Efectos de una agonía ya anunciada.

Efectos de una agonía ya anunciada.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Luego de escribir esto:

¿Y, nos juntamos?:

Hoy los medios técnicos permiten hacerlo a la distancia, (por lo del coronavirus).

Esta parecería ser la consigna que debería primar en toda la humanidad. Se necesitan respuestas económicas, sociales, políticas…

A mí, modesto militante político y sindical de toda la vida, me parecen tan simples que parece estúpido que no ocurra. Y que figuras universales de todas las disciplinas no estén preocupadas por ello.

El costo en vidas humanas, y en sacrificios colectivos por efectos del coronavirus pueden ser muy grandes, pero más grande aún es el desequilibrio en el enorme aparato económico de la humanidad.

Es cierto las medidas de prevención que la humanidad tiene a su alcance aún no se toman masivamente, como por ejemplo: que cada ser humano por el hecho de serlo tenga una historia clínica digital y al cual se le haga en determinados periodos de tiempo un examen que es económico y no invasivo que permite saber las enfermedades ya contraídas y las que pudiera contraer. Lo del coronavirus va a servir de experiencia.

Tal vez no se hacen por la misma razón por la que hoy billones de dólares no se aplican al desarrollo de la atención de las necesidades humanas, por la única razón de que ya dentro de la predominancia del modo de producción capitalista no son rentables.

¿Y si hoy tuviéramos la fuerza de una voluntad política organizada que determinara el fin de esa predominancia? ¿Qué pasaría?

Los instrumentos existen: Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial…, las herramientas también: unidad monetaria universal, sistema impositivo basado en la circulación del dinero, haciendo inválida cualquier transacción que no estuviera registrada donde la sociedad democráticamente lo dispusiera. Daríamos así muerte a los paraísos fiscales y a los sistemas impositivos basados en el consumo, los salarios y las pensiones.

Esos inmensos fondos administrados con criterios de eficiencia y correctamente gestionados con el control democrático de la sociedad pueden ser inmediatamente aplicados, a la salud, a la educación, a la atención social, al desarrollo del propio aparato productivo, afectado en gran parte por el informalismo y el trabajo innecesario e improductivo. 2.000 millones de seres humanos trabajan de manera informal y el capitalismo como modo de producción predominante ya no tiene nada para ofrecerles.

Me defino como un ser humano de izquierda que se orienta con el pensamiento de maestros como Marx, Engels, Lenin, en cuyas obras hay análisis que tienen plena validez para esta etapa de la crisis del capitalismo.

Me duela la desorientación y el despiste que existe hoy en lo que llamamos izquierda. No ven las enormes posibilidades que tiene la humanidad de pegar un salto gigantesco, ni bien la actividad económica se libere de las trabas que el impone un modo de producción cuya predominancia está llegando al fin.

No estoy hablando del fin del capitalismo, como la revolución francesa no fue el fin del feudalismo, no estoy hablando de estatizar la economía como hizo el stalinismo deformando las concepciones revolucionarias. El Estado como un fin en sí mismo, y no como un medio de defender en la coyuntura el aparato productivo en beneficio de la gente.

Estoy hablando de una reorganización de toda la economía, sobre la base del control social. No creo que sea sencillo hay que respetar las costumbres, las nacionalidades, pero el mundo tiene los instrumentos y los seres humanos preparados para hacerlo y aún con mis años tengo la esperanza de poder verlo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Marzo de 2020.

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