Moneda para ricos, moneda para pobres.

Moneda para ricos, moneda para pobres.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se extraña al crack de las paradojas: el corto Buscaglia, pero las paradojas hoy abundan cada vez más, Trump líder de la economía amurallada, China, gobernada por el Partido Comunista y líder del libre mercado.

«Cosas veredes, amigo Sancho». Ahora tenemos de un lado a Venezuela, y del otro a Argentina, a sus pueblos padeciendo la dictadura de las dobles monedas. No es nuevo, sucedía en los países del «socialismo real», y sucede en cada país de la tierra cuando su moneda deja de ser «fuerte», y ya hoy no hay monedas «fuertes», basta analizar las emisiones prácticamente incontrolables de estas monedas llamadas fuertes y el endeudamiento demencial de los países que las emiten. ¿Entonces qué es lo que hay? Hay valores de referencia a nivel mundial sobre la base del rol que cumplen determinados Estados otrora imperialistas ahora gendarmes del gobierno en crisis y en dura pugna por la tasa de ganancia de los conglomerados empresariales multinacionales, el «capitalismo real» o el «capitalismo salvaje», como si fuera posible dentro de la predominancia capitalista algo diferente.

Nos preguntamos: ¿Cada Estado, cada nacionalidad debería tener su moneda propia? ¿Para qué? No se nos ocurriría tener un metro, un litro, un kilo propios, ¿y entonces por qué una moneda? Porque antes en otra etapa del capitalismo las burguesías nacionales podían o tenían la ilusión de programar una economía nacional. Era razonable y porque además efectivamente existían y se hacían notar duramente los imperialismos con comandos estatales. Podíamos, podemos, debemos hablar de culturas propias, de costumbres, de formas de vida, y del legítimo derecho a defenderlas, pero cuando pasamos a la economía las escalas matan y la atención de cada una de estas características tiene su costo.

Existe además en el campo de la investigación económica textos sobre lo que se denomina en relación con la política monetaria, el señoreaje, e incluso ya en otra escala, la impositiva, lo que pueden ser los impuestos cambiarios en el proceso inflacionario. La realidad hoy ya es diferente, no se trata de que todos los actores en un marco nacional tengan que atenerse a las cotizaciones de su moneda, sino de que el gobierno y su entorno se manejan en la moneda fuerte y el conjunto de la población en una moneda que no tiene en que agarrarse en tanto la propia producción predominante está amarrada en la moneda que utiliza el gobierno para su relación económica con el mundo.

Federico Engels, genial compañero de Carlos Marx, dedicó una parte importante de sus análisis al tema de las cooperativas. Sin duda que una cosa es una cooperativa peleando en el mercado capitalista, y aún en un Estado llamado del socialismo real, que una cooperativa organizada sobre la base de una planificación mundial y del desarrollo humano, en el futuro será así: cooperativo.

Cuando decimos que hoy un sector cuasi fascista de la burguesía «imperialista» de EE.UU. pregona el amurallamiento y embiste contra el libre mercado, y por otro lado China gobernada por el Partido Comunista es hoy la abanderada mundial del libre mercado, comprenderemos que estamos en una nueva realidad de la economía mundial.

Hoy que cada Estado tenga su moneda propia, favorece a lo peor de la sociedad, lo que no contradice que comprendamos como en momentos de terrible crisis surgen distintas monedas y el trueque, como en la Argentina en el 2002, en que llegaron a coexistir 30 monedas diferentes, el problema es cómo se sale de esto ahora. Acá un paréntesis, no somos fundamentalistas, nos hemos tratado de educar en el trabajo formidable de análisis de los maestros de la materialismo histórico, y por lo tanto si se nos demostrara que estamos equivocados, nada nos impide reconocerlo, porque primero que nada somos militantes revolucionarios, y no hay nada más revolucionario que la verdad y a ella nos sometemos.

EE.UU. es el país del mundo con mayor endeudamiento en dólares y todas sabemos que cualquier número multiplicado por cero resulta cero. Al caer el valor del dólar cae la deuda de EE.UU., con la «paradoja» que China es el país del mundo con mayor reservas en dólares. Por lo tanto todas las teorías que andan circulando sobre las posibles debacles del dólar que no tengan en cuenta esta realidad no dejan de ser meras especulaciones, aún cuando el espacio de las posibilidades está abierto, nada tiene que ver el determinismo con el fatalismo.

Hablar además de soberanía monetaria, deuda soberana, hoy pertenece al mundo de las fantasías.

De lo que se trata es de encontrar caminos para liberar a los pueblos del yugo de la crisis. ¿Le conviene a Macri pasar la Argentina al dólar?, seguramente no a los que hoy se dedican a sacar sus dólares al exterior, por el contrario si hubiera inversores «honestos» dispuestos a invertir en ese país se le mejorarían las leyes de juego que hoy rigen en la economía, es un buen punto para analizar la interna del llamado macrismo, donde aparece hoy la insolencia del propinómetro de Carrió, legisladora con el mayor respaldo de sufragios en la última elección.

¿Le conviene a EE.UU. que haya países que se pasen al dólar? Conviene aclarar –siempre hay desprevenidos– que cuando hablamos del dólar estamos hablando dentro de un marco de referencia, está claro que como camino hacia un valor monetario único y universal, que es por el que se rigen los grandes complejos empresariales multinacionales (el juego de las canastas de monedas) y no el diario vivir de la gente. A Trump y sus socios seguramente no, porque su negocio son las murallas y la guerra que es lo que hoy están practicando. Imaginemos el dólar a ambos lados de la muralla Trump, no hay muralla que aguante.

Venezuela jaqueada de mil maneras por la ofensiva conservadora y por sus propios errores que el gobierno reconoce, desde nuestro punto de vista tiene las enormes posibilidades de poner el tema en el debate universal. Lo que insinuó el ex Presidente Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y que luego no sabemos por qué razón no continuó, entraría así en una etapa que la humanidad necesita para imponer la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista.

Reiteramos, estamos dispuestos a analizar todas las variantes, y a reconocer si alguien nos puede mostrar honestamente otro camino. La crisis se sigue agravando y necesita respuestas, difícilmente el Uruguay –el Ministro Astori dice lo contrario– y todos los países de América e incluso del mundo, puedan pasar desapercibidos sin recibir consecuencias, ante esta tormenta que se está generando particularmente en algunas economías como la Argentina, lo que no quiere decir que necesariamente el centro sea este, en un mundo donde para centro de crisis ya hay demasiados candidatos. Los desequilibrios están prácticamente en todos los órdenes del día del quehacer económico y político. Hay por lo tanto un pasaje de la ciencia económica a la ciencia de la astrología con el objetivo de predecir un valor del dólar a futuro. Por lo que concluyamos que una industria con un mero anclaje económico nacional es inviable.

Cuando los fondos buitres, Argentina los enfrentó y pareció abrirse en el mundo una respuesta a esa clase de extorsiones tenebrosas en el mundo financiero (todo legal, dirían conocidos estudios jurídicos y contables especializados en el tema), pero el gobierno que practicaba esa política de resistencia no se pudo sostener o no quiso sostenerse por ahora no lo sabemos, y después de las elecciones se decide desandar ese camino, se vuelve al mundo de las deudas con la promesa de las inversiones para una economía que debería ser pujante. Esa perspectiva murió y hoy más que venir dólares se van, esperando seguramente que el último apague la luz (que seguramente no estará paga), o a lo sumo dejará una «propina». Fortunas se hicieron en esta operación y no precisamente producto de propinas.

Pensar entonces en un desarrollo económico propio, con una matriz propia, con una moneda propia, ya pertenecen a otra época, hoy hay que pensar en intervenir en la crisis que vive el mundo planteando salidas en el marco mundial de la economía, necesitamos construir una transición no ya para un país sino para la humanidad que necesita superar esta etapa.

Necesitamos poner en marcha en el desarrollo del aparato productivo, de todos los capitales que la humanidad ha acumulado, hacerlo en forma eficiente, rentable y con el máximo de eficiencia, en beneficio de la gente sabiendo que hoy el capitalismo no lo hace porque ha llegado al punto de que las inversiones hechas en el marco de la predominancia del modo de producción capitalista ya no le son rentables, y por lo tanto traban el desenvolvimiento de esa capacidad en todos los planos del desarrollo humano.

No negamos la importancia que para cada país tiene tener un economía ordenada, solo que advertimos que si no logramos imponer la voluntad política para hacer en el mundo lo que apenas insinuó Mujica en la ONU en setiembre del 2013 y luego no volvió a señalar, muy difícilmente podamos paliar las graves vicisitudes de la crisis.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 12 de julio de 2018.

El programa: una necesidad.

El programa: una necesidad.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Si acordamos que sin programa revolucionario no hay acción revolucionaria, y que son necesarios cambios para que la sociedad salga de la crisis actual, es indudable que la primera tarea es analizar de la manera más completa posible la realidad y concluir en qué programa necesitamos.

Salvado el torpe dilema de que un programa que se proponga estatizar a la sociedad es revolucionario y por el contrario quién no lo haga es reformista o conformista con el sistema vigente, pasemos a analizar que el hoy para superar una crisis irreversible en la predominancia del capitalismo, sin encarar medidas económicas universales no es posible.

Aún cuando puedan existir circunstancias coyunturales de agudeza en los conflictos en los cuales tampoco están descartadas las estatizaciones o la constitución de cooperativas dentro del ordenamiento capitalista de cada Estado y con un objetivo claro de cara a la gente: mantener el funcionamiento del aparato productivo y no causar aún mayores perjuicios.

Ahora analizar todo el funcionamiento del aparato productivo, nos lleva a comprender la supeditación del mismo a lo que en el capitalismo se llama el mercado mundial. Podemos hablar de la reforma agraria, de la distribución de la tierra, de las distintas matrices productivas posibles, pero la voluntad de establecer parámetros propios en cualquiera de estos términos desvinculados del mundo, es actualmente más que una utopía, supone una quimera irrealizable.

Carlos Marx y Federico Engels, fueron sin duda –y aún hoy no han sido superados– los que siempre culminaban sus análisis sobre el desarrollo del capitalismo con puntos programáticos para que la clase obrera, los trabajadores, hicieran centro con sus objetivos de mejoras en su situación. La historia de la humanidad está llena de hechos en que las conquistas que beneficiaron a millones de trabajadores, (mientras, aunque parezca contradictorio, que no lo es, pues en ello radica el crecimiento natural del sistema) a la vez dieron una mayor base de sustentación al propio capitalismo en el cumplimiento de su ciclo histórico. El voto, las 8 horas, los derechos de la mujer, etc. etc. etc., en suma la conquista de la democracia en cada uno de los Estados.

Lenin, ya en otra etapa del desarrollo capitalista, agregó partiendo de esos análisis nuevos elementos, particularmente en lo que tiene que ver con el pasaje del gobierno del modo de producción, (el llamado mando gerencial de las empresas) de los Estados a los conglomerados empresariales multinacionales, transformación que ha ido sufriendo en su desarrollo ascendente el capitalismo.

Recordemos que el basamento ideológico de este proceso tuvo su culminación a la salida de la segunda guerra mundial en Mont Pelerin (Friedrich Hayek y Milton Friedman, entre otros, como el uruguayo Ramón Díaz), con el nacimiento del neo-liberalismo, dando una vez más razón a los maestros en que los cambios en la economía son los que determinan los cambios ideológicos en la organización social, todo lo que vino después es historia conocida.

Avance planetario que hace al retroceso de las conquistas democráticas a nivel de los Estados y, a la vez, impone la dictadura de las condiciones globales de la economía que en su primera etapa significó un adelanto impresionante en el marco de la tecnología y ahora, en la agudización de la crisis, situaciones trágicas que están superando a las peores vividas en la historia humana.

Recordemos que una de las premisas era y es que ningún modo de producción abandona el escenario de la historia humana sin agotar todas su posibilidades pero a la vez viviendo también una ley que hace que los modos de producción, como los seres humanos nazcan, se desarrollen y mueran, aún cuando su dinámica no es la misma que acompaña a éstos, los seres vivos.

Por lo tanto no puede ser igual el programa «marxista» en tiempos del Manifiesto, en tiempos de Lenin, o en los tiempos actuales, donde el modo de producción predominante ha llegado a los límites del planeta.

Tal vez el problema más grave desde el punto de vista ideológico, es que esto en la generalidad de las inteligencias partidarias no se encara así y por el contrario se entra en la variante ideológica propia al capitalismo de la confrontación de «modelos», algo así como la competencia de ideologías trasladada a la competencia de «modelos». De ello, sectores conservadores deducen la siguiente afirmación: el modelo capitalista: EE.UU., ha sido superior al modelo comunista: Unión Soviética; el capitalismo ha vencido al comunismo. Claro, ahora en tiempos del Estado amurallado de Trump y de China bajo la dirección de su Partido Comunista liderando el capitalismo, los naipes están entreverados.

Álvaro García Linera –Vicepresidente de Bolivia– analiza que vivimos tiempos de gran confusión donde el principal enemigo del libre comercio es el jefe del «Imperialismo» Yanqui, Donald Trump, y que a su vez quién comanda el libre comercio en el mundo es China, gobernada por un poderoso Partido Comunista. Es cierta la inserción en el mundo de países como Bolivia parecería ser a primera vista que son beneficiados por una actitud comercial que hoy proviene de China. Sin embargo, no deja de advertir que estas incertidumbres son graves para el mundo todo.

Es aquí donde surge el principal problema que hoy no se encara política e ideológicamente por los Partidos que quieran establecer lineamientos programáticos, no existe una caracterización de la etapa actual, y sin ello es absolutamente imposible establecer bases programáticas con solidez.

Lo que hacen todos los partidos es establecer, en una perspectiva de tiempo sumamente acotada, aspiraciones programáticas que no van más allá de eso, dejando para los saludos a la bandera todo el bagaje de estatizaciones que adornaron los programa stalinistas y no sólo stalinistas, luego de la derrota de Lenin en 1924. No decimos que no sea importante esto para la democracia, si decimos que es completamente insuficiente.

Frente a ello y en polémica, que asumimos, decimos que hoy ningún programa es válido desde el punto de vista de las enseñanzas del marxismo que no contemple una posición con respecto al tema de la moneda y al de los impuestos. Por supuesto, que cada quién puede hacer el programa que le plazca y lucirlo en las ceremonias que correspondan para defender su «pureza».

¿Qué está asumido hoy con el valor de un catecismo en la izquierda?: que la revolución debe expropiar a los expropiadores, y entonces toda base programática en lugar de abordar el desarrollo de la economía aborda los problemas del derecho de propiedad dentro de la legalidad «burguesa».

Lo que no se entiende desde nuestro modesto punto de vista, es que un solo punto de diferencia en la bolsa de valores de los principales centros del capitalismo mundial hace que se modifique la propiedad en un monto mayor al que se produjo con la revolución rusa. O que las emisiones monetarias billonarias, sin ningún respaldo del dólar y el euro, en distintas circunstancias, hacen en definitiva del derecho de propiedad algo que hoy el capitalismo maneja agitadamente en medio de la crisis y de la amenaza constante y trágica de extender la guerra, como único desahogo posible en su manejo de la economía.

Para que este modo de producción que hoy predomina en el planeta pueda morir en paz, la humanidad necesita de la voluntad política que le imponga medidas de transición, que hasta ahora documentadamente nadie nos convence que no sean las que proponemos.

El derecho de propiedad hay que entender que no lo cuestiona una revolución que pretenda sobre la base de la propiedad estatizada competir con el capitalismo, lo cuestiona el desarrollo tecnológico de la humanidad, que hace que si esta dispusiera socialmente de los medios necesarios podría hoy poner en marcha planes para terminar con la violencia, con la guerra, con las cárceles, con la falta de trabajo, organizando con la mayor eficiencia el trabajo, la educación necesaria, y la salud de todos los seres humanos, y que hoy no se hace porque al capitalismo ya no le son rentables.

¿Es esto una utopía? No, utopía es lo otro, cuando se cree que un sistema a imagen y semejanza al que se quiere superar, como lo es el capitalismo de Estado, puede ser la solución.

Ahora, ¿cual es el principal problema?: Que hoy tenemos en las formas, luchas Estado por Estado, y sin abandonar lo conquistado para la gente –que hoy resulta muy difícil mantener, aún con triunfos electorales–, debemos ampliar para defender a la propia gente, el frente de lucha ideológica a la humanidad toda.

Cuando el entonces Presidente Mujica abordó de esta forma su análisis en la ONU (septiembre 2013), creímos ver que se retomaba el camino correcto. Por eso dijimos que era un discurso comunista en la línea de Marx, Engels y Lenin. Sin embargo, luego volvió el silencio, como que lo dicho era sólo para la solemnidad del momento. Además comunistas, con excepciones que me constan, no se sintieron tocados por el discurso, lo que expresa una pérdida notoria de sensibilidad.

De todos modos que quede claro. Es el momento de reivindicar la moneda única y universal, la eliminación en su mayoría de los sistema impositivos actuales, por el impuesto al movimiento del dinero, dando muerte a los paraísos fiscales en tanto para que una transacción sea válida necesita del registro en la forma que la sociedad determine. Establecer el gobierno de esos fondos a través de instrumentos universales, cuyo objetivo sean las necesidades de la gente, en salud, en educación, en trabajo, en vivienda, en su atención social, en el desarrollo cultural de cada una de sus nacionalidades para ampliar el desarrollo cultural de toda la humanidad.

No es el fin del capitalismo que seguramente como modo de producción y como ha ocurrido con los modos de producción anteriores irá dejando culturalmente su influencia al perder su predominancia en el transcurso de los años, tal vez siglos. Si de la gestación de una sociedad superior que podrá abordar sanamente todos los males que hoy el capitalismo muestra en la crisis irreversible de su predominancia. Si de la muerte de los paraísos fiscales y de la acumulación de capitales sin un fin social.

Escritas estas líneas nos llega la noticia del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de México. Sin duda que es una buena noticia para las causas populares, pero a la vez sentimos como más imperiosa la necesidad del programa que tratamos de identificar en esta nota.

Las causas populares convocan multitudes en todo el mundo, como ahora en las elecciones mejicanas, sus dificultades vienen acompañadas de las oscilaciones de los «capitalistas nacionales» que han sido prácticamente en todos los casos los que han ido inclinando la balanza hacia un lado o hacia el otro. Primero apoyan, como ha sucedido con Chávez, con Lula, con Cristina. Luego golpean y buscan hacer retroceder las conquistas populares, pero si la izquierda no eleva su mira a la concreción de un programa universal, será imposible sacar a la humanidad de la crisis actual, y de estos vaivenes, que también son una expresión de la misma.

Hoy Trump conmueve a los burgueses de todo el mundo, y conmueven todas las murallas ideológicas donde la desorientación se generaliza y donde se pasa de las volcadas como esta de ahora en México a las abstenciones que en el último periodo han venido marcando las elecciones nacionales.

En definitiva, queda la perspectiva de encontrar puntos programáticos de avance o el avance de la tragedia de la guerra, con el aumento de sus terribles consecuencias en la vida de millones y millones de seres humanos.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de julio de 2018.

Mijail Gorbachov.

Mijail Gorbachov.

El objetivo de esta nota es mostrar la fuerza del «capitalismo yanqui», hoy en el mundo en una de sus crisis, está ya irreversible.

Y una nota complementaria a esta sería mostrar como se mueve Trump «fortaleciendo» al Estado mientras sus familiares actúan directamente con sus inversiones en los complejos empresariales multinacionales a los que se dice combatir.

O explicar lo que Álvaro García Lineras (Vice Presidente de Bolivia) señala como la gran contradicción de la época: China y su Partido Comunista abanderada del libre mercado en el mundo y Trump abanderado de las restricciones nacionalistas estatistas.

Mijail Gorbachov creyó que lo que estaba enfrentando era un fenómeno de la construcción estatista en los llamados países socialistas y no, una parte de la crisis global de todo el sistema capitalista, por eso no sabemos si los que utilizan su fracaso entienden de qué se trata o simplemente buscan desesperadamente reverdecer un estalinismo que pudo superar la segunda guerra mundial a través del ejercito rojo al que trató vanamente de destruir ayudando la invasión nazi y la peor tragedia vivida por el pueblo soviético.

Si sabemos que este tipo de análisis que no se ajustan a la verdad histórica son impulsados por la defensa del sistema capitalista, porque como lo hicieron siempre buscan en la vía muerta del stalinismo su defensa.

Saludos.

Jorge Aniceto Molinari.
Jueves, 21 de Junio de 2018.

Mijail Gorbachov se confiesa: «El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo».

Sinapsis. Sábado, 24 marzo de 2018.

https://puntosinapsis.wordpress.com/2018/03/24/mijail-gorbachov-se-confiesa-el-objetivo-de-mi-vida-fue-la-aniquilacion-del-comunismo

El documento que presentamos a continuación fue publicado el 21 de septiembre de 2017 en el Heraldo Cubano por Arthur Gonzales. En esta publicación aparecen las confesiones de Mihail Gorbachov, ex-jefe de Gobierno soviético y ex-Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), en una conferencia dictada el año 2000 en la Universidad americana de Turquía.

Hoy, a más de 17 años de la «confesión» de Gorbachov, comparamos la realidad de la vida y la acción del más descarado e insigne traidor que fue Gorbachov al infiltrarse en el PCUS para destruir la Unión Soviética, el Partido Comunista y todo el experimento de construcción socialista.

El documento pone en el ridículo más grande a los que, en la época, profirieron alabanzas y expresiones de «admiración socialista» a la Perestroika, como el caso paradigmático de Martha Harnecker y Kiva Maidanik, que llegaron a editar un mamotreto de alabanzas al «experimento» denominándolo como «La revolución de las esperanzas» en 1987; así como de los «comunistas» revisionistas, nacionalistas y trotskistas de tierra adentro: Marcos Domic, Filemón Escobar, Guillermo Bedregal, Jorge Lazarte y Pablo Solón que en un artículo de un diario boliviano declararon con el título de «El Fin de la Historia y la Perestroika» el 15. De octubre de 1989, su admiración por la Perestroika, desde distintas posiciones sus alabanzas a Gorbachov y a su Perestroika como la superación del Leninismo y del Marxismo, cuando en realidad era, precisamente todo lo contrario, es decir el comienzo del fin del socialismo, del Partido Comunista, del campo socialista por la infiltración más inédita y cínica de todos los tiempos.

Nuestro Partido, en fecha 15 de octubre de 1989, denunció valientemente el carácter anti-socialista, anticomunista y retrógrado de la Perestroika y la Glasnost. En consecuencia, constatamos que, una vez más, tuvimos toda la razón cuando combatimos ese engendro reaccionario como continuación de la traición de Nikita S. Jruschov en 1956.

Mijaíl Gorbachov se confiesa: «El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo».

Arthur González, El Heraldo Cubano.

Gorbachov confesó durante un discurso en la universidad norteamericana de Turquía:

«El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo… mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A. N. Yakovlev y Shevardnadze».

Recientemente la CIA desclasificó algunos documentos donde se afirma que «el magnate financiero George Soros y la CIA, ayudaron a Gorbachov a proporcionar la posterior disolución de la URSS».

Sobre ellos el analista y ex empleado de la NSA, Agencia de Seguridad Nacional, Wayne Madsen, afirmó que el multimillonario George Soros, proporcionó en 1987 cobertura económica, al gobierno de Mijaíl Gorbachov, a través de una ONG de la CIA conocida como el Instituto de Estudios de Seguridad Este-Oeste, IEWSS, por sus siglas en inglés.

La información expone que Soros y la CIA promovieron la difusión de dos términos orquestados desde Occidente en aquellos años, la «Perestroika» (apertura) y la «Glasnost» (transparencia) para que ambas sirvieran como ente desestabilizador en acelerar la desaparición de la URSS.

Esos documentos de la CIA prueban que lo sucedido no fue producto de un acto «espontáneo y democratizador» de Gorbachov, debido a que el sistema socialista estaba «agotado y quebrantado», como quieren hacerle creer al mundo.

En Turquía el propio Gorbachov afirmó:

«Para lograrlo aproveché mi posición en el Partido y en el país, tuve que sustituir a toda la dirección del PCUS y de la URSS, así como a la dirección de todos los países socialistas de Europa».

La verdad es que fue la CIA con el dinero de la Organización Soros, quien diseñó y ejecutó esa gran operación, con todo el apoyo del entonces líder soviético.

Gorbachov con Bush padre, ambos jugaron el papel de sepultureros de la URSS.

El ex analista Wayne Madsen asegura que el plan diseñado para eliminar el bloque socialista de Europa oriental, fue organizado por dos copresidentes del IEWWS de Soros, Joseph Nye, economista de Harvard, y Withney MacMillan, presidente del agro multinacional Cargill, quien había mantenido relaciones comerciales con la Unión Soviética en los años setenta del siglo XX.

No satisfechos con los resultados alcanzados, en 1991 la CIA y Soros centraron sus esfuerzos en provocar un fuerte golpe en la nueva Federación de Rusia, estimulando el separatismo en sus regiones con el fin de debilitarla al máximo.

El informe de Nye y MacMillan, augura el fin de la Unión Soviética y los elementos del nuevo modelo para las futuras relaciones de Moscú con Estados Unidos, para pasar a la era capitalista, y, según ellos, «cualquier nueva evaluación de las relaciones de Occidente con una Unión Soviética aperturista, tiene que partir de una posición de fuerza en vez de un equilibrio de poder».

El informe del IEWWS fechado en 1987, y su aplicación práctica, fue una forma incruenta de ir despedazando a la URSS por etapas.

En dicho documento se exhorta a Occidente a tomar ventajas respecto de la agonizante Unión Soviética, en el nuevo mapa geopolítico que se avecinaba, en particular en el Tercer Mundo, un área que hasta entonces había sido de influencia soviética.

Madsen apunta que Soros y sus aliadas organizaciones de «derechos humanos», trabajaron activamente para destruir la Federación de Rusia, apoyaron los movimientos independentistas en Kuzbass (Siberia), a través de los derechistas alemanes que buscaban restaurar Königsberg y Prusia Oriental, y estos financiaron a nacionalistas lituanos y de otras repúblicas autónomas y regiones como Tartaristán, Osetia del Norte, Ingushetia, Chechenia, entre otras, con el propósito de estimular el separatismo en las llamadas Repúblicas Autónomas Socialistas Soviéticas.

La actividad injerencista de Soros contra Rusia no se ha detenido, se ha incrementado provocativamente a través de sus bases operativas repartidas en los territorios aledaños, en particular Ucrania, Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Suecia, Moldavia, Georgia, Azerbaiyán, Turquía, Rumania, Mongolia, Kirguistán, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán, unido a grupos de corte terroristas en coalición con fascistas ucranianos y neonazis moldavos sionistas.

Recientemente, el presidente ruso Vladimir Putin, expulsó a varias organizaciones de Soros como, la Fundación Open Society Foundation y otras ONG de la CIA que operaban en similares circunstancias en territorio ruso, incluidas la NED (Fundación Nacional para la Democracia), el Instituto Republicano Internacional, la Fundación MacArthur y la Freedom House, considerándolas como indeseables y una amenaza para la seguridad del Estado ruso.

No por gusto Mijaíl Gorbachov fue premiado con el Nobel de la Paz, pues siguió diligentemente las orientaciones de la CIA y de George Soros.

La CIA no descansa y pretende eliminar todo vestigio de socialismo en la tierra, por eso sus planes contra Cuba y ahora en Venezuela, donde nada es casual ni por obra y gracias del espíritu santo, pero como dijo San Juan: 8-32, «Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres».

Por eso cada día el mundo comprueba de lo que son capaces los yanquis para lograr sus intereses hegemónicos y las mentiras que tejen, creando patrones preconcebidos entre las grandes masas mediante sus campañas de prensa; de ahí que sabiamente José Martí afirmara: «Hallar una verdad regocija tanto como ver nacer un hijo».

Fuente: Diario Octubre:

https://diario-octubre.com/2018/03/13/la-confesion-cinica-de-gorbachov/

Después de la guerra de Corea.

Después de la guerra de Corea.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Cuando veo o escucho noticias sobre Corea del Norte me queda como un sabor amargo, porque se informa condenando lo que allí sucede y sin ninguna explicación de porqué sucede, quedando la conclusión entonces de que la culpa es de los comunistas y de qué comunistas.

Entonces nada mejor que recurrir a una opinión acreditada y, luego sí, nuestro comentario:

Palabras de Ernesto Guevara sobre su visita a Corea en 1960.

El Che Guevara en Corea del Norte.«De los países socialistas que visitamos personalmente, Corea es uno de los más extraordinarios. Quizás es el que nos impresionara más de todos ellos. Tiene solamente diez millones de habitantes y tiene el tamaño de Cuba, poquito menos, unos ciento diez mil kilómetros cuadrados. La misma extensión territorial que la parte sur de Corea, pero la mitad de habitantes, fue asolado por una guerra tan fantásticamente destructiva que de sus ciudades no quedó nada, y cuando uno dice nada, es nada. Es como los pequeños poblados de guano que Merob Sosa y Sánchez Mosquera y esa gente quemaba aquí, y de los cuales no quedaban nada más que cenizas. Así quedó, por ejemplo, Pyonyang, que es una ciudad de un millón de habitantes. Hoy no se ve un solo resto de toda aquella destrucción, todo es nuevo. El único recuerdo que queda es, en todos los caminos, en todas las carreteras, y en todas las vías férreas, los huecos de las bombas que caían unas al lado de otras.

Ellos me mostraron muchas de las fábricas, todas ellas reconstruidas y otras hechas nuevas, y cada fábrica de esas había soportado entre 30 y 50 mil bombas. Si nosotros nos hacemos una idea de lo que eran 10 ó 12 bombas tiradas alrededor nuestro en la Sierra, que significaba un bombardeo terrible, y había que tener su dosis de valor para aguantar esas bombas, ¡lo que significaban 30 mil bombas tiradas en un espacio de tierra, a veces menor que una caballería!

Corea del Norte salió de la guerra sin una industria en pie, sin una casa en pie, hasta sin animales. En una época en que la superioridad aérea de los norteamericanos era tan grande, y ya no tenía qué cosa destruir, los aviadores se divertían matando bueyes, matando lo que encontraban. Era, pues, una verdadera orgía de muerte lo que se cernió sobre Corea del Norte durante dos años solamente. En el tercer año aparecieron los Mig-15 y ya la cosa cambió. Pero esos dos años de guerra significaron, quizás, la destrucción sistemática más bárbara que se ha hecho.

Todo lo que se pueda contar de Corea parece mentira. Por ejemplo, en las fotografías se ven gentes con el odio, ese odio de los pueblos cuando llega a la parte más profunda del ser, que se ve en las fotos de cuevas donde se meten 200, 300 y 400 niños, de una edad de 3 ó 4 años, se asesinan allí con fuego y otras veces con gas. Los descuartizamientos de las gentes, matar a mujeres embarazadas a bayonetazos para hacerle salir el hijo de las entrañas, quemar heridos con lanzallamas… Las cosas más inhumanas que pueda imaginar la mente fueron realizadas por el ejército norteamericano de ocupación. Y llegó casi hasta el confín de Corea con China, y ocupó, en un momento dado, casi todo el país. Sumado a eso que en la retirada lo destruían todo, podemos decir que Corea del Norte es un país que se hizo de muertes. Naturalmente, recibió la ayuda de los países socialistas, sobre todo la ayuda de la Unión Soviética, en una forma generosa y amplísima.

Pero lo que más impresiona es el espíritu de ese pueblo. Es un pueblo que salió de todo esto tras una dominación japonesa de treinta años, de una lucha violenta contra la dominación japonesa, sin tener siquiera un alfabeto. Es decir, que era de los pueblos más atrasados del mundo en ese sentido. Hoy tiene una literatura y una cultura nacionales, y un orden nacional y un desarrollo ilimitado, prácticamente, de la cultura. Tienen enseñanza secundaria, que allá es hasta el noveno grado, obligatoria para todo el mundo.

Tiene en toda la industria el problema que ojalá nosotros tuviéramos hoy –que tendremos dentro de 2 o 3 años–, que es el problema de la falta de mano de obra. Corea está mecanizando aceleradamente toda la agricultura para lograr mano de obra y poder realizar sus planes, y también está preparándose para llevar a los hermanos de Corea del Sur el producto de fábricas de tejidos y otras, para ayudarlos a sobrellevar el peso de la dominación colonial norteamericana.

Es, realmente, el ejemplo de un país que gracias a un sistema y a dirigentes extraordinarios, como es el mariscal Kim II Sung, ha podido salir de las desgracias más grandes para ser hoy un país industrializado. Corea del Norte podría ser para cualquiera aquí en Cuba, el símbolo de uno de los tantos países atrasados del Asia. Sin embargo, nosotros le vendemos un azúcar semielaborado como es el azúcar crudo, y otros productos aún sin elaborar, como es el henequén, y ellos nos venden tornos fresadores, toda clase de maquinaria, maquinaria de minas, es decir, productos que necesitan una alta capacidad técnica para producirlos. Por eso es uno de los países que nos entusiasma más».

Nuestro comentario:

Jorge Aniceto Molinari.Corea del Norte es el resultado de una de las tantas derrotas puntuales del Imperialismo Yanqui, cuando aún lo era, hoy ya no es más que el principal Estado gendarme al servicio del accionar de los complejos empresariales multinacionales y no por eso menos peligroso para la paz mundial.

Ese accionar destructivo, canallesco aplicado en la guerra, originó como reacción la acción heroica de un pueblo, y la construcción que observaba «El Che».

Que la reacción ha llevado a la construcción de un Estado al estilo stalinista, también está de alguna manera explicado en la nota que comentamos.

Era lo que el capitalismo provocaba y a la vez estimulaba cuando aún se sentía seguro en el desarrollo de sus propias fuerzas territoriales.

Se sentía a gusto en el desarrollo de la llamada «guerra fría».

Pero así como en los siglos 18 y 19 necesitó construir un nuevo centro desplazándolo del Reino Unido (el principal) a EE.UU., el inexorable agostamiento de la tasa general de ganancia lo lleva a crear un nuevo centro, lo que actualmente comienza a generarse en China, en la China gobernada por un Partido Comunista (por aquello de las paradojas, que lo son en tanto no tienen una explicación).

Y ahora ¿por qué Corea del Norte parecería ser la única que no se asocia a esta perspectiva, hoy comandada por China?

Para nosotros la explicación que los medios informativos que están al servicio de las multinacionales expresan, de que es la responsabilidad de su gobierno, es una verdad a medias.

La existencia de este conflicto y su permanencia es una necesidad de la industria de guerra, una vorágine hacia el vacío que debe preocupar a todos.

Lo que más preocupa es la falta de este tipo de análisis, que como excepción intentó insinuar Mujica1 en la ONU en setiembre del 2013. ¿Es que todos estamos embarcados en una nave sin piloto y sin control remoto?: que es la distancia entre la consciencia y la inconsciencia.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 15 de noviembre de 2017.


Nota:

1He insistido en que más allá de los errores y horrores que han acompañado a su gestión, lo que dijo en la ONU es el camino correcto, también en algún momento daremos una opinión más, de porqué las cosas son así, donde hay una generalidad de opiniones sobre este hecho, unánimes en ignorarlo.