A 50 años del mayo francés.

A 50 años del mayo francés.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Hace 10 años la Dirección Departamental de Cultura de la Intendencia Municipal de Paysandú, a cargo de la profesora Nelly de Agostini, propició un intercambio sobre el llamado Mayo francés, que en ese entonces cumplía 40 años.

En esa oportunidad fui invitado a exponer sobre el mismo, adjunto lo que dije, que hoy podría ajustar pero no me parece necesario y si vale lo allí dicho, más allá de detalles perfectibles.

Ahora a 200 años del nacimiento de Carlos Marx.

16 de mayo de 2008. Análisis del mayo francés en 1968.

El evento fue organizado por la Dirección de Cultura de la Intendencia Municipal de Paysandú, en la sede que esa Dirección posee denominada «Espíritu de Paysandú».

El evento fue grabado por panelistas participantes, con algunas dificultades que esperamos puedan superarse para tener la versión total. En este caso las desgrabaciones corresponden a las intervenciones de Jorge Aniceto Molinari, actual delegado de los jubilados bancarios en la Caja Bancaria, y en su época dirigente estudiantil de CUDES (Centro único de estudiantes sanduceros) y de FEI (Federación de estudiantes del Interior).

Primera intervención.

Muy buenas noches para todos, creo que es muy buena cosa lo que se está haciendo; agradezco la invitación felicito por la idea y veremos si en lo personal podemos aportar algo a este esfuerzo de contribuir a comprender en que época estamos… que acontecimientos suceden y que fue en última instancia el Mayo francés.

Este año, 2008, se conmemoran cien años de la publicación de un texto formidable –que aconsejo a todos leer– que se llama «Materialismo y empiriocriticismo» de Lenin, que es un libro que trata de despejar todo lo que sea idealismo en la comprensión de los fenómenos económicos sociales y políticos, para entrar en la base material del conocimiento. Es un libro realmente formidable y que nos ayuda, en cuanto a su método, a entender algunas cosas que pasan en el mundo, y a entender el porqué de algunas cosas.

¿Qué fue el Mayo francés y a que época histórica correspondía? Y no es poca pregunta en este momento… porque… yo tengo la absoluta convicción de que la humanidad se encamina a una de sus peores crisis, no se si la última del capitalismo, pero tal vez a la peor crisis de la historia. Superior a la del año ’29 en que hubo hambrunas, en que mi padre me contaba, por ejemplo, de que en la Barraca Americana (aquí en Paysandú) habían colas de cuadra y media pidiendo trabajo.

Nos aproximamos, inexorablemente, a una de las crisis más graves… ¿Qué nos da el Mayo francés para entender este proceso…? Las tres fuentes del pensamiento de Carlos Marx, fueron la filosofía alemana, el socialismo francés, las bases económicas inglesas. Pero el socialismo francés significaba un peso muy grande… porque antes existió la Comuna de Paris en 1871, que cuestionó todo el sistema y que no se pudo aguantar. Pero cuestinó todo el sistema.

Tanto es así que en el ’68 Charles de Gaulle arengaba a los blindados franceses en Alemania, para rodear Paris en el caso de que no bajaran los decibeles o el voltaje del Mayo francés. Pero antes del Mayo francés y después de la Comuna de Paris existió la Revolución de Octubre. Y la Revolución de Octubre cuestionó todo el sistema. Lenin llegó al programa de la Revolución de Octubre en abril de 1917 y lo aplicó, frente a la inexorable contradicción que planteaba la guerra, al hambre, a la crisis brutal, a la movilización general de la sociedad producto de esa terrible guerra.

Y, producto de esa terrible guerra, en la respuesta fue… la economía tiene que estar en manos del Estado, tiene que ser estatizada. Triunfa la revolución y Lenin inmediatamente trata de reorganizar la economía. Y ya no en la base estatal, exclusivamente, sino trata de darle otra base. Pero en ese momento en el mundo, a raíz del proceso de guerra empiezan a generarse desarrollos estatales violentos, decisivos, es decir los estados tenían el mando empresarial y se desarrollaban brutalmente para favorecerse como Estados. Eso fue utilizado por todos los sectores burocráticos de la sociedad rusa, de la vieja sociedad rusa que, en mixtura con sectores revolucionarios lograron, en última instancia frenar la revolución y someterla a su encasillamiento estatal.

Lenin fue derrotado, la NEP fue derrotada, y hoy la izquierda no la reivindica a la NEP. No la entiende. No ha habido discusión sobre la NEP. Ahora… ¿Que tiene que ver el Mayo francés con todo esto…? Porque después de la Revolución de Octubre se produjo la Revolución de España. Y la izquierda nunca discutió a fondo la Revolución española… pero… ¿Qué es lo que hay que discutir de la Revolución española? Si el Estado podía tener todo en sus manos… o la otra idea de los anarquistas de que la sociedad se gobernara por sí sola. La Revolución española fue terrible desde el punto de vista de la crisis ideológica producida en el seno de la sociedad.

Pero después de la Revolución española se produce la segunda guerra mundial. Y se produce otra revolución, pero una revolución de derecha, pero revolución al fin. Que todavía no ha sido analizada profundamente. Y es el nacimiento de las corrientes neoliberales con Hayek –Ramón Díaz en Uruguay– de Mont Pellerain. Que establecían que el desarrollo empresarial no podía tener metas nacionales… tenía que tener metas internacionales… y que las empresas no podían ser sometidas a los marcos nacionales.

Y surgen planteos como el de Lord Keynes que dice… «este es el momento de implantar la moneda única universal…». No puede ser que haya varias monedas, tiene que haber una moneda sola que permita regular el sistema general. Estados Unidos se opone tenazmente a eso y mantiene su desarrollo estatal. Luego viene el Plan Marshall sobre la base de mantener el centro de su actividad en manos del dólar.

Pero el mundo seguía avanzando. El capitalismo seguía generando monopolios y deterioros brutales en el seno de la sociedad dividida en clases. ¿Como se respondió a eso? La Revolución cubana fue una respuesta al viejo estilo. Pero respuesta al fin y necesidad al fin. La Revolución cubana estatizó todo porque no tuvo más remedio que estatizar todo. Hasta los puestos de diarios fueron estatizados. Hoy Fidel Castro dice… «Lo que nosotros hicimos ya hoy no se puede hacer». Y en el ínterin, antes de la Revolución Cubana, la Revolución China y todos los procesos que se dieron.

El Mayo francés… ¿Qué podía significar entonces? Sobre esto que esta planteado hoy, ustedes lo ven acá en el Uruguay, la discusión política, todavía soterrada que no sale a luz, de los sectores que dicen… «El Frente Amplio frente a la fractura social debería estatizar todo…». O tener una economía estatizada, una ingerencia más de la sociedad… o los sectores que dicen… «Eso no es posible en la sociedad de hoy». Estamos todos integrados en el mundo… y entonces… ¿Cual es el programa para que el mundo no acogote a la sociedad y la haga brutalmente fracturada como al día de hoy? Los franceses largaron una serie de consignas en el ’68. Valiosas, pero además por una razón de edad, por una razón humana, los revolucionarios del ’68 habían sufrido las guerras mundiales en la carne de sus padres. La mayoría, cuando terminó la guerra recién estaban naciendo.

Ellos no se podían sujetar a una sociedad que había demostrado que no podía resolver los problemas humanos. Y ellos no se podían someter a eso. Y entonces claro «Prohibir lo prohibido…» o «Eliminar lo prohibido». Y todas las consignas en relación con eso. Y el mayo francés atemorizó a la burguesía, atemorizó al imperialismo, atemorizó al mundo empresarial. Pero el mundo empresarial reaccionó de la manera que tenia que reaccionar. Cuando la clase obrera salio a respaldar la movilización… y bueno cuanto reclaman ustedes… ¿Tanto? Bueno ahí lo tienen…

Pero ojo, esto no es la primera vez que pasa en la historia. Cuando la revolución rusa, los patrones desarrollaron un sistema de seguridad social que todavía rige hoy en el Uruguay y en el mundo. El capitalismo aflojó de su acumulación para que la sociedad pudiera asimilar ese aflojamiento y desarrollarse de otra manera. La seguridad social fue, centralmente, un proceso encabezado por Bismarck en Alemania. Acá en el Uruguay, los abanderados fueron Batlle, Carnelli, Frugoni, que trajeron leyes, organizaron un capitalismo nacional, con bases estructuradas sólidas, que hoy son las que todavía nos rigen y permiten que el Uruguay sea como es a pesar que el deterioro cada vez es mayor.

Independientemente del gobierno que esté, el capitalismo se viene deteriorando como sistema. Esa es una de las enseñanzas del Mayo francés. Pero nosotros aun todavía no comprendemos montones de cosas de este proceso. Compañeros, yo a fines del ’50 discutía con Raúl Sendic el tema de la lucha armada. Fui uno de los primeros que hablé con Raúl del tema de la lucha armada. A mi no me pudo convencer, porque estaba absolutamente convencido que el camino era ese, que había señalado la Revolución Rusa.

Yo ya estaba enamorado de la Revolución Rusa. Y no de la Revolución Rusa de los mausoleos, que nada tiene que ver con Lenin. Estaba enamorado de la Revolución Rusa, en el hecho político de transformar a la sociedad y en dar un programa para el conjunto de la sociedad. Y bueno, se vivió la experiencia de los Tupamaros. No la hemos discutido a fondo todavía. Algún día tendremos que discutirla a fondo. Y saber realmente que significó. Y su profundidad. No estoy desmereciendo ni el coraje, ni la valentía ni la abnegación de los compañeros que estuvieron en ese proceso, bajo ningún concepto.

Pero vamos a estudiarlo desde el punto de vista filosófico, histórico y saber como se dio todo eso. Incluso lo de la Teología de la Liberación que lo traía muy bien el compañero Luís, que son todos hechos a analizar. ¿Cuál es la importancia de todo esto? La importancia de todo esto es ver que armas tenemos de aquí para adelante. Y las armas que tenemos de aquí para adelante y yo termino para no abusar del tiempo, son las ideas políticas capaces de unir a la Humanidad. Y las ideas políticas, capaces de unir a la Humanidad son reformas. No es la revolución al estilo clásico, tomando el Poder en algún Estado, que eso el Capitalismo lo estimula, como lo está estimulando en Colombia en estos momentos. Estimula la lucha guerrillera y estimula división de la sociedad, a los efectos de que la sociedad se mantenga fracturada. Como lo hace en Bolivia, o como lo hace en la agresión permanente a Cuba.

Tratar de mantener la fractura de la sociedad. Y las ideas esas, las reformas que hoy necesitamos… ¿Cuáles son? Necesitamos la moneda única universal, con el dólar, vamos a empapelare los baños, para que la gente sea desagraviada del dolor que le significó a la Humanidad el dólar. Pero además algunas medidas que son fundamentales. Y que hay que discutir acá. Por ejemplo, no se puede grabar el trabajo ni el consumo. Hay que gravar el giro del capital. Y eso hay que discutirlo, no acá en la interna nuestra. Hay que discutirlo universalmente, hay que discutirlo en los foros latinoamericanos. Hay que discutirlo en el mundo. Porque hoy el mundo está sufriendo esa fractura y hoy en los centros mundiales se esta discutiendo eso. Ese es el mensaje del Mayo francés en cuanto a este progreso. A mover todo. A mover las estructuras. A enseñarnos a pensar.

Y a no pensar en forma idealista, sino en utilizar el materialismo dialéctico. Utilizar las armas que nos dieron, particularmente Marx y Lenin, entre otros…

Un primer comentario.

Me gustaría hacer un pequeño comentario, a algo que se ha dicho acá, comparando el ’83 con el ’68, que en el 83 fuimos autodidactas… y yo pregunto lo siguiente… ¿Quién le enseñó a Fidel Castro… quién le enseñó a Evo Morales… quién le enseñó a Hugo Chávez… quien le enseñó a Rafael Correa…? Son todos autodidactas… pero a la vez todos guiados por pensamientos por aportes ideológicos que se fueron dando a traves de los años… nadie como Fidel Castro vivió la guerra de España porque la familia de él es de origen gallego. La vivió con amargura. Y actuó en función de esa situación. Ahora analicemos los otros casos. Veamos el caso de Hugo Chávez, esto que es un fenómeno del punto de vista político. Hijo de maestros rurales, que en el año ’73 estaba en la frontera entre Venezuela y Colombia en su tarea de soldado, cuando fue derrocado Salvador Allende. Escuchaban Radio Habana, para saber que pasaba con Salvador Allende. Y que con el compañero con el que estaba en ese momento, tenían entre sí una consigna. Que cada vez que se encontraban repetían el discurso de Fidel Castro, cuando dijo que… «Si cada soldado tuviera una metralleta en Chile, si cada estudiante tuviera una metralleta, si cada obrero tuviera una metralleta Allende no hubiera sido derrocado».

Entonces cada vez que se encontraban uno le decía al otro… si cada obrero… y el otro contestaba… tuviera una metralleta… Se forjaron en los hechos políticos. Ahora el gran problema que tenemos nosotros… y en eso discrepo con lo que acá se ha dicho, no es valorar tesis filosóficas, es analizar la realidad del mundo como se desarrolla. Cuales son las consecuencias. Porque estamos enfrentados hoy no solamente al problema de la contaminación ambiental… estamos enfrentados a una de las crisis más grandes de la Historia.

Yo no se si será el final del capitalismo, pero es el capitalismo el que ha regido, no es el socialismo el que ha regido el mundo… es el capitalismo y como tal se llega a determinada situación. Por eso lo que yo digo es que todos de alguna manera nos hemos formado. A veces desconocemos las fuentes de formación, pero todos nos hemos ido formando con esos acontecimientos…

Intervención final.

Hay algunos hechos que siempre hay que tener en cuenta. Uno de los primeros traductores de los textos de Carlos Marx al castellano, fue José Pedro Varela. José Batlle y Ordóñez dedicó varios editoriales del diario «El Día» a la muerte de Lenin diciendo… «De pié, Lenin ha muerto… Este hombre que ha tratado de llevar la educación y desarrollar un país tremendamente atrasado, a los niveles más adelantados ha muerto sin lograr lo que soñó, pero haciendo una obra maravillosa. Sin embargo se salteó etapas –decía Batlle– y ha ido demasiado apresurado y el capitalismo va a durar, porque tiene etapas de desarrollo. Lo decía Batlle y Ordoñez.

Que conocía de marxismo más que muchos de nosotros. Y son hechos que están mostrando, en definitiva, que la verdad era ésa. Lo que pasa es que él no sabía que Lenin había planteado una estrategia para enfrentar la segunda guerra mundial, que él la veía a fines de la década del 20. Y que evidentemente necesitaba preparar una estrategia.

Ahora ¿Cuál es el problema que tenemos hoy? Hay acumulación… sin ninguna duda hay acumulación… Ahora, esa acumulación… ¿Para que nos tiene que servir? Nos tiene que servir para afrontar los acontecimientos que se vienen, que se vienen inexorablemente y tenemos que prepararnos… y coincido con los compañeros, pero por ejemplo Luís decía que el mundo es unipolar… y no… Ese es el sueño del capitalismo pero no lo va a lograr… el mundo no es unipolar… porque hoy el mundo es multipolar y está enfrentado en mil formas y un ejemplo es la crisis… Cuando el capitalismo sea unipolar deja de existir, no tiene mas razón de ser… ahora… ¿Qué pasa? Es que nosotros nos apresuramos. Y es lógico, queramos saltear etapas… pero las etapas no se pueden saltear.

El asalto al poder no es producto de la voluntad… es producto de que la Humanidad llega a determinado nivel de maduración, como lo dice Marx en la «Crítica a la Economía Política». Ahora esa maduración política, el programa de eso es lo que hoy está faltando. Porque uno rasca en la izquierda, rasca hoy… y ¿Cuál es el programa de la izquierda? Y sigue siendo la estatización de la economía… uno los rasca un poquito a los revolucionarios y… «hay que estatizar todo… si me dejan estatizar todo, estatizo todo…». Y no camina eso. Y no lo digo yo, lo dice Fidel Castro que algo más sabe de estos fenómenos de las revoluciones.

Y además, porque los hechos del mundo están interconectados. Nosotros fuimos condiscípulo, compartimos los años liceales con los hermanos Engler. A Henry Engler le decíamos «el nazi» de sobrenombre. Yo tuve un intercambio de correo con Henry Engler al que nunca más lo he visto. Era sobre la ida o no a Estados Unidos. Los científicos norteamericanos invitaron a Henry Engler a ir a Estados Unidos y el hizo una carta diciendo que… «yo a Estados Unidos no voy». Y yo le mandé un correo diciéndole «Estás equivocado». La revolución no se para en la frontera de Estados Unidos, vos tenías que haber ido porque en Estados Unidos hay gente que va a apoyar el desarrollo humano. No va a apoyar la guerra y la fractura en la sociedad humana, va a apoyar el progreso humano. Hay gente que lo esta haciendo y lo está peleando.

Yo invito a los compañeros a leer libros como los de Rifkin –«El fin del trabajo» «La era del hidrógeno»– pero además como se viene desarrollando la discusión y como… en el ’68 no existía el Mouse… no existía el ratón… y hoy la comunicación es permanente en el mundo. Por eso el optimismo nuestro en el futuro y probablemente nosotros no lo veamos. No veamos que este sistema va a ser transformado en otro. Ahora ¿Qué pasa? Que el falso dilema de revolución o reforma no existe. No hay tal dilema. No se puede revolucionar este sistema a partir de esto de tomar el poder en un determinado Estado pero el sistema se puede reformar ¿Cómo…? Uniendo a lo mejor que la Humanidad tiene… ¿Con respecto a qué? Con respecto a los sectores guerreristas, que estimulan la guerra en todo el mundo. Y eso hay que hacerlo todos los días. Esa es una exigencia del Gobierno uruguayo de hoy. El gobierno uruguayo no puede estar al margen de las grandes discusiones internacionales que hoy están planteadas.

Lamentablemente, en todo este periodo el Gobierno ha estado al margen. Eso no significa que no haya participado muy activamente, como en la Conferencia de Mar del Plata, pero necesitamos más… que se interconecte más con el mundo. Que sea incluso más artiguista. Porque Artigas era un hombre que estaba interconectado con el mundo. Y cuando le clausuraron las Aduanas y lo querían ahogar, sobre la base de que no podía recaudar impuestos, inventó con los piratas, inventó los corsarios y salió por el mundo. Y tuvo el apoyo de Bolívar y de los revolucionarios norteamericanos. Y se abrió al mundo.

Pero en Artigas penetraban las ideas mas avanzadas de la Humanidad. Y hoy también en nosotros tienen que penetrar las ideas más avanzadas. Porque hay instrumentos para hacerlo. Y no hay ninguna generación que haya fracasado como generación si deja ideas para el futuro. Todas han ido dejando ideas para el futuro.

Ahora, el Apocalipsis está en la Biblia. Pero no esperemos un Apocalipsis. Esperemos transformaciones. Ahora tampoco esto es un invento mío compañeros, Si ustedes leen atentamente «El imperialismo fase superior del capitalismo» de Lenin, Lenin dice… «el capitalismo está generando a través de los monopolios empresariales internacionales los mecanismos para un cambio… pacífico incluso ¿y cómo?… ¿este icono de la revolución plantea la transformación pacífica? A muchos se les debe haber caídos las medias. Esperaban oir… «El imperialismo y vamos arriba y vamos a pegarle y vamos a hacer la huelga…». Ah, pará un momento… no es voluntarismo… es pegar en los centros ideológicos.

Hoy hay determinados puntos programáticos que tienen que ser levantados internacionalmente. Yo insisto en dos, siempre. La moneda única universal y el Impuesto a las Transacciones Financieras. Ahora… ¿Es una utopía? ¿Es una reforma que no se va a llevar a cabo? Esperemos. Pero incidamos sobre las crisis actuales y como ellas se desarrollan. Creo que ese es el tema que está planteado. Pero es un inicio de discusión. Confieso que hay mucha cosa para hablar. Mucha cosa para hablar… y me alegro profundamente… vamos a mirar donde estamos parados… Estamos en la Intendencia Municipal de Paysandú de un gobierno progresista, discutiendo temas que debieron discutirse toda la vida pero que empiezan a discutirse en profundidad ahora. Y soy agradecido porque esto significa entre otras cosas avances impresionantes. Y lo que pasa y a nivel universitario también se están haciendo cosas… se están impulsando, se están empujando… La Internet es un arma imponente… y bueno avancemos, discutamos, y no tengamos miedo e impulsemos lo que los revolucionarios del ’68 impulsaban… acá no vale prohibir, acá hay que profundizar la discusión. Y el análisis teórico. Y sobre todo leer. Estudiar. Yo les decía a los compañeros míos del gremio bancario… el día que dejemos de estudiar perdemos la juventud… No hay que dejar de estudiar nunca… Hay que estudiar los fenómenos sociales, comprenderlos, intercambiar, corregirse. A mi un día me dijeron que lo de Lenin era una cosa maravillosa y un día me mostraron un manuscrito de Lenin… todo tachado… Ah, entonces se equivocaba, corregía. Un día me mostraron un manuscrito de Marx, está todo tachado, va para adelante, va para atrás… ah… entonces era como nosotros. Y claro que era como nosotros. El que tenga temor a equivocarse que no se meta en esto…

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 19 de abril de 2018.

La lección de Venezuela.

La lección de Venezuela.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Venezuela. Bandera dentro del mapa.La crisis económica, sigue y va a seguir planteada, porque en definitiva ya no es un problema exclusivamente propio de cada uno de nuestros países.

Sino producto de la crisis general del capitalismo, que aún creciendo, desplegando su magnificencia –y vaya si la tecnología se la ha dado junto con las irritantes diferencias sociales–, sus distintos factores sienten que el fin de la predominancia de este modo de producción está próximo (los tiempos en economía son diferentes a los de los seres humanos). Lo común son los desequilibrios, la falta de certezas, el no poder planificar por periodos largos, la incertidumbre, que inexorablemente se traslada a la conducta de las personas.

Lo de Venezuela ha sido una afirmación de la democracia, frente a aquellos que no creían en la democracia venezolana y estaban y están urgidos por los tiempos que marcan las corrientes reaccionarias, impacientes porque los plazos de su predominio se terminan, y Venezuela no cedía ni cede a la presión de lo que tradicionalmente se imponía en esta parte del mundo –la historia es larga, con un proceso indígena, desde el momento mismo del llamado descubrimiento de América, luego los llamados Libertadores y las luchas sociales–; proceso que recordemos empezó a darse vuelta cuando la revolución cubana, «permitida» para cambiar al sargento de turno se les fue de las manos a los servicios, y con el apoyo de la Unión Soviética «post-stalinista» comenzó a dar pasos independientes, que se pudieron dar sin duda por ese apoyo que hoy ya no existe y que tenía como punto de referencia un desarrollo económico estatizado que hoy ya tampoco es posible, a no ser coyunturas muy puntales y generalmente reservadas a la explotación de recursos estratégicos que por lo general requieren de tecnología en manos de los grandes conglomerados empresariales multinacionales.

Hoy, la relación económica en el mundo es otra, pero la actividad en sí sigue midiéndose por la tasa general de ganancia, que es la que determina en la historia el principio y el fin de este modo de producción, con un paso previo poco entendido por los que estudian el tema: el fin primero de su predominancia, dando lugar a una etapa de transición que es la que promueven con su lucha procesos como el actual venezolano, y aún con características contradictorias y de retroceso, en otras zonas del planeta, como en la reivindicación propia de la nacionalidad catalana, entre las muchas nacionalidades que pujan en el mundo por una expresión libre de su identidad y que encuentran trabas en la actual organización del modo de producción capitalista, y en este caso sin ni siquiera llegar a cuestionar la predominancia de este modo de producción.

Dentro de las 22 elecciones en esto 18 años de «chavismo»,  cuando el precio del petróleo comenzó caer, la derecha vio que ganando una elección (la abstención hizo el resto) podía acelerar el paso e imponer un referéndum (para el que no consiguieron las firmas) e imponer la caída de Maduro; para ello utilizaron todo tipo de atentados, volcando sobre el gobierno constitucional la responsabilidad de las víctimas de los mismos con la amplificación cómplice de los actuales regentes de la OEA y de la gran prensa internacional.

El desafío no era fácil, pues hay sectores radicalizados en los que es común ser caldo de cultivo para corrientes que abogan por el enfrentamiento, sin tener en cuenta los limites materiales en que ellos se desenvuelven, –tanto en el gobierno como en la oposición–, los servicios del otrora poderoso imperialismo yanqui (hoy convertido en un Estado gendarme) son especialistas en desarrollar acciones tanto en una como en otra facción.

Es más, se nos llegó a hablar de un nuevo stalinismo, –aprovechando lo que éste significó contra el pensamiento democrático leninista–, destacaban el rol del ejercito, al que Chávez había dado una moral identificada con su pueblo, a la que definió como bolivariana, y que además ha servido para reverdecer en toda América la misma moral en todos los ejércitos; tarea ni fácil ni sencilla luego del trabajo de la Escuela de las Américas dirigida con las practicas más aberrantes a desmantelar la conciencia popular de sus orígenes. Fuimos claros en señalar que aunque se construyeran muros impenetrables a lo largo de las fronteras nacionales eso ya no era posible, pues el aparato productivo del mundo estaba muy por encima de las fronteras nacionales. Tema este poco desarrollado pues entra en contradicción con el desarrollo de planes cada vez más irrealizables de matrices económicas nacionales que se ubican en los entornos gubernamentales y de las políticas burocráticas de los Estados, compitiendo con las verdaderas necesidades de la gente y la necesidad de su atención.

Si a esto le agregamos denuncias de corrupción que no son difíciles de imaginar por el estado en el que se desarrolla la actividad económica, y que no siempre han sido combatidos adecuadamente, toda vez que hay determinadas actividades económicas que aparecen como intocables para la dirección política –recordemos el manejo del llamado dólar blue en la Argentina y sus operadores jugando en las dos canchas, la del gobierno y la de la oposición–.

Por eso esta jornada del 15 de octubre de 2017, debe ser señalada, más allá de los peligros que subsisten, como un mojón ineludible en la lucha por la liberación de los pueblos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo. Lunes, 16 de octubre de 2017.

Lula.

Lula.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Lula.Lula o el papel del individuo en la historia. Podría ser este el título de esta breve nota en la que nos proponemos resumir lo que consideramos el momento político de Brasil y por su peso el momento político de nuestra América. Es una muestra importante además, para analizar lo que hoy pasa en el mundo.

¿Por qué triunfa Lula, en su momento, en las elecciones a la Presidencia de Brasil?, ¿es diferente a por qué triunfa Chávez en Venezuela, o antes Allende en Chile?

El entonces Presidente Mujica, en su momento dio una clave a modo de indicio de lo que estaba sucediendo, de lo que a él le estaba sucediendo: «debemos viajar en el estribo de la economía de Brasil» (se refería a la economía de Uruguay).

Es que en su momento los empresarios nacionales, especie poderosa en su tiempo y en Brasil muchísimo más, pero en por ahora lento proceso de extinción –se viene acelerando–, sintieron antes que nadie, que un proceso de achicamiento en los derechos de la sociedad era también un proceso de acotamiento de sus perspectivas de desarrollo, y apostaron en una coyuntura muy particular del mundo a un desafío que ellos mismo luego calificaron de «populista». También coexisten con estos, los burgueses (y porque no, hasta pequeños burgueses –los medios digitales se los permiten–) que claramente ya han optado por ser parte del capital multinacional y los que tienen huevos en los dos canastos.

En su momento primaron los que querían acomodar los gobiernos nacionales para en una coyuntura económica favorable (los precios de los comodities) vincularse con los mercados del mundo.

Ahora cuando los pueblos comenzaron a sentir el gustito de que algo estaba avanzando, la derecha –sin horizontes– sintió miedo (el llamado miedo de clase) y empezó a activar la posibilidad de los ajustes, aduciendo particularmente la corrupción, corrupción de la que ella había usufructuado en todos los gobiernos anteriores, y que tienen que ver fundamentalmente con la circulación de dinero en sus distintas formas, en el Uruguay las llamadas Safis, pero en el conjunto, los Panamá Papers, o las distintas formas de realizar sobornos al que han sido proclive las empresas particularmente encargadas de los grandes emprendimientos en las obras públicas.

Es cierto. Nuestra izquierda ha sido débil frente a estos fenómenos. Es más, en ella hay sectores que son cómplices directos de lo que han sido una forma de explotación de la economía en una práctica extensiva favoreciéndose de la falta de controles.

¿Pudo llegar al gobierno Chávez en Venezuela sin el apoyo de Cisneros?, ¿pudo Fidel Castro derrotar a Batista sin el dejar hacer del sistema político de EE.UU. y en particular sus «servicios»?, ¿pudo triunfar Lula, sin el apoyo de los sectores políticos que luego se le dieron vuelta?

Pudo el Frente Amplio en el Uruguay llegar al gobierno, sin la mirada esperanzada de amplios sectores medios de la sociedad que aún sin entender añoran al viejo batllismo.

Sin duda que en todos los casos hay una derecha intransigente, antibatllista en el Uruguay, pero por encima de todo anticomunista, que fue franquista primero y luego fascista, pero reducida a sus funciones regresivas, en el terrorismo de Estado, en la dictadura, haciendo daño a la convivencia humana y apostando siempre a la confrontación como modo de justificar su propia vida.

¿Y en la izquierda? No otra cosa ha sido el stalinismo, para justificar la necesidad de un modelo que confronte con el capitalismo, o en un sentido opuesto, el sentimiento libertario expresado en la guerrilla, utilizada preferencialmente por la derecha para desarticular los movimientos sociales. Sentimiento libertario, que siempre anidó en el corazón de la humanidad, y que florece en circunstancias muy especiales como fue el hecho, por ejemplo, de la revolución cubana, que primero estimularon y luego no pudieron encorsetar.

¿Entonces qué salida tenemos?: la programática. El procurar responder a la crisis con un programa que permita poner el aparato productivo al servicio de la gente, que impida las destrucción de lo que la humanidad ha logrado.

En la historia humana, el voto, el voto secreto, la ley de 8 horas, las licencias de distinta índole, los derechos de la mujer, etc., etc. han ido haciendo una base social de reivindicaciones que le han dado al capitalismo también la posibilidad de desarrollarse.

El capitalismo como modo de producción predominante tenía todo el planeta para desarrollarse, y así lo entendieron luego de la segunda guerra mundial los que en Mont Pellerin establecieron toda una estrategia para que las trabas burocráticas estatales no fueran obstáculos al desarrollo. Sabiendo además que la izquierda que había logrado predominar, ya no era leninista sino estatista, y eso favorecía sus planes.

Pero ya no estamos en 1945, y los límites para la expansión capitalista ya son totalmente visibles y se reflejan directamente en la tasa general de ganancias, en el aumento de los paraísos fiscales, en el endeudamiento, en el aumento demencial de la emisión monetaria, en el invento de mil formas de organizar al capital desde el capital financiero para mantener parte de la tasa de ganancia para determinados sectores que actúan como lumpen.

Por eso la especulación que hoy hay en los sectores que gobiernan realmente la sociedad brasileña, es entre la posibilidad de que Lula vuelva a la Presidencia, y la de impedirlo.

El problema es que si Lula y su organización no encaran una ofensiva en materia programática, la crisis tarde o temprano terminará opacando sus posibilidades aún cuando en la sociedad predomine la idea de su retorno a la Presidencia.

En la primera Presidencia, el ordenar la economía ya suponía un avance, pero los compromisos con los distintos sectores que en política expresan la economía capitalista, tal cual hoy predomina en el mundo, era entrar en un rompecabezas que a la larga termina imposibilitando gobernar.

Ahora el programa necesario hoy, tiene que ver con el desarrollo de la economía mundial, no es el programa que permita el desahogo económico de un país, porque si antes estatizando se resolvían problemas coyunturales, hoy ya no queda prácticamente espacio para poder hacerlo, lo que no quiere decir que no se siga haciendo, o levantando muros para beneficios puntuales y acotados en el tiempo.

Hasta ahora toda perspectiva de futuro estaba inexorablemente vinculada a las inversiones, éstas a su vez cada vez eran menos nacionales y más internacionales, por la sencilla razón de que al complicarse las relaciones económicas quienes se manejan en el mundo tienen un espacio del que ninguna economía nacional dispone. Pero también estos espacios están acotados, particularmente por un convidado que no encaja para la salida que la humanidad necesita: la industria de la guerra, acompañada por otras industrias que operan como colaterales como la del medicamento, por mencionar a una de las importantes y dentro de marco de las admitidas legalmente, pero sin desconocer su vinculación con el mundo de la droga, del lavado de dinero, del juego, del tráfico de seres humanos.

El primer punto entonces del programa, hoy más necesario que nunca, es la paz; necesitamos ayudar a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista. Y para ello dos herramientas: la moneda y los impuestos, que los organismos ecuménicos tengan los recursos necesarios para inyectar a la economía de un dinamismo que la falta de rentabilidad capitalista hoy impide. Organizar por medio de la educación, y la salud, la participación de todos en un trabajo organizado con un fin social, y sin la carga burocrática de los Estados, distribuir las responsabilidades con un criterio de rendimiento y eficiencia, con un gran desarrollo del control social.

¿Podrá ser éste el programa de Lula?

A su influjo y el de su Partido nació en el 2001 el Foro Social Mundial, una expresión social formidable que esperanzó en una renovación de la izquierda en el mundo.

En nuestra modesta opinión el evento que viene repitiéndose, no pudo superar la crisis de la izquierda, que se expresó por ejemplo en una de sus mayores demostraciones –en su momento– en la dirección de la revolución española.

El Foro Social Mundial, más allá de declaraciones muy importantes, no se pudo poner de acuerdo en un programa a impulsar. Una vez más por un lado los estatistas y sus modelos confrontativos, o la necesidad de medidas de transición para ayudar a morir en paz a la predominancia del modo de producción capitalista. Lula, aunque no se lo reconoce, vivió esta disyuntiva en el propio gobierno. Porque la corrupción viene incorporada al propio modo de producción predominante, y el convivir con ella supone alguna manera de complicidad, sino se da en el plano programático la perspectiva necesaria del cambio y el combate a esas formas de hacer política.

En el 2001, se organizó una esperanza de izquierda para el mundo desde el Brasil del PT, con Lula a la cabeza, no cristalizó en un programa. ¿Podrán ahora, en un nuevo empuje, nacer las propuestas de transición que ya no deberán estar referidas, no solo en Brasil sino en el mundo que las necesita? Mujica las insinuó en la ONU en setiembre del 2013, y luego el silencio.

El topo de la historia del que hablaban Marx y Engels sigue su tarea, llamando a actores a escena, para un rol protagónico que nos corresponde a todos, aún con un pequeño grano de arena.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de setiembre de 2017.

Las posibilidades actuales de un stalinismo.

Las posibilidades actuales de un stalinismo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Pozo de petróleo en Venezuela.Conocemos muchos intercambios sobre la situación de Venezuela, en la que hay un sector de intelectuales que expresan de que se está instaurando una especie de neo-stalinismo.

Conocemos que a nivel de la izquierda es un tema no saldado, o tal vez mal saldado.

Derrotada la dirección leninista de la revolución rusa, que declaraba expresamente que su objetivo no podía ser la implantación del socialismo, surge sobre la base de la burocracia estatal la teoría del socialismo en un solo país.

No han sido pocos los compañeros que pensaron honestamente que lo que se hizo era inevitable, que era necesario, imprescindible estatizar la economía para imponer un modelo que ofreciera una alternativa al desarrollo del capitalismo y como contrapartida señalan que aspiran a hacer lo mismo sin los métodos criminales del stalinismo. Sintetizan en que socialismo es igual a propiedad estatizada.

Nadie puede negar el derecho a pensar de esa manera, lo que no es admisible es identificar eso con el pensamiento de Marx, Engels, Lenin, o en el caso del Uruguay con el de José Batlle y Ordóñez.

La historia ha mostrado más allá de tragedias como las de la revolución española, que ese tipo de construcción ha tenido cabida en todo un periodo histórico, en los que se han desarrollado entre otras la revolución china y la cubana.

La revolución rusa –de la que conmemoramos 100 años– fue la respuesta organizada sobre la base de una respuesta ideológica tan completa como no ha conocido una superior la humanidad.

Siendo derrotada dejó un bagaje de avance social y de conocimientos que la humanidad ha venido aprovechando aún sin llegar a la profundidad de análisis de esa etapa, nuestra aspiración es retomar ese nivel de conocimientos.

Cuesta entender en la dinámica de la economía, como las revoluciones y los avances sociales, que se pretenden cuestionan al capitalismo, en el periodo de avance de la predominancia de este modo de producción cada uno de estos hechos significa una ampliación de su base. Un ejemplo de ello y en la propia administración de un Estado capitalista son los conceptos de Bismarck para desarrollar la seguridad social.

Ahora cuesta entender que un modo de producción nace, se desarrolla y empieza a preparar su muerte, empezando por la muerte de su predominancia y el inicio de un periodo de transición como el que hoy necesitamos empezar a vivir.

El capitalismo necesita consumidores, esos consumidores en un muy amplio periodo histórico fueron volcados por los avances de las revoluciones en los derechos de los trabajadores del mundo.

Sin embargo hoy estamos en los límites de la rentabilidad capitalista, en su capacidad de desarrollar de acuerdo a su mentalidad proyectos en beneficio de la gente. Y las revoluciones condicionadas a los límites nacionales rápidamente tienden a frustrarse.

Lula da Silva.La burguesía paulista (Brasil), con toda su rémora de organizaciones políticas creyó ver en el proyecto de Lula, la posibilidad de desahogarse económicamente; Lula les ofrecía lo que la derecha era incapaz, sin embargo el proyecto de defensa de lo nacional por sobre lo internacional rápidamente (estamos hablando de 10 años) entró en crisis. Y otra vez el planteo: «Lula se quedó a medio camino debió haber estatizado todo lo posible para que la economía funcionara y la política le fuera acorde».

En Venezuela el problema era y es más complicado. La economía petrolera, y sus sectores de influencia alcanzaba un informalismo de más del 80%, cambiar esa realidad es una obra de titanes. Chávez la emprendió con una audacia política formidable, pero con desafíos que hace que el proyecto en lugar de cerrarse en sí mismo necesita abrirse al mundo, lo cual no es fácil ni sencillo, cuando en uno de los propios centros del capitalismo mundial, Donald Trump aboga engañosamente por un desarrollo de su industria nacional y las izquierdas europeas –luego de apoyar y propiciar la llamada primavera árabe– abogan por la salida del Euro y el desarrollo independiente de las economías nacionales. Es una mezcla explosiva de chovinismos.

Que haya quien lo piense, no hay duda, pero pensar para Venezuela en la posibilidad de un neo-stalinismo no solo que es absurdo sino sin posibilidad ninguna de éxito.

El formidable apoyo a la Constituyente, que superó las expectativas del propio gobierno, debe servir para un proyecto que entre otras cosas elimine las diferencias cambiarias y proponga al mundo un nuevo sistema impositivo que sustituya al corrupto propiciado por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, basado en los impuestos al consumo, al salario y a las pensiones, por uno nuevo basado en la circulación del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales y propiciando proyectos beneficiosos para la sociedad, que preparen y den trabajo a todos los seres humanos y que hoy no se realizan porque su necesidad se mide por la rentabilidad capitalista.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 12 de agosto de 2017.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

La revolución: Rusia, España, Venezuela.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Las revoluciones responden a necesidades sociales ante crisis que se hacen insostenibles para las grandes masas. Y pueden haberlas del más diverso tipo, hasta aquellas que son sólo revueltas y no tienen posibilidades de cristalizar.

El problema es que ante este tipo de fenómenos, han nacido como respuesta los teóricos de la revolución como la revolución misma y que han aprovechado circunstancias muy particulares como lo fue para los stalinistas la revolución rusa.  El socialismo no nace así de un desarrollo social necesario para superar el capitalismo sino de la voluntad de los revolucionarios de construir una sociedad superior y alternativa al capitalismo. Y en esto han pululado las más diversas teorías partiendo de las concepciones voluntaristas de cómo se construye el socialismo en cada país. Aunque ninguna de estas teorizaciones van más allá de las estatizaciones nacionales y de proyectos regionales para el desarrollo de una forma de capitalismo de Estado, que piensan –cada vez menos– pueda competir con el desarrollo capitalista a nivel mundial.

Ahora esto luego de la derrota de Lenin en 1924 tiene vicisitudes que es necesario intentar aclarar.

Todas las revoluciones expresan una necesidad y avanzan, e imponen derechos en las realidades de los pueblos, su desarrollo posterior conoce entonces avances y retrocesos originados fundamentalmente por el rol que cumplen en estos procesos los sectores ubicados dentro de la lumpen burguesía y del lumpen proletariado.

El estudio de la revolución rusa en este terreno ofrece un material inmejorable para comprender el fenómeno actual de los problemas que se presentan a nivel del desarrollo empresarial de distintas áreas en los Estados.

La revolución española, aporta todo lo que no se debe hacer en el terreno de la conducción revolucionaria, junto con la necesidad de actuar es necesario saber en cada momento para donde se va; España ofrecía todas las variables posibles de vías muertas.

La revolución bolivariana, hoy ofrece otra realidad. El proyecto de Chávez, formidable con su contenido de participación, necesitaba de un marco internacional propicio que hoy es extremadamente contradictorio. Más cuando su realidad económica es manejada en el abastecimiento de la gente con instrumentos que no son posibles manejar en forma independiente a nivel de un Estado, como es la moneda.

Muchos han utilizado la condena a los crímenes de Stalin para condenar la revolución rusa, y contradictoriamente algunos de los que justificaron esos crímenes condenan al gobierno de Maduro, que se defiende de la agresión económica que ha tenido como resultado el deterioro de su apoyo electoral. La derecha quiere a Maduro derrocado ya; Maduro por su parte trata de utilizar todos los elementos legales posibles para revertir la situación, la Constituyente es uno de ellos.

Los que piden elecciones ya, en medio de una guerra civil no declarada, en que se comenten actos delictivos por ambos bandos (recordemos la guerra civil española), no reparan que eso no evita la guerra civil declarada a menos que uno de los bandos se rinda, y aún así, acá no va a existir ningún bando ganador, porque el quehacer social ya hoy impone circunstancias como las que está viviendo Brasil, y de alguna manera Argentina donde las maniobras con el dólar fueron claras y a la vista de todo el mundo, donde el accionar del otrora imperialismo norteamericano a través de los servicios militares y policiales de estos países ya no les responde aunque siga existiendo.

El Papa Francisco, el gobierno de Uruguay han tenido una actitud prudente y una prédica por la paz que es imprescindible, aunque no suficiente.

Lo que no alcanzan son las respuestas políticas que hasta hoy se han dado. Aunque podríamos decir que prácticamente no existen, y entonces están los que condenan sesgadamente de acuerdo a la teoría de «mejor en democracia», o los que justifican con que así son las revoluciones.

Soldados británicos en una trinchera de la Primera Guerra Mundial.Mujica en setiembre del 2013 trató de insinuar un camino, ahora quien agarra esa antorcha para trasladarla al debate de una salida no sólo para Venezuela, para el mundo. Más grave aún cuando el propio expresidente no ha mostrado comprender la propia importancia de su planteo en un mundo que necesita encontrar el camino de la paz, en medio de un desarrollo demencial de la industria de guerra, que además se utiliza como desahogo capitalista a la crisis, como lo fue en las dos guerras mundiales anteriores.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de julio de 2017.

Marxista leninista.

Marxista leninista.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Me preguntaron si era marxista-leninista y mi respuesta no es sencilla.

Los que saben dicen que las huellas dactilares son exclusivas a cada persona en todo el planeta. A su vez sostengo que es evidente que no existen tampoco dos personas que piensen igual. Sin embargo el pensamiento humano es una elaboración que se expresa individualmente, producto de una conjunción imponente de conocimientos colectivos que se han ido acumulando a lo largo del tiempo. Con el agravante de que la más de las veces no somos conscientes de ello.

Esos conocimientos agrupados y organizados a través de distintas ciencias, han sido generalmente etiquetados, muchas veces etiquetados bien, otras mal, pero etiquetados la fin.

José Batlle y Ordóñez (1856-1929).La obra de Marx, de Engels, de Lenin, a la que podría agregar la de Trotsky, la de Gramsci, la de Rosa Luxemburgo, y tantos otros, es esencial si se quiere saber cómo han sido estos tiempos de predominancia del modo de producción capitalista sobre todo ahora que esa predominancia ha entrado en una crisis irreversible. En el Uruguay, el pensamiento de José Batlle y Ordoñez, de Carlos Quijano, de Rodney Arismendi, de Julio Rodríguez por citar algunos de los más destacados. José Batlle y Ordoñez, que yo sepa nunca acreditó su conocimiento del marxismo, sin embargo su nota en «El Día» ante la muerte de Lenin, sólo pudo ser realizada por alguien que conocía muy bien el pensamiento de Marx, y que además valorando a Lenin no tenía conocimientos directos de los problemas que éste estaba pasando en el momento de su muerte, precisamente con el curso que la revolución estaba tomando. Además su obra responde a un conocimiento de la organización social que aún hoy el país no ha superado.

Marx decía que él no era marxista, luego que le preguntaran sobre un grupo que si se decía marxista.

Lo importante es que lo escrito por ellos está y puede ser estudiado. Con Lenin, como también con Marx se conocieron en la época del stalinismo lo que se llamaron «las obras escogidas» que en su momento quisieron ser utilizadas para sustituir el estudio de toda la obra, sin embargo hay que precisar que los textos no fueron alterados y que los intelectuales soviéticos tuvieron la lealtad y el heroísmo de brindar a la humanidad los textos completos, en el caso de Lenin, 55 tomos, en los cuales es posible conocer todo su pensamiento, incluso textos en las que figuran las correcciones manuales de los propios autores. Si es cierto que algunos de ellos precisaron para ser conocidas, de la muerte de Stalin. No ocurrió lo mismo con fotos y otros documentos de la revolución y textos como la historia oficial del Partido Bolchevique difundida en la era stalinista, un verdadero compendio denigrante de falsificaciones.

Sin embargo y esa es nuestra responsabilidad, aún hoy se toman fragmentos de Marx, de Lenin y se los constituyen en una verdad aparte del conjunto de la obra, que es coherente en un todo y de una enorme profundidad.

Lenin escribió en 1916 «El imperialismo fase superior del capitalismo», obra en la que llega a la conclusión de que la humanidad va a pasar a ser gobernada por los complejos empresariales multinacionales, por encima de los Estados más poderosos, que es lo que hoy está ocurriendo.

El otrora imperialismo yanqui, montado sobre una nación cuya historia también es necesario estudiar para saber entre otras cosas como devino su potencia, y el desplazamiento de los otros imperialismo anteriores, con más historia; hoy es un país que ha perdido su soberanía, con un endeudamiento demencial, utilizado en toda su potencia militar y estratégica como el principal gendarme del modo de producción capitalista (el rol importante que cumple la industria de guerra en la reactivación de la economía), y a la vez internándose en una crisis donde hoy incluso se llega a decir públicamente, que el gobierno del actual Presidente Trump, fue producto de una intervención de la inteligencia rusa. Dramático y dantesco a la vez. Cosas vedere Sancho…

Sin embargo esto tiene explicación. Hay una inercia ideológica que hace a las respuestas de la izquierda ir siempre desfasadas en el tiempo, cosa que no ocurría en los tiempos del accionar de Marx, y luego en los de Lenin. Si en medio de un intenso y profundo debate ideológico, que hoy no existe abierto y a la luz pública y en el que ellos incidían directamente en los temas.

El curso de la lucha de clases impone triunfos y derrotas. Los maestros impusieron con sus ideas avances formidables en la historia humana, y a la vez el sistema cobró con sus derrotas un espacio que hoy necesita de la paz para que comience a terminarse, nada diferente a lo que ha venido ocurriendo en las distintas ramas de la ciencia. «Eppur si mouve» diría Galileo.

Es más, se esgrime comúnmente, que la política de estatizar la economía que aplicó el stalinismo, (cuyo teórico inicial fue Nicolás Bujarin –con un gran bagaje de conocimientos ideológicos–, que incluso polemizó con Lenin y a nuestro entender –surge de las documentaciones históricas– que fue el verdadero autor de «Cuestiones del leninismo» texto que apareció con la firma de Stalin, y luego asesinado por éste), es lo que marca cuando un gobierno o un partido, es más o menos de izquierda. Algo totalmente reñido con el razonamiento aplicado por los maestros.

Lo cual no quiere decir que en determinadas circunstancias y para preservar y/o desarrollar el aparato productivo no sea necesario realizar estatizaciones, como mostró claramente la revolución rusa o en nuestro país la política de José Batlle y Ordoñez.

Análisis que reaparecen cada vez que un proceso histórico revolucionario entra en crisis. Ya pasó trágicamente en España, donde la lucha de tendencias y el peso del stalinismo le sirvió la victoria al fascismo en bandeja, lo cual no quita mérito al heroísmo de los militantes comunistas españoles, ni exime de responsabilidad a las otras corrientes, aún en estas circunstancias terribles desde el punto de vista ideológico.

Cuba ya fue otra cosa, la guerrilla se les fue de las manos a los servicios de inteligencia yanqui, y la juventud cubana reivindicó un camino que para ese entonces ya parecía cerrado, pero que la Unión Soviética ya sin Stalin contribuyo a abrirlo.

Se reabría un nuevo panorama para todo el continente, todos fuimos influidos por el proceso de los guerrilleros cubanos. Los movimientos de masa, los movimientos sociales, los propios ejércitos tenían un nuevo contenido, aun cuando el desafío de la construcción económica no estaba suficientemente claro, y la propia Cuba pasó por circunstancias extremadamente duras, que sorteó o está sorteando con un pueblo que avanzó notablemente en temas como la salud y la enseñanza.

Los servicios de inteligencia yanqui en esto trataron de aggiornarse, asimilaron la derrota, estamos hablando de la década del 60 en adelante y pasaron al estimulo de la lucha guerrillera para boicotear los movimientos de masa que ellos intuían como difíciles de detener. Sabemos que estamos haciendo conjeturas pues la documentación sobre estos hechos así como sobre las dictaduras militares permanece inaccesible y con siete sellos de seguridad, pero los hechos son porfiados, están allí y los archivos en algún momento serán abiertos.

En este desafió es que entre otros surgió Hugo Chávez, que desde el ejército se propuso cambiar en beneficio de la gente al estado venezolano.

Tamaña tarea, en un país con el 80% de economía informal, y con un presupuesto nacional totalmente dependiente de la renta petrolera.

La derecha trató desde el inicio de utilizarlo (recordemos el rol de Cisneros, con su apoyo inicial y su poder en los medios de comunicación), cuando no pudo se dedicó con el apoyo de la derecha internacional a intentar derribarlo.

Hoy con el Presidente constitucional Nicolás Maduro, la ofensiva se ha recrudecido, particularmente aprovechando las debilidades del gobierno en el campo del manejo económico que concretamente se expresa en la moneda. Un campo siempre propicio a la corrupción en un país de enormes ingresos en dólares por la renta petrolera y donde la gente común debe manejarse con bolívares. El ejemplo de Ecuador aún con enormes dificultades es paradigmático.

A su vez la derecha siente que lo que antes tenía a su favor para defender sus privilegios hoy no lo tiene, que son las fuerzas armadas, que han roto con el cordón umbilical que las unía al comando sur del ejército de EE.UU. cosa que para beneficio de la sociedad sucede en casi todo el continente.

Sin embargo existe un escollo de no menor importancia, y es la carencia ideológica de la izquierda que en lugar de examinar cuales son las circunstancias históricas y que enseñan los textos de los maestros solo atinan a pronunciarse por una mayor estatización de la economía y a aislarse del mundo, cuando para la economía venezolana ello es imposible.

La fuerza del pueblo venezolano, como antes la del pueblo cubano es enorme, ahora necesita de un proyecto político y programático que hoy la izquierda que conocemos no tiene y que para tenerlo necesitaría volver a las fuentes.

La izquierda hoy debería tener como programa a la luz de las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin,… la necesidad de una moneda única y universal, de un sistema tributario cuyos recursos provengan de gravar la circulación del dinero, ir a la muerte de los paraísos fiscales, saber que un trabajador en Venezuela, en Rusia, en EE.UU., en Uruguay o donde sea debe tener los mismos derechos y beneficios que los avances de la sociedades actuales están en condiciones de brindarles.

Reconozco que lo que pienso no concuerda con el pensamiento oficial que se reivindica marxista y/o leninista, pero valdría la pena poder debatirlo pues en ello nos va la vida y el destino de todos. Son además estas corrientes de pensamiento, si nos atenemos a lo que han sido sus textos formidables, los que al día de hoy han dado una mayor respuesta a lo que es el nacimiento, desarrollo y declinación del capitalismo en la historia de la humanidad, pues precisamente de eso se trata la etapa actual, a como elaborar la transición para que la predominancia del modo de producción capitalista muera en paz, impidiendo la profundización de la guerra, lo que sería una tragedia inimaginable como epílogo de la que hoy estamos viviendo en las circunstancias actuales.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de junio de 2017.

A propósito de una nota de Leandro Grille.

A propósito de una nota de Leandro Grille.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Dice la nota:

Leandro Grille.«La única forma de que algunos compañeros revisen su posición contra el gobierno de Venezuela es que la oposición tome el poder por asalto. Luego de esa catástrofe, con Venezuela devuelta al consenso neoliberal y la brutal represalia que se desatará contra los que atrevieron a una Revolución, que incluirá en su cuenta trágica la cárcel, el destierro, el asesinato y la desaparición, comprenderán cabalmente lo que estaba en juego. Pero será tarde. Hay un tipo de militante que prefiere la comodidad de lo prístino. De lo inmaculado. De lo inobjetable. Hallan, como escribió el genio de Borges, que la derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce. Son buenos compañeros. Muchas veces nobles. Pacíficos, democráticos, y se pretenden justos. Sin embargo, no se puede confiar en su lealtad en la hora de los hornos, cuando las dudas son muchas, el camino incierto, y la vida y la historia están en riesgo. Dudan, se los come la duda, porque no confían en sus hermanos. Tal vez crean que los que asumimos otra posición somos intelectualmente deshonestos, o débiles, o manipulables o voluntaristas. Porque tampoco confían en nosotros, sus compañeros. Yo nunca defendería una represión contra el pueblo. Nunca usaría mi palabra ni mi poca influencia para proteger un despotismo. Pero no podría vivir tranquilo con mi cabeza si dejara a pata el sueño revolucionario de un pueblo hermano, sólo porque perdió la gracia de la moda, la prensa o la popularidad. Conocí Venezuela. Las dos. La pobre y la de plaza Altamira. En las tres veces que estuve intenté aprender, hice amigos y amigas, jóvenes como yo, militantes, voluntarios que se iban al Amazonas a alfabetizar o médicos cubanos que se subían al Avila, allí donde nunca habían llegado los médicos. Escuché la detonación de C-4 y sentí miedo, conocí tipos que estaban dispuestos a dar la vida y hoy están muertos, como Eliezer Otaiza. La dieron. Supe de la generosidad infinita de los bolivarianos. Y una vez conversé con una señora muy mayor que en la puerta del Teresa Carreño me dijo que ella amaba a Chávez, porque hasta que llegó él, en toda su larga vida, nunca antes había podido entrar a ese teatro tan prestigioso y tanto tiempo vedado a los pobres. Yo no sé si se va a ir al carajo Venezuela. Si éste es el asalto final de la burguesía, pero hasta el último día voy a defender la Revolución. Estuve en Miraflores una vez. En las mismísimas oficinas de un prócer inolvidable y me llevé tres cosas: la constitución bolivariana, a la que considero la constitución más linda que he leído en mi vida (y he leído varias), un habano de una caja autografiada por Fidel, y un juramento de amor al que no renunciaré mientras viva. El que crea que es por unos meses, no me conoce».

Leandro Grille.


La nota nos merece reflexiones:

Jorge Aniceto Molinari.En otra etapa del desarrollo capitalista seguramente los servicios de inteligencia del otrora imperialismo yanqui, hoy devenido en Estado gendarme, endeudado y con su moneda aún teniendo un valor de referencia mundial, envilecida, ya hubieran influenciado a sus agentes militares y civiles venezolanos y el gobierno de Maduro derribado.

Aún no lo han podido hacer, aunque sí lo han declarado a través del diario de operaciones de su ejército dedicado a esta zona del continente. La derecha venezolana mucho ha especulado con esto, y no toda pero importantes agentes de sus sectores lo han intentado y lo están intentando.

Venezuela no es la Unión Soviética, tampoco es Cuba: es Venezuela, y lo que se invocaba para defender los crímenes de Stalin, hoy exige otro tipo de reflexión.

El arma más poderosa hoy contra el gobierno de Maduro es la diferencia cambiaria, y lamentablemente no conocemos los datos concretos de la realidad, pero como en el caso de Argentina, donde los que manejaban las  diferencias cambiarias y estaban con el gobierno de Cristina, hoy aparecen como agentes vinculados al macrismo; sospechamos que lo mismo ocurre en Venezuela, donde la dependencia con la renta petrolera y el informalismo, principal preocupación de Chávez en su momento, hace que un país donde casi la totalidad de sus ingresos por exportaciones dependen del petróleo, y se cobran en dólares, para la población el abastecimiento en alimentos y medicinas es en bolívares, hace que la especulación sea el principal negocio de esta lumpen-burguesía. Situación que se repite y se repetirá en cada una de las instancias democráticas en que esté en juego el gobierno, y a la que pudo escapar Ecuador por el hecho de que ese juego no pudo ejecutarse producto de una medida que en su momento, -el ahogo económico- fue ejecutada por un gobierno de derecha.

¿Cómo hizo la URSS, como hizo China, como hizo Cuba?: estaba todo estatizado. Pero la URSS ya no existe, China apoyada en su desarrollo, dirigida por el Partido Comunista, impone su progreso y apertura al mundo, Cuba, con su ejemplo y conducta revolucionarias, puede ir abriéndose ella también al mundo y preservar avances sociales. Lo que en su momento pudo ser un camino –la estatización total de la economía- hoy es impensable, por las características propias que el desarrollo de la economía mundial determina. Esto mal que les pese a algunos «marxistas» ha confirmado con asombrosa exactitud lo que los maestros desarrollaron en una infinidad formidables de estudios y que fueron sometidos a deformaciones que no han tenido ni de cerca la base argumental para poder superarlos. Lo cual no significa que sean eternos, ni que la sociedad no pueda reivindicarlos y superarlos, si para su avance es necesario.

¿Ahora como hace Venezuela? ¿Cómo separa la paja del trigo?, en todos lados tenemos idealizadores de la democracia, que se niegan a analizar los hechos en concreto, para defender algo que nadie sabe bien qué es en la medida que sus objetivos no son claros y transparentes, y nadie con sólido criterio puede ignorar la fuerza actuando en el juego de  intereses opuestos.

No conocemos, no se ha difundido con seriedad, ninguna denuncia que implique a los dirigentes de la revolución bolivariana en actos de corrupción, lo cual hoy con los medios de información existente sería relativamente sencillo si realmente existieran y se propusieran a hacerlo.

Sin embargo, se conoce gente que ha hecho importantes inversiones en el exterior precisamente por su vinculación antes y ahora con el manejo de la renta petrolera, y esto también como en el caso de Argentina, de Brasil, no conoce distingo entre opositores y partidarios del régimen. No hay una derecha corrupta y una izquierda impoluta, hay intereses en juego, y existe la necesidad de un programa que defienda a la gente, que imponga la paz, que preserve el aparato productivo de la humanidad e impida el manejo corrupto de los bienes de la sociedad.

Es la lógica de los paraísos fiscales, y la necesidad de su muerte para preservar la paz y el porvenir, y un hecho imprescindible para asegurar el desarrollo democrático.

El funcionamiento democrático y sus reglas ha sido una conquista enorme para la humanidad, porque supone un equilibrio en que los distintos intereses pueden jugar un rol positivo, pero es inaplicable cuando los actores ponen por encima de ella los intereses económicos a los intereses sociales, pero ello es comprendido sólo cuando se muestra claramente cómo juegan esos intereses y se toman las medidas necesarias para defender a la gente.

En Venezuela, como antes en Argentina y Brasil, la derecha contó con la diferencia cambiaria para generar en la gente un estado de malestar por la crisis en el abastecimiento, capaz de desestabilizar cualquier gobierno, más allá de las denuncias concretas de corrupción que si existieron y existen, que son un cáncer inherente  al propio capitalismo, que se «pegan» a todo gobierno «progresista» que pretenda administrar el capitalismo, lo cual lo tienen que hacer si o si, una vez llegado al gobierno y se pagan en el prestigio popular. Y si no miremos lo que ocurre con nuestros vecinos de Argentina y Brasil, más allá del rol de la prensa y sus campañas que sabemos gira en torno al poder económico más que al gubernamental de turno.

En el caso de Argentina además, los bolsos con dólares iban a parar a un convento de monjas, mientras Macri desde una computadora podía mover millones vía Panamá, y convengamos que estamos hablando de dólares y no de la devaluada moneda argentina.

Al igual que a Leandro Grille, en noviembre del 2002, el Presidente Chávez nos entregó un ejemplar de la Constitución bolivariana, a ella se han ceñido los gobiernos de Venezuela y han cumplido con ella a pesar de las dificultades, de las presiones, a las que han sido sometidos, es además la mejor garantía que tiene el pueblo de Venezuela, ahora siendo importante no alcanza, son necesarias medidas económicas donde el gobierno sepa comprometerse y comprometer a todos los sectores de la sociedad que deseen vivir en democracia, en la democracia que hoy se puede vivir en el mundo mientras rija la predominancia del capitalismo.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de mayo de 2017.

Aprendiendo economía, política…, con Ecuador.

Aprendiendo economía, política…, con Ecuador.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Jorge Aniceto Molinari.Luego que la crisis irreversible que sufre la predominancia del modo de producción capitalista abriera una etapa en que los grandes centros de la economía mundial promovieran el desarrollo de países en que ejercían o ejercen gobiernos de izquierda, auto denominados progresistas, lo procesos políticos para la izquierda se han visto visiblemente muy difíciles.

Lo que antes la derecha prácticamente solo podía imponer con el sostén militar para el que se habían preparado sectores de elite de estas fuerzas, en la Escuela de la Américas del otrora imperialismo norteamericano, –hoy sin soberanía y convertido en Estado gendarme–, llegaron a poder hacerlo electoralmente, ahora el después es otra historia.

Un lugar muy particular ha sido Ecuador, donde la derecha en un momento de ahogo y en el gobierno, eliminó la moneda propia. Recordemos que en la Argentina en el desarrollo de la crisis del 2002, llegaron a coexistir 30 monedas diferentes.

Esta situación, la falta de una moneda propia, impidió a los traficantes financieros operar con el desabastecimiento como si lo hicieron en Argentina y lo hacen en Venezuela.

Entonces una baja del precio mundial del petróleo, sin tener la derecha el manejo monetario hace que una elección complicada como la de Ecuador pueda resolverse favorable a la izquierda, aún cuando el tema sigue siendo el después de la economía mundial.

La derecha no se puede mantener hoy electoralmente sin los errores y horrores que los gobiernos progresistas han venido cometiendo particularmente en el manejo de la moneda, pero también en la gestión pública. Ahora, los tiempos se acortan para todos, la crisis en el mundo enciende todas las alertas y el programa que una a lo mejor de la humanidad –que apenas insinuó Mujica en la ONU, setiembre del 2013– sigue siendo una falta crucial para resolverla.

En este proceso los intercambios con los compañeros venezolanos han comenzado a enriquecerse con sus propios aportes.

Un ejemplo de ello es esto que sigue:

Lo que plantea la periodista venezolana Mary Pili Hernández (eliminación del control de cambios) sería un avance muy importante, porque en primer lugar sinceraría buena parte de las relaciones económicas, totalmente distorsionadas por los agentes económicos empeñados en el derrocamiento de Maduro, en primer lugar, y luego en derogar todos los avances sociales bolivarianos.

Ahora hay que entender que aún esto es insuficiente, pues la moneda venezolana no podría competir con el dólar en el mercado real de valores. La derecha es financiada en dólares, el petróleo se vende en dólares, y la gente del pueblo se mueve con bolívares cuya cotización está en manos de la especulación. Un círculo perfecto para beneficio de la oligarquía.

En una época ya superada, las naciones podían disponer de la fuerza de su moneda para planificar el desarrollo económico, eso hoy no es posible ni siquiera en EE.UU., pero este país por las circunstancias del mercado mundial ha logrado una imposición política de su signo monetario con el agravante de que ello hoy no significa ninguna ventaja para su pueblo y si para un pequeño sector el mismo que se quiere rodear de muros.

Ahora ¿como hacer lo que hizo Ecuador? y que además lo hizo la derecha política en su momento de mayor ahogo. Creo que debe ser obra de economistas avezados y con un gran sentimiento de adhesión al pueblo de Venezuela. Desde el punto de vista político no estaría mal que fuera una propuesta bien trabajada y presentada para ser resuelta por la Asamblea Nacional teniendo en cuenta que allí se encuentran los representantes de sectores que han financiado su campañas con la especulación monetaria y además se han enriquecido con el sufrimiento popular. Pasaría de ser enjuiciadores del gobierno a ser enjuiciados por la necesidad de una decisión política trascendental para Venezuela.

Obligaría además a la Asamblea Nacional a cumplir con su papel constitucional, ahora subvertido al convertirse por la crisis –particularmente de abastecimiento– en un agente de doble poder enfrentada al gobierno constitucional, y buscando un apoyo militar que los mas granados de sus miembros solo pudieron contar por horas cuando el golpe del 2002.

El desabastecimiento que sufre Venezuela ya no tendría el sostén de la especulación monetaria, y el libre comercio impondría condicionantes que ninguno podría manejar en su provecho.

Rafael Correa.No me extiendo más sobre cómo debería hacerse esta transición pues mis conocimientos técnicos son insuficientes. Pero sería una buena consulta a hacer al Presidente Correa, independientemente de que él muchas veces se ha manifestado en contra de lo que llama «dolarización», pero que sin embargo ha dejado a Ecuador fuera de la táctica de desabastecimiento a la que han sido sometidos los gobiernos progresistas, y que se van a repetir en cada país donde puedan manejar la moneda contra la gente.

Claro está que el tema del libre comercio es necesario analizarlo y regularlo, pues como tal no existe en ninguna parte del mundo. Pero así como no pudieron evitar el comercio de Cuba en pleno bloqueo por intereses contrapuestos de los empresarios capitalistas, tampoco tendrán la alternativa de un bloqueo frente a un gobierno que asumiendo este desafío trata de responder a una de las necesidades populares más sentidas.

O el fragmento de otro intercambio:

Transcribo una respuesta que di a un amigo a propósito de este tema (las resoluciones del Tribunal Supremo de Justicia). Para hacer una nota necesito más elementos pues es importante saber si esta es una ofensiva del equipo de gobierno o es una respuesta a la defensiva ante una presión cada vez mayor de los agentes económicos internacionales.

En ambos casos es notorio que el gobierno de Venezuela no dispone de los comandos de su propia economía y eso a la larga se paga. El problema es que en la realidad actual del mundo ningún gobierno dispone de esos comandos, cosa que hemos tratado de explicar tal vez sin ser comprendidos.

En respuesta a un amigo que me trasladó una declaración sobre Venezuela le respondí con el siguiente comentario:

¿Cual es el problema de Venezuela? ¿La democracia? Ningún país de América tiene el nivel de limpieza electoral de Venezuela, y ninguno ha hecho más elecciones.

Luego de la última elección la mayoría de la Asamblea Nacional declara que su objetivo es derrocar a Maduro, e inician un proceso de recolección de firmas para el plebiscito revocatorio. Fracasan. No llegan a las firmas. Es más, en canal 4 (Montecarlo Uruguay) el martes, en el programa que conduce Daniel Castro, el diputado de la oposición reconoce públicamente esto, el que no llegaron a las firmas.

¿Ahora como gana la derecha el parlamento?, ¿es solo un problema de corrupción?, o es como ocurrió con Macri, que el manejo de la moneda y el abastecimiento de los productos de primera necesidad, provocan en la gente un estado de molestia que ni Argentina ni Venezuela supieron encarar, pero que no se dan por ejemplo, a pesar de la fuerza de la derecha en Ecuador.

Ahora resulta que el principal operador de Cristina, Lázaro Báez, la llamada ruta del dinero K, es también socio de Macri y hay un ruta del dinero M, en que las dos rutas se juntan.

Ahora, pensar que el problema de Venezuela se corrige si se corta el problema de la corrupción y se entrega democráticamente el gobierno a la derecha, es de una enorme falsedad.

Y aquí el que esté libre de pecados que arroje la primera piedra, y en nuestro caso –Uruguay– la piedra más chica…

Y si bien Astori (Ministro de Economía), dice que tiene la inflación controlada, y la moneda, en lo inmediato no tiene problemas. Todos sabemos que eso se cambia en horas ante el poder económico si éste apunta sobre el gobierno. Ahora y por ahora el poder económico confía más en el gobierno que en los «lideres» de la derecha, lo cual tiene cierta lógica.

Ahora, la derecha económica siempre toma sus recaudos, basta ver su apoyo a Lula y ahora su desesperación porque no logran el equilibrio.

Compañeros. ¿No les llama la atención que sobre las principales figuras del chavismo, la prensa mundial no ha podido manejar denuncias como antes no lo pudieron hacer contra los líderes de la revolución cubana?

En el caso de Argentina esas figuras denunciadas, existían y resulta que ahora esos mismos son agentes económicos de Macri.

Con respecto a los «intelectuales de izquierda» siento una profunda lástima, y me recuerda el rol cumplido por la izquierda europea que apoyó la primavera árabe, y como en ese caso no están apoyando al pueblo de Venezuela sino a quienes siempre han vivido de su explotación y tratan de no perder ninguno de sus privilegios.

El Presidente Vázquez en este asunto ha mostrado equilibrio y ser conocedor de lo que está pasando, y aunque muchas veces hemos discrepado con su proceder, sabe que su gobierno en el Uruguay está basado en las organizaciones sociales.

Otro aspecto sobre el que convendría estar atento es sobre el rol de las fuerzas armadas. El otrora Imperialismo Yanqui, hoy ni siquiera es un Estado soberano –su endeudamiento es demencial– ahora convertido en Estado gendarme, en toda una etapa de historia de nuestra América tenía una injerencia directa sobre los ejércitos. El rol de Chávez que además no se lo perdonan, es haber convertido a ese ejército en un ejército bolivariano. Que siempre van a existir problemas es indiscutible pero hoy solo en lugares muy puntuales aquello que fue el sostén de la derecha está en retroceso.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 3 de abril de 2017.