinión:

¿De qué disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder expropiar, ¿por qué supuestamente? porque existen reglas universales que el que no las acate queda fuera del circuito económico, incluido Corea del Norte y EE.UU. que se amuralla. Por otro lado, en los paraísos fiscales se acumulan billones y billones que no encuentran rentabilidad. Si se quebrara ese circuito (eso es hoy la revolución), el nuevo circuito estaría en condiciones de invertir y reactivar toda la economía. Para quebrarlo se necesita voluntad política. Mujica en la ONU (2013) llegó al punto y luego retrocedió en chancletas. Las bases para manejar globalmente la situación ya existen y la tecnología también. La humanidad ya está en condiciones de ingresar a una etapa superior o sumirse en la barbarie. Es la distancia entre consciencia e inconsciencia.

Juan Pedro:

Si lo atinente a la moneda no se abraza con democracia, es un buen programa que será inaplicable. Obviamente que no se puede ser esquemático y pensar que le vamos a enseñar a la cultura milenaria de los chinos o al Islam, que tienen que tener comisión electoral. No hay recetas. Mas en esta América de Sur abierta en cruz, como decía la Negra Mercedes, y en lo que conocemos como Occidente, la pelea por la democracia no es accesoria sino esencial.

Tampoco tengo recetas. Por ahí el oncólogo tiene.

Reconozco que en este asunto tengo presente el postrero artículo de setiembre de 1989, el último, del Flaco, antes de morirse.

Me han tildado de excesivamente arismendiano, al respecto3.

Mi opinión:

La llave del asunto, no está en ningún punto programático por separado, sino en comprender la necesidad de abordar con una política de paz el fin de la predominancia capitalista y las herramientas. Son la moneda y el sistema impositivo para que el mundo pueda mover los recursos que hoy ya no mueve porque al capitalismo no les son redituables. Los invalorables aportes del Flaco por eso no llegaron al nivel de Batlle y Quijano que si los tenían en cuenta y en la izquierda nos ha costado entender. Ellos no eran estatistas.

Juan Pedro:

El problema no es estatista o privatista. Al capitalismo no le interesa. Se lleva bien con la democracia, con el fascismo como instrumento imprescindible, con el Partido Chino, con los samurais y con todo aquel que pueda ser funcional a la rentabilidad que a la fecha tiene –como tu bien has advertido– como uno de los principales centros el complejo bélico. Por demás, si los tiros van por ahí, se me ocurre, hay que decirle a la gente algo más. So riesgo de la parálisis. Pero, me consta, tampoco tengo la receta.

¿De que disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder.

En la Rusia zarista la tierra, el pan, fueron temas para un proceso de cambio, independientemente del posterior desarrollo del proceso. La conciencia y la inconsciencia requieren de algo más que ubicar la moneda como el eje. Por demás, es casi tonto, no charlar de que del mismo modo que el dólar es la fuente de poder para ser manejado por USA y el sistema, la dictadura mundial de la seguridad nacional se ejerce militarmente, si hace falta. Por lo que, democracia y fascismo, siguen siendo la contradicción básica para avanzar. También para avanzar en la comprensión de temas como el rol de la moneda como instrumento de poder. Porque lo que avanza o no es la conciencia de los bichos humanos. No alcanza con citar a Einstein para explicar la teoría de la relatividad.

Mi opinión:

La paz, el mantener el funcionamiento del aparato productivo, y sancionar los excesos del zarismo… la paz… y el incorporar a lo cotidiano de la vida las conquistas ya alcanzadas en Europa. Eran aún predominantemente economías nacionales con sus monedas. Hoy el mundo capitalista es otro y en los países las monedas diferentes sirven para engordar burocracias nacionales. Ya en el socialismo real, el dólar era manejado por la burocracia y los diplomáticos, la gente se movía con las monedas locales, diferencias que se hacían patentes en épocas de crisis. ¿Dificultades para entenderlo?: en la izquierda que nunca lo ha debatido, porque cuando se ha aplicado como en Ecuador la iniciativa vino de otro lado, y en Argentina y Venezuela se ha estado discutiendo en ese juego de los intereses económicos.

Juan Pedro:

Jorge: de acuerdo con que se haya discutido poco, por incomprensión y dificultades de otro orden. Coincidirás conmigo en que el caso ecuatoriano no es el mejor. Si tu moneda pasa a ser el dólar, en forma más enfática, tu realidad será determinada por la Reserva Federal. No trato de invalidar la necesidad de tener una plataforma común que pueda ser bandera racional de las mejores causas de la humanidad. Y tampoco invalido la propuesta concreta relativa a la moneda. Eso sí, del mismo modo que tu machaconamente y con perseverancia trabajas ese tema, yo entiendo que hay que vincularlo con lo que algunos autores definen como la «dictadura mundial de la seguridad nacional» y que yo prefiero (no excluyendo el concepto anterior) seguir definiendo como nuevas formas de fascismo. En todo caso, también, junto a la visibilización del tema que tu reiteras, hay que hacer por la gente algo más que quererla y decirle cuál es el programa para el mundo como contraposición a la llegada de los monstruos de la que hablaba Gramsci. Eso pasa por la radical reivindicación de la democracia. Esto no es idealismo (contrapuesto a materialismo) sino la posibilidad de hacer política concreta en el mundo y en lo que nos toca en especial, Latinoamérica.

Sigo reconociendo que no tengo fórmulas mágicas, salvo estudiar, escribir y difundir que a mi edad lo veo como más posible que ir al a mil actos.

Mi opinión:

«Tu realidad será determinada por la Reserva Federal» ¿Esto es así? ¿qué está pasando con la Reserva Federal? Primero es importante estudiar el tema. El país con más reservas en dólares en el mundo es China. Las emisiones de la Reserva Federal que se hacían para enjuagar los déficit de guerra del presupuesto de EE.UU. y en paralelo con las emisiones de Euros del Banco Central Europeo son intensamente debatidas. El centro programático debe ser necesariamente la economía. Y no digo que sea fácil, Lenin recién en las tesis de abril desarrolló el programa para la revolución de octubre en lo concreto en lo económico y luego de la revolución su preocupación era como se seguía. La izquierda a esto no le ha dado pelota. Se estatizaba y ta. Nosotros hemos tenido la ventaja de vivir adentro del monstruo y poder conocerlo mejor a partir de gigantes como el flaco Gómez y el gordo Juanjo.

Juan Pedro:

1. Lo que no me queda claro es con quien polemizas. Los que querían estatizar todo están, en buen grado, en seguro de paro o en hogares de la tercera edad.

2. Los nombres de Juanjo, del Flaco, de Batlle o de Quijano son todos valiosos, en lo político y en lo humano. Pero no son el asunto. No me contestas que sugerencias tenés sobre el asunto moneda, aunque sea para avanzar en la conciencia de algún amigo y cómo eso lo invertimos en una batalla por la democracia contra el fascismo y la dictadura mundial de la seguridad nacional.

3. Marx, Engels y Lenin vieron muchas cosas. Otras no pudieron imaginarlas siquiera por razones obvias. Somos, cada uno de nosotros, un fenómeno histórico, cambiante, dependiente de nuestro contexto, formación, tiempo, circunstancias.

4. Hay un amplio desarrollo del pensamiento marxista o marxiano a lo largo y ancho del planeta en todo el siglo veinte y en lo que van del veintiuno. A título de ejemplo, ¿cómo se traspola a las grandes batallas del siglo en curso y la etapa presente del capitalismo, la contradicción de clases mirada ya no desde 1848 sino en 2020?

5. Hardt y Negri escribieron Imperio y conmovieron a mucha gente y fueron best seller hace un par de décadas. Subrayaban la importancia de la «mundialización» del capital y la necesidad de borrar esquemas anteriores. Eran corresponsables de darle carné de libre acceso a la tesis de que los «estados nacionales ya fueron». No solamente le restaban responsabilidades a las potencias centrales, le daban impunidad. El problema no eran los estados capitalistas centrales.

6. Algunos prestigiosos cientistas e historiadores marxistas subrayan hasta el día de hoy (Osorio es un ejemplo) como los estados sieguen siendo imprescindibles para administrar el sistema. Incluso el asunto progresivo y confrontado con el fascismo es el fortalecimiento de organismos internacionales. Una prueba de ello, es que la obscena dictadura norteamericana ha derogado a las Naciones Unidas como ámbito relevante, por no controlarla.

7. Hay algunos temas convocantes –que pueden ser diversionistas del eje central– pero que importan, de hecho, el cuestionamiento de la realidad. Lo atinente al medio ambiente es un ejemplo. Lo referido al rol de la mujer, etc. son convocantes. Pueden ser diversionistas (opción uno) o pueden ser nucleadores de gente donde es más viable la posibilidad de introducir la necesidad de un programa para el mundo, como es tu vocación.

8. Yo aprendí de los «viejos» pero también de los teóricos (no maestros, porque a los maestros no se les discute, al menos para algunas cabezas) más notables, la necesidad de la acción con la gente para materializar avances en la conciencia individual y colectiva. No entender el riesgo concreto de Latinoamérica de hoy, en aras de plantear la única respuesta programática mundial, por ejemplo lo relativo a la moneda, es ladrarle a la luna. El otro día estaba viendo pasar una manifestación machaza por la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Movimientos sociales diversos. Gran cantidad. Mucha gente joven. Fotos y dibujos de Evita, etc. Una señora se me acerco y me dijo «¿sabe lo que pasa? El gobierno nos quita el derecho al trabajo pero está lleno de venezolanos y bolivianos que lo tienen». Nos saludamos cordialmente y ella siguió su marcha. Pensé para mis adentros. Esta es una manifestación enérgica de desesperación y lucha contra el liberalismo macrista, los ajustes, etc. Y la xenofobia está presente. Fijate que lío para convencerla de que el problema es un programa mundial.

En fin. Por ahora paro. No te digo que esté contento con lo que veo y escucho y leo. Solamente comparto contigo para ayudarme y ayudarnos a pensar.

Por fin los bolsos están aprendiendo a jugar a lo Peñarol. Juegan horrible y se llevan los puntos. Congratulaciones y espero que nos crucemos en semi finales.

Mi opinión:

Polemizo contigo porque con Alvarito Gutiérrez4 por ahora no puedo. ¿Lo de la Reserva Federal quedó claro? Tampoco puedo leer todo lo que hoy se escribe, no tengo más remedio que seleccionar. A los maestros no sólo los discuto sino que los pongo a prueba en todo momento, sinó no son como maestros. Ahora no trato de convencer a nadie, sino de buscar entender el curso material de las cosas. Que ese es en definitiva nuestro problema porque si analizas los índices de la economía no podes llegar a otra conclusión de que estamos ante una situación que se va a convertir insostenible. Va a explotar. Pero no va a explotar la economía sino las teorías que hoy están en ejecución.

Lamentablemente no son pocos los que en la actividad política que piensan que socialismo es propiedad estatizada, y a muchos los rascas un poco y arman un arcoíris en que los radicales son los estatistas y renovadores los que no lo son tanto. ¿Y entonces? hasta los fachos tendrán que abrir sus entendederas. Trotsky construyó el Ejército Rojo que luego en el tiempo venció a los nazis e izó la bandera roja con la hoz y el martillo a su modo en el reducto nazi, con muchos militares del zarismo.

Juan Pedro:

Sí, pero Míguez y el Pata Loca ya no juegan5.

Mi opinión:

Si pero hay dos arcos, una pelota, once de un lado y once del otro, cuando lleguemos al socialismo cada jugador tendrá su arco y su pelota o no, porque se estaría promoviendo el individualismo.viendo el individualismo.

Juan Pedro:

El Profe De León una vez me explicó que el sistema de él servía mientras se siguiera jugando con una pelota. «Si hay dos, entonces tengo que repensar», dijo, tomando una.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Abril de 2019.

Notas:

1Se refiere a un comentario en Página 12 de Buenos Aires de Fernando Bogado sobre el libro, El huracán rojo: De Francia a Rusia 1789/1917, de Alejandro Horowicz.

2Federico Engels y su más que recomendable texto: El papel del trabajo en la transformacion del mono en hombre.

3Es importante recordar que sobre este texto de Rodney Arismendi hemos realizado valoraciones diferentes.

4Director técnico del principal equipo futbolístico del Club Nacional de Fútbol.

5Futbolistas integrantes del equipo uruguayo campeón del mundo en 1950.

Socialdemocracia.

Socialdemocracia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La Revolución francesa (1789) marcó un hito en la historia de la humanidad. El capitalismo naciente requería la libertad necesaria para poder desarrollarse y superar las trabas del feudalismo. Para ello debía recurrir a la esencia misma de la naturaleza humana y proclamó: fraternidad, libertad e igualdad aún cuando sabía que un avance con esos contenidos iba a tener los propios límites del sistema que se estaba imponiendo.

La socialdemocracia nació con la Revolución francesa, que equivale a admitir que es el producto político popular del propio surgimiento del capitalismo.

Su nacimiento de alguna manera está emparentado con la necesidad del propio capitalismo como sistema, de la mayor amplitud social para su desarrollo y aquí una disquisición. Cada empresario, cada capitalista consideraba que sus costos eran lo importante y por lo tanto su esfera de influencia debía ser avara en el reconocimiento de los derechos a la vez que sentía que sus competidores no lo fueran para tener para sí un mejor mercado.

La socialdemocracia nació entonces como una política de Estado capaz de dar la amplitud social que el capitalismo necesitaba arbitrando lo mejor posible las relaciones intercapitalistas. El primer partido con ese nombre data de 1863 en Alemania, un año antes de la fundación de la Primera Internacional (1864), aunque otros estiman que fue en 1869. Recordemos que el manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels es de 1848.

Es una época de una inmensa riqueza ideológica. Nosotros fieles a las enseñanzas de los maestros sentimos que el crisol material de esa época hacía que surgieran mentes capaces de resumir en textos formidables –conductores– toda la coyuntura que se estaba dando. Una concepción idealista nos daría vuelta el razonamiento y nos diría que fueron esas mentes las que alumbraron ese devenir histórico.

La socialdemocracia fue una necesidad del capitalismo pero a la vez la precursora de señalar los limites en los cuales este sistema debía inexorablemente de transitar.

Ese también fue su drama. Marx y Engels pretendieron de la primera Internacional un programa –elaboraron con ese fin– para transitar organizadamente lo que podría ser una transición a un sistema superior.

Su inmensa obra muestra claramente como le dieron al capitalismo el valor de poder llegar a través de su modo de producción hasta los confines del planeta pero a la vez desde el punto de vista de la dimensión humana los límites que el aparato productivo tenía en tanto nacía de la necesidad de invertir la plusvalía, que no es otro el origen del capital.

Fueron derrotados temporalmente por las necesidades inmediatas de capas superiores del propio proletariado expresadas de alguna manera en el bakuninismo. No se podía medir a todo el proletariado con el mismo rasero y más aún con la existencia de un proletariado avanzado en los países centros de avances imperialistas en ese mundo de desarrollo capitalista.

Además a ello hay que agregar la necesidad de las capas dirigentes de las burguesías de esas potencias imperialistas, de hacer cómplices a los dirigentes de ese proletariado de sus necesidades de guerra, de sus necesidades de conquista, de nuevos mercados. La socialdemocracia quebró históricamente su perspectiva de un capitalismo democrático cuando votó con los opresores imperialistas los créditos de guerra (1914).

Frente a ello un ala de la misma reivindicó en Alemania sus orígenes y combatió esa política: Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, en el combate por esas ideas fueron asesinados.

Lenin, mientras tanto elaborando política permanentemente, construía un Partido socialdemócrata profundamente aferrado a las enseñanzas de Marx y Engels, y conducía al pueblo ruso a la más grande revolución de la historia, que incorporaba derechos jamás conocidos en los pueblos del mundo (ver el brillante resumen de esto en el editorial de Batlle y Ordoñez en «El Día» a la muerte de Lenin). Asumía de sus maestros la denominación universal de comunistas, ya reivindicada en el manifiesto de 1848. Es cierto que su triunfo fue cimentado por la tremenda crisis provocada por la primera guerra mundial y la falta de perspectivas propias del capitalismo ruso para poder afrontar la necesidad del funcionamiento del aparato productivo, pero sin ese partido hubiera sido imposible lograrlo.

El capitalismo estaba lejos aún de llegar a sus límites, Lenin en 1916 analizaba en «El Imperialismo fase superior del capitalismo» que se avecinaba una etapa en la que el gobierno de la economía iba a pasar de los Estados a los complejos empresariales multinacionales que es lo que hoy está ocurriendo.

Luego de la primera guerra mundial el capitalismo se repuso, Lenin fue derrotado por una corriente que instauró el capitalismo de Estado con la falsa etiqueta de «comunista», que no renegó de las conquistas obtenidas por los bolcheviques pero que pasó a desarrollar un capitalismo de Estado en pretendida competencia con lo que existía en las naciones desarrolladas, con el beneplácito ideológico de estas que habían temido la proyección socialdemocráta universal del pensamiento de Lenin.

En un siniestro símil con lo ocurrido con la revolución francesa los bolcheviques fueron aniquilados.

La socialdemocracia así entró en la crisis en la que aún hoy está sumida, sin ninguna perspectiva histórica como tal y sin poder definirse ante las disyuntivas que la crisis del régimen globalmente les plantea.

Se nos habla de que luchan por un «socialismo democrático» que nadie sabe definir bien que es y a lo sumo balbucean de que es para diferenciarlo del socialismo totalitario instaurado por el stalinismo.

El terreno donde mejor se puede analizar esta realidad es en el programático. Los auténticos stalinistas (que aún los hay) siguen reivindicando la estatización de la economía, aun cuando no en pocas veces sea necesario reivindicarla para defender coyunturalmente el aparato productivo, pero ellos la piensan como programa como objetivo finalista para eliminar la propiedad privada.

Los socialdemócratas reformistas, herederos de los votantes de los créditos de guerra al inicio de la primera guerra mundial, se quedaron en el capitalismo, no lo sueñan como estación final pero ambicionan mejorarlo y eso va a contra pelo de los paraísos fiscales, de las deudas en crecimiento y de las emisiones monetarias en crecimiento, se aferran a solo definir la democracia que cada vez se hace más incómoda dentro de los marcos del capitalismo actual.

Mientras tanto la vida sigue, la crisis de la predominancia del modo de producción capitalista ya es irreversible y el mundo necesita que lo mejor de la humanidad se una en el tránsito hacia un sistema superior con un programa que permita hacerlo en paz.

La socialdemocracia debe aportar su experiencia abriéndose al debate.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 5 de Abril de 2019.

El rumbo.

El Rumbo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Barómetro Latinoamericano. Sábado, 16 de Marzo de 2019.Barómetro Latinoamericano. Logotipo.

Por Jorge Aniceto Molinari.

En todas las ciencias los avances suponen desafíos. Marx y Engels asumieron el desafío de construir una base de desarrollo para la ciencia política establecido en textos que aún hoy, o mejor dicho, fundamentalmente hoy se cuestionan pero que tienen una solidez conceptual que ninguna forma ideológica e intelectual del capitalismo incluido el de Estado han podido sortear.

Lenin retomó esos trabajos y los desarrolló en la praxis de construir un instrumento que fue el que posibilitó el triunfo de la revolución rusa (Batlle lo destaca en un editorial de «El Día» a la muerte de Lenin).

Manifestación del Frente Amplio de Uruguay.

En octubre (elecciones presidenciales en Uruguay) seguramente va a volver a ganar el Frente Amplio, fundamentalmente porque la campaña que la derecha hace choca contra la realidad de Argentina y Brasil, que la gente ve y siente en vivo y en directo. Nuestro problema no es lo que la gente pueda votar en Octubre, que es un problema particularmente para la burocracia y sus cargos en el Estado, sino construir un programa que hoy la izquierda se niega a reconocer como imprescindible frente a los avatares de esta crisis irreversible de la predominancia del capitalismo1. Un ejemplo: el empuje a la cotización del dólar en Argentina producto del ajuste criminal que se está haciendo contra el nivel de vida de la gente va a tener tremendas repercusiones aquí, y por ahora nadie habla del tema, ni derecha, ni centro, ni izquierda.

Si disfrutan de ello son conscientes de que hoy en economía los paréntesis favorables pueden ser cortos. Las organizaciones empresariales muy vinculadas a la estructura financiera ligadas directamente a los rubros exportadores, las que pasan y las que no pasan por los circuitos bancarios formales. Recordemos que, en el mundo actual, el peso de los paraísos fiscales tiene de alguna manera conexión con el aparato productivo global y en cada uno de los países, aún cuando se eluda reconocerlo oficialmente.

Sepamos que los gestores del modo de producción capitalista han puesto especial énfasis en no legislar controles estrictos sobre el movimiento de capitales en el mundo. Por lo tanto, lo que hoy hacen importantes estudios jurídicos y contables también en el Uruguay no son «ilegales». De eso es de lo que hablamos en el párrafo anterior.

Ahora, el peso de los paraísos fiscales es tal en el mundo actual que el propio sistema corre peligro de aplastamiento. Los números son de terror, a la vez que incontrastables.

El ministro Astori, que más allá de los cuestionamientos goza de un bien ganado prestigio a nivel nacional e internacional, a quién el Dr. Sanguinetti trata de usar en sus ejemplos contra el Frente Amplio, tratando de mostrar como que hay dos Frentes Amplios, y el ex presidente Mujica que intentó administrar de otra forma, así nos fue–, termina admitiendo que es impolítico pero que es poco menos que imprescindible administrando.

El Ministro Astori, ante la crisis argentina, que preocupa a todos y que exige una explicación a nivel de nuestros técnicos y políticos, recuerden lo que dijeron, entre otros el economista Gabriel Odonne antes de las elecciones del vecino país. Astori solo vuelve a decir: «vamos bien», omitiendo una explicación al menos de lo que está pasando con la economía nacional, regional y global. Tal vez estoy exigiendo mucho, pero es lo que me auto exijo para tratar de ser coherente ante el mundo actual.

Y la verdad es que nadie en la paleta de opciones políticas tiene autoridad para marcar o proponer otro rumbo a no ser el lamentable del ajuste al nivel de vida de la gente, que no es otra cosa que la receta constantemente fracasada de la política actual del FMI y a la que ya le queda muy poco tiempo, pues la contradicción China-mercado libre y EE.UU.-economía amurallada, va a terminar por hacer estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales.

Y conste que hago la precisión: «estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales» y no digo estallar la economía, porque que esta ya tiene instrumentos tecnológicos para ser usados en un salto gigantesco del aparato productivo mundial, y que precisamente no se aplican por la ceguera de esta gente, que hoy tiene el control del aparato político y los lleva la vorágine de «su» aparato productivo.

Admitamos que se nos pueda decir: «a un ministro y más al de economía le está prácticamente vedado hacer apreciaciones sobre una perspectiva política y que siempre es delicado» y aceptémoslo, pero es ahí donde el rol del partido político está totalmente ausente, y no sólo en las responsabilidades de gobierno, es un mal a nivel de todo el espectro político, sin excepciones.

Veamos, sinó, cuales son las proyecciones políticas que en este marco de la economía mundial se hacen. Son paupérrimas y no van a más de un cuarto de nariz de quienes las hacen y no porque estén conformes con lo que hoy está pasando. No sólo que no hay rumbo, sino que en la actual todos son contestes a que asumen el agravamiento permanente de la grieta social que no sólo ocupa a los países con más rezago en la economía, sino a aquellas potencias que pudieron ser símbolo en determinada etapa de la historia de crecimiento social.

De esto en esta etapa de la historia está todavía fuera, el nuevo centro China y su entorno que viene generando el modo de producción capitalista y que es lo que permite que aún la crisis no sea general de todo el sistema, y calcular, como lo hace el FMI, un aumento global de la producción de un 3,5 %, que es con lo que respira todo el sistema. ¿El rumbo futuro?: ¿la utopía?: no la negamos pero nuestro rumbo es el programa, en él es que nos sentimos seguros.

En «Crece desde el pie» Zitarrosa nos dice:

«Crece desde el pueblo el futuro
crece desde el pie,
ánima del rumbo seguro
crece desde el pie».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Marzo de 2019.

Enlace del artículo original en castellano:

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/03/el-rumbo.html


Nota:

1Tal vez no sea esta la expresión correcta. La izquierda arrastra un trauma producto de los créditos de guerra que votó la socialdemocracia para la primera guerra mundial, y luego la derrota de Lenin en 1924 en que el sector predominante de la misma tomó como objetivo de su política el capitalismo de Estado, más allá de definirlo como más o menos democrático, abandonando así los proyectos de la Primera Internacional, sobre los cuales aún no ha vuelto.

El FMI pronostica.

El FMI pronostica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El FMI pronostica un crecimiento en el PIB de China del 6,2% en 2019, superior al del 3,5% previsto para todo el mundo, el 2% para las «economías avanzadas», el 2,5% en Estados Unidos, el 1,6% en la Eurozona y el 1,3% en Alemania.

Con estos datos del Fondo Monetario Internacional cerraba la nota anterior sobre la relación entre el trabajo y el capital. Por lo general está fuente de información económica está en lo cierto o por lo menos bien rumbeada.

Reconozcamos además que sobre la tasa de crecimiento del capitalismo, o las tasas de crecimientos en cada país o zona, es un tema muy debatido departe de los economistas en primer lugar, pero también en las otras ramas del conocimiento social. No es esto lo que hoy queremos analizar sino las controvertidas situaciones políticas que este hecho en sí provoca.

El que ha escuchado los últimos discursos del Presidente Trump, podría decir como dice nuestro relator de fútbol Kesman: «grosero!!!!!», y se quedaría muy corto. ¿Sabe Trump y las distintas corrientes políticas, que en el país donde está la economía que más crece en el mundo, gobierna el Partido Comunista?, ¿Cuál es su explicación, la tienen?

Recordemos que la última agresión militar planificada contra un país definido como socialista fue la que llevó a la muerte a John F. Kennedy. El complejo militar tiene sus reglas y Trump no le está hablando al mundo, se está dirigiendo a la interna, en la que tiene un respiro muy transitorio, no está resolviendo la fractura social que en lo interno también aumenta.

Porque hoy también en EE.UU. los bolsones de pobreza son cada vez mayores, aunque aún como lo indica el Fondo su tasa de crecimiento hace que las corrientes migratorias de los países más pobres sigan en ese sentido. Pero además porque el actual crecimiento tiene una explicación directa no solo en la industria de guerra y sus derivados, las drogas, sino el amurallamiento de la economía, que los burgueses saben que es pan para hoy y hambre para mañana.

Compramos lo nuestro, gravamos lo que nos llega, pero las inversiones en la economía mundial tienen origen principal en los capitalistas norteamericanos y la potencia de la economía mundial es mayor que la de la economía en particular de cualquier país, de eso algo supo en su momento la economía de la Unión Soviética.

Sobre todo porque una de las causas porque EE.UU. aún puede hacer ese amurallamiento es por las diferencias monetarias, que las burguesías europeas trataron de eliminar en sus fronteras creando el Euro pero que no han tenido el coraje político de proponerle al mundo, una moneda única y universal que haría inviable ese amurallamiento.

En las corrientes de izquierda en lo que tiene que ver con la moneda, es una materia que cuando prepararon el examen para doctorarse se la saltearon.

Recordemos además que el entonces Presidente Mujica en la ONU, setiembre del 2013, advertía el empantanamiento en el que estaban los parlamentos de Europa en la discusión de un impuesto a las transacciones financieras.

¿Siguen con los impuestos al consumo?: ¡¡¡no habrá seguridad social y previsión social que aguante!!!. No hay capitalismo que aguante.

Acá en el Uruguay estamos discutiendo la inversión para instalar una nueva pastera, y muchos le recuerdan al Presidente Dr. Vázquez la campaña electoral previa a su primer gobierno en que se pronunciaba contra este tipo de inversiones.

El Dr. Vázquez nunca reflexionó públicamente sobre porque tuvo que cambiar de opinión. Además el Ministerio de Economía a cargo del Cr. Astori ya en la previa a la reforma del sistema impositivo que hoy nos rige decía que no se podía aumentar el gravamen al capital porque si no, no había inversiones, y con ello tampoco se generaban puestos de trabajo. Las dos cosas van en el mismo sentido.

Y acá no vamos a reiterar la posición de los que defienden el capitalismo de Estado, que en la historia en muchas oportunidades su intervención, la del Estado ha sido más que necesaria, teniendo en cuenta además la existencia de la Unión Soviética aún con su desarrollo a contrapelo de las ideas de Marx, Engels y Lenin que ellos decían defender. Pero existió y generó una realidad que hay que tener en cuenta.

¿Qué puede hacer un gobierno nacional, si no cambia el sentido de la economía en el mundo? ¿Lo que hacen Macri, Bolsonaro, Piñera, etc. etc.. para defender sus intereses de clase o lo que hace la izquierda a como pueda, con una cuchara, defendiendo sus posiciones burocráticas en el Estado y sin comprender que si no abre su accionar al mundo va a ser envuelta por una crisis inexorable?

China confirma a Lenin, como nadie lo hubiera podido hacer más contundentemente, pero necesita un programa de ahora en adelante. Es un desafío, más cuando el crecimiento la más de las veces acalla la capacidad crítica. Aunque nosotros somos de los que pensamos que es mucho mejor tener la cabeza libre de las escaseces de la economía para poder planificar y planear el futuro.

Material ideológico existe en abundancia, los maestros dejaron todo escrito, y además el camino recorrido en esta etapa de agostamiento de la tasa general de ganancia del capitalismo el aprendizaje se ha acelerado, el stalinismo, y las distintas corrientes de la socialdemocracia de post guerra han ido perdiendo pie en el mapa político.

Pero las ideas para un programa de transición en paz para la muerte de la predominancia capitalista aún no tienen la fortaleza del respaldo mayoritario de lo mejor de la humanidad y ello provoca incertidumbres, falta de definiciones claras y precisas sobre la economía y su democratización.

Hablar hoy de moneda única universal, de impuesto a las transacciones financieras, de que ninguna transacción pueda ser válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine, dando muerte a los paraísos fiscales, parece ser un grito en el desierto.

Lo cierto es que aun no hay ningún concierto de masas planificado en este sentido.

De todos modos como dice el Foro Social Mundial: «un mundo mejor es posible».

Precisamente uno de los fundadores de este foro, Roberto Savio publicaba una nota1 en la que abogaba por la necesidad de un Partido Mundial, a ella le hice el siguiente comentario:

«He sido miembro del primer partido internacional del mundo: el Partido Radical Transnacional, fundado en 1956 por los italianos Marco Pannella y Emma Bonino.» Esto decía Savio al inicio de su nota, y esta fue mi respuesta:

Apreciado compañero, y amigo, por esta magia que es la Internet, es muy interesante la nota pero no puedo compartir su inicio.

El primer partido internacional del mundo fue el de los que fundaron la Primera Internacional.

Y no es un hecho menor, porque precisamente el problema que hoy tenemos los que pensamos que es una necesidad, es lo que la Primera Internacional resolvió de entrada: el programa.

Luego podemos analizar si ese programa que se constituyó en un avance para toda la humanidad, estaba con la suficiente madurez como para resolver los problemas que en su desarrollo el capitalismo iba originando. Pero llegó a los niveles de una revolución social paradigmática en el mundo y que luego como la revolución francesa soportó la reacción que comenzó con la derrota de Lenin en 1924.

De esa derrota surgió la ideología del capitalismo de Estado, ideología que aún impide a destacados intelectuales tener la amplitud en su visión para comprender que lo primero es el programa.

Y ese programa tiene que abordar directamente el funcionamiento actual del capitalismo:

  1. los fenómenos económicos y del aparato productivo deben ser abordados con una misma unidad de medida que determine la misma ubicación democrática para todos sus actores.

  2. los impuestos que la sociedad necesita para su funcionamiento y planificar la participación de todos en el trabajo, deben provenir de la propia circulación del dinero, no siendo válida ninguna transacción que no esté debidamente registrada, dando muerte a los paraísos fiscales.

  3. no se plantea el fin del capitalismo, sino el fin de su predominancia, que necesitamos muera en paz.

¿Como puede y debe nacer este Partido Mundial?: una sola chispa puede encender toda la pradera.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 23 de Febrero de 2019.


Nota:

1La nota de Roberto Savio «Un Partido Mundial» puede leerse en las columnas de la publicación digital Uypress.

Relación trabajo capital.

Relación trabajo capital.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los que en la actualidad vivimos sobre el planeta no hemos conocido otro modo de producción predominante que no sea el capitalista. Nos hemos educado en su existencia y en su desarrollo. La inmensa mayoría de la humanidad creyéndolo como el fin de la historia e ignorando que los modos de producción también nacen, se desarrollan y declinan hasta morir.

¿Pudo ser de otro modo? Los «ideólogos», que nacieron fundamentalmente del stalinismo y de las claudicaciones de la socialdemocracia europea (con honrosas excepciones como las de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht) ante las guerras inter capitalistas, aún hoy tratan de explicarnos que es necesario construir un sistema estatal alternativo que compita y derrote al capitalismo. También dentro de estas corrientes existen los que teorizan sobre la existencia de una especie de super imperialismo.

Días atrás en Facebook se mostraba la devoción de un sector importante del pueblo ruso ante el Mausoleo a Lenin, en esa oportunidad me permití opinar esto:

Aún tiene un inmenso valor lo que don José Batlle y Ordoñez escribiera a la muerte de este maestro. La historia mostró que Batlle tenía razón y razones, aún cuando ignoraba los detalles de la lucha que en ese momento estaba librando Lenin contra la burocracia, que ya estaba dando pasos hacia el capitalismo de Estado. La acción de la revolución como antes la de la revolución francesa trajeron a la humanidad avances inmensos, pero también fue terrible la reacción también como en la revolución francesa. El legado de Lenin no es el mausoleo que él jamás hubiera permitido se hiciera, sino los 55 tomos de sus obras que pasaron indemnes el stalinismo –hazaña de la intelectualidad revolucionaria–, y hoy son un material formidable para retomar el estudio del desarrollo de las sociedades dentro del capitalismo y la necesaria transición a un sistema superior si logramos que la predominancia de este modo de producción muera en paz.

¿Qué tiene que ver esto en la relación capital‑trabajo? Y tiene que ver porque el origen del capital es el trabajo y de allí nace una relación en la que el conjunto de la sociedad no tiene una idea clara de cómo nace, como se desarrolla y como será en el futuro.

La revolución rusa conmovió el mundo y para muchos era el nacimiento de un nuevo modo de producción basado en la propiedad estatal del capital. Marx explicaba que ello no era posible, Batlle lo leyó y lo interpretó correctamente aún cuando conociendo el papel de Lenin, no había en esa época posibilidad como hoy de conocer prácticamente en forma instantánea, cual era la reacción de este, ante el desafío histórico al que sometió la burocracia a la revolución rusa. Recordemos que en forma muy similar a la revolución francesa, prácticamente todos los cuadros dirigentes de la misma fueron eliminados.

Ahora no nos podemos saltear esta etapa de la historia, porque la URSS, vivió 70 años y porque sus consecuencias aún persisten en actuales formaciones estatales incluida la propia China, o en la resistencia burocrática –muchas veces necesaria– desde el aparato del Estado a las acciones demenciales a las que someten a los pueblos las multinacionales con gendarmes como EE.UU.

Hasta llegar hoy a la paradoja, de que China sea la abanderada del libre comercio y EE.UU. del de la economía amurallada.

Todo esto hoy luego que la humilde plusvalía inicial originó que para reproducirse se transformara en capital y llegara como en la actualidad a todos los confines del planeta.

Esto lo explicaron con claridad primero Marx y Engels y luego Lenin, y nosotros pensamos que hasta la fecha sus argumentos no han sido rebatidos, si tergiversados dándole interpretaciones que nada tienen que ver con el detallado desarrollo que de sus ideas ellos hicieron.

El trabajo dio en determinada etapa de la historia nacimiento al capital, que en su desarrollo rompió las cadenas del feudalismo e impuso el libre comercio, de este nacieron los derechos democráticos de las masas, las propias naciones en su forma actual y el desarrollo internacional capitalista.

Cuando el capitalismo asentó su poder sus ideólogos proclamaron el fin de la historia. Según ellos el mundo ya no iba a conocer una forma superior de organizarse, pero eso suponía ignorar u ocultar el crecimiento demencial de los paraísos fiscales y la incapacidad del propio capital en conseguir fuentes permanentes de rentabilidad.

El trabajo creado por la rentabilidad de la inversión capitalista en un marco de predominancia de este modo de producción está llegando a su fin, no es el fin del trabajo, es el fin por agostamiento de la rentabilidad capitalista y del trabajo que ella genera. No es para mañana ni de golpe, es un proceso en el que necesariamente surgirán, madurarán las ideas para superarlo, el proceso está abierto y no es lineal.

En estos días mucho se habla a nivel político en el Uruguay de que luego de la creación de trabajo en la primeras etapas de gobierno del Frente Amplio, ahora se nota ostensiblemente una gran preocupación por que ello no sólo deja de ocurrir sino que son más los trabajos que se pierden que los que se crean.

En el debate político el problema de fondo está ausente, se habla de dificultades en la educación, de falta de cultura de trabajo, de excesiva carga de la seguridad social, del costo de los servicios del Estado, de la burocratización, etc. etc…, todas ellas razones válidas para el debate pero que no salen de un círculo vicioso en su razonamiento.

No se habla del fondo del asunto, que no es otro que aún en la pérdida de la rentabilidad el capitalismo sigue creciendo1, creando un nuevo centro como lo es China y su entorno, y de allí surgen las iniciativas de inversiones que necesariamente marcan las condicionantes del desarrollo del sistema productivo en toda la humanidad. Los Estados, sus burocracias, agarran lo que pueden, cada vez menos y acotados.

Ahora a nivel político, sin duda que es importante reclamar códigos, respetar, porque es en la crisis que aparecen los apurados por hacer el peso a como sea y el menosprecio por pensar. Pero sin ver lo que pasa con el aparato productivo a nivel mundial y en pensar soluciones a la crisis irreversible que vive dentro de la predominancia del modo de producción capitalista, es imposible pensar en soluciones locales que no sean más que paliativos. No es honesto ocultarlo.

Por eso reclamamos que ese sea el debate; Mujica lo insinuó y lo expuso en la ONU en setiembre del 2013, pero luego no sabemos porque abandonó ese centro de desarrollo en su pensamiento; lo asustaron, se asustó, o como afirma el Tambero Zabalza, «te dejaste engañar hermano» el Pepe siempre fue así: «vendedor de versos». No comparto, creo que algo pasó, pero la verdad es que no lo sé. Su grupo político habla de Renta Básica Universal, que opera como descolgada de los problemas centrales que fueron planteados en la ONU: la fuente de los impuestos y el valor de la moneda.

Pero lo dicho, dicho está, está escrito, tiene un enorme valor, es lo que debería decir hoy un comunista y desgraciadamente no se dice, porque se duda a la hora de reivindicar el pensamiento de los maestros. Que es en definitiva el asunto que ellos desarrollaron, escribieron y documentaron exhaustivamente.

O es que hay conformidad con un cuarto gobierno del Frente Amplio en el Uruguay que es casi ya inevitable –lo cual no me disgusta– se da porque no tiene oposición, o por lo menos nadie se plantea sustituirlo realmente. El objetivo opositor es tener más cargos pero no competir por el trono. ¿Es que vamos a pensar recién ahí que hacer por ejemplo con los impuestos y con la moneda, argumentando que requieren un debate ecuménico, lo cual también es verdad?

Claro está que esto si el juego de los «servicios» que actúan por encima de los partidos políticos y en conexión directa con los grandes medios de prensa, como lo muestran claramente los actuales acontecimientos internacionales, no intentan que ocurra otra cosa, más cuando los desequilibrios son una constante en todas partes del mundo y es notorio el nerviosismo y el estado general de ánimo que ello provoca.

Porque convengamos que de los paraísos fiscales, de las emisiones demenciales de moneda en EE.UU. y Europa, que son señales inequívocas de la época en que la predominancia del capitalismo necesita morir en paz, de eso no se habla. Y en eso no se diferencian Gobierno y Oposición.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Febrero de 2019.

Nota:

1 Datos: El FMI pronostica un crecimiento en el PIB de China del 6,2% en 2019, superior al del 3,5% previsto para todo el mundo, el 2% para las «economías avanzadas», el 2,5% en Estados Unidos, el 1,6% en la Eurozona y el 1,3% en Alemania.

Las redes sociales.

Las redes sociales.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es apasionante. Acudimos a las redes sociales para debatir. Encontramos de todo. Ahora nos ayuda a tener la cabeza despejada para entender algunas expresiones, para tratar de comprender como se reacciona cuando se piensa que se es libre para opinar. Marx daba un enorme valor a todas las opiniones humanas, en la medida que ellas reflejaban situaciones que debían ser estudiadas, ello quiere decir que en muchas de ellas se refleja la miseria no sólo material sino espiritual en que se desarrolla la lucha de clases y la vida.

Nuestro manejo técnico es limitado, envidiamos a los que saben y siempre queremos saber más, esto que ahora reproduzco son algunos juicios que he difundido en Facebook. León Trotsky, uno de los artífices de la revolución rusa e inspirador de la hazaña militar del siglo 20: la construcción del ejército rojo con su comando general funcionando en un tren. Decía que la lucha de ideas, de tendencias, es como el aire que respiramos, en el va el oxígeno pero también sustancias nocivas. Ahora, si dejamos de respirar morimos.

En algunas oportunidades he recurrido a transcribir íntegro los juicios de quienes tienen opiniones distintas a la mía, porque es lo correcto y a la vez me obliga a explicar mejor mi pensamiento. En esta oportunidad he recurrido a transcribir mis opiniones sobre cuestiones puntuales que me preocupan. Seguramente en la próxima nota volveremos a transcribir las otras opiniones y el juicio que me merecen.

Estos son algunos de los juicios emitidos utilizando la réplica en Facebook:

  1. Se está dando un fenómeno muy peligroso para la democracia. Todos los partidos de la oposición aspiran a aumentar su representación pero cada vez menos a la responsabilidad de conducir el Estado. No tienen candidatos para ganar. Por otra parte las Cámaras empresariales que conocen la realidad y no apuestan a un cambio, si apuestan a que las presiones sobre el gobierno impongan que los «ajustes» se hagan sobre la gente. Por eso sus objetivos son el llamado «atraso cambiario» y que los impuestos sean sobre el consumo, el salario y las pensiones. Que me preocupa que en la izquierda sobre moneda e impuestos no haya propuesta salvo el planteo de Mujica en la ONU (setiembre 2013) sobre el que ni su grupo habla.

  1. Hagamos un esfuerzo, razonemos. Los organismos financieros internacionales, de los cuales ningún país puede vivir al margen, imponen que los impuestos sean sobre el consumo, los salarios, y las pensiones (jubilaciones), sino no hay inversiones. La moneda además, con tarjeta, o sin tarjeta, debería ser medida universalmente de la misma forma eliminando la especulación que con sus valores se hacen. Entonces, porque no plantear (como lo insinuó Mujica en la ONU) que los impuestos sean sobre la circulación del dinero y que ninguna operación sea válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine dando muerte a los paraísos fiscales. Lo que estamos viviendo no es el fin del trabajo, si estamos viviendo el fin del trabajo que da rentabilidad a las inversiones capitalistas.

  2. El sistema está organizado para que ocurra de esta manera. Los impuestos que se necesitan para la salud, para la enseñanza, para cumplir con las funciones sociales se recaudan sobre el consumo, los salarios y las jubilaciones, no sobre el giro del dinero que obligaría para que una operación con dinero fuera válida a que esté registrada donde la sociedad determine dando muerte a los paraísos fiscales. El trabajo que hoy existe es porque le es rentable al capitalismo y ese trabajo tiende a desaparecer, aumentando la crisis social.

  3. Entender y hacer entender que los seres vivos, nacen, se desarrollan y mueren y que lo mismo sucede con los modos de producción creados por el ser humano. Hoy asistimos a la crisis mayor e irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista. ¿Qué significa? que todo lo que no les dé rentabilidad está de más, con el agravante de que eso mismo determina la muerte de sus posibles consumidores. El modo de producción que está naciendo involucrará a todos. Pero no a través del Estado (que sin duda ha cumplido y cumple importante papel) sino de la sociedad toda. Muchos dirán: pero eso es utópico. Más utópico es pensar que esto puede seguir así y no reviente en mil pedazos. Tenemos dos herramientas que necesitan de la voluntad política para ser aplicadas. Una misma medida monetaria para todos, y que los impuestos se apliquen sobre la circulación del dinero, dar muerte a los paraísos fiscales. ¿Es el fin del capitalismo? No, es el fin de su predominancia, como ha ocurrido con los modos de producción anteriores.

Y para finalizar volvamos al estilo que preferimos. Un compañero nos hace una crítica a lo que expresamos en este último apartado (el D), su crítica y nuestra respuesta:

Comparto parcialmente el diagnóstico (sospecho que menosprecia la resiliencia del capitalismo). Crisis irreversible, vi varias. Es asunto discutible. Conozco y respeto los fundamentos de Cesar. No. comprendo, salvo que se trate de un respeto a mi juicio excesivo de la dialéctica, cual es el nuevo modo de producción que la crisis irreversible del capitalismo está creando. Perdón por insistir, respetado compañero. Quisiera creer pero no puedo aflojarle a la crítica.

Mi respuesta:

Y es muy bueno, de eso se trata. Hasta ahora el desarrollo de la economía mundial con la predominancia del capitalismo ha venido cumpliendo con lo analizado por Marx y Engels y luego por Lenin. Lo que no asegura que en el futuro haya quienes puedan demostrar que estaban equivocados. Es más, tampoco asegura que la interpretación que se hace masivamente de esos estudios sea la correcta. El capitalismo ha estado siempre en expansión. Sí, ha tenido muchas crisis, muchas de ellas estudiadas por los maestros, pero nunca dejó de expandirse y creó la mentalidad de que es el único sistema posible, y más aún cuando del otro lado se respondía con una suerte de capitalismo de Estado. ¿Qué es lo que hoy está pasando? Hay muchos que cuestionan al capitalismo, nosotros no lo cuestionamos, –es un fenómeno histórico– si analizamos que está llegando a su fin y es necesario ayudar a que su predominancia muera en paz.

En febrero del 2006, en la audición «Buscadores» de la Televisión Nacional nos hicieron una nota que mucho tiene que ver con esto que estamos exponiendo. Se puede ver en YouTube con esta dirección.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 31 de Diciembre 2018.

Explicar: un desafío.

Explicar: un desafío.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Muy buen desafío. No es común por lo general que los amigos digan claramente lo que piensan y en este caso tiene un doble valor. La sinceridad y además un desafío para explicar más claramente lo que pienso que siempre tiene la dificultad de no saber uno si la recepción de la idea es correcta, es o no completa.

Este es el texto crítico que me envían:

«No es fácil arrancar con un tema sin antes cuestionarse cosas importantes. Una de ellas es el enfoque. Mi ánimo no es criticar, sino intentar un enfoque diferente y abrir ventanas. Analicemos, por ejemplo, la frase siguiente de tu trabajo:

«Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable, los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas…» 1.

Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva. Tan es así que, al no observar el entorno y quedarnos con la frase, sucede que la realidad es lo contrario a lo que parece decir tu frase. Las leyes económicas no son más fuertes que la realidad, sino que la realidad ha demostrado una y mil veces que las leyes económicas se diseñan de acuerdo al interés de los poderosos, y una y mil veces la propia realidad ha tirado abajo la veracidad y la vigencia de muchas de esas leyes.

El ser humano ha ido evolucionando desde sus comienzos siendo muy habilidoso para construir esos «inventos ideológicos» que mencionas, que han tenido la virtud y el cometido de nuclear voluntades a su alrededor, convenciéndonos de cosas (que algunos llaman ficciones), tales como la patria, la bandera, el sentimiento nacional, la autorregulación del mercado, etc. Esas ficciones de alguna manera han sido justificaciones para dejar de lado valores genéricos muy importantes para la convivencia social, tales como los valores éticos y morales, por ejemplo.

No podemos enfocar el análisis de cómo funciona la economía, solamente en base a leyes inventadas para explicar lo que nos conviene. ¿Por qué algo exitoso debe ser necesariamente algo con crecimiento constante, por qué no podemos ni pensar en concretar cosas como las que planteas sobre la moneda única universal, o el salario básico necesario aunque no tengas trabajo? Uno de los motivos, creo importante recalcar, es la falta de valores fundamentales como los mencionados, dentro de los cuales uno de los básicos debe ser la solidaridad.

Creo que tenemos que apoyarnos más en esas cosas, en lugar de arrancar aceptando como válidas leyes que se inventaron para justificar lo injustificable».

Mi respuesta:

Siempre existe dificultad cuando se trata de sintetizar y para ello la necesidad de hacer abstracción.

¿La economía tiene leyes en su desarrollo?, y no me estoy refiriendo a las leyes emanadas de los parlamentos, sino leyes que como en el caso de la física, la ley de la gravedad por ejemplo, deben ser desentrañadas para tener un conocimiento más completo de la realidad.

Federico Engels tiene un trabajo monumental sobre el papel de trabajo en la transformación del mono en hombre, donde muestra como las «leyes» económicas han ido modelando las formas supra estructurales en el plano político.

Marx, Lenin, Batlle y Ordoñez son muy precisos en marcar que cada uno de los avances sociales conquistados legítimamente por el avance de la humanidad no se pueden transformar en quimeras administrativas para hacer lo que se quiera con los Estados. Que es lo que trató de hacer el stalinismo, y el batllismo post Batlle y Ordoñez.

«Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva».

No soy yo el que quita visión y perspectiva, sino la falta de rigurosidad científica para analizar la realidad tal cual es. Relaté en una de mis notas que cuando estaba en su apogeo la idea de Aratirí en un encuentro con un dirigente del Frente Amplio este me decía que con Aratirí, el puerto de aguas profundas y la regasificadora había Frente Amplio para 50 años. Cuando le señalaba que las decisiones sobre el manejo del hierro en el mundo eran muy erráticas, se me indicaba que no podía poner piedras en el camino.

¿A que voy con todo esto?, que el desarrollo del capitalismo tiene en su pugna por la tasa general de ganancia a concentrarse en decisiones que tienen carácter universal.

En la nota que ahora sale en Uypress 2 vuelvo sobre este tema de la matriz productiva que hoy no es posible diseñar para ningún país del mundo.

Un apunte sobre el tema de la moneda. Se insiste en un rol propio de la moneda, para justificar su manejo por parte de roscas financieras, que atentan contra el nivel de vida de la gente. Es una de las vías más canallescas de ajuste en los salarios y las pensiones. El ejemplo Macri es paradigmático.

Lo de la renta básica universal ya es otro problema y en el caso del MPP 3 de Uruguay se utiliza para no definirse sobre las bases del discurso de Mujica en la ONU 4.

Ahora ¿que puede pasar si nos negamos a analizar precisamente esas leyes generales de la economía en aras de proyectos nacionales sin ningún fundamento económico? Creo que los ejemplos que tenemos a la vista son más que elocuentes.

¿De qué se trata entonces? De tratar de entender las leyes de la economía para en consonancia con estas organizar en el mundo un mejor desarrollo para la vida de la humanidad. Que de eso trata la obra de los maestros. Y para nada cuestionan los valores éticos, de solidaridad, de inventiva que tú mencionas 5.

Saludos y gracias por opinar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de
Noviembre de 2018.

Notas:

1 Se refiere a la columna en Uypress del 22 de Noviembre: «De izquierda» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/13/de-izquierda/).

2 Se refiere a la columna del 30 de Noviembre en el mismo medio digital: «Grave vacío conceptual» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/24/grave-vacio-conceptual/).

3 6 MPP, Movimiento de Participación Popular, agrupación que encabeza el ex Presidente José Mujica, integrante mayoritario actualmente del Frente Amplio, Partido de Gobierno en el Uruguay.

4 La predisposición de Mujica hacia el MPP 6 no es buena, es más, existe en la izquierda un concepto profundamente nocivo de que el MPP desaparecido Mujica, desaparece también. No somos quién para aconsejar a nadie, pero sería muy bueno para la izquierda que el Pepe sometiera sus ideas al debate interno de su organización empezando por su intervención en la ONU (Septiembre 2013) en que sus ejes centrales en materia económica fueron la moneda y los impuestos, problemas que hoy están candentes en todo el mundo a la vez que hay una resistencia generalizada a analizarlos. Recordemos que el MPP definió su apoyo a la llamada Renta Básica Universal sin llegar a determinar cuál debería ser su financiación.

5 El debate sobre materialismo e idealismo y entre materialistas e idealistas ya lleva siglos, y promete ser cada vez más intenso en la medida que la humanidad afronta crisis como la actual en que llega a su fin la predominancia de un modo de producción, la necesidad de que muera en paz, y el desarrollo de uno nuevo que aún no se vislumbra con claridad.

De izquierda.

De izquierda.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Vamos a tratar de debatir con la postura ideológica del compañero Esteban Valenti. Para ello recurrimos al copete (no sé si es correcto llamarlo así) de una sus últimas notas en Uypress.

La crisis de la izquierda latinoamericana. Esteban Valenti.

12-11-2018.

«Sobre este mismo tema escribí hace tiempo varias columnas, pero ahora se trata de una crisis más profunda. No hay ninguna duda de que la tendencia de principios de este siglo de un avance importante de las ideas de izquierda y de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha revertido y coleccionamos graves derrotas, no solo por la pérdida de gobiernos, algunos de dudosa orientación de izquierda, sino por la profundidad ideológica y política de las derrotas sufridas».

¿Dónde debemos radicar la crisis para analizarla y llegar a conclusiones sobre ella? Porque a esta altura no hay dudas de que la humanidad está viviendo una de sus mayores crisis, tal vez definitoria para lo que serán los próximos siglos. De la que necesita salir en paz.

Aún con sus particularidades la izquierda está dentro de ella, si es que acordamos en la base materialista de nuestro razonamiento.

El modo de producción que hoy predomina en el mundo y marca las características actuales es plenamente el capitalista. Que nació hace relativamente en la historia poco tiempo, pero que se desarrolló y llegó a los confines de todo el planeta.

Tal vez lo más difícil de comprender es lo que previó Lenin en 1916: que el sistema iba a propender en su pugna –intrínseca a la competencia capitalista– a un gobierno ecuménico muy por encima de cualquiera de los Estados. Apreciables hasta en la dificultades que tiene hoy para desarrollar su política el gobierno de Trump.

Se constata con claridad que las fuerzas económicas que impulsaron la candidatura de Trump, han logrado un primer y presumible efímero crecimiento económico, que son todo un enigma por su proyección crítica en la economía mundial.

Macri ni siquiera ha tenido ese respiro y aún aquellos economistas (no fueron pocos), que avizoraban una mejora en la situación cuando el proceso electoral que determinó su triunfo, hoy ven con alarma la forma en que su gobierno se acerca al precipicio. Con Bolsonaro la alarma es aún mayor, y si ha ganado merced a la crisis del PT, es aún mayor la incertidumbre porque no existe un programa posible para el desarrollo de la economía de ese país.

Esto supone acordar que en el proceso de desarrollo de la economía lo que puedan hacer los Estados siempre va a estar supeditado a lo que suceda en el desenvolvimiento enfermizo de la economía global. Cada día que pasa más aún.

En sus inicios el Reino Unido ejerció la centralidad del sistema económico, su pérdida tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores y pueblo de ese reino fueron conquistando en derechos.

El propio desarrollo del capitalismo necesitó a determinada altura de otro centro, no olvidemos que para llegar a ello pasamos nada más y nada menos que dos guerras denominadas mundiales, producto de otras tantas crisis.

Ese nuevo centro cargado de dinamismo, que en su crecimiento interno jugó un papel primordial los avances tecnológicos de la época y en particular las comunicaciones económicas realizadas a través del ferrocarril, pareció ser o se le describió como la meca definitiva del capitalismo (el fin de la historia). La teoría del super imperialismo de Kaustky moría con el declive del Reino Unido pero renacía con EE.UU.

Luego una nueva relativa sorpresa, a EE.UU. se oponía la URSS y se nos explicaba que esa era la gran pelea entre capitalismo y socialismo. Lo cual era de conveniencia de unos y otros contendores. Los maestros ya no estaban para defender sus tesis. Sí había intérpretes, que como ocurría con el cristianismo y los intérpretes del viejo y nuevo testamento, hacían prevalecer las enmiendas y no el soneto.

Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable. Los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas, absorbiendo la tecnología, aún cuando que hayan durado más de 70 años no es poca cosa. Además de hacer crecer a distintas teorías sobre la condición humana que tratan de demostrarnos que el deseo de propiedad es parte de esa condición y que el hombre nuevo será tan nuevo que no tendrá esa condicionante.

Resumiendo; las luchas sociales lograron avances en las conquistas de los trabajadores e impusieron sistemas de seguridad y de previsión social, esto le dio una mayor base social al capitalismo, pero a la vez hizo que los capitalistas que primero traían la materia prima de las colonias se trasladaran a ellas con sus inversiones y sus nuevos y lujosísimos hábitat, aprovechando el atraso en las conquistas sociales, aunque inevitablemente trasladándolas también a ellas.

En muchas de esas colonias la lucha contra la conquista pasó a la lucha contra el imperialismo por imponer cosas elementales como el voto en el derecho de los trabajadores. Y porque no con el sueño de capitalismos propios que el propio sistema general se ha encargado de generar y luego de ir derrotando.

Los partidos de izquierda nacidos en el viejo continente se trasladaban a los nuevos buscando incorporar derechos pero a la vez soñando con tener la oportunidad de gobernar. Combinaciones que muchas de ellas recibieron el nombre de «bonapartistas» en alusión a hechos políticos de siglos anteriores.

En Rusia a principios del siglo 20 se dio la combinación del atraso con el adelanto industrial. La revolución campesina con la revolución socialista. Marx habla de esa posibilidad en uno de los prólogos del Manifiesto Comunista; su motor fue la guerra a la que llegó la crisis capitalista. No es que Lenin y los bolcheviques se propusieran el socialismo y luego construir el comunismo en Rusia. Sí se proponían hacer que las conquistas sociales llegaran al conjunto de la población –imponer la paz– y para eso tenían que mantener y desarrollar el aparato productivo que el capitalismo había logrado construir para llegar a esa etapa.

Batlle y Ordóñez en el Uruguay lo dice claramente a la muerte de Lenin y en su homenaje por la obra realizada en beneficio de la gente.

La tarea de construir un Partido impoluto, para construir el socialismo y luego el comunismo por Estados, nada tiene que ver con Marx, con Engels, con Lenin, ni con Gramsci.

Si compartimos que haya principios éticos y morales para organizar Partidos y Gobiernos que defiendan el mejor interés de la gente, dentro de la propia existencia del capitalismo y separando claramente los tantos para que este no imponga sus propias reglas éticas que devienen de la competencia intercapitalista y de la cual los poderes del Estado son siempre un instrumento.

Entonces el avance en cada país de la izquierda mucho tiene que ver con la propia estructura social del país y como se muevan las propias organizaciones de la sociedad. Lula en Brasil dio una lucha gigantesca para organizar sindicalmente y políticamente a los trabajadores, pero esa lucha que fue resistida por la burguesía –particularmente la paulista– contó con su apoyo en el momento que esta vio que Brasil tenía posibilidades de desarrollo industrial con perspectivas universales. El ex presidente Mujica llegó a hablar de que era la oportunidad de viajar en el pescante de la economía de Brasil. Ahora ese romance que no dejó de lado ninguno de los vicios de esa burguesía, se quebró cuando esta sintió que las conquistas de los trabajadores y el mercado mundial le podían ser adversos.

¿Qué nos propone Esteban? Una pureza ética en la construcción política partidaria que compartimos y no difiere de la que pretendía Lenin para su organización pero que deben remar diariamente en una realidad que es inexorable y se filtra por todos los poros.

El modo de producción que predomina es el capitalista y en él hay que navegar, defendiendo y extendiendo el derecho de la gente, cerrando el paso al retroceso que tiene una identidad: la del fascismo y la guerra.

Ello no se logra sólo defendiendo la democracia, que es de enorme importancia hacerlo, sino desarrollando un programa. Programa que no es para construir un Estado alternativo como es el sueño que encandiló a la izquierda luego de la derrota de Lenin (en 1924), sino para ampliar los derechos y conquistas de los trabajadores, marcando los centros que es necesario marcar en el funcionamiento capitalista, para que este sistema pueda una vez llegado a su límite morir en paz. Esos centros son la moneda y los impuestos. Aunque de ello todavía no se hable lo necesario.

Esto hoy debería ser el objetivo central de toda militancia de izquierda, y no creo que haya otro objetivo superior y que por el contrario los que hoy se esgrimen no van más de allá de los apetitos por los cargos que aún el capitalismo sigue brindando en los Estados, aunque ellos provengan de posiciones ganadas por la prédica de izquierda y las mieles de la burguesía.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Noviembre de 2018.

 

Errores.

Errores.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Nuestra vida está llena de ellos, forma parte del aprendizaje, el experimentar, el ensayar, luego con los años el asumirlo ya no es tan sencillo, entran a jugar prejuicios en los que nos vamos formando o deformando.

La política forma parte de ese aprendizaje y como ciencia tal vez la más difícil en tanto estamos involucrados en ella querámoslo o no.

Lo que nos rodea en nuestros primeros años nos marca y sus enseñanzas de la que muchas veces no somos conscientes hacen a nuestra formación.

Mi padre, Aniceto José Alfredo, iba a llamarse José pero nació el día de san Aniceto, y la familia de tradición católica –no practicante– sin abandonar los otros dos nombres incorporó el del santo, mi madre María, mi viejo carpintero independiente, hacía que yo tuviera que aclarar que no era el niño Jesús. Mi viejo era anticlerical y antimilitarista, se decía seguidor de las ideas del viejo Batlle, aunque siempre aclaraba que sus seguidores no eran leales a su pensamiento, y con respecto a los partidos de «ideas» señalaba su respeto pero mantenía distancia. En Paysandú mi ciudad natal, se escuchaban las radios argentinas más que las uruguayas y en nuestra formación las revistas argentinas estaban presentes: el Billiken, luego El Gráfico, etc. etc. Mi viejo escuchaba con atención a Perón y a Evita, acentuando una frase como distintivo: Perón tiene razón cuando dice que quiere menos pobres, aunque haya menos ricos.

Sólo había hecho hasta tercero de escuela, y luego a trabajar para ayudar a la familia, su madre había muerto cuando él tenía 11 años, era el mayor de los hermanos.

Su preocupación era que sus hijos estudiaran, leyeran. Recuerdo con emoción una colección de 23 libros cuyo autor era Monteiro Lobato, dirigida a la formación de la infancia en todos los saberes del quehacer humano. Hace poco me enteré de un excelente prólogo a esa colección escrito por la ex Presidente de los argentinos la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, coincidiendo en el destaque hacia esa colección, y con igual sensibilidad.

Sin embargo mi idea de libertad, me llevó en mis primeras incursiones en el quehacer de la política a considerarme anarquista, pero el topo de la historia comenzaría su trabajo; fue un notable militante, y ser humano: Horacio Bazzano, el que en aquellas primeras incursiones por el gremialismo estudiantil, me alcanzó para que leyera nada más ni nada menos que «El manifiesto del Partido Comunista» de Marx y Engels; «lo voy a leer y te voy a señalar en lo que estoy en desacuerdo», le dije. Como se lo devolví solo atiné a decirle: «esto es irrefutable».

Pero la historia no era tan sencilla. Había existido la revolución rusa, se había creado la Unión Soviética y su figura central ya era Stalin. En Paysandú además estaban dando batalla al stalinismo, los trotkistas. Eran muchos ingredientes para una mente en formación. Me hice fanático de la revolución rusa, y de sus líderes, Lenin, Trotsky; identificaba la formación del ejército rojo dirigido desde un tren con una de las más grandes hazañas militares del siglo XX, tal vez por eso la bandera que flameara sobre el Reichstag cuando la derrota nazi, tenía la hoz y el martillo a la usanza de los trotkistas en la foto famosa del fin de la guerra.

Sin embargo, había en el desarrollo de la compresión ideológica cosas que resolver, como por ejemplo el porqué Lenin, había «retrocedido» con la NEP, y no había estatizado toda la economía como proponía en 1938 el programa de transición de Trotsky. El accionar de los trotskistas me parecía de una pureza que el pensamiento de los que se decían aplicaban las ideas de Lenin no tenía. Fue con el correr de los años que le escuché al Dr. Carlos Quijano defender la NEP (la nueva política económica de Lenin), y no faltó alguien que me dijera que su defensa era propia de quién era abogado del Banco de Londres. Sin embargo su análisis me obligó a volver sobre las diferencias entre Lenin y Trotsky, a estudiar, volver a Marx, y también a los análisis de José Batlle y Ordóñez. Mis errores había que asumirlos, de mi batllismo familiar de la infancia, había pasado al anarquismo, de este al Manifiesto Comunista, luego a la revolución rusa y el trotskismo, para volver a través de este a Lenin, y de la mano de Lenin al reencuentro con Marx y Engels.

Con el POR trotskista participé en la fundación del Frente Amplio, como militante estudiantil y luego como militante sindical del gremio bancario en el proceso y fundación de la central sindical, la CNT; en diciembre de 1971, me aparté del POR, tal vez para madurar ideas en forma independiente; recién en octubre de 1978, me incorporé al Partido Comunista, con la idea de colaborar en la lucha contra la dictadura. En mi lugar de trabajo el Banco Hipotecario del Uruguay, la agrupación comunista nunca dejó de funcionar, lo cual no deja de ser un hecho muy significativo, pues además mis camaradas nunca cuestionaron mi forma de pensar opuesta al stalinismo y sus métodos. Fueron años de reconstrucción y de construcción, la dictadura se había dado el objetivo de barrer con las ideas de progreso humano y nosotros nos aferrábamos a lo que habíamos aprendido en el convivir democrático del gremio y de las distintas corrientes ideológicas.

La vida nos depararía un nuevo desafío: el derrumbe del mal llamado socialismo real. Los viejos dirigentes y también algunos de los nuevos no estaban dispuestos a reconocer que Lenin había sido derrotado en 1924 y que Batlle había tenido razón en su editorial a la muerte de Lenin. Al fallecer Arismendi, el vacío fue enorme, y figuras de un enorme valor humano fueron sobrepasadas por los hechos. Se reconocían los «errores» de Stalin, pero se hacía responsable de los mismos a Lenin, que había sido su principal víctima.

Se reinventó para el Uruguay el «socialismo democrático» como si el socialismo pudiera ser no democrático, con lo cual se pretendía desligarse del stalinismo sin analizar políticamente qué significaba. Como si con el objetivo de estatizar la economía se pudiera construir un socialismo democrático, o abandonar ese objetivo.

En lo personal quedé en el medio de las dos corrientes: una que sostenía de que socialismo es propiedad estatizada, y la otra la del socialismo democrático, sin Lenin, pero también sin Marx. Ni me fui ni me quedé, aspirando aún hasta hoy a que se reabra el debate para poder imponer el deseo de que se tome a los maestros por su verdadero valor que es lo que la humanidad tarde o temprano va a rescatar.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Seguí militando en el gremio bancario y ya en el 2000 en el sector jubilados asumiendo el desafío del posible quiebre de la Caja Bancaria.

En ese desafío me reencontré con las enseñanzas de los maestros y centré mis estudios en dos herramientas fundamentales para el cambio global de la sociedad: la moneda y los impuestos.

Por supuesto que este razonamiento, para quienes se educaron con el peso ideológico del stalinismo, es incompresible, para mí era la aplicación de lo que había aprendido de los maestros.

La Caja Bancaria creada en 1925, se correspondió a uno de los últimos sectores en vincularse a la seguridad social en el país y en sus orígenes incorporó como fuente de su financiación una especie de impuesto a las transacciones financieras. Hay que tener en cuenta que la Caja es anterior a la fundación de AEBU (sindicato bancario), que es de 1942. Esa fuente de ingreso por supuesto que resistida fue dejada de lado en una reforma de 1943, pasando a tener la fuente de recursos igual a la de los otros organismos de seguridad social.

No vamos hacer en esta nota una historia de las vicisitudes que son comunes a toda la seguridad social, si bien la actividad de los bancos no ha tenido como otros sectores directamente el informalismo aunque la tendencia a crearlo es común a todos. Bastaría con analizar cómo se realiza hoy toda la actividad financiera en el Uruguay y en el mundo. Lo cierto es que la Caja en el 2001 siente directamente el cimbronazo, y sus plazos de vida estaban acotados, para lo cual era necesario una reforma y nuestra prédica estaba orientada a una resolución unánime del PIT CNT (en su Congreso) de promover el impuesto a las transacciones financieras como una medida a la cual debía tender el conjunto de la sociedad como medio de obtener recursos con fines sociales.

La Caja logró una ley que la equilibra y le da sustentabilidad en un plazo razonable, si bien el país y el mundo deben darse una organización de la seguridad social, incluida la salud, sin duda que un nuevo marco de organización social, en este están condenadas a la larga al fracaso.

Esta experiencia me afirmó más en las ideas que he venido defendiendo, y la intervención del entonces Presidente Mujica en la ONU (septiembre del 2013) insinuando como salidas para la humanidad precisamente estas dos herramientas me afirmó más aún. Fue un discurso comunista aunque luego, ni él ni su grupo han vuelto a hablar del tema.

Hoy puedo decir con convicción que estas son ideas inspiradas en los maestros, y que en mis primeros pasos me hice eco de deformaciones que aún perduran en la generalidad del pensamiento político de los distintos sectores del abanico partidario y que mi batalla es por ayudar a restablecer el pensamiento de quienes gestaron y dejaron en textos una inmensa obra que la humanidad necesita rescatar para superar esta etapa. Porque en definitiva la ciencia es eso, partir de lo hecho, estudiarlo, aprender y construir nuevos elementos de superación, pero siempre es necesario tener en cuenta aquellos aportes que han sido pilares en la construcción humana.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 25 de septiembre de 2018.