[:es]Explicar: un desafío.[:]

[:es]

Explicar: un desafío.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Muy buen desafío. No es común por lo general que los amigos digan claramente lo que piensan y en este caso tiene un doble valor. La sinceridad y además un desafío para explicar más claramente lo que pienso que siempre tiene la dificultad de no saber uno si la recepción de la idea es correcta, es o no completa.

Este es el texto crítico que me envían:

«No es fácil arrancar con un tema sin antes cuestionarse cosas importantes. Una de ellas es el enfoque. Mi ánimo no es criticar, sino intentar un enfoque diferente y abrir ventanas. Analicemos, por ejemplo, la frase siguiente de tu trabajo:

«Las leyes económicas son más fuertes que los inventos ideológicos, que no tienen una base material sustentable, los capitalismos de Estado comenzaron a derrumbarse en una competencia desigual con el viejo capitalismo y sus nuevas formas…» 1.

Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva. Tan es así que, al no observar el entorno y quedarnos con la frase, sucede que la realidad es lo contrario a lo que parece decir tu frase. Las leyes económicas no son más fuertes que la realidad, sino que la realidad ha demostrado una y mil veces que las leyes económicas se diseñan de acuerdo al interés de los poderosos, y una y mil veces la propia realidad ha tirado abajo la veracidad y la vigencia de muchas de esas leyes.

El ser humano ha ido evolucionando desde sus comienzos siendo muy habilidoso para construir esos «inventos ideológicos» que mencionas, que han tenido la virtud y el cometido de nuclear voluntades a su alrededor, convenciéndonos de cosas (que algunos llaman ficciones), tales como la patria, la bandera, el sentimiento nacional, la autorregulación del mercado, etc. Esas ficciones de alguna manera han sido justificaciones para dejar de lado valores genéricos muy importantes para la convivencia social, tales como los valores éticos y morales, por ejemplo.

No podemos enfocar el análisis de cómo funciona la economía, solamente en base a leyes inventadas para explicar lo que nos conviene. ¿Por qué algo exitoso debe ser necesariamente algo con crecimiento constante, por qué no podemos ni pensar en concretar cosas como las que planteas sobre la moneda única universal, o el salario básico necesario aunque no tengas trabajo? Uno de los motivos, creo importante recalcar, es la falta de valores fundamentales como los mencionados, dentro de los cuales uno de los básicos debe ser la solidaridad.

Creo que tenemos que apoyarnos más en esas cosas, en lugar de arrancar aceptando como válidas leyes que se inventaron para justificar lo injustificable».

Mi respuesta:

Siempre existe dificultad cuando se trata de sintetizar y para ello la necesidad de hacer abstracción.

¿La economía tiene leyes en su desarrollo?, y no me estoy refiriendo a las leyes emanadas de los parlamentos, sino leyes que como en el caso de la física, la ley de la gravedad por ejemplo, deben ser desentrañadas para tener un conocimiento más completo de la realidad.

Federico Engels tiene un trabajo monumental sobre el papel de trabajo en la transformación del mono en hombre, donde muestra como las «leyes» económicas han ido modelando las formas supra estructurales en el plano político.

Marx, Lenin, Batlle y Ordoñez son muy precisos en marcar que cada uno de los avances sociales conquistados legítimamente por el avance de la humanidad no se pueden transformar en quimeras administrativas para hacer lo que se quiera con los Estados. Que es lo que trató de hacer el stalinismo, y el batllismo post Batlle y Ordoñez.

«Esta forma de enfocar el análisis está limitando nuestros pensamientos, haciéndonos mirar como por un caño, dejando de lado cosas del entorno que nos quitan visión y perspectiva».

No soy yo el que quita visión y perspectiva, sino la falta de rigurosidad científica para analizar la realidad tal cual es. Relaté en una de mis notas que cuando estaba en su apogeo la idea de Aratirí en un encuentro con un dirigente del Frente Amplio este me decía que con Aratirí, el puerto de aguas profundas y la regasificadora había Frente Amplio para 50 años. Cuando le señalaba que las decisiones sobre el manejo del hierro en el mundo eran muy erráticas, se me indicaba que no podía poner piedras en el camino.

¿A que voy con todo esto?, que el desarrollo del capitalismo tiene en su pugna por la tasa general de ganancia a concentrarse en decisiones que tienen carácter universal.

En la nota que ahora sale en Uypress 2 vuelvo sobre este tema de la matriz productiva que hoy no es posible diseñar para ningún país del mundo.

Un apunte sobre el tema de la moneda. Se insiste en un rol propio de la moneda, para justificar su manejo por parte de roscas financieras, que atentan contra el nivel de vida de la gente. Es una de las vías más canallescas de ajuste en los salarios y las pensiones. El ejemplo Macri es paradigmático.

Lo de la renta básica universal ya es otro problema y en el caso del MPP 3 de Uruguay se utiliza para no definirse sobre las bases del discurso de Mujica en la ONU 4.

Ahora ¿que puede pasar si nos negamos a analizar precisamente esas leyes generales de la economía en aras de proyectos nacionales sin ningún fundamento económico? Creo que los ejemplos que tenemos a la vista son más que elocuentes.

¿De qué se trata entonces? De tratar de entender las leyes de la economía para en consonancia con estas organizar en el mundo un mejor desarrollo para la vida de la humanidad. Que de eso trata la obra de los maestros. Y para nada cuestionan los valores éticos, de solidaridad, de inventiva que tú mencionas 5.

Saludos y gracias por opinar.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 30 de
Noviembre de 2018.

Notas:

1 Se refiere a la columna en Uypress del 22 de Noviembre: «De izquierda» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/13/de-izquierda/).

2 Se refiere a la columna del 30 de Noviembre en el mismo medio digital: «Grave vacío conceptual» (https://eso-gris.blog.pangea.org/2018/11/24/grave-vacio-conceptual/).

3 6 MPP, Movimiento de Participación Popular, agrupación que encabeza el ex Presidente José Mujica, integrante mayoritario actualmente del Frente Amplio, Partido de Gobierno en el Uruguay.

4 La predisposición de Mujica hacia el MPP 6 no es buena, es más, existe en la izquierda un concepto profundamente nocivo de que el MPP desaparecido Mujica, desaparece también. No somos quién para aconsejar a nadie, pero sería muy bueno para la izquierda que el Pepe sometiera sus ideas al debate interno de su organización empezando por su intervención en la ONU (Septiembre 2013) en que sus ejes centrales en materia económica fueron la moneda y los impuestos, problemas que hoy están candentes en todo el mundo a la vez que hay una resistencia generalizada a analizarlos. Recordemos que el MPP definió su apoyo a la llamada Renta Básica Universal sin llegar a determinar cuál debería ser su financiación.

5 El debate sobre materialismo e idealismo y entre materialistas e idealistas ya lleva siglos, y promete ser cada vez más intenso en la medida que la humanidad afronta crisis como la actual en que llega a su fin la predominancia de un modo de producción, la necesidad de que muera en paz, y el desarrollo de uno nuevo que aún no se vislumbra con claridad.

[:]

[:es]A un compañero en México.[:]

[:es]

A un compañero en México.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Respondo a un correo de un compañero coterráneo nuestro, que hoy vive en México, lo cual me es útil para tratar de aclarar mis puntos de vista.

Hola estimado Jorge.

Un atento saludo.

Me permito darte mi punto de vista relacionado con los reclamos de «atrasos cambiarios».

El manejo que se ha venido haciendo del tipo de cambio como un recurso para aquietar las presiones alcistas de la inflación, ha traído por consecuencia que los uruguayos con sus recursos originados en su trabajo dentro de Uruguay pasen las fronteras para surtirse de todo, pues desde los combustibles y el gas, hasta todos los artículos indispensables para el hogar está en un entorno de 20 a 25% más barato.

Lo más exitoso resulta ser la intermediación, el comprar afuera para vender dentro del país, tornando el comercio en un auténtico promotor del trabajo fuera de fronteras… considero que ya hace años se vienen tomando decisiones que conspiran contra la producción dentro de fronteras y ni hablar de los problemas que tienen que ver con la dolarización de la economía, que lleva en los casos de financiamientos, que el trabajador nacional que devenga pesos por su trabajo se endeude en dólares, lo cual es toda una aberración, a mi modesto entender,

Te saludo con afecto.

Paco.

Mi respuesta:

Muchas veces me ocurre que algo que manejo en mis opiniones no tiene la suficiente explicación y entonces es importante el intercambio pues ayuda a que ello se haga.

¿Por qué diferentes monedas?: si la economía tiende a ser cada vez más un espacio universal. Basta con ir a los shopping de cualquier país o «zonas francas» o como se le llame y ver los precios de los productos en dólares para comprobarlo. El manejo de las monedas correspondería entonces en la realidad actual a los manejos de los sectores de las economías nacionales que amparados en el poder del Estado realizan su actividad económica. Esto tiene distintas realidades en cada país dependiendo de cuál es su estado de desarrollo capitalista privado o estatal.

Entonces el manejo de la moneda es una posibilidad permanente de ajuste de los gobiernos frente a los que tienen sus retribuciones en las monedas nacionales. En una etapa de la historia en el capitalismo esto era fundamental para que cada país pudiera planificar su desarrollo económico propio, hoy es prácticamente una quimera llegándose al extremo de que el país que pregona cerrar sus fronteras es EE.UU. y el que plantea la libertad de comercio es China gobernada por el Partido Comunista, a su vez EE.UU. endeudado demencialmente en dólares y China con las mayores reservas del mundo en esa moneda. Estos son los extremos en el cual debe realizarse hoy lo que los economistas llaman pomposamente el «señoreaje» y sin desconocer la importancia que tuvo en su momento.

Por ejemplo hoy en el Uruguay, como maniobra política se le está exigiendo a la Dirección de Aduanas un control de las fronteras que el Uruguay no puede ni debe realizar, y que es imposible hasta para el propio EE.UU., más cuando una de las mayores resistencias del capitalismo en el mundo es al control sobre el movimiento de los capitales, que es además la única forma que tienen los pueblos de abordar el corte a la financiación de todo tipo de lacras sociales hoy fomentadas por el gran capital internacional, y que tú en México lo podés comprobar claramente.

He señalado que la medida que adoptó la derecha en Ecuador en un momento de mayor agudeza de la crisis económica en ese país de dolarizar la economía fue beneficiosa para su gente y contó con la oposición de los propios gobernantes de la economía de EE.UU. Correa que en su momento señaló su desacuerdo con la medida, tampoco ha desarrollado una explicación de en qué ello ha sido negativo.

Por otra parte el centro de los problemas de ese país han recaído sobre el precio de su principal comodities, el petróleo, y la pelea por la gestión del propio país. Las burguesías nativas aún conservan los encantos de la administración nacional con el cual atrapan a los sectores más propensos a las debilidades burguesas en cada país, como ocurre hoy en cada una de las realidades «progresistas» de nuestras repúblicas, con el extremo de Bolsonaro pugnando por llegar y de Macri en medio de un caos pugnando por mantenerse y con la expectativa de que es lo que pueda hacer López Obrador.

Si a esto le agregamos la presión de los organismos financieros internacionales para que los sistemas impositivos que se aplican en cada país estén basados en los impuestos al consumo, los salarios y las pensiones, el combo está completo. Sabiendo además que un cambio en los sistemas impositivos en el estado actual de la actividad económica mundial es imposible aplicarlo por separado en un Estado en particular.

Resumiendo: la política que practica el sector del capitalismo mundial que hoy está en la Casa Blanca de EE.UU. está aprovechando un nivel de maniobras muy acotado –hoy marcan hasta un crecimiento aceptable para los economistas, de su PBI, luego de un período nefasto en estos índices que coincidió con los gobiernos de Obama– en su rol actual de gendarme del capitalismo mundial, lo cual también es contradictorio, y que para nada ve como favorable para sus intereses el de que los países en el mundo adopten como solución eliminar las dualidades en el manejo de la monedas. Aún cuando ellos tienen una pelea permanente por aumentar las ya también demenciales emisiones de la reserva federal, en consonancia con lo que sucede también con el Euro, titular de otras de las crisis en la que se debate el mundo actual.

Lo he dicho en muchas de mis notas: así como en la época del mal llamado socialismo real era notoria la existencia irritante de una moneda para los «gobernantes» y otra para el pueblo, hoy eso es una nefasta realidad para los pueblos que pretenden a través de los llamados gobiernos «progresistas» disminuir sus infames índices de pobreza, y la derecha aprovecha cada una de las caídas de algunos de sus miembros en la debilidades del «capitalismo real» para cobrarse; no te extrañe que se preparen para hacerlo con López Obrador en México. He manifestado además que si México eliminara su moneda y se pasara directamente al dólar no habría muralla posible que separara a las dos naciones. Pero esta es la realidad para cada uno de nuestros países y ha sido una realidad terrible en la relación por ejemplo entre Colombia y Venezuela, lo que ha sido aprovechado por lo peor de los sectores que dominan la economía.

En el Uruguay por ejemplo se ha formado todo un movimiento entorno a la actividad agropecuaria, que pretendió arrodillar al gobierno con un eje en el «atraso cambiario» –hoy están siendo beneficiados por la crisis argentina– pero que a su vez esconden los llamados costos financieros y de intermediación que han llegado a límites espeluznantes, muy superiores aún que a los llamados créditos al consumo que diariamente vemos como un cáncer en nuestros países por los índices de endeudamientos personales.

Bueno por hoy hasta aquí llegamos, no sé si respondí a tus inquietudes pero tal vez sirva para agrandar todas nuestras dudas y el de las que nos puedan leer para que la investigación y el avance en nuestros conocimientos continue, y sobre todo para los que nos hemos educado, a los golpes, pero educados al fin, en los textos de los maestros.

Un abrazo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de octubre de 2018.

[:]

[:es]El impuesto al valor agregado.[:]

[:es]

El impuesto al valor agregado.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Ese gran tema: los impuestos. De entrada para que no haya dudas vamos a cortar grueso: todos los sistemas impositivos que hoy existen en el mundo son de derecha.

Entendiendo por derecha la política que predomina beneficiando a determinados sectores en detrimento de los más.

No podría ser de otra manera porque el modo de producción que predomina es el capitalista, y el objetivo impositivo es contribuir a su desarrollo, también en los proyectos que aún perduran de capitalismo de Estado.

En otro periodo de la historia en que el capitalismo necesitaba de la acumulación para desarrollarse en la inversión, la política de izquierda era plasmar conquistas sociales que obligaran a los capitalistas en general, a tener en cuenta ese proceso.

Ahora digámoslo con claridad, esa fue la razón tal vez más importante de que el centro del capitalismo se desplazara del Reino Unido a EE.UU. y hoy a China. El inversor capitalista no cambió su carácter y siempre va buscando la menor resistencia social aunque hoy en China sabe qué el país está gobernado por el Partido Comunista y la duda que nos queda y resolverá la historia es si los líderes del PC Chino, en su praxis son plenamente conscientes o no de ello.

Por eso cuando un gobernante nos dice que su propuesta impositiva es justa –algunos le agregan que es de izquierda– o se engaña o nos está tratando de engañar.

El impuesto al valor agregado más conocido como IVA, o con otras denominaciones según el país en que se aplica, es el impuesto al consumo, que en el Uruguay cuando la crisis del 2001-2002 llegó al 27% sobre el valor nominal de la mercadería.

En esa etapa la evasión y elusión impositiva superaba el 40% de la actividad económica, era muy común la existencia de estudios jurídicos, notariales, contables, especializados en eludir su pago. Aprovechaban la falta de controles y la actividad fraudulenta para llevar tres tipos de contabilidades por empresa, una para declarar ante la Dirección General Impositiva, otra ante el Banco de Previsión social y finalmente una verdadera para saber realmente lo que pasaba en la empresa. Las dos primeras iban dirigidas a la evasión o elusión en cada uno de esos institutos.

En el Uruguay por ejemplo, los impuestos fundamentales, porque abarcan la mayor parte de lo recaudado, son precisamente provenientes de la imposición al consumo, los sueldos y las pensiones. Y se señala que el objetivo de no gravar al capital tiene como destino estimular la inversión y por lo tanto la creación de puestos de trabajo, punto crítico del desarrollo económico actual. El capitalista incluye los impuestos en el costo de la producción, forman parte de la evaluación de la rentabilidad o no de la actividad, y cuando esta no se da se van.

Las llamadas clases medias asalariadas o cuenta propistas, que no puedan evadir impuestos, –siempre hay especialistas en el sistema para intentar hacerlo– son las más castigadas, que por supuesto no tienen la movilidad del gran capital, que cuando siente que puede ser gravado huye hacia otros horizontes. También lo hemos visto en distintas etapas de la vida política de los distintos países con el abandono emigratorio de sectores profesionales o altamente especializados. Son los que también comentan que «el país es caro».

En un capitalismo de Estado, más allá de los títulos pomposos que el mismo tenga, «socialismo real», «socialismo del siglo XXI», más allá de las mejores intenciones, la injusticia del sistema impositivo tiene más directa relación con la moneda, donde los que manejan el poder tienen una y el pueblo otra. No decimos que se pueda hacer otra cosa, estamos explicando el por qué en esta etapa de la predominancia del modo de producción capitalista en el mundo, todos los sistemas impositivos encierran una concepción de derecha en tanto no se lucha para terminar en paz con la predominancia capitalista y poder encarar en el mundo un sistema impositivo basado en la circulación del dinero, que de otra manera no es posible.

Por eso nos parece hipócrita la actitud de la derecha, cuando en su persecución política habla de la ruta del dinero K, cuando en el Uruguay, el de las SAFI (Sociedades anónimas financieras), han existido y existen rutas de dinero que el país ha aprovechado, –muchas veces no tan bien como en el proceso de la crisis del 2001–, para que algo de eso quede en el país y genere trabajo, como supieron aprovechar de la coyuntura en una primera etapa los gobiernos del Frente Amplio.

De esto por lo general no se habla, como por ejemplo del novedoso impuesto aplicado por el gobierno de Macri en la Argentina a las exportaciones, en que por cada dólar exportado, el exportador paga una imposición fija en «pesos argentinos», es decir es un incentivo a la permanente devaluación del peso argentino que es en el que se cobran los sueldos y las pensiones. Es la concreción diabólica del sueño del ajuste permanente a los sectores dependientes de un ingreso fijo y en esa moneda. Ya aparecen comercios –carnicerías en Córdoba– que expenden sus productos al público en dólares.

Tal vez sea por eso la preocupación del Fondo Monetario y las constantes misiones, pues lo que para ellos es un peligro: la eliminación lisa y llana –como ocurrió en su momento en Ecuador– de la moneda nacional puede volver a ocurrir. El ataque al nivel de vida del pueblo argentino es brutal, lo que también preocupa al comando sur del ejército de EE.UU. por lo que una reacción frente a esto puede provocar en las fuerzas armadas argentinas por la tradición de sectores nacionalistas no atados a los imperialismo de turno, el inglés y luego el norteamericano, esté hoy asumiendo su función de gendarme de los complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo. La Argentina de hoy es el de las bases militares de EE.UU, lo que afecta a la moral de su ejército.

Hoy que un país se dolarice y elimine su moneda nacional, no es ninguna afrenta a su soberanía, en el mundo el país más endeudado en dólares es EE.UU. y el país con mayor reservas en dólares es quién se va constituyendo en el centro del capitalismo mundial: China; lo que en economía política se estudió en su momento de la ventaja del señoreaje (la emisión de una moneda propia) ya prácticamente no existe.

Sostenemos que el mundo debe ir a una unidad monetaria única y universal, pero cuando hay países donde se esquilma al pueblo con un manejo por un lado del dólar y por otro de la moneda nacional, el que se hable un mismo lenguaje económico siempre es mejor para la gente.

En el Uruguay por esta razón no existen economistas partidarios opositores y aún de los otros, que propongan un cambio impositivo. Hablan de achicar el Estado, de achicar su asistencia, de poner trabas a los Consejos de Salarios.

El concepto de derecha con que se aplican los impuestos en el mundo colma sus expectativas y cargan sus dardos en estos centros y a la vez contra aquellos países que llaman populistas y responden a las necesidades populares, que por lo general al operar en el mercado capitalista muestran dificultades de gestión y corrupción para hacer algo diferente a lo que han sido las gestiones y prácticas corruptas en el hacer capitalista.

El desafío sigue siendo en la izquierda, aquí y en todo el mundo, el de abrir el debate en algo que se discute por parcelas y sin abordar el fondo del problema, que está estrechamente ligado a la caracterización de la crisis actual del sistema predominante y el programa necesario para poder encararla con beneficio para la humanidad.

En recientes declaraciones el prestigioso economista Cr. Enrique Iglesias destaca los valores de la política económica del Estado uruguayo, ubicándola en ese contexto cada vez más incierto de la economía mundial. Sin embargo también el omite caracterizar la crisis. Está faltando audacia para abrir el análisis a medidas que cada vez son más necesarias por el porvenir ecuménico.

Jorge Aniceto Molinari.
Lavalleja, 17 de setiembre de 2018.

[:]

[:es]El aporte patronal.[:]

[:es]

El aporte patronal.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

La senadora Verónica Alonso destapó la olla: «Debemos analizar la posibilidad de que la edad jubilatoria vaya a 65 años, el déficit de la seguridad social es a la larga insostenible». Puede no ser textual, si el concepto.

A partir de allí hemos escuchado y leído de todo. Ramón Ruiz delegado de los trabajadores en el Directorio del Banco de Previsión Social, remarcó la necesidad de analizar todas las variables y no alguna por separado, de todos modos puso énfasis en lo que llamó una incorrección, lo que fue una medida propuesta en su momento por el Ministro Astori, llevando los aportes patronales del 15% al 7,5% del salario. Recordemos que la justificación a esta medida como lo de no acentuar los impuestos sobre el capital tienen explicación en el objetivo de facilitar una política de inversiones que cree puestos de trabajo.

En el mismo sentido que Ruiz la Central Sindical el PIT-CNT, volvió a remarcar la necesidad de más aportes patronales, tanto en el tema previsional como directamente a Rentas Generales para el Presupuesto General de la nación.

Es cierto que la Central Sindical ha estado omisa en su capacidad de analizar el sistema impositivo que rige en el país, y cuando lo han hecho, sus observaciones parecen hechas más que para integrar un programa a justificar su estado crítico sin ir al fondo del asunto.

Es una verdad de Perogrullo pero conviene repetirla porque muchas veces parece como que se ignorara: todo aumento en el costo de la cadena productiva se carga al producto, a la mercancía, e inmediatamente el capitalista mide las consecuencias de ella en la rentabilidad, y cuando ella cae llega para él el momento de cambiar el rumbo. No precisa que recuerde aquí cada una de las veces que eso ha sucedido o está sucediendo. Es además una regla sin la cual el capitalismo no podría funcionar.

Entonces ¿qué piensan políticamente quienes tienen responsabilidades de dirección sindical en estas circunstancias? Se insiste o se cambia el rumbo. Algunas veces incluso hemos oído que se debe hacer cargo el Estado de lo que no funcione por estas circunstancias y de lo nuevo, para generar puestos de trabajo o conservar los existentes.

Esto en el mundo ya no tiene teoría que lo avale; el último «teórico» fue Stalin y poco o nada pudo aportar, a no ser el haber dejado una profunda confusión en la izquierda y una injustificada resistencia a volver a los textos de los maestros, y en nuestro Uruguay a las enseñanzas de José Batlle y Ordoñez. Cada uno en su momento apoyados en el rol del Estado, con funciones coyunturales de empresario, pero advirtiendo de la necesidad de defenderse del estatismo y de la función coyuntural de su rol empresarial.

La seguridad social, la previsión social luego, nacieron como el resultado de duras luchas sociales en que la explotación capitalista se hacía sentir. Aún en estas etapas de pleno desarrollo capitalista, era tal la competencia y la avidez por la plusvalía y su reinversión que la atmosfera de confrontación llegó a preocupar a quienes tenían la responsabilidad de la conducción de los Estados aún en su función de comando gerencial del capitalismo. La revolución no se iba a hacer esperar, y para prevenirla el sacar de la rueda de la acumulación capitalista el monto necesario para construir un almohadón frente a los problemas sociales, pareció –no sin resistencias– saludable a todos.

Tal vez es en ese clima donde mejor se pueda entender lo que pensaba Marx sobre la dictadura de la burguesía y la dictadura del proletariado.

El aporte patronal nunca fue una iniciativa personal del capitalista, sino una necesidad de su propio desarrollo impuesta por el propio curso de los acontecimientos. El burgués no renuncia a ser capitalista, hace el cálculo político, renuncia conscientemente a la velocidad en que concentra sus recursos para la competencia.

El problema es que hoy el marco de las inversiones y su rentabilidad no es un país, es el mundo. Las reglas entonces son claras y las consecuencias también. Los sistemas nacionales de seguridad social están condenados en el tiempo a ser deficitarios e insostenibles, dentro de la forma actual en que su proceso de capitalización se desenvuelve.

Alonso destapó la olla, e hizo una propuesta absolutamente insuficiente frente a tamaña problemática.

Restablecer el funcionamiento capitalista clásico, es como pretender a mis casi 80 años, volver a ser joven. Se trata entonces de entender que los aportes patronales clásicos ya no van a volver y de lo que tenemos que hablar es de cómo encarar una problemática cada vez más acuciante desde el punto de vista social y humano.

Queda claro –al menos para mí– que hay que eliminar los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones e ir al impuesto sobre la circulación del dinero. Que lo recaudado atienda directamente con una administración social –en lo posible no estatal– las necesidades de la salud, de la enseñanza, y del trabajo. Trabajo este que debería ser obligatorio para todos, así como obligatoria la preparación para el mismo. Tamaña tarea necesita de un encare ecuménico y los Estados pueden aportar en la medida que sus propias estructuras no se conviertan en una traba.

¿Estamos soñando? No, estamos dando ideas frente a una realidad dramática que va llevando al mundo a un estado de crisis insostenible, donde la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista necesita que se pare la guerra y empiece a primar la paz.

Es esta nueva realidad que debemos construir que el mundo podrá hacer realidad obras de bien común que hoy al capitalismo como sistema predominante ya no le son rentables y la humanidad necesita para seguir su avance. No estamos hablando del fin del capitalismo, estamos hablando del fin de su predominancia, como ha ocurrido con los modos de producción anteriores, salvo que este llegó hasta los confines mismos del planeta y lo que viene parte ya de ese nivel.

Mujica insinuó este camino en la ONU en setiembre del 2013, y después se quedó. Nunca llegué a entender el porqué, incluso en bromas algunos amigos me dijeron que su discurso era de mi autoría lo cual implicaba un gran desconocimientos de los importantes alcances intelectuales de quién fue Presidente de la República, y de exagerar los míos, si bien –es cierto– nos debe todavía reflexiones sobre su vida de militancia tupamara y no lo digo por mí que poco importaría sino por las futuras generaciones que necesitan de todos los elementos para abrirse camino, y la verdad es una herramienta insustituible.

¿Podremos abrir el debate? Nosotros estamos dispuestos, pero con eso no alcanza. Es necesario que se comprenda su necesidad, y ganemos voluntades para hacerlo, ¿habrá un debate político más importante? Ahora sólo se está hablando de cargos y de listas, y de vez en cuando surgen campanazos como éstos de la seguridad social, que nos advierten que hay algo más de lo que ocuparse y preocuparse.

Jorge Aniceto Molinari.
Paysandú. Jueves, 23 de agosto de 2018.

[:]

[:es]Respuesta.[:]

[:es]

Respuesta.

Esta es la respuesta crítica de un compañero a mi última columna en Uypress.

Primero su respuesta y luego el juicio que me merece.

No quiero ser excesivamente crítico, pero creo que –pese a tu notoria capacidad e inteligencia– te seguís pegando a los esquemas sociopoliticos ortodoxos. Das por sentado que los análisis «científicos» de la ortodoxia son eso, científicos. En el mejor de los casos, son parcialmente análisis puntuales y parciales que no abarcan ni explican los fenómenos complejos, sólo justifican un método determinado. Por ejemplo, Lenin y sus teorías que generalizan sobre su propia acción, nada dice sobre el golpe bolchevique hábil y oportuno en su momento, que le dejó en el poder, pero no pudo con los cambios sociales que él mismo propiciaba y ni siquiera con su propia sucesión (preso de su lugarteniente Stalin y de alguna manera víctima del terrorismo de estado que El mismo definió para la derecha… ¿porqué? ¡porque no hay terrorismo proletario y no proletario! ¡¡Hay terrorismo de estado!! Demostración: lo qué pasa con su gente con Trotsky, con todos los opositores masacrados por un estado burocrático policial y militarista que se disfraza de internacionalismo y es imperialismo (Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Yugoeslavia, ¡¡¡¡Los tanques en Praga, los asesinatos de la gente de Solidaridad en Polonia!!!! Etc.) ¡¡¡¡Ahora, hace poco, Chechenia suma y sigue!!!!! ¡¡Esto es holpismo imperial, no revolución!! Ese es el espejismo y para mí no debemos «venderlo» porque somos cómplices. Abrazo.

Mi respuesta:

Vayamos por partes, como dicen que decía Jack el Destripador.

Es muy bueno, y lo valoro que respondas con un juicio crítico a la nota de Uypress, ayuda a pensar.

Segundo, seguramente la voy a utilizar (tu respuesta) para desarrollar puntos que en la nota pueden haber quedado insuficientemente desarrollados.

En la nota he sido muy cuidadoso del lenguaje y tu objeciones de alguna manera si la lees atentamente están respondidas, incluso agregué un texto de Marx que ayuda en ese sentido.

La ciencia es una construcción humana, y no se construye de una vez y para siempre. Los textos de los maestros son eso, aportes en ese sentido, jamás Lenin hubiera establecido que estaba diciendo una verdad revelada.

«Lenin y sus teorías que generalizan sobre su propia acción, nada dice sobre el golpe bolchevique hábil y oportuno en su momento, que le dejó en el poder…».

Esta afirmación es atroz, y uno de los que te la responde es José Batlle y Ordoñez, en su famoso editorial a la muerte de Lenin.

Lo que tu desarrollas es la idea difundida desde las versiones oficiales y que nada tienen que ver con los hechos. La revolución era la única respuesta posible para reorganizar la sociedad en medio de la tragedia de la guerra y eso lo pudo hacer el partido bolchevique bajo la conducción de Lenin.

Ahora lo que las versiones oficiales no admiten es que Lenin y su partido fueron derrotados en 1924, y que los que usurparon su hazaña se vistieron con sus ropajes, producto de que al reponerse el capitalismo de su gran crisis, estableció un modus vivendi con un capitalismo de estado, al que le hizo la guerra dentro de sus propias reglas, y tratando de deformar los aportes de Marx, Engels, y Lenin.

Todo lo que tu dices de los sucedido posteriormente ya pertenece a las luchas de los pueblos ante las crisis inexorables del sistema que como nosotros, nace, se desarrolla y muere.

Tu apreciación despectiva de que los maestros no tenían en cuenta el conjunto de los fenómenos que hacen al quehacer social, no es correcta y creo que es producto de un insuficiente estudio. Es más, el valor de sus estudios proviene precisamente de asumir el valor conjunto y complejo de los problemas.

Un abrazo.

Jorge Aniceto Molinari.
Viernes, 17 de Agosto de 2018.

[:]

[:es]170 años.[:]

[:es]

170 años.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Los humanos, nacemos, nos desarrollamos, morimos, así de simple, pero lo que es ya más difícil entender es que esto mismo sucede con los modos de producción, aún cuando la dinámica de su proceso sea diferente.

Los modos de producción no se reproducen, se retroalimentan y preparan las condiciones para la predominancia del nuevo, aún cuando muchas de las formas anteriores perduran antes de desaparecer y se solapan en el tiempo.

Esto deberíamos debatirlo para desarrollar nuestro conocimiento, ahora no siempre es así.

No está además en nosotros el menor atisbo de pensar que deberíamos impedir o cuestionar pensamientos que puedan contradecir esto que estamos afirmando. Por el contrario sería muy ilustrativo que desarrollaran sus ideas.

Para este debate además nuestras herramientas son el materialismo, dialéctico e histórico. Sabemos además que hay quienes tienen sus argumentos para cuestionar estas herramientas, o lo que desde nuestro punto de vista es más grave los que dicen utilizarlas y las utilizan mal o parcialmente, para justificar razonamientos idealistas, que toman muy parcialmente estas herramientas; en este grupo reconocemos a muchos de los que se auto clasifican como marxistas y/o como marxistas leninistas. Tal vez lo que más identifica a este tipo de posiciones es la afirmación de que socialismo es propiedad estatizada, que ha predominado por mucho tiempo y hoy está en retirada aún cuando el duelo por la crisis de este tipo de razonamientos no está procesado.

Junto con esta constatación hay otra que también nos preocupa: el pensamiento de que todo se resuelve en competencia. La propia dialéctica es explicada por la competencia y no por la necesidad de la síntesis. Es cierto desde que nacemos se nos educa en competir, la sociedad misma es el resultado de la competencia entre distintas opciones: hay triunfadores y derrotados. El capitalismo, se afirma, como modo de producción para ser superado necesita ser derrotado; se nos explica que para eso son las revoluciones y que cuando una revolución es derrotada es porque el capitalismo ha logrado superar el desafío.

Nosotros nos negamos a razonar de esa forma.

En 1848, Marx y Engels, escriben el Manifiesto Comunista y en él surge claramente un programa para toda una etapa reivindicativa de la clase obrera en la historia de la humanidad.

De 1848 a 2018, 170 años.

En abril de 1917 en Rusia la caída del zarismo, era solo un eslabón, las nuevas autoridades no conseguían ni parar la guerra y sus masacres, y tal vez lo más importante, no podían reorganizar el aparato productivo, Lenin aborda esa realidad proponiendo un programa de aplicación inmediata: hacer la paz, entregar las tierras, nacionalizar la banca y el comercio exterior. Ese programa las masas lo llevan al poder y realizan durante 7 años una obra inmensa, que don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, no dudó en resaltar.

Las luchas obreras, las luchas sociales, producto de gigantescos esfuerzos sociales organizativos, y no exenta del sufrimiento de tremendos crímenes, como los que dieron origen a fechas como el 1° de mayo y el 8 de marzo, dieron contradictoriamente, para quienes no han asumido un estudio más riguroso de la realidad, una base mayor al propio desarrollo del capitalismo, como hoy ocurre por ejemplo con China. Por aquello de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar sus posibilidades.

El capitalismo además como modo de producción nació con la vocación de extenderse hasta los límites mismos del planeta y dar denominadores comunes en un mar rico de nacionalidades y culturas diferentes, que han adornado y enriquecido el convivir humano, cuando eso se ve desde el punto de vista positivo, que particularmente caracterizó a la etapa de auge del modo de producción en su predominio. Ahora cuando la predominancia del modo de producción capitalista comienza a agotar sus posibilidades (agostamiento de la tasa general de ganancias), la crisis con sus constantes desequilibrios comienza a ser irreversible para la continuidad de esa predominancia, cada uno de esos componentes de nacionalidades y culturas pasan ser circunstancialmente críticos.

Los sueños a partir de las luchas sociales dieron nacimientos a corrientes idealistas, comúnmente llamadas utópicas, donde su principal características es desprenderse de la realidad e imaginar un sistema sobre la base de un ser humano muy cercano a la perfección.

A esto respondió en particular Federico Engels con un texto «del socialismo utópico al socialismo científico», que trata de bajar a tierra este tipo de elucubraciones.

Sin embargo la vida y el desarrollo capitalista presentó un nuevo desafío, la burocracia estatal, la vieja y la nueva creada por la propia revolución rusa sobre la derrota de las ideas y del Partido de Lenin pero vistiéndose de sus propias pieles, y no renegando de mucho de lo conquistado, hicieron que el mundo llamara modelo «comunista» al engendro stalinista. Los ideólogos del capitalismo encantados con el giro de los acontecimientos tenían para mostrar al mundo que ese era el modelo comunista mientras los revolucionarios del 17 eran asesinados por el aparato del nuevo Estado.

¿Entonces? ¿Si no se trata de crear un modelo competitivo con un ser humano perfeccionado, de que se trata? Porque a lo que estamos acostumbrados o nos han acostumbrado, es a pensar en crear un modelo competitivo que barra con el capitalismo, es más se nos dice que en esto consiste la revolución y el ser revolucionario y que lo que no esté en esa línea es reformista.

Pero además confundiendo lo que en 1917, era la diferencia entre los que apoyaban desde la «izquierda» los créditos de guerra, y los que dirigían su accionar político a lograr la paz.

Hemos afirmado que lo que insinuó Mujica en la ONU (setiembre del 2013, se puede acceder a través de Internet) era la visión comunista necesaria de este tiempo. Mujica no volvió sobre esa intervención y sus propios seguidores están programáticamente en otra, allá ellos y sus cálculos políticos.

¿Por qué, de nuestra afirmación? Porque el capitalismo está llegando en su predominancia a los límites posibles, y necesita que la transición se haga imponiendo la paz, deteniendo a los que llevados por la desesperación de la crisis de un sistema que creían eterno, se inclinan por el suicidio, por la barbarie.

¿De qué se trata entonces la transición, o el inicio de la transición?: de manejar dos herramientas fundamentales en el funcionamiento de la economía: la moneda y los impuestos. Para las dos herramientas construir la voluntad política que las concrete necesita la conjunción de fuerzas, políticas, sindicales y sociales de todo el planeta.

Hacia China gobernada por el Partido Comunista se encamina el centro del capitalismo mundial, Cuba suprime de su constitución la definición de sociedad «comunista», Venezuela, Nicaragua, y por lo general los gobiernos y Estados que han pretendido una política diferente a la neoliberal, son el símbolo de lo que en la «izquierda» predominante califica, es una ofensiva de la derecha y de alguna manera un retroceso de la «izquierda», que es en definitiva su negativa a calificar la crisis y darse el programa que esta necesita para iniciar la transición entre la predominancia de un modo de producción a otro.

Es la distancia entre el programa de estatizaciones del stalinismo al programa de moneda única universal y de imponer un sistema impositivo basado en la circulación del dinero que de muerte a los paraísos fiscales y derogue las imposiciones al consumo, los salarios y las pensiones. Que admita que los fondos de ellos provenientes, aborden en forma universal los problemas de la salud, la educación y el trabajo, eje de una matriz económica que la humanidad está en mejores condiciones que nunca de construir, muy por encima de cualquier matriz económica nacional.

Recordemos lo que escribía Carlos Marx en su crítica a la economía política:

«En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, político y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. En cierta fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o bien, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad en el seno de las cuales se han desenvuelto hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se transforma más o menos rápidamente toda la superestructura inmensa. Cuando se examinan tales transformaciones, es preciso siempre distinguir entre la transformación material -que se puede hacer constar con la exactitud propia de las ciencias naturales- de las condiciones de producción económicas y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en breve, las formas ideológicas bajo las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Del mismo modo que no se puede juzgar a un individuo por lo que piensa de sí mismo, tampoco se puede juzgar a semejante época de transformación por su conciencia; es preciso, al contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción, antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de agosto de 2018.

[:]

[:es]Moneda para ricos, moneda para pobres.[:]

[:es]

Moneda para ricos, moneda para pobres.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se extraña al crack de las paradojas: el corto Buscaglia, pero las paradojas hoy abundan cada vez más, Trump líder de la economía amurallada, China, gobernada por el Partido Comunista y líder del libre mercado.

«Cosas veredes, amigo Sancho». Ahora tenemos de un lado a Venezuela, y del otro a Argentina, a sus pueblos padeciendo la dictadura de las dobles monedas. No es nuevo, sucedía en los países del «socialismo real», y sucede en cada país de la tierra cuando su moneda deja de ser «fuerte», y ya hoy no hay monedas «fuertes», basta analizar las emisiones prácticamente incontrolables de estas monedas llamadas fuertes y el endeudamiento demencial de los países que las emiten. ¿Entonces qué es lo que hay? Hay valores de referencia a nivel mundial sobre la base del rol que cumplen determinados Estados otrora imperialistas ahora gendarmes del gobierno en crisis y en dura pugna por la tasa de ganancia de los conglomerados empresariales multinacionales, el «capitalismo real» o el «capitalismo salvaje», como si fuera posible dentro de la predominancia capitalista algo diferente.

Nos preguntamos: ¿Cada Estado, cada nacionalidad debería tener su moneda propia? ¿Para qué? No se nos ocurriría tener un metro, un litro, un kilo propios, ¿y entonces por qué una moneda? Porque antes en otra etapa del capitalismo las burguesías nacionales podían o tenían la ilusión de programar una economía nacional. Era razonable y porque además efectivamente existían y se hacían notar duramente los imperialismos con comandos estatales. Podíamos, podemos, debemos hablar de culturas propias, de costumbres, de formas de vida, y del legítimo derecho a defenderlas, pero cuando pasamos a la economía las escalas matan y la atención de cada una de estas características tiene su costo.

Existe además en el campo de la investigación económica textos sobre lo que se denomina en relación con la política monetaria, el señoreaje, e incluso ya en otra escala, la impositiva, lo que pueden ser los impuestos cambiarios en el proceso inflacionario. La realidad hoy ya es diferente, no se trata de que todos los actores en un marco nacional tengan que atenerse a las cotizaciones de su moneda, sino de que el gobierno y su entorno se manejan en la moneda fuerte y el conjunto de la población en una moneda que no tiene en que agarrarse en tanto la propia producción predominante está amarrada en la moneda que utiliza el gobierno para su relación económica con el mundo.

Federico Engels, genial compañero de Carlos Marx, dedicó una parte importante de sus análisis al tema de las cooperativas. Sin duda que una cosa es una cooperativa peleando en el mercado capitalista, y aún en un Estado llamado del socialismo real, que una cooperativa organizada sobre la base de una planificación mundial y del desarrollo humano, en el futuro será así: cooperativo.

Cuando decimos que hoy un sector cuasi fascista de la burguesía «imperialista» de EE.UU. pregona el amurallamiento y embiste contra el libre mercado, y por otro lado China gobernada por el Partido Comunista es hoy la abanderada mundial del libre mercado, comprenderemos que estamos en una nueva realidad de la economía mundial.

Hoy que cada Estado tenga su moneda propia, favorece a lo peor de la sociedad, lo que no contradice que comprendamos como en momentos de terrible crisis surgen distintas monedas y el trueque, como en la Argentina en el 2002, en que llegaron a coexistir 30 monedas diferentes, el problema es cómo se sale de esto ahora. Acá un paréntesis, no somos fundamentalistas, nos hemos tratado de educar en el trabajo formidable de análisis de los maestros de la materialismo histórico, y por lo tanto si se nos demostrara que estamos equivocados, nada nos impide reconocerlo, porque primero que nada somos militantes revolucionarios, y no hay nada más revolucionario que la verdad y a ella nos sometemos.

EE.UU. es el país del mundo con mayor endeudamiento en dólares y todas sabemos que cualquier número multiplicado por cero resulta cero. Al caer el valor del dólar cae la deuda de EE.UU., con la «paradoja» que China es el país del mundo con mayor reservas en dólares. Por lo tanto todas las teorías que andan circulando sobre las posibles debacles del dólar que no tengan en cuenta esta realidad no dejan de ser meras especulaciones, aún cuando el espacio de las posibilidades está abierto, nada tiene que ver el determinismo con el fatalismo.

Hablar además de soberanía monetaria, deuda soberana, hoy pertenece al mundo de las fantasías.

De lo que se trata es de encontrar caminos para liberar a los pueblos del yugo de la crisis. ¿Le conviene a Macri pasar la Argentina al dólar?, seguramente no a los que hoy se dedican a sacar sus dólares al exterior, por el contrario si hubiera inversores «honestos» dispuestos a invertir en ese país se le mejorarían las leyes de juego que hoy rigen en la economía, es un buen punto para analizar la interna del llamado macrismo, donde aparece hoy la insolencia del propinómetro de Carrió, legisladora con el mayor respaldo de sufragios en la última elección.

¿Le conviene a EE.UU. que haya países que se pasen al dólar? Conviene aclarar –siempre hay desprevenidos– que cuando hablamos del dólar estamos hablando dentro de un marco de referencia, está claro que como camino hacia un valor monetario único y universal, que es por el que se rigen los grandes complejos empresariales multinacionales (el juego de las canastas de monedas) y no el diario vivir de la gente. A Trump y sus socios seguramente no, porque su negocio son las murallas y la guerra que es lo que hoy están practicando. Imaginemos el dólar a ambos lados de la muralla Trump, no hay muralla que aguante.

Venezuela jaqueada de mil maneras por la ofensiva conservadora y por sus propios errores que el gobierno reconoce, desde nuestro punto de vista tiene las enormes posibilidades de poner el tema en el debate universal. Lo que insinuó el ex Presidente Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y que luego no sabemos por qué razón no continuó, entraría así en una etapa que la humanidad necesita para imponer la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Reiteramos, estamos dispuestos a analizar todas las variantes, y a reconocer si alguien nos puede mostrar honestamente otro camino. La crisis se sigue agravando y necesita respuestas, difícilmente el Uruguay –el Ministro Astori dice lo contrario– y todos los países de América e incluso del mundo, puedan pasar desapercibidos sin recibir consecuencias, ante esta tormenta que se está generando particularmente en algunas economías como la Argentina, lo que no quiere decir que necesariamente el centro sea este, en un mundo donde para centro de crisis ya hay demasiados candidatos. Los desequilibrios están prácticamente en todos los órdenes del día del quehacer económico y político. Hay por lo tanto un pasaje de la ciencia económica a la ciencia de la astrología con el objetivo de predecir un valor del dólar a futuro. Por lo que concluyamos que una industria con un mero anclaje económico nacional es inviable.

Cuando los fondos buitres, Argentina los enfrentó y pareció abrirse en el mundo una respuesta a esa clase de extorsiones tenebrosas en el mundo financiero (todo legal, dirían conocidos estudios jurídicos y contables especializados en el tema), pero el gobierno que practicaba esa política de resistencia no se pudo sostener o no quiso sostenerse por ahora no lo sabemos, y después de las elecciones se decide desandar ese camino, se vuelve al mundo de las deudas con la promesa de las inversiones para una economía que debería ser pujante. Esa perspectiva murió y hoy más que venir dólares se van, esperando seguramente que el último apague la luz (que seguramente no estará paga), o a lo sumo dejará una «propina». Fortunas se hicieron en esta operación y no precisamente producto de propinas.

Pensar entonces en un desarrollo económico propio, con una matriz propia, con una moneda propia, ya pertenecen a otra época, hoy hay que pensar en intervenir en la crisis que vive el mundo planteando salidas en el marco mundial de la economía, necesitamos construir una transición no ya para un país sino para la humanidad que necesita superar esta etapa.

Necesitamos poner en marcha en el desarrollo del aparato productivo, de todos los capitales que la humanidad ha acumulado, hacerlo en forma eficiente, rentable y con el máximo de eficiencia, en beneficio de la gente sabiendo que hoy el capitalismo no lo hace porque ha llegado al punto de que las inversiones hechas en el marco de la predominancia del modo de producción capitalista ya no le son rentables, y por lo tanto traban el desenvolvimiento de esa capacidad en todos los planos del desarrollo humano.

No negamos la importancia que para cada país tiene tener un economía ordenada, solo que advertimos que si no logramos imponer la voluntad política para hacer en el mundo lo que apenas insinuó Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y luego no volvió a señalar, muy difícilmente podamos paliar las graves vicisitudes de la crisis.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 12 de julio de 2018.

[:]

[:es]El programa: una necesidad.[:]

[:es]

El programa: una necesidad.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Si acordamos que sin programa revolucionario no hay acción revolucionaria, y que son necesarios cambios para que la sociedad salga de la crisis actual, es indudable que la primera tarea es analizar de la manera más completa posible la realidad y concluir en qué programa necesitamos.

Salvado el torpe dilema de que un programa que se proponga estatizar a la sociedad es revolucionario y por el contrario quién no lo haga es reformista o conformista con el sistema vigente, pasemos a analizar que el hoy para superar una crisis irreversible en la predominancia del capitalismo, sin encarar medidas económicas universales no es posible.

Aún cuando puedan existir circunstancias coyunturales de agudeza en los conflictos en los cuales tampoco están descartadas las estatizaciones o la constitución de cooperativas dentro del ordenamiento capitalista de cada Estado y con un objetivo claro de cara a la gente: mantener el funcionamiento del aparato productivo y no causar aún mayores perjuicios.

Ahora analizar todo el funcionamiento del aparato productivo, nos lleva a comprender la supeditación del mismo a lo que en el capitalismo se llama el mercado mundial. Podemos hablar de la reforma agraria, de la distribución de la tierra, de las distintas matrices productivas posibles, pero la voluntad de establecer parámetros propios en cualquiera de estos términos desvinculados del mundo, es actualmente más que una utopía, supone una quimera irrealizable.

Carlos Marx y Federico Engels, fueron sin duda –y aún hoy no han sido superados– los que siempre culminaban sus análisis sobre el desarrollo del capitalismo con puntos programáticos para que la clase obrera, los trabajadores, hicieran centro con sus objetivos de mejoras en su situación. La historia de la humanidad está llena de hechos en que las conquistas que beneficiaron a millones de trabajadores, (mientras, aunque parezca contradictorio, que no lo es, pues en ello radica el crecimiento natural del sistema) a la vez dieron una mayor base de sustentación al propio capitalismo en el cumplimiento de su ciclo histórico. El voto, las 8 horas, los derechos de la mujer, etc. etc. etc., en suma la conquista de la democracia en cada uno de los Estados.

Lenin, ya en otra etapa del desarrollo capitalista, agregó partiendo de esos análisis nuevos elementos, particularmente en lo que tiene que ver con el pasaje del gobierno del modo de producción, (el llamado mando gerencial de las empresas) de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales, transformación que ha ido sufriendo en su desarrollo ascendente el capitalismo.

Recordemos que el basamento ideológico de este proceso tuvo su culminación a la salida de la segunda guerra mundial en Mont Pelerin (Friedrich Hayek y Milton Friedman, entre otros, como el uruguayo Ramón Díaz), con el nacimiento del neo-liberalismo, dando una vez más razón a los maestros en que los cambios en la economía son los que determinan los cambios ideológicos en la organización social, todo lo que vino después es historia conocida.

Avance planetario que hace al retroceso de las conquistas democráticas a nivel de los Estados y, a la vez, impone la dictadura de las condiciones globales de la economía que en su primera etapa significó un adelanto impresionante en el marco de la tecnología y ahora, en la agudización de la crisis, situaciones trágicas que están superando a las peores vividas en la historia humana.

Recordemos que una de las premisas era y es que ningún modo de producción abandona el escenario de la historia humana sin agotar todas su posibilidades pero a la vez viviendo también una ley que hace que los modos de producción, como los seres humanos nazcan, se desarrollen y mueran, aún cuando su dinámica no es la misma que acompaña a éstos, los seres vivos.

Por lo tanto no puede ser igual el programa «marxista» en tiempos del Manifiesto, en tiempos de Lenin, o en los tiempos actuales, donde el modo de producción predominante ha llegado a los límites del planeta.

Tal vez el problema más grave desde el punto de vista ideológico, es que esto en la generalidad de las inteligencias partidarias no se encara así y por el contrario se entra en la variante ideológica propia al capitalismo de la confrontación de «modelos», algo así como la competencia de ideologías trasladada a la competencia de «modelos». De ello, sectores conservadores deducen la siguiente afirmación: el modelo capitalista: EE.UU., ha sido superior al modelo comunista: Unión Soviética; el capitalismo ha vencido al comunismo. Claro, ahora en tiempos del Estado amurallado de Trump y de China bajo la dirección de su Partido Comunista liderando el capitalismo, los naipes están entreverados.

Álvaro García Linera –Vicepresidente de Bolivia– analiza que vivimos tiempos de gran confusión donde el principal enemigo del libre comercio es el jefe del «Imperialismo» Yanqui, Donald Trump, y que a su vez quién comanda el libre comercio en el mundo es China, gobernada por un poderoso Partido Comunista. Es cierta la inserción en el mundo de países como Bolivia parecería ser a primera vista que son beneficiados por una actitud comercial que hoy proviene de China. Sin embargo, no deja de advertir que estas incertidumbres son graves para el mundo todo.

Es aquí donde surge el principal problema que hoy no se encara política e ideológicamente por los Partidos que quieran establecer lineamientos programáticos, no existe una caracterización de la etapa actual, y sin ello es absolutamente imposible establecer bases programáticas con solidez.

Lo que hacen todos los partidos es establecer, en una perspectiva de tiempo sumamente acotada, aspiraciones programáticas que no van más allá de eso, dejando para los saludos a la bandera todo el bagaje de estatizaciones que adornaron los programa stalinistas y no sólo stalinistas, luego de la derrota de Lenin en 1924. No decimos que no sea importante esto para la democracia, si decimos que es completamente insuficiente.

Frente a ello y en polémica, que asumimos, decimos que hoy ningún programa es válido desde el punto de vista de las enseñanzas del marxismo que no contemple una posición con respecto al tema de la moneda y al de los impuestos. Por supuesto, que cada quién puede hacer el programa que le plazca y lucirlo en las ceremonias que correspondan para defender su «pureza».

¿Qué está asumido hoy con el valor de un catecismo en la izquierda?: que la revolución debe expropiar a los expropiadores, y entonces toda base programática en lugar de abordar el desarrollo de la economía aborda los problemas del derecho de propiedad dentro de la legalidad «burguesa».

Lo que no se entiende desde nuestro modesto punto de vista, es que un solo punto de diferencia en la bolsa de valores de los principales centros del capitalismo mundial hace que se modifique la propiedad en un monto mayor al que se produjo con la revolución rusa. O que las emisiones monetarias billonarias, sin ningún respaldo del dólar y el euro, en distintas circunstancias, hacen en definitiva del derecho de propiedad algo que hoy el capitalismo maneja agitadamente en medio de la crisis y de la amenaza constante y trágica de extender la guerra, como único desahogo posible en su manejo de la economía.

Para que este modo de producción que hoy predomina en el planeta pueda morir en paz, la humanidad necesita de la voluntad política que le imponga medidas de transición, que hasta ahora documentadamente nadie nos convence que no sean las que proponemos.

El derecho de propiedad hay que entender que no lo cuestiona una revolución que pretenda sobre la base de la propiedad estatizada competir con el capitalismo, lo cuestiona el desarrollo tecnológico de la humanidad, que hace que si esta dispusiera socialmente de los medios necesarios podría hoy poner en marcha planes para terminar con la violencia, con la guerra, con las cárceles, con la falta de trabajo, organizando con la mayor eficiencia el trabajo, la educación necesaria, y la salud de todos los seres humanos, y que hoy no se hace porque al capitalismo ya no le son rentables.

¿Es esto una utopía? No, utopía es lo otro, cuando se cree que un sistema a imagen y semejanza al que se quiere superar, como lo es el capitalismo de Estado, puede ser la solución.

Ahora, ¿cual es el principal problema?: Que hoy tenemos en las formas, luchas Estado por Estado, y sin abandonar lo conquistado para la gente –que hoy resulta muy difícil mantener, aún con triunfos electorales–, debemos ampliar para defender a la propia gente, el frente de lucha ideológica a la humanidad toda.

Cuando el entonces Presidente Mujica abordó de esta forma su análisis en la ONU (septiembre 2013), creímos ver que se retomaba el camino correcto. Por eso dijimos que era un discurso comunista en la línea de Marx, Engels y Lenin. Sin embargo, luego volvió el silencio, como que lo dicho era sólo para la solemnidad del momento. Además comunistas, con excepciones que me constan, no se sintieron tocados por el discurso, lo que expresa una pérdida notoria de sensibilidad.

De todos modos que quede claro. Es el momento de reivindicar la moneda única y universal, la eliminación en su mayoría de los sistema impositivos actuales, por el impuesto al movimiento del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales en tanto para que una transacción sea válida necesita del registro en la forma que la sociedad determine. Establecer el gobierno de esos fondos a través de instrumentos universales, cuyo objetivo sean las necesidades de la gente, en salud, en educación, en trabajo, en vivienda, en su atención social, en el desarrollo cultural de cada una de sus nacionalidades para ampliar el desarrollo cultural de toda la humanidad.

No es el fin del capitalismo que seguramente como modo de producción y como ha ocurrido con los modos de producción anteriores irá dejando culturalmente su influencia al perder su predominancia en el transcurso de los años, tal vez siglos. Si de la gestación de una sociedad superior que podrá abordar sanamente todos los males que hoy el capitalismo muestra en la crisis irreversible de su predominancia. Si de la muerte de los paraísos fiscales y de la acumulación de capitales sin un fin social.

Escritas estas líneas nos llega la noticia del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de México. Sin duda que es una buena noticia para las causas populares, pero a la vez sentimos como más imperiosa la necesidad del programa que tratamos de identificar en esta nota.

Las causas populares convocan multitudes en todo el mundo, como ahora en las elecciones mejicanas, sus dificultades vienen acompañadas de las oscilaciones de los «capitalistas nacionales» que han sido prácticamente en todos los casos los que han ido inclinando la balanza hacia un lado o hacia el otro. Primero apoyan, como ha sucedido con Chávez, con Lula, con Cristina. Luego golpean y buscan hacer retroceder las conquistas populares, pero si la izquierda no eleva su mira a la concreción de un programa universal, será imposible sacar a la humanidad de la crisis actual, y de estos vaivenes, que también son una expresión de la misma.

Hoy Trump conmueve a los burgueses de todo el mundo, y conmueven todas las murallas ideológicas donde la desorientación se generaliza y donde se pasa de las volcadas como esta de ahora en México a las abstenciones que en el último periodo han venido marcando las elecciones nacionales.

En definitiva, queda la perspectiva de encontrar puntos programáticos de avance o el avance de la tragedia de la guerra, con el aumento de sus terribles consecuencias en la vida de millones y millones de seres humanos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de julio de 2018.

[:]

[:es]Es necesario «filosofar»…[:]

[:es]

Es necesario «filosofar»…

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

¿Por qué las cosas son como son?, aquí mi verdad, que ni siquiera tiene un valor definitivo en tanto creo tener adquirido el valor de criticar y de autocriticarme poniendo en duda todo lo que dije y escribí antes.

Marx no era marxista, Lenin no era leninista y sus textos originales formidables –muchas veces en formas de apuntes– por el valor y profundidad con el que abordaban los temas cruciales para el desarrollo humano, están plagados de tachaduras, enmiendas, que muestran su convicción de que lo importante era y es aportar, desprovisto de todo afán que no fuera el progreso de las ideas humanas y vaya que aportaron conceptos que denigrados de mil formas –por propios y extraños– en el crisol de la lucha de clases, a poco de encararlos con seriedad y la profundidad que requieren, afloran en todo su valor.

Dicho sea esto como prologo a mi opinión sobre un hecho que ha conmovido a la sociedad: la prisión del líder del PT brasileño el ex Presidente Lula.

Y en primer lugar mi total solidaridad y respaldo, aún en la modestia personal del mismo, con quién ha sido a lo largo de su vida un formidable y reconocido luchador por los derechos de la gente.

Ahora está claro de que todos debemos aprender de esta experiencia, de lo que acontece con Lula y no hacerlo no ayuda a salir con propuestas claras de todo este embrollo.

El hecho en si pone en discusión todo y cada uno de los enfoques es representativo de cómo se ubica cada quién frente a una crisis irreversible de la predominancia del modo de producción y ya con esto hago una primera presentación que seguramente no es compartida por muchos de los que tienen la gentileza de leerme.

Me dice un amigo: «para construir un mundo mejor, hay que partir de una selección de seres humanos mejores que construyan una», toda una definición, muy extendida particularmente entre los intelectuales, que para nada comparto.

De esto se desprende que Lula debió construir un Partido y luego un gobierno que cuestionara todo lo cuestionable de lo existente, así su gobierno hubiera sido impoluto e incuestionable, incluso por aquellos que pretendieron utilizarlo para el desarrollo de sus negocios. Y vaya si Brasil tiene un engranaje político más que bicenteañero en que todas las corruptelas parecen estar presentes. Es más esa grandeza parece haber sido posible solo con ese amparo de corruptela imperial. Sin embargo cuando llegó Lula en medio de una crisis brutal del sistema, la burguesía brasileña comenzó a soñar con tener a través de él una marca presencial de desarrollo de sus productos en el mundo. Ahora convengamos que el gobierno de la economía mundial, viviendo una aguda pugna por la rentabilidad, podía darle a esa perspectiva muy poca vida, como efectivamente ocurrió u ocurre hoy por ejemplo con la perspectiva que le pueda dar a la experiencia «nacionalista» de Trump y un final presumiblemente también trágico en su agotamiento.

La expresión del entonces Presidente Mujica de que debemos viajar en el estribo de Brasil, tenía en cuenta la coyuntura, pero no la perspectiva de la economía mundial, que si efectivamente encaró en su «olvidada» intervención en el seno de la ONU (septiembre 2013), aunque solo le demos a esta el valor de insinuarlo. También Lula al principio de su gobierno insinuó que iba a recorrer ese camino, el nacimiento del Foro Social Mundial debía hacerlo. Su impulso fue decisivo para que se constituyera y luego también en su decaecimiento.

Lula decidió meter las manos en el barro, ¡y en que barro!, para construir un modelo de desarrollo que el capitalismo mundial pudiera admitir. No fue posible, los plazos y los tiempos necesitan otra respuesta que es sobre la que efectivamente hay que debatir. Y cuando hablo de barro es más que una metáfora, es la realidad política en la que hoy se construyen las esperanzas progresistas de los pueblos. ¿Había otro camino? No, pero se insinuó un programa que luego no se desarrolló, y en el pecado está la penitencia.

También admitamos que desde los resabios del stalinismo aún persisten con proyectos varios, la idea de la estatización de la sociedad y para la cual para estas corrientes solo basta con la voluntad y los «hombres nuevos» dispuestos a su construcción. Amén de pensar en una realidad de la economía mundial idealizada, que no le puede brindar posibilidades porque no existen. Si bien en toda una etapa de la historia, –en medio de dos guerras mundiales– economías estatizadas tuvieron distinta suerte, por la propia existencia de la Unión Soviética, que siempre hemos señalado como apoyadas en el triunfo de la revolución rusa, utilizando la vía no marxista, ni leninista, del capitalismo de estado. Conjunción de avance y tragedia, con todo lo que ello significó en la vida de la gente, el asesinato de los revolucionarios y muchísimos seres humanos en un camino abierto al fascismo.

Para no los que no parecen entender esta realidad, hay un hecho que rompe los ojos, y es el de que el capitalismo embretado en una crisis cada vez más profunda, y necesitado de caminar, aborda hoy su desarrollo universal, apoyado en un país enorme, cuyo principal sostén es el gobierno del Partido Comunista. Como antes lo hizo en otra etapa de la historia en la construcción de EE.UU. como eje mundial del capitalismo.

Que esto no alcanza para darnos la tranquilidad; estamos de acuerdo, pero comprobemos que es un dato muy firme de la realidad y que es sobre él que debemos encarar el futuro. Es más, muchas de las esperanzas «progresistas» están amparadas hoy en esa realidad. Por eso de la vida política china ni la derecha habla, y cuando reciben las declaraciones de Trump, toman distancia. Quién los hubiera visto a fines del siglo 20 a estos mismos actores. El comercio no debe tener banderas nos explican.

Cosas vederes Sancho, diría el Quijote.

Apoyados en este análisis es que decimos que la prisión de Lula, es una prisión política y para resolverse necesita de un programa para el conjunto de la sociedad brasileña y que hoy repercuta en el mundo.

¿Por qué?, porque si no se abre la realidad política que lo condena sobre la base de prácticas que son nocivas para la sociedad, las fuerzas que predominan lo condenan porque ellas se siente ilegítimas sino lo hacen y porque el argumento de que abrió el camino de una vida digna a millones de seres humanos para ellos no es de recibo en tanto la economía tal cual está hoy organizada no lo puede sostener, sienten ahogo fascista y desprecio por todos los otros seres humanos. Hay odio de clase en su proceder.

Y por favor no me vengan con la moralina democratista, de los que en su vida diaria y a través de miles de ejemplo lo están negando; el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra. ¿Quién en el Uruguay no evadió impuestos, quién no trabajó o hizo trabajar en negro? ¿Me explico? ¿Es que detrás de la oposición a la bancarización por ejemplo, no están los grandes operadores financieros que aprovechan errores de este proceso para afirmar sus negocios en el micro y gran mercado de los créditos? Negocio brutal de endeudamiento de la gente, y que a estos ni siquiera se atreven a denunciarlos como pasa con el movimiento llamado de los «autoconvocados».

Que debe haber reglas: de acuerdo, pero la punidad en la aplicación de esas reglas tiene el límite de la necesidad social de un programa que permita a la sociedad toda salir de esta etapa de crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista.

¿Cuál es el futuro de Lula?: siendo importante debemos saber que ello depende de algo aún más importante y es la capacidad de la izquierda de tener un programa para superar esta etapa de crisis, Lula lo insinuó en el 2001 con el Foro Social Mundial, Chávez lo enriqueció con su aportes, Mujica lo llevó a la ONU en setiembre del 2013, pero luego entramos en un pantano en que si no actuamos el retroceso es evidente. Y en el pantano las conductas antisociales de la corrupción, pesan y lesionan.

Todo esto sin dejar de señalar la existencia de los huevos de la serpiente, y los peligros que ello conlleva en un mundo donde el modo de producción capitalista hace que viva en un estado de guerra permanente. Y si para muestra basta un botón, tomemos las declaraciones militares presionando a los jueces, la conversación de la torre de control con el mando del helicóptero que transportaba a Lula, que son muestras que el fascismo sigue integrando el conglomerado de las conductas humanos posibles.

En este sentido y reconociendo la modestia de nuestros conocimientos, están todas las propuestas que sobre la base de dos herramientas –la moneda y los impuestos– hemos ido desarrollando en todas las columnas anteriores y que pueden consultarse en los archivos de la misma, con un centro: como ayudar entre todos a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción que hoy nos está condenando a una vida peor.

Un mundo mejor es posible.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 9 de abril de 2018.

[:]