El retorno de cada informe acumula las ruinas: 4.000 millones carecen de protección social. Por Eduardo Camin.

El retorno de cada informe acumula las ruinas: 4.000 millones carecen de protección social.

Por Eduardo Camin. Martes, 15 de Mayo de 2018.

El retorno de cada informe acumula las ruinas. 4000 millones carecen de protección social. Foto: 1. 284x177px.

Alguna vez leí, que el tiempo es como las lenguas de Esopo, la mejor y la peor de las cosas, el agente de la creación y el de la destrucción. Suscita lo nuevo y acumula las ruinas. Mientras divagaba entre reflexiones sentado en un banco frente a la Universidad de Ginebra. Observaba como un pequeño rayo de sol primaveral se filtraba entre las empinadas calles de la ciudad vieja y su resplandor se apodero de mí al caer la tarde, el Siglo de las Luces de Jean Jacques Rousseau había removido las neuronas agazapadas en ese laberinto de pequeñas y empedradas calles de Ginebra, trescientos años después absorbimos parte de la historia del pensamiento Universal, en ese camino al ayer.

Es cierto escrito en tiempos de desazón y cambio, pero también de hallazgos felices y promesas de mejor convivencia, magníficos espejos de vida. Reflejo de una Europa que comienza a formarse tratando de superar las causas de la división –las guerras entre príncipes y señores en las que mueren los pueblos, las guerras por intereses disfrazadas de guerras de religión– estos tiempos pueden ser motivo de meditación sobre el espacio político y cívico que hoy configuramos.

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Mientras tanto continuaba leyendo con atención otro de los Informes de la Organización del Trabajo (OIT) proclamados en esa misma y hermosa ciudad al borde del lago Leman, este ya me situaba en la realidad de la reflexión humana; unas veces sometida y otras sublevadas. Eso si más cerca del mito de Cronos devorando a sus hijos, que del Contrato Social de J. J. Rousseau.

4.000 millones de personas en el mundo carecen de protección social, según los nuevos datos presentados en él, sólo 45 por ciento de la población mundial se beneficia efectivamente de al menos una prestación social, mientras que el otro 55 por ciento –cuatro mil millones de personas– no tiene ninguna protección.

Sólo un 29 por ciento de la población mundial dispone del acceso a una seguridad social integral mientras que el 71 por ciento restante, 5.200 millones de personas, no están protegidas, o lo están sólo parcialmente. El informe recomienda aumentar el gasto público destinado a la protección social a fin de extender la cobertura de la protección social, sobre todo en África, Asia y en los Estados Árabes, para garantizar al menos un piso de protección social básico para todos.

A la vez que, pone de manifiesto que la protección social universal contribuye a erradicar la pobreza, reducir las desigualdades, promover el crecimiento económico y la justicia social, así como a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Humano (ODS), comprometido por los gobiernos en el 2015.

El informe destaca la necesidad de extender la protección social a los trabajadores de la economía informal como una manera de formalizar su actividad y mejorar sus condiciones de trabajo. «Sin embargo, los recortes de austeridad a corto plazo van en contra de los esfuerzos de desarrollo a largo plazo. Los ajustes de consolidación fiscal tienen importantes repercusiones sociales negativas y comprometen la realización de los ODS», declaró Isabel Ortiz, directora del Departamento de Protección Social de la OIT.

El informe muestra que sólo 35 por ciento de los niños del mundo se beneficia de un acceso efectivo a la protección social. A nivel mundial, casi dos terceras partes de los niños –1.300 millones de niños– no están cubiertos, la mayoría de ellos viven en África y Asia. En promedio, sólo el 1,1 por ciento del PIB es destinado a las prestaciones familiares y para los niños entre 0 y 14 años, lo cual pone en evidencia que la inversión en los niños es significativamente insuficiente.

Mientras tanto la cobertura de la protección social para las personas en edad de trabajar sigue siendo limitada. Sólo 41,1 por ciento de las madres de recién nacidos perciben una prestación por maternidad, y 83 millones de las nuevas madres no tienen cobertura. Otras conclusiones en este ámbito incluyen el hecho que sólo 21,8 por ciento de los trabajadores desempleados se beneficia de prestaciones de desempleo, mientras que 152 millones de trabajadores desempleados no tienen cobertura.

Los nuevos datos de la OIT muestran también que en el mundo sólo 27,8 por ciento de las personas con discapacidades severas reciben una prestación por discapacidad. La investigación indica que, a nivel mundial, 68 por ciento de las personas que superan la edad que da derecho a la jubilación reciben una pensión de vejez, lo cual está asociado con la expansión de las pensiones contributivas y no contributivas en numerosos países de medios y bajos ingresos.

En promedio y con grandes variaciones regionales, el gasto en pensiones y otras prestaciones para los adultos mayores representa 6,9 por ciento del PIB, el informe pone de manifiesto que el nivel de las prestaciones es con frecuencia demasiado bajo e inadecuado para permitir que los adultos mayores salgan de la pobreza. Esta tendencia suele estar incentivada por las medidas de austeridad.

Algunos Estados están revirtiendo la privatización de las pensiones debido a que esas políticas de privatización no arrojaron los resultados esperados, muchos países están regresando a los sistemas públicos basados en la solidaridad. El informe destaca que el derecho a la salud todavía no es una realidad en muchas regiones del mundo, en especial en las zonas rurales donde 56 por ciento de la población carece de cobertura de salud, frente al 22 por ciento en las zonas urbanas. Se calcula que serán necesarios otros 10 millones de trabajadores de la salud a fin de alcanzar la cobertura universal de la salud y garantizar la seguridad de la población, incluso en las situaciones de emergencia, como durante la crisis causada por el Ébola.

Los cuidados de larga duración –necesarios sobre todo para los adultos mayores– siguen excluyendo a más de 48 por ciento de la población mundial, las mujeres resultan desproporcionadamente afectadas. Sólo 5,6 por ciento de la población mundial vive en países que ofrecen una cobertura de los cuidados de larga duración para toda la población en base a la legislación nacional.

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Como consecuencia, se estima que unos 57 millones de trabajadores «voluntarios» no remunerados dispensan la gran parte de los cuidados de larga duración. Principalmente mujeres que llevan la mayor parte del peso del cuidado informal de los familiares. Mayores inversiones en los servicios de cuidado podrían aliviar la pobreza de las personas mayores y hacer frente a la escasez de trabajadores de la salud calificados, que se estima en 13,6 millones a nivel mundial.

No obstante, las soluciones que se proponen, y consecuentemente aplicaran, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la perennidad de la actual situación, ya que la lógica inmanente de la economía es el del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural; privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios y los fondos buitres. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor.

Los problemas económicos y sociales actuales son muchos, difíciles y complejos. A la lectura de estos Informes confirmamos de hecho, que una gran mayoría de la población mundial está excluida de la «democracia», «el mercado» y la «modernización». La dependencia, el subdesarrollo, el desempleo, la marginalidad, el analfabetismo, la violencia y la pobreza no son lacras heredadas del pasado, como algunos dirigentes políticos pretenden soslayar; en realidad la fragilidad de sus economías sometidas a los vaivenes del gran capital, continúan amenazando una gran parte de sus pueblos. Las políticas neoliberales con sus efectos alienantes dominan prácticamente todo el escenario, mundial. El transcurso del tiempo es incesante, pero presenta una regularidad en el retorno periódico de cada Informe, alarmante, que suscita lo nuevo y acumula las ruinas.

Eduardo Camin es Periodista uruguayo, exdirector del semanario «Siete sobre Siete». Miembro de la Asociación de Coresponsales de prensa de la ONU. Redactor Jefe Internacional del Hebdolatino en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE).

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