Sobre una nota de Roberto Savio.

Sobre una nota de Roberto Savio.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un tanto extensa para lo que se acostumbra en este tipo de columnas, pero no quiero al dar mi opinión privar al lector de todos los elementos de juicio. Savio es un conocido y prestigioso periodista y su opinión me es útil para tratar de explicar mejor mi propia opinión.

Su nota:

La precipitosa barbarización de nuestros tiempos.

Lunes, 22 de Julio de 2019.

Por Roberto Savio*

Cuando todo está dicho y hecho, parece que Thomas Hobbes, aquel filósofo inglés del siglo XVII que tuvo una terrible visión del hombre, no estaba totalmente equivocado.


Pues bien, miremos lo frívolo y lo serio del mundo en que vivimos. En sólo una semana hemos tenido cuatro noticias que no ocurrirían en un mundo normal.

Una belleza porno inglesa con 86,000 seguidores en las redes sociales ha puesto a la venta frascos con el agua con la que se baña a unos 33 euros por frasco y ya ha vendido varios miles de ellos.

Luego, una encuesta en Brasil reveló que el 7% de los ciudadanos cree que la tierra es plana (el 40% de las escuelas estadounidenses enseñan que el mundo se creó en una semana, según la Biblia, por lo que no puede haber civilizaciones antiguas). Una conferencia sobre el mismo tema, reunió en junio en Sicilia gente de todo el mundo.

Otra encuesta, esta vez de miembros del partido británico Tory que probablemente elegirán a Boris Johnson como primer ministro (no es precisamente un triunfo de la razón) están tan a favor de un Brexit «duro» que no les importa que esto signifique la salida de Escocia y el fin del Reino Unido.

Finalmente, para ganar las elecciones, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha hecho del racismo una de sus banderas y, en un país de inmigrantes, ello le ha dado un aumento de 5 puntos en las encuestas de opinión.

Hay tantos signos de barbarización que llenarían un libro… y más de uno!

Eurípides escribió: «A quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco».

No es popular, pero tenemos que mirar la realidad y observar que, en el período de mayor desarrollo científico y tecnológico de la historia, estamos viviendo en tiempos de una barbarización precipitosa.

La desigualdad social se ha convertido en la base de la nueva economía. La gente ya ha reducido sus expectativas y está preparada para trabajar a tiempo parcial en un «empleo» precario, y a los jóvenes (según la Organización Internacional del Trabajo) sólo les queda la expectativa de recibir una pensión de jubilación de 600 euros al mes.

Esto ha sido aceptado por el sistema político. Tenemos un estudio de España según el cual, en el actual mercado inmobiliario, casi el 87% de las personas necesitan el 90% de su salario sólo para alquilar una vivienda.

Hoy en día, para muchos, un salario significa supervivencia, no una vida digna. La nueva economía ha desarrollado la llamada «economía del calesín»: usted trabaja para distribuir alimentos, pero lo hará como un co-emprendedor, sin ninguno de los derechos de un empleado, y por una paga que nunca le permitirá casarse.

Y los niños ya se han acostumbrado a ver fenómenos como la pobreza o la guerra como algo natural.

Por lo demás, la política ya no se basa en ideas, sino en cómo poder explotar con éxito las entrañas de la gente, ondeando pancartas contra los inmigrantes (ahora que estamos presenciando una rápida caída de la tasa de natalidad) y dividiendo los países entre «nosotros» que representamos a la gente, y «ustedes» enemigos del país. Estados Unidos es el mejor ejemplo, donde los republicanos consideran a los demócratas enemigos de los Estados Unidos.

Esto nos lleva a una pregunta central: ¿Acaso no han sido elegidos democráticamente tanto Trump, como el italiano Matteo Salvini, el brasileño Jair Bolsonaro y compañía? ¿Son el síntoma o la causa de la «populocracia» que reemplaza a la democracia?

Evidentemente no es posible ofrecer aquí un estudio sociológico o histórico, así que nos quedamos en un juego de palabras: Hemos pasado de la era Gutenberg a una nueva: la era Zuckerberg.

Quienes celebraron con entusiasmo la llegada de Internet también lo hicieron porque democratizaría la comunicación y, por lo tanto, generaría una mayor participación. La esperanza era la de ver un mundo donde la comunicación horizontal reemplazaría al sistema vertical de información que Gutenberg hizo posible.

La información era, de hecho, un instrumento para los estados y las empresas, que la utilizaban para llegar a los ciudadanos, que no podían recurrir a la retroalimentación. Con Internet, en cambio, la gente ya puede hablar directamente en y a todo el mundo y la propaganda que acompañó su llegada no se consideró relevante. La campaña decía: saber ya no es lo importante, lo importante es saber dónde encontrar… Bueno, tenemos todas las estadísticas sobre cómo Internet ha afectado el nivel general de cultura y diálogo.

La capacidad de atención de la gente ha disminuido dramáticamente. La mayoría de los usuarios de Internet no se fijan en una un tema más de 15 segundos. En los últimos cinco años, el volumen de libros se ha reducido en 29 páginas de media. Y hoy en día, los artículos de más de 650 palabras ya no son aceptados por los servicios de los columnistas.

La última reunión de editores de agencias de noticias internacionales decidió bajar el nivel de comunicación de las noticias del de 22 años al de 17 años. En Europa, el porcentaje de personas que compran al menos un libro al año ahora es del 22% (en los Estados Unidos es de sólo el 10,5%). Y según un estudio reciente en Italia, solo el 40% de la población es capaz de leer y entender un libro. Y el 13% de las bibliotecas del país han cerrado en los últimos diez años.

Una transmisión muy popular en España fue la de «59 segundos», que vio a varias personas debatir en torno a una mesa; a los 59 segundos desaparecerían sus micrófonos. Hoy, el sueño de un entrevistador de televisión es que la persona entrevistada dé una respuesta más breve que la pregunta.

Y los periódicos ya son para personas mayores de cuarenta años. Y hay una queja unánime sobre el nivel de los estudiantes que ingresan a la universidad: no todos están libres de errores de ortografía y sintaxis. Y la lista podría continuar prácticamente hasta el infinito.

El problema de la barbarización adquiere mayor relevancia para la participación política. Las generaciones Gutenberg estaban acostumbradas al diálogo y la discusión. Hoy en día, el 83% de los usuarios de Internet (con el 80% menores de 21 años), lo hacen sólo en el mundo virtual que se forjaron. Las personas del Grupo A se reúnen solo con las personas del Grupo A. Y si se encuentran con alguien del Grupo B, se insultan.

Los políticos han podido adaptarse rápidamente al sistema. El mejor ejemplo es Trump. Todos los periódicos de los Estados Unidos tienen en total una circulación de 60 millones de ejemplares (de los cuales aquellos de calidad circulan diez millones de los conservadoras y otros tantos de los progresivas).

Trump tiene 60 millones de seguidores que toman sus tweets como información. No compran periódicos y, si ven televisión, son espectadores de Fox, que es el amplificador de de la voz de Trump. No es de extrañar, pues, que más del 80% de los votantes de Trump vayan a votar por él nuevamente.

Y los medios, que han perdido la capacidad de ofrecer análisis y cubrir procesos, y no sólo eventos, ya toman el camino fácil: seguir a los famosos y hacerlos aún más famosos. El periodismo analítico está desapareciendo. En los Estados Unidos todavía existe gracias a subvenciones y, en todos los países europeos, quedan pocos diarios de calidad, mientras que la mayor circulación la tienen los periódicos que ahorran a sus lectores el esfuerzo de pensar. The Daily Mirror en el Reino Unido y Bild en Alemania son los mejores ejemplos.

Internet ha hecho de todos un comunicador. Este es un logro fantástico. Pero en esta creciente barbarización, la gente utiliza Internet también para transmitir información falsa, historias basadas en la fantasía, sin ninguno de los controles de calidad que solía tener el mundo de los medios de comunicación. Y la clase política cabalga este camino, en lugar de enseñar civismo y visión. La inteligencia artificial ha entrado con fuerza en la red, creando muchas cuentas falsas, que interfieren en el proceso electoral, como se demostró en las últimas elecciones en los Estados Unidos.

Debemos agregar a esto que los algoritmos utilizados por los propietarios de Internet pretenden captar la atención de los usuarios para mantenerlos lo más posible. Este mes, el diario español El País publicó un extenso estudio titulado «La toxicidad de Youtube», en el que muestra cómo sus algoritmos llevan al espectador a elementos que son de fantasía, pseudocientíficos pero de gran atracción.

Esto se debe al hecho de que los propietarios se han enriquecido fabulosamente al transformar a los ciudadanos en consumidores. Ellos descubren nuestra identidad y la venden a las empresas para su comercialización, y también para las elecciones. Esos propietarios tienen una riqueza sin precedentes, nunca alcanzada en el mundo real: y no sólo en el mundo de la producción, sino también en el universo de las finanzas, que se han convertido en un casino sin control.

El entero mundo de la producción de servicios y bienes, hecho por el hombre, se acerca a un billón de dólares por día; en el mismo día, los flujos financieros alcanzan los 40 billones de dólares.

El divorcio del fundador de Amazon, Jeff Bezos, proporcionó a su esposa 38 mil millones de dólares. Esto equivale al ingreso promedio anual de 20,000 dólares correspondiente a 19 millones de personas. No es de extrañar, pues, que sólo 80 individuos posean ahora la misma riqueza que 2,3 billones de personas (en 2008, eran 1.200 individuos).

Ahora bien, según los historiadores, la codicia y el miedo son grandes motores de cambio en la historia. Eso también fue cierto en la era de Gutenberg. Pero ahora se ha activado una combinación de ambos en un corto período de tiempo. Después de la caída del Muro de Berlín, la doctrina de la globalización liberal llegó con tal fuerza que Margaret Thatcher (quien junto a Ronald Reagan introdujo la nueva visión de los beneficios individuales y la eliminación del bienestar social) habló del No Hay Alternativa (TINA por las siglas en inglés de There Is No Alternative).

Todo el sistema político, socialdemócratas incluidos, aceptó manejar un sistema de valores basado en la codicia y la competencia sin restricciones a nivel individual, estatal e internacional. Llevó 20 años, desde la caída del muro de Berlín, hasta la crisis financiera del 2008, para comprender que los pobres se han vuelto más pobres y los ricos más ricos, y que los estados han perdido gran parte de su soberanía ante las corporaciones multinacionales y el mundo de las finanzas.

Vale la pena señalar que, en la crisis del 2009, para salvar un sistema financiero corrupto e ineficiente, el mundo gastó 12 trillones de dólares (4 trillones sólo en Estados Unidos). Desde ese rescate, los bancos han pagado la impresionante suma de 800 mil millones de dólares en multas por actividades ilícitas.

La crisis financiera de 2009 ha provocado una ola de miedo. No olvidemos que hasta 2009, no hubo partidos soberanistas, populistas y xenófobos en ninguna parte, excepto Le Pen en Francia. Y viejas trampas como «en nombre de la nación» y «la defensa de la religión» no tardaron en ser resucitadas por políticos capaces de montar la ola del miedo. Se encontró un nuevo chivo expiatorio, los inmigrantes, y los populócratas ya están socavando la democracia en todas partes.

La populocracia es la nueva ola. El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, introdujo un nuevo lenguaje político y televisivo. Salvini, Trump y otros lo han actualizado. Twitter, Facebook e Instagram son el nuevo medio y ahora el medio es el mensaje. La vieja élite no ha encontrado un nuevo lenguaje para comunicar con las masas.

La era de Zuckerberg es una era de codicia y miedo. Él intenta ahora crear una moneda global, Libra, para ser utilizada por sus 2.300 millones de usuarios. Hasta ahora, los estados eran las únicas entidades capaces de emitir dinero, un símbolo de la nación. La moneda de Zuckerberg se basa totalmente en Internet y no tendrá control ni regulaciones. En caso que falle, tendremos una crisis mundial sin precedentes. En la era de Gutenberg esto no era posible.

Pero ¿quién ha hecho que Jeff Bezos pueda dar 38 mil millones de dólares a una ex esposa? ¿Quién ha elegido a Trump y Salvini y compañía? Quienes hablan en el nombre de la nación y de la gente y convierten a los que no están de acuerdo con ellos en enemigos de la nación y de la gente, crea una polarización sin precedentes, acompañada por una orgía de revueltas contra ciencia y conocimiento, que han apoyado a la élite, y son por lo tanto enemigos de la gente común. Nunca se había visto una campana para reducir la instrucción, la investigación, la medicina pública, y eliminar los pilares de la cultura clásica, como griego y latín. Bolsonaro en Brasil ha anunciado que quiere eliminar filosofía y sociología.

Este proceso de barbarización no debe ocultar un viejo proverbio: cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Se llama democracia. Sin embargo, la élite tradicional no tiene código de comunicación con la nueva era. Hay una brecha creciente entre la élite y los ciudadanos. Y la respuesta podría encontrarse en la movilización ciudadana.

Una joven sueca, Greta Thunberg, ha hecho más con su obstinación por crear conciencia sobre el cambio climático inminente, que todo el sistema político. Incluso Trump (aunque por motivos electorales) ha declarado que el cambio climático es importante.

Hoy en día, muchos «puntos de luz» están apareciendo en el mundo. Las elecciones en Estambul son un buen ejemplo, al igual que las movilizaciones en Hong Kong, Sudán y Nicaragua, entre muchos otros.

Esperemos llegar a un punto en el que la gente tome las riendas del proceso y despierten al mundo del curso precipitado de la barbarización. Incluso Thomas Hobbes llegó a la conclusión de que la humanidad siempre, más tarde o más temprano, encontrará el camino correcto y se otorgará un buen gobierno. Pensó que una élite siempre sería capaz de dirigir a las masas.

Bueno, las élites son ahora los y las Greta Thunbergs de este mundo.

Mi opinión:

Si acordamos que el devenir de los tiempos genera en los seres vivos un proceso de nacimiento, desarrollo y muerte y que lo que el ser humano genera sobre la tierra también vive un proceso similar aunque tenga otras dimensiones en el tiempo y que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, que aún la ciencia no tiene conceptos concluyentes sobre si esto pudo ser de otra manera, en lo personal pienso que sí, que pudo ser de otra manera pero que este desarrollo es el que hoy debemos desentrañar. Y sobre el cual desarrollaron sus estudios Marx, Engels y Lenin, los más destacados.

Aclaremos que esto se corresponde con un razonamiento de base materialista, y que el mismo no pretende ignorar o desacreditar razonamientos con una base idealista.

Nadie hasta ahora ha estudiado esta etapa de la historia, la etapa del desarrollo capitalista desde su nacimiento como los que señalamos como maestros con un enorme bagaje de textos sobre el tema y al menos habría que analizar si algunos de sus conceptos centrales han sido superados en el estudio de la sociedad.

Savio constata hechos y su mensaje es de una enorme preocupación por lo que esta crisis está provocando en el seno de la Humanidad. Sus apreciaciones son sobre las repercusiones que en la sociedad vienen provocando las transformaciones en el aparato productivo pero sin llegar a apreciar que el modo de producción que predomina ya empieza a no gobernar ese aparato productivo, y necesita para salir de la crisis de una transición, que una inmensa mayoría del aparato político de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, no pueden entender sin una estatización de la economía que han heredado de su no comprendida derrota transitoria de Lenin en 1924, y que hoy no encuentra mejor reivindicación que lo que sucede con China y su entorno.

Una vez más recordemos a Marx en su crítica a la economía política:

«…en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinadas de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia».

¿Entonces?: Imaginemos a organismos multinacionales que hoy ejercen la función de tratar de estabilizar y de darle continuidad a la predominancia del capitalismo abandonando ese papel y constituyéndose en los impulsores de programas que utilicen los capitales que hoy no se pueden utilizar pues no generan rentabilidad en la actual predominancia capitalista.

Cuando señalamos que la transición hoy tiene dos herramientas básicas: la moneda y los impuestos, no estamos ignorando que lo mejor que podamos reunir de la Humanidad tiene entonces la primordial tarea de poner en marcha todas las capacidades productivas del conjunto de la sociedad y que eso pasa por cuidar a fondo las capacidades de la enseñanza, de la salud y pasando por todos los aspectos que integran la vida humana.

Humildemente queremos señalar que lo que Savio muestra es precisamente aquella parte de la sociedad hundida en el aparato político y que aún no ve que iniciada la transición (insisto en las dos herramientas básicas: moneda e impuestos) la liberación de las capacidades humanas permitirá soñar con una organización social más elevada y con seres humanos con un mejor desarrollo, armónico. Pero también con una organización económica donde la cooperación comience a hacer su camino global por sobre la competencia.

Roberto Savio ve el aumento de la incultura de la gente y nosotros que no negamos esto, también vemos una enorme capacidad hoy contenida por reglas económicas predominantes que una vez vencidas por la voluntad política, que se necesita para la transición, serán capaces de liberar fuerzas para construir la sociedad del pan y de las rosas.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 24 de Julio de 2019.

Debate de ideas II.

Debate de ideas II.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es un desafío para la izquierda explicar porque en los países que se producen revoluciones sociales, gobiernos progresistas, inmediatamente que se contemplan las necesidades de los sectores más desprotegidos se produce la inmigración primero de los sectores medios y luego también incluso de sectores a los que la revolución manifiesta amparar. Por lo general se habla de un sistema nuevo que nace y que necesita tiempo, sin embargo la verdad desde nuestro punto de vista es otra.

Esta es la pregunta de un amigo:

«Y porqué emigran por miles. Hay alguna incongruencia. ¿No te parece?».


Mi respuesta:

Porque el desarrollo capitalista es más potente que el capitalismo de Estado, y los sectores sociales medios buscan inmediatamente mejorar su situación. La contradicción se da hoy con China y su entorno donde predomina el capitalismo de Estado con una apertura al mercado mundial que le ha permitido un cierto desahogo a la crisis del capitalismo. Por eso hoy se da la contradicción de que China lidera el libre comercio y EE.UU. se amuralla.

Otro amigo me dice:

«Mirando la bola de cristal, que no falla, me auguró que Cuba en menos de 10 años ya está nuevamente dentro de la órbita capitalista. Ojalá se equivoque».

Al que respondo:

Error muy difundido, ningún país puede salir de la lógica del capitalismo. Lo que conocemos como socialismo o comunismo es capitalismo de Estado. Lo que han hecho bien, regular o mal las revoluciones es incorporar a grandes masas a los derechos sociales, como muy claramente lo dice José Batlle y Ordoñez a la muerte de Lenin. Lo que ocurre hoy es que en plena crisis de la predominancia capitalista China y Cuba entre otros se incorporaron al dinamismo del capitalismo global, mientras EE.UU. amuralla su economía. Lo que no ha resuelto la izquierda es el programa para esta etapa. Mujica lo insinuó en la ONU, nosotros humildemente se lo planteamos a Obama en carta que nunca respondió. El programa es además muy sencillo. Tiene que ver con la moneda y los impuestos y la muerte de los paraísos fiscales para que la humanidad pueda hacer lo que necesita y que a la predominancia capitalista no le resulta rentable.

No cuestiono entonces la legitimidad de las revoluciones como muy bien lo señala Batlle y Ordoñez, sí la continuidad, que en el caso de la revolución rusa como antes con la revolución francesa la reacción que la misma produjo llevó a la muerte a sus mejores dirigentes. Con el agravante para la rusa que en esta los que llegaron al poder maliciosamente trataron de que se les valorara como los continuadores, y para ello contaron con la propia propaganda ecuménica de las agencias centrales del capitalismo, pues servía a sus intereses.

Esto lo vivimos muy claramente en 1992, cuando la crisis del Partido Comunista uruguayo, pilar fundamental en la formación del Frente Amplio (partido de gobierno), y de la CNT, central sindical, cuando este claro quiebre en la revolución rusa apreciado por Batlle fue ignorado por las dos corrientes principales en que se dividió el partido. Unos, aferrados a la defensa del capitalismo de estado, mayoritarios y, otros, desplazados de la conducción negando las ideas de Marx, Engels, Lenin con las cuales se condujo al triunfo a la revolución rusa, que aún más que la francesa tuvo una fuerte base ideológica que la hizo posible.

Nosotros que personalmente vivimos aquella crisis de 1992 intentamos, como lo intentamos ahora, abrir el debate para que se estudien los textos de los maestros, válidos porque analizan hasta ahora, sin ser igualados, la esencia del sistema social que nos ha tocado vivir en esta etapa de la historia humana.

No se trata de crear un sistema alternativo (con el mote de socialista, pues no lo es), que confronte con el capitalismo sino a ayudar a la muerte en paz de la predominancia de este sistema vigente para que pueda toda la humanidad transitar hacia un modo de producción superior, para el cual ya están todas las condiciones dadas en lo material, con el déficit de que aún no pesa lo mejor de la humanidad para construir la voluntad política que lo haga efectivo.

Así, planteadas las cosas, el Uruguay en elecciones llamadas primarias acaba de definir los candidatos de cada uno de los partidos a la presidencia de la república.

Hubo sorpresas pero no en los primeros lugares.

Podemos entonces definir dos grandes corrientes de partidos: los que aseguran mantener las conquistas sociales y los que por el contrario hablan de recortes con la ilusión de que el capital haga inversiones que aumenten la capacidad ocupacional de la población del país. Esto que conjuntamente con la seguridad de las personas, lo cual también tiene ese origen, se define como uno de los graves problemas.


Lo grave ahora es que en el fárrago de programas que se dice se van a realizar, no existen otras cosas que no sean un compendio de buenas intenciones en el marco de lo que señalamos en el párrafo anterior.

En ninguno se define la crisis actual de la predominancia del modo de producción capitalista, empezando porque no se entiende qué es China, líder actual del libre comercio en el mundo gobernada en un sistema de partido único por el Partido Comunista, lo que sólo tiene explicación si se entiende el proceso como se ha dado globalmente. Más aún si se sabe que fue el libre comercio lo que determinó la crisis y caída del modo de producción feudal, y las conquistas de los derechos democráticos actuales, extendidos por el mundo aunque muy poco respetados en el proceso de la crisis actual.

Pero además porque se vende la ilusión de que cada Estado puede hacer su voluntad, y la verdad es que esto no lo puede hacer nadie en el mundo, ni aún la propia China y su entorno en un liderazgo de crecimiento que permite al capitalismo ir sobreviviendo, o Trump, que basa su amurallamiento en que eso le permite incluso ser reelecto sobre la base de un crecimiento más que circunstancial del 3,5%.

Como decía el Foro Social Mundial en su nacimiento: un mundo mejor es posible. Nosotros agregamos que a condición de construir la voluntad política que lleva adelante el programa necesario para el cual hemos tratado de aportar ideas.

Jorge Aniceto Molinari.
Martes, 2 de Julio de 2019.

Perlas del debate.

Perlas del debate.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Sé compañeros que hay una gran preocupación luego de lo que viene ocurriendo en particular en nuestra América. Se trata de no retroceder, pero eso no nos puede llevar a no razonar donde estamos parados. La crisis que vive la predominancia del modo de producción capitalista es irreversible y se agrava.

El economista Javier de Haedo actual técnico del Partido de la Gente en Uruguay ha propuesto frente al déficit fiscal, el aumento del IVA. Hay que debatirlo mostrando que la sociedad tiene otras posibilidades y no precisamente en la que propiedades productivas pasen a manos del Estado. Lo que noto es que en la izquierda hay resistencia a discutir un sistema impositivo que vaya más allá de las fronteras o a hablar de gravar los actuales emprendimientos.

En esto último probablemente existan formas impositivas mejores que las actuales, sin duda, pero hemos vivido en un país donde las inversiones producto de la evasión fiscal del vecino han tenido un rol predominante. Trump se amuralló y su economía ha crecido un 3,5%, Cristina Fernández propone que Argentina haga lo mismo. Se entiende que esto puede ayudar a ganar una elección pero que es suicida. ¿Cuál es la alternativa?: aprovechar el comando mundial de la economía que se desplaza a China y abrir al análisis de lo mejor de la humanidad para convertir las inversiones en una palanca que termine con la pobreza en el mundo. Libertad de planificación por encima de las fronteras nacionales, una medida monetaria única y universal. Que los impuestos sean sobre la circulación del dinero dando muerte a los paraísos fiscales, y a los impuestos al consumo, el trabajo y las pensiones.

Agarrar el Poder Ejecutivo hoy en cualquier país del mundo es una brasa ardiente, por eso la derecha aspira al control y a bajar los beneficios de la gente pero no tiene ni una puta idea de cómo hacer para solucionar los problemas actuales.

Un debate televisivo:

El sistema electoral uruguayo establece que haya una primera elección no obligatoria para los electores, si para los partidos donde estos eligen su candidato único por lema partidario.

En este caso el debate fue entre un precandidato del Partido que está en el gobierno y uno de los partidos de la oposición, tampoco mayoritario.

Más que un debate que sirviera para analizar la postura de cada uno y que tuvo las limitaciones que analizamos de acuerdo a nuestra opinión, el mismo pudo realizarse porque servía a los contendientes en la lucha interna de sus partidos.

Si a esto agregamos los intereses de la empresa de televisión que los realiza y que tiene su propios intereses, llegamos a la conclusión de que hay una omisión legislativa y que existen propuestas aún no consideradas.

Debatieron en un escenario armado por canal 4, Ernesto Talvi –economista–, el candidato más preparado de la derecha, que no quiere decir que la derecha lo elija en definitiva como su candidato, con Oscar Andrade –dirigente obrero del gremio de la construcción– uno de los más destacados de la nueva camada del movimiento obrero uruguayo. Talvi arremetió con la batería de argumentos en los cuales el capitalismo es un dato de la realidad y los efectos de la crisis son responsabilidad de los que gobiernan. Pero con un claro deslindamiento de lo que habían sido las administraciones anteriores al Frente Amplio, le es un lastre muy pesado y Andrade se lo marcó con lujo de detalles y desarrollando con brillo los avances en estos años. No le correspondía a Andrade desmentirlo pero lo que más me dolió es como se miente sobre la crisis del 2001-2002 en la que Talvi estuvo involucrado como lo muestra claramente el libro de Claudio Paolillo, –«Con los días contados»–, a pesar de que el libro miente en el mismo sentido. El mérito del Presidente Jorge Batlle en medio de la debacle originada en la crisis Argentina pero en la que Uruguay veía pasar los dólares por sus instituciones financieras hacia los paraísos fiscales, fue la de perdido por perdido –Fernando de la Rua, ya había renunciado a la Presidencia de Argentina, el libro analiza que aquí en el Uruguay se iba en el mismo camino confiar las negociaciones con el FMI en un dirigente sindical de AEBU, (gremio bancario) Juan José Ramos, que con Alejandro Atchugarry –como Ministro de Economía, formaron un gran equipo y negociaron una salida lo mejor posible para la gente.

En síntesis el debate televisivo mostró en qué situación estamos, en la que el futuro necesita de un programa que hoy no existe y el pueblo uruguayo necesita defender lo que ha conquistado.

Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de aquel Batlle sin analizar que significaba. Era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Por otra parte hay una falsa percepción en la sociedad sobre donde está radicado el gobierno del mundo, la izquierda no ayuda en precisamente en lo que debería ser su papel histórico: incorporar los aportes de la ciencia para que la sociedad pueda resolver conscientemente sus problemas.

La predominancia de este modo de producción está llegando a sus límites y necesita de una revolución para transformarse, para transitar a un modo de producción superior y para ello necesita ideas, que ya existen pero que aún no predominan porque el modo de producción que está llegando a sus límites hasta ahora ha logrado encapsularlas ideológicamente en una suerte de gobiernos estatales.

En 1916 Lenin escribe: «El imperialismo fase superior del capitalismo» donde analiza como el gobierno de la economía se iba desplazando hacia los conglomerados empresariales multinacionales. Luego de la segunda guerra mundial y del fracaso de Lord Keynes de imponer una unidad monetaria universal, el centro del capitalismo se desplazó del Reino Unido hacia EE.UU. ahora la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que se expresa claramente en el creciente e imparable endeudamiento junto con el aumento exponencial de los paraísos fiscales, lo que hace que el centro del capitalismo se esté desplazando hacia China y su entorno. China gobernada por el Partido Comunista y convertida en líder del libre comercio, mientras EE.UU. en una crisis muy intensa amuralla su economía contra todas sus tradiciones y consigue un aumento del 3,5% de su PBI. A su vez Putin informa públicamente que las reservas en dólares en Rusia son de 500.000 millones de dólares.

Estas son cosas fundamentales que hoy en la izquierda no se discuten y se aceptan conceptos de desarrollo nacional que son irrealizables sino están planificados a nivel universal. Mujica hizo un intento en la ONU en setiembre del 2013, pero luego se replegó totalmente.

Se lo escuché a un hombre de ciencias: «En la ciencia se puede errar, pero se sabe rectificar».

«Los científicos solemos reconocer al arte y a la creación artística la capacidad de fantasear ilimitadamente con la sola condición de que tales fantasías satisfagan nuestros gustos, nos provoquen placer, enriquezcan nuestra condición humana y sean reconocidas desde el principio como tales fantasías. En política, desgraciadamente, algunas fantasías han sido admitidas como verdades y han costado muy caro».

Este es el desafío y no otro.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 18 de
Junio de 2019.

El peso-real.

El peso-real.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Se reunieron el Presidente de Argentina, Ing. Mauricio Macri y de Brasil, Sr. Jair Bolsonaro creo que tiene grado militar y anunciaron que van a crear el «peso-real» como medida monetaria común entre ambos países, invitando además a Uruguay y Paraguay, con la aspiración de que cuando sea derrocado el Presidente Constitucional Nicolás Maduro, se incorpore Venezuela. Ni siquiera hablan de elecciones, que es precisamente lo que les preocupa en sus respectivos países.

Sin duda que ya hoy los gobiernos de Macri y Bolsonaro son para sus respectivos países, para la economía regional y para la preocupación de estabilidad financiera ecuménica del Fondo Monetario Internacional un «peso real» en que lo más sano de sus respectivas sociedades sueña con poder superar en corto plazo.

El anuncio no ha tenido mayores repercusiones, que las del comentario preocupado de los que ven transcurrir la crisis sin la menor idea de cómo salir de ella. Es más, en el panorama pre-electoral en que se encuentran nuestros países en medio de una campaña de subida mediocridad conceptual el anuncio como se dice ahora, no mueve la aguja. Ahora además con el agregado del «destape» judicial que viven ambos países.

El anuncio tampoco preocupará a estos propios actores en cuanto a en qué divisa guarecer sus fortunas personales. Es una idea a promover en la vida de la gente para que el comercio entre naciones vecinas no se vea entorpecido por los vaivenes monetarios. Sus ministros de «economía», «justicia» y ellos mismos seguramente seguirán confiando sus ahorros personales a monedas como el dólar, el euro o el yuan y a buen resguardo en eso que los «opositores» llaman los «paraísos fiscales».

Es interesante recordar el proceso de creación del Euro, que tenía el objetivo concreto de en el espacio económico de la Comunidad Europea crear un instrumento que favoreciera el desarrollo económico propio de la comunidad en su conjunto.

Lo hemos escrito: la izquierda europea no entendió el desafío. Esa misma izquierda que nos habló de la «primavera árabe», mientras los intereses de la gran industria del armamento procedían a incrementar la guerra y la destrucción en esos países; tampoco entendió que la creación del Euro era una oportunidad para doblar la apuesta y volver al planteo de Lord Keynes al salir de la Segunda Guerra Mundial de que debía eliminarse las diferencias monetarias e ir a una moneda única y universal.

Recordemos que esta iniciativa en esa circunstancia histórica fue «derrotada» por la acción de la pujante economía de EE.UU. que había pasado a ser el centro del capitalismo en el mundo y pretendía hacer de su moneda también centro a la vez que respetaba las «economías nacionales y sus monedas» sobre las cuales necesariamente tendía a imponer su hegemonía. Europa era un mapa de divisiones y el sueño de la comunidad aún no había nacido en los desarrollos de las burguesías nacionales con antecedentes particulares en cada una de imperialismo.

En este caso de Macri-Bolsonaro ni siquiera es eso. Es apenas el deseo ante el retroceso constante de sus economías y ante la inestabilidad monetaria poner alguna medida que facilite el comercio regional. Con una guiñada a Trump: el deseo de derrocar a Maduro.

Lo afirmamos nuevamente, prácticamente no existe en el mundo, posibilidades reales de que una diferencia monetaria en alguna zona del planeta signifique un beneficio para la gente a ser manejado por un gobierno determinado. Con lo cual estamos diciendo que todo manejo monetario favorece a un sector determinado de la economía en detrimento de la población en general.

Acá en el Uruguay por ejemplo, que a diferencia de cuando la crisis del 2001 el respaldo financiero es importante, un día sí y otro también, los sectores vinculados a sus exportaciones, que son los de mayor peso en la economía reclaman devaluaciones de la moneda nacional con la valorización del dólar para producir el ajuste en los ingresos de la población en general y ellos puedan disponer de dólares para sus movimientos en las especulaciones del mercado mundial. Jamás los oirán hablar del costo financiero, costo que va en aumento en todo el mundo a medida que crecen los paraísos fiscales y los endeudamientos.

En franca contradicción con esto, costos financieros que los adelantos tecnológicos tienen a minimizar en el plano administrativo y nos hacen pensar en lo que será el mundo del futuro cuando la sociedad se libere de las condicionantes actuales.

El gobierno sabe por otra parte –el equipo de economía ha sido conteste en eso– que puede avanzar en las medidas de control y bancarización que van imponiendo las autoridades monetarias a nivel mundial y que generalizadas no son una traba para las inversiones a través de los medios financieros en el país.

Ahora que a nivel de todo el espectro político no se hable del tema, es por lo menos una prueba de la enorme orfandad ideológica, salvo claro está, la intervención de Mujica en la ONU de la que no se habla y él tampoco.

Es si uno de los puntos centrales que en la izquierda deberíamos estudiar. Todos recordarán que don José Batlle y Ordoñez se oponía al impuesto a la renta, y en la izquierda hacíamos caudal con esa posición para diferenciarnos del pensamiento de Batlle sin analizar que significaba, era la época en que socialismo y estatizaciones eran sinónimos. Sin embargo la caída del capitalismo de estado, en la llamada Unión Soviética, nos ha obligado a estudiar estos temas y a volver a los maestros. Hoy tampoco se puede plantear un sistema tributario que no tenga en cuenta el tema de las inversiones, al menos hasta que el país y su izquierda vuelvan a replantear en el plano mundial la necesidad de cambiar radicalmente los sistemas impositivos que existen en el mundo. Los impuestos deben ser sobre la circulación del dinero, dando muerte a sistemas basados en el consumo, el trabajo y las pensiones. Haciendo que ninguna transacción sea válida sino está debidamente registrada donde la sociedad lo determine.

Los países y estos en particular, están agotando las estructuras fiscales que les puede ofrecer el capitalismo como sistema. Uruguay ha tenido la virtud de defender las conquistas sociales, pero ya nuestros vecinos han arremetido contra ellas, que es lo que reivindica Javier De Haedo, economista que ha planteado el aumento del IVA. Es por eso que es necesario plantearse el tema impositivo con cabeza universal como lo insinuó Mujica en la ONU y que luego no tuvo continuidad su razonamiento. Lo que equivocadamente plantea Cristina Fernández de que Argentina debe tomar el ejemplo de Trump y replegarse a sus fronteras ya no se puede aplicar prácticamente en ningún país del mundo, teniendo en cuenta además que China y su entorno, que se están convirtiendo en el centro del capitalismo mundial, lideran el libre comercio.

En nuestra zona continental, hay una moneda única a través de la cual se manejan todas las importaciones y todas las exportaciones y es el dólar; las otras monedas, las nacionales, son para el manejo al ajuste de los ingresos de los propios pueblos. Por eso que es criminal hablar de soberanía monetaria cuando ella no tiene ninguna oportunidad de existir y los derechos que una emisión de moneda puede generar al país hoy ya no existen ni siquiera en EE.UU. que está permanentemente controlado por el mercado mundial que a la vez que le exige, le permite ciertos movimientos en la emisión. Recordemos que China mantiene reservas en dólares capaces de incidir directamente en el mercado mundial.

Insistimos que el gobierno del mundo en pugna ya no radica en naciones sino en los conglomerados empresariales multinacionales, y son ellos los que en medio de esta crisis fijan las condiciones de emisiones de dólares, euros y de las restantes monedas que pesan en el mercado mundial.

Esta propuesta Bolsonaro-Macri tiene también otras lecturas. El perfil sociológico de nuestros países está cambiando rápidamente. Estos países son exportadores y para exportar cada vez se precisa menos gente. Es terrible pero esta es la base del crecimiento de ideas que fomentan la grieta social, que no es otra cosa que fascismo. La derecha no lo puede decir abiertamente pero necesita que haya menos gente, que se bajen los costos pues su nicho de producción no tiene que ver con el desarrollo social, eso lo ven como un fenómeno ajeno en esa China consumidora gobernada por un Partido Comunista.

Y conste que analizamos la tendencia y no generalizamos, la obra social y como se hace preocupa y nos consta que incluso abarca a sectores que se consideran conservadores.

El problema es que nuestros agentes políticos han caído en un círculo vicioso que sin una apertura programática es imposible romper. El tema de la moneda es crucial, no puede haber una moneda para la gente que vive de su trabajo y otra para los que manejan el mundo de los negocios.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 8 de Junio de 2019.

El después qué.

El después qué.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

En el mundo actual se puede decir, que son muy pocos los gobiernos que hoy saben que van a hacer a la mañana siguiente. Los propios complejos empresariales multinacionales que en pugna gobiernan el mundo preguntados por una perspectiva a mediano y largo plazo su respuesta sin dudas que estaría también llena de interrogantes e incertidumbres.

Eso tiene una lógica: las grandes decisiones hoy se toman a un nivel empresarial que está muy por encima del nivel decisorio de los Estados. El margen para ello está dentro del agostamiento de la tasa general de ganancia del modo de producción capitalista.

Tal vez el único lugar del mundo donde está incertidumbre podría postergarse es en el que tiende a ser el centro actual del capitalismo en el mundo: China y su entorno. Pero aún así nada podría cambiar el panorama complicado que presenta el pensar en la mañana siguiente como decía el líder del Frente Amplio de Uruguay el inolvidable General Liber Seregni.

En el Uruguay se ha emprendido el camino de una inversión que es la mayor en su historia para la construcción de una nueva planta de celulosa y una línea de ferrocarril (restableciendo en las mejores condiciones actuales la que existía muy precariamente). Ante ello el abogado Hoenir Sarthou ha iniciado una demanda de inconstitucionalidad.

El planteo de Sarthou es jurídico, y tiene escaso respaldo político. El propio Dr. Sarthou no tiene una propuesta alternativa para realizar por otros medios lo que pretende el gobierno, que es mover la economía y dar un respiro a la crítica situación económica que comienza a vivir con sus efectos esta parte del planeta.

No es nuestro propósito entrar en lo estrictamente jurídico, aunque llegado el caso también tendremos que hacerlo, al menos en el terreno filosófico del problema, aunque no en lo estrictamente técnico, terreno en el que no estamos preparados. Sí en el político donde el propio gobierno y su fuerza política están renuentes a agarrar el toro por las guampas. Donde prácticamente la mayoría de las fuerzas políticas renuncian a pronunciarse, o lo hacen a través de agentes secundarios, como lamentablemente está ocurriendo con el llamado movimiento «un sólo Uruguay», que de no denunciar el costo financiero de las inversiones rurales ha pasado a cuestionar las inversiones en otros sectores de la economía.

Las izquierdas nacionalistas tienen en el mundo cada vez menos margen, y de ello no hay la debida consciencia. Es más, se hace un culto a los esfuerzos nacionales, a los que sin duda hay que prestar atención a la vez que advertir los exiguos de los márgenes que tienen los desarrollos nacionales en una competencia desigual y despareja con los espacios económicos que hoy tienen en la realidad del mundo los complejos empresariales multinacionales incluso a pesar de la intensa pugna que se da entre ellos.

Un ejemplo es Argentina, el gobierno Macri ha llegado a donde inexorablemente iba a llegar, a una situación cada vez más dramática de la economía de ese país y sin ninguna perspectiva de cambio dentro de la actual conducción, lo que ha concitado la preocupación de la dirección del Fondo Monetario Internacional que teme fundadamente en un contagio internacional del recrudecimiento de la crisis.

La Dra. Cristina Fernández, quién había sido momentáneamente la gran derrotada, en condiciones de ser procesada por una justicia que actúa con los mismos criterios políticos (podría decirse que con prácticas muy alejadas de la moral de la gente) que la que condenó a Lula y forma parte –también la justicia– de las mismas prácticas de corrupción de la que no supieron o no pudieron diferenciarse estos gobernantes y que parece ser una de las fallas más comunes en este ejercicio de gobernar: ha sorprendido, ¿o no?, proponiendo para Argentina una protección del desarrollo industrial al estilo Trump. Planteo realizado en la presentación de su libro: «Sinceramente».

Sabemos que a Bolsonaro le preocupa un triunfo del peronismo –lo ha dicho–. A nosotros también nos preocupa pero por una razón diametralmente opuesta. Nos preocupa porque sería un nuevo intento de desarrollar una política acorde a las necesidades de la gente destinada al fracaso, si es que el peronismo no procesa con el conjunto de la sociedad argentina el debate político que hoy no se está dando, de cara a una crisis que abarca a todo el sistema en el mundo.

No es sólo llegar al gobierno, es elevar la vida de la gente a un nivel de dignidad, que el peronismo ha intentado dar aún siendo partícipe de la corrupción capitalista y en combates contra los llamados fondos buitres como el que dio en su momento el economista Axel Kicillof. Ahora no hay un proyecto político que lo pueda hacer, porque además se auto imponen los límites nacionales de hacer política, que sólo pareció quebrar Mujica en su intervención en la ONU en setiembre del 2013, que luego abandonó.

Para el Uruguay la nueva planta de celulosa de UPM es un respiro económico, en un panorama político donde los llamados partidos tradicionales no sólo que prácticamente no les interesa ganar el ejecutivo del gobierno, sino que además de no tener otra política, su objetivo es el de tener la mayor cantidad de cargos a nivel parlamentario y de contralor.

Si no fuera así y hubiera un cambio en la conducción política del poder ejecutivo, aparte de arremeter contra el nivel de vida de la gente como han hecho Macri y Bolsonaro no tendrían la menor idea de que hacer como ocurre hoy también con estos mismos actores de los países vecinos.

No es lo mismo que nos preguntemos nosotros: ¿después qué? A que se lo pregunten en China al amparo de la economía de esa zona del mundo. Sin embargo y a pesar de nuestra cultura estatista, cualquier respuesta que pretenda dar una respuesta coherente necesita ser analiza hoy en el espacio económico que abarca todo el planeta.

A su vez nada de esto anula la necesidad de que en cada región, en cada empresa, en cada Estado, se administre correctamente dando combate a las prácticas de corrupción y desarrollando los protocolos que amparen a la sociedad frente a estas debilidades de los seres humanos que el propio sistema predominante en su decadencia ha ido estimulando.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 20 de Mayo de 2019.

Con el Doctor Henry Engler.

Con el Doctor Henry Engler.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el coterráneo Henry Engler (ambos nacimos en Paysandú), fuimos contemporáneos en los tiempos de CUDES (Centro Único de Estudiantes Sanduceros), y más particularmente con Walter, su hermano mayor: el Chody, también como Henry recibido de médico en Suecia, lamentablemente ya fallecido. Eran épocas de efervescencia ideológica particularmente por la influencia de Cuba revolucionaria. En la Paysandú industrial eso se vivía intensamente.

No nos hemos vuelto a encontrar personalmente, pero sí por este medio tecnológico fantástico que es el mundo actual de las comunicaciones.

Henry es actualmente por merecimientos propios una personalidad mundial en el mundo de la medicina, particularmente en la técnica de los positrones (creo no equivocarme), y tal vez por ello cobran mayor importancia sus opiniones en el plano político. Sobre ellas es que quiero abrir el debate porque las considero honestamente equivocadas.

Dice Henry:

«Carta de Henry Engler para Raúl «Bebe» Sendic que fue leída en la plaza el 28 de abril.

Querido hermano Raúl:

Te hago unas líneas con motivo de este recordatorio de tu partida hacia nuevos universos.

Aquí las cosas están, algunas bien y otras muy mal.

Acontecimientos recientes me han llevado a pensar en cuántas cosas raras nos han metido en la cabeza desde siglos y en las consecuencias que esto tiene para todos.

Empiezo con el concepto de «Patria». De niños en la escuela, nos ponían en fila y nos hacían marchar cantando una canción que decía:… «Es muy bella mi bandera, nada iguala su lucir y es su sombra la que buscan los valientes al morir» y después: «no ambiciono otra fortuna ni reclamo más honor que morir por mi bandera, la bandera bicolor». Es decir: hay que morir por la patria, que es la bandera. O está representada por la bandera. Crecimos con la idea de ser valientes y morir por la bandera. Y me he estado preguntando sobre estas cosas.

En la guerra civil española alguien escribió una canción que dice: «Dicen que la patria es un fusil y una bandera. La patria son mis hermanos que están labrando la tierra».

Esto lo escuchamos no de niños, sino de jóvenes. Cuando empezamos a dudar de lo que nos habían enseñado. Y empecé a recabar información sobre el origen de nuestra patria. Encontré que en los orígenes, un señor llamado Lavalleja (hay un departamento que lleva su nombre) le dio instrucciones a otro señor llamado Fructuoso Rivera (hay un departamento que lleva su nombre) de solucionar definitivamente el problema de los Charrúas. Mientras esos indios brutos que lo único que habían hecho bien era haber peleado con Artigas siguieran existiendo, no se podía construir una patria. Entonces el militar Don Fructuoso junto con el militar Bernabé Rivera se dedicaron a perpetrar el primer genocidio. El genocidio contra los Charrúas. Les mintieron a los indios que creyeron en ellos y les tendieron una trampa. Arrancaron en Salsipuedes y después los persiguieron por todo el territorio. Y abrieron el camino hacia la patria moderna. Patria que hoy sigue siendo para algunos, el cuartel y una bandera. Se nos ocultó el genocidio en las escuelas, porque: ¿qué importancia tenía? Eran indios. Y además con todas las calles que se llaman Rivera y Lavalleja no eran tan importantes estos hechos.

Heredamos un ejército inspirado en militares como estos. Que jamás va a reconocer que cometieron un genocidio entonces y que no reconocen tampoco el genocidio reciente que perpetraron contra gente que como los charrúas no pensaba como ellos. Genocidio contra la llamada izquierda. ¿Que importan 174 jóvenes que piensan diferente? ¿Y qué importa que la mayoría no hacía resistencia armada?

Bueno, nos enteramos recientemente que los genocidios contra quienes piensan diferente no comprometen el honor del ejército. Pero si un oficial por cobardía no defiende a otro oficial, toda la organización se sacude. Todo el sistema patriarcal está en peligro. Mentir y cubrirse es honrar a la patria. Esta manera de pensar es tan aberrante como la manera de pensar del patriarca Rivera que de paso quería matar a Artigas porque el tupamaro se comportaba como un indio charrúa. Esta mentalidad ha quedado metida, atornillada en la mentalidad de la mayoría de los oficiales del ejército.

El ejército es una organización vertical de oficiales, clases y tropa. Señores patriarcales oficiales, los intermediarios y sus esclavos. Los pobres de verdad que componen la tropa, no pueden ni deben decir absolutamente nada. No pueden opinar. Sólo deben obedecer. En los cuarteles se decía: la primera regla es que el comandante siempre tiene razón. La segunda regla es que, si el comandante se equivoca, rige la primera regla. ¿Qué tiene que ver esto con ideas de democracia? Singularmente, en este espanto, no participan ni han participado mujeres. Esto es patriarcado puro. En todas estas barbaridades: ¿Cuántas mujeres se cuentan? Y me dirán: pero es democracia, porque en Brasil, en elecciones democráticas, ganó el militar Bolsonaro, que conmemora el golpe del 64 y defiende desapariciones, torturas, violaciones ocurridas en la dictadura y detesta a los homosexuales. Antes de las elecciones un juez encarcela a Lula, su opositor. Después que Bolsonaro gana, nombra a ese juez de ministro de justicia.

¡Qué farsa! Viva la justicia, viva la democracia. Viva la patria.

Bueno, tenemos que reconocer que esta democracia viene heredada de los patriarcas. Está hecha a su medida y manera. Pero nosotros debemos tener en cuenta que una democracia que no respeta los derechos humanos, no es democracia: es una farsa. Tenemos que ser conscientes de que no se puede plebiscitar si se va a juzgar o no a criminales de guerra. Es también una farsa.

A Hitler lo eligieron democráticamente. Aunque era un racista declarado desde el comienzo. Si hubiesen hecho un plebiscito en Alemania después de la guerra, en esa democracia entre comillas, seguramente hubiesen votado no juzgar a los heroicos militares que hicieron desaparecer en el humo 6 millones de judíos.

El respeto por los derechos de los seres humanos en este planeta es el principio y el fin de una verdadera democracia. El gobierno del pueblo es para el pueblo. No es para el cuartel ni la bandera. El pueblo no puede permitir estas violaciones flagrantes a los derechos humanos ni tampoco se beneficia con la existencia de los ejércitos. Porque el fin del ejército no ha sido proteger a los ciudadanos, sino las guerras, los exterminios. Y me dirán: pero han ayudado en las inundaciones. O en los incendios. Y yo pregunto: ¿necesitamos un ejército con oficiales y con esclavos para eso?

¿No podemos encontrar medios más baratos y menos peligrosos para movilizarnos cuando hay catástrofes naturales?

Creo que es hora de pasar el ejército a retiro y no confiar en las democracias donde los derechos humanos rigen solo para los que deciden.

¿Para qué queremos un ejército?

Considero que no reconocen sus hechos de guerra, son unos miserables cobardes. Y los que los protegen igual. No son valientes, no tienen honor. Esto no tiene vuelta. Como sé bien que piensas como yo en este punto, lo comento aquí para todos.

Para no aburrir a nuestros compañeros del alma, no te cuento aquí sobre el drama de la contaminación. Que es otro tremendo capítulo. Espero contarte cosas positivas en la próxima. Pero ya lo positivo es que estemos juntos para analizar cosas y hallar soluciones.

Te mando un entrañable abrazo de universo a universo.

Henry».

Mi reflexión:

En mi vida he tenido el privilegio de «matear» e intercambiar opiniones en su momento con Raúl y con Alberto, hermano mayor de Raúl, dirigente militante trotskista en cuya casa en Paris, falleció Raúl. Por supuesto que con Alberto llegué a coincidir en la militancia que tenía puntos de contacto con la que desarrollaba Raúl pero también puntos importantes de discrepancia, particularmente sobre el carácter del capitalismo y la lucha armada.

En esta carta de Henry reaparecen particularmente los puntos discrepantes y tienen que ver nada menos que sobre el rol de las fuerzas armadas.

«¿Para qué queremos un ejército?», se pregunta Henry, como si los seres humanos, las sociedades tuvieran la posibilidad de elegir, más aún en este plano de interrogarnos, que no compartimos, tal vez sería más coherente preguntarse ¿para qué queremos capitalismo?.

Sabemos y si no deberíamos saberlo, que los modos de producción se suceden incorporando en su desarrollo a cada vez más sectores y superficies en el planeta; como los seres humanos nacen, se desarrollan y declinan, el capitalismo como modo de producción predominante tiene hoy claramente marcados sus límites, contrariamente a lo que dicen la mayoría de los economistas que están a su servicio. Es sobre eso que hay que poner al acento para que el mundo pueda transitar la transición en paz, cuando los desarrollos de las guerras en varios puntos del planeta amenazan la generalización y por consiguiente la catástrofe, uno de cuyos capítulos es la contaminación. Es el negocio de la industria de la guerra que da oxigeno a la asfixiada predominancia de la economía capitalista y le hace pensar en su renacer, una especie de opio en el peor sentido de la palabra, cuando lo que necesita para el bien de todos es morir en paz.

Es más, Mujica en la ONU (septiembre 2013) comenzó a transitar este camino, en que encaró el análisis de medidas universales que efectivamente son las que humildemente pienso la humanidad debe transitar, salvo que se demuestre lo contrario y empecemos a buscar otras soluciones que a mi criterio van por un camino equivocado o en definitiva no son soluciones.

No sé la razón de porque Mujica no ha vuelto sobre el tema, aunque en tu carta a Raúl podría estar una de las llaves, la de que en sus viejos compañeros el camino sigue siendo el de la confrontación de sistema contra sistema, que tuvo su auge en el stalinismo y en la derrota en su momento de las ideas de Lenin; en él aparecen ante la opinión pública como los gladiadores de una época en que los yanquis luego de su derrota en Cuba pudieron estimular las confrontaciones. Que servía a su estrategia, la de EE.UU. de estimular movimientos guerrilleros para desarticular la acción social y a la vez organizar la represión para la que reservaban su inserción en las fuerzas armadas de las distintas naciones y la Escuela de las Américas. Una verdadera pinza organizada sobre la base de la táctica del aborto. Analizaban que la tendencia de los pueblos a avanzar socialmente era inexorable, con esta táctica trataban de abortarla.

No hay dudas que para un científico muchas veces el insistir por el camino equivocado significa entre otras cosas el que en su experiencia piensa que el análisis no está terminado. Y no discutimos el derecho a hacerlo. Pero en este caso no se trata de eso como lo demuestra el discurso de Mujica en la ONU, sino el temor a transitar el camino de la ciencia en el terreno político del cual tanta necesidad tiene hoy la humanidad cuando el capitalismo está llegando a etapas cruciales y de enorme peligro para la humanidad toda. La propia situación política interna de EE.UU. con el crecimiento de las ideas socialistas es una demostración de ello. Ya no está lejano el día en que veamos al pueblo de EE.UU. crecer socialmente y a darle un nuevo vigor a las ideas de los maestros del socialismo.

No me niego a analizar el tema militar, pero sería una pérdida total de tiempo sino lo vinculamos a la etapa actual del modo de producción predominante y su crisis y someter a la sociedad uruguaya a un debate en el cual hay puntos para avanzar ya hoy y hay que hacerlo, pero el transcendente e importante es el otro, el programa de la transición que fue el que insinuó Mujica en la ONU, sobre el cual ni él ni su grupo han vuelto.

El mismo tipo de diferencia hemos tenido cuando antes se afirmó, en un acto público, que el modelo cooperativo de producción libera al trabajador del patrón, dando una visión equivocada sobre la predominancia global del modo de producción capitalista que hacen a esa liberación absolutamente inocua, si bien coyunturalmente muchas veces es necesario recurrir a ellas y a las estatizaciones, con miles de dificultades (Envidrio, Funsa, etc. etc.), para no dejar en la calle a los trabajadores. De lo que se trata es de ayudar a la humanidad a superar este modo de producción para entonces si engarzar a las cooperativas con el nuevo modo de producción como en su momento lo analizara magistralmente Federico Engels.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 2 de Mayo de 2019.

Cascabel al gato.

Cascabel al gato.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Dicen que los ratones reunidos en asamblea para preservar sus vidas resolvieron por unanimidad ponerle un cascabel al gato. El problema pasó a ser entonces quién le ponía el cascabel al gato. Algo de esto está pasando con el acuerdo generalizado de que hay que reformar la Seguridad Social. Todos coinciden y hemos escuchado los más variados argumentos.

Ahora el problema es crucial para abordarlo y para la crisis irreversible de la predominancia del modo de producción capitalista que estamos viviendo. Por lo tanto somos incansables en repetir una y mil veces nuestros argumentos hasta que se nos demuestre que estamos equivocados o no.

En Febrero del 2006 en plena crisis de la Caja Bancaria participamos sobre el tema en «Buscadores», un programa de la Televisión Nacional del Uruguay, que ahora pasa a VTV y esto era lo que decíamos.

En octubre del 2008, el gremio bancario defendiendo su Caja Bancaria, logró un importante acuerdo a nivel del gobierno que ha permitido en este sector un equilibrio actuarial sustentable y un ejemplo a analizar y tener en cuenta.

Por otra parte el crecimiento sostenido de la economía y los acuerdos salariales han permitido que los distintos sectores abarcados por la Seguridad Social hayan vivido un periodo de relativa tranquilidad y digo relativa porque no ignoro las consecuencias de la salidas a la Seguridad Social que originó la llamada ley de las afaps con sus consecuencias actuales.

Ahora hoy todos avizoran un panorama sombrío en la medida que la crisis económica directa, que vive esta zona del continente va a tener también consecuencias en el Uruguay, aún cuando haya un nuevo período de gobierno para el Frente Amplio; nuevo período para el cual todos en la oposición parecerían estar de acuerdo en que así ocurra en la medida que electoralmente aumenten su influencia para poder decidir en las medidas futuras de gobierno, sin por lo tanto estar implicados en la responsabilidad del mismo, cuando no tienen la menor idea de que hacer, y más aún con lo que le viene sucediendo a cambios muy festejados por ellos –a la oposición– en su momento, como los de Macri y Bolsonaro.

Esta Seguridad Social que hoy tenemos se corresponde a una etapa de desarrollo capitalista en el mundo occidental y cristiano que está llegando a su fin. Todos coinciden en que el problema son los recursos y por lo tanto o se achican las prestaciones o se incrementan estos. En el mundo capitalista actual esto es una disyuntiva de hierro, ecuación que podríamos definir como indestructible dentro de la predominancia de este modo de producción.

Podríamos resumir: para bajar las prestaciones se precisan gobiernos neoliberales lindantes con el fascismo, para aumentar los recursos se necesitan gobiernos «populistas» que pongan impuestos a los empresarios o asuman desde el Estado gestiones empresariales que por lo general están destinadas al fracaso.

¿Y entonces quién le pone el cascabel al gato?

Para nosotros humildemente se trata de comprender que la Humanidad está en otra etapa y que para abordarla en beneficio de la gente necesita reformas universales para las cuales hay que construir voluntad política.

Hoy están existiendo situaciones dramáticas donde las necesidades presupuestales hacen que gobiernos sensibles a los problemas de la gente tengan que decidir si determinados recursos van para atender una población cada vez más envejecida o a las nuevas generaciones, por ejemplo.

Es urgente el cambio de rumbo del Banco Mundial, y del Fondo Monetario Internacional, en lo regional entre otros del Banco Interamericano de Desarrollo y para ello es necesario que los cientos y miles de intelectuales que han estado involucrados en su gestión hagan el análisis retrospectivo de lo que ha sido su gestión y sus propuestas fallidas en el seno de la sociedad humana.

Esto puede sorprender, porque existe una «cultura» de izquierda que cataloga a estos organismos de una manera y para siempre: «son el estandarte de la derecha». No desarrollamos falsas expectativas, pero si sabemos que la crisis en su curso puede tener transformaciones en la manera de encarar los problemas que llegados a un determinado punto pueden eclosionar, más aún si somos capaces de hacer propuestas programáticas correctas y no un compendio de buenas intenciones que es en lo que se han convertidos los programas de las izquierdas. La crisis actual es irreversible para la predominancia del modo de producción capitalista, ¿o alguien puede demostrar lo contrario?

En el Uruguay por ejemplo tenemos a una personalidad excepcional como el Contador Enrique Iglesias, quién ha manifestado su preocupación por la incertidumbre que hoy afecta al desempeño político y económico de los Estados en el mundo. ¿No sería el momento de un llamado a esa reserva intelectual del mundo para encarar la crisis actual? No se trata entonces de un cascabel sino de abordar a nivel humano una salida que nosotros no tenemos la menor duda de que existe, y que vale la pena transitarla.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 27 de Abril de 2019.

En polémica.

En polémica.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Con el compañero y amigo Juan Pedro Ciganda, hemos tenido oportunidad y el gusto de polemizar en innumerables oportunidades y seguramente lo seguiremos haciendo, porque ese es en definitiva uno de los instrumentos que nos da la vida para aprender y avanzar.

Esta que se hizo vía Facebook se inicia con una recomendación que me hace de un texto, sobre la Revolución Rusa1, y una observación inicial que realizo al método empleado:

«Para eso el método con el cual se aborda cada momento estudiado se convierte en una cuestión central, que debería poder iluminar y dar un esqueleto firme a la carne del asunto. Al pueblo en movimiento que, mal que nos pese, es el auténtico responsable de los cambios históricos». Este juicio llega a ser contradictorio con el de Engels en «El papel del trabajo…»2, Idealiza a las masas.

Juan Pedro:

Por eso mismo y coincidiendo contigo en la necesidad de un programa para el mundo, para la Humanidad, la contradicción de la hora –y más que nunca– no es capitalismo vs. algo diferente. Es democracia o fascismo, más allá que éste cambie de ropajes. El capitalismo no tiene pareja estable con el liberalismo económico, el proteccionismo, el librecambismo, el control de cambios, la sustitución de importaciones, el estado interventor. Puede casarse con todas las formas mientras lo que importa es el margen de ganancia. Entonces todo programa para el mundo pasa por democracia o fascismo, hoy más que nunca.

Mi opinión:

¿De qué disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder expropiar, ¿por qué supuestamente? porque existen reglas universales que el que no las acate queda fuera del circuito económico, incluido Corea del Norte y EE.UU. que se amuralla. Por otro lado, en los paraísos fiscales se acumulan billones y billones que no encuentran rentabilidad. Si se quebrara ese circuito (eso es hoy la revolución), el nuevo circuito estaría en condiciones de invertir y reactivar toda la economía. Para quebrarlo se necesita voluntad política. Mujica en la ONU (2013) llegó al punto y luego retrocedió en chancletas. Las bases para manejar globalmente la situación ya existen y la tecnología también. La humanidad ya está en condiciones de ingresar a una etapa superior o sumirse en la barbarie. Es la distancia entre consciencia e inconsciencia.

Juan Pedro:

Si lo atinente a la moneda no se abraza con democracia, es un buen programa que será inaplicable. Obviamente que no se puede ser esquemático y pensar que le vamos a enseñar a la cultura milenaria de los chinos o al Islam, que tienen que tener comisión electoral. No hay recetas. Mas en esta América de Sur abierta en cruz, como decía la Negra Mercedes, y en lo que conocemos como Occidente, la pelea por la democracia no es accesoria sino esencial.

Tampoco tengo recetas. Por ahí el oncólogo tiene.

Reconozco que en este asunto tengo presente el postrero artículo de setiembre de 1989, el último, del Flaco, antes de morirse.

Me han tildado de excesivamente arismendiano, al respecto3.

Mi opinión:

La llave del asunto, no está en ningún punto programático por separado, sino en comprender la necesidad de abordar con una política de paz el fin de la predominancia capitalista y las herramientas. Son la moneda y el sistema impositivo para que el mundo pueda mover los recursos que hoy ya no mueve porque al capitalismo no les son redituables. Los invalorables aportes del Flaco por eso no llegaron al nivel de Batlle y Quijano que si los tenían en cuenta y en la izquierda nos ha costado entender. Ellos no eran estatistas.

Juan Pedro:

El problema no es estatista o privatista. Al capitalismo no le interesa. Se lleva bien con la democracia, con el fascismo como instrumento imprescindible, con el Partido Chino, con los samurais y con todo aquel que pueda ser funcional a la rentabilidad que a la fecha tiene –como tu bien has advertido– como uno de los principales centros el complejo bélico. Por demás, si los tiros van por ahí, se me ocurre, hay que decirle a la gente algo más. So riesgo de la parálisis. Pero, me consta, tampoco tengo la receta.

¿De que disponen hoy los Estados? Supuestamente de los impuestos y de poder.

En la Rusia zarista la tierra, el pan, fueron temas para un proceso de cambio, independientemente del posterior desarrollo del proceso. La conciencia y la inconsciencia requieren de algo más que ubicar la moneda como el eje. Por demás, es casi tonto, no charlar de que del mismo modo que el dólar es la fuente de poder para ser manejado por USA y el sistema, la dictadura mundial de la seguridad nacional se ejerce militarmente, si hace falta. Por lo que, democracia y fascismo, siguen siendo la contradicción básica para avanzar. También para avanzar en la comprensión de temas como el rol de la moneda como instrumento de poder. Porque lo que avanza o no es la conciencia de los bichos humanos. No alcanza con citar a Einstein para explicar la teoría de la relatividad.

Mi opinión:

La paz, el mantener el funcionamiento del aparato productivo, y sancionar los excesos del zarismo… la paz… y el incorporar a lo cotidiano de la vida las conquistas ya alcanzadas en Europa. Eran aún predominantemente economías nacionales con sus monedas. Hoy el mundo capitalista es otro y en los países las monedas diferentes sirven para engordar burocracias nacionales. Ya en el socialismo real, el dólar era manejado por la burocracia y los diplomáticos, la gente se movía con las monedas locales, diferencias que se hacían patentes en épocas de crisis. ¿Dificultades para entenderlo?: en la izquierda que nunca lo ha debatido, porque cuando se ha aplicado como en Ecuador la iniciativa vino de otro lado, y en Argentina y Venezuela se ha estado discutiendo en ese juego de los intereses económicos.

Juan Pedro:

Jorge: de acuerdo con que se haya discutido poco, por incomprensión y dificultades de otro orden. Coincidirás conmigo en que el caso ecuatoriano no es el mejor. Si tu moneda pasa a ser el dólar, en forma más enfática, tu realidad será determinada por la Reserva Federal. No trato de invalidar la necesidad de tener una plataforma común que pueda ser bandera racional de las mejores causas de la humanidad. Y tampoco invalido la propuesta concreta relativa a la moneda. Eso sí, del mismo modo que tu machaconamente y con perseverancia trabajas ese tema, yo entiendo que hay que vincularlo con lo que algunos autores definen como la «dictadura mundial de la seguridad nacional» y que yo prefiero (no excluyendo el concepto anterior) seguir definiendo como nuevas formas de fascismo. En todo caso, también, junto a la visibilización del tema que tu reiteras, hay que hacer por la gente algo más que quererla y decirle cuál es el programa para el mundo como contraposición a la llegada de los monstruos de la que hablaba Gramsci. Eso pasa por la radical reivindicación de la democracia. Esto no es idealismo (contrapuesto a materialismo) sino la posibilidad de hacer política concreta en el mundo y en lo que nos toca en especial, Latinoamérica.

Sigo reconociendo que no tengo fórmulas mágicas, salvo estudiar, escribir y difundir que a mi edad lo veo como más posible que ir al a mil actos.

Mi opinión:

«Tu realidad será determinada por la Reserva Federal» ¿Esto es así? ¿qué está pasando con la Reserva Federal? Primero es importante estudiar el tema. El país con más reservas en dólares en el mundo es China. Las emisiones de la Reserva Federal que se hacían para enjuagar los déficit de guerra del presupuesto de EE.UU. y en paralelo con las emisiones de Euros del Banco Central Europeo son intensamente debatidas. El centro programático debe ser necesariamente la economía. Y no digo que sea fácil, Lenin recién en las tesis de abril desarrolló el programa para la revolución de octubre en lo concreto en lo económico y luego de la revolución su preocupación era como se seguía. La izquierda a esto no le ha dado pelota. Se estatizaba y ta. Nosotros hemos tenido la ventaja de vivir adentro del monstruo y poder conocerlo mejor a partir de gigantes como el flaco Gómez y el gordo Juanjo.

Juan Pedro:

1. Lo que no me queda claro es con quien polemizas. Los que querían estatizar todo están, en buen grado, en seguro de paro o en hogares de la tercera edad.

2. Los nombres de Juanjo, del Flaco, de Batlle o de Quijano son todos valiosos, en lo político y en lo humano. Pero no son el asunto. No me contestas que sugerencias tenés sobre el asunto moneda, aunque sea para avanzar en la conciencia de algún amigo y cómo eso lo invertimos en una batalla por la democracia contra el fascismo y la dictadura mundial de la seguridad nacional.

3. Marx, Engels y Lenin vieron muchas cosas. Otras no pudieron imaginarlas siquiera por razones obvias. Somos, cada uno de nosotros, un fenómeno histórico, cambiante, dependiente de nuestro contexto, formación, tiempo, circunstancias.

4. Hay un amplio desarrollo del pensamiento marxista o marxiano a lo largo y ancho del planeta en todo el siglo veinte y en lo que van del veintiuno. A título de ejemplo, ¿cómo se traspola a las grandes batallas del siglo en curso y la etapa presente del capitalismo, la contradicción de clases mirada ya no desde 1848 sino en 2020?

5. Hardt y Negri escribieron Imperio y conmovieron a mucha gente y fueron best seller hace un par de décadas. Subrayaban la importancia de la «mundialización» del capital y la necesidad de borrar esquemas anteriores. Eran corresponsables de darle carné de libre acceso a la tesis de que los «estados nacionales ya fueron». No solamente le restaban responsabilidades a las potencias centrales, le daban impunidad. El problema no eran los estados capitalistas centrales.

6. Algunos prestigiosos cientistas e historiadores marxistas subrayan hasta el día de hoy (Osorio es un ejemplo) como los estados sieguen siendo imprescindibles para administrar el sistema. Incluso el asunto progresivo y confrontado con el fascismo es el fortalecimiento de organismos internacionales. Una prueba de ello, es que la obscena dictadura norteamericana ha derogado a las Naciones Unidas como ámbito relevante, por no controlarla.

7. Hay algunos temas convocantes –que pueden ser diversionistas del eje central– pero que importan, de hecho, el cuestionamiento de la realidad. Lo atinente al medio ambiente es un ejemplo. Lo referido al rol de la mujer, etc. son convocantes. Pueden ser diversionistas (opción uno) o pueden ser nucleadores de gente donde es más viable la posibilidad de introducir la necesidad de un programa para el mundo, como es tu vocación.

8. Yo aprendí de los «viejos» pero también de los teóricos (no maestros, porque a los maestros no se les discute, al menos para algunas cabezas) más notables, la necesidad de la acción con la gente para materializar avances en la conciencia individual y colectiva. No entender el riesgo concreto de Latinoamérica de hoy, en aras de plantear la única respuesta programática mundial, por ejemplo lo relativo a la moneda, es ladrarle a la luna. El otro día estaba viendo pasar una manifestación machaza por la Avenida Santa Fe, en Buenos Aires. Movimientos sociales diversos. Gran cantidad. Mucha gente joven. Fotos y dibujos de Evita, etc. Una señora se me acerco y me dijo «¿sabe lo que pasa? El gobierno nos quita el derecho al trabajo pero está lleno de venezolanos y bolivianos que lo tienen». Nos saludamos cordialmente y ella siguió su marcha. Pensé para mis adentros. Esta es una manifestación enérgica de desesperación y lucha contra el liberalismo macrista, los ajustes, etc. Y la xenofobia está presente. Fijate que lío para convencerla de que el problema es un programa mundial.

En fin. Por ahora paro. No te digo que esté contento con lo que veo y escucho y leo. Solamente comparto contigo para ayudarme y ayudarnos a pensar.

Por fin los bolsos están aprendiendo a jugar a lo Peñarol. Juegan horrible y se llevan los puntos. Congratulaciones y espero que nos crucemos en semi finales.

Mi opinión:

Polemizo contigo porque con Alvarito Gutiérrez4 por ahora no puedo. ¿Lo de la Reserva Federal quedó claro? Tampoco puedo leer todo lo que hoy se escribe, no tengo más remedio que seleccionar. A los maestros no sólo los discuto sino que los pongo a prueba en todo momento, sinó no son como maestros. Ahora no trato de convencer a nadie, sino de buscar entender el curso material de las cosas. Que ese es en definitiva nuestro problema porque si analizas los índices de la economía no podes llegar a otra conclusión de que estamos ante una situación que se va a convertir insostenible. Va a explotar. Pero no va a explotar la economía sino las teorías que hoy están en ejecución.

Lamentablemente no son pocos los que en la actividad política que piensan que socialismo es propiedad estatizada, y a muchos los rascas un poco y arman un arcoíris en que los radicales son los estatistas y renovadores los que no lo son tanto. ¿Y entonces? hasta los fachos tendrán que abrir sus entendederas. Trotsky construyó el Ejército Rojo que luego en el tiempo venció a los nazis e izó la bandera roja con la hoz y el martillo a su modo en el reducto nazi, con muchos militares del zarismo.

Juan Pedro:

Sí, pero Míguez y el Pata Loca ya no juegan5.

Mi opinión:

Si pero hay dos arcos, una pelota, once de un lado y once del otro, cuando lleguemos al socialismo cada jugador tendrá su arco y su pelota o no, porque se estaría promoviendo el individualismo.viendo el individualismo.

Juan Pedro:

El Profe De León una vez me explicó que el sistema de él servía mientras se siguiera jugando con una pelota. «Si hay dos, entonces tengo que repensar», dijo, tomando una.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 13 de Abril de 2019.

Notas:

1Se refiere a un comentario en Página 12 de Buenos Aires de Fernando Bogado sobre el libro, El huracán rojo: De Francia a Rusia 1789/1917, de Alejandro Horowicz.

2Federico Engels y su más que recomendable texto: El papel del trabajo en la transformacion del mono en hombre.

3Es importante recordar que sobre este texto de Rodney Arismendi hemos realizado valoraciones diferentes.

4Director técnico del principal equipo futbolístico del Club Nacional de Fútbol.

5Futbolistas integrantes del equipo uruguayo campeón del mundo en 1950.

El rumbo.

El Rumbo.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Barómetro Latinoamericano. Sábado, 16 de Marzo de 2019.Barómetro Latinoamericano. Logotipo.

Por Jorge Aniceto Molinari.

En todas las ciencias los avances suponen desafíos. Marx y Engels asumieron el desafío de construir una base de desarrollo para la ciencia política establecido en textos que aún hoy, o mejor dicho, fundamentalmente hoy se cuestionan pero que tienen una solidez conceptual que ninguna forma ideológica e intelectual del capitalismo incluido el de Estado han podido sortear.

Lenin retomó esos trabajos y los desarrolló en la praxis de construir un instrumento que fue el que posibilitó el triunfo de la revolución rusa (Batlle lo destaca en un editorial de «El Día» a la muerte de Lenin).

Manifestación del Frente Amplio de Uruguay.

En octubre (elecciones presidenciales en Uruguay) seguramente va a volver a ganar el Frente Amplio, fundamentalmente porque la campaña que la derecha hace choca contra la realidad de Argentina y Brasil, que la gente ve y siente en vivo y en directo. Nuestro problema no es lo que la gente pueda votar en Octubre, que es un problema particularmente para la burocracia y sus cargos en el Estado, sino construir un programa que hoy la izquierda se niega a reconocer como imprescindible frente a los avatares de esta crisis irreversible de la predominancia del capitalismo1. Un ejemplo: el empuje a la cotización del dólar en Argentina producto del ajuste criminal que se está haciendo contra el nivel de vida de la gente va a tener tremendas repercusiones aquí, y por ahora nadie habla del tema, ni derecha, ni centro, ni izquierda.

Si disfrutan de ello son conscientes de que hoy en economía los paréntesis favorables pueden ser cortos. Las organizaciones empresariales muy vinculadas a la estructura financiera ligadas directamente a los rubros exportadores, las que pasan y las que no pasan por los circuitos bancarios formales. Recordemos que, en el mundo actual, el peso de los paraísos fiscales tiene de alguna manera conexión con el aparato productivo global y en cada uno de los países, aún cuando se eluda reconocerlo oficialmente.

Sepamos que los gestores del modo de producción capitalista han puesto especial énfasis en no legislar controles estrictos sobre el movimiento de capitales en el mundo. Por lo tanto, lo que hoy hacen importantes estudios jurídicos y contables también en el Uruguay no son «ilegales». De eso es de lo que hablamos en el párrafo anterior.

Ahora, el peso de los paraísos fiscales es tal en el mundo actual que el propio sistema corre peligro de aplastamiento. Los números son de terror, a la vez que incontrastables.

El ministro Astori, que más allá de los cuestionamientos goza de un bien ganado prestigio a nivel nacional e internacional, a quién el Dr. Sanguinetti trata de usar en sus ejemplos contra el Frente Amplio, tratando de mostrar como que hay dos Frentes Amplios, y el ex presidente Mujica que intentó administrar de otra forma, así nos fue–, termina admitiendo que es impolítico pero que es poco menos que imprescindible administrando.

El Ministro Astori, ante la crisis argentina, que preocupa a todos y que exige una explicación a nivel de nuestros técnicos y políticos, recuerden lo que dijeron, entre otros el economista Gabriel Odonne antes de las elecciones del vecino país. Astori solo vuelve a decir: «vamos bien», omitiendo una explicación al menos de lo que está pasando con la economía nacional, regional y global. Tal vez estoy exigiendo mucho, pero es lo que me auto exijo para tratar de ser coherente ante el mundo actual.

Y la verdad es que nadie en la paleta de opciones políticas tiene autoridad para marcar o proponer otro rumbo a no ser el lamentable del ajuste al nivel de vida de la gente, que no es otra cosa que la receta constantemente fracasada de la política actual del FMI y a la que ya le queda muy poco tiempo, pues la contradicción China-mercado libre y EE.UU.-economía amurallada, va a terminar por hacer estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales.

Y conste que hago la precisión: «estallar todos los esquemas de los economistas oficialistas u ortodoxos actuales» y no digo estallar la economía, porque que esta ya tiene instrumentos tecnológicos para ser usados en un salto gigantesco del aparato productivo mundial, y que precisamente no se aplican por la ceguera de esta gente, que hoy tiene el control del aparato político y los lleva la vorágine de «su» aparato productivo.

Admitamos que se nos pueda decir: «a un ministro y más al de economía le está prácticamente vedado hacer apreciaciones sobre una perspectiva política y que siempre es delicado» y aceptémoslo, pero es ahí donde el rol del partido político está totalmente ausente, y no sólo en las responsabilidades de gobierno, es un mal a nivel de todo el espectro político, sin excepciones.

Veamos, sinó, cuales son las proyecciones políticas que en este marco de la economía mundial se hacen. Son paupérrimas y no van a más de un cuarto de nariz de quienes las hacen y no porque estén conformes con lo que hoy está pasando. No sólo que no hay rumbo, sino que en la actual todos son contestes a que asumen el agravamiento permanente de la grieta social que no sólo ocupa a los países con más rezago en la economía, sino a aquellas potencias que pudieron ser símbolo en determinada etapa de la historia de crecimiento social.

De esto en esta etapa de la historia está todavía fuera, el nuevo centro China y su entorno que viene generando el modo de producción capitalista y que es lo que permite que aún la crisis no sea general de todo el sistema, y calcular, como lo hace el FMI, un aumento global de la producción de un 3,5 %, que es con lo que respira todo el sistema. ¿El rumbo futuro?: ¿la utopía?: no la negamos pero nuestro rumbo es el programa, en él es que nos sentimos seguros.

En «Crece desde el pie» Zitarrosa nos dice:

«Crece desde el pueblo el futuro
crece desde el pie,
ánima del rumbo seguro
crece desde el pie».

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 16 de Marzo de 2019.

Enlace del artículo original en castellano:

http://barometrolatinoamericano.blogspot.com/2019/03/el-rumbo.html


Nota:

1Tal vez no sea esta la expresión correcta. La izquierda arrastra un trauma producto de los créditos de guerra que votó la socialdemocracia para la primera guerra mundial, y luego la derrota de Lenin en 1924 en que el sector predominante de la misma tomó como objetivo de su política el capitalismo de Estado, más allá de definirlo como más o menos democrático, abandonando así los proyectos de la Primera Internacional, sobre los cuales aún no ha vuelto.

El fin de la predominancia.

El fin de la predominancia.

(Abordando eso gris, que parece la teoría).

Es necesario estudiar, analizar, los elementos tal cual hoy se vienen dando. Los modos de producción nacen, se desarrollan y declinan, la predominancia del modo de producción capitalista está en una crisis irreversible, ¿qué quiere decir? que necesita morir en paz. No se trata del fin del capitalismo sino del fin de su predominancia.

Hoy en el mundo el centro del capitalismo tiende a ser China y su entorno, que es la que lidera el libre comercio, premisa esencial para el desarrollo capitalista. Pero China está gobernada por el Partido Comunista y tiene la mayor reserva de dólares del mundo. A su vez EE.UU., el centro que declina, terriblemente endeudado, una corriente minoritaria que hoy ejerce el poder actúa amurallando la economía y tratando de favorecer al núcleo duro militar que hoy gobierna.

Hoy en el mundo ningún país puede planificar ante sí y por si una matriz productiva, tampoco Noruega o cualquier otro ejemplo, el gobierno económico del mundo está en manos de los complejos empresariales multinacionales tal cual lo planteara Lenin en 1916 (El Imperialismo fase superior del capitalismo). No se trata de buscar el lado humanitario de un sistema cuya predominancia está llegando al fin. Se trata de desarrollar un programa de transición que ponga en manos de la sociedad el control de la economía.

El rol del Estado ha sido importante como escudo de los débiles y en muchos casos para impedir que el aparato productivo se destruyera pero nunca como salida en manos de un capitalismo de Estado. Por eso el planteo de moneda única y universal e impuesto a las transacciones financiera dando muerte a los paraísos fiscales haciendo que ninguna transacción sea válida si no está debidamente registrada donde la sociedad determine. Que esto pueda ser la base de una organización social superior, no tengo dudas.

Antes estamos condenados a pasar vicisitudes dramáticas y muy complicadas. De eso se trata hoy el hacer político.

El grupo gobernante especialmente guerrerista (vinculado a la industria de la guerra) en EE.UU., ha entrado en una fase crítica, lo que no quiere decir que sus demandas de extender la guerra logren imponerse. Sus intereses puntuales ahora se contraponen con los que integran los conglomerados empresariales multinacionales que en pugna si gobiernan el mundo y también tienen injerencia en la interna de ese país.

El problema esencial que tenemos que resolver si o si, es el programa de aquí en adelante.

La predominancia del capitalismo en el mundo hoy no tiene otro plan de desarrollo diferente al que impone China y su importante entorno, con el libre comercio o la realidad amurallada de la economía de EE.UU., que por las realidades similares que ha vivido el mundo en los últimos 100 años podríamos considerar que ahora sus perspectivas, la actual de EE.UU., incluso son muy menores.

¿En que están hoy las personalidades de los destacados economistas que en estos tiempos han acaparado los premios Nobel? ¿En que están todas esas legiones de técnicos y especialistas que acompañan el desarrollo y para ello son imprescindibles en las distintas organizaciones empresariales?

Puede ser desesperanzador señalar su inanición, su falta de perspectivas siendo que las salidas están ahí prácticamente elaboradas. Admitamos que tampoco tenemos datos serios de que está pasando por sus cabezas.

El discurso de Mujica en la ONU en setiembre del 2013, parecería que no hubiera existido, y ni siquiera para su autor. Pero ahí está, como la puerta de Alcalá.

Sin embargo, se siguen desarrollando teorías para cómo se debe hacer en cada país para encarar el futuro.

Y acá no se trata de que cuando peor, mejor; acá se trata de razonar, de volver a la base material del razonamiento. No hay otro camino posible, la humanidad está frente a la necesidad de dar muerte a la predominancia del capitalismo e instaurar instrumentos de democracia económica que hoy no le pertenece, como la moneda y los impuestos.

Por supuesto –y no los obligo a creerme– que me gustaría que me dijeran: «estás equivocado» y me lo demostraran, así no seguiría perdiendo el tiempo en este camino. Que me demostraran que cada país debe tener una moneda propia, o que cada comarca debiera tener su moneda, pero hasta ahora nada, la necesidad de moneda única y universal para mi sigue siendo irrefutable, como el metro, el kilo o el litro para hablar de las medidas más comunes.

¿Y los impuestos?: el consumo o el giro del dinero.

Hay en la gente común, como nosotros, un aumento constante en la preocupación por la violencia y la ineficiencia e ineficacia de los gobiernos de derecha, de centro, de izquierda para combatirla, esto hay que sumarlo a la crisis en la cantidad y calidad del trabajo que hemos abordado en notas anteriores, ¿tiene esto que ver con los sistemas impositivos?: SI.

La baja en la calidad del trabajo para el conjunto de la gente, acompaña directamente el agravamiento del problema.

No es que sólo el cambio del sistema impositivo, que por las condiciones de la gobernanza económica del mundo no se puede hacer estableciendo fronteras dentro de las cuales se aplique –como de alguna manera fue el Euro– sino que necesariamente debe hacerse a lo largo y ancho del planeta, porque ello implica un control directo sobre el origen del problema que no es otro que lo que era antes una virtud: buscar la rentabilidad que ahora está convertida en un instrumento de putrefacción de las relaciones sociales.

Hoy hacer que ninguna transacción sea legal sino está debidamente registrada por los organismos que la sociedad democráticamente establezca, significa en los hechos no sólo la condena a muerte de los paraísos fiscales, sino también de todos los negocios que ellos estimulan, como el de la droga. Acá en el Uruguay estamos discutiendo si el cierre de más de 2.000 puestos de venta de pasta base, es efectivo o no. Claro que nos parece correcto que se cierren puestos de venta como se está haciendo, pero eso no alcanza. Hay que ir al movimiento de dinero que provoca la apertura de los puestos de venta. Sí se puede, pero debe ser una acción coordinada en el mundo contra los paraísos fiscales que son los que alimentan esa lacra social. Es esto además donde la izquierda debe exigir definiciones a todos los contendientes electorales y exigírselas a sí misma.

E insistimos: no es el fin del capitalismo, es el fin de su predominancia para que la humanidad transite hacia un modo de producción superior. Con los recursos de este sistema impositivo basado en la circulación del dinero, los organismos que la sociedad determine podrán realizar obras que hoy no se hacen porque no son «rentables».

¿Significa ello que la sociedad debe estatizar la economía para poder realizar estas obras?: no, porque ello significaría retroceder al capitalismo de Estado, al que muchas veces fue necesario recurrir para resolver problemas puntuales y no tan puntuales pero que no es una salida viable aún cuando pueda tener su peso en una planificación global de la economía donde todos los aspectos del desarrollo humano deben ser contemplados.

¿Estamos soñando?: no. Uds. lo pueden comprobar analizando los problemas que hoy tenemos y como con la crisis en la predominancia del modo de producción capitalista van en aumento.

Podemos entender, por ejemplo, que un cambio de gobierno en el Uruguay puede significar como lo fue en Argentina un retroceso tremendo en el nivel de vida de la gente, y los ejemplos abundan en el mundo. Hasta EE.UU. tendría problemas si no siguiera esta economía amurallada que ha impuesto Trump, y vaya si la disyuntiva es tremenda para ellos y para el mundo, gobernada esta nación como lo está siendo hoy a contrapelo de toda su rica historia.

Pero lo grave es que si no se encara de esta forma que estamos proponiendo las consecuencias serán aún más dramáticas.

En Uruguay, por ejemplo. es seguro que los exportadores mas inescrupulosos se están frotando las manos por la caída provocada de la moneda argentina con respecto al dólar, pero es un drama para cualquier gobierno porque su repercusión en la sociedad puede llegar a ser dramática como en la crisis del 2002.

Sin embargo como nunca antes (Mujica lo planteó en la ONU, pero luego lamentablemente retrocedió), estamos en condiciones de hacer un llamado a lo mejor de la humanidad para que esta tarea se asuma de inmediato.

No es importante, aunque en algunas circunstancias si lo es, quien tome la iniciativa, una sola chispa puede encender toda la pradera, porque es una necesidad social que el mundo busca buceando en innumerables textos pero sin reencontrarse todavía con el enorme trabajo de investigación realizado en su momento por los maestros.

Jorge Aniceto Molinari.
Montevideo, 7 de Marzo de 2019.