Educar, educar, educar…

Educar, educar, educar

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Luís Fernández (coincidimos en nuestras columnas de Uypress) me envía un interesante comentario que comparte con varios amigos, preocupado por el tema educativo:

Esto no es un comentario de política local o regional.

Surge de un hecho personal, pero demasiado real para mí que lo viví.

Como esto lo dirijo a mucha gente, a alguna de las cuales no conozco personalmente, debo contextualizar algunas cosas.

Comencé a dar clases particulares de Matemática, Física y Química en 1974 y sigo hasta hoy en día.

Hasta junio de 1973 fui estudiante de la Facultad de Química en Uruguay y esto me dio las bases para poder transmitir algunos conocimientos.

En 2013 me titulé de Profesor de Física. Desde 2012 al 2016 trabajé en la enseñanza pública. Fue el único lapso donde no di clases particulares. En España no reconocen el título de Uruguay y he vuelto a las «particulares» desde esa fecha, en Canarias.

Imaginaos la cantidad de cabecitas y de vínculos pedagógicos que experimenté en todo este tiempo. Naturalmente conocí estudiantes muy variados. A grosso modo podría clasificar a todos esos estudiantes en 4 categorías.

  1. Los que teniendo nivel de entendimiento aceptable no estudian porque no les interesa y/o les motivan otras cosas. Son los padres los que buscan la ayuda extra. Estos casos fueron siempre, la inmensa mayoría.

  2. Los que se esfuerzan por avanzar pero por algún motivo, faltas, o mala relación con su docente, u otros alumnos interfieren en el clima de la clase y no aciertan a prestarle la debida atención. Todavía son pocos, van en aumento.

  3. Los que por motivos varios están en un nivel para el que no están capacitados o darán una prueba que nunca prepararon. Estos se esfuerzan por aprender.

  4. Aquellos que tienen dificultades para el aprendizaje, que ya pasaron por otro tipo de profesionales. Son un porcentaje muy escaso.

Bien, en estos 44 años he tenido también muchos alumnos que volvieron conmigo en una segunda instancia.

O porque pasaron al año siguiente o porque aprobaron una materia y ahora buscan aprobar otra, o porque perdieron la materia, consideran que es por responsabilidad de ellos y vuelven por la «revancha».

Este último párrafo es la clave de todo este texto. En esa segunda instancia, muchas veces (casi siempre) debemos «recordar» o «recuperar», información básica perteneciente a cursos anteriores.

En España y el resto de Europa, el año escolar está desfasado 6 meses con A.L. Allí los cursos empiezan en marzo y terminan en Noviembre / Diciembre y acá empiezan en Setiembre y terminan en Junio / Julio del otro año.

Pues ahora en setiembre han vuelto a mis clases muchos de mis alumnos del curso pasado, luego de las vacaciones de verano de Julio y Agosto.

Cuando retomo las clases, observo que los que estuvieron todas las vacaciones sin venir no se acuerdan de casi nada.

Esto pasa siempre con algunos, pero esta vez es el 100%.

¡¡Algunos, estando en 3º o 4º de Liceo, no recuerdan operaciones elementales de la escuela!!

Por si esto fuera poco. Ningún alumno ha empezado en sus cursos regulares con temas de su año. Todos los docentes de ciencia llevan casi un mes «repasando» lo que dieron ellos u otros en el curso anterior.

Cuando un alumno me contó lo que estaban dando, me dije: «Siempre hay algún profe que no hace su trabajo». Pero luego advertí que es unánime. Seguramente hay como un acuerdo entre los docentes de «reordenar las ideas, para luego poder dar parte del curso en condiciones aceptables». Digo parte del curso, porque esto implica necesariamente restar tiempo para otros temas de los que tiene cada programa.

Es muy probable que al 98% a los que les envió esto, en 1 hora o en 1 día no lo recuerden más. Siempre hay otros motivos de atención: Elecciones en Brasil o las próximas de Argentina y de Uruguay… por ejemplo.

Pero igual digo: «Se está preparando a las futuras generaciones para que pongan la mente y sus deseos no ya en temas de carácter social, sino ni siquiera en desarrollarse como individuos».

A ver; no existe otro plan «Atlanta» donde un grupo haya decidido estas cosas; creo que NO. Además los temas de «pantallas» se retroalimentan con «opiniones» acordes de usuarios.

Por tanto todos aquellos que tengan cerca a jóvenes familiares o amigos, ¡No los dejen solos frente a las pantallas, dialoguen, no importa el tema háganlos pensar por sí mismos! De afuera de las casas y de las Instituciones se los está preparando para títeres mediocres. Ese puñado de grandes empresas que dirige el mundo, no necesita inteligentes que piensen por sí mismos. Los inteligentes a su servicio ya saben cómo obtenerlos.

Mi comentario:

En varios editoriales del The New York Times, escritos por Paul Krugman quien fuera premio Nobel de Economía, referidos a la educación, hace un diagnostico bastante similar.

Salvo que Krugman relaciona esto, la crisis de la educación a la crisis en la calidad del trabajo, y aún cuando no extrae conclusiones más completas coincido en que ese es el problema.

Ahora llegar a la conclusión de que la crisis en la calidad del trabajo está directamente relacionada con el interés de quienes organizan el trabajo y que esto a su vez está relacionado con el constante agostamiento de la tasa de ganancia, parecería caer por su peso.

Alguien me podría decir y como carajo hacen desde los Estados para cambiar esta realidad, a lo que habría que responder que pueden atenuarla pero la tendencia sólo se puede cambiar a nivel ecuménico, al menos para los Estados, que ya son la inmensa mayoría, que no están en el centro privilegiado actual del desarrollo del modo de producción predominante.

«No se puede», diría la canción de Alfredo Zitarrosa, a lo que deberíamos responder «si se puede». Es simple, sencillo, si somos capaces de abandonar los proyectos de sociedad confrontativos que ahondan la grieta social y nos ponemos con esos mismos medios que hoy se utilizan para la desconcentración intelectual a buscar medidas que hagan posible una transición en paz, porque lo del plan Atlanta como en su época el plan Cóndor no son ninguna fantasía si no el resultado de quienes se preparan no para la transición sino para la confrontación, y sería hasta estúpido negarlo, como hoy se niega amparado en los errores y horrores de los gobiernos autodenominados progresistas.

«Ese puñado de grandes empresas que dirige el mundo, no necesita inteligentes que piensen por sí mismos. Los inteligentes a su servicio ya saben cómo obtenerlos».

Precisamente nuestra tarea, con la aplicación del método que en sus textos nos dejaron los grandes maestros, es impulsar a que las masas piensen por sí mismas y de la cultura de la confrontación pasemos a la cultura de construir la transición que hoy tiene en su base dos herramientas necesarias: la moneda y los impuestos.

Tanto es así que la cultura que nos imponen, primero que nada nos plantea el de quién son las cosas y en eso las capitalistas aún en plena crisis (veamos lo que sucede hoy en la Argentina, en Brasil…) son categóricos, «no me toquen el derecho de propiedad», cuando nos deberíamos plantear el cómo funcionan, porque es en definitiva esto lo que va determinar no solo la viabilidad de la humanidad sino como va a ser el futuro de la propiedad de las cosas en los años,… siglos venideros, si es que ello es importante para las futuras generaciones y su desarrollo.

Nota:

Mientras escribíamos lo que antecede sucede la primera vuelta en las elecciones presidenciales en Brasil, que arrojaron un resultado aparentemente sorprendente, lo que no hacen más que reafirmar lo que escribíamos anteriormente y mereció un comentario nuestro en Facebook:

«No nos equivoquemos por favor estudiemos. El modo de producción capitalista predomina en todo el mundo, y está llegando a sus límites en medio de una crisis irreversible. No se puede pensar una solución a la crisis con cabeza estadual, no hay soluciones estaduales. En toda Latino América las burguesías creyeron en un periodo de desarrollo e inclinaron el fiel de la balanza a la izquierda, hasta que sintieron miedo por sus privilegios ante la crisis. ¿O es que la corrupción nació con la izquierda? Pero se enredó y se dejó enredar con ella. La gran carencia es que nuestras izquierdas no han salido aún de los desarrollos estatistas y se resisten a pensar con cabeza abierta al mundo como si lo hizo Mujica en la ONU (setiembre 2013) y luego retrocedió».

Además sabemos que la abstención fue del 20% de los habilitados para votar, a lo que hay que sumar los votos anulados y en blanco.

Leo además lo que en estas columnas de Uypress escribe la profesora Adriana Marrero sobre la actual realidad de Brasil, que es muy clara y grafica en expresar como la crisis del modo de producción que predomina en el mundo da y quita oportunidades aún en estas circunstancias. Pero con el peligro siempre latente que es la extensión de la guerra, que eso es en definitiva el fascismo; hoy los bandos no tienen la definición de los colores de las banderas nacionales, aunque aún los utilizan en su oportunismo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 10 de Octubre de 2018.

Enlace del artículo original en castellano:

http://www.uypress.net/auc.aspx?90702

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