El asesoramiento científico.

El asesoramiento científico.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El gobierno uruguayo que preside el Dr. Luis Lacalle Pou, ha afrontado la crisis que afecta al mundo del corona virus, buscado el asesoramiento de un grupo destacado de científicos que son patrimonio del país. Ha realizado además los contactos necesarios a nivel político para que su accionar esté debidamente respaldado.

No ocurre lo mismo en el plano económico, aún cuando de entrada comenzó dando una señal mencionando las enseñanzas de John Maynard Keynes a sugerencia de la Ministro de Economía Economista Azucena Arbeleche, recordemos que fue Keynes el que a la salida de la segunda guerra mundial propuso que el mundo fuera a una moneda única y universal.

Todas las señales indican –es de lamentar– que no se va a ir por el mismo camino, y en ese terreno todo lleva a actuar en función de las presiones de los sectores de la economía que exigen recuperar su «ventaja» –que alegan perdida durante los gobiernos del Frente Amplio–, sobre la base de achicar ingresos de los sectores asalariados y pensionarios, con un efecto directo, constriñendo el mercado interno. Política que aplicada nos introduce como ya sucede en otros países en un difícil campo de inestabilidad social.

¿Descarta el gobierno en este plano tener un asesoramiento de la misma magnitud en el terreno de la economía? La propia postura de la oposición parecería conducir a que se busque más confrontar que llegar a un razonamiento común en este plano que entre otras cosas implicaría ubicar al Uruguay buscando salidas universales de la que son responsable los organismos financieros internacionales. Eso en lo que tanto hemos insistido del planteamiento de Mujica en la ONU (Septiembre del 2013) que sorprendió, del que nadie se dio por enterado y el propio Mujica abandonó.

¿Qué es lo que hay hoy en concreto? La primer medida fue de solidaridad obligatoria para los sectores de la actividad pública y de las jubilaciones de determinados sectores vinculados a ellas; fue una clara señal.

Ahora se anuncia un segundo paso: la congelación de los salarios para la actividad privada, que es en definitiva congelación para los sectores sindicalizados, pues todo el mundo sabe que las remuneraciones de la actividad privada son realizadas de acuerdo a objetivos empresariales, absolutamente discrecionales, en línea con el grado de confianza en la pirámide empresarial.

En un intercambio con compañeros de AEBU (sindicato bancario) decíamos lo siguiente: «En Aebu por la característica de nuestro trabajo, en lo personal jubilado, fui delegado titular por 11 años en el Consejo Honorario de Caja Bancaria (2005-2016) hay compañeros que conocen bien el tema. Lamentablemente poco o nada se debate aún cuando la crisis lo va a traer a primer plano. No se trata de grabar el gran capital, ni siquiera de gravar el capital pues en este sistema, el capitalista, descarga siempre sobre lo que produce el costo y cuando este anula su rentabilidad busca otro horizonte u otro país. El problema por lo tanto no tiene solución nacional. Hoy por ejemplo todo el sistema impositivo recae sobre el consumo (60% del presupuesto con una importante evasión) sobre los salarios y sobre las pensiones (jubilaciones). ¿Entonces como ponerle el cascabel al gato? Existe un sistema jurídico que permite que los capitales circulen libremente y que cuando hay que reclamar un pago por cualquier tipo de incumplimiento puedan recurrir al poder judicial. ¿De qué se trata entonces? Hacer que el sistema impositivo opere sobre toda la circulación del dinero, haciendo no legal toda transacción que no esté debidamente registrada donde la sociedad democráticamente lo determine. Esto supone la muerte de los paraísos fiscales y el control de la sociedad sobre todas las lacras sociales. Para ello se necesita que el dinero tenga una única medida universal, como lo es el litro, el metro, el kilo, los más comunes. Supone que se eliminen los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones».

«La crisis es tan grande que este camino es inexorable y no existe otra alternativa, para que los organismos financieros internacionales tengan los instrumentos necesarios para reactivar toda la economía sobre la base de las necesidades de la gente en un marco de eficiencia, no burocratización pero dejando de lado la rentabilidad capitalista que hoy está impidiendo la actividad productiva».

«¿Esto se puede hacer?: si se puede hacer ya, los medios técnicos existen, falta la voluntad política que lo ejecute, de la que deben formar parte nuestra AEBU y el PIT-CNT, y también los que políticamente estén comprometidos con la suerte de la gente».

La crisis económica es irreversible, pega directamente sobre la predominancia de un modo de producción que se mueve en función de su rentabilidad, y más allá de los sube y baja de los valores bursátiles la realidad es que en EE.UU. se indica que ya hay 42 millones de desocupados, en el último índice algo bajó aunque podría atribuirse a un efecto rebote –por citar el ejemplo más paradigmático– y si bien en las emisiones de dólares y euros, Europa y EE.UU. se asocian para descargar la crisis sobre el resto de la humanidad, la verdad es que eso tampoco ya les va alcanzando.

Entonces no estamos hablando de un asesoramiento científico similar al que se ha recurrido para el corona virus, sino además del inicio de uno mayor, de relación de Uruguay con el mundo, que permita abrir el debate que hoy está cerrado hecho que nos conduce a una tragedia.

¿Será capaz Luis Lacalle Pou de dar este paso?, ¿Es consciente del desafío? ¿Se está ayudando desde la izquierda a abrir este camino?: por ahora no, y lo que es más grave es que sólo se ve como centro la administración del Estado y no la profundidad de la crisis económica que exige salidas ecuménicas.

Por otra parte en otro comentario este referido a un editorial de AEBU llamando a movilizarse decíamos:

Dice el editorial: «Una movilización que enfrente las tendencias concentradoras de la riqueza que profundizan las desigualdades y la exclusión. Una movilización que parta desde la acción solidaria que sostiene ollas populares para colaborar con los más desprotegidos, al tiempo de promover la negociación colectiva, la defensa del salario y los puestos de trabajo. Una movilización firme y responsable, porque la emergencia es la gente».


Esto dice el editorial de AEBU y lo compartimos. Lo que no compartimos es que las tendencias concentradoras de la riqueza se puedan combatir en el marco de un Estado. Es más, con todo lo que se hizo durante los 15 de años de Frente Amplio la concentración de la riqueza continuó, con el agravante que habiéndose puesto control al movimiento del capital financiero este en su mayor parte continuó operando por fuera del control bancario y sin que el país pueda ir más lejos de lo que fue.

Además, habiéndose hecho un manejo mesurado de la moneda, se ha dejado libre el camino para que con sólo un movimiento cambiario se opere el ajuste a la baja de los salarios y las pensiones, sin que el pueblo tenga un instrumento de defensa.


Por otro lado se han acentuado los impuestos sobre el sector de la sociedad que el propio Frente Amplio centró sus ingresos presupuestales, el IVA y los impuestos a sueldos y pensiones y en particular castigando al sector estatal.

No hay ninguna razón válida para que el movimiento obrero no se dirija a sus pares en el mundo planteando este problema que hoy es la otra gran pandemia que tiene que soportar la humanidad y es la del permanente deterioro de las condiciones del trabajo asalariado.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 6 de Junio de 2020.

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