Los llamados problemas de Venezuela.

Los llamados problemas de Venezuela.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Venezuela. Mapa y bandera.En un mundo que va de desequilibrio en desequilibrio, los llamados problemas de Venezuela no son diferentes de los que viven los países en todo el mundo. Tienen formas y características diferentes, situaciones particulares, en un marco de problemas que son universales.

Es cierto que incluso a muchos sectores de la izquierda ha sorprendido la alta votación de la Constituyente; las convocatorias electorales siempre tienen una alta presencia de las presiones, como la económica, con el desabastecimiento, con el envilecimiento del signo monetario; recordemos las votaciones en el stalinismo, o el manejo del llamado dólar blue en Argentina.

Aquí se trata de una situación en que la sociedad necesita expresarse y lo hace defendiendo sus conquistas sociales, o defendiendo su ubicación económica por parte de los sectores conservadores reaccionando contra Maduro.

Se está dando el caso de que los que han votado la Constituyente son más chavistas que el propio gobierno. Nos ha ocurrido a nosotros aquí en el Uruguay donde la gente durante años votó al batllismo que ya no existía en el Partido Colorado donde se había originado. O con el peronismo en la Argentina y podríamos mencionar otros numerosos casos.

Lo peor que hoy podría ocurrir es que con ópticas sesgadas, se promoviera el enfrentamiento como inevitable, que sin duda tiene promotores dentro y fuera de Venezuela.

Las directivas del comando Sur del ejército de EE.UU. y de sus agentes son muy claras: hay que derrocar a Maduro, a como dé lugar, pero el ejercito lo ve en el marco de su accionar profesional, no en el plano político de la interna de EE.UU. cada día más complicada, y donde el registro de votantes en la Constituyente debe haber pegado muy duro.

En el otro bando (por así llamarlo, aunque no es simpático llamarlo así), se brega por el ajuste de cuentas, una especie de resurgimiento del comunismo de guerra: «tenemos que aprovechar el alto índice de votos para eliminar las resistencias reaccionarias» y vaya si ha habido crímenes organizados en nombre de la libertad y la democracia, o los realizados amparados en el poder del Estado.

¿Qué está faltando?: está faltando el programa para que la Constituyente –que se siente respaldada en esta sociedad dividida y polarizada– pueda imponer la paz y la unidad de los venezolanos.

Entonces aparece el primer asunto: ¿Cómo abordar hoy los problemas que presenta en Venezuela la economía?, y vaya menudo problema, que a su vez de entrada nos presenta un abanico de opiniones que reflejan la falta de un análisis profundo y a su vez la desorientación ideológica.

Lenin y Trotsky.Con chapa «marxista-leninista» se dirá que es el momento oportuno para que Estado tome el control total de la economía: estaticemos todo, como lo hizo Cuba en determinado momento, o como se lo propuso Trotsky a Lenin en 1921. Y seguramente el gobierno de Maduro encontrará funcionarios dispuestos a esta tarea, aunque la mayoría sometida a esta dura experiencia dispuestos a hacer lo necesario para el bienestar de la gente y con el sentimiento del que estaba imbuido Hugo Chávez.

Por el contrario, pensamos que Venezuela debe abrirse al mundo, como lo hizo en su momento ahogada económicamente la derecha ecuatoriana, abasteciéndose del mercado mundial, y eliminando todas las barreras monetarias con las que hoy trabaja la especulación –que no tiene banderas– en Venezuela.

Esto lo puede hacer la Constituyente buscando el apoyo interno y el apoyo internacional, que seguramente en un primer momento estará sorprendido –no está acostumbrado a analizar los problemas en estos términos– pero rápidamente reaccionará y será muy positivo para todos, como lo fue el discurso de Mujica en la ONU en Septiembre del 2013, y del que luego no se ha vuelto a hablar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 1 de Agosto de 2017.

Las mejoras graduales.

Las mejoras graduales.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Ascendiendo escalera.Es lo cotidiano en la izquierda, el preguntarse si estamos o no mejorando nuestra situación, la situación de nuestra gente. En el Uruguay desde marzo del 2005 gobierna el Frente Amplio, que se reivindica de izquierda y progresista.

La respuesta mucho tiene que ver con la ubicación personal de cada quién, lo que no puede sustraernos de la necesidad de abordar seriamente una respuesta.

Desde de la primera Asociación Internacional de los trabajadores (Primera Internacional) de la segunda mitad del siglo XIX impulsada por Marx y Engels, en el propio Manifiesto Comunista (1848), además del análisis del capitalismo y de las acciones sociales, sindicales y políticas en defensa de la clase obrera, siempre se desarrollaba un programa que producto de miles de luchas se fue imponiendo en el conjunto de la humanidad: el voto, luego el voto secreto, la representación democrática, la ley de 8 horas, la previsión y seguridad social, la legislación sobre los trabajos insalubres, el trabajo de los niños, la situación de la mujer, etc. etc. Sin ignorar que también hubo aportes importantes de otras vertientes del pensamiento humano en el mismo sentido reivindicatorio.

Manifiesto del Partido Comunista. Portada de la primera edición.Además y como parte del estudio de estos maestros, el capitalismo que analizaban, iba a avanzar hasta agotar sus posibilidades históricas de desarrollo, no antes; en cada una de estas mejoras graduales en la situación de la gente, encuentra sustento para una mayor expansión, lo que puede ser contradictorio, pero que en realidad no lo es, de acuerdo a los estudios que del capitalismo se hacen con rigor científico, que muestran en su etapa de desarrollo el ensanchamiento de la base, sabiendo y poniendo atención siempre, en que en su proyección histórica tiene límite.

La historia del capitalismo es también por otra parte y hasta ahora la historia de la superación de sus crisis, así supo asimilar la creación de un nuevo centro para la economía mundial como fue EE.UU., –epopeya que por lo general en la izquierda no se estudia y por lo tanto tampoco se entiende– o el propio triunfo de la revolución rusa que incorporó a un nivel de vida más elevado a millones de seres humanos, –Batlle y Ordóñez sí lo destacaba– o lo que ha venido pasando con la revolución china y el desarrollo impetuoso de esas zonas del planeta.

En el mundo actual el capitalismo usufructúa esto y a la vez ante la imposibilidad de nuevas epopeyas emancipativas va generando una fractura social en el conjunto de la humanidad que provoca las profundas catástrofes humanas actuales que superan con creces a las anteriores y ponen en riesgo a la civilización toda.

La historia de las crisis y las revoluciones imponiendo los «cambios graduales», tiene un límite que hoy se visualiza para quien lo quiera analizar, en el aumento exponencial de las deudas de los Estados, de las emisiones demenciales de moneda, ya sin ningún respaldo en la producción, en el aumento «incontrolable» de los paraísos fiscales, producto en última instancia de la incapacidad por el agostamiento general de la tasa de ganancia de generar para toda esa masa de dinero, «fiduciario», inversiones rentables. Con el agravante de que con el manejo diferenciado de los impuestos, de las monedas, acuden una vez más al proyecto de suicidio global con el incremento de la industria de la guerra, acogotando los presupuestos nacionales desplazando atender las necesidades incluso más urgentes de la gente.

Es muy común en nuestras izquierdas la controversia entre los que aprovechando la coyuntura imponen avances para los niveles de vida de los más humildes, como ocurre con los llamados gobiernos progresistas en Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador… con los que recriminan que son insuficientes y que además los ricos son cada vez más ricos o que la riqueza que se produce ayuda a la concentración de la misma a nivel mundial, lo que es incuestionable.

El problema es que contra la disyuntiva que el capitalismo plantea hoy a nivel mundial no hay recetas nacionales posibles a no ser el aprovechamiento puntual de la coyuntura que a la vez el no hacerlo por ir detrás de una quimera estatista, es siempre en detrimento de la gente. Lo que no quiere decir que en determinadas circunstancias el paso estatista e incluso cooperativista, sea necesario darlo para salvar puntualmente trabajadores de la coyuntura.

Claro está que puede suceder, lo que hoy está ocurriendo en Brasil y ocurre en la Argentina de que un traspié en la conducción política haga que todas esas mejoras graduales retrocedan.

No faltan entonces los análisis directos de lo que hoy está pasando en la industria «nacional», en los emprendimientos empresariales medios y pequeños, agobiados por la competencia, por el adaptarse a las nuevas tecnologías, por los impuestos, por las leyes sociales y fundamentalmente por lo que sobre ellos se descarga del costo burocrático de la democracia que viene de la mano de las necesidades del sistema y de la incapacidad de gestión que cuando está en manos del Estado produce daños irreparables, en la credibilidad del sistema. Entonces aparece en el juego de la democracia la derecha conservadora, que en el Uruguay por ejemplo se expresa contra la bancarización, contra el voto electrónico, etc. etc. y si a ello le agregamos el juego de las diferencias cambiarias hacen un panorama nada claro y el surgimiento entonces de propuestas políticas oportunistas que buscan capitalizar el momento.

En este terreno hemos leído y escuchado todo tipo de disparate. Que estamos blindados, que hemos creado una política económica que nos da tranquilidad y seguridad de crecimiento por muchos años y que así iremos «gradualmente» eliminando la pobreza.

Siendo un disparate esto, también lo es aquella que piensa que el Estado lo puede todo y que por lo tanto podemos alimentar nuestra utopía de una sociedad igualitaria, sin depender de la suerte del mundo, desenganchados, como sí analizaban los maestros, que era imprescindible pensar. Entre las que no faltan juicios como el de que la «democracia» todo lo puede o el de que los países que enfrentan duras reacciones de los sectores conservadores es pura y exclusiva responsabilidad de quienes gobiernan esos países.

Lo grave es que las dos posturas clásicas en la «izquierda» vienen acompañadas de la filosofía del no se puede, terrible porque la crisis en la predominancia del modo de producción capitalista, sólo puede resolverse universalmente, ayudando a ésta a morir en paz. No hay otras alternativas posibles, o al menos nadie ha podido demostrar lo contrario.

De esto nace la importancia de lo que insinuó y dijo Mujica en la ONU, en setiembre del 2013, y que luego ha sido ignorado hasta por su propio exponente, lo que no quiere decir que ese planteo no sea el que hoy está en el orden del día necesario para que el mundo pueda encarar la crisis actual, y que uno ve en cada una de las crisis presupuestales y monetarias de los países del mundo, la peligrosa generalización de los desequilibrios de los que no están a salvo ninguno de los países en los que hoy se segmenta el planeta.

Este razonamiento que hoy a nosotros nos parece sencillo y elemental para entender el mundo actual, es cierto que en nuestra juventud nos costaba entenderlo. También pensábamos en ese entonces, que reformistas eran los que auspiciaban los cambios graduales y revolucionarios los que estaban por las estatizaciones lo más completas posibles. Para Lenin, por el contrario, el punto pasaba por la guerra o la paz; los comunistas estaban por la paz, y los «reformistas» habían votado los créditos a sus gobiernos para hacer la guerra, y cada conquista debía ser defendida con la organización social y la independencia de sus organizaciones del aparato del Estado. A eso llamaban Marx, Engels, Lenin… «dictadura del proletariado».  Luego con el stalinismo ya es otra historia, que durante demasiado tiempo impidió que con cabeza abierta se analizaran puntos programáticos hacia los avances que la humanidad necesitaba y necesita.

Y hoy cuando desde la humildad de nuestros conocimientos nos atrevemos a señalar un programa mínimo de avance como el de la moneda única y universal, como el de un sistema impositivo basado exclusivamente en la circulación del dinero, eliminando toda imposición al consumo, a los salarios y a las pensiones, y eliminando también los paraísos fiscales, ninguna transacción debería ser válida si no está debidamente registrada en los organismos que la sociedad determine. Con los fondos así obtenidos equilibrar los presupuestos de las organizaciones de la sociedad sobre la base de la rentabilidad y la eficiencia y a la vez planificando obras para que la humanidad pueda con éxito terminar con el hambre y empezar a erradicar el mayor número de enfermedades posibles y a la vez preparar y dar trabajo a toda la población mundial. También sabemos que para ello se necesita un acuerdo universal para el que deben trabajar todas las organizaciones de la sociedad que hoy se pronuncian por el progreso humano. Se necesita construir la voluntad política que lo haga posible.

Es cierto que esto lo planteamos todas las veces que podemos, somos machacones y reiterativos, y salvo Mujica por 46 minutos en la ONU en setiembre del 2013, prácticamente no hemos obtenido respuesta, però… el topo de la historia sigue trabajando y removiendo las bases de un mundo que comienza a crujir por todos lados.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de julio de 2017.

Noam Chomsky en el Uruguay.

Noam Chomsky en el Uruguay.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

José Mujica y Noam Chomsky.Excelente. El intelectual nacido en EE.UU. pudo exponer amplia y profundamente su pensamiento, que se necesita ahora poder analizarlo, debatirlo, incorporar en el hacer diario conceptos que necesitan ser conscientes. Está además en Internet por obra y gracia del avance de la tecnología.

Nosotros inmediatamente lo comparamos con los 46 minutos de exposición del Mujica en la ONU. Tratan prácticamente los mismos temas, son enfoques diferentes, y seguramente los análisis de Chomsky sean incorporados en muchas de las intervenciones posteriores de los que hemos tenido la suerte de escucharlo, lo que no ha sucedido con la intervención del ex-Presidente. De eso no se habla.

Desde la humildad de nuestros conocimientos, para nosotros aquí está el problema en que se debate la izquierda hoy en el mundo.

Tomemos por ejemplo el tema de la corrupción: todos aceptarán que lo que dice Chomsky es correcto y todas las medidas que se tomen para combatirla también.

Ahora y aunque Chomsky no se lo planteé ¿es posible un capitalismo de Estado sin corrupción? y más ¿es posible el capitalismo sin corrupción?

La condena a Lula por la vivienda de gran lujo en un edificio de una de las grandes capitales brasileñas que es uno de los miles y miles de apartamentos similares producto ¿del humilde trabajo individual de cada uno de sus propietarios?, como sucede en «nuestra Punta del Este», se nos explicará que no, pero que lo que se investiga es que llegó a esa propiedad por los avatares de los favores del cargo y los otros son producto del funcionamiento del capitalismo que da trabajo y es mejor no averiguar.

Chomsky, aunque parezca increíble coincide con la prédica electoral de Trump (que no es precisamente lo que éste ejecuta en su lógica empresarial), de que cada país debe defender su matriz productiva defendiendo el trabajo de su gente e incorporando mano de obra nacional.

Y entonces la pregunta: ¿pueden planificarse matrices productivas nacionales en el mundo actual?, ¿lo puede hacer EE.UU.?

Chomsky analiza también que hoy el gobierno del mundo ha pasado de los Estados a los complejos empresariales multinacionales. Era lo que analizaba Lenin que iba a ocurrir en su «El imperialismo fase superior del capitalismo» en 1916, y que para nosotros necesita de una respuesta programática, que no es otra que la que apenas insinuó Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y que en el análisis de Chomsky se insinúa como un camino de soluciones nacionales, que deben ser importantes si somos capaces de generar los acuerdos políticos a nivel global que ayuden a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz, voluntad política que es necesario construir y que hoy está al alcance de la humanidad poder hacerlo.

Nos parece insuficiente su análisis sobre el incremento de la guerra, al quedar reducido el análisis a un enfrentamiento de facciones y no ir al meollo del assumpte. Sí compartimos todas sus advertencias y peligros terribles que acechan a la humanidad.

Para los complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo, la industria de la guerra es un desahogo económico (ante el agostamiento de la tasa general de ganancia) que cargan sobre los presupuestos estatales, en el incremento permanente de los endeudamientos, en emisiones demenciales que envilecen las relaciones monetarias del común de la gente, pero además generando e inventado guerras para justificar los gastos. Algo de lo que hace por ejemplo ante nuestras narices el comando sur del ejército de EE.UU.

¿Cómo desactivar entonces la guerra?: Chomsky afirma un camino: el triunfo de la democracia en el mundo.

¿Es posible ese camino? Sí es possible. Es, además, una conquista de la humanidad toda, que ésta debe afirmar, pero para ello se necesita un programa que cambie radicalmente nuestra forma de ver los fenómenos económicos actuales. Mujica los insinuó en la ONU. El problema de la moneda –hoy instrumento para desestabilizar gobiernos como el de Venezuela– que debe ser única y universal, el de los impuestos, en que los impuestos al consumo, al trabajo y a las pensiones deben ser eliminados y sustituidos por los impuestos a la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales.

Seguramente el intercambio entre Chomsky y Mujica debe haber sido muy valioso, la exposición en la Intendencia de Montevideo lo fue, pero como se dice en los informativos debe haber más noticias sobre el particular en los próximos noticieros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de julio de 2017.

Bancarización.

Bancarización.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La crisis irreversible del modo de producción capitalista es reconocida como tal cada vez más; luego del discurso de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, pensamos en un primer momento en que se aceleraba una nueva etapa donde el neoliberalismo –hasta ahora última fase del desarrollo de la predominancia del capitalismo– podía ser derrotado en un tiempo relativamente corto.

No nos impacientemos, aún falta, la puja de la humanidad por tener en sus manos conscientemente a la economía requiere más batallas y ganar a los actores políticos y a la gente en la compresión de cómo se dan estos fenómenos, que se diga claramente que se defiende por parte de cada quién, lo que debemos precisar como el objetivo de construir la voluntad política.

Esta nota de Marcelo Marchese, que reproducimos para facilitar el análisis, es una muestra de ello. A ella dirigimos nuestro comentario:


Inclusión financiera versus bancarización forzosa (el problema de las palabras).

Marcelo Marchese.

Rebelion.org. Logotipo.Rebelión. Jueves, 13 de julio de 2017.

El discurso del oficialismo a favor de la inclusión financiera promociona los eventuales beneficios que esta política brindará a los ciudadanos: más seguridad y mayor acceso a los créditos.

En esto, como en otras cosas, el oficialismo se identifica con quienes impulsan la bancarización a nivel mundial: «Algunas pruebas han demostrado que una mayor inclusión financiera no sólo acelera el crecimiento económico y el empleo, sino que también enmienda la desigualdad de ingresos y contribuye a la reducción de la pobreza1».

La cita anterior está tomada de un documento de la Alliance for Financial Inclusion (AFI), una alianza respaldada por el G20 y el Banco Mundial y financiada por Bill y Melinda Gates. Como se ve, esta cruzada mundial tiene un noble objetivo: «es el primer conjunto de compromisos mundiales y medibles por parte de formuladores de políticas públicas de países en desarrollo y emergentes para liberar el potencial económico y social de los 2,500 millones de personas más pobres del mundo, a través de una mayor inclusión financiera2». Gracias a Dios la AFI y el Banco Mundial y el G20 y Bill y Melinda Gates, desvelados por los miserables, quienes no pisan un banco ni en sueños, han diseñado una política para sacarlos de la pobreza, ello es, obligarlos a entrar en contacto con los bancos, quiéranlo o no.

Según la AFI, el 50 por ciento de la población mundial no está incluida (financieramente hablando) y entre estas gentes, el 86 por ciento se encuentra en los «países en desarrollo y emergentes». De acuerdo a lo dicho hasta ahora, el G20, el Banco Mundial, Bill, Melinda «y los bancos centrales y los formuladores de políticas y entes reguladores en materia financiera»que conforman la AFI, son una suerte de padres buenos en un cuento de hadas donde lejos de abandonar a sus hijos pobres en el bosque, los ayudan, es decir, los incluyen financieramente, pues desean liberar su potencial económico. Nada dice este cuento acerca de los beneficios que la inclusión financiera llevará a los «entes reguladores en materia financiera», sea lo que fuere que sea, y en todo caso nada dice sobre los beneficios que llevará a los bancos, una palabra mucho más entendible.

Ya se sabe que los cuentos de hadas, o los cuentos que fuere, se construyen pura y exclusivamente con palabras y se sabe que en ello es clave la elección y el orden de las palabras. Si el lector es un optimista de esos que piensa que vivimos en el mejor de los mundos posibles, le aconsejaría que abandone ya mismo la lectura y se dedique a una tarea más edificante, pues nosotros elegiremos otras palabras, las cuales serán ordenadas de manera diferente antes de arribar al final donde alguien se comerá las perdices.

Mientras el G20 y compinches utilizan la expresión «inclusión financiera», como si el lenguaje debiera cumplir la función de esconder la realidad en lugar de enunciarla, otros han preferido utilizar las palabras «bancarización forzosa» y casualmente, estos otros no han logrado ver los beneficios que la bancarización traerá a los pobres de los países en desarrollo y emergentes, a los cuales llaman «del tercer mundo», pero sí han visto cómo beneficiará a los bancos, y en menor medida, a los gobiernos.

Piense el lector en el beneficio que obtienen los bancos de sus clientes, la mitad de la población mundial, y piense que a partir de una serie de medidas en pocos años duplicarán su clientela, aunque sea con los más pobres, y piense que además multiplicarán quien sabe por cuánto su volumen de negocios, ya que casi todas las operaciones, sea la venta de una casa o el pago de un sueldo o tributo, se harán vía bancaria. Así que la banca verá que casi toda la población mundial realizará casi todas las operaciones comerciales por su intermedio, lo cual le acarreará inauditas ganancias y algo más: conocimiento y control, que redundarán, obviamente, en inauditas ganancias. Con estas medidas les brindaremos a los grandes banqueros más dinero, más conocimiento y más control sobre nuestras economías. Esto es lo más parecido al sueño de un banquero: saber el exacto beneficio que obtiene tal o cual rubro, tal o cual inversión, y esta información y este control no es que lo reciban gratuitamente, sino que pagaremos por darlos.

Digan lo que digan los autores de cuentos de hadas políticos, existe una ley ineluctable del capital: tiende a concentrarse. Con la bancarización forzosa esta concentración de riquezas, conocimiento y poder alcanzará niveles maravillosos y llegaremos un día al colmo de que el dinero será unos simples números, sin soporte físico, esto es, con mayor posibilidad de ser alterado o inventado, como si estuviéramos a las puertas de la era de la preeminencia de lo virtual y adulterable sobre lo real, el dinero electrónico sobre el dinero, el libro digital sobre el libro de papel, el contacto vía facebook sobre encontrase cara a cara, las palabras «inclusión financiera» sobre las palabras «bancarización forzosa».

Decíamos que amén del gran capital, los gobiernos se beneficiarán de la bancarización forzosa, lo cual es evidente desde que se hará casi imposible evadir los impuestos y los impuestos, se sabe, tienen dos características principales: 1. aumentan y aumentan y 2. interesan notablemente a los gobiernos. Así que el lector mal pensado, quien ni por un instante sospecha que vivimos en el mejor de los mundos posibles, puede creer una de dos cosas o las dos a la vez: 1. el gobierno que se autodefine de izquierda, aquel mismo que pretendía nacionalizar la banca y ahora, como dice el amigo Hoenir3, ha decidido bancarizar la nación, tomó este dudoso camino pues no es otra cosa, como todo gobierno, que un sirviente del gran capital, o, 2. lo ha tomado pues puede ejercer mayor control sobre el cobro de impuestos (mi opinión es que fue por las dos cosas, en una razón de un 90 por ciento la primera y un 10 por ciento la segunda).

Ahora bien, amigo lector, sólo me resta decir que nos dicen que vivimos bajo un régimen liberal, lo cual en cierto sentido es verdad y en otro es una abierta mentira y ahí volvemos al problema de las palabras vinculadas con la apariencia o la realidad. A la hora de dejar que las pasteras arrojen toneladas de basura a nuestros ríos, o de permitir que los pesqueros chinos vengan a arrasar nuestra fauna marina, el liberalismo campea por sus fueros, sin embargo, a la hora de permitir que alguien tenga derecho a fumar a doscientos metros de una escuela, o de que, al menos, paguemos nuestros impuestos como queramos (en este mejor de los mundos posibles hemos llegado al extremo de clamar por la mejor manera de pagar impuestos) o que compremos una casa o lo que sea sin pasar el dinero por el banco, el liberalismo se evapora como una gota en una plancha al rojo. El gobierno olímpicamente olvida nuestro derecho y libertad y paternalmente nos incluye financieramente, aunque uno no quiera ser incluido, aunque uno clame por no ser incluido pues sospecha que el cuento de hadas no es otra cosa que un cuento de hadas que el gobierno cuenta como si fuera elaborado por él mismo, cuando bien sabemos que es un cuento de hadas elaborado en un lugar muy muy lejano, donde no tiene cabida ningún gobierno ni sirviente.

Si todo les sale como lo tienen planeado (y muy probablemente todo les saldrá como lo tienen planeado, habida cuenta que nos tragamos cuentos muy dudosos) a estos señores del lugar muy muy lejano sólo les restará comer perdices y ser felices para siempre, a no ser que queramos escribir nuestro propio cuento y así forzar un plebiscito donde decidiremos si a estas fauces sin fondo les entregaremos lo que nos queda para enriquecerlos todavía más, o si decidiremos mantener un mínimo de prudencia, libertad y privacidad. Habrá que frotar la lámpara ¿Quién sabe si adentro no se encuentra escondido el genio?

Enlace del artículo original en castellano:

https://www.rebelion.org/noticia.php?id=229088

1Ubicando la inclusión financiera en el mapa mundial:
https://www.microfinancegateway.org/sites/default/files/mfg-es-documento-ubicando-la-inclusion-financiera-en-el-mapa-mundial-11-2013.pdf

2Ibíd.

3Mujica y la bancarización. Por Hoenir Sarthou:

http://www.voces.com.uy/articulos-1/mujicaylabancarizacionporhoenirsarthou


Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Dicen que un niño visitando el zoológico al ver la jirafa exclamó: ¡ese animal no existe!

Acá es al revés. En un mundo donde crecen los paraísos fiscales, el lavado de dinero, y donde la mayor parte de una gigantesca actividad financiera no pasa por los bancos –aunque los bancos privados la monitorean, aunque no la registren a los efectos del control de los estados–, Sarthou y Marchese en lugar de doblar la apuesta y pedir que nada sea legal si no está debidamente registrado y no como ahora que los documentos particulares sin pagar ni siquiera un peso de impuesto utilizan la justicia contra sus deudores, arremeten contra la bancarización que si efectivamente entorpece la acción de las administradoras de crédito y de la evasión de los comercios pequeños, éstos que se debaten entre sus acotadas ganancias, el pago de los impuestos y un mundo donde los espacios económicos son obligatoriamente mayores haciéndolos en el tiempo inviables.

La no bancarización permitió por ejemplo la acción del cambio Nelson y del diputado del Partido Nacional de cuyo nombre no me acuerdo, por señalar lo más reciente, que es de alguna manera la punta de un iceberg.

Las administradoras de crédito son además un cáncer que actúa sobre los sectores más desprotegidos de la sociedad que necesitan de él, y sobre la cual hay seudoizquierdistas que piensan con su bolsillo que hacen una acción social. Es una materia pendiente sobre la cual hay que legislar e instaurar instrumentos como los que instauró Batlle y Ordóñez a principios del siglo 20 cuando el empresariado del país era esquilmado por los banqueros y ese fue el objetivo de las creación de los bancos del estado y no el de monopolizar la actividad bancaria.

Que es un problema resuelto a medias por el gobierno no cabe duda, pero también es cierto que es una necesidad que tarde o temprano será necesario abordar, pues la política neoliberal de no controlar nada, tarde o temprano conduce del mundo al no-mundo.

Ahora porque digo que es un problema no resuelto o resuelto a medias, porque los sistemas impositivos que se imponen y con los cuales se financian las actividades estatales provienen fundamentalmente de los impuestos al consumo, al trabajo, y a las pensiones, que pagan en su mayor proporción los sectores populares, que precisamente no pueden escapar de la bancarización efectiva, como escapan los que trafican en la especulación, la evasión impositiva y el lavado del dinero, y cuyo no control se justificaba con el objetivo de no espantar las inversiones.

A mí me duele que AEBU no tenga una política más proactiva sobre el tema y que además no sea eso lo que debata con la dirección del BROU y la dirección económica del país.

Las necesidades fundamentales y básicas de todas las sociedades en la tierra deben ser solventadas con un sistema impositivo dirigido directamente sobre la circulación del dinero y a eso debe estar dirigida la bancarización en la organización de la sociedad, eliminando todo otro tipo de impuesto.

Cosas veredes Sancho: los estatistas más furibundos se transforman en los neoliberales a ultranza al enfrentar la bancarización.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 14 de julio de 2017.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Las revoluciones responden a necesidades sociales ante crisis que se hacen insostenibles para las grandes masas. Y pueden haberlas del más diverso tipo, hasta aquellas que son sólo revueltas y no tienen posibilidades de cristalizar.

El problema es que ante este tipo de fenómenos, han nacido como respuesta los teóricos de la revolución como la revolución misma y que han aprovechado circunstancias muy particulares como lo fue para los stalinistas la revolución rusa.  El socialismo no nace así de un desarrollo social necesario para superar el capitalismo sino de la voluntad de los revolucionarios de construir una sociedad superior y alternativa al capitalismo. Y en esto han pululado las más diversas teorías partiendo de las concepciones voluntaristas de cómo se construye el socialismo en cada país. Aunque ninguna de estas teorizaciones van más allá de las estatizaciones nacionales y de proyectos regionales para el desarrollo de una forma de capitalismo de Estado, que piensan –cada vez menos– pueda competir con el desarrollo capitalista a nivel mundial.

Ahora esto luego de la derrota de Lenin en 1924 tiene vicisitudes que es necesario intentar aclarar.

Todas las revoluciones expresan una necesidad y avanzan, e imponen derechos en las realidades de los pueblos, su desarrollo posterior conoce entonces avances y retrocesos originados fundamentalmente por el rol que cumplen en estos procesos los sectores ubicados dentro de la lumpen burguesía y del lumpen proletariado.

El estudio de la revolución rusa en este terreno ofrece un material inmejorable para comprender el fenómeno actual de los problemas que se presentan a nivel del desarrollo empresarial de distintas áreas en los Estados.

La revolución española, aporta todo lo que no se debe hacer en el terreno de la conducción revolucionaria, junto con la necesidad de actuar es necesario saber en cada momento para donde se va; España ofrecía todas las variables posibles de vías muertas.

La revolución bolivariana, hoy ofrece otra realidad. El proyecto de Chávez, formidable con su contenido de participación, necesitaba de un marco internacional propicio que hoy es extremadamente contradictorio. Más cuando su realidad económica es manejada en el abastecimiento de la gente con instrumentos que no son posibles manejar en forma independiente a nivel de un Estado, como es la moneda.

Muchos han utilizado la condena a los crímenes de Stalin para condenar la revolución rusa, y contradictoriamente algunos de los que justificaron esos crímenes condenan al gobierno de Maduro, que se defiende de la agresión económica que ha tenido como resultado el deterioro de su apoyo electoral. La derecha quiere a Maduro derrocado ya; Maduro por su parte trata de utilizar todos los elementos legales posibles para revertir la situación, la Constituyente es uno de ellos.

Los que piden elecciones ya, en medio de una guerra civil no declarada, en que se comenten actos delictivos por ambos bandos (recordemos la guerra civil española), no reparan que eso no evita la guerra civil declarada a menos que uno de los bandos se rinda, y aún así, acá no va a existir ningún bando ganador, porque el quehacer social ya hoy impone circunstancias como las que está viviendo Brasil, y de alguna manera Argentina donde las maniobras con el dólar fueron claras y a la vista de todo el mundo, donde el accionar del otrora imperialismo norteamericano a través de los servicios militares y policiales de estos países ya no les responde aunque siga existiendo.

El Papa Francisco, el gobierno de Uruguay han tenido una actitud prudente y una prédica por la paz que es imprescindible, aunque no suficiente.

Lo que no alcanzan son las respuestas políticas que hasta hoy se han dado. Aunque podríamos decir que prácticamente no existen, y entonces están los que condenan sesgadamente de acuerdo a la teoría de «mejor en democracia», o los que justifican con que así son las revoluciones.

Soldados británicos en una trinchera de la Primera Guerra Mundial.Mujica en setiembre del 2013 trató de insinuar un camino, ahora quien agarra esa antorcha para trasladarla al debate de una salida no sólo para Venezuela, para el mundo. Más grave aún cuando el propio expresidente no ha mostrado comprender la propia importancia de su planteo en un mundo que necesita encontrar el camino de la paz, en medio de un desarrollo demencial de la industria de guerra, que además se utiliza como desahogo capitalista a la crisis, como lo fue en las dos guerras mundiales anteriores.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de julio de 2017.

Marxista leninista.

Marxista leninista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Me preguntaron si era marxista-leninista y mi respuesta no es sencilla.

Los que saben dicen que las huellas dactilares son exclusivas a cada persona en todo el planeta. A su vez sostengo que es evidente que no existen tampoco dos personas que piensen igual. Sin embargo el pensamiento humano es una elaboración que se expresa individualmente, producto de una conjunción imponente de conocimientos colectivos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo. Con el agravante de que la más de las veces no somos conscientes de ello.

Esos conocimientos agrupados y organizados a través de distintas ciencias, han sido generalmente etiquetados, muchas veces etiquetados bien, otras mal, pero etiquetados la fin.

José Batlle y Ordóñez (1856-1929).La obra de Marx, de Engels, de Lenin, a la que podría agregar la de Trotsky, la de Gramsci, la de Rosa Luxemburgo, y tantos otros, es esencial si se quiere saber cómo han sido estos tiempos de predominancia del modo de producción capitalista sobre todo ahora que esa predominancia ha entrado en una crisis irreversible. En el Uruguay, el pensamiento de José Batlle y Ordoñez, de Carlos Quijano, de Rodney Arismendi, de Julio Rodríguez por citar algunos de los más destacados. José Batlle y Ordoñez, que yo sepa nunca acreditó su conocimiento del marxismo, sin embargo su nota en «El Día» ante la muerte de Lenin, sólo pudo ser realizada por alguien que conocía muy bien el pensamiento de Marx, y que además valorando a Lenin no tenía conocimientos directos de los problemas que éste estaba pasando en el momento de su muerte, precisamente con el curso que la revolución estaba tomando. Además su obra responde a un conocimiento de la organización social que aún hoy el país no ha superado.

Marx decía que él no era marxista, luego que le preguntaran sobre un grupo que si se decía marxista.

Lo importante es que lo escrito por ellos está y puede ser estudiado. Con Lenin, como también con Marx se conocieron en la época del stalinismo lo que se llamaron «las obras escogidas» que en su momento quisieron ser utilizadas para sustituir el estudio de toda la obra, sin embargo hay que precisar que los textos no fueron alterados y que los intelectuales soviéticos tuvieron la lealtad y el heroísmo de brindar a la humanidad los textos completos, en el caso de Lenin, 55 tomos, en los cuales es posible conocer todo su pensamiento, incluso textos en las que figuran las correcciones manuales de los propios autores. Si es cierto que algunos de ellos precisaron para ser conocidas, de la muerte de Stalin. No ocurrió lo mismo con fotos y otros documentos de la revolución y textos como la historia oficial del Partido Bolchevique difundida en la era stalinista, un verdadero compendio denigrante de falsificaciones.

Sin embargo y esa es nuestra responsabilidad, aún hoy se toman fragmentos de Marx, de Lenin y se los constituyen en una verdad aparte del conjunto de la obra, que es coherente en un todo y de una enorme profundidad.

Lenin escribió en 1916 «El imperialismo fase superior del capitalismo», obra en la que llega a la conclusión de que la humanidad va a pasar a ser gobernada por los complejos empresariales multinacionales, por encima de los Estados más poderosos, que es lo que hoy está ocurriendo.

El otrora imperialismo yanqui, montado sobre una nación cuya historia también es necesario estudiar para saber entre otras cosas como devino su potencia, y el desplazamiento de los otros imperialismo anteriores, con más historia; hoy es un país que ha perdido su soberanía, con un endeudamiento demencial, utilizado en toda su potencia militar y estratégica como el principal gendarme del modo de producción capitalista (el rol importante que cumple la industria de guerra en la reactivación de la economía), y a la vez internándose en una crisis donde hoy incluso se llega a decir públicamente, que el gobierno del actual Presidente Trump, fue producto de una intervención de la inteligencia rusa. Dramático y dantesco a la vez. Cosas vedere Sancho…

Sin embargo esto tiene explicación. Hay una inercia ideológica que hace a las respuestas de la izquierda ir siempre desfasadas en el tiempo, cosa que no ocurría en los tiempos del accionar de Marx, y luego en los de Lenin. Si en medio de un intenso y profundo debate ideológico, que hoy no existe abierto y a la luz pública y en el que ellos incidían directamente en los temas.

El curso de la lucha de clases impone triunfos y derrotas. Los maestros impusieron con sus ideas avances formidables en la historia humana, y a la vez el sistema cobró con sus derrotas un espacio que hoy necesita de la paz para que comience a terminarse, nada diferente a lo que ha venido ocurriendo en las distintas ramas de la ciencia. «Eppur si mouve» diría Galileo.

Es más, se esgrime comúnmente, que la política de estatizar la economía que aplicó el stalinismo, (cuyo teórico inicial fue Nicolás Bujarin –con un gran bagaje de conocimientos ideológicos–, que incluso polemizó con Lenin y a nuestro entender –surge de las documentaciones históricas– que fue el verdadero autor de «Cuestiones del leninismo» texto que apareció con la firma de Stalin, y luego asesinado por éste), es lo que marca cuando un gobierno o un partido, es más o menos de izquierda. Algo totalmente reñido con el razonamiento aplicado por los maestros.

Lo cual no quiere decir que en determinadas circunstancias y para preservar y/o desarrollar el aparato productivo no sea necesario realizar estatizaciones, como mostró claramente la revolución rusa o en nuestro país la política de José Batlle y Ordoñez.

Análisis que reaparecen cada vez que un proceso histórico revolucionario entra en crisis. Ya pasó trágicamente en España, donde la lucha de tendencias y el peso del stalinismo le sirvió la victoria al fascismo en bandeja, lo cual no quita mérito al heroísmo de los militantes comunistas españoles, ni exime de responsabilidad a las otras corrientes, aún en estas circunstancias terribles desde el punto de vista ideológico.

Cuba ya fue otra cosa, la guerrilla se les fue de las manos a los servicios de inteligencia yanqui, y la juventud cubana reivindicó un camino que para ese entonces ya parecía cerrado, pero que la Unión Soviética ya sin Stalin contribuyo a abrirlo.

Se reabría un nuevo panorama para todo el continente, todos fuimos influidos por el proceso de los guerrilleros cubanos. Los movimientos de masa, los movimientos sociales, los propios ejércitos tenían un nuevo contenido, aun cuando el desafío de la construcción económica no estaba suficientemente claro, y la propia Cuba pasó por circunstancias extremadamente duras, que sorteó o está sorteando con un pueblo que avanzó notablemente en temas como la salud y la enseñanza.

Los servicios de inteligencia yanqui en esto trataron de aggiornarse, asimilaron la derrota, estamos hablando de la década del 60 en adelante y pasaron al estimulo de la lucha guerrillera para boicotear los movimientos de masa que ellos intuían como difíciles de detener. Sabemos que estamos haciendo conjeturas pues la documentación sobre estos hechos así como sobre las dictaduras militares permanece inaccesible y con siete sellos de seguridad, pero los hechos son porfiados, están allí y los archivos en algún momento serán abiertos.

En este desafió es que entre otros surgió Hugo Chávez, que desde el ejército se propuso cambiar en beneficio de la gente al estado venezolano.

Tamaña tarea, en un país con el 80% de economía informal, y con un presupuesto nacional totalmente dependiente de la renta petrolera.

La derecha trató desde el inicio de utilizarlo (recordemos el rol de Cisneros, con su apoyo inicial y su poder en los medios de comunicación), cuando no pudo se dedicó con el apoyo de la derecha internacional a intentar derribarlo.

Hoy con el Presidente constitucional Nicolás Maduro, la ofensiva se ha recrudecido, particularmente aprovechando las debilidades del gobierno en el campo del manejo económico que concretamente se expresa en la moneda. Un campo siempre propicio a la corrupción en un país de enormes ingresos en dólares por la renta petrolera y donde la gente común debe manejarse con bolívares. El ejemplo de Ecuador aún con enormes dificultades es paradigmático.

A su vez la derecha siente que lo que antes tenía a su favor para defender sus privilegios hoy no lo tiene, que son las fuerzas armadas, que han roto con el cordón umbilical que las unía al comando sur del ejército de EE.UU. cosa que para beneficio de la sociedad sucede en casi todo el continente.

Sin embargo existe un escollo de no menor importancia, y es la carencia ideológica de la izquierda que en lugar de examinar cuales son las circunstancias históricas y que enseñan los textos de los maestros solo atinan a pronunciarse por una mayor estatización de la economía y a aislarse del mundo, cuando para la economía venezolana ello es imposible.

La fuerza del pueblo venezolano, como antes la del pueblo cubano es enorme, ahora necesita de un proyecto político y programático que hoy la izquierda que conocemos no tiene y que para tenerlo necesitaría volver a las fuentes.

La izquierda hoy debería tener como programa a la luz de las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin,… la necesidad de una moneda única y universal, de un sistema tributario cuyos recursos provengan de gravar la circulación del dinero, ir a la muerte de los paraísos fiscales, saber que un trabajador en Venezuela, en Rusia, en EE.UU., en Uruguay o donde sea debe tener los mismos derechos y beneficios que los avances de la sociedades actuales están en condiciones de brindarles.

Reconozco que lo que pienso no concuerda con el pensamiento oficial que se reivindica marxista y/o leninista, pero valdría la pena poder debatirlo pues en ello nos va la vida y el destino de todos. Son además estas corrientes de pensamiento, si nos atenemos a lo que han sido sus textos formidables, los que al día de hoy han dado una mayor respuesta a lo que es el nacimiento, desarrollo y declinación del capitalismo en la historia de la humanidad, pues precisamente de eso se trata la etapa actual, a como elaborar la transición para que la predominancia del modo de producción capitalista muera en paz, impidiendo la profundización de la guerra, lo que sería una tragedia inimaginable como epílogo de la que hoy estamos viviendo en las circunstancias actuales.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de junio de 2017.

El partido moralista.

El partido moralista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Producto de una crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista, han resurgido a lo largo y ancho del mundo, un nuevo espécimen de militantes sociales y políticos: los moralistas.

Hay de ellos en todos los partidos y a la vez no integran en especial ningún partido, por lo cual podemos afirmar que no existe ni existirá –al menos por ahora-, ningún partido que se pueda autodefinir como moralista.

No ponen en juego su moral en la vinculación con las instituciones de la sociedad sino la vinculación de todos los demás.

Si bien creo que han existido en todas las épocas, en esta etapa adquieren un carácter más destacado en tanto la salida a la crisis aún no aparece con claridad.

Un moralista en Uruguay en la rambla de Punta del Este (el principal balneario), analizará cuán importante han sido las inversiones allí realizadas para generar mano de obra, no importando su origen o si pasaron o no por el cambio Nelson, o si provienen de la evasión fiscal en otro país o del lavado de dinero, eso es lo «normal», y tampoco importa con que gobierno comenzaron, «es lo que hay valor», «así está el mundo».

Sería estúpido y contrario al interés del desarrollo de nuestra economía ponerse en moralista si el resto del mundo no asume la misma conducta.

El tema se pone más álgido cuando se pretende analizar gobiernos como el de Venezuela con una vara moralista que nada tiene que ver con la realidad.

Unos obreros trabajan en el acondicionamiento del emblemático Pozo Zumaque I, que cumple 100 años el 31 de julio de 2014, y que aun produce 20 barriles diarios. UN/Richard Borges. Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/petroleo/pdvsa/fotos---100-anos-de-historia-petrolera-venezolana.aspx#ixzz4kN8gHyRLLa renta petrolera en Venezuela, y digo Venezuela porque es lo que hoy está en la agenda de los «demócratas», siempre dio base para la corrupción. Pensar en eliminar esa corrupción puede llegar a ser utópico en la medida que no se analice que medidas aplicar para la economía en su conjunto universal. Lo cual no quiere decir que no sea necesario combatirla, sabiendo siempre de que estamos hablando, y que el daño que produce puede llegar a tener consecuencias irreparables.

Un buen intento ha sido destinar una parte importante de esa renta a cubrir la brecha en la vida de los venezolanos. Ahora se puede morir en el intento si no se atiende a una de las herramientas centrales en la economía actual: el manejo de la moneda. Si los ingresos en el manejo de esa renta son en dólares y los ingresos de la gente son en bolívares, el caldo de cultivo es inmanejable para la gente y manejable para los especuladores, que en este caso expresarán sus preferencias políticas en vinculación directa con sus intereses sin importarles las definiciones.

No pensemos esto sólo con la cabeza en Venezuela, en el Uruguay los sectores exportadores que han movido la economía -lo que se denomina el aprovechamiento de la coyuntura-, comienzan a retomar en su discurso lo que ellos llaman «el atraso cambiario», que no es ni más ni menos que presionar para que el peso uruguayo sea devaluado frente al dólar, lo que trae aparejado un descenso en las obligaciones que ese sector tiene en la sociedad uruguaya. – Entre ellas destacan siempre «los costos laborales».- No es de extrañar entonces que en la cercanías de las campañas electorales la presión se traslade también a los artículos de la canasta familiar, como ha ocurrido en Argentina y ocurre en Venezuela. A cuyo manejo siempre han estado vinculado.

Alguien nos podría decir manejado un manual de «marxismo-leninismo» hay que estatizar todo, y san se acabó.

Ahora todos sabemos que eso hoy no es posible y que el mundo en el que en determinado momento fue posible, ya fue, y que además nada tenía de marxista y/o leninista.

Esto es lo que trata de aprovechar la derecha, la falta de comprensión del fenómeno monetario en la izquierda, problema que en un momento de ahogo de su economía la derecha tuvo que solucionar en Ecuador, y no sé si en una situación similar la izquierda en el gobierno lo hubiera hecho.

En una oportunidad el entonces Presidente Jorge Batlle, dijo algo que fue muy festejado tanto en el Uruguay como en la Argentina: «si los argentinos dejaran de robar tres meses, tendrían un país rico». Esto no es estrictamente textual, pero lo que sí es verdad es que gran parte de ese robo al que se refería Jorge Batlle, mucho tenía que ver con el auge inmobiliario en el Uruguay y de seguro no iba a mover un dedo para cambiar esa realidad, como efectivamente ocurrió en su gobierno.

Entonces extraigamos de acá una de las reglas básicas del moralista: ubicar el problema exclusivamente en el campo del que quiero calificar.

¿Ahora porque los problemas de la corrupción son más notorios ahora que antes?, porque la crisis en la predominancia del capitalismo ya es irreversible, nunca hubo tanta emisión monetaria en el mundo sin ninguna relación vinculada al valor de la producción y del aparato productivo. Nunca tampoco la dimensión de los paraísos fiscales llegó a los niveles demenciales de la actualidad. Nunca una industria como la de la guerra generó tantas armas y de un poder destructivo en que se necesitarían una enormidad de planetas tierra para poder aplicarlas. Absurdo, si no fuera dramático y enfermizo por donde se le mire.

Ahora, como contrapartida, están todas las condiciones para que la humanidad asuma el aparato productivo, e imponiendo la paz establezca las condiciones para organizarlo de acuerdo al interés general de la gente: falta la voluntad política.

No dudamos que esta voluntad política tiene necesidad de un alto contenido moral. Ahora los moralistas que han surgido en esta última generación sueñan con aplicar su moralismo en las actuales condiciones, como si éstas fueran las condiciones inmejorables para el desarrollo de la humanidad; el camino al infierno está abonado de las buenas intenciones.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 31 de mayo de 2017.

Rodolfo Nin Novoa.

Rodolfo Nin Novoa.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Rodolfo Nin Novoa.Desde la intervención del entonces Presidente Mujica en la ONU, septiembre del 2013, intervención por la paz que rápidamente trató de ser olvidada, hasta por su propio autor, no se había producido una intervención por la paz tan importante como ésta del Canciller Nin Novoa, en la Presidencia del Consejo de Seguridad de la Organización.

Y conviene destacarlo en medio tanta incoherencia política porque esto ratifica que el gobierno uruguayo se mantiene fiel a los principios en una etapa donde la política internacional está mal intencionada y dirigida a dar cobertura a las políticas guerreristas y suicidas que comandan los grandes intereses financieros que hay detrás de las multinacionales del armamento.

Pero, además, porque luego del incidente por las declaraciones del Presidente Constitucional de Venezuela Nicolás Maduro en que la derecha pretendió un quiebre de la política internacional del Estado uruguayo, estas declaraciones, que seguramente han sido preparadas con el Presidente Vázquez, vuelven a colocar al Uruguay en una posición de principios muy valiosa.

Hoy más que nunca la izquierda en el mundo, sus organizaciones políticas, sociales, sindicales, deben poner en primer plano la lucha para imponer la paz, y de ellas esperamos un claro pronunciamiento apoyando la postura del canciller uruguayo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de mayo de 2017.

El problema no es la salida de Temer si no…

El problema no es la salida de Temer si no…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Michel Temer.La frase se repite a diestra y siniestra, y también al centro, hay unanimidad.

Preocupa porque creo que todos estamos de acuerdo –no sé si Almagro, que en esto está desaparecido- en que el gobierno de Temer no tiene legitimidad, y su asunción obedeció a la aspiración de las derechas brasileñas de conservar sus privilegios en el seno de esa sociedad, sin medir las consecuencias y las repercusiones que el hecho en sí tiene. Pues convengamos que la trama de la corrupción tiene una historia varias veces centenaria, que no puede ser un justificativo pero si una explicación; un objetivo a combatir, y cambiar, sabiendo además que supera todos los límites fronterizos.

El problema no abarca solo la legitimidad legal, sino qué posibilidades. Esto no pone en cuestión lo de que la legitimidad legal es importante. Si que prácticamente la totalidad del espectro político busca una salida que mejore su propio posicionamiento. Esto en la actual situación de Brasil puede ser una trampa muy peligrosa para el equilibrio de la sociedad toda, pues tal salida sectorial no existe.

Brasil, como EE.UU., como China, y podríamos seguir, también nuestro Uruguay, no tiene futuro económico «propio», lo de la matriz productiva, como le llaman algunos especialistas; lo que se produce se programa para el mundo, en su dimensión y lo que se consume también. Es el gobierno en pugna de los complejos empresariales multinacionales, no de los Estados, como tales, que a ese nivel sólo cuentan en las estrategias de la industria de la guerra.

Juan Manuel Santos con la Paz en la mano.Lo que ahora plantea Fernando Henrique Cardozo, como lo que planteó al recibir el premio Nobel de la Paz el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, como lo que planteó el entonces Presidente Mujica en la ONU en septiembre del 2013; la necesidad de una salida consensuada a los inmensos desequilibrios, en este caso concreto de Brasil es una necesidad más allá de las cuentas que cada uno tiene para cobrar o pagar. También es una necesidad para Venezuela, mal que le pese al comando sur del ejército de EE.UU. o al propio secretario general de la OEA, empeñados en derrocar al gobierno constitucional del Presidente Maduro, pues el camino de los enfrentamientos, es un callejón sin salidas, que es promovido particularmente por la industria de guerra, que a la larga condena a todos, aún los que piensan que por su posición en la sociedad están fuera de los desequilibrios.

La humanidad se cobra sus cuentas aún en los desequilibrios psíquicos, que se producen por ejemplo en militares de EE.UU., en atentados que llaman la atención y no reconocen otra explicación. Abarca además todos los aspectos de la vida, basta analizar el mundo de la cultura, los films actuales en su inmensa mayoría giran en torno a la violencia, superando largamente a los de otra época.

El problema es que se necesita un programa que afronte los desequilibrios; ese programa hoy «la masa crítica» de la sociedad al decir de Esteban Valenti, no los está generando.

Las razones pueden ser múltiples, una de ellas la derrota de los mejores pensadores que la humanidad ha tenido a lo largo de su historia, donde la sociedad sometida a la lucha de clases ha impuesto siempre sus condiciones inmediatas, independientemente de que la vida a la larga se ha impuesto e incluso reivindicado y asimilado las ideas que han significado avance.

Esto es lo que hoy está ocurriendo con el pensamiento más completo conocido, que sobre el capitalismo realizaran Marx, Engels y Lenin –los más destacados-, no existe sobre ellos el accionar precisamente de esa masa crítica.

Lo que conozco me lleva a afirmar que hoy en cualquier universidad del mundo en la que se pregunte sobre el aporte de estos autores, se me dirá, en la mayoría de los casos, una sarta de disparates, que son efectivamente lo que explican que no exista hoy los análisis que necesitamos.

El pensamiento marxista no es confrontativo, tampoco sumiso, sino todo lo contrario, no se propone un modelo que enfrente al capitalismo, sí se propone defender y promover a la gente y en particular a la clase obrera, frente a la predominancia de un modo de producción que inexorablemente y a través de sus crisis está condenado a desaparecer un vez cumplido su ciclo histórico marcado por el agostamiento de la tasa general de ganancia que indica con precisión su estado y en la actualidad su declive.

¿En que se expresa más contundentemente?, en que a la humanidad le son necesarias cosas que para el modo de producción predominante ya no le son rentables. Que explica además la acumulación gigantesca de capitales en los paraísos fiscales que junto con la emisión demencial de papel moneda alimentan una crisis sin salidas para la predominancia del modo de producción capitalista.

Y las soluciones a la crisis pueden llegar a ser tan sencillas, que frente al uso de armas nucleares que parece ser el próximo paso de la crisis, puede parecer una tremenda estupidez no analizarlas.

Primer paso imponer la paz, que la medida monetaria debe ser única y universal, que los únicos impuestos legítimos para atender las necesidades de la sociedad deben provenir de la circulación del dinero, que ninguna operación con dinero pueda ser válida sin estar debidamente registrada en los organismos que la sociedad determine, -lo que significa la muerte de los paraísos fiscales- encarar a nivel multinacional obras que signifiquen una elevación de la condición humana en salud, en educación, en vivienda, en alimentación, uno de cuyos centros es el de utilizar y premiar con una reubicación en la sociedad de toda la mano de obra disponible y la que socialmente se pueda recuperar.

Saber que ayudar a morir a la predominancia del modo de producción capitalista, no supone la muerte del capitalismo, sino el de que la sociedad sobre la base de proteger el aparato productivo debe darse en la transición un nuevo modo de producción –que seguramente se llamará socialista-, que dé nacimiento a una nueva sociedad equilibrada y con una conducta colectiva superior a la que hoy tenemos producto del desarrollo de la predominancia de los modos de producción anteriores. Esto es además lo que ha ocurrido a lo largo de la historia con los modos de producción anteriores al capitalismo.

La tarea es entonces nacional e internacionalmente construir la voluntad política que haga efectiva esta tarea. Es sin duda el mejor homenaje que hoy debemos hacer a los revolucionarios de 1917, que al decir de José Batlle y Ordoñez, abrieron un camino de progreso y esperanza al mundo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 23 de mayo de 2017.

Se construye una candidatura.

Se construye una candidatura.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Frente Amplio de Uruguay. Logotipo.Ya hemos escrito sobre cómo llegó a la construcción del Frente Amplio, a fines de los 60, la candidatura a la Presidencia de la República del General Líber Seregni.

El Uruguay venía de una construcción exitosa en el seno del Partido Colorado de lo que habían sido las presidencias de José Batlle y Ordoñez, en los inicios del siglo 20.

Ahora la experiencia se había agotado porque el mundo para el cual fue desarrollada por su líder había cambiado. La crisis del capitalismo superada trágicamente con dos guerras mundiales había dado paso abiertamente al mundo de los complejos empresariales multinacionales en desarrollo y superando en su dimensión económica a cada uno de los grandes Estados.

Sin embargo cuando nace el Frente, la existencia de la Unión Soviética, China, Cuba, etc., los países del llamado «socialismo real», con estructuras de un fuerte capitalismo de estado, hacían pensar en la posibilidad democrática de construir democracias sólidas y con participación popular. Rodney Arismendi desde la Secretaria General del Partido Comunista desarrolló la tesis sobre la construcción de una democracia avanzada, que mucho tenía que ver con sus lecturas de Lenin y Gramsci.

El ya debilitado imperialismo norteamericano y no debilitado en su estructura militar, sino como Estado, endeudado, y con una moneda envilecida, cedía paso a una nueva condición de Estado gendarme al servicio de quienes habían pasado a gobernar el mundo.

De todos modos dio nacimiento al Plan Cóndor con sus dos pinzas para tratar de anular los avances democráticos, una la injerencia militar y de inteligencia, directa, la otra y luego de que se les fuera de las manos la guerrilla cubana, en el aliento a guerrillas que le sirvieran para desarticular el movimiento de masas que se hacía presente en cada país con el amparo de las más caras aspiraciones populares.

Los pueblos se dieron los instrumentos, amalgamando todos los esfuerzos libertarios, para construir gobiernos progresistas en medio de una enorme contradicción que tiene como escenario el mundo; la crisis del capitalismo ya es irreversible, y lo que fue la guerra para solucionar la anterior, ya no es posible sin condenar a la humanidad al suicidio. Sin embargo en el ahogo de sus economías siguen tentados a hacerlo, o por lo menos llegar hasta los límites mismos de la tragedia mayor, apostando a la industria de la guerra.

Los gobiernos, aún los más socialmente avanzados nadan en medio de esta contradicción defendiendo el derecho de la gente a una vida mejor, pero que a la larga no es posible sin resolver la contradicción principal en la que está envuelto el modo de producción capitalista, que nos lleva a encarar la lucha por la paz como fundamental para poder dar salida con un programa que necesariamente deberá tomar la moneda y los impuestos, la muerte de los paraísos fiscales, como el instrumento para poder planificar una economía también como la capitalista, con alcances mundiales, que realice eso que hoy al capitalismo no le es rentable pero que la humanidad necesita.

Esto que parece tan simple de comprender no es entendible fácilmente porque la economía mundial sigue creciendo (si no fuera así, la predominancia del capitalismo tendría firmada ya, su sentencia de muerte), y a la vez la tecnología nos asombra con su desarrollo, como por ejemplo la capacidad potencial de poder alimentar y regular la población de todo el planeta, y cuando decimos alimentar estamos hablando en el sentido más amplio y completo de la palabra; inimaginable para las generaciones que nos antecedieron donde el aumento de la población era sinónimo de hambre.

Esto es en grandes trazos el marco donde hoy nace en el Uruguay la posibilidad de que el Frente Amplio para el próximo periodo de gobierno lleve a la Presidencia de la República al Dr. Mario Bergara.

Recordamos la enorme preocupación del General Líber Seregni para que el Cr. Danilo Astori fuera el candidato de todo el Frente Amplio a la Intendencia de Montevideo, era una enorme prueba de gestión –creemos que eso era lo que pensaba Seregni, y discúlpesenos el atrevimiento- fundamental para todo el Frente y para un compañero de una enorme capacidad técnica.

Astori prefirió organizar su propio grupo, y eso ya es parte de otra historia; desde el punto de vista técnico, con repercusión política directa, enorme ha sido su aporte, no así en el plano estricto de proyección política y de gestión administrativa, donde él y su grupo han corrido la suerte variopinta de la interna frentista.

Bergara es uno de los valores más importantes con los cuales hoy cuenta el Frente, y seguramente de él estaría orgulloso y dispuesto a colaborar si viviera el General.

Ahora el dilema vuelve a plantearse: ¿Bergara jefe de un grupo político dentro de los múltiples que hoy coexisten en el Frente o candidato de todos?

Esto no me preocuparía tanto si Mario encabezara un programa claro y definido que se abriera paso en medio del medio centenar de programas híbridos con los que cuentan cada uno de los grupos, pero me temo que los tiempos van a exigir primero la candidatura y luego las condiciones programáticas, que a mi modo de ver las cosas, son inexorables para poder realizar acciones de gobierno con el apoyo de la gente en medio no solo de un desafío nacional sino en esencia universal. Y ello supone, tiempos, plazos, tareas actuales, muchas de ellas cruciales para la actividad económica y atender a lo que la Constitución y las leyes establecen si de tiempos electorales hablamos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de mayo de 2017.