Es necesario «filosofar»…

Es necesario «filosofar»…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

¿Por qué las cosas son como son?, aquí mi verdad, que ni siquiera tiene un valor definitivo en tanto creo tener adquirido el valor de criticar y de autocriticarme poniendo en duda todo lo que dije y escribí antes.

Marx no era marxista, Lenin no era leninista y sus textos originales formidables –muchas veces en formas de apuntes– por el valor y profundidad con el que abordaban los temas cruciales para el desarrollo humano, están plagados de tachaduras, enmiendas, que muestran su convicción de que lo importante era y es aportar, desprovisto de todo afán que no fuera el progreso de las ideas humanas y vaya que aportaron conceptos que denigrados de mil formas –por propios y extraños– en el crisol de la lucha de clases, a poco de encararlos con seriedad y la profundidad que requieren, afloran en todo su valor.

Dicho sea esto como prologo a mi opinión sobre un hecho que ha conmovido a la sociedad: la prisión del líder del PT brasileño el ex Presidente Lula.

Y en primer lugar mi total solidaridad y respaldo, aún en la modestia personal del mismo, con quién ha sido a lo largo de su vida un formidable y reconocido luchador por los derechos de la gente.

Ahora está claro de que todos debemos aprender de esta experiencia, de lo que acontece con Lula y no hacerlo no ayuda a salir con propuestas claras de todo este embrollo.

El hecho en si pone en discusión todo y cada uno de los enfoques es representativo de cómo se ubica cada quién frente a una crisis irreversible de la predominancia del modo de producción y ya con esto hago una primera presentación que seguramente no es compartida por muchos de los que tienen la gentileza de leerme.

Me dice un amigo: «para construir un mundo mejor, hay que partir de una selección de seres humanos mejores que construyan una», toda una definición, muy extendida particularmente entre los intelectuales, que para nada comparto.

De esto se desprende que Lula debió construir un Partido y luego un gobierno que cuestionara todo lo cuestionable de lo existente, así su gobierno hubiera sido impoluto e incuestionable, incluso por aquellos que pretendieron utilizarlo para el desarrollo de sus negocios. Y vaya si Brasil tiene un engranaje político más que bicenteañero en que todas las corruptelas parecen estar presentes. Es más esa grandeza parece haber sido posible solo con ese amparo de corruptela imperial. Sin embargo cuando llegó Lula en medio de una crisis brutal del sistema, la burguesía brasileña comenzó a soñar con tener a través de él una marca presencial de desarrollo de sus productos en el mundo. Ahora convengamos que el gobierno de la economía mundial, viviendo una aguda pugna por la rentabilidad, podía darle a esa perspectiva muy poca vida, como efectivamente ocurrió u ocurre hoy por ejemplo con la perspectiva que le pueda dar a la experiencia «nacionalista» de Trump y un final presumiblemente también trágico en su agotamiento.

La expresión del entonces Presidente Mujica de que debemos viajar en el estribo de Brasil, tenía en cuenta la coyuntura, pero no la perspectiva de la economía mundial, que si efectivamente encaró en su «olvidada» intervención en el seno de la ONU (septiembre 2013), aunque solo le demos a esta el valor de insinuarlo. También Lula al principio de su gobierno insinuó que iba a recorrer ese camino, el nacimiento del Foro Social Mundial debía hacerlo. Su impulso fue decisivo para que se constituyera y luego también en su decaecimiento.

Lula decidió meter las manos en el barro, ¡y en que barro!, para construir un modelo de desarrollo que el capitalismo mundial pudiera admitir. No fue posible, los plazos y los tiempos necesitan otra respuesta que es sobre la que efectivamente hay que debatir. Y cuando hablo de barro es más que una metáfora, es la realidad política en la que hoy se construyen las esperanzas progresistas de los pueblos. ¿Había otro camino? No, pero se insinuó un programa que luego no se desarrolló, y en el pecado está la penitencia.

También admitamos que desde los resabios del stalinismo aún persisten con proyectos varios, la idea de la estatización de la sociedad y para la cual para estas corrientes solo basta con la voluntad y los «hombres nuevos» dispuestos a su construcción. Amén de pensar en una realidad de la economía mundial idealizada, que no le puede brindar posibilidades porque no existen. Si bien en toda una etapa de la historia, –en medio de dos guerras mundiales– economías estatizadas tuvieron distinta suerte, por la propia existencia de la Unión Soviética, que siempre hemos señalado como apoyadas en el triunfo de la revolución rusa, utilizando la vía no marxista, ni leninista, del capitalismo de estado. Conjunción de avance y tragedia, con todo lo que ello significó en la vida de la gente, el asesinato de los revolucionarios y muchísimos seres humanos en un camino abierto al fascismo.

Para no los que no parecen entender esta realidad, hay un hecho que rompe los ojos, y es el de que el capitalismo embretado en una crisis cada vez más profunda, y necesitado de caminar, aborda hoy su desarrollo universal, apoyado en un país enorme, cuyo principal sostén es el gobierno del Partido Comunista. Como antes lo hizo en otra etapa de la historia en la construcción de EE.UU. como eje mundial del capitalismo.

Que esto no alcanza para darnos la tranquilidad; estamos de acuerdo, pero comprobemos que es un dato muy firme de la realidad y que es sobre él que debemos encarar el futuro. Es más, muchas de las esperanzas «progresistas» están amparadas hoy en esa realidad. Por eso de la vida política china ni la derecha habla, y cuando reciben las declaraciones de Trump, toman distancia. Quién los hubiera visto a fines del siglo 20 a estos mismos actores. El comercio no debe tener banderas nos explican.

Cosas vederes Sancho, diría el Quijote.

Apoyados en este análisis es que decimos que la prisión de Lula, es una prisión política y para resolverse necesita de un programa para el conjunto de la sociedad brasileña y que hoy repercuta en el mundo.

¿Por qué?, porque si no se abre la realidad política que lo condena sobre la base de prácticas que son nocivas para la sociedad, las fuerzas que predominan lo condenan porque ellas se siente ilegítimas sino lo hacen y porque el argumento de que abrió el camino de una vida digna a millones de seres humanos para ellos no es de recibo en tanto la economía tal cual está hoy organizada no lo puede sostener, sienten ahogo fascista y desprecio por todos los otros seres humanos. Hay odio de clase en su proceder.

Y por favor no me vengan con la moralina democratista, de los que en su vida diaria y a través de miles de ejemplo lo están negando; el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra. ¿Quién en el Uruguay no evadió impuestos, quién no trabajó o hizo trabajar en negro? ¿Me explico? ¿Es que detrás de la oposición a la bancarización por ejemplo, no están los grandes operadores financieros que aprovechan errores de este proceso para afirmar sus negocios en el micro y gran mercado de los créditos? Negocio brutal de endeudamiento de la gente, y que a estos ni siquiera se atreven a denunciarlos como pasa con el movimiento llamado de los «autoconvocados».

Que debe haber reglas: de acuerdo, pero la punidad en la aplicación de esas reglas tiene el límite de la necesidad social de un programa que permita a la sociedad toda salir de esta etapa de crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Cuál es el futuro de Lula?: siendo importante debemos saber que ello depende de algo aún más importante y es la capacidad de la izquierda de tener un programa para superar esta etapa de crisis, Lula lo insinuó en el 2001 con el Foro Social Mundial, Chávez lo enriqueció con su aportes, Mujica lo llevó a la ONU en setiembre del 2013, pero luego entramos en un pantano en que si no actuamos el retroceso es evidente. Y en el pantano las conductas antisociales de la corrupción, pesan y lesionan.

Todo esto sin dejar de señalar la existencia de los huevos de la serpiente, y los peligros que ello conlleva en un mundo donde el modo de producción capitalista hace que viva en un estado de guerra permanente. Y si para muestra basta un botón, tomemos las declaraciones militares presionando a los jueces, la conversación de la torre de control con el mando del helicóptero que transportaba a Lula, que son muestras que el fascismo sigue integrando el conglomerado de las conductas humanos posibles.

En este sentido y reconociendo la modestia de nuestros conocimientos, están todas las propuestas que sobre la base de dos herramientas –la moneda y los impuestos– hemos ido desarrollando en todas las columnas anteriores y que pueden consultarse en los archivos de la misma, con un centro: como ayudar entre todos a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción que hoy nos está condenando a una vida peor.

Un mundo mejor es posible.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de abril de 2018.

Día internacional de la mujer.

Día internacional de la mujer.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Las sufragistas inglesas –Suffragettes– Annie Kenney y Christabel Pankhurst portando un cartel reivindicativo del sufragio femenino. Autor desconocido: http://www.hastingspress.co.uk/history/sufpix.htm, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15154048En 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. La propuesta de Zetkin fue respaldada unánimemente por la conferencia a la que asistían más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el parlamento finés. El objetivo era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Además de Clara Zetkin hay que señalar los nombres de otras pioneras en la reivindicación de los derechos de las mujeres como Rosa Luxemburgo, Aleksandra Kolontái, Nadezhda Krúpskaya e Inessa Armand.

Recurrimos a la aguda memoria que nos presta hoy internet, para refrescar datos que no están suficientemente difundidos y son importantes, aunque la cita que transcribimos es limitada.

El origen es claro y contundente. La represión y el asesinato de obreras textiles, en EE.UU. Esto motiva para transformarlo en un mojón de luchas, también reconocidas, muchos años después por la ONU, y que llega nuestros días con renovada potencia. Fruto también de la acentuación de la crisis irreversible en la que ha entrado la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Es la reivindicación de igualdad en los derechos suficiente?, está claro que no alcanza con eso, sin embargo el reconocimiento es muy importante como base de partida de las reivindicaciones.

No las colma, pues la desigualdad nace en la lucha de clases y en el uso que de ella hace el modo de producción capitalista en su objetivo de abaratar costos y ampliar mercados, cuyo límite material y natural es el Planeta.

La incorporación de la mujer al trabajo en las fábricas era para los empresarios capitalistas una de las formas de abaratar el trabajo asalariado.

Lo que no podía prever el burgués empresario es que iniciaba un proceso de transformaciones de las relaciones sociales que llega profundamente hasta nuestros días.

El trabajo de la mujer era «más barato» y por eso abusó de su uso, e incluso aplicó en él, las medidas represivas más repudiables en el capitalismo, como el asesinato que da nacimiento a esta fecha.

En el auge de la expansión capitalista, esto significó por la repercusión y significado de las luchas un progreso enorme en derechos sociales en toda la humanidad. Progreso desigual y combinado, que tiene puntos altos en las conquistas que en la materia se han logrado en los países desarrollados y puntos pendientes a reivindicar en muchas zonas del planeta.

En América el Uruguay ha sido pionero en la materia. Sería bueno, no lo vamos hacer en esta nota, repasar una reseña histórica de los hitos que se han marcado en este proceso.

En la actualidad la situación es otra. El capitalismo ha entrado en una crisis irreversible, y sus corrientes más estúpidas hablan de abaratar costos sociales y de preparar la represión y la guerra contra la sociedad en su conjunto y en particular contra los avances de los derechos de las mujeres trabajadoras.

Lo que nos preocupa es que el movimiento que felizmente va creciendo en todo el mundo tenga claro que los objetivos para ser logrados no basta con la igualdad de derechos del hombre y la mujer, –que es importante–, sino que es necesario preparar la transición para la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Y esto no se logra en la confrontación de modelos sino en medidas de transición que hoy están alcance de toda la humanidad en la medida que exista la voluntad política de aplicarlas. Voluntad política que el movimiento de las mujeres en todo el mundo es prueba de que ella puede ser rápidamente construida.

Sin embargo como en el proceso de los Foros Sociales Mundiales, donde la bastedad del movimiento y lo difuso de la concreción programática ha hecho que no falten los elementos de provocación para impedir que ello se plasme.

La manifestación en Montevideo fue importante. Ha habido muchas importantes, como la del sepelio de Líber Arce en 19681. En aquella, la provocación tenía un objetivo, desviar la atención de la acción masiva a la protesta individual sin sentido. En este caso fue muy menor pero no por ello debe dejar de censurarse.

El antídoto como en aquel entonces es la capacidad para construir programa, y esto vale para el Uruguay como para España, por ejemplo, donde también las manifestaciones marcaron un hito en un contexto social que ya no logra equilibrios.

La desigualdad es una realidad que exige ser superada. Las movilizaciones hablan por sí solas de una alto nivel de consciencia, pero a la vez emergen en un mundo donde la crisis del capitalismo es ya irreversible, y los efectos de la guerra particularmente en y contra las mujeres se extienden y la llamada igualdad de géneros no es suficiente como reivindicación programática, sino que debe estar acompañada por la construcción de la voluntad política para terminar con los paraísos fiscales, para hacer que el sistema impositivo provea de los fondos que la sociedad necesita, incluso para la labrar la igual, de la circulación del dinero y no del consumo, los salarios y las pensiones como es la realidad actual.

¿Se tiene consciencia de esto?: en el ejemplo de 1968 (Líber Arce), estábamos ya sumergidos en un proceso en que comenzaban a instaurarse las llamadas dictaduras «cívico-militares». Hoy la situación es aún más grave, hay que parar la extensión de la guerra y ello supone la organización de la sociedad para desmantelar la industria que la impulsa. Ello exige medidas programáticas universales que el movimiento de las mujeres en el mundo está mostrando que son posibles.

No tenemos dudas de cuál debería ser el próximo paso: construir la voluntad política sobre la base de un programa que efectivamente pueda transformar esta realidad traumática de hoy. Ese programa ya existe y en la propia ONU se le ha esbozado.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Domingo, 11 de marzo de 2018.

Nota:

1Estos hechos son paradigmáticos. Se cumplen 50 años y sobre ellos que nosotros conozcamos no ha habido una investigación exhaustiva que determine de donde surgió la orden del balazo que terminó con la vida de Líber Arce y de donde surgieron las ordenes para realizar los desmanes en el centro de Montevideo, que desviaran la atención luego de la impotente manifestación que acompañara el sepelio. Seguramente ya estaban trabajando los «servicios» para corromper a la policía y a las fuerzas armadas, que culminó con el golpe de Estado de junio del 1973 y la tragedia posterior cuyas secuelas aún vivimos.

Es la película que han tratado de repetir en Venezuela, con un marco distinto y con un panorama en el mundo donde frente a la crisis ya no pueden operar de la misma manera.

Un nuevo ropaje para el viejo cuento del Tió.

Un nuevo ropaje para el viejo cuento del Tió.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Tió de Navidad.Allá por la década del 60 había un estudio jurídico en Montevideo, Uruguay, que recibía dinero y redituaba un interés a plazo fijo superior al establecido en las instituciones bancarias.

Establecía entonces una calesita, pagando como prueba de su idoneidad, los intereses estipulados y recibiendo cada vez más capitales hasta que el encanto se rompía y los iniciadores del proceso se hacían humo.

En el 94 en Rusia, con la ayuda de una intensa propaganda en la televisión, ocurrió un juego parecido con títulos, que decían iban a ser invertidos con grandes dividendos, el nombre de esos títulos «MMM», hasta que se rompió el encanto, y algunos de los estafados se suicidaron. Lo de las AFAPS (prestadores privados de jubilaciones y pensiones) no fue lo mismo aunque el argumento de grandes rentabilidades también se destacó y los organismos financieros internacionales aprovecharon para colocar deuda pública con la que se financiaba el inicio del sistema. El argumento de fondo era que el viejo sistema de seguridad social que le había dado estabilidad al Uruguay estaba quebrado y el nuevo tenía la promesa de una inversión privada exitosa aunque en el mundo esta comenzaba a tener las dificultades que hoy vemos acrecentadas.

No quiere decir que estos sean los únicos ejemplos del famoso cuento del Tió, sino que cada país los ha tenido con el mismo sentido en distintas formas y épocas.

En el 2002 cuando en el gobierno del Dr. Jorge Batlle y producto también de una crisis muy profunda en la economía argentina, este quedó agarrado del pincel, y fue auxiliado en la defensa de los ahorristas y del ahorro nacional, por Juan José Ramos, inolvidable dirigente bancario de AEBU, y el Dr. Alejandro Atchugarry que formaron un equipo para negociar una salida ante el Fondo Monetario Internacional, que ante la debacle y lo que ello suponía se avino a una salida acordada, que permitió a la democracia uruguaya salvar el duro trance que suponía la caída de todo el sistema financiero.

Hoy, cuando los grandes Estados emiten moneda sin ningún respaldo para paliar sus déficit presupuestales a gusto y placer de los grandes organismos financieros internacionales, el aumento constante y sin retroceso de los endeudamientos presupuestales de los distintos países, y cuando no hay nadie que desde el punto de vista económico no reconozca que hoy el valor de las monedas es una convención política, que puede fracturarse en cualquier momento, la llamada «volatilidad», ha surgido una moneda cuya cotización es como en los casos que reseñamos al principio un juego con el cual se genera un burbuja que beneficia a sus promotores y cuando revienta genera la perdida de sectores importantes de la sociedad que cayeron en el juego y quedan sin protección posible. Parecería ser que es esto lo que está pasando con el «Bitcoin», una estafa hecha y favorecida con el aprovechamiento de la inmoralidad de los organismos financieros internacionales.

En este caso además la llamada «cripto moneda» viene vestida de la aureola de la tecnología, aunque su función no es monetaria sino especulativa y como tal en algún momento se quiebra su hechizo. Usufructúa la situación caótica de los emisores monetarios que no tienen orientación clara en cuanto a cómo fijar el valor de la unidad monetaria, en tanto los paraísos fiscales, las evasiones, las elusiones, y el lavado son moneda corriente en el flujo de inversiones en todo el mundo, tendiendo a generar burbujas financieras en plazos cada vez más cortos.

Una cosa muy distinta es sustituir el papel moneda por el dinero digital, que es un ahorro y una comodidad en las transacciones y no pueden tener valor especulativo, como el que viene realizando a modo de experiencia el Banco Central del Uruguay con la aplicación E-peso, por ahora un sistema pionero en el mundo y con proyecciones de futuro si de crear un sistema financiero sano se trata.

Es más, esta experiencia muestra claramente que hoy es posible y necesario ya promover un acuerdo universal para que el valor unitario de la moneda efectivamente lo sea con un valor perfectamente delimitado, acabando con el manejo de esos valores, en detrimentos de los sectores menos beneficiados de la sociedad. Hoy cuando por ejemplo se habla de atraso cambiario, lo que se está buscando no es otra cosa que un subsidio indiscriminado por medio de las diferencias en la cotización de la moneda. Es más, la diferencia entre el valor de comercialización en el mundo, generalmente en dólar, con el valor interno con el que se pagan las prestaciones de los salarios y jubilaciones hace posible un juego contra la gente y su nivel de vida, como ha ocurrido, en unos ejemplos claros, en Argentina y Venezuela.

La aprensión que en algunos sectores produce la aplicación de la tecnología, se acrecienta pues no hay una explicación pública fehaciente de estos hechos, pues de alguna manera los organismos financieros internacionales en su conducción hoy se hacen cómplices de este tipo de maniobras, al permitir los paraísos fiscales, el lavado de dinero, aún cuando aparecen haciendo esfuerzos de control extremadamente limitados a un sector muy menor de las transacciones que hoy se hacen en el mundo.

Podemos presumir que hoy en los países lo que pasa efectivamente por la contabilidad de los bancos es una proporción menor de lo que es en su conjunto la actividad financiera que efectivamente genera el desarrollo de la actividad productiva.

Si a esto le agregamos la creencia bastante desarrollada de que la actividad financiera puede operar por fuera del aparato productivo, con leyes propias, tenemos el combo completo, como si controlándola –a la actividad financiera– se lograra «enderezar» la actividad del aparato productivo en beneficio de la gente. Cuando es precisamente la crisis del aparato productivo –la falta de rentabilidad de las inversiones, el agostamiento de la tasa general de ganancia– lo que alimenta este fenómeno, junto con el incremento de la industria de la guerra entre otras, como la de los medicamentos, por ejemplo.

Por eso sostenemos que hoy los ingresos impositivos para atender y desarrollar las necesidades de la gente deben provenir de impuestos aplicados al giro del dinero, ninguna transacción financiera o con uso de dinero debería ser válida sin estar debidamente registrada en los organismos que la sociedad determine, dando muerte a los paraísos fiscales, y a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

Las llamadas cripto-monedas son una demostración de que la sociedad está en una etapa donde es totalmente posible ayudar a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz. Esto es lo que Mujica insinuó en setiembre del 2013 en la ONU. Es, además, lo que expresamos en carta –diciembre del 2008– al entonces Presidente Electo Obama y sobre la que nunca tuvimos respuesta. Nuestro objetivo era y es dejar planteado al más alto nivel posible, para abrir el debate, el programa necesario a esta etapa.

Sin embargo, hay que prestar atención a la enorme desprotección en la que vive la sociedad ante el tipo de maniobras como la que describimos al inicio de esta nota. Y frente a las cuales ya existen medidas necesarias e imprescindibles que se deben tomar a nivel universal, por las que hemos venido abogando, y precisamente insinuó Mujica en la ONU. En la modestia de nuestro conocimientos tal vez podamos decir como se dijo alguna vez: «e pour se mouve».

También a modo de autocrítica:

Hace ya unos cuantos años que venimos escribiendo sobre los bitcoin. Advertíamos sobre los peligros, y a la vez nos entusiasmaba más el uso de los avances tecnológicos. Hoy cuando estos avances son fácilmente utilizables, empieza a pesar el uso con fines de estafa que se hace con los mismos, y el peligro que ello significa. Los fines especulativos se multiplican y los desequilibrios también. Hoy comprendemos que esto pesa más que los propios adelantos que para la sociedad son irrenunciables en la medida que pueda hacer de su control un avance. La sociedad debe imponer su control democrático sobre la economía. Esa es hoy la tarea impostergable.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Sábado, 23 de diciembre de 2017.

Vale, es bueno, recordar.

Vale, es bueno, recordar.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

José Mujica y Tabaré Vázquez.Cuando se proyectan los presupuestos para salud, para la enseñanza, para la seguridad social, para la vivienda, para el cuidado del medio ambiente… en cada uno de los Estados en los que se divide el planeta, se percibe en perspectiva la magnitud de la crisis que vive la humanidad.

Estamos hablando de un mundo cuya economía tomada globalmente sigue creciendo y fracturándose en lo social, particularmente por el crecimiento del nuevo centro que para su desarrollo han tomado los conglomerados empresariales multinacionales sin apartarse un ápice de sus disputas por la tasa de ganancia (nos referimos a China). No podrían hacerlo, es su esencia, lo que Marx llamaba la realización de la plusvalía.

Pero el avance ideológico, el necesario debate para resolverla está estancado, o al menos no afloran las posibles salidas. Es bueno entonces recordar lo que escribíamos en setiembre del 2005, a pocos meses en el Uruguay del primer gobierno del Dr. Tabaré Vázquez, cuando uno de sus ministros, manifestaba su intención de renunciar:

¿El Pepe se va?

De Mujica a Grompone ¿cuántas leguas quedarán?

Nadie puede poner en duda la capacidad de Búsqueda y en particular de Danilo Arbilla (ex dirigente bancario –rimenber Lista 55) en poner los centros de por donde pasa el acontecer político, y con ello dar su mensaje ideológico. Así ocurrió en dictadura, así ocurre ahora en democracia.

Las notas tanto al Ministro José Mujica como al Ing. Juan Grompone, no vinculadas periodísticamente entre sí, tienen mucho que ver con lo que hoy está pasando en el país.

Dice Mujica: Ganó una concepción ideológica. Me está ganando Harvard, que es tan dogmática como Moscú. Más que Astori es el astorismo. Acá hay dogmatismo de derecha y dogmatismo de izquierda, hay dogmatismo en los dos lados.

¿Y en que ganó Harvard?, ¿en la propiedad de la tierra?, ¿en imponer las recetas de los organismos financieros internacionales?, Harvard ganó en el libre ingreso de mercaderías, incluso en el ingreso de productos competitivos con los nuestros o los de nuestra región. Esta es la batalla perdida por el Ministro que nos puede dejar sin su concurso.

Lo que nos tendría que explicar el Ministro es si esta batalla está emparentada con la otra, la de la propiedad de la tierra, la de la organización de toda la producción, porque el Uruguay tiene un millón de pobres, una dependencia cada vez mayor con el mercado mundial.

Nosotros estamos con el Ministro Mujica, en esta batalla, pero siempre y cuando nos lleve a la otra batalla, a la de la organización de la economía en beneficio de la gente, porque lo que él llama astorismo es el navegar con las coordenadas que hoy mandan en el mundo, con la prolijidad de un gobierno progresista sí, pero con coordenadas contradictorias con nuestros sueños.

Los ministros Astori y Mujica son necesarios en el gobierno, en tanto no podamos incidir en el cambio de esa realidad, pero alguien tiene que decir que otro mundo es posible. Y eso es lo que no se está haciendo. Con el agravante de que los cambios por los que se brega toda la vida solo son posibles en los momentos más cruciales de las crisis, y ello requiere una apertura de cabeza que hoy existe muy limitadamente.

El gobierno camina a pasos acelerados a una diferenciación social cada vez más pronunciada, ese es el resultado de las recetas que hoy increíblemente también intranquilizan a Harvard, el plan de emergencia social, necesario e insuficiente no remedia esta tendencia de la economía, es una tendencia empresarial que predomina inexorablemente en el mundo.

Empresas con cargos gerenciales muy bien remunerados y una masa inestable de asalariados cuanto más tercerizados e informales mejor para esta política. Esto no quiere decir que también a nivel gerencial no se tercerice (las asesorías famosas), Mujica da la batalla con un sector muy importante y muy golpeado, pero muy pequeño en su tamaño económico frente a la realidad empresarial actual.

Por otro lado Grompone confronta con el planteo del Cr. Enrique Iglesias que ató el crecimiento económico de Uruguay a la posibilidad de que aproveche sus recursos naturales, ante las enormes posibilidades que genera el mercado asiático. Dijo Iglesias, que el país tiene una especial dotación de recursos naturales sobre todo aquellos que provienen de la base agraria. Grompone por el contrario llamó el dilema básico para el futuro uruguayo: la agropecuaria o la tecnología.

El Ministro Mujica habla a nombre de su gente que tiene que perdurar en una realidad económica adversa, más allá de las previsiones hechas a medida de las grandilocuentes conferencias internacionales del Cr. Enrique Iglesias. El ministro siente a la gente que va quedando a la vera del camino.

Grompone habla en nombre de los jóvenes que quieren abrirse paso, y augura un mundo tecnológico irrebatible desde el punto de vista pragmático de lo que está sucediendo hoy en el mundo. Pero es un terreno para pocos que se destaquen y sean reconocidos por las multinacionales o los contratistas de las multinacionales, es un mundo para pocos, para los pocos que puedan acceder a la accesocracia.

El tema es que necesitamos de Mujica, de Astori, de Iglesias y de Grompone entre otros, para romper el círculo vicioso a donde nos conduce el capitalismo actual. Y la realidad es tan cruda que no admite bolazos.

Mujica sabe que no puede delinearse en el país una política distinta a la diseñada por Astori y su equipo, más allá de errores de concepto en aspectos si se quiere menores aun cuando en su momento puedan tener graves consecuencias como por ejemplo la política con la Dirección General Impositiva, donde se privilegió la remuneración elitista por sobre la necesidad de instrumentos de la sociedad como la bancarización.

Pero frente a ello se nos podrá decir que no era correcto crear otro frente en las negociaciones con el Fondo.

Nosotros pensamos por el contrario que hay que ir preparando las condiciones políticas para dirigir los dardos hacia el conjunto de la política económica universal.

Fracasos como los del Mercosur eran totalmente previsibles en la medida que los organismos internacionales presionan de mil maneras para que no se produzcan avances como el de la comunidad económica europea. Y hablar de Mercosur sin un sistema impositivo común y una moneda común es no hablar.

Pero tal vez lo más grave es que unos y otros piensan en un sistema capitalista sin grandes convulsiones, y nosotros por el contrario vaticinamos una crisis superior a la 1929, y para la cual hay que preparar medidas de transición.

Aterra la pasividad del gobierno y de las fuerzas políticas ante el derrumbe monetario, y que no salgan de las expresiones de atraso cambiario o su reverso la inflación en dólares. Yo no les pido que se acuerden de Marx, sería demasiado pero por lo menos que alguien se preocupe por las opiniones de Keynes al finalizar la segunda guerra mundial de que era necesaria una única moneda universal.

Es muy posible que una vez desatada la crisis, el tema este en debate.

Para hacer lo que plantea Mujica, o para hacer lo que plantea Grompone, los reparos de Astori necesariamente van a ser los recursos. Y los recursos provienen de los impuestos, en una realidad de un millón de pobres y del 40% de informalismo. ¿Pero es que Uruguay puede cambiar su sistema impositivo, sin que el tema este debatido en el centro mismo del sistema económico mundial?. Jeremy Rifkin dice que el capitalismo es cada vez más un juego para pocos, Stiglitz analiza como las capas superiores del capitalismo, sus cuerpos gerenciales se van comiendo a las capas inferiores, pero todos son contestes en que es necesario un cambio.

Jueves, 28 de setiembre de 2005.

Mi comentario.

Jorge Aniceto Molinari.Han transcurrido 12 años, y más allá de los ajustes y desajustes que impone el tiempo, hoy podríamos escribir prácticamente lo mismo, salvo que hemos pasado por la Presidencia de José Mujica y de su discurso en la ONU, que como en el film de Marcelo Mastroiani: de eso no se habla.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Sábado, 25 de noviembre de 2017.

Crisis, crisis eran las de antes. A propósito de la elección argentina.

Crisis, crisis eran las de antes. A propósito de la elección argentina.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Bandera de Argentina.¿Ganó Macri o perdió Cristina Fernández?

Para nosotros sigue sin aparecer, por ahora, la clase obrera argentina: así de sencillo.

No está dormida ni de parranda, hay una tensa expectativa por un montón de motivos que trataremos de explicar, someramente, aunque poco para iniciar un análisis que necesitamos seguir haciendo para que sea más completo.

Hasta el 2002, el ejército como Partido de los conservadores, intervino en todos los procesos políticos de Argentina, hoy ya no lo puede hacer a ese nivel. EE.UU. de la organización de sus «servicios» haciendo pesar su potencia imperialista, ha pasado a ser un mero estado «gendarme» y el apoyo que puede brindar ya no tiene el peso anterior, o por lo menos es más rápidamente cuestionado.

El peronismo organizó y se apoyó en un Poder Sindical; sindicatos y ejército era su base de sustento en el Estado y en la población, contando con un aliado internacional: la necesidad de fuerzas sociales para el desarrollo del capitalismo (1945). Hecho este que despertaba como hoy en Venezuela, el odio, y la acción temeraria de la derecha tradicional y rancia de la oligarquía.

Ahora la administración del capitalismo tiene sus bemoles, entre ellos la corrupción, no se trata de ser iguales (que nadie sea más que nadie), sino de sacar ventajas, la competencia te mata.

La debilidad ideológica de la izquierda para organizar sindicatos, ha sido el talón de Aquiles para darle un programa que permitiera su desarrollo.

Perón y más que Perón, Eva Perón, fue capaz de dar en conjunción con una coyuntura en la conducción del ejército de un programa a nivel de la conducción del Estado, que rápidamente contó un apoyo masivo.

Hoy ese programa está agotado o no es suficiente para resolver los problemas que  plantea la organización del trabajo.

Cristina Fernández ha tratado de usufructuar la herencia peronista, pero no se ha podido desprender de su entorno burocrático emparentado directamente con la corrupción en sus formas de administración y de gestión. Macri usufructuando la crisis del peronismo ha accedido al poder pero más allá de sus intenciones, utiliza al máximo los miedos de los inversionistas hacia el peronismo –que acá en el Uruguay sabemos que existen y hemos tenido beneficios con ello– sus intereses hacen que en un plazo, no muy largo, esté despertando a ese proletariado, golpeado de mil maneras, y ahora también golpeado por el avance tecnológico y la falta de una respuesta programática al mismo.

Lula en Brasil partió de una profunda renovación en el movimiento sindical, hacia el movimiento político. En el curso de ese proceso ha tenido contratiempos similares, en un paisaje, política, sindical y militar, con muchas similitudes; difícilmente hoy pueda recuperar posiciones sin un programa que le dé entidad ideológica al movimiento popular.

Por eso hablar de vencedores, o de situaciones cerradas en el actual desarrollo de Argentina, es al menos una visión muy corta de los fenómenos sociales que están latentes y que no van a faltar elementos que hagan que se reaviven.

No tenemos elementos suficientes, pero todo indica que la «desaparición» de Santiago Maldonado, fue un acto de las fuerzas aún existentes,  que tuvieron a cargo las represiones del terrorismo de Estado, para indicarle a Macri que estaban presentes y debía tenerlas en cuenta. Así como su aparición previa a las elecciones.

Macri por ahora ha mantenido lejos del comentario público sus manejos financieros y empresariales pero difícilmente lo pueda mantener si el nivel de vida y de seguridad en el trabajo de los argentinos decae. El llamado argentino medio por ahora confía en que ello no suceda, pero su paciencia también tiene límites.

Los procesos políticos argentinos han sido muy ricos, y también terriblemente dramáticos en su desprecio a los derechos humanos. Argentina ha sido un campo de ensayo para lo peor del fascismo actual, la oligarquía centenaria, y una clase obrera formada rápidamente por una industrialización que se desarrolló y entró en crisis en un margen relativamente pequeño de años. Su cultura directamente emparentada con la de nuestro país, el tango, el futbol, la sicología, etc. etc. hacen que pensemos que la bases para un resurgimiento están presentes, la tarea como la que emprendió Lenin en 1900, en Rusia, es darle una estructura ideológica a un proceso que hasta ahora no lo ha tenido, si bien hoy hay hasta un Papa argentino.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Miércoles, 25 de octubre de 2017.

Trabajo, quiero trabajo…

Trabajo, quiero trabajo…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Persona pidiendo trabajo.Hacia donde uno mire en el mundo, hay mucho trabajo para hacer, pero para hacerlo en la predominancia del actual modo de producción capitalista necesita que sea «rentable».

Si además el trabajo hoy existente dentro de los marcos predominantes, va conociendo que un formidable desarrollo tecnológico lo va eliminando, nos podría generar una sensación de problema universal insoluble, con todo lo que ello implica en el Presupuesto General de la naciones y en los sistemas de la salud, enseñanza, seguridad y previsión social e inda mais.

La derecha, derecha: fascista, cada vez piensa más en la guerra, más allá de lo que presupuestalmente supone la industria de guerra como instrumento de reactivación de la economía, como si en última instancia el suicidio fuera una solución a los intensos dolores que padece la sociedad.

Esto es lo que puso de manifiesto en la ONU el entonces Presidente Mujica, en setiembre del 2013 insinuando posible salidas en dos herramientas que consideramos fundamentales para un cambio de progreso en la humanidad: la moneda y los impuestos.

Era además lo que expresábamos al entonces Presidente electo Obama en carta de fecha 11 de diciembre del 2008, a través del Instituto Uruguay-EE.UU. y para la que nunca tuvimos respuesta y en la que nos reafirmamos en su contenido.

El tema no ha sido retomado a ese nivel, y sigue pendiente y agravándose.

La humanidad hasta ahora conoce muy poco de organizar el trabajo de otra forma, pues organizado desde el Estado, no deja de primar la relación laboral a través del salario, con las implicancias burocráticas que ello supone, salvo y son excepciones muy importantes, en las campañas impulsadas por la revoluciones socialistas en materia de salud y enseñanza, pero a la larga y con el transcurso del tiempo también estas relaciones sienten la presión de la organización económica del modo de producción capitalista, que la economía estatizada no logra cambiar, aún con la militancia política que con inmenso esfuerzo se asigna a los objetivos de mantener y desarrollar su finalidad humana y Cuba es un ejemplo formidable para el mundo.

No cabe duda de que el trabajo asalariado y el modo de producción capitalista no van a desaparecer por decreto, como también así ha ocurrido con los modos de producción anteriores, ellos están incorporados a lo que es el funcionamiento del aparato económico de la humanidad y existirán aún por muchos años como una necesidad de la propia sociedad, hasta su superación.

Lo que estamos analizando es que todos los indicadores muestran claramente que el agostamiento de la tasa general de ganancia conduce inexorablemente a una parálisis de la economía mundial (hecho gradual y discontinuo) por la existencia de una enormidad de capitales que en las actuales circunstancias deben pelear duramente para obtener rentabilidad, y en esa pelea aflora lo peor que el ser humano ha desarrollado en su curso civilizatorio. No es lo mismo Trump que el referéndum catalán, pero en uno de sus motores está este problema.

Ahora sí, afirmamos que las estatizaciones (no las descartamos cuando resultan coyunturalmente necesarias) y el desarrollo burocrático de la actividad económica conducen a un callejón sin salidas (aunque haya durado 75 años como en el caso de la Unión Soviética y haya ayudado a otros procesos similares en el mundo), estamos aseverando que es necesario disponer universalmente de recursos para planificar un desarrollo económico que parta no de la rentabilidad capitalista sino de las necesidades humanas. Parta no de la asignación burocrática de recursos, sino de una asignación superior de los mismos. ¿Ello es posible?: nosotros pensamos que sí.

Días pasados escribíamos de que ya es posible con los adelantos tecnológicos actuales tener a entera disposición la historia clínica digital de todos los seres humanos que poblamos el planeta, con el agregado de que ya existen exámenes sencillos que permiten determinar en cada ser humano la propensión de su relación con prácticamente todas las posibles enfermedades, lo que permite ahorrar en medicamentos y prácticas muy costosas que hoy hacen a esa industria. Lo que no quiere decir que haya voluntad política para hacerlo.

¿Qué podría pasar entonces en esta materia con los organismos que hoy existen a nivel mundial y que prácticamente tienen las manos atadas cuando de tocar intereses privados se trata? Podrían planificar el cuidado de la salud de toda de la humanidad: los medios ya existen.

Por eso no es menor que se disponga de una unidad monetaria universal, y que los impuestos con los que se atienden las necesidades presupuestales importantes de los Estados ya no provengan de los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones, sino sobre el movimiento de dinero, haciendo que este movimiento para ser legal y reconocido deba ser registrado por un procedimiento que la sociedad determine. Estaríamos en inmejorable situación para dar muerte a los paraísos fiscales y todas las lacras que ellos conllevan.

Imaginemos (siempre es muy bueno imaginar) por un instante, que planificamos la desaparición de un determinado desierto, y en él construimos una sociedad sustentable con los adelantos hoy existentes, en la que puedan convivir seres humanos provenientes de los más diversos orígenes, a los cuales se le ha provisto de todos los elementos para su desarrollo educacional, incluido fundamentalmente el que le permita aportar su trabajo.

En esta tarea y bajo el control de los organismos que la sociedad determine podrían desarrollar su actividad empresas «privadas» u organizadas socialmente, que teniendo en cuenta la necesidad de su tamaño económico pudiera aportar en forma conveniente «rentabilidad y eficiencia». ¿Por qué hacemos hincapié en mencionar a las empresas privadas?: porque entendemos que no debemos dejar de lado nada de lo que hoy está organizado y permite la conservación y desarrollo del aparato productivo que la sociedad se ha venido dando.

A 100 años del triunfo de la revolución rusa, creemos que éste es el camino con el cual soñaban los revolucionarios y particularmente Lenin. La sociedad organizada en cooperativas y en una planificación que permitiera que su esfuerzo no quedara aprisionado en la estrechez de sus objetivos, de la que hablaban Marx y Engels. Entonces los grandes emprendimientos empresariales multinacionales, a lo que el espacio económico obliga, construidos con ese fin.

¿Qué necesitamos?: voluntad política y comprender que es necesario asegurar la paz, e imponer herramientas que permitan que esto sea posible. La actual situación es insostenible, y además insoportable cuando cada uno de los actores busca salidas para su situación en particular, ignorando que no hay salvación si no es con todos.

¿Se pueden dar señales a nivel de los Estados?: si, sin duda. En el Uruguay el plan Ceibal que puso una computadora a cada niño es un ejemplo. Estamos proponiendo además que hoy se incorpore en forma digital la historia médica de cada uno de los habitantes del país, y a ello la posibilidad de instrumentar en breve plazo exámenes que ahorren miles y miles de pesos en el presupuesto médico y en los equipamientos desmesurados y a la vez insuficientes en el instrumental con el que se asisten las distintas dolencias. La meta de la medicina preventiva y educativa es una meta plenamente alcanzable y sería un crimen con los recursos actuales no aspirar a ella.

En las revoluciones que ha vivido la humanidad, la salud y la enseñanza han sido fundamentales para mostrar una conducta humana en el proceder de los revolucionarios, más aún cuando la presión de la organización de la economía en manos del modo de producción capitalista, pasadas las crisis, han vuelto a hacer de la rentabilidad el índice más notorio para un desarrollo de la sociedad, pero ello está llegando a sus límites, y tenemos que prepararnos para dar el salto que la continuidad de la humanidad exige.

Es cierto también que en nuestra educación el trabajo ha sido considerado como una obligación a asumir, –«ganarás el pan con el sudor de tu frente»–, tal vez porque las cosas ya nos venían dadas, la sociedad en nuestros primeros años de vida tenía pautas que parecían inconmovibles, cosa que hoy no sucede, la crisis actual se extiende y abarca todo.

Entonces son tiempos de replanteos, o mejor aún, de retomar enseñanzas que muestran como el trabajo y las características del mismo son el más potente formador de las características de la sociedad, por eso retomamos el aporte de Federico Engels, cuando analiza el papel del trabajo en el desarrollo de la sociedad.

Ninguno de los problemas sociales hoy existentes tienen solución verdadera sin asumir el tema de la organización del trabajo. Y ese gran tema ya no lo puede resolver en su predominancia el modo de producción capitalista, por eso la necesidad de abordar las tareas de transición que tienen como objetivo entre otros el de organizar la educación para el trabajo de todos y en planificar para que ello suceda.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de setiembre de 2017.

Lula.

Lula.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lula.Lula o el papel del individuo en la historia. Podría ser este el título de esta breve nota en la que nos proponemos resumir lo que consideramos el momento político de Brasil y por su peso el momento político de nuestra América. Es una muestra importante además, para analizar lo que hoy pasa en el mundo.

¿Por qué triunfa Lula, en su momento, en las elecciones a la Presidencia de Brasil?, ¿es diferente a por qué triunfa Chávez en Venezuela, o antes Allende en Chile?

El entonces Presidente Mujica, en su momento dio una clave a modo de indicio de lo que estaba sucediendo, de lo que a él le estaba sucediendo: «debemos viajar en el estribo de la economía de Brasil» (se refería a la economía de Uruguay).

Es que en su momento los empresarios nacionales, especie poderosa en su tiempo y en Brasil muchísimo más, pero en por ahora lento proceso de extinción –se viene acelerando–, sintieron antes que nadie, que un proceso de achicamiento en los derechos de la sociedad era también un proceso de acotamiento de sus perspectivas de desarrollo, y apostaron en una coyuntura muy particular del mundo a un desafío que ellos mismo luego calificaron de «populista». También coexisten con estos, los burgueses (y porque no, hasta pequeños burgueses –los medios digitales se los permiten–) que claramente ya han optado por ser parte del capital multinacional y los que tienen huevos en los dos canastos.

En su momento primaron los que querían acomodar los gobiernos nacionales para en una coyuntura económica favorable (los precios de los comodities) vincularse con los mercados del mundo.

Ahora cuando los pueblos comenzaron a sentir el gustito de que algo estaba avanzando, la derecha –sin horizontes– sintió miedo (el llamado miedo de clase) y empezó a activar la posibilidad de los ajustes, aduciendo particularmente la corrupción, corrupción de la que ella había usufructuado en todos los gobiernos anteriores, y que tienen que ver fundamentalmente con la circulación de dinero en sus distintas formas, en el Uruguay las llamadas Safis, pero en el conjunto, los Panamá Papers, o las distintas formas de realizar sobornos al que han sido proclive las empresas particularmente encargadas de los grandes emprendimientos en las obras públicas.

Es cierto. Nuestra izquierda ha sido débil frente a estos fenómenos. Es más, en ella hay sectores que son cómplices directos de lo que han sido una forma de explotación de la economía en una práctica extensiva favoreciéndose de la falta de controles.

¿Pudo llegar al gobierno Chávez en Venezuela sin el apoyo de Cisneros?, ¿pudo Fidel Castro derrotar a Batista sin el dejar hacer del sistema político de EE.UU. y en particular sus «servicios»?, ¿pudo triunfar Lula, sin el apoyo de los sectores políticos que luego se le dieron vuelta?

Pudo el Frente Amplio en el Uruguay llegar al gobierno, sin la mirada esperanzada de amplios sectores medios de la sociedad que aún sin entender añoran al viejo batllismo.

Sin duda que en todos los casos hay una derecha intransigente, antibatllista en el Uruguay, pero por encima de todo anticomunista, que fue franquista primero y luego fascista, pero reducida a sus funciones regresivas, en el terrorismo de Estado, en la dictadura, haciendo daño a la convivencia humana y apostando siempre a la confrontación como modo de justificar su propia vida.

¿Y en la izquierda? No otra cosa ha sido el stalinismo, para justificar la necesidad de un modelo que confronte con el capitalismo, o en un sentido opuesto, el sentimiento libertario expresado en la guerrilla, utilizada preferencialmente por la derecha para desarticular los movimientos sociales. Sentimiento libertario, que siempre anidó en el corazón de la humanidad, y que florece en circunstancias muy especiales como fue el hecho, por ejemplo, de la revolución cubana, que primero estimularon y luego no pudieron encorsetar.

¿Entonces qué salida tenemos?: la programática. El procurar responder a la crisis con un programa que permita poner el aparato productivo al servicio de la gente, que impida las destrucción de lo que la humanidad ha logrado.

En la historia humana, el voto, el voto secreto, la ley de 8 horas, las licencias de distinta índole, los derechos de la mujer, etc., etc. han ido haciendo una base social de reivindicaciones que le han dado al capitalismo también la posibilidad de desarrollarse.

El capitalismo como modo de producción predominante tenía todo el planeta para desarrollarse, y así lo entendieron luego de la segunda guerra mundial los que en Mont Pellerin establecieron toda una estrategia para que las trabas burocráticas estatales no fueran obstáculos al desarrollo. Sabiendo además que la izquierda que había logrado predominar, ya no era leninista sino estatista, y eso favorecía sus planes.

Pero ya no estamos en 1945, y los límites para la expansión capitalista ya son totalmente visibles y se reflejan directamente en la tasa general de ganancias, en el aumento de los paraísos fiscales, en el endeudamiento, en el aumento demencial de la emisión monetaria, en el invento de mil formas de organizar al capital desde el capital financiero para mantener parte de la tasa de ganancia para determinados sectores que actúan como lumpen.

Por eso la especulación que hoy hay en los sectores que gobiernan realmente la sociedad brasileña, es entre la posibilidad de que Lula vuelva a la Presidencia, y la de impedirlo.

El problema es que si Lula y su organización no encaran una ofensiva en materia programática, la crisis tarde o temprano terminará opacando sus posibilidades aún cuando en la sociedad predomine la idea de su retorno a la Presidencia.

En la primera Presidencia, el ordenar la economía ya suponía un avance, pero los compromisos con los distintos sectores que en política expresan la economía capitalista, tal cual hoy predomina en el mundo, era entrar en un rompecabezas que a la larga termina imposibilitando gobernar.

Ahora el programa necesario hoy, tiene que ver con el desarrollo de la economía mundial, no es el programa que permita el desahogo económico de un país, porque si antes estatizando se resolvían problemas coyunturales, hoy ya no queda prácticamente espacio para poder hacerlo, lo que no quiere decir que no se siga haciendo, o levantando muros para beneficios puntuales y acotados en el tiempo.

Hasta ahora toda perspectiva de futuro estaba inexorablemente vinculada a las inversiones, éstas a su vez cada vez eran menos nacionales y más internacionales, por la sencilla razón de que al complicarse las relaciones económicas quienes se manejan en el mundo tienen un espacio del que ninguna economía nacional dispone. Pero también estos espacios están acotados, particularmente por un convidado que no encaja para la salida que la humanidad necesita: la industria de la guerra, acompañada por otras industrias que operan como colaterales como la del medicamento, por mencionar a una de las importantes y dentro de marco de las admitidas legalmente, pero sin desconocer su vinculación con el mundo de la droga, del lavado de dinero, del juego, del tráfico de seres humanos.

El primer punto entonces del programa, hoy más necesario que nunca, es la paz; necesitamos ayudar a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista. Y para ello dos herramientas: la moneda y los impuestos, que los organismos ecuménicos tengan los recursos necesarios para inyectar a la economía de un dinamismo que la falta de rentabilidad capitalista hoy impide. Organizar por medio de la educación, y la salud, la participación de todos en un trabajo organizado con un fin social, y sin la carga burocrática de los Estados, distribuir las responsabilidades con un criterio de rendimiento y eficiencia, con un gran desarrollo del control social.

¿Podrá ser éste el programa de Lula?

A su influjo y el de su Partido nació en el 2001 el Foro Social Mundial, una expresión social formidable que esperanzó en una renovación de la izquierda en el mundo.

En nuestra modesta opinión el evento que viene repitiéndose, no pudo superar la crisis de la izquierda, que se expresó por ejemplo en una de sus mayores demostraciones –en su momento– en la dirección de la revolución española.

El Foro Social Mundial, más allá de declaraciones muy importantes, no se pudo poner de acuerdo en un programa a impulsar. Una vez más por un lado los estatistas y sus modelos confrontativos, o la necesidad de medidas de transición para ayudar a morir en paz a la predominancia del modo de producción capitalista. Lula, aunque no se lo reconoce, vivió esta disyuntiva en el propio gobierno. Porque la corrupción viene incorporada al propio modo de producción predominante, y el convivir con ella supone alguna manera de complicidad, sino se da en el plano programático la perspectiva necesaria del cambio y el combate a esas formas de hacer política.

En el 2001, se organizó una esperanza de izquierda para el mundo desde el Brasil del PT, con Lula a la cabeza, no cristalizó en un programa. ¿Podrán ahora, en un nuevo empuje, nacer las propuestas de transición que ya no deberán estar referidas, no solo en Brasil sino en el mundo que las necesita? Mujica las insinuó en la ONU en setiembre del 2013, y luego el silencio.

El topo de la historia del que hablaban Marx y Engels sigue su tarea, llamando a actores a escena, para un rol protagónico que nos corresponde a todos, aún con un pequeño grano de arena.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de setiembre de 2017.

Atraso cambiario.

Atraso cambiario.

Trataremos de opinar, corriendo el riesgo de ser censurados (no me refiero a esta columna donde tenemos libertad para hacerlo), sino a una tendencia general en la sociedad –que empecinadamente tratamos de quebrar– de no ir al análisis a fondo de los problemas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Símbolos de la libra esterlina, dólar estadounidense y euro.Qué nos hace añorar algo que no vivimos (como dice alguna canción, que no hay dolor mayor que añorar lo no vivido), donde nos dicen que en los viejos cafés montevideanos –en los inicios del siglo 20– había tertulias donde el debate era permanente, y no había temas vedados.

Hoy cada uno de nosotros decimos lo nuestro y basta, cuando lo necesario y más en un periodo de crisis profunda generalizada en la sociedad humana, es profundizar en los conceptos, debatir y buscar empecinadamente salidas a situaciones que hacen cada vez más pronunciada la fractura social, que afecta no sólo a un sector de ella, que lleva la peor parte, sino al conjunto del convivir humano que aunque haya gente que trata de disimularlo, afecta inexorablemente a todos, y particularmente a la psiquis humana. Uruguay es un país de algo más de 3 millones de habitantes y casi 11.000 presos. Resultante de algún modo del deterioro empresarial del trabajo y de la cultura del trabajo. Apenas un bosquejo, en un índice, del deterioro de la sociedad global en todos los aspectos de la vida, y que el mundo ya conoció, pero a un nivel menor al actual, en el proceso previo a la segunda guerra mundial o antes en los años previos a la primera guerra mundial.

Hemos afirmado que en esta fase del desarrollo de una crisis irreversible del capitalismo, los dos puntos fundamentales para asumir la tarea de ayudar a la predominancia del capitalismo a morir en paz, son la moneda y los impuestos. Somos de los que pensamos que cada modo de producción cumple su ciclo histórico y luego comienza a perder su predominancia, a ser cuestionada y con el correr de los años a desaparecer, como por otra parte ha ocurrido con los modos de producción anteriores.

Son los dos puntos insinuados como centrales por Mujica en la ONU en setiembre del 2013. Por supuesto que no desconocemos que a la casi totalidad de los «analistas», el manejo de estas herramientas –dándole importancia– las consideran irrelevantes para transformar una realidad que de acuerdo a la educación que han recibido sólo piensan que se transforma en la confrontación de sistemas –dura herencia del stalinismo y de la derrota de Lenin en 1924–.

Hoy se vuelve a hablar de «atraso cambiario» que es la forma de definir por parte de un sector de la economía, de una solicitud de subsidio encubierto, bajo la forma de devaluación monetaria, que carga sobre el conjunto de los sectores desprotegidos de la sociedad que no tienen forma de cotizar su trabajo en la misma moneda que se cotizan las exportaciones.

Para las inversiones que tienen su origen en los capitales multinacionales, que no tienen patria ni fronteras, la moneda es una noticia para regular sus inversiones, pero su interés va directamente a las cargas impositivas nacionales, y ni siquiera a los salarios, pues sus cargos mejor remunerados ya pertenecen a un sector que manejan las empresas que se encargan de los asesoramientos y asumen las tareas más importantes. Los salarios son una carga que la tecnología se encarga permanentemente de relativizar. A ellos no los afecta el llamado costo del Estado, que es una variante de lo que nos gusta llamar costo de la Democracia, tienen además Estados para elegir. Esa grosera contradicción entre el costo del Estado y el costo de la Democracia, seguramente será motivo de próximas notas.

El problema es entonces para los empresarios nacionales, las medianas y pequeñas empresas que viven las vicisitudes del mercado y de la propia vida de su gente. Alguno de sus voceros calificados entonces nos explica lo que para él es «el atraso cambiario», que se resume en una frase: –trabajo bien, pero no puedo competir y necesito ayuda, corro el riesgo de ser inviable– y lo grave es que se lo piden a un presupuesto general de la nación basado en un 60% a los impuestos al consumo, otra parte importante en impuestos a salarios y jubilaciones con algún nivel adquisitivo, porque es en definitiva donde terminan todas las reclamaciones económicas y porque es ahí de donde el gobierno toma los recursos para timonear la economía, la moneda propia y el Presupuesto General del Estado (a dónde van los reclamos del 6% del PBI para la enseñanza, los recursos para la salud, para la seguridad, para la vivienda, etc. etc.).

Otro ingrediente traumático junto al reclamo de envilecer la moneda, es contra los controles bancarios, que obligan a sincerar las relaciones económicas y hacen más directa la imposibilidad de evadir aporte fiscales a la Dirección General Impositiva y al Banco de Previsión Social y sin duda que en ese marco los empresarios «nacionales» corren en desventaja frente al inversionista multinacional.

El Ministro Astori ha reafirmado algo que la realidad confirma todos los días: la crisis en el número de empleos, los mayores generadores además del Estado, son los medianos y pequeños empresarios, y entonces el coctel está completo. Las multinacionales hablan otro lenguaje, el de la aplicación de la tecnología, que aprovechan plenamente, y que nadie puede soñar en frenar. Como por ejemplo Trump que trata de estimular la industria yanquee sobre la base de la alta tecnología, moviendo el mercado interno de capitales pero sin resolver la crisis en el número de empleos –particularmente en la calidad de los mismos–, y que en el tiempo agravan la crisis, pero hoy con el impulso a la industria de guerra algo desahoga, como para ir tirando.

Ninguna de las fuerzas políticas de las que actúan en el país, tiene una solución programática para el problema. (Y cuando decimos todas, son todas). Actúan sobre las desventuras de quienes gobiernan y tienen que atender un aparato político en democracia que cada vez está más acotado por las urgencias sociales, aun cuando el Uruguay ha venido con su economía en crecimiento.

El «gasten e inviertan» del periodo de Mujica, no ha sido bueno a la hora de calificar para los cuadros gobernantes; pues las tecnologías de punta son por ahora una reserva inexpugnable de los complejos empresariales multinacionales, lo que no quiere decir que lo sea en el futuro. La inteligencia humana no está atada a un modo de producción en particular pero si vive todas las contingencias del que predomina.

Aún así la comparación con otros gobiernos favorece al nuestro, pero la perspectiva no es buena, porque la crisis global se profundiza, y el motor del aparato económico ya no es alimentado por una rentabilidad basada en atender las necesidades de la sociedad, ahora, por el contrario, esa crisis se refleja en el aparato financiero que inventa uno y mil recursos para tratar de mantener la tasa general de ganancia. Hasta se molesta por la venta regulada, fuera del narcotráfico, de la marihuana en el Uruguay. Y aún hoy su mayor ganancia está en lo que circula por fuera de la órbita formal de los Bancos, y que los Bancos monitorean en su pasaje a la «formalidad», y en ello seguramente hay operaciones santas y nonsantas.

Uno de esos instrumentos es precisamente el juego de las monedas, donde ya no queda una sola moneda en el mundo que esté relacionada con el aparato productivo del país que la emite.

Hoy nadie puede demostrar que la soberanía monetaria sea necesidad de algún Estado o zona en el mundo. Se usa muy generalmente como un instrumento que beneficia a sectores determinados para precisamente beneficiarse por ese medio de las penurias populares.

No sabemos cuál es la causa, de que gobernantes que han llegado a plantear una necesidad universal como es la medida monetaria única, luego no hayan insistido en el tema y no tengan propuestas para avanzar en la medida en las reuniones internacionales. En nuestro país el ex Presidente José Mujica lo llegó a plantear en la ONU en septiembre del 2013.

Un aspecto más del problema pero que no cambia la esencia del mismo: los instrumentos bancarios, y las monedas digitales.

La moneda nace en la historia de la humanidad, como una mercancía más, necesaria, para permitir el comercio y su desarrollo ha ido en el mismo sentido, aún cuando su emisión ha sido utilizada en forma oportunista por sectores económicos que la han utilizado para hacer valer su ubicación privilegiada en los aparatos burocráticos de los Estados.

La moneda digital acelera estas contradicciones y pone a la humanidad en camino de que con el dinero necesite como con el kilo, el metro o el litro, llegar a una medición universal.

Ahora no sólo facilita las mediciones sino que permiten pensar que debe nacer un nuevo sistema impositivo sobre la base de la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales, a los impuestos al consumo, al salario y a las pensiones.

Una fuente de recursos para que la humanidad aborde una nueva organización del trabajo, para abordar las obras en materia de educación, de salud, de cultura, de vivienda que hoy a la predominancia del modo de producción capitalista en el marco actual ya no le son rentables.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 11 de septiembre de 2017.

La dictadura del proletariado.

La dictadura del proletariado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Conrado Hughes.En el programa «Todas las voces» de Montecarlo Canal 4 de Montevideo, el mismo que trajo a un diputado de la oposición venezolana que admitió que no habían obtenido las firmas para el referéndum revocatorio, el inefable Cdor. Conrado Hughes (recordemos que Coni era uno de los buenos habitué al Instituto 1815 que patrocinaba el inolvidable General Líber Seregni), hace por la negativa la mejor explicación de algo que para la izquierda es tan difícil de entender como es el concepto de Dictadura del proletariado.

Hughes explica que los sindicatos y las centrales sindicales no deberían existir y que por lo tanto cada trabajador debería negociar directamente su contrato de trabajo, y los conflictos dirimirse ante las instituciones jurisdiccionales del Estado sin necesidad de estos intermediarios, dejando así la más plena libertad al mercado. Lo que Marx y Engels definen como la Dictadura de la burguesía.

Otto Von Bismarck (1815-1898).Hemos mostrado en otras notas como el desarrollo del capitalismo en general ha sido favorecido por las revoluciones que han ampliado el marco de los derechos de los trabajadores, –entre otros un mayor nivel de consumo–, haciendo que el sacrosanto mercado fuera más amplio y la posibilidad rentable de la inversión capitalista mayor. Proceso que tiene límites y que ya comienzan a visualizarse claramente. Algo de esto es lo que razonó Bismarck para dar impulso a la creación de un sistema de seguridad y prevención social, a fines del siglo XIX y en pleno auge del desarrollo capitalista.

La avidez capitalista nunca se ha podido autogobernar y contradictoriamente ha necesitado de la organización de los trabajadores para que pusieran límites a sus apetencias y permitir la amplitud de un mercado ampliado por las reivindicaciones de los trabajadores y la generación de derechos sociales.

Hasta aquí todo bien, ahora a las ideas –como las del Cdor. Hughes– del desarrollo del capitalismo, respondieron las ideas para defender a los núcleos organizados de trabajadores, que claramente tomaron dos rumbos iniciales diferentes, los que se adaptaron a las necesidades del desarrollo capitalista e incluso votando los créditos de guerras, para las aventuras bélicas de estos sectores cuando ahogados recurrían a ese camino para el desahogo económico. La otra corriente trató de programar la resistencia a la tragedia de la guerra con iniciativas que permitieran superar el trance y mantener la actividad, en beneficio de la gente, del aparato productivo y del entramado social.

Es lo que en una dimensión menor ocurre cuando una empresa entra en crisis, y sus trabajadores arman una cooperativa para mantener su actividad productiva y procurar así mantener su sustento.

La revolución rusa liderada por los bolcheviques, tenía una dirección que declaraba y actuaba de acuerdo a las enseñanzas de Marx y de Engels, y toda la tarea ideológica que Lenin elaboraba en el mismo sentido, era una dirección que reivindicaba la Dictadura del proletariado a la vez que señalaba, que siendo esto necesario para defender el derecho de los trabajadores como lo es hoy un sindicato o una central sindical, su objetivo no era el de construir un modelo de sociedad alternativa al capitalismo, sino el de acompañar su desarrollo hasta el agotamiento de sus formas, construyendo una transición que permitiera a la predominancia del capitalismo morir en paz. De Marx aprendimos que ningún modo de producción abandona su predominancia en la escena de la economía mundial hasta agotar todas sus posibilidades, comprendiendo además que ese momento en la historia llega. El endeudamiento en permanente crecimiento de los Estados, las emisiones demenciales de moneda ya sin ningún respaldo en la producción, el aumento de los paraísos fiscales, el aumento del trabajo en negro ahora particularmente en los países desarrollados, son los síntomas febriles de ello.

Es más, Lenin en 1916 previó que el curso del desarrollo del capitalismo llevaba a que éste iba a ser gobernado desde los complejos empresariales multinacionales en desmedro directo de las estructuras burocráticas estatales, hecho que en la vida se acompasó con la elaboración de una política acorde, con el nacimiento del neoliberalismo luego de las segunda guerra mundial, con las directivas elaboradas desde Mont Pellerin.

Por lo tanto ni Marx, ni Engels, ni Lenin pensaron en la Dictadura del Proletariado como la dictadura ejercida desde el gobierno de un Estado con su actividad económica totalmente estatizada, por la sencilla razón de que no eran estatistas. Como tampoco lo era Batlle y Ordoñez en el Uruguay.

La deformación que intencionadamente introdujo el stalinismo, con la colaboración de la «inteligencia» burguesa, hace que hoy por ejemplo, cuando un trabajador ejerce la huelga no piense que eso es precisamente lo que nace de su derecho a ejercer la Dictadura del proletariado frente a la Dictadura de la burguesía, y si piense en derechos que se han incorporado por la lucha de los trabajadores a las Cartas Magnas de los distintos países; el Cdor. Hughes esto lo tiene claro y por lo tanto no admite ese derecho, pero además invocando algo que no existe y es de que esa situación es la que no permite desarrollar la economía precisamente en momentos en que el capitalismo está llegando a sus límites de rentabilidad medidos en la tasa general de ganancia que hace que todas las economías estaduales han entrado en crisis y que la defensa del trabajo de nuestros trabajadores nacionales parecería imposible defender sin competir con otros trabajadores en el mundo, algo de esto sostiene Trump con su política de muros.

No es el objetivo de esta nota, y ya lo hemos hecho anteriormente, no estamos en presencia del fin del trabajo, sí estamos en presencia de una crisis de rentabilidad de las inversiones y por lo tanto del trabajo organizado por el modo de producción capitalista, ejerciendo a través de las monedas, los impuestos, y los endeudamientos: la Dictadura de burguesía.

Venezuela es uno de los ejemplos más paradigmáticos de esta situación, al no tener posibilidad de gobernar su moneda propia, y depender así de las maniobras de los que la manejan, –y que en muchos de los casos ni siquiera tienen partido, como ocurre en la Argentina– y que a la vez estimulan toda la propaganda adversa de que el sistema se encamina a una estatización total para impedir este tipo de maniobras, lo que justificaría, en su tesis, el derrocamiento de un gobierno «comunista» que asumió a través del voto popular, y que a diferencia de otra época en nuestra América cuenta con el respaldo de un ejército con formación nacionalista.

Se confunde además con el ejemplo de Cuba que pudo contar para su desarrollo con la Unión Soviética ya en tiempos del post stalinismo, que hoy trata ordenadamente de vincularse al mercado mundial, sobre la base de fortalezas sociales construidas por la revolución en temas que se destacan como la salud y la enseñanza.

100 años de la revolución de octubre parecería un buen motivo, para estudiar, analizar y debatir sobre cosas tan importantes que hacen al porvenir todo de la humanidad, que inexorablemente se acerca a un punto crucial de definiciones. La predominancia del modo de producción capitalista llega a su fin y necesita de una transición que le permita morir en paz. La muerte también de un periodo histórico donde la dirección (la dictadura) de la sociedad siempre estuvo en manos de la élite de una clase.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de agosto de 2017.

La salud de la gente.

La salud de la gente.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Servicio Médico Integral. Sede en Uruguay.El avance de la ciencia nos asombra, en contrapartida la organización social, política, empresarial del tema nos preocupa y sentimos, que como en el conjunto de la organización humana existe una profunda crisis también irreversible para este modo que predomina, de organizar la economía y en que a pesar de la incidencia de enormes procesos revolucionarios la salud está inmersa.

Hoy existen condiciones materiales como para llevar digitalmente las historias clínicas de todos los que habitamos el planeta Tierra, pero además por si esto fuera poco, los avances que se han desarrollado en materia de detectar la posibilidad de afecciones para cada ser humano y el tamaño de su costo en relación con el conjunto de la economía no deja de asombrarnos. Ya no son necesarios exámenes que por su erogación eran patrimonio de un sector privilegiado de la sociedad, y sin los cuales le era imposible a los médicos diagnosticar correctamente. Nos atrevemos a decir que la inmensa mayoría de los costosísimos exámenes en corto plazo serán cosa del pasado.

También sabemos que esta circunstancia pone en jaque a la parte de la organización empresarial que hace de la salud un negocio y la vincula con toda la organización empresarial que para el conjunto de la actividad económica  existe en el mundo.

¿Entonces por dónde empezar para que esto que hoy es una traba se transforme en algo que beneficie a todos?

Nenas y nenes con un ordenador portátil proporcionado por el Plan Ceibal.Un viejo amigo, algunos años mayor que yo, me lo resumió en una frase de aplicación directa para el Uruguay, gobernado además por un prestigioso médico: «se debe hacer lo mismo en esto de lo que se hizo con las ceibalitas1», el tema me entusiasmó, pues si nuestro país en este terreno puede dar una señal en el mismo sentido de lo que han sido las ceibalitas, con seguridad de que habremos podido aportar un importante granito de arena para el avance del mundo. No es sencillo, pero el desafío es apasionante.

Abundemos, a fines del 2012, en oportunidad de representar con el Consejero Gualberto De León, en Lima, en un congreso de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), a la Caja Bancaria de nuestro país, fuimos partícipes de una disertación del Dr. Ruben Torres, argentino, consultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien había colaborado directamente con la Dra. María Julia Muñoz, el Dr. Miguel Fernández Galeano y el Cr. Daniel Olesker en desarrollar el nuevo sistema nacional de salud integrado, implantado en el Uruguay. Tuvimos entonces la oportunidad de expresar el avance que ello había significado pero a la vez nuestra preocupación porque en las actuales circunstancias el costo para el Presupuesto General de la Nación se hacía cada vez más oneroso, en la medida de que las prácticas médicas que se aplicaban, así como la industria de los medicamentos y los instrumentales médicos inducían a ello.

El Dr. Torres a la vez que elogió el ejemplo uruguayo y lo destacó en este evento nos hizo partícipe de la misma preocupación así como de la necesidad de abrir el debate sobre el mismo.

En el Uruguay se ha venido dando un proceso de cierre de servicios médicos dirigidos a núcleos determinados de funcionarios, (Ancap, BHU), producto de lo anterior y de que hoy la atención médica requiere de servicios que ninguna institución, con objetivos específicos, tendría posibilidades propias de presupuestar, lo que en los hechos genera un debate sobre pérdidas de beneficios y privilegios que no sólo son inconducentes sino que no van al meollo del asunto, pero con el inconveniente no menor de que en la filosofía que se aplica actualmente lo general va en desmedro de lo particular.

Debemos decir además que existen desniveles de ingresos y de asistencia, que una salud aplicada al viejo estilo inexorablemente acentúa y la hacen a la larga presupuestalmente inviable.

Nos preocupa además que los actores tomen posiciones cada cual defendiendo su chacra sin comprender la gravedad del problema y la necesidad de encontrar una salida de progreso colectivo, que en este caso el avance de la tecnología se va a encargar de dar en la medida que la sociedad, sus autoridades y sus organizaciones la asuman.

Otro capítulo de enorme importancia en el tema, y que no pocas veces se ha planteado, es el de la libertad individual ante conductas que deben ser asumidas colectivamente, como lo es un examen completo de la situación sanitaria de cada uno.

La libertad individual hoy debe ser defendida en un marco de organización social democrática que permita a cada quién disponer de la información para hacer mejores sus condiciones su vida y hacer con ella lo que considere más conveniente y con buena capacidad social de asesoramiento. Porque además frente al individuo que supuestamente no quiere conocer su verdad sanitaria, está la de los grandes conglomerados empresariales que la disponen para todo aquello que es su negocio, y vaya si es una traba para la salud pública, pues van a la atención del hecho consumado y no de la prevención.

Por último y por ahora, abordemos también el Sistema Nacional de Cuidados, el éxito y el costo de este proyecto muy importante del Gobierno, está muy relacionado con esto que estamos exponiendo, en que cada una de las personas asistidas pueda contar con esta información, para el mejor desarrollo del conjunto del proyecto. Una cosa es presupuestar sabiendo lo que se atiende y una muy otra, atender los hechos consumados. Es una conducta a cambiar, para la cual se necesita también voluntad política.

Jorge Aniceto Molinari,
Lavalleja, 20 de agosto 2017.

Nota:

1El Plan CEIBAL es un proyecto socioeducativo de Uruguay. Fue creado por decreto del 18 de abril de 2007 «con el fin de realizar estudios, evaluaciones y acciones, necesarios para proporcionar un computador portátil a cada niño en edad escolar y a cada maestro de la escuela pública, así como también capacitar a los docentes en el uso de dicha herramienta, y promover la elaboración de propuestas educativas acordes con las mismas». La sigla CEIBAL es un retroacrónimo que significa «Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea». Fuente: Wikipedia.