El fin de la predominancia.

El fin de la predominancia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es necesario estudiar, analizar, los elementos tal cual hoy se vienen dando. Los modos de producción nacen, se desarrollan y declinan, la predominancia del modo de producción capitalista está en una crisis irreversible, ¿qué quiere decir? que necesita morir en paz. No se trata del fin del capitalismo sino del fin de su predominancia.

Hoy en el mundo el centro del capitalismo tiende a ser China y su entorno, que es la que lidera el libre comercio, premisa esencial para el desarrollo capitalista. Pero China está gobernada por el Partido Comunista y tiene la mayor reserva de dólares del mundo. A su vez EE.UU., el centro que declina, terriblemente endeudado, una corriente minoritaria que hoy ejerce el poder actúa amurallando la economía y tratando de favorecer al núcleo duro militar que hoy gobierna.

Hoy en el mundo ningún país puede planificar ante sí y por si una matriz productiva, tampoco Noruega o cualquier otro ejemplo, el gobierno económico del mundo está en manos de los complejos empresariales multinacionales tal cual lo planteara Lenin en 1916 (El Imperialismo fase superior del capitalismo). No se trata de buscar el lado humanitario de un sistema cuya predominancia está llegando al fin. Se trata de desarrollar un programa de transición que ponga en manos de la sociedad el control de la economía.

El rol del Estado ha sido importante como escudo de los débiles y en muchos casos para impedir que el aparato productivo se destruyera pero nunca como salida en manos de un capitalismo de Estado. Por eso el planteo de moneda única y universal e impuesto a las transacciones financiera dando muerte a los paraísos fiscales haciendo que ninguna transacción sea válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine. Que esto pueda ser la base de una organización social superior, no tengo dudas.

Antes estamos condenados a pasar vicisitudes dramáticas y muy complicadas. De eso se trata hoy el hacer político.

El grupo gobernante especialmente guerrerista (vinculado a la industria de la guerra) en EE.UU., ha entrado en una fase crítica, lo que no quiere decir que sus demandas de extender la guerra logren imponerse. Sus intereses puntuales ahora se contraponen con los que integran los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna si gobiernan el mundo y también tienen injerencia en la interna de ese país.

El problema esencial que tenemos que resolver si o si, es el programa de aquí en adelante.

La predominancia del capitalismo en el mundo hoy no tiene otro plan de desarrollo diferente al que impone China y su importante entorno, con el libre comercio o la realidad amurallada de la economía de EE.UU., que por las realidades similares que ha vivido el mundo en los últimos 100 años podríamos considerar que ahora sus perspectivas, la actual de EE.UU., incluso son muy menores.

¿En que están hoy las personalidades de los destacados economistas que en estos tiempos han acaparado los premios Nobel? ¿En que están todas esas legiones de técnicos y especialistas que acompañan el desarrollo y para ello son imprescindibles en las distintas organizaciones empresariales?

Puede ser desesperanzador señalar su inanición, su falta de perspectivas siendo que las salidas están ahí prácticamente elaboradas. Admitamos que tampoco tenemos datos serios de que está pasando por sus cabezas.

El discurso de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, parecería que no hubiera existido, y ni siquiera para su autor. Pero ahí está, como la puerta de Alcalá.

Sin embargo, se siguen desarrollando teorías para cómo se debe hacer en cada país para encarar el futuro.

Y acá no se trata de que cuando peor, mejor; acá se trata de razonar, de volver a la base material del razonamiento. No hay otro camino posible, la humanidad está frente a la necesidad de dar muerte a la predominancia del capitalismo e instaurar instrumentos de democracia económica que hoy no le pertenece, como la moneda y los impuestos.

Por supuesto –y no los obligo a creerme– que me gustaría que me dijeran: «estás equivocado» y me lo demostraran, así no seguiría perdiendo el tiempo en este camino. Que me demostraran que cada país debe tener una moneda propia, o que cada comarca debiera tener su moneda, pero hasta ahora nada, la necesidad de moneda única y universal para mi sigue siendo irrefutable, como el metro, el kilo o el litro para hablar de las medidas más comunes.

¿Y los impuestos?: el consumo o el giro del dinero.

Hay en la gente común, como nosotros, un aumento constante en la preocupación por la violencia y la ineficiencia e ineficacia de los gobiernos de derecha, de centro, de izquierda para combatirla, esto hay que sumarlo a la crisis en la cantidad y calidad del trabajo que hemos abordado en notas anteriores, ¿tiene esto que ver con los sistemas impositivos?: SI.

La baja en la calidad del trabajo para el conjunto de la gente, acompaña directamente el agravamiento del problema.

No es que sólo el cambio del sistema impositivo, que por las condiciones de la gobernanza económica del mundo no se puede hacer estableciendo fronteras dentro de las cuales se aplique –como de alguna manera fue el Euro– sino que necesariamente debe hacerse a lo largo y ancho del planeta, porque ello implica un control directo sobre el origen del problema que no es otro que lo que era antes una virtud: buscar la rentabilidad que ahora está convertida en un instrumento de putrefacción de las relaciones sociales.

Hoy hacer que ninguna transacción sea legal sino está debidamente registrada por los organismos que la sociedad democráticamente establezca, significa en los hechos no sólo la condena a muerte de los paraísos fiscales, sino también de todos los negocios que ellos estimulan, como el de la droga. Acá en el Uruguay estamos discutiendo si el cierre de más de 2.000 puestos de venta de pasta base, es efectivo o no. Claro que nos parece correcto que se cierren puestos de venta como se está haciendo, pero eso no alcanza. Hay que ir al movimiento de dinero que provoca la apertura de los puestos de venta. Sí se puede, pero debe ser una acción coordinada en el mundo contra los paraísos fiscales que son los que alimentan esa lacra social. Es esto además donde la izquierda debe exigir definiciones a todos los contendientes electorales y exigírselas a sí misma.

E insistimos: no es el fin del capitalismo, es el fin de su predominancia para que la humanidad transite hacia un modo de producción superior. Con los recursos de este sistema impositivo basado en la circulación del dinero, los organismos que la sociedad determine podrán realizar obras que hoy no se hacen porque no son «rentables».

¿Significa ello que la sociedad debe estatizar la economía para poder realizar estas obras?: no, porque ello significaría retroceder al capitalismo de Estado, al que muchas veces fue necesario recurrir para resolver problemas puntuales y no tan puntuales pero que no es una salida viable aún cuando pueda tener su peso en una planificación global de la economía donde todos los aspectos del desarrollo humano deben ser contemplados.

¿Estamos soñando?: no. Uds. lo pueden comprobar analizando los problemas que hoy tenemos y como con la crisis en la predominancia del modo de producción capitalista van en aumento.

Podemos entender, por ejemplo, que un cambio de gobierno en el Uruguay puede significar como lo fue en Argentina un retroceso tremendo en el nivel de vida de la gente, y los ejemplos abundan en el mundo. Hasta EE.UU. tendría problemas si no siguiera esta economía amurallada que ha impuesto Trump, y vaya si la disyuntiva es tremenda para ellos y para el mundo, gobernada esta nación como lo está siendo hoy a contrapelo de toda su rica historia.

Pero lo grave es que si no se encara de esta forma que estamos proponiendo las consecuencias serán aún más dramáticas.

En Uruguay, por ejemplo. es seguro que los exportadores mas inescrupulosos se están frotando las manos por la caída provocada de la moneda argentina con respecto al dólar, pero es un drama para cualquier gobierno porque su repercusión en la sociedad puede llegar a ser dramática como en la crisis del 2002.

Sin embargo como nunca antes (Mujica lo planteó en la ONU, pero luego lamentablemente retrocedió), estamos en condiciones de hacer un llamado a lo mejor de la humanidad para que esta tarea se asuma de inmediato.

No es importante, aunque en algunas circunstancias si lo es, quien tome la iniciativa, una sola chispa puede encender toda la pradera, porque es una necesidad social que el mundo busca buceando en innumerables textos pero sin reencontrarse todavía con el enorme trabajo de investigación realizado en su momento por los maestros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de Marzo de 2019.

El FMI pronostica.

El FMI pronostica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

El FMI pronostica un crecimiento en el PIB de China del 6,2% en 2019, superior al del 3,5% previsto para todo el mundo, el 2% para las «economías avanzadas», el 2,5% en Estados Unidos, el 1,6% en la Eurozona y el 1,3% en Alemania.

Con estos datos del Fondo Monetario Internacional cerraba la nota anterior sobre la relación entre el trabajo y el capital. Por lo general está fuente de información económica está en lo cierto o por lo menos bien rumbeada.

Reconozcamos además que sobre la tasa de crecimiento del capitalismo, o las tasas de crecimientos en cada país o zona, es un tema muy debatido departe de los economistas en primer lugar, pero también en las otras ramas del conocimiento social. No es esto lo que hoy queremos analizar sino las controvertidas situaciones políticas que este hecho en sí provoca.

El que ha escuchado los últimos discursos del Presidente Trump, podría decir como dice nuestro relator de fútbol Kesman: «grosero!!!!!», y se quedaría muy corto. ¿Sabe Trump y las distintas corrientes políticas, que en el país donde está la economía que más crece en el mundo, gobierna el Partido Comunista?, ¿Cuál es su explicación, la tienen?

Recordemos que la última agresión militar planificada contra un país definido como socialista fue la que llevó a la muerte a John F. Kennedy. El complejo militar tiene sus reglas y Trump no le está hablando al mundo, se está dirigiendo a la interna, en la que tiene un respiro muy transitorio, no está resolviendo la fractura social que en lo interno también aumenta.

Porque hoy también en EE.UU. los bolsones de pobreza son cada vez mayores, aunque aún como lo indica el Fondo su tasa de crecimiento hace que las corrientes migratorias de los países más pobres sigan en ese sentido. Pero además porque el actual crecimiento tiene una explicación directa no solo en la industria de guerra y sus derivados, las drogas, sino el amurallamiento de la economía, que los burgueses saben que es pan para hoy y hambre para mañana.

Compramos lo nuestro, gravamos lo que nos llega, pero las inversiones en la economía mundial tienen origen principal en los capitalistas norteamericanos y la potencia de la economía mundial es mayor que la de la economía en particular de cualquier país, de eso algo supo en su momento la economía de la Unión Soviética.

Sobre todo porque una de las causas porque EE.UU. aún puede hacer ese amurallamiento es por las diferencias monetarias, que las burguesías europeas trataron de eliminar en sus fronteras creando el Euro pero que no han tenido el coraje político de proponerle al mundo, una moneda única y universal que haría inviable ese amurallamiento.

En las corrientes de izquierda en lo que tiene que ver con la moneda, es una materia que cuando prepararon el examen para doctorarse se la saltearon.

Recordemos además que el entonces Presidente Mujica en la ONU, setiembre del 2013, advertía el empantanamiento en el que estaban los parlamentos de Europa en la discusión de un impuesto a las transacciones financieras.

¿Siguen con los impuestos al consumo?: ¡¡¡no habrá seguridad social y previsión social que aguante!!!. No hay capitalismo que aguante.

Acá en el Uruguay estamos discutiendo la inversión para instalar una nueva pastera, y muchos le recuerdan al Presidente Dr. Vázquez la campaña electoral previa a su primer gobierno en que se pronunciaba contra este tipo de inversiones.

El Dr. Vázquez nunca reflexionó públicamente sobre porque tuvo que cambiar de opinión. Además el Ministerio de Economía a cargo del Cr. Astori ya en la previa a la reforma del sistema impositivo que hoy nos rige decía que no se podía aumentar el gravamen al capital porque si no, no había inversiones, y con ello tampoco se generaban puestos de trabajo. Las dos cosas van en el mismo sentido.

Y acá no vamos a reiterar la posición de los que defienden el capitalismo de Estado, que en la historia en muchas oportunidades su intervención, la del Estado ha sido más que necesaria, teniendo en cuenta además la existencia de la Unión Soviética aún con su desarrollo a contrapelo de las ideas de Marx, Engels y Lenin que ellos decían defender. Pero existió y generó una realidad que hay que tener en cuenta.

¿Qué puede hacer un gobierno nacional, si no cambia el sentido de la economía en el mundo? ¿Lo que hacen Macri, Bolsonaro, Piñera, etc. etc.. para defender sus intereses de clase o lo que hace la izquierda a como pueda, con una cuchara, defendiendo sus posiciones burocráticas en el Estado y sin comprender que si no abre su accionar al mundo va a ser envuelta por una crisis inexorable?

China confirma a Lenin, como nadie lo hubiera podido hacer más contundentemente, pero necesita un programa de ahora en adelante. Es un desafío, más cuando el crecimiento la más de las veces acalla la capacidad crítica. Aunque nosotros somos de los que pensamos que es mucho mejor tener la cabeza libre de las escaseces de la economía para poder planificar y planear el futuro.

Material ideológico existe en abundancia, los maestros dejaron todo escrito, y además el camino recorrido en esta etapa de agostamiento de la tasa general de ganancia del capitalismo el aprendizaje se ha acelerado, el stalinismo, y las distintas corrientes de la socialdemocracia de post guerra han ido perdiendo pie en el mapa político.

Pero las ideas para un programa de transición en paz para la muerte de la predominancia capitalista aún no tienen la fortaleza del respaldo mayoritario de lo mejor de la humanidad y ello provoca incertidumbres, falta de definiciones claras y precisas sobre la economía y su democratización.

Hablar hoy de moneda única universal, de impuesto a las transacciones financieras, de que ninguna transacción pueda ser válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine, dando muerte a los paraísos fiscales, parece ser un grito en el desierto.

Lo cierto es que aun no hay ningún concierto de masas planificado en este sentido.

De todos modos como dice el Foro Social Mundial: «un mundo mejor es posible».

Precisamente uno de los fundadores de este foro, Roberto Savio publicaba una nota1 en la que abogaba por la necesidad de un Partido Mundial, a ella le hice el siguiente comentario:

«He sido miembro del primer partido internacional del mundo: el Partido Radical Transnacional, fundado en 1956 por los italianos Marco Pannella y Emma Bonino.» Esto decía Savio al inicio de su nota, y esta fue mi respuesta:

Apreciado compañero, y amigo, por esta magia que es la Internet, es muy interesante la nota pero no puedo compartir su inicio.

El primer partido internacional del mundo fue el de los que fundaron la Primera Internacional.

Y no es un hecho menor, porque precisamente el problema que hoy tenemos los que pensamos que es una necesidad, es lo que la Primera Internacional resolvió de entrada: el programa.

Luego podemos analizar si ese programa que se constituyó en un avance para toda la humanidad, estaba con la suficiente madurez como para resolver los problemas que en su desarrollo el capitalismo iba originando. Pero llegó a los niveles de una revolución social paradigmática en el mundo y que luego como la revolución francesa soportó la reacción que comenzó con la derrota de Lenin en 1924.

De esa derrota surgió la ideología del capitalismo de Estado, ideología que aún impide a destacados intelectuales tener la amplitud en su visión para comprender que lo primero es el programa.

Y ese programa tiene que abordar directamente el funcionamiento actual del capitalismo:

  1. los fenómenos económicos y del aparato productivo deben ser abordados con una misma unidad de medida que determine la misma ubicación democrática para todos sus actores.

  2. los impuestos que la sociedad necesita para su funcionamiento y planificar la participación de todos en el trabajo, deben provenir de la propia circulación del dinero, no siendo válida ninguna transacción que no esté debidamente registrada, dando muerte a los paraísos fiscales.

  3. no se plantea el fin del capitalismo, sino el fin de su predominancia, que necesitamos muera en paz.

¿Como puede y debe nacer este Partido Mundial?: una sola chispa puede encender toda la pradera.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 23 de Febrero de 2019.


Nota:

1La nota de Roberto Savio «Un Partido Mundial» puede leerse en las columnas de la publicación digital Uypress.

Democracia.

Democracia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Hoy hay un debate instalado en el mundo sobre la democracia. Vamos a tratar de explicar nuestro punto de vista; para ir al meollo del debate vamos a empezar por señalar que el centro actual del capitalismo tiende a ubicarse en China, gobernada por el Partido Comunista, fruto de las conquistas democráticas de la humanidad.

No está en discusión que las libertades democráticas son un conquista de toda la humanidad, pero ellas no nacieron de un repollo. Son un largo camino de luchas sociales, que tiene su origen en la necesidad de la burguesía en el naciente capitalismo de imponer la libertad de comercio, por encima de las restricciones que imponían los regímenes feudales, las monarquías, el zarismo, los jeques, etc. etc.

Que esta afirmación que realizamos pueda ser controvertida, no lo dudamos, pero es parte del debate, y en este sentido una de las referencia actuales a la que podemos acudir es directamente a uno de los tomos del Ingeniero Juan Grompone y su obra «La danza de Shiva» en que está particularmente reseñada la forma en que estos avances se fueron dando.

Por supuesto que a esto no le damos un valor absoluto ni puro pues en la historia humana conocemos muchos antecedentes que luego vuelven a repetirse con otro grado de valor.

Las formas que esto ha ido tomando a través de la historia, hace por ejemplo que muchos de los antecedentes de las conquistas actuales comenzaron por imponer funcionamiento de parlamentos en las monarquías existentes, las dumas en el zarismo… La sustitución de la predominancia de un modo de producción por otro (del feudalismo al capitalismo) tuvo en su transcurso dramáticos acontecimientos como la revolución francesa, que marcó por los principios que impuso un hito en la historia humana que hoy seguimos recordando y celebrando.

El voto, muy restringido al principio, el voto secreto luego, fue marcando un paso de avance por medio del cual comenzaron a hacerse sentir por esta vía «las masas», mal que les pese la expresión a los oligarcas «antipopulistas» que hoy acaparan particularmente los medios empresariales de difusión masiva.

Imponer el voto secreto no fue una tarea sencilla, pero es un instrumento fundamental en este camino para liberar opiniones frente a la opresión de clases que existe aún cuando se le niegue. Hoy nadie se atrevería a cuestionar el voto secreto. Es algo que la dictadura del proletariado –en el sentido que le daba Marx, no en el stalinista– impuso a la dictadura de la burguesía que aún predomina en el mundo.

Se empezaron entonces a promover organizaciones como los partidos políticos, los sindicatos, las cooperativas, incluso las iglesias, que tuvieron que transformase ante una realidad distinta a la que vivieron en el feudalismo.

El Reino Unido –aún tienen una corona para venerar y expresar los alcances tolerados de la estupidez humana– fue el primer centro del capitalismo mundial, en su pleno desarrollo y efervescencia. Estamos hablando de un mundo donde los desarrollos nacionales estaban en plena intensidad, y donde las presiones internas por las conquistas democráticas particularmente en el mundo del trabajo, las equilibraban para sus presupuestos, con las conquistas imperiales a las que sometían a los pueblos del mundo colonial estas potencias imperiales.

Los burgueses imperialistas de esa época empezaron a sentir en medio de los traumas de los conflictos bélicos la necesidad de establecerse en otras zonas del planeta, más liberados de las conquistas sociales que se iban imponiendo «democráticamente» en sus países centrales.

Sin embargo el nacimiento y desarrollo de EE.UU. como centro del capitalismo mundial, –luego de dos guerras mundiales– además de lo que significó la tecnología –el rol del ferrocarril en la unidad territorial– también ya de inicio llevó en su seno todo el contenido de las luchas sociales. Recordemos que fechas universales de conmemoración obrera como el 1° de mayo y el 8 de marzo, tuvieron ese origen, aún cuando hoy se siguen negando en ese país.

Hemos señalado este hecho como la demostración de que la teoría del superimperialismo esto no lo puede explicar, como no puede explicar hoy que el centro del capitalismo, luego de la saturación capitalista en EE.UU. comience a desplazarse hacia China.

Sin embargo esto impone una aclaración, y es la de que este proceso se ha dado en el traslado del gobierno del mundo de los Estados a los complejos empresariales multinacionales que hoy lo gobiernan, con la cobertura ideológica del neoliberalismo que está en la dirección capitalista de la humanidad.

Esto sin dejar de desconocer que la predominancia del modo de producción capitalista aún con el crecimiento chino y su entorno –que es hoy su motor– han entrado en una crisis irreversible de esa predominancia que se expresa en el constante aumento de los capitales ociosos dispuestos a cualquier cosa en búsqueda de la rentabilidad.

A ello responde el financiamiento por esta vía de cuanto intento fascista anda en la vuelta y de una lumpen burguesía que abreva de la propia crisis.

Que EE.UU. mantenga hoy una tasa de crecimiento, luego de un período crítico, a costa de una amurallamiento económico y que el libre comercio en el mundo esté comandado por China implica un desajuste explosivo y sobre el que no parece interesar para el análisis a los politólogos, sociólogos, todológos, que andan en la vuelta, de las explicaciones intelectuales sobre los que estamos viviendo.

Sin duda que esto está en la base de cada uno de los conflictos que hoy existen en el mundo localizado en distintas naciones.

El problema es que siendo de una enorme importancia el ejercicio de los derechos democráticos conquistados por la humanidad, estos conflictos ya no se pueden resolver solo en el campo electoral. Necesitan de un acuerdo programático como el que insinuó el expresidente Mujica en la ONU en setiembre del 2013, y del que parece haberse olvidado totalmente en sus propuestas actuales.

Cuando existía el mal llamado campo socialista uno de los instrumentos que aceleraron su caída fue la existencia de una moneda manejada por la burocracia y la diplomacia y otra por el pueblo en general.

Que es lo que hoy sucede por ejemplo en Argentina y Venezuela.

Ahora pensar que cada uno de los países que atraviesen un centro crítico, pueda resolverlo por si solo, es irreal. Se necesita de un acuerdo universal que ayude a la predominancia del modo de producción capitalista a morir en paz, porque de eso se trata cada una de las expresiones de crisis actuales, más allá de los números del desarrollo chino y su entorno y del propio desarrollo amurallado y circunstancial de EE.UU.

A Argentina la está sosteniendo con reparos el Fondo Monetario Internacional, Venezuela necesita procesar un acuerdo para el que tiene un apoyo dificultoso pero mayoritario por un lado y por el otro el fantasma de la guerra civil con que han condenado a Siria, Irak, Libia… por ejemplo. No tenemos dudas que en ese acuerdo el tema monetario ocupa un lugar fundamental, más aún cuando es China la nación con mayores reservas de dólares en el mundo.

A la izquierda le está costando demasiado entender el papel que juega la moneda en el mundo actual y particularmente como instrumento de corrupción y esto no quiere decir que sea un tema fácil de resolver, pero sí que hay que encararlo porque es un instrumento permanente de ataque a las conquistas sociales que democráticamente han impuesto las masas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de Enero de 2019.

Fondo Monetario Internacional.

Fondo Monetario Internacional.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Tenemos la convicción de que con el Fondo Monetario Internacional (FMI) está ocurriendo algo que la prensa en general y la especializada en particular no refleja. Vamos a partir para ello de un ejemplo que para nosotros en el Uruguay es muy cercano: el gobierno de Macri.

Todo el mundo tiene la información de que fue el gobierno de Macri en Argentina quién solicitó la ayuda y la intervención de este Organismo.

Sabemos que esta información está corroborada de mil maneras. Nosotros llegamos a la conclusión de que fue a la inversa. Macri reabrió el camino a la inversión internacional en Argentina –así lo pensó él–, resarciendo a los buitres de un dinero mal habido porque fue de la utilización de la indefensión del pueblo argentino ante la crisis del 2001, enorme para lo que es el presupuesto de esa nación, a cambio de una apertura a grandes inversiones y su propio interés patrimonial, pero la respuesta de los posibles inversores ha sido y es paupérrima.

Recordemos que el entonces Ministro Axel Kicillof realizó una defensa formidable de la soberanía argentina enfrentando a estos fondos depredatorios del interés de la nación, y si bien el gobierno de Cristina Fernández respaldó esa defensa en los hechos dejó que el triunfo de Macri abriera el camino al éxito de los mismos. Me refiero a que no hubo una verdadera defensa política de lo realizado por el Ministro.

Kicillof también si bien hizo la defensa no exhibió un programa alternativo a esa política que realizan en el mundo este tipo de fondos que terminan siendo un cáncer para las naciones. Es la lumpen burguesía. En este mismo sentido es que valoramos lo que en septiembre del 2013 dijo en su discurso ante la ONU el entonces presidente Mujica insinuando salidas frente a esto que enferma y acelera la crisis de las relaciones financieras. Hay una relación directa entre fondos buitres, paraísos fiscales y el crecimiento de la lumpen burguesía y su accionar en el campo de la drogas, las armas, la prostitución…

Macri vio el campo libre, y aplicó para el mundo financiero la política que le permitió a él y su clan atesorar en el curso de los años una enorme fortuna. Esperó una respuesta favorable a realizar inversiones en su país de este mundo, pero la respuesta siempre iba a ser en esta materia utilitaria y por lo tanto, el mundo financiero estuvo agradecido por el regalo pero también entendió que el mismo debilitaba al gobierno gravemente desde el punto de vista político y ellos no están dispuestos a correr riesgos. Algún filósofo del mundo financiero acuñó la frase: «el capital es cobarde», y la verdad es que el capital que nació de la humilde plusvalía (todas las teorizaciones pretendiendo otro origen han ido quedando a la vera del camino) cumple siempre su función en la historia buscando «rentabilidad». Dejemos que los sociólogos, politólogos, etc. etc. hagan su trabajo para delinear el carácter de esa llamada cobardía, y de si es tal.

La dirección del FMI vio lo que sucedía y decidió salir ella en respaldo de la economía argentina, pues sentían que un simple rasguño podía conducir a una gangrena en la ya debilitada salud de la economía mundial.

Algo parecido ocurrió y viene ocurriendo en Grecia, aún con un gobierno que nació en lo que podríamos llamar una orientación inversa a la de Argentina, y así con cada una de las economías que tienen prendidas luces amarillas y hasta chalecos de ese color, pero hoy la economía debe ser cuidada de tal manera por estos Popes porque un desequilibrio que se expanda puede ser incontrolable y lo saben.

En Argentina nadie tiene un programa que sustituya la intervención del FMI y en la práctica en un nivel o en otro, todos los países aceptan el tutelaje que esta Institución ejerce en la gobernanza de la economía mundial, sin embargo hay reglas que aún se toleran, como por ejemplo: su intervención aparece siempre como solicitada, aún cuando todo el mundo sabe que su certificación es el salvoconducto de los países en la economía mundial y sin el cual nada les podría funcionar.

Es más, la defensa de Kicillof ante los fondos buitres, el Fondo no la podía aceptar públicamente pero hoy se da el caso de que ante el Fondo tiene más respeto la posición de Kicillof que la de Dubjone (Ministro de Economía de Macri).

Se está caminando por el filo de la navaja.

Nos responderán muchas voces diciendo que si, que hay un programa sin el FMI, y unos y otros nos hablarán de las políticas que desde el Estado se pueden hacer, y una vez más tendremos que explicar lo que Lenin en 1916 preveía y se viene cumpliendo inexorablemente: de que el gobierno económico del mundo ya no iba a residir en los Estados sino que esa gobernanza que no elimina la pugna inter capitalista. Ha pasado a las direcciones de los conglomerados empresariales multinacionales.

Todo esto tiene límites y estamos llegando a ellos, con el riesgo de destrucción masiva que supone. La dimensión del problema no es nacional, es universal.

Hasta ahora la diferencia entre izquierda y derecha en los gobiernos nacionales no radica en su posición con respeto al FMI, sino teniendo en cuenta lo inexorable de su monitoreo el de aún así realizar políticas en beneficio de la gente. Si bien hay gobiernos con fuertes desajustes monetarios –relación entre la moneda con que se maneja la producción y la moneda que maneja la gente– que hacen fuertes declaraciones contra el FMI, que más tiene que ver con lo que pasa en la tribuna que lo que sucede en el escenario de juego.

A su vez el desafío es tener un programa de gobierno de la economía que se imponga al actual de restricciones y ajustes de esta organización y sea compatible con la defensa del aparato productivo alcanzado por la humanidad en su desarrollo: «difícil para Sagitario».

En ninguno de los puntos en que la economía muestra su desequilibrio el Fondo tiene un programa diferente a aplicar, distinto a ajustar y reducir el déficit, instrumentar el pago de las deudas. La deuda y los déficits aumentan en el mundo sin solución de continuidad, que pasaría si cambiara su política y actuara sobre la moneda y los impuestos.

La hipótesis sobre la que trabaja la izquierda en general es que el FMI es un enemigo, aunque no tiene un proyecto de cómo sustituirlo, lo que implica un riesgo en la continuidad del aparato productivo. La derecha a su vez lo considera cada vez menos creíble pero un mal necesario para tutelar los equilibrios.

Estamos muy cerca de definiciones que siempre por su naturaleza son traumáticas, que implican entre otras cosas el cambio de orientación de organismos como el que venimos analizando, que si contamos con lo que son los avances tecnológicos, se pueden dar de inmediato.

Sabemos que para la cultura del socialismo por país (no es lo mismo revolución socialista por país que socialismo por país, lo primero se viene dando, lo segundo es imposible), concepción extendida y predominante en la izquierda aún esto no cabe en su compresión política, la crisis se va a encargar, si es que logramos una salida positiva, de poner las cosas en su lugar, por aquello tan recordado a 100 años del asesinato de Rosa de «socialismo o barbarie».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 21 de Enero de 2019.

Debate de ideas.

Debate de ideas.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En lo personal le doy un valor muy grande al intercambio de ideas, porque me ayuda a comprender que es lo de mi exposición que al «otro» cuesta entender y por lo tanto me obliga a afinar, precisar mi exposición.

En este caso se trata de un compañero que cuestiona algunos aspectos con los cuales concluyo algunas de mis notas.

El cuestionamiento inicial:

En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales.

Hay sencillos problemas matemáticos que tienen como solución a la raíz cuadrada de menos 3, que es un número imaginario y no le podemos dar significado real.

Alguna vez leí que Marx establecía a la base material como condicionante del resto de las actividades humanas. Pero también ese texto, decía: «Que sea la condicionante no significa que las otras no cuenten». Eso le criticaban los epistemólogos de la Escuela de Frankfurt a los soviéticos, hace unos 80 años.

Hoy en Barcelona con todos los líos que tienen allí, se reunieron 3500 personas frente a una comisaría porque un policía había matado a un perro que le atacó.

Toda esta gente, «descerebrada» para los que apenas peinamos canas (si aún nos queda alguna), está votando a tipos que profesan la destrucción de las conquistas sociales luego de muchas décadas de esfuerzo.

En España salen a la calle exigiendo mejoras en sus pensiones (muy bien) miles de jubilados y pensionistas, pero luego se pasan en la iglesia, o votan al PP y defienden con uñas y dientes al Rey.

Hasta la vieja izquierda se creyó el cuento del «Acuerdo del 78», que dejó intactos los intereses de la derecha y que el PSOE de González o de Zapatero, ni siquiera pudo desviar un poco.

En el otro texto1 Emir Sader sigue con los papeles viejos, muy viejos. En esa nota prácticamente acusa a la intelectualidad de izquierda latinoamericana de estar inoperante, o al margen. Esa es una afirmación muy pobre de alguien que supo tener prestigio.

Una figura como Emir Sader debería profundizar y elaborar una respuesta de por qué la izquierda no tiene un programa. ¿Son tontos? ¿Se vendieron al capitalismo?

Mientras se siga analizando la situación con textos de otro siglo se seguirá transitando un círculo sin fin.

La enorme mayoría de los que escribimos y nos leemos, somos sexagenarios como mínimo.

Los jóvenes no recuerdan lo que estudiaron la semana pasada. El daño irreversible para el «pensamiento propio» es incalculable. Mientras nosotros seguimos «debatiendo» y no queremos aceptar que para concretar algo se necesita Poder.

Mi primer respuesta:

Si lo analizamos creo que estamos de acuerdo.

«En tus diferentes textos siempre haces un exhaustivo análisis de la base material y por lógica resuelves la situación casi como un problema matemático. Entonces se debe «ayudar» a que el sistema capitalista muera en paz. Así aparecen las soluciones en el papel de la moneda única, la renta universal y destrucción de los paraísos fiscales».

Lo de renta universal corre por tu cuenta. Planteo si que el sistema impositivo se base en la circulación del dinero, a diferencia del actual que es sobre el consumo, que es otra cosa. No es que esto resuelva la situación, sino que marca un camino a recorrer. La ley de 8 horas, una de las conquistas paradigmáticas de la clase obrera, no solucionó sus problemas pero marcó un camino que la humanidad ha venido recorriendo. ¿Cual es la diferencia? Que la ley de 8 horas marcaba una condicionante para la rentabilidad de las inversiones empresariales. En cambio, la moneda única universal, el impuesto a las transacciones financieras y la muerte de los paraísos fiscales significa un cambio para transformar que la rentabilidad se realice en beneficio de la gente toda y no de una clase en particular que hoy ejercen como lumpen burguesía, y porque la predominancia en el desarrollo capitalista está llegando a sus límites, por eso se acentúa el guerrerismo y el fascismo.

La izquierda actual marca un camino hacia el poder en que ellos ven el aparato político del Estado como un fin en sí mismo, mientras la actividad económica se rige por otros andariveles que a ellos ni siquiera preocupan, pero si viven las consecuencias de la crisis sociales que provoca, cada vez más intensas.

La importancia de los textos no es porque sean actuales o de otros siglos, sino porque atiendan a problemas que la sociedad tiene pendientes a resolver.

Creo que los temas que hoy toma la izquierda para debatir están en consonancia con el carácter de la crisis y la dificultad precisamente para abordar un programa que vaya al centro de la misma.

Como decía un amigo espero haber aumentado tus dudas, porque en definitiva de eso se trata la capacidad para investigar.

Nuevo cuestionamiento:

Acepto que lo de la renta universal no es una de tus propuestas.

También circula como un posible «parche».

El ejemplo de la ley de 8 horas es bueno y fue contra los intereses de la burguesía. Bien.

Pero fue impulsado por gente que tenía un proyecto a largo plazo. Que sabía influir en su entorno y predicaba con el ejemplo.

Los obreros acompañaron esa propuesta. Hubo mártires (los de Chicago).

Al parecer hoy no hay «emisores» y tampoco «receptores» de estos nuevos mensajes.

Se advierte. Se ve venir ese choque de trenes, porque China abarata costos y además la superproducción global, llevan a esa disminución de la tasa de ganancia. Los capitales se resguardan en los paraísos fiscales y aumenta la actividad no controlada: Venta de armas. Drogas, Medicamentos (con apariencia de regulación).

Las izquierdas confunden Gobierno con Poder. En los 60 las diferencias entre uno y otro estaban y se manifestaban muy claras.

Alguien tal vez me diga que siempre fue así, pero hoy está muy claro que los pueblos no cuentan.

La gente es distraída minuto a minuto con otros temas y tampoco hay gente que explique, difunda y organice.

Nueva respuesta:

También circula como un posible «parche».

Esto indica, el también tu nivel de acuerdo o desacuerdo con lo que planteo. Y si profundizo tu adhesión a la teoría de los modelos alternativos.

No va a haber guerras de modelos, esa en la que se educaron las generaciones post Lenin.

No se trata de parches, si se trata de ayudar a la predominancia del capitalismo a morir en paz.

Lo que sucede en China y en alguna medida en cada uno de los países que comandan el desarrollo capitalista son episodios de la pugna entre los complejos empresariales multinacionales por la tasa general de ganancia.

También tenían un proyecto a largo plazo los bolcheviques que acompañaron a Lenin en la toma del poder. Es por eso que no pudiendo superar la prueba del estatismo, muerto Lenin fueron exterminados. Ese fue el nacimiento del capitalismo de Estado como modelo alternativo al desarrollo capitalista general, que luego de la segunda guerra mundial con el neoliberalismo su gobierno, que no sustituía la pugna intercapitalista, pasó de los Estados a esas conglomeraciones empresariales multinacionales.

En el artículo sobre Teoría y Práctica recordaba de Carlos Marx:

«Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción. Antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana».

¿Que pasa con la gente? eso lo dejaremos para próximas notas, el nuevo año promete un despertar del encuentro de las nuevas generaciones con los trabajos de los maestros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 26 de Diciembre de 2018.

Nota:

1 Se refiere a la nota en que se analiza un texto de Emir Sader sobre la teoría y la práctica.

Teoría práctica.

Teoría práctica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Preferimos siempre para nuestros análisis tomar una nota bien elaborada y a partir de ahí marcar y desarrollar en que discrepamos. En este caso es una nota de Emir Sader, luego agregamos nuestro comentario. Es un tema además que tiene amplísima literatura.

Miércoles, 19 de Diciembre de 2018. Página 12.

Teoría práctica.

Por Emir Sader 1.

La separación entre teoría y práctica es algo que acompañó a la izquierda a lo largo de casi un siglo. Quedaron atrás los momentos en que los grandes dirigentes políticos de la izquierda eran, a la vez, grandes intelectuales. Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci fueron marcados ejemplos de aquel momento en que teoría y práctica se imbricaban mutuamente.

A partir de la estalinización de los PCs y del abandono de parte de la socialdemocracia del anticapitalismo, la teoría pasó, la teoría tendió a estar recluida en las universidades y centros de estudio, sin tener ninguna injerencia en la realidad, teorías sin trascendencia práctica. Mientras que la práctica política se fue amoldando a las estructuras existentes de los sistemas políticos, sin análisis más profundos de la realidad y sin capacidad de diseñar futuros alternativos.

Latinoamérica tiene una larga tradición de pensamiento crítico, que tiene como fundador Mariátegui, con su capacidad creativa de captar, en el marco del marxismo, nuestra realidad en sus particularidades. En este siglo la intelectualidad crítica vivió nuevos desafíos, frente a la ola neoliberal, no solamente como proyecto económico, sino como modelo hegemónico renovador del capitalismo.

En un primer momento, se trató de resistir a la ofensiva neoliberal, defendiendo a las empresas públicas de las privatizaciones, los derechos de los trabajadores, las regulaciones estatales, la soberanía externa. Ello exigió solamente firmeza de principios. Pero incluso al interior del Foro Social Mundial hubo quienes –especialmente intelectuales europeos– optaron por criticar al Estado desde el punto de vista de la sociedad civil, rindiéndose a tesis de carácter liberal. En lugar de proponer procesos de democratización del Estado, han preferido caracterizar al Estado como reaccionario, conservador, adversario de los movimientos sociales. Pero han sido posiciones minoritarias, que no han sobrevivido con fuerza al surgimiento de los gobiernos antineoliberales en América latina.

Fue el momento de Chávez, Lula, Néstor y Cristina, Pepe Mujica, Evo, Rafael Correa. Una parte solamente de la intelectualidad latinoamericana ha comprendido el carácter profundamente antineoliberal de esos gobiernos, que respondían concretamente a los desafíos de construir alternativas al neoliberalismo.

Otros han mantenido puntos de vista críticos y distancias, cuando no oposición frontal. Unos, afirmando que esos gobiernos no eran distintos de los gobiernos neoliberales que los habían antecedido y a los cuales se oponían. No veían cómo la Venezuela de Chávez era radicalmente distinta de la que él había heredado. Ni cómo el Brasil de Lula era absolutamente otro que el país que Cardoso le había dejado. Ni que la Argentina de Menem era un país frontalmente diferente al que los Kirchner habían reconstruido. Ni que los gobiernos del Frente Amplio uruguayo habían cambiado radicalmente a la sociedad de ese país. Ni que entre los gobiernos anteriores y el de Evo Morales había un abismo de diferencias. Ni que el Ecuador de Rafael Correa era otro país que el de gobiernos anteriores.

Otros han tratado de descalificar a esos nuevos gobiernos, como caracterizándolos de modelos de exportadores primarios, dilapidadores de la naturaleza. No vieron las trasformaciones económicas, sociales y políticas que esos países han tenido, por ejemplo, en comparación con países que habían mantenido políticas neoliberales como Perú y México. Son intelectuales que se han alejado de la ola progresista que había barrido el continente, que no consiguen ningún tipo de apoyo popular y que tampoco logran proponer alternativas de gobierno, haciendo que las alternativas a esos gobiernos hayan estado siempre a la derecha, como la posterior crisis de algunos de esos gobiernos lo han demostrado.

Aun la parte de la intelectualidad que se ha identificado con esos gobiernos en general no ha tenido una participación activa en la formulación de las políticos antineoliberales, que han sido más mérito de los líderes de esos procesos. Gran parte de la intelectualidad de esos países ha votado por esos gobiernos, pero bajo la forma de un consenso pasivo –los han preferido a los de derecha o de ultraizquierda–, pero sin participar activamente de la construcción de las nuevas políticas y muchas veces sin siquiera participar del intenso debate ideológico.

La retomada de la ofensiva conservadora puso en crisis a los gobiernos progresistas, que fueron sustituidos en varios casos –Argentina, Brasil, Ecuador– por gobiernos de restauración neoliberal o sometidos a duras ofensivas de la derecha, como en los casos de Venezuela, de Bolivia e incluso Uruguay.

En este período la distancia entre la práctica intelectual y los desafíos políticos concretos de la realidad latinoamericana se ha vuelto más evidente. Los líderes políticos de la izquierda, los partidos, los movimientos populares no cuentan, en general, con las contribuciones de intelectuales que puedan ayudar a hacer balances, ubicar las debilidades, apuntar hacia la superación, comprender el nuevo período político que tenemos por delante. Los partidos, los líderes, los movimientos populares tienden a sufrir el aislamiento respecto a la intelectualidad.

Una tendencia al encierro en las universidades, centros de estudio, instituciones, se corresponde con los procesos de despolitización y de burocratización en los medios intelectuales. Rasgos típico de épocas de reveses, de repliegue de la izquierda, de pérdida de iniciativa y de ofensiva de la derecha. En el período actual es notoria la falta de participación de la intelectualidad en los debates públicos, la pérdida de perfil de la presencia de gran parte del pensamiento social latinoamericano, revelando un período de baja de la creatividad teórica y del compromiso político.

Las tendencias críticas, que no valoran las conquistas de este siglo, tienden a predominar. El alejamiento de partidos y movimientos populares, la adhesión a otras alternativas. Pero, principalmente, la despolitización, el refugio en temas e intercambios académicos, lejos de las prioridades y las urgencias políticas de sus países, del continente y del mundo. Las críticas a los partidos y liderazgos de izquierda vuelven a encontrar espacio, a veces de forma muy coincidente con las de la derecha, después de haber prácticamente desaparecido, en los años de auge de los gobiernos progresistas, frente a los cuales habían perdido su discurso.

Es muy significativo que Álvaro García Linera, quien fuera considerado el más importante intelectual latinoamericano, reciba manifestaciones de rechazo en el medio intelectual del continente. Que Rafael Correa no sea reivindicado también por el medio intelectual, como si él no fuera, además de gran líder político, un importante intelectual latinoamericano. Señales de que la contraofensiva conservadora hace sentir sus efectos también, de forma directa o indirecta, en la intelectualidad latinoamericana.

Solamente la comprensión de la perspectiva histórica en la que se ubica Latinoamérica, de la naturaleza de los problemas que enfrenta la izquierda, del carácter de los reveses actuales, de la dimensión de los nuevos desafíos, de los elementos de continuidad con la lucha antineoliberal y de los elementos nuevos, que exigen readecuaciones de parte de la izquierda, permitirán un nuevo ciclo de compromiso de la intelectualidad latinoamericana con la historia contemporánea de nuestro continente. No caben más iniciativas que no se traduzcan en contribuciones concretas, en nuevas interpretaciones de lo que vivimos.

La intelectualidad del pensamiento crítico latinoamericano necesita más profundidad, creatividad, trabajo colectivo, compromiso político, ideas, acercamiento a los movimientos y partidos populares. Agregar a la resistencia al neoliberalismo, la participación concreta, con análisis y propuestas, en la recuperación de las fuerzas antineoliberales. De lo contrario la teoría se volverá a apartar de la práctica, se perpetuará como ideas sin trascendencia hacia la realidad concreta y se facilitará la ofensiva política e ideológica de la derecha.

Sin teoría, la práctica se vuelve impotente. Sin práctica, la teoría se vuelve inocua.

Nuestro comentario:

Tomamos de Carlos Marx estos juicios:

«Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción, antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana»2.

Demás está decir que es en esto que centramos nuestra discrepancias con el planteo de Emir Sader. Los movimientos sociales en nuestra América han logrado imponer por un tiempo relativamente importante conquistas y reivindicaciones a nivel de los pueblos. Con la dificultad de que los movimientos políticos que han sido sus impulsores han alentado el concepto equivocado de que estaban construyendo una sociedad distinta a la que predominaba a nivel general del mundo. Y eso no sólo que no es posible sino que alienta caminos burocráticos que luego no tienen salida.

Es erróneo que alentemos la posibilidad de construir alternativas que compitan con lo que se ha dado en llamar el modelo capitalista, cuando de lo que se trata es de avanzar en derechos y conquistas para los pueblos, sabiendo que el sistema tiene un límite dentro del cual es posible avanzar pero que en medio plazo la predominancia del sistema tiende a que su rentabilidad sea insostenible y necesite que esa predominancia muera en paz.

Brasil es un ejemplo de esto. La burguesía paulista que hizo todos los esfuerzos para que Lula y el PT no llegaran al gobierno, cuando vieron que eso era imparable se volvieron de su lado para lanzar al mundo sus marcas, sus mercancías, y cuando el llamado viento de cola terminó procedieron a destruirlo. Así de sencillo.

Lula no estaba construyendo un nuevo modo de producción, hubiera sido imposible hacerlo, si estaba avanzando en derechos para su pueblo que son los que hoy molestan a los burgueses «nativos» y hacen de Lula «el enemigo».

¿Se equivocó Lula? ¿Se equivocó Mujica en el Uruguay? Tomamos estos dos casos como paradigmáticos pero todos conocemos la variedad y vastedad de casos similares. Lula antes que Mujica tomó una dimensión universal para su accionar, recordamos el nacimiento del Foro Social Mundial, y sus propias intervenciones que insinuaban un programa para el mundo, y luego Mujica en la ONU (septiembre 2013) que fue un poco más allá e insinuó un programa con las dos herramientas que consideramos fundamentales para iniciar una transición: la moneda y los impuestos. Pero los dos no pudieron zafarse de la rosca con que envuelve el capitalismo su accionar económico. Y ante esto no hay inocencia, cada quién debe asumir su responsabilidad.

No es la diferencia entre la teoría y la práctica de la que habla Sader sino del agotamiento de las teorías que han pretendido negar los análisis de Marx sobre el desarrollo del capitalismo y la forma posible de una transición a un modo de producción que lo supere, agotadas sus posibilidades de desarrollo como lo afirma en el texto que reproducimos.

Ahora hoy no debería existir ningún impedimento para avanzar en ese programa, que por lo demás es la única posibilidad de salvar a los pueblos de la acentuación de la guerra y el fascismo, en la teoría y en la práctica.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 21 de Diciembre de 2018.

Notas:

1Emir Simão Sader es un sociólogo y politólogo brasileño.
2Marx, Introducción a la crítica de la economía política, 1857.

Chalecos Amarillos (II).

Chalecos Amarillos (II).

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Convengamos en que no es fácil entender el mundo actual. Un mundo con el líder del capitalismo, Donald Trump, aferrado al proteccionismo y poniendo trabas al libre comercio y por otro al país que comanda el actual desarrollo capitalista gobernado por un Partido Comunista y propiciando el libre comercio.

Lo que no cambia por otra parte es la OEA, consecuente, defendiendo la «democracia» de acuerdo a los planes del Comando Sur del Ejército de EE.UU. Sin embargo tenemos a la reserva Federal (privada) de los EE.UU. emitiendo dólares y a China teniendo la mayor reserva de ellos (dólares) mientras se condena a los pueblos al sometimiento de las dobles monedas en que la especulación monetaria campea contra la gente.

Es la distancia que hay entre Macri y Macron; Macri es parte del manejo de las diferencias cambiarias provocando una baja generalizada de salarios y pensiones (lo que en el lenguaje de los economistas se llama «ajuste»), a la vez que con el manejo de las tarifas intenta en un mercado mundial cada vez más complicado la competitividad de sus colegas burgueses e inversores en el país (los que hubo antes, ahora ya no vienen).

Macron atado al EURO, (eso que la izquierda europea no termina de entender, cultivando la leyenda de lo que se puede hacer con una moneda propia cuando la producción del mundo ha cambiado radicalmente), y entonces le queda para el equilibrio el manejo de las tarifas, desafiando lo que ello provoca: una conmoción social que está latente por el constante desequilibrio que la gente siente que sufre su economía personal y nacional.

Nunca antes en la historia un modo de producción se desarrolló tanto y a la vez agotó al extremo sus desequilibrios como lo hace el capitalismo en la actualidad. Lo que el Dr. Mario Bergara (pre candidato a la Presidencia de la República en nuestro país) denomina «las incertidumbres».

¿Por qué surgen los chalecos amarillos? Una primera respuesta: porque la izquierda no tiene programa para abordar esta etapa de la historia, y sus cartas son sólo la protesta y la resistencia. Claro está que la derecha también sólo puede ofrecer la guerra, el fascismo, soluciones, salidas, ninguna. No es la misma situación que al finalizar la segunda guerra mundial en que el nacimiento del neoliberalismo abría un margen de desarrollo que es lo que hoy predomina y está culminando en la economía mundial. Chalecos amarillos sin definición ideológica ejercen la protesta y la resistencia a las medidas gubernamentales, encuentran un eco social inorgánico.

Antes se decía: «una sola chispa puede encender toda la pradera», el combustible ideológico estaba dado por la necesidad de la universalización de derechos y de dos revoluciones, la francesa y la rusa que si lo tenían.

El actual índice de crecimiento universal de la economía, que es lo que le permite al capitalismo seguir viviendo, tiene su centro en China, y al propio crecimiento de ese capitalismo «nacional» con el que mantiene la respiración Trump tiene ahí su explicación pero también sus límites.

¿Qué pasaba entonces al finalizar la segunda guerra mundial?: se planificaban los organismos multinacionales que reglaban la conducta del desarrollo capitalista teniendo como marco al planeta todo y en competencia con lo que era el resultado en la izquierda de la derrota de Lenin en 1924, con la construcción de economías estatizadas y pensando en un mundo organizado de igual manera, que esa es la herencia del stalinismo. Y vaya si duró: más de 70 años. China, Cuba, Vietnam, actualmente ya son parte de otra realidad.

Se nos podrá decir que en el medio vivían y viven corrientes de los más diversos orígenes que planificaban desarrollos que no entran dentro de esto que clasificamos y es verdad, pero también es verdad que la perspectiva de esos desarrollos estuvo y está condicionada al marco de regulaciones de los organismos financieros multinacionales que predominaban y predominan.

Hoy en Europa, si hay algo que une a partes importantes de la derecha y de la izquierda es «el sueño de una moneda propia», ahora una vez que se tomó el camino del Euro, se puede ir a más pero no a menos. Se puede exigir que el mundo mida la actividad económica con una misma medida universal, pero no se puede pensar en que cada cual mida como quiera. Si una vez hubo espacio económico para poder hacerlo, construir planes propios de desarrollo económico, hoy ya no lo hay, cualquier mercancía reúne condicionantes materiales y técnicas que son ecuménicas.

Tanto es así que hoy el éxito del amurallamiento de la economía que conduce Trump está dependiendo directamente de que no se dolaricen las economías que rodean a EE.UU. Nos referimos a que la gente común y los empresarios midan y operen en una misma moneda.

Macron ha cedido, pero esto está siendo medido por el FMI, como antes pasó en Grecia, en España… y tiene en el corto plazo sólo una posibilidad: el permitirle a Francia un mayor endeudamiento, que es además lo que está sucediendo con cada una de las unidades nacionales que componen la realidad de la economía universal.

El profesor Atilio Borón recopilaba en una nota en Página 12 de Argentina, los antecedentes franceses en las luchas sociales. El socialismo francés es reconocido como una de las partes integrantes fundamentales del pensamiento de Carlos Marx, y un aporte esencial en las conquistas que la humanidad ha ido reivindicando a lo largo del tiempo.

Por lo tanto es una expresión que se da de esta manera, no sólo por la carencia de un programa para avanzar sino porque es la sociedad toda que siente que ha llegado a los límites en los cuales es necesario hacer pesar los sentimientos humanos que dieron base y fundamento a la toma de la Bastilla en 1789.

Sin embargo y el manejo de los números puede prestarse para cualquier cosa. Se nos dice que el número de manifestantes es muy menor al nivel de las adhesiones que el movimiento tiene en el conjunto de la sociedad.

Tal vez por aquello de que no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria. Aún cuando los tiempos de cada una de estas acciones se retroalimentan, hacen a los episodios de la vida. Ahora el topo (del que hablaba Marx) trabaja en miles, millones de jóvenes que la realidad desafiante los enfrenta con los conocimientos que como nunca antes están al alcance de su computadora.

Es entonces lícito pensar que en algún momento todo ese bagaje de conocimientos que la humanidad reúne y hoy no consigue aún recopilar, lo sintetice en un programa, organizando la voluntad política para aplicarlo, que logre al fin el poder hacerlo.

Precisemos, una vez más. No estamos hablando del fin del capitalismo, estamos hablando del fin, si, de su predominancia. Capitalismo como modo de producción seguramente habrá por mucho tiempo aún. Lo que debe finalizar es su predominancia, la cual hay que procurar que muera en paz. Para ello dos herramientas: medir la actividad económica con una misma unidad monetaria, y hacer que la sociedad disponga de fondos para sus necesidades: salud, educación, vivienda, trabajo, previsión social, a través de que los impuestos se apliquen primordialmente sobre la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y aplicando esos fondos con rentabilidad y eficiencia a través de los organismos que la propia sociedad democráticamente determine o construya nuevos con ese fin y apuntando a la desburocratización estatal de la misma.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de Diciembre de 2018.

Chalecos amarillos.

Chalecos amarillos.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

A propósito de una nota en Página 12 del profesor Atilio A. Borón; la reproducimos y luego la comentamos.

Viernes, 14 de diciembre de 2018.

Chalecos amarillos.

Por Atilio A. Borón.

Alemania y Japón tienen el dudoso honor de ser dos países en los que jamás triunfó una revolución. No por casualidad fueron también los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a regímenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japonés. Por contraposición la historia francesa está signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revolución de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho más vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de París de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareció que la rebeldía del pueblo francés se había apagado para siempre. Pero no fue así. Reapareció en la heroica resistencia a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo francés de 1968.

¿Es esto lo único que hace de Francia un país tan peculiar? No. Más importante que este incesante fermento insurreccional que históricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo había advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revolución en Francia, dijera que «el canto del gallo galo despertará una vez más a Europa». Y la despertó, aunque esos sueños fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revolución Francesa retumbó en Europa y América, con fuerza atronadora; la Comuna se convirtió en una fuente de inspiración para el movimiento obrero mundial, sus enseñanzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo francés se reproduciría, con las lógicas características nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa única capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento histórico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo francés.

La rebelión de los «chalecos amarillos» que comenzó hace pocas semanas cuando dos camioneros y la dueña de un pequeño comercio –desconocidas entre sí y habitando en distintos lugares del interior de Francia– lanzaron a través de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus pequeñas ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos días una de ellas tenía casi un millón de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en París y, a partir de allí, la protesta adquiriría una dimensión fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no habían podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los «chalecos amarillos» en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el «contagio» del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra más allá de sus fronteras. Se ha insinuado en Bélgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasión de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el régimen de Al Sisi prohibió la venta de chalecos amarillos en todo el país como una medida precautoria para evitar que el ejemplo francés cunda en su país.

La revuelta, de final abierto, no es sólo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composición social muy heterogénea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no sólo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay también otros contenidos que remiten a una cosmovisión más tradicional de una Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heteróclito conjunto de reivindicaciones, inorgánicamente expresadas, alberga demandas múltiples y contradictorias aspiraciones producto de una súbita e inesperada eclosión de activismo espontaneísta, carente de dirección política. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energía social liberada en las calles de Francia podría tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, más allá de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilización popular y la inevitable complejidad ideológica presente en todos los grandes movimientos espontáneos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemonía neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.

Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el «canto del gallo galo» bien podría despertar la rebeldía dormida –o premeditadamente anestesiada– de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las políticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, víctimas de un silencioso pero mortífero holocausto social de inéditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempeñan esa función de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podría convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares –como ocurriera principalmente con la Revolución Francesa y el Mayo de 1968– en contra de un sistema, el capitalismo, y una política, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habrá de ocurrir, si el temido «contagio» finalmente se producirá, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que sólo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habrá que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictará su inapelable veredicto.

Más allá de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del «fin del ciclo progresista» en Nuestra América, que supuestamente sería seguido por el «neoliberal» o conservador que sólo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su máxima expresión. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un baño de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por riguroso análisis económico o sociopolítico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que aparecía como un orden económico y político inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo… francés.

Mi comentario:

En este caso lo que hago es reproducir textualmente la nota del Prof. Atilio Borón en Página 12. Con Borón he coincidido y he discrepado, en este caso la nota aporta elementos valiosos. Ahora comparemos la Argentina de Macri con la Francia de Macron. Macri con el manejo del dólar le baja los salarios y las pensiones brutalmente a su pueblo. Macron no lo puede hacer porque en su economía todo el mundo debe manejar el EURO y entonces trata de recurrir al tema de las tarifas. La izquierda en Europa aún hoy no comprende la importancia de que en las economías todos los actores manejen los mismos valores monetarios. Por eso nuestro planteo de que la medida monetaria debe ser única y universal. Y si a eso le agregamos que los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero en todo el mundo, tenemos la base para una verdadera transformación que la tecnología pone al alcance de la mano, para abordar la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que padecemos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de Diciembre de 2018.

La economía en la Venezuela actual.

La economía en la Venezuela actual.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Reproducimos una nota de Pascualina Curcio y luego la comentamos:

Últimas Noticias Venezuela.

 

 

Enigmas.

Por: Pascualina Curcio | Martes, 04/12/2018.

  1. Pascualina Curcio.¿Qué explicación tendrán los economistas neoliberales acerca de la variación del bolívar en 558.035.614 % desde el 2013? No hemos visto cálculos que les permitan sustentar tal «depreciación». ¿Será que no hallan cómo incluir la variable política «ataque a la moneda» en las teorías económicas y por eso evitan hablar de Dolartoday?

  2. ¿Qué método de cálculo estarán utilizando los monetaristas para justificar que el valor de la moneda es 500 BsS/US$, si para que ello ocurra se requiere 21 veces la cantidad de bolívares que actualmente circula en la economía?

  3. ¿Por qué insisten en que la culpa de la hiperinflación es del gobierno que imprime dinero «no respaldado», si por el contrario, la cantidad de dinero con respecto al tamaño de la economía ha disminuido 91 % desde el año 2014? Hoy, la cantidad de dinero con respecto al PIB es 6 %, en 2014 era 66 %. ¿Será un cuento lo del dinero inorgánico?

  4. ¿Cómo estarán resolviendo los monetaristas la contradicción teórica en la que incurren cuando afirman que la causa de la hiperinflación es la emisión de dinero? Su teoría supone que la mayor cantidad de dinero «inorgánico» llega a los bolsillos de los venezolanos y por lo tanto, demandamos más bienes y servicios, lo que presiona los precios al alza ¿Algún venezolano está demandando más bienes que en 2013?

  5. Mucha alharaca hicieron los empresarios y sus voceros para liberar el mercado cambiario. Presionaron con el argumento de que no tenían dónde transar sus divisas y que por tal motivo no las traían. Se aventuraron a decir que la liberación detendría el ataque al bolívar porque ingresarían capitales. Ahora que ya fue liberado dicen no tener las divisas, dicen que el Estado debe «inyectarlas». Sin comentarios.

  6. Pascualina Curcio.Consecomercio está sugiriendo incrementos de salarios. Se han percatado de que los venezolanos hemos perdido el poder adquisitivo y que no lograrán vender su mercancía. ¿Se les habrá ocurrido que dicha pérdida se debe al aumento de los precios? ¿Por qué en lugar de solicitar ajustes de salarios no detienen la escalada de los precios? ¿Por qué no se suman a la campaña contra Dolartoday?

  7. La guerra económica contra los venezolanos ha sido declarada por Donald Trump. Hay quienes todavía la niegan. Siempre será un gran enigma la actitud antipatriota de algunos.

Tomado del diario Últimas Noticias Venezuela.

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Lo que señala Pascualina Curcio es irrebatible.

Un ejemplo a tener en cuenta es el de Macri en Argentina que ha venido realizando a través de la cotización del dólar (moneda con la que se comercializa la producción argentina) un ajuste descomunal en los salarios y pensiones. (En realidad con la desvalorización permanente del peso argentino como ocurre en otros países con las monedas nacionales).

El problema es que ellos pensaron que manejando el gobierno iban a tener la posibilidad de participar en el mercado mundial de capitales que le estaba vedado a Cristina Kirschner, y la verdad es que en la realidad actual la situación se está convirtiendo en un gran problema para el FMI que no puede dejar caer a ese país, a la vez que si aún Macri no ha caído es porque la izquierda no tiene un programa para sustituirlo.

Manejar en un país dos monedas, una para los burgueses vinculados a los productos y a la producción, tarde o temprano se convierte en una forma directa de atacar el nivel de vida de la gente, y otra a la gente misma que siente que el gobierno la quiere defender pero le es imposible amurallar el país para que ello ocurra.

El tema de las monedas debería discutirse a nivel mundial aprovechando además de que el Estado Popular Chino es el que tiene mayor cantidad de dólares como reserva.

Debería terminarse ya con la joda de las diferentes cotizaciones de las monedas e ir a la moneda única y universal. No hay una sola razón que si podría haber existido en otra época para que los Estados tengan su propia moneda.

Y si a eso le agregamos los notables avances tecnológicos podríamos ir con enorme facilidad a un sistema impositivo basado en la circulación del dinero que de muerte a los paraísos fiscales, y permita a la humanidad realizar proyectos que hoy al capitalismo ya no le son rentables que permitirían hacer planes universales en la salud, la enseñanza, la vivienda, el trabajo. Desmontar la industria de la guerra.

La izquierda se desgasta en el mundo realizando una protesta tras otra, mientras la derecha sin rumbo enfila hacia la guerra y el fascismo. La necesidad del programa es imperiosa.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 6 de Diciembre de 2018.

Grave vacío conceptual.

Grave vacío conceptual.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

-Jorge, concuerdo con el excelente análisis de tu artículo (*).

Hace pocos días le pregunté a uno de los precandidatos si consideraba que podría plantearse el gravamen a las transacciones financieras (tasa Tobin) y me contestó: «de eso ya nadie habla y además con el desarrollo de la tecnología es impracticable, no hay formas de controlarlo» (sic).

(*) Se refiere a la columna: «De izquierda» publicada en Uypress el 22 de noviembre. Sobre la cual también he recibido buenas críticas, que merecerán respuesta.

Transcribo la preocupación de un apreciado compañero, y no solo para satisfacer mi autoestima –aunque en la lucha ideológica nunca está demás– sino para señalar y apuntar a un peligroso vacío que se está dando en la comprensión de los problemas de esta época en que se agranda una crisis cada vez más irreversible para la predominancia del modo de producción capitalista.

Coincide además con la difusión vía facebook que ha hecho el reconocido tributarista Dr. Leonardo Costa sobre la conferencia realizada en Punta del Este: «Reunión del Foro Global sobre Transparencia de la OCDE», señalando la importancia de la misma, y donde el gobierno de nuestro país ha tenido una importante participación.

Reunión que de acuerdo a las versiones de prensa ha sido de enorme utilidad para avanzar internacionalmente en el intercambio de datos. (Transparentar la información). No son pocos los economistas que en el mundo observan con preocupación cómo crecen demencialmente los paraísos fiscales y como en los países (podríamos decir que en todos) circulan capitales por fuera de los controles estatales, aprovechando además una tributación permisiva (o mejor dicho una no tributación) que les permite eludir controles y utilizar los medios judiciales, nacionales e internacionales, cuando de hacer cumplir obligaciones se trata. Como ocurrió con el chantaje de los buitres en el caso de Argentina, en el cual activaron políticamente una candidatura a la Presidencia –con éxito– a uno de sus socios para poder obtener enormes ganancias de sus especulaciones. No necesitaron bolsos ni papel moneda, lo hicieron por Internet. Aún no entiendo como el gobierno anterior argentino dejó hacer la maniobra, que era el objetivo de los que triunfaron electoral y económicamente y hoy se manejan al borde del precipicio con la preocupación manifiesta del propio FMI. Tal vez la explicación provenga por el lado de que las figuras que manejan los hilos de la verdadera economía (la monetaria es parte de ella) son parte del equipo anterior y del actual.

Volviendo a lo nuestro; podríamos interpelar a ese precandidato a que alude nuestro amigo, sobre cómo piensa encarar el déficit creciente de la seguridad social, de la financiación de la salud, el costo cada vez más restrictivo de los medicamentos, de las limitaciones cada vez mayores en el número de los puestos de trabajo, etc. etc. En relación directa con la baja de la rentabilidad (índice fundamental en el capitalismo) en todas aquellas actividades beneficiosa para la humanidad y los seres humanos.

Y conste que no estamos cuestionando la orientación económica aplicada hasta ahora, que debiendo acentuar las prolijidades (errores y hasta horrores que los hubo y los hay), es lo mejor que los gobiernos del Frente Amplio han realizado y ofrecido al país.

Ahora hay que seguir navegando, y la hoja de ruta que teníamos y al país le ha significado progreso (nadie se ofreció con coherencia para hacerlo mejor) está agotada, y agotada particularmente en la fuente recursos que en el periodo inicial con el precio de los comodities y el desarrollo del consumo interno pareció que podíamos tocar el cielo con las manos.

Porque los peligros en la financiación por parte del Estado (de todos los Estados) son de dos naturalezas, una que toda capacidad impositiva en el modo de producción actual restringe el mercado y otra que la capacidad empresarial estatal conlleva siempre formas de burocratización y clientelismo a la larga insostenibles. Lo que no quiere decir que en determinadas coyunturas no sea absolutamente necesaria como lo demuestra la historia en el Uruguay del llamado primer batllismo (Batlle y Ordoñez), que supo amalgamar esos factores para lo que era en concreto esa etapa del desarrollo capitalista, si bien luego en el tiempo vinieron otros batllismos.

Hoy por ejemplo hablar de industria nacional sin asociarla a lo que es la actividad económica y particularmente la empresarial en el mundo es de una ingenuidad completa. Tenemos predominando en el país dos cadenas de supermercados que son gigantescas en el mundo, que imponen sus condiciones de rentabilidad empresarial al mercado interno, y ningún partido ni siquiera los que están o estuvieron relacionados con cadenas de supermercados en otras partes del mundo (particularmente en Europa) están en condiciones de modificar esta realidad.

No es de recibo decir: «para encarar el déficit creciente de la seguridad social luego de las elecciones tendremos que convocar a todos los partidos para encontrar una salida». ¿Es que no vamos a llevar a esa reunión una propuesta? La respuesta de ese precandidato hay que atarla con esto, porque si no encaramos el tema de por donde circula en el mundo la riqueza es imposible abordar soluciones a estos problemas, tal vez si parches, pero el problema es que ya no alcanza con eso.

No temamos a la derecha. Ella tampoco tiene soluciones por fuera de lo que es el imponer el trabajo esclavo o dejar fuera de los avances de la sociedad a la mayoría de la gente. Hemos visto además que su gran aliado fue el desbarajuste monetario hecho a espesas de la complicidad con los propios gobiernos. En el que el accionar de los gobiernos de izquierda fue por lo menos desprolijo, sin estudiar ni entender el papel que cumple la moneda en las relaciones económicas. Aún cuando en el Uruguay el mérito es haber avanzado en controles y estimulado el camino de la transparencia.

Como diría el inolvidable Dr. Carlos Quijano: «siempre se vuelve a Marx…».

Cuando se habla además de cómo encarar la soluciones para el tema de la creciente violencia en la sociedad, dos son las claves a tener en cuenta: la primera el trabajo, la calidad del mismo, el nivel de su remuneración –un número cada vez menor de buenas remuneraciones y mayor de insuficientes– y por otro lado el mundo de la droga que está financiando merced al no contralor sobre la circulación de los capitales esos que el precandidato dice que no se pueden controlar y sobre los cuales el Estado tiene la potestad de declarar ilegales en su circulación sino están debidamente registrados en las Instituciones que la propia sociedad determine, que es precisamente lo que hoy la tecnología facilita, y ubica el no hacerlo a un problema grave de falta de voluntad política.

Resulta claro que ningún Estado lo puede hacer por separado, pues la medida inmediata del capitalista es ir ahí, a los países donde los controles no existan.

Cuando dimos un gran valor a la intervención del ex Presidente Mujica en la ONU (setiembre 2013) era precisamente porque iba en esta línea, claro después el silencio de todos y del propio disertante, y ahora el retroceso que significa no comprender que el mundo está en condiciones de pegar una gran salto en el tema impositivo, salto imprescindible si queremos ver el futuro con esperanza. Es además precisamente la tecnología lo que nos permite pensar que ellos son plenamente alcanzables ya.

La alarma compartible con la que el compañero me trasmite esta respuesta del precandidato nos muestra claramente el atraso que hoy existe en la izquierda para comprender la gravedad del momento y poder encarar el futuro con un moderado optimismo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Noviembre de 2018.

Enlace del artículo original en castellano:

https://www.uypress.net/auc.aspx?92001