Chalecos amarillos.

Chalecos amarillos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A propósito de una nota en Página 12 del profesor Atilio A. Borón; la reproducimos y luego la comentamos.

Viernes, 14 de diciembre de 2018.

Chalecos amarillos.

Por Atilio A. Borón.

Alemania y Japón tienen el dudoso honor de ser dos países en los que jamás triunfó una revolución. No por casualidad fueron también los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a regímenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japonés. Por contraposición la historia francesa está signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revolución de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho más vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de París de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareció que la rebeldía del pueblo francés se había apagado para siempre. Pero no fue así. Reapareció en la heroica resistencia a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo francés de 1968.

¿Es esto lo único que hace de Francia un país tan peculiar? No. Más importante que este incesante fermento insurreccional que históricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo había advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revolución en Francia, dijera que «el canto del gallo galo despertará una vez más a Europa». Y la despertó, aunque esos sueños fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revolución Francesa retumbó en Europa y América, con fuerza atronadora; la Comuna se convirtió en una fuente de inspiración para el movimiento obrero mundial, sus enseñanzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo francés se reproduciría, con las lógicas características nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa única capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento histórico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo francés.

La rebelión de los «chalecos amarillos» que comenzó hace pocas semanas cuando dos camioneros y la dueña de un pequeño comercio –desconocidas entre sí y habitando en distintos lugares del interior de Francia– lanzaron a través de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus pequeñas ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos días una de ellas tenía casi un millón de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en París y, a partir de allí, la protesta adquiriría una dimensión fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no habían podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los «chalecos amarillos» en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el «contagio» del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra más allá de sus fronteras. Se ha insinuado en Bélgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasión de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el régimen de Al Sisi prohibió la venta de chalecos amarillos en todo el país como una medida precautoria para evitar que el ejemplo francés cunda en su país.

La revuelta, de final abierto, no es sólo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composición social muy heterogénea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no sólo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay también otros contenidos que remiten a una cosmovisión más tradicional de una Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heteróclito conjunto de reivindicaciones, inorgánicamente expresadas, alberga demandas múltiples y contradictorias aspiraciones producto de una súbita e inesperada eclosión de activismo espontaneísta, carente de dirección política. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energía social liberada en las calles de Francia podría tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, más allá de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilización popular y la inevitable complejidad ideológica presente en todos los grandes movimientos espontáneos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemonía neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.

Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el «canto del gallo galo» bien podría despertar la rebeldía dormida –o premeditadamente anestesiada– de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las políticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, víctimas de un silencioso pero mortífero holocausto social de inéditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempeñan esa función de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podría convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares –como ocurriera principalmente con la Revolución Francesa y el Mayo de 1968– en contra de un sistema, el capitalismo, y una política, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habrá de ocurrir, si el temido «contagio» finalmente se producirá, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que sólo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habrá que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictará su inapelable veredicto.

Más allá de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del «fin del ciclo progresista» en Nuestra América, que supuestamente sería seguido por el «neoliberal» o conservador que sólo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su máxima expresión. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un baño de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por riguroso análisis económico o sociopolítico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que aparecía como un orden económico y político inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo… francés.

Mi comentario:

En este caso lo que hago es reproducir textualmente la nota del Prof. Atilio Borón en Página 12. Con Borón he coincidido y he discrepado, en este caso la nota aporta elementos valiosos. Ahora comparemos la Argentina de Macri con la Francia de Macron. Macri con el manejo del dólar le baja los salarios y las pensiones brutalmente a su pueblo. Macron no lo puede hacer porque en su economía todo el mundo debe manejar el EURO y entonces trata de recurrir al tema de las tarifas. La izquierda en Europa aún hoy no comprende la importancia de que en las economías todos los actores manejen los mismos valores monetarios. Por eso nuestro planteo de que la medida monetaria debe ser única y universal. Y si a eso le agregamos que los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero en todo el mundo, tenemos la base para una verdadera transformación que la tecnología pone al alcance de la mano, para abordar la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que padecemos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de Diciembre de 2018.

Explicar: un desafío.

Explicar: un desafío.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Muy buen desafío. No es común por lo general que los amigos digan claramente lo que piensan y en este caso tiene un doble valor. La sinceridad y además un desafío para explicar más claramente lo que pienso que siempre tiene la dificultad de no saber uno si la recepción de la idea es correcta, es o no completa.

Este es el texto crítico que me envían:

«No es fácil arrancar con un tema sin antes cuestionarse cosas importantes. Una de ellas es el enfoque. Mi ánimo no es criticar, sino intentar un enfoque diferente y abrir ventanas. Analicemos, por ejemplo, la frase siguiente de tu trabajo:

«Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable, los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas…» 1.

Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva. Tan es así que, al no observar el entorno y quedarnos con la frase, sucede que la realidad es lo contrario a lo que parece decir tu frase. Las leyes económicas no son más fuertes que la realidad, sino que la realidad ha demostrado una y mil veces que las leyes económicas se diseñan de acuerdo al interés de los poderosos, y una y mil veces la propia realidad ha tirado abajo la veracidad y la vigencia de muchas de esas leyes.

El ser humano ha ido evolucionando desde sus comienzos siendo muy habilidoso para construir esos «inventos ideológicos» que mencionas, que han tenido la virtud y el cometido de nuclear voluntades a su alrededor, convenciéndonos de cosas (que algunos llaman ficciones), tales como la patria, la bandera, el sentimiento nacional, la autorregulación del mercado, etc. Esas ficciones de alguna manera han sido justificaciones para dejar de lado valores genéricos muy importantes para la convivencia social, tales como los valores éticos y morales, por ejemplo.

No podemos enfocar el análisis de cómo funciona la economía, solamente en base a leyes inventadas para explicar lo que nos conviene. ¿Por qué algo exitoso debe ser necesariamente algo con crecimiento constante, por qué no podemos ni pensar en concretar cosas como las que planteas sobre la moneda única universal, o el salario básico necesario aunque no tengas trabajo? Uno de los motivos, creo importante recalcar, es la falta de valores fundamentales como los mencionados, dentro de los cuales uno de los básicos debe ser la solidaridad.

Creo que tenemos que apoyarnos más en esas cosas, en lugar de arrancar aceptando como válidas leyes que se inventaron para justificar lo injustificable».

Mi respuesta:

Siempre existe dificultad cuando se trata de sintetizar y para ello la necesidad de hacer abstracción.

¿La economía tiene leyes en su desarrollo?, y no me estoy refiriendo a las leyes emanadas de los parlamentos, sino leyes que como en el caso de la física, la ley de la gravedad por ejemplo, deben ser desentrañadas para tener un conocimiento más completo de la realidad.

Federico Engels tiene un trabajo monumental sobre el papel de trabajo en la transformación del mono en hombre, donde muestra como las «leyes» económicas han ido modelando las formas supra estructurales en el plano político.

Marx, Lenin, Batlle y Ordoñez son muy precisos en marcar que cada uno de los avances sociales conquistados legítimamente por el avance de la humanidad no se pueden transformar en quimeras administrativas para hacer lo que se quiera con los Estados. Que es lo que trató de hacer el stalinismo, y el batllismo post Batlle y Ordoñez.

«Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva».

No soy yo el que quita visión y perspectiva, sino la falta de rigurosidad científica para analizar la realidad tal cual es. Relaté en una de mis notas que cuando estaba en su apogeo la idea de Aratirí en un encuentro con un dirigente del Frente Amplio este me decía que con Aratirí, el puerto de aguas profundas y la regasificadora había Frente Amplio para 50 años. Cuando le señalaba que las decisiones sobre el manejo del hierro en el mundo eran muy erráticas, se me indicaba que no podía poner piedras en el camino.

¿A que voy con todo esto?, que el desarrollo del capitalismo tiene en su pugna por la tasa general de ganancia a concentrarse en decisiones que tienen carácter universal.

En la nota que ahora sale en Uypress 2 vuelvo sobre este tema de la matriz productiva que hoy no es posible diseñar para ningún país del mundo.

Un apunte sobre el tema de la moneda. Se insiste en un rol propio de la moneda, para justificar su manejo por parte de roscas financieras, que atentan contra el nivel de vida de la gente. Es una de las vías más canallescas de ajuste en los salarios y las pensiones. El ejemplo Macri es paradigmático.

Lo de la renta básica universal ya es otro problema y en el caso del MPP 3 de Uruguay se utiliza para no definirse sobre las bases del discurso de Mujica en la ONU 4.

Ahora ¿que puede pasar si nos negamos a analizar precisamente esas leyes generales de la economía en aras de proyectos nacionales sin ningún fundamento económico? Creo que los ejemplos que tenemos a la vista son más que elocuentes.

¿De qué se trata entonces? De tratar de entender las leyes de la economía para en consonancia con estas organizar en el mundo un mejor desarrollo para la vida de la humanidad. Que de eso trata la obra de los maestros. Y para nada cuestionan los valores éticos, de solidaridad, de inventiva que tú mencionas 5.

Saludos y gracias por opinar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de
Noviembre de 2018.

Notas:

1 Se refiere a la columna en Uypress del 22 de Noviembre: «De izquierda» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/13/de-izquierda/).

2 Se refiere a la columna del 30 de Noviembre en el mismo medio digital: «Grave vacío conceptual» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/24/grave-vacio-conceptual/).

3 6 MPP, Movimiento de Participación Popular, agrupación que encabeza el ex Presidente José Mujica, integrante mayoritario actualmente del Frente Amplio, Partido de Gobierno en el Uruguay.

4 La predisposición de Mujica hacia el MPP 6 no es buena, es más, existe en la izquierda un concepto profundamente nocivo de que el MPP desaparecido Mujica, desaparece también. No somos quién para aconsejar a nadie, pero sería muy bueno para la izquierda que el Pepe sometiera sus ideas al debate interno de su organización empezando por su intervención en la ONU (Septiembre 2013) en que sus ejes centrales en materia económica fueron la moneda y los impuestos, problemas que hoy están candentes en todo el mundo a la vez que hay una resistencia generalizada a analizarlos. Recordemos que el MPP definió su apoyo a la llamada Renta Básica Universal sin llegar a determinar cuál debería ser su financiación.

5 El debate sobre materialismo e idealismo y entre materialistas e idealistas ya lleva siglos, y promete ser cada vez más intenso en la medida que la humanidad afronta crisis como la actual en que llega a su fin la predominancia de un modo de producción, la necesidad de que muera en paz, y el desarrollo de uno nuevo que aún no se vislumbra con claridad.

Grave vacío conceptual.

Grave vacío conceptual.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

-Jorge, concuerdo con el excelente análisis de tu artículo (*).

Hace pocos días le pregunté a uno de los precandidatos si consideraba que podría plantearse el gravamen a las transacciones financieras (tasa Tobin) y me contestó: «de eso ya nadie habla y además con el desarrollo de la tecnología es impracticable, no hay formas de controlarlo» (sic).

(*) Se refiere a la columna: «De izquierda» publicada en Uypress el 22 de noviembre. Sobre la cual también he recibido buenas críticas, que merecerán respuesta.

Transcribo la preocupación de un apreciado compañero, y no solo para satisfacer mi autoestima –aunque en la lucha ideológica nunca está demás– sino para señalar y apuntar a un peligroso vacío que se está dando en la comprensión de los problemas de esta época en que se agranda una crisis cada vez más irreversible para la predominancia del modo de producción capitalista.

Coincide además con la difusión vía facebook que ha hecho el reconocido tributarista Dr. Leonardo Costa sobre la conferencia realizada en Punta del Este: «Reunión del Foro Global sobre Transparencia de la OCDE», señalando la importancia de la misma, y donde el gobierno de nuestro país ha tenido una importante participación.

Reunión que de acuerdo a las versiones de prensa ha sido de enorme utilidad para avanzar internacionalmente en el intercambio de datos. (Transparentar la información). No son pocos los economistas que en el mundo observan con preocupación cómo crecen demencialmente los paraísos fiscales y como en los países (podríamos decir que en todos) circulan capitales por fuera de los controles estatales, aprovechando además una tributación permisiva (o mejor dicho una no tributación) que les permite eludir controles y utilizar los medios judiciales, nacionales e internacionales, cuando de hacer cumplir obligaciones se trata. Como ocurrió con el chantaje de los buitres en el caso de Argentina, en el cual activaron políticamente una candidatura a la Presidencia –con éxito– a uno de sus socios para poder obtener enormes ganancias de sus especulaciones. No necesitaron bolsos ni papel moneda, lo hicieron por Internet. Aún no entiendo como el gobierno anterior argentino dejó hacer la maniobra, que era el objetivo de los que triunfaron electoral y económicamente y hoy se manejan al borde del precipicio con la preocupación manifiesta del propio FMI. Tal vez la explicación provenga por el lado de que las figuras que manejan los hilos de la verdadera economía (la monetaria es parte de ella) son parte del equipo anterior y del actual.

Volviendo a lo nuestro; podríamos interpelar a ese precandidato a que alude nuestro amigo, sobre cómo piensa encarar el déficit creciente de la seguridad social, de la financiación de la salud, el costo cada vez más restrictivo de los medicamentos, de las limitaciones cada vez mayores en el número de los puestos de trabajo, etc. etc. En relación directa con la baja de la rentabilidad (índice fundamental en el capitalismo) en todas aquellas actividades beneficiosa para la humanidad y los seres humanos.

Y conste que no estamos cuestionando la orientación económica aplicada hasta ahora, que debiendo acentuar las prolijidades (errores y hasta horrores que los hubo y los hay), es lo mejor que los gobiernos del Frente Amplio han realizado y ofrecido al país.

Ahora hay que seguir navegando, y la hoja de ruta que teníamos y al país le ha significado progreso (nadie se ofreció con coherencia para hacerlo mejor) está agotada, y agotada particularmente en la fuente recursos que en el periodo inicial con el precio de los comodities y el desarrollo del consumo interno pareció que podíamos tocar el cielo con las manos.

Porque los peligros en la financiación por parte del Estado (de todos los Estados) son de dos naturalezas, una que toda capacidad impositiva en el modo de producción actual restringe el mercado y otra que la capacidad empresarial estatal conlleva siempre formas de burocratización y clientelismo a la larga insostenibles. Lo que no quiere decir que en determinadas coyunturas no sea absolutamente necesaria como lo demuestra la historia en el Uruguay del llamado primer batllismo (Batlle y Ordoñez), que supo amalgamar esos factores para lo que era en concreto esa etapa del desarrollo capitalista, si bien luego en el tiempo vinieron otros batllismos.

Hoy por ejemplo hablar de industria nacional sin asociarla a lo que es la actividad económica y particularmente la empresarial en el mundo es de una ingenuidad completa. Tenemos predominando en el país dos cadenas de supermercados que son gigantescas en el mundo, que imponen sus condiciones de rentabilidad empresarial al mercado interno, y ningún partido ni siquiera los que están o estuvieron relacionados con cadenas de supermercados en otras partes del mundo (particularmente en Europa) están en condiciones de modificar esta realidad.

No es de recibo decir: «para encarar el déficit creciente de la seguridad social luego de las elecciones tendremos que convocar a todos los partidos para encontrar una salida». ¿Es que no vamos a llevar a esa reunión una propuesta? La respuesta de ese precandidato hay que atarla con esto, porque si no encaramos el tema de por donde circula en el mundo la riqueza es imposible abordar soluciones a estos problemas, tal vez si parches, pero el problema es que ya no alcanza con eso.

No temamos a la derecha. Ella tampoco tiene soluciones por fuera de lo que es el imponer el trabajo esclavo o dejar fuera de los avances de la sociedad a la mayoría de la gente. Hemos visto además que su gran aliado fue el desbarajuste monetario hecho a espesas de la complicidad con los propios gobiernos. En el que el accionar de los gobiernos de izquierda fue por lo menos desprolijo, sin estudiar ni entender el papel que cumple la moneda en las relaciones económicas. Aún cuando en el Uruguay el mérito es haber avanzado en controles y estimulado el camino de la transparencia.

Como diría el inolvidable Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx…».

Cuando se habla además de cómo encarar la soluciones para el tema de la creciente violencia en la sociedad, dos son las claves a tener en cuenta: la primera el trabajo, la calidad del mismo, el nivel de su remuneración –un número cada vez menor de buenas remuneraciones y mayor de insuficientes– y por otro lado el mundo de la droga que está financiando merced al no contralor sobre la circulación de los capitales esos que el precandidato dice que no se pueden controlar y sobre los cuales el Estado tiene la potestad de declarar ilegales en su circulación sino están debidamente registrados en las Instituciones que la propia sociedad determine, que es precisamente lo que hoy la tecnología facilita, y ubica el no hacerlo a un problema grave de falta de voluntad política.

Resulta claro que ningún Estado lo puede hacer por separado, pues la medida inmediata del capitalista es ir ahí, a los países donde los controles no existan.

Cuando dimos un gran valor a la intervención del ex Presidente Mujica en la ONU (setiembre 2013) era precisamente porque iba en esta línea, claro después el silencio de todos y del propio disertante, y ahora el retroceso que significa no comprender que el mundo está en condiciones de pegar una gran salto en el tema impositivo, salto imprescindible si queremos ver el futuro con esperanza. Es además precisamente la tecnología lo que nos permite pensar que ellos son plenamente alcanzables ya.

La alarma compartible con la que el compañero me trasmite esta respuesta del precandidato nos muestra claramente el atraso que hoy existe en la izquierda para comprender la gravedad del momento y poder encarar el futuro con un moderado optimismo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Noviembre de 2018.

Enlace del artículo original en castellano:

https://www.uypress.net/auc.aspx?92001

De izquierda.

De izquierda.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Vamos a tratar de debatir con la postura ideológica del compañero Esteban Valenti. Para ello recurrimos al copete (no sé si es correcto llamarlo así) de una sus últimas notas en Uypress.

La crisis de la izquierda latinoamericana. Esteban Valenti.

12-11-2018.

«Sobre este mismo tema escribí hace tiempo varias columnas, pero ahora se trata de una crisis más profunda. No hay ninguna duda de que la tendencia de principios de este siglo de un avance importante de las ideas de izquierda y de los gobiernos de izquierda en América Latina se ha revertido y coleccionamos graves derrotas, no solo por la pérdida de gobiernos, algunos de dudosa orientación de izquierda, sino por la profundidad ideológica y política de las derrotas sufridas».

¿Dónde debemos radicar la crisis para analizarla y llegar a conclusiones sobre ella? Porque a esta altura no hay dudas de que la humanidad está viviendo una de sus mayores crisis, tal vez definitoria para lo que serán los próximos siglos. De la que necesita salir en paz.

Aún con sus particularidades la izquierda está dentro de ella, si es que acordamos en la base materialista de nuestro razonamiento.

El modo de producción que hoy predomina en el mundo y marca las características actuales es plenamente el capitalista. Que nació hace relativamente en la historia poco tiempo, pero que se desarrolló y llegó a los confines de todo el planeta.

Tal vez lo más difícil de comprender es lo que previó Lenin en 1916: que el sistema iba a propender en su pugna –intrínseca a la competencia capitalista– a un gobierno ecuménico muy por encima de cualquiera de los Estados. Apreciables hasta en la dificultades que tiene hoy para desarrollar su política el gobierno de Trump.

Se constata con claridad que las fuerzas económicas que impulsaron la candidatura de Trump, han logrado un primer y presumible efímero crecimiento económico, que son todo un enigma por su proyección crítica en la economía mundial.

Macri ni siquiera ha tenido ese respiro y aún aquellos economistas (no fueron pocos), que avizoraban una mejora en la situación cuando el proceso electoral que determinó su triunfo, hoy ven con alarma la forma en que su gobierno se acerca al precipicio. Con Bolsonaro la alarma es aún mayor, y si ha ganado merced a la crisis del PT, es aún mayor la incertidumbre porque no existe un programa posible para el desarrollo de la economía de ese país.

Esto supone acordar que en el proceso de desarrollo de la economía lo que puedan hacer los Estados siempre va a estar supeditado a lo que suceda en el desenvolvimiento enfermizo de la economía global. Cada día que pasa más aún.

En sus inicios el Reino Unido ejerció la centralidad del sistema económico, su pérdida tiene mucho que ver con lo que los propios trabajadores y pueblo de ese reino fueron conquistando en derechos.

El propio desarrollo del capitalismo necesitó a determinada altura de otro centro, no olvidemos que para llegar a ello pasamos nada más y nada menos que dos guerras denominadas mundiales, producto de otras tantas crisis.

Ese nuevo centro cargado de dinamismo, que en su crecimiento interno jugó un papel primordial los avances tecnológicos de la época y en particular las comunicaciones económicas realizadas a través del ferrocarril, pareció ser o se le describió como la meca definitiva del capitalismo (el fin de la historia). La teoría del super imperialismo de Kaustky moría con el declive del Reino Unido pero renacía con EE.UU.

Luego una nueva relativa sorpresa, a EE.UU. se oponía la URSS y se nos explicaba que esa era la gran pelea entre capitalismo y socialismo. Lo cual era de conveniencia de unos y otros contendores. Los maestros ya no estaban para defender sus tesis. Sí había intérpretes, que como ocurría con el cristianismo y los intérpretes del viejo y nuevo testamento, hacían prevalecer las enmiendas y no el soneto.

Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable. Los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas, absorbiendo la tecnología, aún cuando que hayan durado más de 70 años no es poca cosa. Además de hacer crecer a distintas teorías sobre la condición humana que tratan de demostrarnos que el deseo de propiedad es parte de esa condición y que el hombre nuevo será tan nuevo que no tendrá esa condicionante.

Resumiendo; las luchas sociales lograron avances en las conquistas de los trabajadores e impusieron sistemas de seguridad y de previsión social, esto le dio una mayor base social al capitalismo, pero a la vez hizo que los capitalistas que primero traían la materia prima de las colonias se trasladaran a ellas con sus inversiones y sus nuevos y lujosísimos hábitat, aprovechando el atraso en las conquistas sociales, aunque inevitablemente trasladándolas también a ellas.

En muchas de esas colonias la lucha contra la conquista pasó a la lucha contra el imperialismo por imponer cosas elementales como el voto en el derecho de los trabajadores. Y porque no con el sueño de capitalismos propios que el propio sistema general se ha encargado de generar y luego de ir derrotando.

Los partidos de izquierda nacidos en el viejo continente se trasladaban a los nuevos buscando incorporar derechos pero a la vez soñando con tener la oportunidad de gobernar. Combinaciones que muchas de ellas recibieron el nombre de «bonapartistas» en alusión a hechos políticos de siglos anteriores.

En Rusia a principios del siglo 20 se dio la combinación del atraso con el adelanto industrial. La revolución campesina con la revolución socialista. Marx habla de esa posibilidad en uno de los prólogos del Manifiesto Comunista; su motor fue la guerra a la que llegó la crisis capitalista. No es que Lenin y los bolcheviques se propusieran el socialismo y luego construir el comunismo en Rusia. Sí se proponían hacer que las conquistas sociales llegaran al conjunto de la población –imponer la paz– y para eso tenían que mantener y desarrollar el aparato productivo que el capitalismo había logrado construir para llegar a esa etapa.

Batlle y Ordóñez en el Uruguay lo dice claramente a la muerte de Lenin y en su homenaje por la obra realizada en beneficio de la gente.

La tarea de construir un Partido impoluto, para construir el socialismo y luego el comunismo por Estados, nada tiene que ver con Marx, con Engels, con Lenin, ni con Gramsci.

Si compartimos que haya principios éticos y morales para organizar Partidos y Gobiernos que defiendan el mejor interés de la gente, dentro de la propia existencia del capitalismo y separando claramente los tantos para que este no imponga sus propias reglas éticas que devienen de la competencia intercapitalista y de la cual los poderes del Estado son siempre un instrumento.

Entonces el avance en cada país de la izquierda mucho tiene que ver con la propia estructura social del país y como se muevan las propias organizaciones de la sociedad. Lula en Brasil dio una lucha gigantesca para organizar sindicalmente y políticamente a los trabajadores, pero esa lucha que fue resistida por la burguesía –particularmente la paulista– contó con su apoyo en el momento que esta vio que Brasil tenía posibilidades de desarrollo industrial con perspectivas universales. El ex presidente Mujica llegó a hablar de que era la oportunidad de viajar en el pescante de la economía de Brasil. Ahora ese romance que no dejó de lado ninguno de los vicios de esa burguesía, se quebró cuando esta sintió que las conquistas de los trabajadores y el mercado mundial le podían ser adversos.

¿Qué nos propone Esteban? Una pureza ética en la construcción política partidaria que compartimos y no difiere de la que pretendía Lenin para su organización pero que deben remar diariamente en una realidad que es inexorable y se filtra por todos los poros.

El modo de producción que predomina es el capitalista y en él hay que navegar, defendiendo y extendiendo el derecho de la gente, cerrando el paso al retroceso que tiene una identidad: la del fascismo y la guerra.

Ello no se logra sólo defendiendo la democracia, que es de enorme importancia hacerlo, sino desarrollando un programa. Programa que no es para construir un Estado alternativo como es el sueño que encandiló a la izquierda luego de la derrota de Lenin (en 1924), sino para ampliar los derechos y conquistas de los trabajadores, marcando los centros que es necesario marcar en el funcionamiento capitalista, para que este sistema pueda una vez llegado a su límite morir en paz. Esos centros son la moneda y los impuestos. Aunque de ello todavía no se hable lo necesario.

Esto hoy debería ser el objetivo central de toda militancia de izquierda, y no creo que haya otro objetivo superior y que por el contrario los que hoy se esgrimen no van más de allá de los apetitos por los cargos que aún el capitalismo sigue brindando en los Estados, aunque ellos provengan de posiciones ganadas por la prédica de izquierda y las mieles de la burguesía.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Noviembre de 2018.

 

El relato…

El relato…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Todos los acontecimientos que la humanidad ha vivido, y las proyecciones para el futuro en todas las ramas del conocimientos humano necesitan de registros, hoy muy favorecidos y enriquecidos por el avance de la tecnología. Esto constituye una ciencia muy importante, y como tal se le trata a nivel de cátedra universitaria.

En política adquiere aún una importancia mayor y no son pocos los hechos de enorme importancia para la historia humana que aún tienen documentación insuficiente.

Tal vez sea por eso que Lenin tenía especial cuidado en documentar cada uno de sus pasos y hoy tenemos 55 tomos de sus obras que hicieron el milagro de pasar a través del stalinismo, que brindan la posibilidad de analizar cada uno de los episodios de la primera revolución socialista triunfante. Hay una historia documentada durante la vida de Lenin, y otra posterior que ya pertenece al secretismo. Como si esto fuera un mojón distintivo, que lo es, entre una etapa y la otra.

Ahora esto se ha dado en forma solapada en todos los países del mundo. En el Uruguay, por ejemplo, sus partidos políticos, las instituciones sindicales, han registrado de alguna manera, tal vez no lo codificada que exigiera, cada uno de sus pasos, la documentación existe. El Frente Amplio, la CNT, ahora el PIT-CNT, y cada uno de los partidos y sindicatos han tratado de hacerlo. Tal vez un debe y no menor, es que, Juan José Ramos, Alejandro Atchugarry y el propio Jorge Batlle, no hayan dejado un registro relatando la crisis del 2002, por lo que sobre ella hoy tenemos historias que para nada se ajustan a la realidad, la falsean.

Un debe para nuestra AEBU (Asociación de empleados bancarios del Uruguay) que previo a la campaña electoral de 1999, elaboró un documento para ese evento: «el sistema financiero un asunto de Estado», que motivó que el Secretario General del Banco Interamericano de Desarrollo, Contador Enrique Iglesias, invitara institucionalmente a AEBU a hacerse presente en Washington ante ese organismo y ante el Banco Mundial. Era claro que a todos preocupaba la crisis que se avecinaba en esta zona del mundo. La crisis se desató en Argentina y arrastró a nuestro país, AEBU y Juan José Ramos, en particular, tuvieron un rol fundamental en la elaboración negociada de la salida.

¿Que estamos sugiriendo?: que ante la magnitud de los disparates que se han dicho sobre esos episodios y cuando las tormentas de nuevas crisis acechan al mundo y a la zona, sería de una importancia enorme rescatar y publicar ordenadamente cada uno de los episodios vividos en aquella oportunidad. Por suerte historiadores abundan, la dificultad está en valorar crudamente los hechos tal como fueron en la realidad.

Lo mismo ocurre con el movimiento tupamaro, lleno de libros, y películas, pero carente de un registro de cómo se decidieron los hechos. Los propios organismos oficiales, los servicios de EE.UU. actores fundamentales en los hechos entre otros, guardan celosamente documentos que en algún momento van a servir para desvelar algunas incógnitas como la planteada por el ex Presidente Mujica cuando afirma que fueron usados. Duele aún más porque en esas acciones se frustró una parte importante y valiosa de la juventud de nuestro país a la que se le aplicó la táctica del aborto: acelerar los movimientos sociales con acciones guerrilleras para poder aniquilarlos como si ellos no fueran fruto de la propia crisis del capitalismo y de problemas que se replantean inexorablemente.

Es cierto, el capitalismo se maneja con el secreto: el comercial, el industrial, el bancario, etc. etc.

Esto que ahora es la vedette: el tema de la corrupción tiene mucho que ver con esto y particularmente porque la «izquierda» tendría que ideológicamente sentirse incómoda en su postura intelectual ante la misma.

En el capitalismo es más cómodo el secreto que el registro, es su modo operando, al menos para los que pueden manejar algo y en esto no se diferencian los grandes burgueses de los que no lo son.

Llegamos al colmo de que en un país, como el Uruguay, donde la actividad financiera en su mayor parte se realiza por fuera de los bancos, su no registración sea defendida por un abanico multicolor en el plano político: es la oposición a la bancarización. Conscientes de que la tecnología impone condiciones, su defensa de la no registración toma la forma de oposición a la llamada bancarización obligatoria. Nos hablan además de que los que se benefician son los bancos y en particular los privados como si estos no fueran partícipes a través de todos sus medios precisamente de todo aquello que financieramente se realizan por fuera de los mismos y redundan en beneficio de sus casas centrales.

Es verdad que un país aislado en materia de registración financiera poco o nada puede avanzar, pero hoy en el mundo donde los grandes capitales, financian y promueven la droga, las armas, las industrias del medicamento, de la seguridad, etc. etc. y los políticos discuten como atender sus efectos y no su origen, sería necesario plantear el empezar a agarrar al toro por los cuernos. Este punto no figura en el programa de ninguno de los partidos políticos.

En esto como en muchos otros temas del desarrollo humano, así como la preocupación por el avance de las corrientes fascistas –en relación directa con las dificultades cada vez mayores del capitalismo en cada país– es en Europa y EE.UU. donde ya debería surgir una decisión programática que permitiera enfrentar el desafío, ya no hay nada que justifique que el sistema impositivo, los impuestos, no deban ser sobre la circulación del dinero, haciendo ilícita toda operación que no esté debidamente registrada a través de los mecanismos que la propia sociedad determine, dando muerte a los paraísos fiscales y a los impuestos al consumo, el salario y las pensiones. Disponiendo así de montos de capital que podrían perfectamente aplicarse a obras que al capitalismo ya no le son rentables y a la sociedad le significaría un enorme avance, ya sea en salud, educación, vivienda, trabajo…

No estamos hablando de estatizar, que en determinadas circunstancias concretas puede ser necesario, sí de organizar la actividad económica utilizando los medios que hoy existen desarrollados y que van más allá de la organización económica de los Estados. Se trata de organizar el trabajo para todos sin crear burocracia. Es más, tendiendo a eliminarla que es lo que permite la tecnología. No estamos proponiendo la eliminación de la organización empresarial en la que hoy el mundo apoya su desarrollo productivo. Sí estamos proponiendo su sometimiento consciente al interés colectivo, salto en el desarrollo humano que ya el mundo está en condiciones objetivas de realizar.

En la actualidad seres humanos –lamentablemente no pocos– que están involucrados en la guerra, tienen injerencia directa en el gobierno del mundo. Se trata de que la pierdan, y sí la tengan los millones de ellos, que en las distintas ramas del saber humano se han preparado para construir. Aquello es el capitalismo que ha cumplido su ciclo de predominancia, que necesita morir en paz. Esto es el socialismo que necesita también crecer en paz. Lo decisivo es la voluntad política, los registros, los relatos, el estudio, parte de la construcción de la educación para poder hacerlo. Cuanto antes reiniciemos este camino mejor.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de Noviembre de 2018.

En debate.

En debate.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los intercambios en Facebook tienen ese picante que muchas veces les falta a los debates acartonados, académicos, este es uno de ellos, también con sus limitaciones.

Gabriel  Mucho Lula y Bolsonaro pero por casa entregamos el agua y le hacemos los mandados al Fondo Monetario.

Graciela  Lamentable una vez más!!!

Jorge Aniceto Molinari  No es tan sencillo por eso en la izquierda no se habla de la política actual de Cuba ni de China. Tanto es así que hoy el centro del capitalismo en el mundo tiende a ser China, que lidera en el mercado mundial el libre comercio mientras EE.UU, organiza murallas en sus fronteras.

Graciela BJorge Aniceto, podrías aclarar??? Tú decís que no nos siguen cocinando?? Sos un estudioso y tenes dignidad, pero no será demasiada teoría?? Si podes explicar se agradece

Jorge Aniceto Molinari  Lo he tratado de explicar, los complejos empresariales multinacionales en pugnas entre sí gobiernan el mundo o si te gusta mejor nos cocinan, nuestros gobiernos algo logran pero la crisis es cada vez más profunda, lo mejor del mundo debe unirse para buscar salidas posibles como qué por ejemplo los impuestos sean sobre la circulación del dinero.

Gabriel  Molina muy hábil declarante, son años pero la verdad muy profundo o muy vaga la respuesta no sé, igual siempre es según del lado que se esté parado. Opino que no se puede acomodar el discurso, después de tanta tinta gastada en prometer otras cosas.

Jorge Aniceto Molinari  Lo tuyo me dices, desde un iPhone fabricado en China, ¿cuál es tu propuesta?

Alicia  No LLEGAMOS?? LPM….

Carlos  La realidad: vivimos en un mundo globalizado por el capitalismo y las transnacionales. Es decir, estamos en una jaula a los gritos para ver si nos abren la puerta. Por supuesto, hay quien se beneficia de esto y otros que ni se preocupan.

Jorge Aniceto Molinari  Pero todos perciben la crisis, unos se preparan para matar por sus bienes, y de lo que se trata es unir lo mejor de la humanidad, y enfrentar al fascismo.

Graciela B.  Sabes que no puedo creer más en espejitos de colores. La humanidad no creo que se una. Cada uno cada día más se cuida a sí mismo y en esto le debo agradecer a la izquierda quien considero fracturó la sociedad del Uruguay. Contra el Poder, donde están metidos los poderosos psseudoizquierdistas, no se les vencerá jamás. A nadie le interesa terminar con la pobreza, el hambre, las guerras, con nada. No quiero más teorías, quiero ejecutividad

Jorge Aniceto Molinari  Hablar de ejecutividad también es teoría, el problema está en lo que se propone, mira los problemas de los países vecinos.

Gabriel  Me pregunto sin ser tan profundo, el renegar de las consultas populares, el no votar investigadoras, el proteger delincuentes, el favorecer a los familiares, el privatizar todo, etc. etc., tendrá que ver China o quizás llegaron al poder con cuentos chinos y quieren continuar con los incondicionales como también supo tener Pacheco en su tiempo, esto ya no se cambia de adentro.

Graciela B.  Me Importa mejorar mi país. Vivo AQUÍ y quiero estar bien. Ya sé que no puedo cambiar nada que estemos en un mundo globalizado. Mejoremos lo importante de este país, pero el FA está destruyendo todo. Primero nuestras empresas.

Vero  Está bien q haya pasado esto viven pendientes de lo q pasa en Argentina Brasil y de lo q pasa acá nada ahora se viene la época electoral y todos publicando contra el FA PERO DESPUES VAN Y LOS VOTAN así q ajo aguantarse y a joderse y antes de votar el próximo año PIENSENNNN !!!!

Jorge Aniceto Molinari  Graciela dice: no puedo cambiar nada. Todo está en cambio y nosotros somos parte de él. Antes usábamos una máquina de escribir y un teléfono ahora usamos un iphone. Gabriel hace la más fácil, se escuda en los errores y horrores, notorios y justifica su acción negativa, pero no hace ninguna propuesta, aún no piensa en que salida tiene esto, a no ser la clásica de que todo debe manejarlo el Estado y que nosotros debemos reclamarlo todo de quienes han asumido su manejo. Y eso que es producto de deformaciones estatistas (Trump es el último hijo de esto) que ha vivido el mundo hoy no corre en ninguna parte. Pero tampoco corre el de que cada uno haga la suya, por lo que debemos ayudar a una salida que nos beneficie a todos, si esto sigue así quienes ganan son los que más se han enriquecido.

Martha  Sin tener ninguna base ideológica, humildemente me pregunto también quien tiene una propuesta mejor. Económica y que además detenga o disminuya una inseguridad palpable y rampante. No nos engañemos con soluciones radicales ni iluminados peligrosos como Bolsonaro o Trump. Tampoco con prácticas totalitarias que no han resultado.

Martha  Que necesitamos un cambio nadie lo duda, pero tampoco hemos caído en una situación desesperante…

Martha  Si nadie propone algo mejor… sigo observando los inmigrantes con sus rutas desesperadas por llegar al Uruguay y eso me hace pensar que no estamos tan mal…esos otros paraísos que muchos de ustedes admiraron se convirtieron en una trampa mortal… Creo que muchas cosas no se hicieron de mala fe, sino que simplemente no resultaron… En cuanto a los gobernantes no han sido tan malos…

Martha  Que podrían ser mejores… pero es nuestra naturaleza apasionarnos con reclamos (yo también lo hago) y a veces desconocemos cada ley y el trabajo que la precedió.

Martha  No me gustan los verticalismos vengan de donde vengan por eso no me adhiero a ningún grupo pero respeto y observo.

Alicia  Yo solamente recuerdo… del otro lado del mostrador salíamos a juntar firmas para defender las empresas públicas, decíamos NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA!!! Ahora todo esto cambió y no hay explicación de globalización ni de macro economía que lo me explique…

Jorge Aniceto Molinari  Todos tenemos una base ideológica. De ella tenemos más o menos consciencia. Con ella afrontamos una realidad. Muchos se acomodan a ella, aún aquellos que hacen de la crítica su arma de autodefensa, pero acomodados a esa realidad. Nos cuesta entender que este mundo en que los uruguayos estamos relativamente bien, está en plena crisis, y que queramos o no, debemos ser participes de soluciones que hoy nos parecen ajenas o lejanas. Batlle y Ordoñez significó un cambio, el Frente en menor proporción también, pero se agotan y es necesario pensar salidas que hoy ya no alcanza con pensarlas para un país. Por ejemplo con la moneda, hay que terminar con la joda de las diferentes monedas que solo favorece a los que la manejan. Con los impuestos, en el Uruguay hasta los ultras aceptan este sistema, que el Uruguay debe adoptar obligadamente de impuestos al consumo, los salarios y las pensiones, cuando todos deberíamos estar empujando en el mundo para que los impuestos sean sobre la circulación del dinero, y que ningún movimiento de dinero sea válido sino está debidamente registrado dando muerte a los paraísos fiscales.

Alicia: Jorge Aniceto Molinari respeto profundamente tu conocimiento pero quiero respuestas a cosas concretas en las que en realidad me siento estafada…. Porque no defendemos el agua como lo hicimos hace años con todas las empresas públicas?? Por qué está guardada en el ropero la bandera de NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA???

Martha  Quizá fue un error juvenil y en la práctica no sirve?

Martha  A quién le dio resultado…

Martha  Hay que ser más pragmático.

Jorge Aniceto Molinari  El país en el mundo más endeudado es EE.UU. y el que tiene mayores reservas en dólares es China, gobernada por el Partido Comunista. La crisis hoy no reconoce fronteras y si cada país se cierra en sí mismo como parece ser lo de Bolsonaro, más rápido aún vamos a ver las consecuencias, el caso inverso es el que se abrió al mundo financiero de Macri, ya estamos viendo los resultados. Por lo tanto consignas que en su momento tuvieron fundamento como la nacionalización de la banca defendida por el Frente y por Wilson, hoy necesitan ir a un plano superior como es que los impuestos se cobren sobre la circulación del dinero y se liquiden los paraísos fiscales. Mujica lo insinuó en la ONU (septiembre 2013) pero luego reculó retrocedió.

Jorge Aniceto Molinari  Lo del agua creo que muchas de las advertencias particularmente las que vienen de la cátedra son atendibles, ahora de eso se pretendió hacer una operación política para algo que el país ha garantizado en la constitución y necesita ser reglamentado para que cuando hay sequía las pérdidas no sean las de la última. Una infamia en un país en que la mayor parte del año abunda el agua. A la que también hay que cuidar, y no se lo está haciendo correctamente.

Martha  yo también me equivoqué hasta que un productor me lo hizo ver y además señaló que llevaban un año de estudio en el Parlamento.

Martha  En cuanto a comunismo en China… tu mismo dijiste que es capitalista…

Martha Yo lo que se que son pragmáticos…

Martha  De nada te sirven las ideologías si no implican avanzar. En definitiva el pueblo necesita el pan cada día y esperanza.

Jorge Aniceto Molinari  En mi última columna en Uypress (se entra con cualquier navegador) escribo sobre esto. Porqué China gobernada por el Partido Comunista tiende a ser el centro del capitalismo mundial, porque los comunistas chinos han entendido perfectamente lo que analizaba Marx de que este sistema debe desarrollarse hasta las últimas posibilidades para dar luego si paso a una transición. No hay ni puede haber países comunistas o socialistas confrontando como sistema con el capitalismo.

Martha  También respeto tu trayectoria y también tu participación actual. No debe haber confrontación sino participación productiva, más en nuestro querido país cuna de hijos y nietos.

Polaco  Leí un libro, sobre China, (que a esta altura de la vida, me removió totalmente). Es de un periodista catalán, que vivió años en esa sociedad. Una previa descripción del país: viven en China más del 25% de los seres humanos, entre ellos e India, está la mitad de nuestra especie; en la descripción geográfica, hay partes rotalmente áridas. Por nuestra cultura y nuestra historia, América, comparando, está todavía, media desierta. Concluyo, que para nosotros, tiene una importancia central, «la libertad» (agregale que soy un pequebu) para ellos es «la Vida». Tarde me día cuenta, que para cualquier ser vivo, la primer y fundamental lucha es la sobrevivencia. Somos el país más despoblado de latinoamérica, Cuba, con una superficie, que será menos de la mitad del Uruguay, tiene 11 millones y nosotros 3. En cuanto al proceso político (dice el periodista, que entrevista dirigentes de ese país) la época de Mao, fue el socialismo, un ordenamiento de la sociedad, para su desarrollo. (nada que ver reforma agraria, si estaba la tierra dividida, y solares de poco más que un solar de nuestros balnearios, Vivian abuelos hijos nietos, todos de ese pequeño pedazo de tierra) lo que sí, ordenaron, el éxodo del campo a la ciudad, que provoco la revolución industrial, de cada uno de esas familias iba uno a la ciudad, los demás lo mantenían en el campo, viendo de esos pequeños pedazos de tierra. Por 1970/80, del siglo pasado, los dirigentes del PCCh deciden, entrar al desarrollo capitalista, mandaron millones de jóvenes, a estudiar a la meca del capital, EEUU. Cuando discutían la medida, alguien planteo, pero se van a querer quedar, Le contesto el líder: no te preocupe algunos van a volver, y nos alcanza. Y la concentración hacia las fábricas fue mucho más fluida. En pocas palabras empezó el desarrollo capitalista. No sigo porque te estoy aburriendo chau.

Jorge Aniceto Molinari  Muy bueno lo del Polaco: aporta. Insisto en el estudio. Nosotros hemos repetido muchas cosas como papagayos, sin estudiar. En este país nadie conoció y aplicó las ideas de Marx mejor que José Batlle y Ordoñez. Ni Marx, ni Lenin hablaron nunca de países comunistas o socialistas, si escribieron que el mundo iba a pasar a ser gobernado no desde los Estados sino desde los complejos empresariales multinacionales que es lo que hoy ocurre, pero tiene límites y necesita de que su fin sea lo menos traumático posible luego de desarrollar todo su potencial económico. ¿Que podemos hacer desde nuestro país? Hacer que la vida de la gente sea lo mejor posible sin jodas, ni corrupción y a la vez proponer en el mundo posibles soluciones como lo hizo Mujica en la ONU, y luego se asustó o lo asustaron y no volvió a hablar del tema.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 27 de octubre de 2018.

A un compañero en México.

A un compañero en México.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Respondo a un correo de un compañero coterráneo nuestro, que hoy vive en México, lo cual me es útil para tratar de aclarar mis puntos de vista.

Hola estimado Jorge.

Un atento saludo.

Me permito darte mi punto de vista relacionado con los reclamos de «atrasos cambiarios».

El manejo que se ha venido haciendo del tipo de cambio como un recurso para aquietar las presiones alcistas de la inflación, ha traído por consecuencia que los uruguayos con sus recursos originados en su trabajo dentro de Uruguay pasen las fronteras para surtirse de todo, pues desde los combustibles y el gas, hasta todos los artículos indispensables para el hogar está en un entorno de 20 a 25% más barato.

Lo más exitoso resulta ser la intermediación, el comprar afuera para vender dentro del país, tornando el comercio en un auténtico promotor del trabajo fuera de fronteras… considero que ya hace años se vienen tomando decisiones que conspiran contra la producción dentro de fronteras y ni hablar de los problemas que tienen que ver con la dolarización de la economía, que lleva en los casos de financiamientos, que el trabajador nacional que devenga pesos por su trabajo se endeude en dólares, lo cual es toda una aberración, a mi modesto entender,

Te saludo con afecto.

Paco.

Mi respuesta:

Muchas veces me ocurre que algo que manejo en mis opiniones no tiene la suficiente explicación y entonces es importante el intercambio pues ayuda a que ello se haga.

¿Por qué diferentes monedas?: si la economía tiende a ser cada vez más un espacio universal. Basta con ir a los shopping de cualquier país o «zonas francas» o como se le llame y ver los precios de los productos en dólares para comprobarlo. El manejo de las monedas correspondería entonces en la realidad actual a los manejos de los sectores de las economías nacionales que amparados en el poder del Estado realizan su actividad económica. Esto tiene distintas realidades en cada país dependiendo de cuál es su estado de desarrollo capitalista privado o estatal.

Entonces el manejo de la moneda es una posibilidad permanente de ajuste de los gobiernos frente a los que tienen sus retribuciones en las monedas nacionales. En una etapa de la historia en el capitalismo esto era fundamental para que cada país pudiera planificar su desarrollo económico propio, hoy es prácticamente una quimera llegándose al extremo de que el país que pregona cerrar sus fronteras es EE.UU. y el que plantea la libertad de comercio es China gobernada por el Partido Comunista, a su vez EE.UU. endeudado demencialmente en dólares y China con las mayores reservas del mundo en esa moneda. Estos son los extremos en el cual debe realizarse hoy lo que los economistas llaman pomposamente el «señoreaje» y sin desconocer la importancia que tuvo en su momento.

Por ejemplo hoy en el Uruguay, como maniobra política se le está exigiendo a la Dirección de Aduanas un control de las fronteras que el Uruguay no puede ni debe realizar, y que es imposible hasta para el propio EE.UU., más cuando una de las mayores resistencias del capitalismo en el mundo es al control sobre el movimiento de los capitales, que es además la única forma que tienen los pueblos de abordar el corte a la financiación de todo tipo de lacras sociales hoy fomentadas por el gran capital internacional, y que tú en México lo podés comprobar claramente.

He señalado que la medida que adoptó la derecha en Ecuador en un momento de mayor agudeza de la crisis económica en ese país de dolarizar la economía fue beneficiosa para su gente y contó con la oposición de los propios gobernantes de la economía de EE.UU. Correa que en su momento señaló su desacuerdo con la medida, tampoco ha desarrollado una explicación de en qué ello ha sido negativo.

Por otra parte el centro de los problemas de ese país han recaído sobre el precio de su principal comodities, el petróleo, y la pelea por la gestión del propio país. Las burguesías nativas aún conservan los encantos de la administración nacional con el cual atrapan a los sectores más propensos a las debilidades burguesas en cada país, como ocurre hoy en cada una de las realidades «progresistas» de nuestras repúblicas, con el extremo de Bolsonaro pugnando por llegar y de Macri en medio de un caos pugnando por mantenerse y con la expectativa de que es lo que pueda hacer López Obrador.

Si a esto le agregamos la presión de los organismos financieros internacionales para que los sistemas impositivos que se aplican en cada país estén basados en los impuestos al consumo, los salarios y las pensiones, el combo está completo. Sabiendo además que un cambio en los sistemas impositivos en el estado actual de la actividad económica mundial es imposible aplicarlo por separado en un Estado en particular.

Resumiendo: la política que practica el sector del capitalismo mundial que hoy está en la Casa Blanca de EE.UU. está aprovechando un nivel de maniobras muy acotado –hoy marcan hasta un crecimiento aceptable para los economistas, de su PBI, luego de un período nefasto en estos índices que coincidió con los gobiernos de Obama– en su rol actual de gendarme del capitalismo mundial, lo cual también es contradictorio, y que para nada ve como favorable para sus intereses el de que los países en el mundo adopten como solución eliminar las dualidades en el manejo de la monedas. Aún cuando ellos tienen una pelea permanente por aumentar las ya también demenciales emisiones de la reserva federal, en consonancia con lo que sucede también con el Euro, titular de otras de las crisis en la que se debate el mundo actual.

Lo he dicho en muchas de mis notas: así como en la época del mal llamado socialismo real era notoria la existencia irritante de una moneda para los «gobernantes» y otra para el pueblo, hoy eso es una nefasta realidad para los pueblos que pretenden a través de los llamados gobiernos «progresistas» disminuir sus infames índices de pobreza, y la derecha aprovecha cada una de las caídas de algunos de sus miembros en la debilidades del «capitalismo real» para cobrarse; no te extrañe que se preparen para hacerlo con López Obrador en México. He manifestado además que si México eliminara su moneda y se pasara directamente al dólar no habría muralla posible que separara a las dos naciones. Pero esta es la realidad para cada uno de nuestros países y ha sido una realidad terrible en la relación por ejemplo entre Colombia y Venezuela, lo que ha sido aprovechado por lo peor de los sectores que dominan la economía.

En el Uruguay por ejemplo se ha formado todo un movimiento entorno a la actividad agropecuaria, que pretendió arrodillar al gobierno con un eje en el «atraso cambiario» –hoy están siendo beneficiados por la crisis argentina– pero que a su vez esconden los llamados costos financieros y de intermediación que han llegado a límites espeluznantes, muy superiores aún que a los llamados créditos al consumo que diariamente vemos como un cáncer en nuestros países por los índices de endeudamientos personales.

Bueno por hoy hasta aquí llegamos, no sé si respondí a tus inquietudes pero tal vez sirva para agrandar todas nuestras dudas y el de las que nos puedan leer para que la investigación y el avance en nuestros conocimientos continue, y sobre todo para los que nos hemos educado, a los golpes, pero educados al fin, en los textos de los maestros.

Un abrazo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de octubre de 2018.

El impuesto al valor agregado.

El impuesto al valor agregado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Ese gran tema: los impuestos. De entrada para que no haya dudas vamos a cortar grueso: todos los sistemas impositivos que hoy existen en el mundo son de derecha.

Entendiendo por derecha la política que predomina beneficiando a determinados sectores en detrimento de los más.

No podría ser de otra manera porque el modo de producción que predomina es el capitalista, y el objetivo impositivo es contribuir a su desarrollo, también en los proyectos que aún perduran de capitalismo de Estado.

En otro periodo de la historia en que el capitalismo necesitaba de la acumulación para desarrollarse en la inversión, la política de izquierda era plasmar conquistas sociales que obligaran a los capitalistas en general, a tener en cuenta ese proceso.

Ahora digámoslo con claridad, esa fue la razón tal vez más importante de que el centro del capitalismo se desplazara del Reino Unido a EE.UU. y hoy a China. El inversor capitalista no cambió su carácter y siempre va buscando la menor resistencia social aunque hoy en China sabe qué el país está gobernado por el Partido Comunista y la duda que nos queda y resolverá la historia es si los líderes del PC Chino, en su praxis son plenamente conscientes o no de ello.

Por eso cuando un gobernante nos dice que su propuesta impositiva es justa –algunos le agregan que es de izquierda– o se engaña o nos está tratando de engañar.

El impuesto al valor agregado más conocido como IVA, o con otras denominaciones según el país en que se aplica, es el impuesto al consumo, que en el Uruguay cuando la crisis del 2001-2002 llegó al 27% sobre el valor nominal de la mercadería.

En esa etapa la evasión y elusión impositiva superaba el 40% de la actividad económica, era muy común la existencia de estudios jurídicos, notariales, contables, especializados en eludir su pago. Aprovechaban la falta de controles y la actividad fraudulenta para llevar tres tipos de contabilidades por empresa, una para declarar ante la Dirección General Impositiva, otra ante el Banco de Previsión social y finalmente una verdadera para saber realmente lo que pasaba en la empresa. Las dos primeras iban dirigidas a la evasión o elusión en cada uno de esos institutos.

En el Uruguay por ejemplo, los impuestos fundamentales, porque abarcan la mayor parte de lo recaudado, son precisamente provenientes de la imposición al consumo, los sueldos y las pensiones. Y se señala que el objetivo de no gravar al capital tiene como destino estimular la inversión y por lo tanto la creación de puestos de trabajo, punto crítico del desarrollo económico actual. El capitalista incluye los impuestos en el costo de la producción, forman parte de la evaluación de la rentabilidad o no de la actividad, y cuando esta no se da se van.

Las llamadas clases medias asalariadas o cuenta propistas, que no puedan evadir impuestos, –siempre hay especialistas en el sistema para intentar hacerlo– son las más castigadas, que por supuesto no tienen la movilidad del gran capital, que cuando siente que puede ser gravado huye hacia otros horizontes. También lo hemos visto en distintas etapas de la vida política de los distintos países con el abandono emigratorio de sectores profesionales o altamente especializados. Son los que también comentan que «el país es caro».

En un capitalismo de Estado, más allá de los títulos pomposos que el mismo tenga, «socialismo real», «socialismo del siglo XXI», más allá de las mejores intenciones, la injusticia del sistema impositivo tiene más directa relación con la moneda, donde los que manejan el poder tienen una y el pueblo otra. No decimos que se pueda hacer otra cosa, estamos explicando el por qué en esta etapa de la predominancia del modo de producción capitalista en el mundo, todos los sistemas impositivos encierran una concepción de derecha en tanto no se lucha para terminar en paz con la predominancia capitalista y poder encarar en el mundo un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, que de otra manera no es posible.

Por eso nos parece hipócrita la actitud de la derecha, cuando en su persecución política habla de la ruta del dinero K, cuando en el Uruguay, el de las SAFI (Sociedades anónimas financieras), han existido y existen rutas de dinero que el país ha aprovechado, –muchas veces no tan bien como en el proceso de la crisis del 2001–, para que algo de eso quede en el país y genere trabajo, como supieron aprovechar de la coyuntura en una primera etapa los gobiernos del Frente Amplio.

De esto por lo general no se habla, como por ejemplo del novedoso impuesto aplicado por el gobierno de Macri en la Argentina a las exportaciones, en que por cada dólar exportado, el exportador paga una imposición fija en «pesos argentinos», es decir es un incentivo a la permanente devaluación del peso argentino que es en el que se cobran los sueldos y las pensiones. Es la concreción diabólica del sueño del ajuste permanente a los sectores dependientes de un ingreso fijo y en esa moneda. Ya aparecen comercios –carnicerías en Córdoba– que expenden sus productos al público en dólares.

Tal vez sea por eso la preocupación del Fondo Monetario y las constantes misiones, pues lo que para ellos es un peligro: la eliminación lisa y llana –como ocurrió en su momento en Ecuador– de la moneda nacional puede volver a ocurrir. El ataque al nivel de vida del pueblo argentino es brutal, lo que también preocupa al comando sur del ejército de EE.UU. por lo que una reacción frente a esto puede provocar en las fuerzas armadas argentinas por la tradición de sectores nacionalistas no atados a los imperialismo de turno, el inglés y luego el norteamericano, esté hoy asumiendo su función de gendarme de los complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo. La Argentina de hoy es el de las bases militares de EE.UU, lo que afecta a la moral de su ejército.

Hoy que un país se dolarice y elimine su moneda nacional, no es ninguna afrenta a su soberanía, en el mundo el país más endeudado en dólares es EE.UU. y el país con mayor reservas en dólares es quién se va constituyendo en el centro del capitalismo mundial: China; lo que en economía política se estudió en su momento de la ventaja del señoreaje (la emisión de una moneda propia) ya prácticamente no existe.

Sostenemos que el mundo debe ir a una unidad monetaria única y universal, pero cuando hay países donde se esquilma al pueblo con un manejo por un lado del dólar y por otro de la moneda nacional, el que se hable un mismo lenguaje económico siempre es mejor para la gente.

En el Uruguay por esta razón no existen economistas partidarios opositores y aún de los otros, que propongan un cambio impositivo. Hablan de achicar el Estado, de achicar su asistencia, de poner trabas a los Consejos de Salarios.

El concepto de derecha con que se aplican los impuestos en el mundo colma sus expectativas y cargan sus dardos en estos centros y a la vez contra aquellos países que llaman populistas y responden a las necesidades populares, que por lo general al operar en el mercado capitalista muestran dificultades de gestión y corrupción para hacer algo diferente a lo que han sido las gestiones y prácticas corruptas en el hacer capitalista.

El desafío sigue siendo en la izquierda, aquí y en todo el mundo, el de abrir el debate en algo que se discute por parcelas y sin abordar el fondo del problema, que está estrechamente ligado a la caracterización de la crisis actual del sistema predominante y el programa necesario para poder encararla con beneficio para la humanidad.

En recientes declaraciones el prestigioso economista Cr. Enrique Iglesias destaca los valores de la política económica del Estado uruguayo, ubicándola en ese contexto cada vez más incierto de la economía mundial. Sin embargo también el omite caracterizar la crisis. Está faltando audacia para abrir el análisis a medidas que cada vez son más necesarias por el porvenir ecuménico.

Jorge Aniceto Molinari.
Lavalleja, 17 de setiembre de 2018.

El imperialismo, los imperialismos.

El imperialismo, los imperialismos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El dirigente del Partido Socialista Manuel Laguarda, dedica una nota en «La Diaria» a este tema, importante sin duda para la definición de las políticas. Tema además que en su momento originó una importante polémica entre Lenin y Kausky, en la que además no fueron los únicos destacados protagonistas de la misma.

Tal vez lo más importante al inicio del análisis es precisar de que nuestro enfoque parte de que los modos de producción como lo seres vivos nacen, se desarrollan y luego decaen hasta su desaparición, pero a diferencia de estos no se reproducen, sino que dejan paso luego de una transición a un modo de producción superior, lo cual tampoco es fatal, porque podría ocurrir que el desarrollo de un modo de producción como el capitalista en la actualidad podría poner en riesgo la existencia de la civilización humana.

Marx además agregó otro concepto fundamental, el de que la base material es la que determina todos los otros aspectos de la superesctructura social, incluida las corrientes políticas que en su seno se desarrollan.

Lenin en 1916 escribe «el imperialismo fase superior del capitalismo» en el que analizando la base material del desarrollo capitalista concluye en que el gobierno de cada Estado que hasta ese entonces (primera guerra mundial) era algo así como el comando gerencial del sistema, pasaría a un comando gerencial superior a cargo de los complejos empresariales multinacionales que es lo que el sistema capitalista protocolizó en Mont Pelerin –a la salida de la segunda guerra mundial– con el nacimiento y desarrollo de las instituciones que han caracterizado al neoliberalismo.

Aquí una precisión, pues mientras Kausky pronosticaba la creación de un super imperialismo, Lenin con este trabajo mostraba no sólo que el capitalismo no iba a tener un mando único sino que esa confrontación intercapitalista se daría como se dio, con poderes muy superiores al de los Estados.

Claro, esto da por tierra una muy extendida cultura estatal, en la que se han movido prácticamente todos los partidos políticos, alentados además por la derrota de Lenin en 1924 y el triunfo coyuntural del stalinismo, 70 años en un Estado y los coletazos subsistentes, una suerte de capitalismos de Estado.

Todos los partidos políticos sin excepción teorizan sobre el desarrollo de sus respectivos Estados. También lo hace Laguarda; ese parece ser el objetivo de la nota. El objetivo del desarrollo nacional, sin duda que compartible, choca entonces contra las posibilidades objetivas de su desarrollo. Por ejemplo no nos dice si ese desarrollo corresponde a capitalistas nacionales o a emprendimientos estatales predominantes o totales en la economía nacional. Y tampoco en que se basa para sostener que deba ser así.

Conviene aclarar que siempre estos análisis deben relacionarse con la etapa de desarrollo del modo de producción predominante. Batlle y Ordoñez, conocedor profundo de las ideas de Marx, pero no atado a ninguna organización que se autoproclamara como la aplicadora de esas ideas, cuando realizó los desarrollos estatales que le dieron al Uruguay la solidez social que aún conserva, fue muy cuidadoso en establecer los límites del Estado, sabiendo que ello era un muro de contención para los abusos capitalistas nacionales e internacionales. Era la etapa en que el capitalismo aún predominaba en su desarrollo Estado por Estado. Hoy ya no es así ni siquiera en EE.UU., aunque en los hechos este es el principal gendarme del sistema y en particular de la industria de guerra.

El documento redactado por Batlle para el diario «El Día» a la muerte de Lenin es muy preciso en este sentido.

Mientras aplicando las enseñanzas de Lenin, podemos entender como el centro más importante del capitalismo que era Inglaterra se traslada a EE.UU. luego de dos guerras mundiales, hoy ese traslado se está produciendo hacia China gobernada además por el Partido Comunista, las otras concepciones no lo pueden hacer. El capitalismo cumple así con el pronóstico de Marx de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar todas sus posibilidades. Hoy es China quién aún se las da, manteniendo un índice de crecimiento que de otro modo le sería imposible y aceleraría su crisis.

Entonces surge la pregunta: ¿Después qué? Porque además las posibilidades de desarrollos nacionales, estatales o privados, es una etapa que se está cerrando en todo el mundo. La transición que Mujica insinuó en la ONU (septiembre del 2013) y sobre la cual luego no volvió, ni él, ni los partidos que integran el Frente, efectivamente tiene dos herramientas: una la moneda única y universal, otra los impuestos que deben ser sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y haciendo ilegal toda transacción que no esté debidamente registrada ante los organismos que la sociedad determine. No más impuestos al consumo, los salarios y las pensiones.

Los fondos así reunidos son invertidos en salud, enseñanza, vivienda, salarios en aquellos proyectos y obras que la humanidad necesita y que hoy no realiza porque al capitalismo ya no le son rentables. Hacer que el trabajo prácticamente sea obligatorio, transformando las cárceles y los centros de recuperación en eso, verdaderos centros de recuperación. El trabajo como centro de organización social.

Las discusiones que se han dado en el Frente Amplio sin tener en cuenta estas consideraciones, cuando en el mundo el libre comercio lo comanda China, y el amurallamiento el gobierno de Trump en EE.UU. parecen de una desubicación ideológica absurda, producto de la falta de profundidad de los análisis.

Inexorablemente hasta que la lucha en el mundo se encauce en estos centros, nuestros países tendrán que hacer políticas de coyuntura producto de las circunstancias y no resultado de una planificación que la humanidad necesita en forma urgente.

Necesitamos que nuestra izquierda retorne al estudio de los maestros, no para quedarse religiosamente en ellos sino para encontrar la fuente renovadora de su pensamiento.

Laguarda con su nota seguramente está contestando y polemizando con una anterior en la que el autor reivindica de algún modo el ultra nacionalismo socialista para enfrentar desde el Estado al Imperialismo y para la cual las aperturas actuales de las economías como la cubana, la china o la vietnamita son la explicación de lo que ellos podrían llegar a calificar como retroceso ideológico.

Confieso que no es un tema sencillo de explicar, voy con un ejemplo:

Un querido compañero, coterráneo además, sobre el tema China me escribe esto:

Lo de China, en tu análisis queda claro, «desarrollar el capitalismo, vanguardizar para luego dejarlo morir». Leer a Marx, se puede… lo difícil es aplicarlo… Falta conciencia y lealtad a sus ideales… seguiremos remando…

Mi respuesta:

«Desarrollar el capitalismo, vanguardizar para luego dejarlo morir». No es esta precisamente una expresión correcta y en estas cosas conviene ser preciso.

Para vanguardizar es necesario tener consciencia de lo que se está viviendo, y la construcción económica actual no se hace conscientemente sino por normas que el propio capitalismo en su predominancia ha ido creando. Contrariamente a lo que piensa la generalidad de la gente el gobierno en el mundo no radica en los Estados, sino en los complejos empresariales multinacionales que a su vez están en pugna entre si (Lenin, 1916).

La adquisición de la consciencia, para la muerte en paz de la predominancia capitalista, depende de la capacidad de construir la voluntad política a través del programa. Por lo tanto lo que hoy hace el capitalismo es producto de sus propias necesidades que predominan y no porque esté vanguardizando, y por otro lado esperar su muerte puede ser suicida. Marx lo decía en una frase: la humanidad necesita pasar de la pre-historia a la historia.

Que el Frente no discuta en su programa la exposición de Mujica en la ONU, en la que se insinúan puntos como la moneda única y universal, que los impuestos se hagan sobre la circulación del dinero, danto muerte a los paraísos fiscales, a los actuales impuestos sobre el consumo, los salarios y las pensiones, sabiendo además que eso no se puede aplicar por separado en cada Estado, es hoy un tremendo atraso.

En los hechos el programa que se está discutiendo (próximo Congreso del Frente Amplio) es un saludo a la bandera. No discute los problemas reales que hoy vive la economía global.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de setiembre de 2018.

A propósito del imperialismo y de los imperialismos, por Manuel Laguarda.

A propósito del imperialismo y de los imperialismos.

Jueves, 6 de septiembre de 2018 | Escribe: Manuel Laguarda en Dínamo.

La noción de imperialismo: vigencia y debates.

El concepto de imperialismo es central para los principios, valores y definiciones de la izquierda. Movimientos y partidos de izquierda en distintas partes del mundo, entre ellos el Frente Amplio, se definen como «antiimperialistas». ¿Cuál es la vigencia y pertinencia de esta definición? ¿Qué aspectos del concepto se mantienen y cuáles han cambiado en las últimas décadas? Esta será la discusión de Dínamo este mes.


La definición antiimperialista es parte de la identidad de la izquierda. Esto es así porque la categoría imperialismo sigue siendo válida para comprender muchos de los dramas e injusticias del mundo contemporáneo, así como algunas de las restricciones que pesan para limitar la capacidad de construir democráticamente el futuro por parte de la comunidad nacional o de la región latinoamericana.

En América Latina la referencia al imperialismo y al antiimperialismo apunta indiscutiblemente a Estados Unidos, la potencia hegemónica en la región desde que sustituyó en ese lugar a Gran Bretaña, por lo menos después de la Segunda Guerra Mundial. Y las tropelías y agresiones imperialistas jalonan la historia de nuestra región hasta el presente.

¿El imperialismo es uno solo? Si la respuesta es afirmativa, ¿se trata del imperialismo norteamericano o del imperialismo global? ¿O, por el contrario, son varios los imperialismos, y en ese caso igual se podría hablar de un imperialismo global que los abarca o enmarca?

El término «imperialismo» puede emplearse por lo menos con dos acepciones. En un sentido muy amplio, aplicable a cualquier época histórica o contexto, se utiliza como hegemonismo o dominación de un poder internacional sobre otro, al cual condiciona o limita. En un sentido más restringido, como lo teorizaron Hobson, Lenin, Hilferding y Luxemburgo hace más de un siglo, el imperialismo es una etapa de desarrollo y expansión del capitalismo, el cual para sobrevivir necesita de la expansión permanente.

Dentro de la teoría marxista, otros aportes deben ser tenidos en cuenta. Robert Cox (1983) ha aplicado los conceptos gramscianos de hegemonía a las relaciones internacionales para explicar el actual fenómeno del imperialismo. David Harvey, en «El nuevo imperialismo» (2003), retoma los desarrollos de Rosa Luxemburgo para plantear lo que él llama «solución espacial», la cual, junto con la acumulación por desposesión (privatizaciones, reestructuraciones de las sociedades, guerras y reconstrucciones posteriores), marca la expansión y la dinámica mundial del imperialismo, que no se limita así a actuar subordinando a las clásicas periferias.

Leo Panitch (2004) critica a la teoría marxista clásica del imperialismo por haber sobrestimado lo económico y subestimar lo político. La globalización ha disuelto la coherencia de las burguesías nacionales y ha creado una clase dominante transnacional. En esta última perspectiva podría hablarse del imperialismo en singular, si nos ubicamos a nivel del modo de producción capitalista en su conjunto actuando a escala mundial, y también podría hablarse de múltiples imperialismos y de la competencia y lucha entre ellos como rasgo justamente de la época que define al fenómeno imperialista.

Hay autores que plantean que a partir de la tercera revolución industrial y del fuerte empuje de la globalización de los 80 y 90, el capitalismo habría entrado en una tercera fase, o una segunda fase del imperialismo. Es lo que describimos como hegemonía del capital financiero transnacional, cuyo resultado es la crisis civilizatoria actual que abarca a todo el planeta.

Asumir la globalización del capitalismo como fenómeno incuestionable –por encima de países y de fronteras– no nos lleva al extremo de negar el papel de los centros de poder nacionales que se disputan la hegemonía mundial y que dan lugar a una suerte de lucha interimperialista, que recuerda a la que precedió a la Primera Guerra Mundial. Y ahí entran en juego –por lo menos– los imperialismos de Estados Unidos, de Rusia y de China.

En el mundo unipolar de la década de los 90 era indiscutible la hegemonía del imperialismo de Estados Unidos, contestada en el multipolarismo de los años más recientes. Hoy asistimos a procesos de reestructuración del capitalismo que podrían llevar a una rehegemonizacion de Estados Unidos. Pero pueden darse contradicciones a múltiples niveles, entre las potencias imperialistas y, a su vez, entre ellas o cada una de ellas y el capital transnacional. Por ejemplo, algunas de las líneas que representa Trump y que le permitieron triunfar van en esa última dirección.

¿Cómo nos paramos ante esa realidad? Afirmando la soberanía nacional, buscando la integración regional, apostando al multipolarismo y al derecho internacional, enfrentando y denunciando a todos los imperialismos. Un mundo equilibrado, con múltiples centros de poder, es preferible a un mundo unipolar, cualquiera sea el polo.

Pero nuestra perspectiva es más radical que la de, por ejemplo, el Foro de San Pablo (FSP), que plantea el dilema como una oposición entre Estados Unidos y los BRICS (Rusia o China). El capitalismo global es una totalidad. El camino no pasa por sustituir a Estados Unidos por Rusia o China. La opción es socialismo o barbarie, y hay que plantearse una gobernanza mundial democrática: globalizar la democracia para que ella prime sobre los mercados.

Visiones como las del FSP niegan la realidad de que Rusia y China son potencias capitalistas e imperialistas, tanto se entienda al imperialismo en la clásica acepción marxista, o como la necesidad del capitalismo, que ha llegado a cierto nivel de desarrollo de expansión y actuación a una escala mayor, entendida como dominación y hegemonismo.

En el caso de la ex Unión Soviética, sus específicas contradicciones trabaron en su momento el tránsito al socialismo y hoy Rusia asume un desarrollo abiertamente capitalista, con fuerte peso del Estado y rasgos autoritarios y mafiosos. En su pretensión de hegemonizar Eurasia, el gobierno de Putin desarrolla una política imperialista en esa parte del mundo en continuidad con los intereses y metas geopolíticas de la época zarista y comunista. Y financia y sostiene a la extrema derecha europea, además de cruzar elogios con Trump, exaltar los valores más tradicionales y conservadores de la iglesia ortodoxa y la Santa Rusia y apoyarse en ideólogos neofascistas como Alexander Duguin.

Y China es socialista sólo de nombre. Es una formación económico-social sui géneris sin democracia, con sindicatos controlados por el Estado: el paraíso ideal de los capitalistas. Es el lugar donde se extrae la mayor plusvalía de los trabajadores en el mundo. Y sus grandes empresas, que campean por el mundo –China es el paradigma exitoso de la globalización–, son asociaciones entre el Estado (o sea, el Partido Comunista) y la burguesía china (muchos de sus miembros integran dicho partido), con participación de las multinacionales en algunos casos.

Todo lo anterior no implica negar u olvidar todos los crímenes del imperialismo occidental, ni exculpar a Estados Unidos de sus antecedentes.

En el caso de los BRICS, no son una alianza estructurada o estable. Tienen potencialidades, tienen proyectos (como fondos de financiamiento y bancos comunes), tienen contradicciones e intereses contrapuestos entre ellos mismos. Pero la sola presencia de Rusia y China en el mundo actual es positiva, porque equilibra el mundo en el sentido del multilateralismo y contrabalancea el poder de Estados Unidos.

Una real perspectiva antiimperialista pasa por denunciar a todos los imperialismos y por defender y promover la paz, el diálogo, la democracia y el derecho internacional.

Manuel Laguarda integra el Comité Ejecutivo del Partido Socialista.

Enlace del artículo original en castellano:

https://ladiaria.com.uy/articulo/2018/9/a-proposito-del-imperialismo-y-de-los-imperialismos/